Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.
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Momento: 10
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Ese día el sol estaba resplandeciente, podían sentir el calor en su piel, como un cosquilleo hasta llegar al ardor en sus levantadas manos al despedir a los patriarcas.
—Que se diviertan —sonreía Kasumi despidiendo a su padre y su viejo amigo Genma, brillando a lo lejos su sortija.
Soun miro hacia atrás viendo a las tres mujeres despedirlo, era como en los viejos tiempos cuando aún podía ir a viajes de entrenamiento, aunque no era que ahora no disfrutara sus visitas a las aguas termales.
El pequeño auto amarillo se perdió a lo lejos, dejando presente un silencio que no tardó mucho en ser interrumpido pues un ruido similar se acercó por el lado opuesto, sin dejar sus sonrisas recibieron con entusiasmo a su hermana, quien volvía a su hogar. Akane sonrió con nostalgia a través de la ventana, en sus labios se quedaron palabras atrapadas por sentimientos encontrados. Estaba donde años atrás, dentro de un taxi con la oportunidad de salir huyendo de nuevo.
— ¿Todo bien señorita? —pregunto el taxista al ver que su pasajera no bajaba.
—Sí, perdone —inhalo hasta donde su pulmones pudieron y bajo conteniendo su respiración.
— ¡Bienvenida, Akane!, ven vamos adentro —Nodoka se apresuró a llevarla dentro.
Mientras era casi arrastrada a la sala vio la puerta que daba al pasillo del Dojo abierta sintiendo escalofríos.
—Subiré tus cosas a tu habitación —sonrió Kasumi subiendo las escaleras dejando a las demás adelantarse.
—No, Kasumi, yo lo haré —se zafo del agarre de Nodoka viendo como su hermana la ignoraba yendo escalón por escalón, no solo ella era terca, sonrió para sí.
—No sería genial que casualmente cierta persona también tomara vacaciones en estas fechas, no lo sé para ¿visitar a su madre? —escucho la voz de Nabiki tras ella, acelerando su corazón, mas no hizo expresión alguna.
—No entiendo a qué te refieres —con su cabeza en alto paso a su lado yendo a la sala donde aguardaba Nodoka ya con bocadillos. Nabiki sonrió de lado, tal vez sería más difícil intimidar a su pequeña hermana.
—Solo dime que quieres comer y lo prepare para ti, Akane.
—Vaya, tía, ni siquiera con Ranma es tan efusiva.
—Nabiki —reprendió Akane ante su desatinado comentario.
—Pero querida ¿acaso no estas feliz de que tu hermana regresara?
—Claro, y estuviera más feliz si ganara algo de dinero con esta valiosa información —se sentó frente a la baja mesa tomando una galleta.
—Por favor Nabiki, nos prometiste mantener esto en secreto —llego Kasumi a la habitación con su dulce tono, de no ser porque Nabiki sabía que esa frase tenía una amenaza oculta.
—Lo que ustedes hagan será suficiente, extraño tanto su comida —el estómago de Akane gruño, haciéndola sonrojar.
—Mira nada más, estas tan delgada, ve a descansar te llamaremos cuando todo esté listo —la mujer la tomo de las manos sonriendo maternalmente, eran tan parecidos.
—Gracias —sus lentos pasos se dirigieron hacías las escaleras, pero como un imán, aquella puerta entre abierta la llamaba, sacudió sus pensamientos y subió a su habitación. Llegando a la puerta con su característico patito tomo la perilla adentrándose, los rayos del sol la iluminaban completamente; todo estaba igual, sus rosadas sabanas y su ordenado escritorio.
Abrió su armario revisando su antigua ropa, definitivamente estudiar en el centro de Tokio había cambiado su estilo de vestir. Sin embargo justo en una esquina, perfectamente doblado y más gastado de lo que recordaba se encontraba su gi. Sus manos temblaron al recordar esos bloques rompiéndose.
En menos de un minuto estaba frente al espejo con su uniforme, no respiraba, no pensaba, solo estaba allí, observándose, sin poder ver a su yo del pasado. A pesar de no notarlo creció unos centímetros, su cabello era más largo y su aura era diferente.
