Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.
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Momento: 07
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Dentro del gimnasio Ranma observaba los combates de sus compañeros, sus firmes y certeros golpes, suspiro tomando de su botella que ocultaba su contenido.
—Ya entrenaste suficiente por hoy Ranma, es mejor que vayas a casa. Recuerda que no debes forzarte tanto —se acercó un fornido hombre, con el que el joven Saotome solía entrenar.
—Si… —se limitó a decir levantándose para salir. Al llegar a su departamento y encender la televisión para matar el silencio solo podía escuchar propaganda de las competencias, imaginaba su rostro en la pantalla presentado como novato pero como el próximo ganador. No obstante la realidad es que estaba allí, en su frió departamento, atormentándose. Y no precisamente por su lesión, tenía que hacer algo para aclarar su mente.
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— ¿Ranma que haces aquí? —Un sorprendido Ryoga salía a recibir a su inesperado visitante—, deberías estar entrenando.
—Decidí tomarme una vacaciones —sonrió de medio lado dejando sus preocupaciones. Era verdad que su rival Ryoga aun tenia resentimientos en su contra o eso creía el, pero el joven Hibiki había formado ya una familia en Kyoto con Akari como compañera de vida, quien apoyaba sus sueños de luchador. Desde hace tiempo esta pareja había adquirido una propiedad donde Akari era feliz con sus cerdos, y su esposo consolido una escuela de artes marciales para la comunidad.
—La encontraste —murmuro lo suficientemente alto para que escuchara—. Se supone que no la buscarías, ni tu ni yo. Que la dejarías hacer su vida —regaño tomándolo por el cuello de su camisa empujándolo así al interior de la casa.
— ¡Yo no quise!, ¡La he estado evitando todo este tiempo! Porque sabía que si la volvía a ver la odiaría de nuevo.
—Odiarla o vengarse no cambiara nada Ranma, ¿crees que no lo se? —se apuntó a sí mismo, el claro ejemplo de los sentimientos negativos hacia una persona, que había cometido error tras error y quien había vivido con un odio en el pasado.
—Ella cree que nada puede tocarla, que puede ir dañando a la gente y poner su cara de inocente, pero no es verdad —Ranma seguía hablando sin pensar en sus comprometedoras palabras.
—Sabes, quédate el tiempo que quieras, eres bienvenido —palmo su espalda dándole apoyo, cuando escucho la voz de Akari, por lo fue a su encuentro. Ranma camino hacia el gran ventanal que daba al jardín, miro a un pequeño junto a otro niño jugando con sus trajes de entrenamiento, seguramente eran estudiantes de Ryoga.
Sonrio con amargura, logrando recordar su niñez. La cual nunca fue normal, no podía jugar con otros niños ni formar algún lazo pues de que servía, si al día siguiente se iría. No podía confiar en nadie pues su padre solo lo educo para cuidarse solo, pero ¿entonces por qué era tan difícil alejarse de ella? Cuando solo había un hecho para ambos…
"Sé que ya no lo amo"
"Sé que ya no la amo"
Dos voces surcando el viento, haciendo vibrar aquel rojo hilo tan tenso, cual cuerda de violín.
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—Hola Kasumi.
— ¡Akane al fin llamas! ¿Cómo estás? Me alegro de escucharte —la dulce voz de Kasumi era fácilmente identificable a pesar de la distorsión del auricular.
Akane rio por su reacción —No exageres hermana. Estoy muy bien, se vuelve cada vez más difícil.
—Deberías venir en las próximas vacaciones, convenceré a papá. Nabiki también vendrá, dice que quiere un respiro.
—Ojala pudiera Kasumi, pero sabes que es complicado.
—Suenas tan cansada ¿Te estas alimentando bien?
Hablar con Kasumi la tranquilizaba, era una forma de sentirse cerca a pesar de la lejanía y el claro desprecio que su padre había formado en su relación. Debió saberlo, el honor antes que nada.
Recordar los primeros años sin su madre y el crecimiento de su padre como hombre de familia la había convencido de una cosa, uno toma las decisiones de lo que decide hacer o sentir. A pesar de que Soun Tendo había nacido de un patriarcado el amor por sus hijas lo convirtió en un amoroso padre quien no ocultaba sus sentimientos. Sus llantos ante la preocupación y el apoyo por el emprendimiento de Nabiki, sin embargo algo lo hizo retroceder, tal vez ver a Kasumi y Nodoka cumpliendo un gran papel de ama de casa y madre. Y que ella debía ser igual.
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Las lluvias había llegado más de prisa que de costumbre, si tan solo ese día hubiera visto las noticias del clima no estaría empapada, era como si se hubiera sumergido en una piscina y hubiera salido sin siquiera secarse y es que la lluvia no daba tregua, paro unos minutos mientras llego a la estación pero los nubarrones no pudieron más.
Las calles brillaban por las luces y el reflejo de los charcos de agua, pero Akane no se dejó llevar por la belleza del paisaje y continúo corriendo para llegar a casa.
