Salvación desde las sombras
He vuelto! Lamento no haber actualizado antes, pero estaba en un pueblo donde no había buena conexión a internet.
En fin esta historia continua.
La desaparecida
Era una mañana como cualquiera en la región de Latoan donde el astro rey se asomaba y despuntaba el horizonte bañando con su luz a todos los habitantes del reino de hyrule. El mar verde en el extremo sur de la nación como siempre mostrándose en su paz y quietud rodeando a la tranquila aldea de ordon que lentamente empezaba a despertar. Como siempre los aldeanos trabajadores y preparados para un día de labor en el campo salían de sus casas listos para sus tareas del día a día. Entre las calles de la aldea se veía a Uli con su cabello rubio corto siendo mecido por el viento mientras esta cargaba con el moises donde estaba su pequeña hija Arya.
Su mirada azulada iba y venia buscando en todos los lugares de la aldea buscando al dueño de su preocupación, eso además de notar la falta de muchos de los habitantes de ordon.
-Buenos días Uli- escucho a su lado y vio como Sera y Pergie quienes se acercaban a la madre de Colin.
-Buenos días- respondió sin dejar de ver a todos lados.
Sin dejar pasar la actitud de la rubia las mujeres tomaron gentilmente de los hombros a Uli dándole un apretón en estos de manera confortante.
-no te preocupes por Rusl- dijo Pergie- esta bien acompañado, Hanch, el jefe Bo, mi esposo y Fado salieron con el por precaución-
El motivo de la preocupación eran los constantes ataque de aquellas criaturas negras que habían empezado a asediar de un momento a otro haciendo que toda la aldea estuviera alerta. Habían tenido que prohibirle a los niños ir a la fuente de Latoan sin supervisión además de eso las provisiones que les llegaban de la capital habían dejado de volver gracias a las amenazas y para colmo nadie sabia nada de aquellas extrañas criaturas ni de los misterios y rumores que circulaban con respecto al palacio.
Miro el cielo y vio aquel vórtice negro encima de la fuente de Latoan de donde había llegado la respuesta de miles de sus preguntas y el rayo de esperanza de la madre adoptiva del héroe elegido.
-no tienes por que preocuparte- dijo Sera dándole una palmada amistosa en la espalda a la esposa del exmilitar sin embargo al terminar aquella frase una explosión se escucho a lo lejos haciendo que todos voltearan a ver y que los niños que no se habían levantado se asomaran por las ventanas de las casas.
-provino de la frontera de la región- susurro con preocupación Uli al recordar en donde estaban los hombres rezando a las diosas para que protegieran a su esposo.
Mientras tanto unos cuantos metros más allá del puente que conectaba a la región de Farone con la de Latoan se veía como los aldeanos de Ordon y su alcalde estaban siendo rodeados por Bokoblins y bulblins oscuros.
-otra bomba- grito Jaggle empujando con fuerza a un bulblin y así poder reagruparse con sus compañeros. Ante el grito del padre de Talo el granjero Fado saco un explosivo, prendió la mecha y lanzo con fuerza la bomba. El artefacto exploto haciendo volar a un grupo de Bokoblins quienes se desintegraron pero para mala suerte de los aldeanos volvieron a generarse -¿acaso no hay ninguna manera de acabar con estos engendros?-
-si seguimos así vamos a terminar muertos- dijo Rusl lanzando a un bulblin contra otros dos que se venían con sus espadas listos para herir al ex militar.
La cruenta batalla estaba para desgracia de los aldeanos cada vez mas a favor de las bestias oscuras, las cuales no dejaban de levantarse después de cada golpe de los ordonianos. Cada vez los fieros guerreros perdían más energía con la batalla interminable y fue entonces cuando un grito se escuchó que las cosas empeoraron.
-BO!- exclamo Fado corriendo a socorrer al alcalde quien había sido herido por dos flechas en su muslo derecho. Vio hacia un árbol y vio a dos bulblin con los arcos así que con rapidez saco otra bomba y la lanzo contra este haciendo que el árbol cayera aplastando a unos Bokoblins. No obstante, aquellos demonios salieron por debajo del tronco solo para levantarse y seguir peleando con los defensores de la aldea.
-retirada- grito Rusl mientras se reunía con todos al comienzo del acantilado- corran hacia el puente- sin embargo antes de poder empezar a atravesarlo dos bokoblins saltaron cerrando el paso hacia su preciada aldea.
-estamos acorralados- dijo Bo con dificultad.
Intentaban todo lo posible para que las bestias no se acercaran mas pero a pesar de sus esfuerzos ni las espadas, ni las flechas ni las bombas surtían efecto. Con temor vieron como los dos Bokoblins que cerraron el paso gritaron y cargaron contra los aldeanos y cuando estos estaban ya a unos centímetros de atacar a su enemigo dos rayos de luz atravesaron a las bestias haciendolas chillar solo para después desaparecer en el viento.
-Midna- exclamo Rusl al ver como la regente del crepúsculo atravesaba a toda velocidad el puente de madera montada en la yegua del héroe elegido. Al llegar al lado de los aldeanos Epona relincho con fuerza para después pararse entre los ordonianos y las bestias oscuras.
