Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.


.

..

Momento: 05

..

.


—Ranma, creo que tenemos que regresar —informo Takeshi mientras salían del restaurante, el joven vio extrañado como observaba su celular.

Ambos en el mismo consultorio de horas antes, guardaban silencio en expectativa de lo que el nuevo doctor diría, Takeshi subía y bajaba el talón con nerviosismo repetidamente mientras que Ranma miraba un cuadro en la pared con aburrimiento.

—Buenas noches, lamentó la espera y tener que hacerlos volver —entro el doctor Lee sentándose en el escritorio frente a ellos.

—No se preocupe ¿Qué ocurre? —ambos hombres lo giraron a ver hasta que unos golpes en la puerta se escucharon.

—Lo siento —abrió la puerta caminado hasta posicionare junto al médico.

—Ella es Tendo Akane estudiante de la universidad de Tokio —mientras la presentaba Ranma se comía a la chica con la mirada, llena de enojo más que asombro. Vio cómo se inclinaba para saludar a Takeshi quien olvido completamente que era la misma chica del restaurante—. Dado que ella dio un diagnóstico correcto le permitiré que les explique.

Más de tres años habían pasado ya para que Akane tuviera la destreza de dar un diagnóstico, en definitiva faltaba mucho tiempo y práctica para ser reconocida como un médico pero su aplicada actitud hacia los estudios la hacían obtener un buen conocimiento de la materia.

—No entiendo, el doctor Miyazaki no vio nada en él ¿Cómo usted y su estudiante puede decir tales cosas?

—Véalo usted mismo. Es algo muy pequeño pero no por eso debe descuidarse —vocifero Akane apuntando la zona.

—Ahora te crees doctor —dijo molesto Ranma parándose de su asiento—. Nadie se desaparece y llega diciéndome que no puedo competir —se acercó a ella amenazante, por lo que el doctor tuvo que levantarse de forma protectora.

—Calmémonos todos por favor —levanto sus manos frente a ellos en forma tranquilizadora.

—Debería calmar a su asistente ¿Qué se cree? —La miro con desdén— ¿No saben quién es?, es Ranma Saotome en un par de semanas competirá en las mundiales.

— ¿Y usted que se cree para hablarme así? —se defendió Akane por el descortés comentario.

—Yo le hablo como quiero —grito Takeshi, Ranma sorprendido de verlo molesto había relajado su rostro, mas no tardo en fruncir el ceño de nuevo.

—Oye, basta —lo hizo retroceder con su mano—, no le puedes hablar así —hablo completamente molesto.

Takeshi lo miro extrañado, no era un hombre de acción lo dejaba eso para sus clientes, sin embargo, había alterado sus nervios la situación.

—Lo lamento —interrumpió una enfermera alarmada—, el paciente, comenzó a convulsionar —el doctor corrió al encuentro del herido, dejando a los tres en silencio.

—Tal vez no tenga ningún derecho de hablarte Saotome, pero ahora ese es mi deber. Así que lamento tanto habernos encontrado de nuevo.

—Igual yo... ¿Es verdad lo que dijiste? —pregunto sin mirarla, pues su vista estaba en aquella radiografía.

—Completamente.

— ¿Y que se supone que tiene que hacer? —pregunto altivo Takeshi.

—Descansar, parecerá algo que le dicen a los niños pero con una buena alimentación y algunos suplementos hará que su metabolismo óseo avance en su recuperación.

—Bien, entonces gracias —la miro de reojo antes de comenzar a caminar a la salida.

— ¿Le harás caso? —Takeshi iba de tras de él ya en el corredor.

—Que no molestaste toda la semana por esto.

—Pues sí, pero esto es distinto esa niña prácticamente te prohibió competir. Si no entras en este año tendremos que esperar al próximo —las palabras del hombre se incrustaban en su pecho, nadie más que él deseaba por fin luchar contra tantos peleadores, poder conocer más técnicas y el mundo de la lucha en cada ámbito. No obstante las palabras de Akane resonaban en su mente, no solo sus palabras si no su voz, aquella que por tanto tiempo había dejado de escuchar, ese temblor de su voz cuando curaba sus heridas después de una lucha con los locos de Nerima. O sus gritos y firme voz cuando discutían o se negaba a entrenar con ella.

