Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.


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Momento: 09

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El dia de la graduación había llegado, más 23 horas antes Akane cerraba su pequeña mochila y caminaba a la estación de trenes a primera hora del amanecer.

Había pasado demasiado tiempo de que sus pies caminaran de nuevo por aquellas estrechas calles de Nerima, pero conocía perfectamente sus caminos, cada paso que dio en su juventud corriendo con la neblina en su mejillas, la distancia y el tiempo con la prisa de sus pasos al llegar tarde a sus clases y los callejones haciendo eco de gritos de batalla.

Cuando llego a aquel conocido portón le pareció verlo más viejo, su gruesa corteza se miraba mas pálida e impaciente toco con sus nudillos esperando no lastimar mas la pobre madera. La puerta corrediza se escuchó a lo lejos, aun no arreglaban aquel rechinido pensó para sí misma.

—Buen día, —su corazón comenzó a acelerarse al entreabrirse la puerta— ¿Qué se…? —Kasumi abrió sus ojos con sorpresa, no paso más de un segundo para que la abrazara con fuerza—, ¡oh por dios!, Akane.

—Kasumi no puedo respirar —trato de hablar con su rostro pegado a su pecho.

La joven mujer le jalo un mechon de cabello—. Ahora puedo regañarte como es debido.

Akane sonrió feliz— Te extrañe mucho… —comenzó a retroceder, las dudas la volvían a atacar. Estar ahí la hizo sentir como aquella adolescente luchando con su mente ante la decisión de irse o no de casa, de romper su compromiso o de estar con Ranma, el de amarlo u odiarle.

—No, Akane, espera —la tomo de la mano con delicadeza.

—Yo… creo que fue un error... no tengo derecho a perturbar de nuevo sus vidas.

—Claro que no Akane, no es tarde. Te arrepentiste y has vuelto, eso es bueno —aquella palabra la golpeo como agua fría. Dándose cuenta de que su verdadero error era su temor.

—Pero no estoy arrepentida Kasumi… solo vine a darles esto —hablo recuperando su temple, mostrando los tres boletos—. Mañana es mi graduación, creí que sería buena idea que me acompañaran.

—Oh, Akane sería un orgullo —llevo sus manos a sus labios sorprendida, el nuevo sueño de su hermana se estaba volviendo realidad.

—Si me permites el otro quiero entregárselo a papá —Akane noto el cambio en su mirada.

—Akane, lo siento pero… debo preguntárselo.

—Vaya, a lo que ha llegado —dijo con ironía— ¿preguntarle si quiere ver a su hija?

—Sabes que le afecto mucho tu decisión, él es así de sentimental.

— ¿Y qué hay de Ranma? Si tan sentimental es, ¿por qué permitía que me insultara? —decía indignada Akane.

—Creo que por que todos sabíamos que era mentira, incluso tu Akane.

— ¡No! ¡Claro que no! A mí me dolían sus palabras. Pudo salvarme muchas veces ¡¿y qué?! Lo hacía por Shampoo, Ukyo y hasta por la loca de Kodashi, pero a la única que hería con sus palabras era a mí—sus gritos fueron más fuertes—, ahora déjame pasar —A pesar de la efusiva bienvenida de Kasumi la joven mujer aun cubría la entrada.

—Debe estar en el jardín —dijo en voz baja mientras se hacía a un lado, vio la fría mirada de Akane, su hermana había crecido aunque nunca dejaría de ser tan terca.

Se adentró a su antiguo hogar a paso lento, su aroma era el mismo de aquella madera recién encerada con el delicioso olor del desayuno, vio las escaleras y a su yo adolescente bajando al escuchar el llamado de su hermana.

Camino hasta llegar a la sala donde el shoji que daba al jardín estaba abierto pero su padre no estaba allí.

—Soy viejo, y aun puedo escuchar tus gritos —las pupilas de Akane se minimizaron, era su voz, después de los años la volvía a escuchar.

—Papá —se giró para ver al hombre, su misma vestimenta pero en sus cabellos ligeras tiras blancas ya se dejaban ver.

—Por favor, retírate de mi casa Akane y llévate la deshonra que le has dado a la familia.

— ¿A caso tengo que haber el seppuku para que me aceptes de nuevo?

—No, solo no vuelvas —en aquel dialogo el patriarca no vio a los ojos a Akane, y con la misma frialdad se giró comenzando a caminar hacia su habitación. Akane corrió poniéndose frente a él, tomo su brazo y puso en su mano aquel cartoncillo, no se iría sin dárselo.

Soun la miro sorprendido mientras que en la mirada de Akane había enojo, con el ceño fruncido lo miro a los ojos mirándose en ellos, asintió y comenzó a caminar a la salida, no miro hacia atrás, no le importo si el decidía ir o no, ella lo había intentado. El patriarca vio su mano leyendo la invitación, y una vibración en su pecho le causó extrañeza… no, si la conocía, fue la misma que sintió cuando Akane gano su primera cinta en una competencia.