-¡Todos cubranse detras de mi!- grito la hechicera mientras encaraba a las sombras. Al ver a la reina de cabello anaranjado las bestias oscuras rugieron con fuerza para despues cargar en contra de la regente de piel azulada. Con agilidad Midna salto del lomo de Epona y quedando suspendida en el aire cargo una esfera de luz que lanzo contra los seres de las sombras la cual estallo en un destello que elimino a gran parte del grupo. Los espectros chillaron atemorizados al ver como la twili había acabado con partes de sus fuerzas, sin embargo y a pesar de la amenaza, saltaron en contra de Midna quien dejo que la trifuerza del poder resplandeciera con fuerza en el dorso de su mano. Extendió ambos brazos al frente dejando que el poder de las diosas recubriera sus palmas para así empezar a lanzar rayos de luz a diestra y siniestra. Sin importar cuanto lo intentaran, los bokoblins oscuros no lograban alcanzar a la de mirada escarlata quien seguía en su descarga de poder en contra de aquellas aberraciones. Fue solo hasta que no quedaron vestigios de aquellas criaturas negras y de ojos rojos que la hechicera mas fuerte del crepúsculo suspiro para despues descender del aire y poder hacercarse a los ordonianos.
-estan todos bien?- pregunto mirando a los adultos.
-Bo esta herido- dijo Fado intentando de ayudar al alcalde a pararse quien por su gran tamaño era difícil de alzar. Al ver la situación Midna coloco su mano en el suelo creando una nube negra que levanto al alcalde del suelo y levitando empezó a dirigirse hacia la aldea.
-vámonos antes de que aparezcan mas de esas cosas-dijo con su mano iluminada por los poderes de las sombras, seguido todos empezaron a caminar unos metros detrás de la mujer de piel azulada quien después de semana y media de convivir con los aldeanos había logrado que esta confiaran en ella, hasta había logrado que los niños le hablaran y la buscaran para jugar.
-veo que ya dominas eso de cabalgar- dijo Rusl con las riendas de Epona en su mano llegando al lado de Midna.
-tenia que aprender si quiero seguir con mi búsqueda- dijo haciendo que Rusl agachara un poco la cabeza al recordar a su hijo perdido. Al ver que la tristeza había abarcado al exmilitar sonrio- además no quiero volver a pasar lo que me paso la primera vez- recordó haciendo reír al de cabello rubio. Dos días después de haber llegado, Midna le pidió a Rusl y a Ilia que le enseñaran a montar a caballo al no poder crear los portales sin tener que esperar durante horas a recuperarse siendo el portal de Latoan y del circo del espejo los únicos que podía usar sin gastar energía. La primera vez que monto a Epona fue en la fuente del espíritu de Ordona, al subirse agarro las riendas de la yegua belga y al intentar de que esta se moviera hacia un lado jalo demasiado fuerte haciendo que Epona corriera y lanzara al agua a la regente del crepúsculo.
-si, aquel día fue divertido- dijo el exmilitar haciendo que Midna lo mirara fingiendo estar ofendida haciendo que el exmilitar se riera- a propósito. ¿Cómo supiste donde estábamos? Creí que estabas dormida-
-las explosiones me despertaron- dijo la hechicera recordando como se cayo de la cama de Link al escuchar el fuerte estruendo -no te sorprendas si todos nos reciben con cara de preocupación-
Y así como había dicho la de mirada escarlata, llegaron a la aldea siendo recibidos por las mujeres y los niños quienes después de la explosión se habían preocupado por sus familiares.
-Padre- se escucho el grito de Ilia la cual llego al lado de la nube negra donde su padre estaba acostado.
-hola cariño-
-estas herido- se alarmo la de cabello castaño al ver las flechas.
-llevenlo a mi casa ahora- dijo Sera quien por lo general se encargaba de curar las heridas al ser ella una de las pocas personas que tenían conocimiento de medicina.
Entraron a la casa de la vendedora Rusl, Bo, Ilia, Sera y Midna la cual coloco con cuidado en una cama al alcalde. Con rapidez la mujer regordeta saco las flechas con cuidado y unto una mezcla que preparo haciendo que Bo se retorciera de dolor.
-diosas como arde- se quejo.
-no seas llorón y agradece que esas flechas no te perforaron la arteria femoral- dijo Sera.
En la esquina de la habitación estaban Ilia, Rusl y Midna viendo como atendían al alcalde, los minutos pasaron y Sera termino su trabajo dejando a los presentes pasar. Al parecer Bo estaba fuera de peligro relajando a todos hasta que el exmilitar suspiro y se froto la nuca con cansancio.
-esto esta cada vez peor-
-¿pero que podemos hacer?- pregunto Ilia mirando con preocupación a su padre. Ambos hombres al no saber que responder ante la pregunta cerraron los ojos con cansancio.
-Bo-llamo Midna al alcalde- no pueden quedarse en este lugar por mas tiempo-
-no podemos- dijo con cansancio- acá esta nuestra vida, nuestra historia, nuestro hogar-
-pero si sigue así no habrá hogar sino solo ruinas- sentencio Midna con severidad- esto es diferente a la vez anterior, antes sabían por lo menos como defenderse, pero con esto no saben ni si quiera como herir al enemigo y yo no puedo estar protegiéndolos todo el tiempo. Tengo que buscar a Link y no puedo quedarme- dijo Midna con una seriedad poco común en ella al ser ella tan sarcástica y burlona como se mostró en los últimos días.