—Takeshi quiero estar solo —dijo sin dejar de caminar en un tono frío y distante.

—Este chico sí que tiene problema con las mujeres —murmuro el hombre extrañado con los repentinos cambios de humor que tenia su compañero.

.

Akane había llegado a su departamento a las 2 de la mañana tirando sus cosas al paso que caminaba al sillón para lanzarse en el, tomando su almohada para ahogar el grito que guardaba en su interior. La misma hora en la que un joven aprovecho la ausencia de la recepcionista para entrar a la oficina del director del hospital.

.

Los rayos del sol anunciaban un nuevo día sintiéndose rápidamente como el calor se acumulaba en su pequeño departamento. Gruño por debajo de las sabanas al escuchar la alarma que sonaba por segunda vez, levanto su torso tañando sus ojos, sus clases comenzaban en menos de dos horas no había tiempo que perder por lo que se levantó para tomar una ducha mientras organizaba sus deberes del día mentalmente.

—Buenos días Akane —Mayura camino a su encuentro entrando al campus.

—Si —contesto sin ánimos.

—Te ves pésima ¿no dormiste bien? No me digas que fue por la práctica de hoy.

— ¿Práctica? —Pregunto alarmada para caer en cuenta de su olvido— ¡Rayos! Olvide que era hoy —se masajeo la cien.

— ¿Qué ocurrió? —la tomo del brazo para que dejara de evitarla— Akane ¿Qué paso? —la miro con seriedad.

—Nada Mayura. Solo fue una larga noche —la chica la miro con recelo insatisfecha de su respuesta, pero los minutos pasaban y las clases estaban por comenzar.

.

— ¿Qué harás ahora? —entro Takeshi al gimnasio donde Ranma entrenaba.

—Tu escuchaste no puedo hacer ningún esfuerzo, aprovechare para ejercitar mis brazos y resistencia de abdomen. Aunque también desconfió por que pongo mi fuerza en mis piernas para el impulso… —se quedó pensando por un momento visualizando como su cuerpo funcionaba con cada técnica aplicada.

—Me refiero a las Mundiales. Sabes lo estricto que fueron con los créditos para entrar y ¿esperar otro año? —el hombre estaba completamente confundido, era verdad que estaba preocupado de la condición de Ranma, por eso había insistido tanto, sin embargo, las cosas eran diferente ahora que le habían prohibido definitivamente todo por un detalle.

—¿No escuchaste al doctor? Mira, no quiero seguir con el tema, estoy igual o más molesto que tú.

—Pues no parece. Yo solo escuche a una chiquilla haciendo de doctor ¿Qué te pasa?

—Se lo que es quedarse sin fuerza Takeshi, ser débil ante mis oponente y ni siquiera poder combatir. Me sentía completamente inútil. Así que no quiero quedarme de por vida quejándome por no cumplir mi sueño por una estúpida lesión.

—Nunca le haces caso a nadie, has participado totalmente enfermo por que no quieres que tu honor de peleador sea manchado. Ahora viene esta niña y…

—Ya basta, porque te ensañas con ella.

— ¿Por qué tu reaccionas así con ella? —Los segundos pasaron sin obtener respuesta— ¡Ya lo recuerdo! Es la misma chica del restaurante, ese tono autoritario que usas y tu guardia alta como si en cualquier momento se te fuera abalanzar. No me hablaste del tema y ahora tampoco ¿Por qué no me lo dices de una maldita vez?

Ranma lo miro con el ceño fruncido. A pesar de ganarse su confianza Ranma Saotome jamás había habla de su pasado y de cómo seguía afectando su futuro. Y no quería hablar de cómo al encontrarse con ella de nuevo su vivido corazón había vuelto a latir de coraje, de miedo, de rencor, de algo que no sabía definir surgió con más fuerza.

—Te lo diré —dijo restándole importancia.

— Ah si, ¿y cuando?

—Ya lo veras, esta vez seré yo quien le haga sentir el mismo vacío que ella me dejo —comenzó a golpear repetidamente el costal frente a él desquitando su frustración.

.


Continuara…