Abrió de golpe la puerta como si pudiera mojarse más y la azoto tras de sí.
—Tonta, tonta —se sacudió el cabello salpicando las paredes.
— ¿Estás bien? —la voz de Ranma la exalto gritando y aventando todo calzado que tenía en la puerta.
— ¡Oye, espera tonta!, soy yo, Ranma —se acercó a ella tomándola de las manos.
— ¡Lo sé! Te dije que ya no vinieras —grito soltándose de su agarre.
—Si también dijiste que podías cuidarte sola. Y cada día que he venido descubro una cosa peor. Ten —le entrego una toalla haciendo sonrojar a Akane.
— ¡Eres un pervertido! Estuviste hurgando en mis cajones —frunció el ceño rápidamente con enojo, sin creer en su confiada actitud.
— ¡No se te quitan las mañas verdad! Estaba en ese sillón, solo la tome cuando te vi empapada —comenzó a caminar hacia la pequeña cocina tomando la cafetera.
— ¿Qué estás haciendo?
—No ves, haré un poco de té para que entres en calor. Ve a quitarte esa ropa que vas a enfermar.
Había conocido a Ranma por mucho tiempo como para saber que era un terco de primer nivel, y a regañadientes se secó lo poco que pudo para no mojar el tatami y se metió directo al baño.
Al salir Ranma ya no estaba, solo un ambiente cálido por la estufa y su taza de té emanando un delicioso aroma. Creyó haberse librado del fantasma de Ranma por ese día cuando se escuchó de nuevo la puerta.
—Al fin. Traje esto para cenar, no tenías nada en el refrigerador —dejo la bolsa en la mesa sacando su contenido. ¡Ah! y esto —le arrojo una pequeña caja de pastillas y un jarabe que Akane atrapo con torpeza—, la señora de la farmacia dijo que son buenas para evitar el resfriado.
—Soy estudiante de medicina Ranma. Se perfectamente que debo de tomar.
—Oh, claro —razono un poco, la verdad es que no sabía nada de la nueva vida de Akane, tanto que olvidaba lo que estudiaba en aquella universidad a la que se fue.
—Pero… gracias —dijo amablemente.
— ¿Mañana iras a trabajar? —tomo de una lata que había traído de la tienda, tratando de quitar la tensión del ambiente.
—Ah, si… solo descanso un día —saco un par de tabletas ingiriéndolas con el tibio te.
—Y lo aprovechas bien —se sentó de golpe en el sillón, insinuando que aquella noche con Zen no era la primera ni tal vez sería la última vez. Convenciéndose de que no eran celos.
Akane frunció el ceño — ¿Qué quieres decir con eso? No tengo por qué consultarte mis decisiones.
Desde la primera vez en escabullirse en su departamento sus intentos de conversiones daban un vuelco a reclamos y habían llegado a la última gota del vaso.
—Eso es obvio, como no me dijiste lo de Shinosuke, como actuaste sola en China, ¡o lo del Nanniichuan en nuestra boda! —cada vez hablaba con más enojo, trataba de controlarse viéndose desinteresado, pero en cada visita su corazón le ganaba vociferando sus frustraciones, pero nunca su verdad.
— ¡Eso no es cierto! Lo hice por un bien mayor. Pero a ti no te importa ¡solo piensas en ti mismo! Ni siquiera pensaste en lo que sentí en Jusenkyo o cuando prácticamente me dejaste en el altar.
— ¿Es por eso? Estas tan estancada en el pasado que no me vas a perdonar lo de la boda.
— ¡No es eso Ranma! ¿Crees que no estaba harta de tus insultos?
—Por favor Akane, donde estaba entonces esa mujer segura que te creías, la "yo puedo manejar el dojo sola", "yo se cuidarme sola", eres igual o más egoísta que yo —la empujo con su dedo índice al tocarla en el pecho.
— ¡Y así debía de ser! ¡Pero no! Mi padre tenía que estar tan arraigado a su pasado de combate que no hace más que meterse en mi vida.
—Y claro suerte que tuvo un tonto amigo con un hijo como yo, alguien que nunca te amaría ¿cierto?
— ¿Y no es así?
— ¡No Akane, nunca fue así! Y creí que te lo había demostrado.
Todo se detuvo, ¿Qué era lo que estaban haciendo? Se preguntó. La pared de nuevo vibro con el azote de la puerta, al igual que aquel legendario e imperceptible hilo.
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Continuara…
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Hola, buen día, tarde o madrugada ¿Por qué no? Paso por aquí para agradecerles sus comentarios, a cada uno de ellos, me alegra que les estén gustando estos relatos, o es así como yo los veo, pequeños momentos de Akane y Ranma a través del tiempo, llevándolos a un punto de un envolvimiento más maduro, puntos de confianza que hay en su relación y donde se desarrollen recordando su pasado para ver hacia su futuro.
Muchas gracias a quien han estado presentes leyendo y comentando, gracias, ayudan a seguir avanzando, espero seguir leyéndolos y conociendo sus opiniones.
Nos leemos pronto…