-¿y a donde iremos?- pregunto el alcalde- tu misma lo dijiste nadie sabe que hacer ni como defenderse. ¿A donde iremos sin correr peligro?-
-a la ciudadela de Hyrule- dijo Midna mirando a Rusl- allá podrán quedarse y tener mas apoyo-
-no es una mala idea. Se donde podríamos quedarnos- dijo Rusl apoyando la idea -Bo ¿Que dices?-
Por breves segundo el alcalde medito seriamente la propuesta, tenían que atravesar la región de Farone y la pradera de Hyrule para poder entrar a la ciudadela por la entrada sur, pero si se quedaban ya nada les garantizaba su seguridad así que miro a todos y asintió.
-esta bien. Den la noticia, que todos se preparen para partir al medio día-
Y así como dijo el alcalde Ilia, Rusl avisaron de la decisión de ir a la ciudadela. Midna por su parte entro a la casa de Link y empaco las provisiones, miro una libreta que Link tenia en blanco y que ella había tomado para escribir todas sus suposiciones y todos sus avances en aquella semana y media que se quedo, no obstante, y para su desgracia no tuvo ninguna pista. Había ido al templo del bosque sin encontrar algo , a la arboleda sagrada que para su sorpresa no encontró a Skullkid por ningún lado ni a sus marionetas, algo que extraño de gran manera a la reina del mundo de las sombras. Logro llegar hasta las ruinas del templo del tiempo donde por desgracia las puertas donde debía estar la espada maestra, la cual sabia por rusl que Link había devuelto a su pedestal, estaban cerradas. Leyó rápidamente sus notas en idioma Twili siendo su visita a la fuente de Farore su última anotación al creer que obtendría algo.
Con rapidez empezó a desaparecer en partículas negras los suministros que necesitaría.
-Link- susurro el nombre de su amado al sacar de un cajón el dibujo que la bestia de ojos azules había hecho de ella. Estaba frustrada, una semana y media y no había conseguido nada, las pesadillas volvían y ella solo lograba mandar un poco de energía de su parte al elegido para que este siguiera luchando. Se sentía inútil e impotente ante la situación, cada vez tenia mas miedo, cada vez que veía a Link lo veía al borde de la muerte, su amado lobo estaba muriendo y ella durmiendo en su casa sin dar resultados que sirvieran, tenia que hacer algo y rápido, por suerte sabia cual seria su siguiente movimiento.
-Zelda- no mentía cuando decía que Ordon no podría salvarse por si solo esta vez pero seria una mentira si dijera que no uso parte de sus habilidades como regente y mandataria para así convencer a Bo del traslado.
Guardo el dibujo y se dirigió al sótano de la casa e iluminando el lugar con su magia se dirigió al cofre donde link guardaba rupias en caso de necesitarlas. Abrió el cofre encontrándolo increíblemente lleno a comparación de la ultima vez que había estado en aquel sótano.
-¿este se volvió ladrón o que?- dijo impresionada con aquel cofre con rupias de todo tipo incluyendo unas doradas y de plata solo para después ver una nota con el sello de zelda concluyendo que esta había dado una gran suma de rupias a link por salvar el mundo. Guardo en una bolsa 600 en rupias en caso de tener que comprar algo u hospedarse en algún lugar, seguido cerro el cofre dispuesta a irse sin embargo un frio cual brisa gélida recorrió su espalda haciendo que su piel se erizara. La sensación de ser observada llego a su mente, aquel horrible sentimiento de tener un par de ojos mirándola la alertaron para buscar el origen de aquello, y así volteando a mirar se percato de un espejo en una esquina del sótano.
La sensación que se instalo en la boca de su estómago era la sensación de miedo e incertidumbre, aquella sensación de peligro del que muchas veces se fió, pero aquel sentimiento la estaba atormentando sintiendo como todos sus músculos se tensionaron preparándose para cualquier cosa. En menos de un minuto sus pupilas se dilataron y su respiración se pauso, el sudor frio que recorría en aquel momento su frente y su espalda solo podía ser comparado con las gélidas aguas del lago congelado del pico nevado. Con cautela se acercó al espejo lentamente pero a pesar de su precaución el susto que se llevo la hizo gritar y saltar hacia atrás lanzando un conjuro que destruyó el espejo en mil pedazos.
-desgraciado- dijo Midna agarrándose el pecho intentando de calmar su acelerado corazón. Cuando vio el espejo vio aquellos ojos rojos y esa sonrisa sardónica que la atemorizaban en sus pesadillas. Había visto otra vez a aquella sombra a la que solo le conocía su sonrisa maquiavélica y esos ojos rojos llenos de locura. Su aliento se estaba yendo de su boca saliendo por el miedo que había sufrido, rechino los dientes mostrando sus colmillos afilados – te acabare, lo hare- dijo con enojo, aquel demonio sufriría por lo que le había hecho a ella, a Link, a Hyrule, aquella sombra se arrepentiría de todo y lo haría desear no haber sido invocado por Ganondorf. Se levanto de donde estaba solo para después salir del sótano y de la casa alistando la montura de Epona a la que le dio una manzana verde. Espero y después de unos minutos todos los aldeanos aparecieron por el camino con Bo siendo llevado en una carreta junto con los niños guiada por Ilia, todos la voltearon a ver esperando instrucciones.