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El día había llegado y los nervios seguían a flor de piel para Akane, aunque era su meta, imaginar llegar era increíble para ella. Su birrete llegaba casi hasta el suelo de no ser por sus tacones, una ganga que había encontrado en una tienda, al igual que su vestido pues los gastos de graduación fueron demasiado para sus bolsillos que tuvo que hacer varios ajustes.

Su nombre en oídos de su director fue una serie de sensaciones, subió al escenario con una enorme sonrisa, saludo a los presente con inclinación y vio a los espectadores, sus ojos fueron rápidos a una zona en específico encontrándose con sus hermanas y con sorpresa a la señora Nodoka, pero dos de las personas más importantes, habían dejado sus asientos vacíos. Quiso llorar pero algo que había aprendido era a no dejarse llevar por situaciones fuera de sus control, dolores peores había visto en el hospital. Continuo sonriendo al ver a las tres personas que a pesar de todo lo habían apoyado.

Después de aquella ceremonia oficial cada estudiante fue hacia su grupo familiar lleno de abrazos y felicitaciones. Akane llego con timidez hacia Nodoka quien no había visto en un largo tiempo.

—Señora Nodoka, me alegro tanto que haya venido —sus ojos se cristalizaron.

—Pero que dices hija, dime tía, lo sabes —la abrazo con maternidad—, estoy orgullosa de ti. Demasiado —sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a aquella adolescente convertida en mujer, con la misma mirada que había en Ranma, ese dolor que ocultaban.

—Vaya, al fin servicio médico gratis —sonrió Nabiki dándole un pequeño obsequio de graduación.

—Mamá estaría orgullosa, y sabes que él también lo está. Pero tu terquedad no solo lo heredaste de mamá —sonrió Kasumi acariciando su rostro.

—Gracias Kasumi. A todas, por venir —unas lágrimas rebeldes se soltaron.

—Y como regalo hemos reservado el mejor restaurante de Shinyuku —menciono Nabiki queriendo quitar aquel nostálgico momento.

—Oh no, no debieron, es muy…

—No digas nada Akane, te lo mereces. Es mejor que comas bien antes de ser consumida por tu profesión —mecía una mano restándole importancia, a diferencia de Akane, si bien batallo con los pagos de la universidad tenía el apoyo de su padre. Aunque esta no lo tomaba al cien por ciento por lealtad a su hermana.

La velada había sido perfecta para Akane, recordar viejos tiempos e informarse de otros en su ausencia la hizo sentir en un mundo completamente diferente y el temor de volver a casa sola se hizo presente al final de la noche.

—Desearía tanto que pasaras las vacaciones en casa Akane —Kasumi el abrazo para despedirse al salir del restaurante.

—A mi igual —sonrió con melancolía al recordar cada navidad sin ellos.

—De hecho, la tía Nodoka y yo hemos convencido a papá y el tío Genma de tomarse vacaciones, podrías ir en esas fechas —Nabiki de acerco a su cómplice sonriendo con malicia.

—Mira hija que no fue nada fácil, llevamos años intentando. Así que tienes que aceptar —por inercia y costumbre Nodoka tomo el mango de la katana muy bien oculta en su kimono, con solo ese ademan Akane sudo frio.

—Claro que me encantaría, pero…

—Nada de peros Akane —frunció el ceño Nabiki—. Ten son los boletos para la fecha exacta, tienes tiempo de arreglar todo y es antes de que empiece el internado. No creas que no me informe —le guiño el ojo con malicia—. Así que sin peros, de tiempo ni dinero.

—Gracias Nabiki yo… —sus ojos por innumerable vez se cristalizaron.

—Somos familia Akane, tal vez no actuamos a tiempo pero lo intentamos.

—Lo sé.

Después de una larga despedida Akane se encamino a su ahora hogar, realmente estaba exhausta emocionalmente. Terminaba una pesadilla y comenzaba otra.

No había abierto la puerta por completo cuando como si un encendedor se tratase, su sangre bombeo más fuerte.

— ¡Eres un cretino, idiota, mentiroso! —Akane le lanzo su bolso junto con sus zapatos y los de la estantería.

Esquivando lo que podía Ranma se acercó resuelto a ella, Akane manoteo para que se alejara, inclusos logro patearlo pero este no se detuvo, lucho contra ella tomándola de las muñecas azotándola contra la pared causando su estupefacción. No pudo moverse, tenerlo tan cerca, sentir su tacto, su enojo, fue irreal.

—Estuve ahí Akane —su voz sonó más grave de lo que recordaba.

— ¿Dónde? —soltó con enojo.

—En última fila, no quise que mi madre me viera y pensara cosas que no son —aflojo el agarre de las rojas muñecas de Akane—. Ten, por cierto —extendió un sobre de color mostaza.

