Salvación desde las sombras
He vuelto. Espero que les haya gustado el prólogo y sé que quizás fue un poco corto, pero bueno es un prólogo, en general son cortos así que tranquilos este capítulo va a ser un poco mas largo. Espero que lo disfruten
Flagelos del pasado.
El reino del Crepúsculo, aquel lugar de un atardecer eterno y oscuro donde su gente condenada por los pecados de sus ancestros viven en armonía y paz intentando de borrar las huellas de sus antepasados. La tragedia había quedado atrás y su gente a pesar de haber sufrido en aquel reinado del usurpador, vivían con una sonrisa al saber que aquel infierno había llegado a su fin haciendo que el pueblo celebrara y diera gracias por un día mas de paz y prosperidad, aunque siempre iban a quedar las dudas que solo pocos sabían y entre las cuales estaba aquella a la cual hacían llamar su reina.
El Taiyo brillaba imponente en el cielo del eterno amanecer iluminando las paredes de aquel reino de las sombras, siendo el palacio del crepúsculo el que encabezaba aquella ciudad mezclada entre colores opacos y fosforescentes que le daban su toque característico a aquella cultura.
Entrando la luz por el balcón de la torre mas alta de aquel imponente castillo, esta bañaba el cuarto de la reina del crepúsculo. Las paredes al igual que el exterior del palacio eran de un color gris azulado con decoraciones en un color azul fosforescente, del techo colgaba una araña de cristal que titilaba en el mismo color azulado verdoso al igual que las barandas del balcón y las decoraciones de las paredes, en la pared opuesta al balcón estaba una chimenea bordada con adornos de la cual un fuego azul quemaba la leña negra que se encontraba dentro de esta, y encima de la chimenea, un cuadro de los difuntos reyes y su hija colgaba adornando la estancia. El suelo estaba cubierto por una gran alfombra roja que daba camino desde las puertas de la habitación hasta la cama doble con un mosquitero de color rojo escoltada por dos mesas de madera pulida de color negro. En las colchas negras como la noche el cuerpo pálido de la regente de las sombras se posaba abrazando sus rodillas mientras lloraba incesante ante la terrible pesadilla de la cual había despertado.
-solo fue una pesadilla, solo fue una pesadilla- se decía una y otra vez entre gemidos la dueña de ojos escarlata los cuales deprendían cristales salinos. Aquellos gritos de su amada bestia aun retumbaban entre las paredes de su mente haciendo que la voz de Midna subiera de volumen con la intensión de que sus gemidos de tristeza opacaran los gritos de dolor que habían quedado estancados en la mente de la Twili que solo tenía en mente como su querido Héroe del Crepúsculo sufría.
-rompí el espejo para que estuvieras a salvo. Para que nada te pasara, debes estar bien-
A pesar de lo que decía aun estaba aquella voz en su interior que le repetía lo contrario una y otra vez, y fue en aquel intento de consuelo que recordó aquel día en que lo vio por ultima vez, aquel día en que le prometió a su compañero de aventura y dueño de su corazón una promesa que no iba a cumplir jamás.
-¿Qué pasa?¿No dices nada?-
La voz aguda y melodiosa de Midna sonó por la pradera de Hyrule llegando hasta los oídos del héroe del crepúsculo. Había corrido toda la distancia que había entre el y su compañera desde que vio como los 4 espíritus protectores estaban alrededor de un punto fijo el cual no tuvo que hacer mucho esfuerzo por reconocer. Fue mayúscula su sorpresa al no encontrar la figura del diablillo que lo monto cual caballo durante año y medio sino la figura de una mujer alta y bella de piel azulada, cabellos ardientes y ojos escarlata sonriéndole con burla y sensualidad, cubierta por una túnica tan negra como la noche decorada por símbolos blancos.
-¿Es que mi belleza te ha dejado mudo?- hablo Midna con su voz llena de diversión en cada palabra mientras mantenía esa sonrisa sensual y a la vez burlesca sobre su rostro al ver como la bestia sagrada de ojos azules la miraba fijamente, sin embrago, aquella sonrisa no se mantuvo cuando sintió como el héroe elegido por las diosas corrió cortando la distancia y la abrazo con fuerza empezando a sollozar sobre el hombro de la regente del Crepúsculo.