-si nos movemos rápido el viaje durara solo un día, mañana por la tarde estaríamos llegando a la ciudadela- dijo Midna al recordar como con su amado había viajado de lado a lado por todo el reino- no se separen. Si ven alguna de las bestias oscuras no se desesperen ni pierdan la calma- después de aquello salieron de la región de Latoan no sin antes pedirle a el espíritu que protegiera sus tierras de las malvadas garras de las bestias oscuras. Seguido se dirigieron al puente de madera pasando cuidadosamente al este crujir con fuerza gracias al peso de todos los aldeanos.
El silencio era abrumador, todas aquellas personas inocentes estaban dejando el lugar que los vio nacer, aquel hogar que con esfuerzo construyeron solo para tener que abandonarlo. La tristeza estaba pintada en todos los rostros de cada uno de los habitantes en especial los niños que no sabían si podrían disfrutar una vez más de la paz y belleza que el bosque les daba. La regente sintió una punzada en su corazón sintiendo empatía por aquellos aldeanos, recordó su hogar y sintió tristeza al pensar en que su pueblo pudiera sufrir algo parecido. Sin darse cuenta pasaron la fuente de Farone llegando a la choza del vendedor de aceite.
-¡alejense bestias!- se escucho el grito del hombre con afro que había salido con un palo de madera -tengo un palo y no dudare en usarlo- sin embargo, cuando este choco contra la yegua belga miro con miedo a la regente del crepúsculo quien lo miraba fijamente con sus centelleantes ojos rojos mientras mostraba sus dientes y sus dos colmillos en una risa burles.
-¿enserio crees que una bestia con garras y armas como espadas o mazos te van a tener miedo?- dijo burlona la mujer twili haciendo que el vendedor sudara frio.
-una bruja, una hechicera es un monstruo- grito espantado intentando de huir sin embargo fue detenido por Rusl que lo agarro de los hombros y lo zarandeo un poco.
-calmate Colo, no hay nada de que temer. Ella es una amiga nuestra y quizás sea la única persona capaz de defenderte de las bestias en este momento-
-¿o quizás podría bañarlo con su propio aceite y prenderle fuego? Apuesto a que ese pelo tuyo se quemaría mejor que una antorcha- dijo mirando fijamente al vendedor de aceite con una mirada y sonrisa maquiavélica, extrañaba jugar un poco con las personas a su antojo.
-majestad no está ayudando- dijo el exmilitar haciendo soltar a la pelinaranja una fuerte carcajada.
-¿y que es todo esto? ¿A dónde van?- pregunto el muchacho de afro saliendo de su miedo .
-nos vamos a la ciudadela, Ordon ya no es seguro-
- llévenme con ustedes por favor- suplico el vendedor de aceite mirando a Rusl y después a Midna quien estaba a punto de hacer un comentario sarcástico, pero para su mala suerte Rusl la corto antes de tiempo.
-puedes venir-
-denme 5 minutos y estaré listo- y así desapareció dejando a los hylianos y a la twili solos siendo Midna reprochada con la mirada por Rusl a lo que rió de buena gana.
Unos minutos después apareció Colo con una mochila un poco grande en su espalda y así todos siguieron su destino. Las horas pasaron y el sol estaba a punto de ocultarse. Habían llegado a aquel prado a mitad de la pradera de Hyrule. Para su suerte ninguna bestia los ataco en el camino, solo dos bokoblin de los normales los cuales fueron derribados en pocos segundos.
-bien es hora de descansar, mañana en la mañana llegaremos a la ciudadela así que descansen- dijo la regente y seguido todos hicieron un campamento alrededor de una fogata. Todos estaban comiendo y platicando intentando de olvidar la tristeza y melancolía de haber tenido que dejar sus amadas tierras.
Sentada en una colina estaba Midna observando el sol ocultarse haciendo que el cielo se tornara rojo y anaranjado. El viento meció sus cabellos y su túnica. Sin poder evitarlo pensó en su hogar, no sabia nada de lo que pasaba en la dimensión de las sombras, pero sabía con seguridad que su maestra Kira y su esposo, el general Lenox estaban llevando el reino con responsabilidad, su mente se perdió en toda la invasión y como siempre era inevitable, termino pensando en el lobo de ojos azules. Llevo su mano a su pecho y miro fijamente el collar azul y plateado tomándolo fuertemente entre sus pálidas manos. Estaba tan perdida que no sintió cuando una persona se sentó a su lado.
-¿te importa si te acompaño?- escucho la voz a su lado y se exalto al haberse perdido en sus pensamientos, miro a la muchacha de 18 o 19 años de cabello castaño corto solo para después asentir- es un lindo collar-
-gracias- dijo twili para acariciar con delicadeza al lobo aullante- lo mande a hacer una semana después de llegar a mi hogar- cuando le pidió a Rusl y a Ilia que le enseñaran a montar a Epona tuvo que dar un breve resumen de su historia con Link a la castaña y seria llamada mentirosa si negaba el haber estado muy reacia a decir palabra con aquella muchacha cercana a Link. Si, Midna, la regente del Crepusculo, la hechicera mas fuerte y poderosa de la raza twili era celosa a morir y saber que su amado lobo le tenia gran cariño a la hija del alcalde había hecho que esta fuera poco amigable con la muchacha. Fue durante sus clases de equitación que logro conocer un poco mas a la castaña cogiéndole cariño llegando a ser amigas y compartir tardes conversando como lo estaban haciendo ahora.
