Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.


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Momento: 08

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Después de aquella noche Ranma siguió escabulléndose en su casa, a veces por las tardes cuando Akane llegaba de la universidad y otras en plena madrugada asegurándose de que llegara a casa, siempre con algo para cenar. Tal vez no se habían dicho todo, pero se quedaban en silencio acostumbrándose a sus presencias, y aun que sus visitas eran demasiado cortas, por primera vez en mucho tiempo no se sentía sola.

—Ranma, ¿no te aburres? —suspiro quitándose los zapatos. Después de otro largo día la joven Tendo se volvió a encontrar con su tormento, la excusa de Ranma era tener mucho tiempo libre después de su lesión, pues su entrenamiento disminuyo y sin peleas no tenía mucho que hacer más que salir con Takeshi y alguno que otro luchador de los que se había hecho buen compañero.

—Mira esto, ¿por qué guardas vasos en este horno? sirve muy bien —mostró una bandeja llena de galletas. Akane lo vio extrañada— ¿Qué?

—Los trajo la señora Kaede ¿cierto? —se cruzó de brazos, mirándolo con burla.

—Está bien, lo intente y aunque la señora Kaede es anciana tiene un buen olfato, y trajo esto —sonrió—, me dijo que ya no lo intentabas porque temías en dañar su casa.

—Sí, bueno, sabes que nunca fui buena —quedaron en silencio recordando los viejos tiempos, el único aliviado fue el estómago de Ranma.— Tomare una ducha tengo que irme, puedes dejar las galletas en la mesa. Ah y ¡guarda mis cosas en su lugar! —grito viendo el desastre que tenía.

Puede que Ranma tuviera tiempo pero Akane seguía trabajando medio tiempo en un konbini cerca de su departamento. No obstante se preguntaba cada día que era lo que Ranma estaba buscando.

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Las luces se apagaron y solo había un reflector para él, solo para él, no solo un par de personas vociferaban su nombre si no cada uno de ellos, Ranma subió su barbilla con orgullo, por fin volvía a las peleas. Ya no eran solo en dojos si no en un ring de todo vale y se dio cuenta de que a pesar de no haber entrado a las mundiales el nombre de Ranma Saotome ahora era importante.

Frente a su oponente se inclinó levemente en forma de respeto antes de comenzar, pero eso no duro mucho pues ambos se lanzaron con sus ataques. El primer golpe fue a su pierna, su oponente creyó saber su debilidad, Ranma ataco con su técnica de castañas calientes alejándolo y sin dar tregua volvió a darle golpes a sus costados con su pierna. Su respiración era agitaba, sin embargo no estaba cansado, ni siquiera había dado la mitad de su potencial pero en el fondo sin quererlo admitir, tenía miedo.

No quería volverse a estancar, no quería que Akane lo viera débil de nuevo sin haber llegado a su objetivo de ser el mejor luchador. No pararía, llegaría a las mundiales y triunfaría hasta entrenar a su propio equipo, tener su propio dojo.

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— ¿Ranma que haces aquí? —la joven Tendo se encontró a mitad del pasillo del hospital algo sorprendida, no le había comentado nada, y ¿si se había vuelto a lastimar? Comenzó a pensar preocupada.

—Es por Takeshi, ya sabes como es —subió sus hombros con desinterés.

—A pesar de ser un presuntuoso se ve que se preocupa por ti.

—Señorita Tendo, sala 247, vaya por sus estudios —fueron interrumpido por una doctora, Akane asintió yendo rápidamente.

—Nos vemos.

Hace ya un mes que Ranma no se presentaba en su departamento. Era extraña la sensación de soledad que comenzó a sentir al no encontrarse a nadie en casa. Cada semestre se volvía más difícil y cada nivel de estrés que comenzó a vivir la hacía querer desertar, pero no podía, esta vez estaba sola y ella debía hacerse cargo de su vida.

Después de esos días Ranma continuo con sus competencias por lo que no volvió a visitarla lo que restaba de sus días de universidad. Fue así como la graduación se acercó.