"Eres linda cuando sonríes", sus palabras llegaron de golpe. Se giró hacia la puerta dirigiéndose automáticamente al Dojo.
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—No puedo.
—¿Eres un idiota o qué? Te doy la oportunidad de tu vida por un mínimo precio y tú lo rechazas ¡Toma un avión! —Nabiki gritaba en susurros a su celular.
—No voy hacer todo a un lado por ella, Nabiki. No estoy en Japón y que ella este ahí no significa nada —le oyó muy serio, creyó que tendría algo de diversión en esos días, pero se equivocó.
—Has lo que quieras —colgó molesta.
Ranma sintió un malestar en su estómago, pero fue interrumpido por su entrenador por lo que lo olvido rápidamente volviendo a su práctica.
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Akane se encerró en su mundo, en medio del silencioso Dojo, recordando cada paso de sus katas. Para Akane aquel entrenamiento fue como andar en bicicleta, una vez aprendido no lo podría olvidar, o eso creía ella.
Comenzó a paso lento, aunque sin esperar mucho se sintió una tonta, sus pasos fueron bruscos sin control, sin firmeza, casi no podía ni recordar la posición de sus manos. Frustrada cayo de rodillas a la duela, goteando sus salinas lágrimas, se sintió tan perdida ¿Quién era Akane Tendo, heredera del arte marcial, si no recordaba ni una kata? ¿Quién era ahora? Se preguntó.
Con brusquedad se limpió las lágrimas yendo al pequeño armario donde guardaban algunos materiales, tomo un bokken sacando todo su enojo. Imagino a su adversario luchando con fuerza, esquivaba y atacaba con gran velocidad, con cada estocada sus pies tan solo rozaban el suelo, pronto soltó su arma dando patadas altas y golpes con sus puños, aquella débil Akane cayó al piso siendo atravesada por su katana. Respiraba agitada de rodillas, su rostro ahora se llenó de sudor y su ceño fruncido miraba fijamente a su agonizante adversario.
—Aquí estas —una voz la saco de su pensamientos girando sobresaltada—, la comida casi esta lista, deberías tomar una ducha.
Akane asintió aun perdida por su reciente actividad.
—Debiste extrañar mucho tu Dojo.
—Demasiado —se levantó sonriendo viendo sobre su hombro aquel bokken enterrado en la duela. Se encamino junto a Kasumi a la salida para tomar un relajante baño. Y por primera vez inhalo y exhalo con tranquilidad.
Al salir del cuarto de baño su olfato capto aquel delicioso aroma, la señora Kaede debía perdonarla pero nada sabía más rico que la comida de Kasumi o Nodoka y como una pequeña niña corrió hacia donde su nariz la guiaba.
—Huele delicioso —sus ojos brillaron al ver la mesa llena de exquisitos platillos— ¡itadakimasu! —exclamo sonriente. Las tres mujeres la miraron sorprendidas y llenas de felicidad.
El estómago de Akane quería reventar, tanto que se recargo en sus brazos así atrás suspirando.
—Muchas gracias.
—Me alegro tanto que lo disfrutaras, pero seguramente ya has aprendido hacer algunos platillos ¿no?
—Eh —Akane se quedó pensando recordando sus últimas comidas con Ranma sonrojándose—, pues un poco.
—No seas como Nabiki con toda esa comida rápida —rio Nodoka al conocer las comidas de la joven Tendo.
—Trabajar en el despacho no me da mucho tiempo —dijo la acusada sin preocupación. Mientras que Akane reía nerviosa pues tal vez su alimentación era peor, al comer mayormente comidas de los combinis.
— ¿Sigues trabajando?
—Sí, dejare de hacerlo cuando entre en mi internado.
—Sabes que si necesitas algo estamos aquí, Akane —Kasumi la tomo del hombro.
—Gracias, pero estaré bien.
—No creí que Soun sería tan duro con su pequeña —comento Nodoka llevando su mano a sus labios apenada.