-no se tu pero prefiero a los caballos- dijo Ilia con una sonrisa.
-creo que está claro que nuestros gustos no son compartidos- dijo Midna mostrando el collar haciendo resaltar su gusto por aquellos caninos salvajes, gusto el cual le debía obviamente al héroe elegido por las diosas.
-pobre Epona, saber que la persona que la monta prefiere a los pulgosos- dramatizo la hylian haciendo reír a hechicera -por lo menos los caballos si pueden ser montados siendo de mayor utilidad- defendió Ilia a los equinos.
"en eso te equivocas" recordó las miles de veces que monto a la bestia sagrada disfrutando del abundante pelaje que este poseía y el que le servía perfecto para dormir y no sufrir de frio. En definitiva, aquello era algo que extrañaba demasiado.
-los lobos son mas fieles, siempre protegiendo a los de su manada-
-¿Qué te cayeras de Epona la primera vez fue culpa tuya no de ella?- bromeo Ilia.
-disculpa de las dos quien es la que lleva toda su vida con la yegua y nunca la ha logrado montar- ataco Midna haciendo que la castaña se tragara sus palabras solo para después estallar en carcajadas junto con la de piel azulada. Después de unos minutos de reír se quedaron en silencio contemplando el crepúsculo.
-gracias por haber salvado a mi padre esta mañana- dijo Ilia jugueteando con sus manos – estaba tan preocupada que no pude agradecerte-
-no agradezcas- dijo la twili dándole un apretón en el hombro a la castaña- ustedes me acogieron y les agradezco aquello-
-si, aunque el primer día no fuimos muy amistosos-
-te juro que Jaggle me las pagara. Algún día- y así la noche cayo entre conversación solo para después hacer que todos se fueran a dormir y como siempre las pesadillas no se hicieron esperar, solo que esta vez no eran igual a las anteriores.
Estaba en el sótano de la casa de Link. Era de noche y lo único que iluminaba el lugar era un par de velas prendidas que con su tenue luz alumbraban precariamente el lugar. El frio calaba hasta los huesos haciendo que la Twili se frotara insistentemente los brazos entonces fue en aquel momento que lo vio, colgado en el centro de la pared estaba el espejo que había destruido por la mañana.
Se acerco al espejo temiendo por ver a la sombra demoníaca de su amado, pero para su sorpresa el espejo le devolvió su imagen tal cual como estaba. Era extraño, sentía lo mismo que en la mañana cuando vio los ojos rojos de dark link en el cristal, pero en aquel momento solo se veía a si misma. Miro a un lado, al otro, atrás, arriba pero no había nada ni nadie, solo ella y el espejo.
Volvió a mirar al espejo encontrándose con su reflejo otra vez, después de unos minutos de mirar su reflejo sin encontrar nada extraño una brisa desacomodo uno de sus mechones el cual se cuadro pero al ver su reflejo vio como el mechón seguía descuadrado solo para que después de unos minutos su reflejo lo acomodara y le sonriera para después guiñarle el ojo. Espanta se echó para atrás viendo como su reflejo empezaba a reírse y a transfigurarse. La piel azulada empezó a tornarse negra como la noche mientras que sus tatuajes azules turquesa se llenaban de un rojo carmesí, las sombras que cubrían su cuerpo tomaron un blanco al igual que la nieve al igual que su túnica la que torno los símbolos twili blancos a negro, su falda morada se torno de un rojo opaco. Al mirar a los ojos a su reflejo distorsionado vio sus ojos totalmente negros como la noche mientras que el amarillo que siempre acompañaban a su mirada escarlata ahora era un rojo al igual que la sangre. Mechones de un azul pálido le caían tapando parte de su rostro que sonreía mostrando sus colmillos mas alargados de los que ella tenía.
-reinita ingenua- escucho a sus espaldas y al voltearse se encontró con la mirada roja de la sombra del héroe y antes de poder atacarlo este la empujo chocando su espalda contra el cristal. Iba a cargar un conjuro en contra del espectro sin embargo unos brazos negros con blanco la rodearon, su reflejo distorsionado la agarro del cuello empezando a asfixiarla.
- a dormir debilucha- escucho la voz cual serpiente que tenia aquel monstruo y lentamente empezó a ser metida al espejo sintiendo como su vista se nublaba y antes de que se oscureciera vio como el espectro saco de atrás de su espalda una cabeza que cogía con fuerza de los mechones rubios.
-Link-
Se despertó exalta con la respiración errática y empapada de sudor. Apenas empezaba a amanecer siendo el sol el primero en reconfortar a la aterrada reina que se llevo una mano al cuello jurando poder sentir las manos de aquella aberración asfixiándola. ¿Qué significaba aquello? Ese sueño la había aterrado y eso sumado al suceso con el espejo por la mañana del día anterior tenia a la de ojos escarlata totalmente espantada.
-buenos días- escucho a sus espaldas exaltándose y levantando su mano con un hechizo iluminando sus dedos- wow tranquila – dijo Colin mientras levantaba las manos en son de paz.