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— ¡Hola! —Akane se sobresaltó al abrir la puerta, de nuevo estaba ahí, pero esta vez su rostro se ilumino con una sonrisa.

— ¡Ranma! —Se quitó rápido los zapatos caminando rápido, hasta que cayó en cuenta de su emoción—, veo que no se te quita esa maña —trato de fingir seriedad pero fue demasiado tarde Ranma lo había notado, aunque no dijo nada, fue suficiente ver su sonrojo.

—Supe que la graduación será pronto. Solo vine a felicitarte.

—Gra-gracias. Ha sido difícil pero ahora empieza lo peor —rió al ver el futuro que la esperaba.

—Te alejaste mucho de las artes marciales.

—Si bueno, si no era buena en eso para que seguir.

—Eres muy fuerte, con más prac…

—Pero no fue así Ranma, —lo interrumpió de inmediato— y tampoco recibí ayuda.

—Tal vez por que eras muy terca —dijo molesto.

— ¿Yo terca? Ranma casi te rogué porque me entrenaras, afortunadamente mi orgullo es más fuerte y no me intereso seguir pidiéndotelo —allí estaban de nuevo frente a frente discutiendo, como si los meses sin verse hubieran sido suficientes para juntar de nuevo su odio.

—No quería lastimarte Akane.

— ¡Y no lo ibas hacer!, pero seguías esquivándome.

—Sabias lo que debías saber, no necesitabas pasar por mas —dijo al recordar cada día de su niñez.

—Era mi decisión —cada contestación era más firme que la anterior mostrando su frustración que años atrás había guardado con solo golpes.

— ¿Ves?, siempre se trata de ti, ¿no? Pero vamos dime una razón ¡solo una!

— ¿De qué hablas?

—Sabes que yo estaba dispuesto a romper el compromiso, solo quería una razón ¡una!

—Ten —ordeno extendiendo su mano—. Una de las razones, son boletos para la clausura de mi universidad —Ranma la tomo con duda.

—Son…

—Una es para Kasumi, Nabiki, el tuyo y… bueno vale la pena intentar.

—Lo siento. Tomare el mío, pero esto es algo debes hacer tu misma —Akane podía ser valiente y fuerte, aun así seguía evitando a cada uno de ellos.

—No puedo. El ni siquiera quiere hablar conmigo por teléfono.

—Tal vez debas ir en persona, Akane no eres tan tonta, la solución la tienes pero sigues evadiendo el pasado.

— ¿Y qué hay de ti?

—Estoy aquí, no me ves —se acercó a ella con un paso más, la chica era centímetro más baja que él y era muy obvio su bajo peso, deseo tanto no haberla insultado años atrás, quería verla como antes, la Akane llena de vida entrenando cada mañana, ahora solo pudo captar la apretada vida que tenía, la mala alimentación que llevaba y su apretado bolsillo.

—Ranma —en sus labios tembló su nombre y su propietario sintió el magnetismo. Sus ojos se posaron en los de ella hasta bajar a sus labios y levemente a su pecho, era su corazón que latía demasiado fuerte, sonriendo por dentro.

—Mírame, Akane. Yo estoy aquí.

— ¿Me odias?

—No, bueno ya no —con su pulgar limpio una lagrima perdida de su suave mejilla. Akane sonrió un poco —. Tengo que irme —justo cuando retrocedió Akane sintió el frío en su cuello, había extrañado tanto esa cercanía.

Una noche más en que la puerta se cerraba y ella quedaba en medio de la habitación sola. Por un segundo se preguntó si el había sentido algún vacío cuando ella se marchó y tuvo miedo de que él no volviera. Akane giro a su pequeña mesa de noche viendo su mal bordado, cada que tenía tiempo practicaba un poco pero era inútil ni los consejos de la señora Kaede la ayudaban.

Cada que se rendía al ver los nudos tan grandes su solución era cortar, así como la mala hierba, desde la raíz y comenzar de nuevo.

Pero ¿Qué eran lo que la joven pareja trataba de hacer?, se acercaban solo para crear caos, haciendo nudos más grandes... y sin embargo, de algun modo... a su modo se confortaban mutuamente.

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Continuara…