—Pero tía, usted estaba dispuesta a realizar el seppuku con su único hijo —dijo extrañada Nabiki, la mujer solo desvió la mirada fingiendo amnesia.
—Yo tampoco… creí que, me iba a apoyar. Siempre me apoyaba en todo y…
—Tal vez ya es muy viejo.
—Nabiki.
—Solo digo que juntar las escuelas era una forma de mantener vivo su legado, el honor del apellido, el recuerdo de toda una generación de su pasado como luchadores. Fue siempre tolerante porque Ranma vivía aquí, aunque se separaran, pelearan y cuanta cosa, había esperanza porque los veía juntos. Pero cada uno se alejó a kilómetros sin siquiera hablarse ¿Cómo crees que le cayó en su ego? Perdono a Ranma porque prometió llevar su apellido, pero ahora los Tendo no son nada.
Las duras palabras de Nabiki congelaron a la joven Tendo, nunca vio esa perspectiva pero tenía razón, al no haber más descendencia masculina del apellido aquel legado de luchadores desapareció. Las dos escuelas con las técnicas de todo vale ahora solo yacían en Ranma.
—El me hizo quien soy, soy fuerte por él, por ustedes, debería ser suficiente.
—Y lo es Akane. Solo dale tiempo —Kasumi la tomo de los hombros sonriendo.
Las horas siguieron avanzando hasta largas horas de la noche y es que lo años no habían avanzados en vano pues muchas cosas habían cambiado en la vida de las cuatro mujeres.
—Sera mejor ir a descansar —menciono Nodoka con sus mejillas adoloridas.
—No te preocupes Akane, ya prepare todo para mañana —Akane asintió mientras que recogían todo para ir a dormir.
Sus descalzos pies tocaron la suave alfombra de su habitación recordando su departamento que era un poco más grandes y sin embargo no era tan cálida; paso lentamente su mano por sus sabanas sintiendo el suave colchón, no como su delgada cama. Se metió bajo sus cobijas sintiendo su calor y aroma.
Todo hubiera sido tan diferente, pero debía volver a la realidad.
Escucho unos golpes en la ventana de nuevo, como en los viejos tiempos… como debió de ser. Tan solo cerró sus ojos con más fuerza.
Mientras que a muchos kilómetros de allí Ranma jadeaba agitado, su rostro cubierto de sudor era sometido por aquel famoso luchador. Su nombre hacia retumbar el lugar, con agilidad enredo sus piernas en las del oponente invirtiendo los papeles, lo soltó bruscamente parándose con rapidez esperando un nuevo ataque pero este no se pudo levantar, convirtiéndolo en ganador. Con su rostro en alto sonrió, hasta que sintió una presión en su dedo meñique revisándolo por si era alguna fractura, mas no vio nada inusual. Los reporteros se comenzaron a reunir a los alrededores, sería una larga noche, pensó.
—Mira quien ha venido a felicitarte —Takeshi llego con alguien más alcanzándolo antes de llegar a los camerinos. Ranma no giro a verlos hasta que la imagen de Akane llegando a abrazarlo tras su victoria se desvaneciera de su mente.
—No podría esperar a nadie más —volteo sonriendo de lado.
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Continuara…
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¡Hola!, ¡hola!, espero que estén teniendo un buen inicio de año y que cumplan cualquier meta que se propongan. Gracias también a quienes leyeron y apoyaron mi fanfic pasado con sus comentarios. Espero que les haya gustado este capítulo, un momento más de otra vida da la joven pareja.
En cada capítulo trato de mostrar alguna evolución, de cómo la historia del hilo rojo es un arma de doble filo, donde te guía a la persona que está destinada a ti pero que no es precisamente el momento, donde para seguir avanzando es necesario desanudar, perdonar.
Llek BM, SaV21, ZurimaruNL07, Vicky, nancyriny, felicius, Mina Ain0, Denisanai, VIPS98, Vernica, Bonchi, vanesa112, alambrita.
Gracias por sus comentarios espero seguir teniendo el placer de leerlos en el próximo capítulo.
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Nos leemos luego…