-¿Qué haces despierto tan temprano?-pregunto Midna mientras se tranquilizaba.
-podría preguntar lo mismo-
-yo pregunte primero así que habla- dijo Midna con sus brazos en su cadera en jarra.
-me despierto a esta hora casi siempre- dijo el niño encogiéndose de hombros- y tu?-
-solo me exalte al escuchar algo- mintió la regente para no preocupar al niño- empieza a despertar a todos, avisa que partiremos en media hora- dijo dándole la espalda al niño para ir y alistar a Epona a la que le dio dos manzanas que había sacado de la casa de Link. Como había ordenado los aldeanos estuvieron listos para empezar a caminar.
Pasaron un par de horas y Midna no dejaba de pensar en aquel espantoso sueño que le tenia su mente por las nubes hasta que una voz la llamo.
-su majestad- escucho a su lado y al voltear a ver vio a Rusl en su caballo gris- ¿esta bien? - pregunto preocupado el exmilitar.
- si ¿Por qué preguntas?- dijo la reina del crepuscilo queriendo ocultar aquella amarga sensación que tenia desde la mañana.
-esta algo perdida-
-solo pensaba en que iba a hacer cuando llegue a la ciudadela- dijo mientras se enderezaba en la yegua.
-puedo saber que hará- pregunto Rusl
-intentare colarme al palacio- dijo Midna-voy a buscar pistas allí-
-si quiere le pido a Telma que le ayude-
-no gracias. No tengo ganas de nadar entre agua sucia y maloliente, aunque si no lo logro quizás acuda a ti- dijo la de mirada escarlata.
-y yo con gusto la ayudare- dijo Rusl haciendo una leve reverencia. Entablaron una conversación hasta que estuvieron cerca de la ciudadela- majestad le puedo recomendar algo?- pregunto el exmilitar.
-claro-
-si puede camuflarse entre los demás, le recomiendo que lo haga- dijo recibiendo una mirada severa de parte de la twili -no me mal entienda pero su apariencia delata su origen y al igual que Jaggle la gente aun tiene cierto rencor por la invasión de hace un año, además de que estos no saben de la aventura del héroe y de usted- al terminar de hablar Midna chasqueo la lengua con fastidio solo para después chasquear sus dedos haciendo que lentamente su piel se pusiera mas pálida tomando un tono rosáceo mientras se cerraba su túnica al frente al tener que desaparecer las sombras de su cuerpo las que cubrían sus partes por las cuales le decían mujer.
-¿así esta mejor?- pregunto con un tono de piel igual al de uli a lo que el exmilitar solo asintió. Iba a decir algo mas cuando de repente un grito los alerto.
-¡NOS ATACAN!- se escucho el grito de Fado que estaba en la cola de la fila y al voltear vieron Bulblins oscuros montados en bulbos negros.
-todos corran al castillo- grito Midna viendo como todos los niños se subían al carruaje con Bo seguido todas las mujeres se subieron en los caballos de sus respectivos esposos. Los equinos empezaron a correr a toda velocidad hacia la entrada sur de la ciudadela.
-¡no me dejen!- se escucho el grito de Colo quien era el único sin montura y que para su desgracia estaba a punto de ser envestido por un bulbo.
Con prisa Midna espoleo a Epona devolviéndose por el vendedor de aceite y antes de que este fuera envestido la hechicera lanzo un rayo de luz con su parte de la trifuerza desintegrando a la montura y a sus jinetes. Con rapidez creo una mano oscura con la que agarro al vendedor sentándolo detrás de ella.
-muchas gracias- dijo aferrándose a la cintura de Midna quien rápidamente se zafo del agarre.
-no agradezcas- seguido espoleo a la yegua lo mas que pudo viendo como sus amigos ya habían subido el jardín sur entrando a la ciudadela donde alertaron a los soldados.
-cierren las puertas- grito un soldado a sus compañeros- arqueros preparados- y así una hilera de arcos tensados estaban en lo alto de la muralla listos a disparar.
-¿pero que hacen? falta Midna- dijo Uli la cual intentaba de que no cerraran la última puerta.
-si no lo hacemos las bestias entraran a la ciudadela- dijo el soldado.
-pero…-
-pero nada señora- dijo el soldado estando a punto de cerrar la puerta siendo detenido por Rusl -señor apártese-
-teniente coronel Rusl de la milicia de Hyrule- dijo el padre de Link mostrando su antiguo grado de militar -soldado le ordeno no cerrar esta puerta hasta que la muchacha y su caballo pasen-
-pero el general Auru ordeno…-
-yo me las arreglare con el general después. En este momento usted se va a preparar a cerrar la puerta apenas ese caballo entre. ¿Entendido?-
-si señor-
Mientras tanto Midna arriaba a mas no poder a Epona la cual corría esquivando las flechas de los bulblins.
-dame un frasco de aceite- dijo Midna mientras esquivaba una piedra en el camino.
-vale 90 rupias-
-¡o me la das o usare tu afro como antorcha para lanzarte del caballo!- grito exasperada la pelinaranja haciendo tiritar al vendedor que ni corto ni perezoso saco un frasco de aceite pasándolo a la mujer. Rápidamente encendió el envase con su magia para después lanzarlo hacia atrás creando un muro de fuego durante unos segundos logrando retrasar a los espectros. Epona subió con agilidad el jardín siendo seguida de los bulbos.