-Creí que te había perdido- escucho la voz rota de su compañero mientras sentía como las lagrimas y la sangre que salía de sus heridas humedecían su cuerpo y sus ropajes, sin embargo, no se separó, solo correspondió al abrazo que estaba recibiendo empezando a acariciar con suavidad los cabellos cobrizos de su héroe.
-Tranquilo lobito, no te desharás de mi tan fácilmente-
El héroe y la princesa del crepúsculo se mantuvieron así durante minutos sin percatarse que Zelda, la princesa de Hyrule había llegado y los veía con una sonrisa triste en la cara. Recordaba como la preocupación se había pintado en el rostro del héroe desfigurándolo a una expresión de terror al ver a su amiga y compañera salir a enfrentar al emperador de las sombras ella sola. Fue cuando llegaron a la pradera de Hyrule cuando vio como el héroe de ropajes verdes buscaba con desesperación a su compañera solo para llevarse la amarga sorpresa de que era solo el y la regente de la luz. Su rostro sufrió la mas aterradora de las transformaciones al ver a Ganondorf con el casco del diablillo entre sus manos cual trofeo. El grito de guerra que salió de la garganta del portador de la trifuerza del valor solo pudo ser comparado con el rugido de una bestia furibunda con deseos de derramar la sangre de su enemigo.
"Link… héroe elegido… préstanos de nuevo tu fuerza en esta batalla final" recordó lo que le había pedido a Link minutos antes de la batalla contra Ganondorf y si había algo que no olvidaría jamás era la mirada de aquel que tenía adelante de ella al momento de volver a mirar al héroe frente a frente después de haber hecho la reverencia. Toda la bondad y gentileza que alguna vez hubo en el interior del Ordoniano había desaparecido, en aquella mirada azulada solo había ira y sed de venganza y así sin decir mas tomo su mano con firmeza y determinación.
Recordaba como Link espoleaba a Epona con fiereza con el único objetivo de alcanzar a su enemigo, cada estocada y golpe tenían la suficiente fuerza como para decapitar a tres hombres de un tajo y solo fue cuando vio como el héroe bajaba de su caballo de un salto para enfrentar a su enemigo que entendió lo que pasaba. No importaba el final, no importaba como terminaría ni quien viviría, Link estaba determinado a matar a su enemigo y no importaba si el moría en el proceso con tal de llevarse con el al emperador de las sombras al inframundo, pero cuando quiso detenerlo ya era demasiado tarde, Ganondorf había encerrado al castaño y a el mismo en un circulo de batalla.
Cada golpe, cada estocada de parte de Link era un golpe preciso y con fuerza, la batalla era violenta y sin pausa y ninguno de los dos estaba dispuesto a retroceder ante su oponente y ni los tajos mas profundos y ni los golpes más fuertes hacían reaccionar al ente furibundo que Link se había transformado. Fue cuando Ganondorf fue golpeado y tirado al suelo que vio el miedo reflejado en su mirada ante la mirada de venganza que el héroe tenía. El éxtasis de aquel ser vengador llego a su final cuando este con ira clavo su espada en el pecho del emperador de las sombras con un golpe de gracia y girando su muñeca con fuerza taladro la espada maestra entre las costillas del enemigo.
Ahora frente a ella solo estaba un chico asustado pero aliviado de tener a su princesa de vuelta. Aquella escena hacia que la reencarnación de la diosa Hylia sonriera, pero a pesar de todo no podía ocultar la tristeza de su rostro.
"por un breve instante, mi corazón y el tuyo fueron uno" recordó lo que le había dicho a Midna y para su desgracia sabía lo que sentía y lo que pensaba. Solo tuvo que alzar la mirada para confirmar lo que desgraciadamente ya sabia al conectar su mirada zafiro con la mirada escarlata de la princesa del Crepúsculo.
- creo que es hora de irnos- Zelda rompió aquella conmovedora escena haciendo que Link con una sonrisa se limpiara el rostro sin percatarse de la expresión de su compañera.
-yo los llevo-
Y así como un parpadeo su entorno cambio hasta llegar al patíbulo del desierto en el circo del espejo. Midna sin decir nada camino hasta el espejo y lo acaricio por un momento mientras sus ojos escarlata se cerraban sonriendo tristemente.