— ¿Qué es esto? —dijo confundida abriendo el sobre encontrándose con un par de yenes.

—Es lo que costo el boleto que no use, obviamente, y el de mi madre.

— ¿Qué te crees?

—Déjate de ser la digna Akane sé que no tienes dinero, no debiste gastar tanto en esto.

—Lo hice por que quise. Me he mantenido sola por todo este tiempo, no necesito mendigar.

—Mi vida no es fácil tampoco, ¡entiendes!, por mejor luchador que sea soy un principiante que se está abriendo en un mundo igual que tu —la señalo con su dedo índice empujándola—, son competencias tras competencias en las que por más que gane no me pagan lo suficientes, no todo se empieza con gloria inmediata.

Akane soltó un largo suspiro lleno de su frustración, impotencia y enojo, miraba esos ojos azules llenos de expresión mientras decía su monologo. En esos segundo trato de imaginar sus vidas si sus padres hubieran logrado casarlos, ¿hubieran sido felices con sus diferencias?, ¿cada uno hubiera logrado sus sueños? para ella era una broma que creyeran que su destino era estar juntos y que no podrían vivir uno del otro; la verdad era que había muchas versiones de su futuro.

—Se que no tengo ningún derecho, que te fuiste para alejarte de mí, pero… fuimos amigos ¿no?

—Me fui para no regresar con la cola entre las patas, no me iba a rendir después de arriesgar tanto. Y la vez que lo intente mi padre me alejo por completo.

—Somos tu familia Akane.

—Estoy consciente de ello Ranma. No te pido que me entiendas o que me perdones por lo que hice.

—Y tal vez no lo haga, pero ya no somos esa versión adolescente, y estoy aquí para darte mi apoyo y recordarte que no estás sola; porque se lo que es sentirse así.

—No, no lo somos —suspiro sentándose en el sillón de golpe, Ranma la imito igualmente cansado, el viejo sillón crujió por su peso.

—Tengo que irme de nuevo —Akane solo asintió—. La gira del campeonato mundial empieza mañana.

— ¿Cuándo regresaras? —sus labios hablaron sin pensar.

—No lo sé un par de meses creo —Akane asintió de nuevo con un "si" atrapado en su garganta. Ranma la miro de reojo, ese perfil molesto había cambiado a uno sin expresión, viendo al horizonte, no sabía en que estaba pesando, tal vez en nada o tal vez en todo, pero él solo pensaba en ella. En su cabello que había crecido y en su piel más pálida de lo que recordaba.

— ¿Qué? —soltó de golpe exaltando a Ranma.

—Sigues siendo la misma fea de siempre —la mecha del enojo se prendió en Akane. Se abalanzó contra Ranma posicionándose arriba del golpeándolo sin parar, Ranma solo podía cubrirse el rostro, pero los golpes y las lágrimas siempre llegaban a él.

—Tonto, tonto, tonto —gritaba cada vez con más fuerza, sin embargo, el joven Saotome no tuvo intención de detenerla, porque tal vez lo merecía o tal vez anhelaba vivir con las peleas de antes.

Después de un rato los golpes se volvían más lento y la frustración de Akane se disolvió. El joven vio entre sus brazos si no había mas peligro, seguía sintiendo el peso de la chica pero ya no se movía, solo sentía su cálida respiración en su cuello, Akane había terminado rendida en su pecho.

Detuvo por varios minutos su vista en sus largas pestañas esperando algún abrir de ojos, pero no sucedió, respiraba con quietud hasta que movió su pierna, estremeciendo hasta la fibra más pequeña de su cuerpo, su pierna se deslizo sobre la suya llegando su rodilla a su cadera.

—Va a matarme —susurro con miedo, una gota de sudor corrió por su frente. Quiso deslizarse para dejarla sola en aquel sillón pero Akane comenzó a moverse, tirándole un golpe en la cara.

—Rayos —exclamo sobando su nariz—. Había olvidado que eres una loca también durmiendo.

Tomo una almohada como reemplazo de su pecho la cual Akane abrazo rápidamente. Ranma suspiro con alivio, su corazón latía muy rápido y su rostro estaba en completo sonrojo.

— ¿Cómo se supone que debo hacerlo? —Se preguntaba a si mismo viendo desde su altura a aquella criatura, ese pequeño vestido que se alzó aún más con sus movimientos dejando a la vista sus torneadas piernas, su cabello alborotado y esos labios entre abierto aplastados por la almohada.

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Continuara

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¡Hola, hola!, espero y se encuentren muy bien. Paso rápidamente para agradecerle su apoyo con sus comentarios, el tiempo me consume un poco por lo que no he podido responder sus comentarios como es debido, pero cada vez que intento escribir los leo de nuevo una y otra vez para seguir con algo de inspiración para esta pequeña historia. Muchas muchas gracias, espero seguir recibiendo sus opiniones y comentarios.

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Nos leemos pronto.