-disparen las flechas contra los bulbos- grito Rusl y así como ordeno los arqueros arrojaron las flechas haciendolas zumbar por encima de la cabeza de Midna. La regente al ver que estaba cerca del muro arreo a Epona para que cruzara el puente, a penas entro a la ciudadela las puertas fueron cerradas y selladas escuchándose unos segundos después el estruendo de las bestias chocar contra la madera gruesa de la entrada.
-teniente coronel, tendré que reportar esto con el general Auru- dijo el soldado al que Rusl le había gritado.
-o tranquilo, no tendrás que reportar nada- se escucho una voz entre la multitud mostrando al hombre alto de cabello gris.
-general Auru- saludo de forma militar el soldado.
-descanse cabo, puede seguir patrullando la muralla- dijo despachando al soldado quien volvió a saludar para después irse – así que usando tu antiguo rango de teniente coronel, sucio tramposo- dijo Auru con una sonrisa siendo saludado por su amigo.
-tenia que salvar a todos los míos-
-es entendible- dijo mirando a todos los aldeanos de ordon- síganme-
Todos empezaron a seguir a Auru por entre las calles de la ciudadela.
-toma llorón- dijo Midna lanzándole a Colo una rupia morada y dos rojas. Caminando entre las calles pudo notar que la ciudad tenia mas habitantes. Todos los aldeanos de Ordon llegaron a la posada de Telma quien alegremente fue a saludar a Ilia con un abrazo.
-¡Renado!- gritaron los niños al ver al alcalde de Kakariko en una mesa junto con Barnes y su hija Luda.
-hola niños, hola Bo- dijo saludando a su amigo quien aun cojeaba por su herida.
-Renado no me digas que kakariko…..- pregunto Bo recibiendo un asentimiento triste por parte del pelinegro.
-toda la región de Eldin fue evacuada- dijo Auru sentándose con Rusl en su mesa habitual- incluso los goron tuvieron que volver a encerrar en la montaña-
-mi tienda- lloriqueo Malo siendo consolado por sus padres.
-demonios esto esta peor que la invasión- dijo Rusl
-si…- dijo pensativo Auru hasta que vio a Midna sentada en una silla –¿y quien eres tu? Jamás te había visto-
- ella es ehmm….- dijo Rusl tartamudeando.
-es una extranjera- dijo Uli en salvación de la regente crepuscular y de su esposo- fue atacada en el bosque y la salvamos-
-mucho gusto- dijo la twili haciendo una pequeña reverencia hacia el general. Este no le dio mas importancia al asunto encogiendo los hombros solo para seguir charlando con su amigo.
-¿y donde esta Ashei y Shad?- pregunto el rubio.
-Ashei esta en el palacio atendiendo sus labores de coronel y a Shad lo mandamos con un escuadrón a ofrecerle ayuda al príncipe Ralis-
-¿enviaste al muchacho a pelear?- pregunto extrañado por la decisión del general al saber que Shad no podía sostener un cuchillo de cortar carne sin herirse a si mismo.
-así como vamos tendremos que poner hasta a los difuntos a pelear- dijo con cansancio Auru masajeando su cuello solo para después tomar un trago de su cerveza.
-¿y Ashei no ha sabido nada de la princesa?- pregunto Ruls con cautela.
-nada. El consejo no permite a nadie husmear por el castillo por fuera del gran salón y la cocina-
"zelda" recordó Midna a su amiga, le intrigaba todo el misterio que bañaba al palacio y si había algún lugar en donde encontraría pistas seria en el palacio de Hyrule. Así que espero a que pasara el tiempo y ya cuando el sol estaba a punto de ocultarse con cautela empezó a dirigirse hacia la puerta de la posada. Para su suerte nadie la vio hasta que…
-¿A dónde vas cariño?- dijo Telma con Ilia al lado quien miraba fijamente a la mujer de piel pálida y de cabellos anaranjados.
- tengo que ir a comprar algo- se excusó la hechicera con una sonrisa nerviosa.
-esta a punto de anochecer y hay toque de queda-
-¿Qué?- pregunto Midna consternada.
-fue una orden que se dio para que así nadie corriera peligro por la noche- aviso Telma limpiando un vaso.
-es un poco paranoico no crees?- dijo la twili.
- si- concordó la tabernera -aunque ya sabes lo que dicen mejor prevenir que lamentar-
-ok me quedare aunque estoy algo cansada- dijo para después fingir que bostezaba- ¿Cuál es mi habitación?- pregunto.
-esta- dijo Ilia dándole las llaves de la habitación 203- nos toca compartir cuarto al ser muchos los que llegamos-
-ok, si llegas no me despiertes- dijo la regente mirando fijamente y dándole el mensaje silencioso a la castaña quien asintió al entender lo que le quería decir.
Con rapidez se fue a la habitación 203 ubicada al fondo del pasillo del segundo piso. Inserto la llave y la giro abriendo la puerta, entrando y cerrándola ajustándola con seguro al saber que Ilia tenia la de repuesto. Se dirigió a la ventana y vio como ya la noche había caído así que la abrió y asomándose por esta miro la calle que para su suerte estaba vacía. Deshizo la ilusión de su piel volviendo al azul pálido solo para después saltar por la ventana y caer grácilmente en el suelo.