-llego el momento del adiós- dijo Midna volviendo al centro mirando fijamente a sus dos acompañantes. -como todos sabemos, luz y oscuridad no deben fundirse. A pesar de todo… No debemos olvidar que existe otro mundo más allá de este-
-Luz y sombras son las dos caras de la misma moneda…una no puede existir sin la otra…- replico Zelda con un tono que el héroe no logro descifrar y que al parecer tenía un mensaje oculto para la princesa de las sombras, la cual con un leve movimiento negó. Después de un suspiro por parte de Zelda esta continuo- ahora se por que las diosas dejaron el espejo del crepúsculo en este mundo… lo hicieron porque era su intención que nos conociéramos- después de un momento leve y una imperceptible mirada al portador de la trifuerza del coraje – si… estoy segura-
-Zelda….- y conectando sus miradas continuo- tu corazón es sincero y esta lleno de bondad, si todos en Hyrule son como tu….- y así con una sonrisa finalizo- todo les ira bien a partir de ahora- En silencio Midna se acerco al pedestal haciendo que unas escaleras de luz se formaran a sus pies bajo la mirada de ambos Hylianos. – Gracias. Zelda dice la verdad. Mientras exista el espejo podremos volver a encontrarnos- y así una lagrima se deslizo por su rostro hasta llegar a su mano.
-Midna yo…..- intento de hablar el héroe.
-link- corto Midna mientras lanzaba su lagrima- yo… nos vemos- cuando finalizo la lagrima había chocado contra el espejo haciendo que esta se fragmentara.
-Midna nooo!-
Lo ultimo que vio aquel día fue a su amada bestia de ojos azules corriendo hacia el portal gritando su nombre mientras el sonido de su voz la acompañaba mientras traspasaba el portal. Para cuando abrió los ojos estaba en aquella colina frente a su palacio al igual que la ultimas vez para enfrentar a Zant, la única diferencia era que ya no tenia a su compañero al lado y nunca mas lo volvería a tener. Zelda lo sabía, sabía que ella iba a romper el espejo y fue por eso lo que le dijo antes de irse, ella sabia que sus acciones iban a herir al héroe pero a la vez sabía que era lo correcto y por eso no insistió, lo supo con solo ver su mirada triste, la conocía como a ella misma y así ella conocía a Zelda y sabia que la reencarnación de la diosa Hylia iba a entender su decisión.
Recordó como aquel día cayo de rodillas y lloro amargamente y al igual que aquella vez lloro con la misma intensidad. No importaba que hubiera pasado un año, no importaba cuantas veces llorara por el mismo recuerdo siempre terminaba en el suelo llorando por sus acciones cometidas en el pasado.
Había estado tan absorta en sus pensamientos que no había escuchado las incesantes llamadas a su puerta y solo fue hasta que esta se abrió que pudo salir de su dolor.
-Reina Midna, otra vez durmiendo de esa manera- se escucho la voz de una mujer twili unos centímetros mas alta que la misma regente entrar.
- Kira-
La mujer que había entrado era la protectora y guardiana personal de Midna desde que era pequeña, era su maestra también en las artes de la magia de las sombras y mayor confidente. Esta había sido una amiga cercana de la reina y el rey los cuales fueron ejecutados por Zant cuando este ataco. La mujer vestía una túnica negra parecida a la de la regente, pero sin capota y cerrada al frente mientras en su espalda cargaba una espada delgada, mientras que en sus brazos portaba brazaletes de plata con algunas gemas. Su rostro empezaba a mostrar leves signos de la edad sin embargo aun era considerada una mujer hermosa en aquel mundo de atardecer eterno, con su cabello blanco recogido en una trenza la cual llegaba mas allá de su espalda baja junto con aquellos amenazantes ojos violeta.
Solo fue necesario ver los ojos cristalinos de Midna y su cabello pegado a su cuerpo por el sudor para saber que estaba pasando.
-volvió a soñar con el ¿verdad? – dijo la mayor mientras se sentaba en el borde de la cama y acariciaba la espalda desnuda de la Reina. Como respuesta solo obtuvo un leve asentimiento de parte de la regente del mundo crepuscular. Cuando Midna volvió de aquel periplo el cual contaba con emoción no pudo evitar ver la falta de luz en su mirada. Conocía bastante bien a su alumna y protegida, y sabia cuando esta tenia algo en especial porque aquel brillo travieso que desde niña portaba había desaparecido. Pasaron tres meses y a pesar que la mascara que Midna usaba lograba engañar al consejo y a su pueblo, a ella no la engañaba y fue un día a la hora en que todos dormían que la encontró en frente de la chimenea prendida con el cuarto totalmente oscuro junto con una botella del mas fino vino de mora crepuscular vacío, totalmente ebria y llorando a mares su desgracia.
"era mi deber, era mi deber" repetía una y otra vez. Kira la acuno y dejo que esta llorara en su regazo. A la mañana siguiente le preparo una tina caliente en el baño que estaba al otro lado de donde estaba la cama y mientras la Princesa en ese entonces se mojaba en la bañera, le cuestiono sobre todo lo que le había pasado. Como muchos Twilis Kira solo conocía las aventuras de su reina y el héroe de su mundo, sin embargo los sentimientos que estaban en el trasfondo de aquella historia eran mas de lo que se podría imaginar.
"¿por qué el héroe no se quedo para ser nuestro rey?" era una de las preguntas mas frecuentes que le hacían a Midna la cual había dicho vagamente que el no podía tomar un cargo tan importante, pero fue una gran sorpresa para la twili mayor descubrir que el motivo había sido la dura y difícil decisión de su soberana. Esta le contó todo lo que en su corazón afloro y todo lo que se quebró, todas las pesadillas que tenia día y noche y que solo le recordaban su sufrimiento.
-Me hubiera encantado haber conocido a la bestia de ojos azules- dijo Kira mientras acariciaba la espalda de Midna.
- Ese comentario no está ayudando en nada-
-no me malentiendas pequeña, me hubiera gustado conocerlo, pero apuesto que por lo que usted me a contado, el hubiera estado de acuerdo con lo que usted hizo-
- eso quizá no es cierto- susurro con dolor midna mientras hundía su rostro en sus piernas.
- no sea tan….-
- yo no lo deje hablar Kira- sollozo Midna mientras encaraba los ojos violeta de su mentora – él me iba a decir algo pero yo no lo deje terminar porque sabía….- en aquel momento la voz de Midna se quebró obligándola a tomar una pausa – sabia que lo que el fuera a decirme iba a hacerme retractar de lo que debía hacer, no le di ni si quiera la oportunidad de despedirse-
La estancia se quedo en total silencio mientras ambas mujeres se quedaban en la misma posición en la que habían quedado y solo fue hasta que la de ojos violeta hablo que el silencio se rompió.
-y el sueño? Hace mucho que no los tenía-
- fue diferente- dijo Midna mientras levantaba la cabeza.
- ¿en qué? -
- en todo- termino mientras empezaba a contarle aquel sueño que tuvo y que no era la primera vez. Cuando llego solía soñar con el pasado, recordaba sucesos en especial aquellos en los que compartía momentos especiales con el héroe haciendo que su corazón se llenara solo de tristeza. Sin embargo, esta vez había sido una pesadilla total. Algo que jamás vivió y que rezaba jamás vivir, aunque sin el espejo era imposible vivir.
Sin decir mas se paro de la cama solo para dirigirse al balcón siendo detenida por su maestra la cual le puso una bata para que cubriera su desnudez.
- ¿cree que signifique algo? – Pregunto Kira.
- nunca he creído en supersticiones – dijo mientras miraba por la ventana a la fuente que daba en el centro de la ciudadela del crepúsculo. Ahí en medio de una fuente estaba una estatua del héroe del crepúsculo erguido he imponente mientras a sus pies un enorme lobo se sentaba. Había mandado a construir aquella estatua dos semanas después de haber hecho publica la historia y fue con esa estatua que su amado lobo empezó a ser parte de la cultura de su gente. Poeta y músicos extasiados por la historia escribían canciones y poemas épicos sobre su regente y el héroe del crepúsculo. Historiadores pedían varias veces audiencia con ella solo para pedirle detalles sobre la aventura y así poder escribir un libro entero junto con este. Hasta un día le habían pedido tomarse la plaza y hacer una obra de teatro en frente de la estatua para representar el ultimo combate del héroe el cual había finalizado con el actor y actriz que representaban a Link y a ella en un beso apasionado junto con una triste despedida haciendo que el corazón de Midna se afligiera al recordar la dura y alejada realidad. Sabia que si Link viera todo aquello se enojaría y avergonzaría por el hecho de recibir tanta atención y podía jurar que le negó a Zelda hacer cualquier cosa en su honor, pero si en Hyrule no lo iban a reconocer, ella iba a encargarse de que en su tierra jamás lo olviden.
-nunca he creído en supersticiones- susurro para así misma volviendo a hundirse en un recuerdo.
-nunca he creído en supersticiones- decía una Midna en su cuerpo de diablillo mientras flotaba al lado del héroe elegido que cabalgaba lentamente en la pradera de Hyrule. Era de noche así que no había riesgo de que la vieran.
- por favor Midna, tienes que admitir que nos ayudo y mucho- replico Link mientras miraba a su amiga al lado suyo. Habían salido de hyrule hace mas de media hora y su discusión era sobre el establecimiento de Pitona Fanadi la psíquica que quedaba al lado del palacio de Maripola.
- ¿en qué? Te dijo que fueras a hablar con tus amigos solo para que Telma y Shad te dijeran que Ashei se fue a el pico nevado porque ahí hay problemas, algo que por cierto tu y yo ya sabíamos desde antes de llegar a los dominios Zora- replico Midna mientras se cruzaba de brazos dejando al héroe sin palabras.
- eres una incrédula- finalizo Link mientras hacía que Epona aumentara el paso.
- no mi pulgoso amigo, solo que no soy tan ingenua como tu-
El viaje siguió entre charlas y burlas por parte de Midna hasta que dio media noche donde ambos decidieron acampar en medio de la pradera de Hyrule estando cerca de la entrada de los dominios zora. En frente de ellos había una fogata junto con una sopa que había mandado Telma y que se la estaban repartiendo entre ambos, para cuando terminaron ambos se recostaron en el suelo mientras quedaban en silencio. Los animales nocturnos se podían escuchar en las lejanías, la hierba estaba fría en aquella noche sin embargo no era un impedimento para poder acostarse y fijar su vista en las estrellas. Aquella noche solo auguraba paz y tranquilidad y a pesar de la posibilidad de que los atacaran aun era alta, por algún motivo no sentían la necesidad de estar alerta en todo momento. Pasaron minutos hasta que el silencio que se había instalado entre los dos se rompió.
-si quieres te transformo y aúllas a la luna todo lo que quieras- dijo Midna con burla al ver como Link no quitaba los ojos de la luna llena de aquella noche.
-me gusta observarla, es algo que me tranquiliza y que me entretiene-
-vaya que si eres un lobo pulgoso- se burló Midna haciendo que Link la mirara con el seño fruncido solo para después reírse junto a ella. - sabes, si hay algo que extrañare de este mundo son las estrellas y la luna- comento mientras se recostaba al lado de Link para poder ver el cielo.
-en el crepúsculo no hay? - pregunto Link.
-no, solo un interminable amanecer. Es bello ver siempre el cielo anaranjado y de colores vivos pero en si esto también tiene su belleza-
El silencio volvió a reinar entre ambos, sin embargo, no era un silencio incomodo, no, era acogedor y relajante que amenizaba el momento de ambos.
-Nunca entendí eso-
- ¿entender qué?- pregunto Link mientras miraba a su compañera de aventuras.
-¿Por qué los lobos aúllan a la luna?- dijo mientras fijaba su ojo rojo en los ojos zafiro de Link – tu que eres uno debe saber ¿no?-
-pues solo aúllo cuando quiero comunicarme con mi maestro, pero se que hay una leyenda que me contaban Uli por la noche- dijo recordando aquella parte de su niñez mientras fijaba su vista en la luna de aquella noche.
-podrías contármela? - pregunto tímidamente Midna.
-está bien- accedió Link empezando a recordar aquella vieja historia que su madre adoptiva le contaba- hace mucho tiempo el espíritu de la luna se fijo en la tierra y decidió bajar a verla de cerca. Al estar descuidada su vestido se enredó en unos arbustos y no podía salir así que desesperada empezó a pedir ayuda. Un lobo que caminaba por aquella zona, escucho los gritos desesperados de la damisela por lo cual corrió a su ayuda. La dama al ver al lobo y su tamaño se asustó, pero al ver que este solo trataba de ayudarle se calmó, cuando fue libre le agradeció al lobo y aquella noche la luna y el lobo se volvieron amigos y amantes, ya para cuando la noche estaba cayendo, el adiós llego y la luna se despidió del lobo, sin embargo antes de irse tomo la sombra del lobo y se la llevo para recordarlo a él. Desde entonces la luna se cubre con la sombra del lobo para recordar su olor y la noche que vivió junto a él, mientras el lobo aúlla a la luna suplicando que le devuelva su sombra, pero más que para que le devuelva su sombra, le suplica que baje y puedan estar juntos una noche más, que le permita amarla una noche más- termino de contar Link mientras mantenía fijo los ojos en la luna resplandeciente.
- vaya- dijo Midna al oír aquella triste historia. Ambos quedaron en silencio al terminar aquella historia la cual había dejado a Midna pensando mucho sobre el futuro y aquellos nuevos sentimientos que lentamente afloraban en su interior convirtiéndose en un rio retenido por una presa que ella misma había construido y que no dejaba fluir. Cada vez que compartía momentos así con el espadachín de hyrule aquel rio crecía haciendo que la presa que lo contenia se vaya quebrando lentamente y aquel sentimiento se estaba convirtiendo en un obstáculo en la decisión que ella sabia que tenia que tomar pero que por culpa de aquel rio no había podido tomar la decisión correcta.
- ¿sabes? - pregunto link mientras una sonrisa crecía en su rostro mientras observaba a la dama de la noche ser escoltada por sus brillantes centinelas. -a veces me gusta pensar que la historia no termino en aquel trágico suceso- dijo desconcertando a la regente del mundo crepuscular.
- ¿a qué te refieres? – pregunto Midna.
- Me refiero a que a veces me gusta creer que la historia no termina. Creer que la luna si escucho la plegaria del lobo bajando para volver a estar al lado de su amado, pensar que ambas almas encontraron la felicidad sin tener que llorar un triste final-
- o quizás el lobo encontró la forma de subir hasta donde esta ella y estar a su lado por toda la eternidad- sugirió Midna al espadachín el cual sonrió ante aquello propuesto por su compañera haciendo que aquella sonrisa que creció en su rostro se hiciera cada vez mas grande logrando que la princesa del crepúsculo se sonrojara al ver como su compañero la miraba.
- si, quizá el encontró la forma de subir- dijo mientras volvía su mirada al cielo estrellado.
Ya sabiendo o imaginando como iba a terminar la historia decidió hablar el diablillo.
-creer en tantos cuentos de hadas puede llegar a herirte de manera fatal- dijo Midna con una mirada triste.
- ¿no crees en los finales felices? –
-No hay finales felices, solo son fantasías que ilusionan a la gente- dijo mientras cerraba los ojos para evitar mostrar el amargo sentir que crecía en su interior al tener en cuenta su posible decisión. Y como siempre, su bestia de ojos azules iba a sorprenderla una vez más.
- no estoy de acuerdo- dijo mientras miraba con determinación a su acompañante- si estuviera de acuerdo con lo que dices entonces este viaje no tendría sentido, porque de esta aventura solo pueden salir la salvación o la destrucción y me gusta creer que detrás de esta aventura esta nuestro final feliz-
"Ojala fuera cierto" pensó para si misma mientras se acostaba de lado. – ya es hora de dormir, mañana nos queda un largo día en los dominios zora-
-Hasta mañana Middy- se despidió link con el apodo de cariño que tenia para su amiga.
-Hasta mañana lobito-
-Reina es hora de que se prepare, la junta del concejo va a comenzar y usted tiene que estar allá en una hora- dijo Kira mientras se dirigía a la puerta del cuarto de la regente.
-gracias Maestra, ¿podría pedirle a una de las sirvientas que me prepare el baño por favor? – pregunto con gentileza la de mirada escarlata.
-enseguida su alteza- dijo la guerrera mientras cruzaba un brazo en su pecho y hacia una leve reverencia.
Para cuando la peliblanco salió de su vista la mirada triste y vacía de Midna volvió a la estatua en el centro de su ciudad.
-nos separamos al igual que tu historia lobito, pero fuiste tu el que se quedo con algo mio- dijo mientras cerraba sus ojos y tocaba un collar que colgaba de su pecho el cual consistía en un lobo hecho de zafiro aullando con una luna de plata detrás de este. – mi corazón-
Bueno mi gente hasta aquí termina este capítulo, espero que les allá gustado, ya saben si tienen alguna duda, critica o sugerencia pueden dejarla en un comentario, pero por favor no sean tan duros con la crítica.