Corrió por las calles evitando a los soldados y ocultándose en las sombras de los callejones y de los edificios al ver las patrullas que rondaban en aquel lugar. Le tomo alrededor de 10 minutos llegar a la plaza central viendo como esta estaba totalmente vacía y en silencio, sin embargo, cuando estaba a punto de llegar a las escaleras dos soldados salieron de hacer patrullaje y se pararon a cada lado de la escalinata.
-me lleva- maldijo en un susurro la regente del crepúsculo al verse obstruida así que con rapidez empezó a buscar algún modo de pasar. No podía subir por los techos ya que los soldados que estaban en las murallas podrían verla dejándola sin opciones.
-que aburrido- escucho a uno de los dos soldados quejarse- ¿Por qué nos toca siempre la ronda nocturna? Nunca pasa nada-
-si, esto es muy callado-
Al escuchar la conversación de los soldados una sonrisa se formo en los labios de la regente.
-cuidado con lo que piden- así que sacando el libro de hechizos de su hermano busco el conjuro que necesita -acá esta- dijo al hallar lo que buscaba en el libro. Con rapidez puso ambas manos en el suelo y susurrando las palabras haciendo que de sus palmas salieron destellos azules turquesa que se dirigieron hacia los pies de los soldados. Sin darse cuenta del hechizo, empezaron a ver a dos bestias de las sombras iguales a los que atacaron hace un año, la plaza se tornó gris y el cielo se ilumino con las nubes del crepúsculo haciendo que ambos soldados salieran despavoridos.
-eso fue un poco cruel- se dijo a si misma la de cabello anaranjado al ver la página del libro.
"Ilusión sombría" uno de los conjuros prohibidos al meter al afectado en una pesadilla tan real que era casi imposible darse cuenta de la treta. Con rapidez paso las escaleras y la puerta llegando al puente y así con un chasquido de los dedos de la twili la ilusión desapareció para los soldados.
Paso el puente, pero para su mala suerte las puertas estaban trancadas así que conjurando una cadena igual a la que uso contra Maryn cuando esta estaba montando a Argorok. Con rapidez uso su magia para poder levitar unos cuantos metros y asi lanzar la zarpa enganchándola en el filo de la muralla y elevándola por los aires. Al asomarse vio a dos soldados quienes hablaban dándoles la espalda sin que estos los notaran la regente se paro atrás de ellos tapándole los ojos y susurrando un hechizo que durmió a ambos. Estaba en la misma muralla en donde había conseguido junto con Link la llave al salón del trono así que siguiendo el camino entro al castillo.
Estaba impresionada, el castillo había sido reconstruido en un año y estaba mejor que la ultima vez que lo vio. Las antorchas iluminaban las escaleras y al igual que en las calles cada que veía una patrulla se escondía en la primera sombra que veía. Siguió su camino llegando a la azotea donde estaban las escaleras hacia el salón al trono, Aquellas escaleras para su suerte no estaban vigiladas así que siguió caminando empezando a sentir un extraño vacío alrededor de la torre, era como si algo abrumara el flujo de energía, sin mas siguió su camino hasta entrar y sin poder evitarlo recordó la ultima vez que estuvo en aquel lugar. Las imágenes se amontonaron en su cabeza haciendo que Midna quedara parada en el centro durante unos minutos.
-¿han logrado algún avance?- escucho unas voces acercarse obligándola a ella a esconderse detrás de uno de los pilares. De atrás del trono del camino que lleva a la ultima torre salieron unos 5 hombres y 3 mujeres vestidos con túnicas de seda y joyas, era el consejo de la corona.
-no- respondió uno de los hombres- llamamos a todos los curanderos y brujas para ayudar, pero no han logrado nada-
-no podemos dejar que esta noticia salga al público, ni si quiera a los soldados. No podemos dejar que el miedo corra por la ciudad-
-¿Qué acaso esa niñita no sabe hacer algo bien?- pregunto un hombre moreno.
-te recuerdo que esa niñita es nuestra soberana- defendió una de las mujeres.
-por favor. Hace un año entrego en bandeja de plata al reino, después por su culpa el castillo fue tomado por esos monstruos y ahora esto. Esta nación no llegara lejos con esa princesita en el trono-
-desgraciado- dijo por lo bajo Midna al escuchar al miembro del consejo, si algo que agradecía de su reino era que el consejo era fiel y leal a su familia y a ella, sin embargo, sus pensamientos cambiaron al analizar las palabras de los miembros del consejo. ¿Qué era lo que tenían que resolver? ¿tendría algo que ver con aquel extraño vació?
Cuando los miembros del consejo salieron del salón del trono, la doncella de piel pálida se dirigió a este y pasando por detrás encontró las escaleras en caracol que daban al cuarto de zelda. Con rapidez subió las escaleras hasta llegar a la puerta.
-que demonios es esto- dijo al ver como un sello negro mantenía las puertas cerradas, aquel sentimiento de vacío estaba presente en aquel lugar. Toco la puerta haciendo que un dolor atravesara su brazo- mierda, es un sello de contención. Al parecer esto es lo que evita que las diosas vean donde esta Zelda- exclamo ya que juraba que su amiga estaba al otro lado de la puerta.
De un momento a otro la trifuerza del poder empezó a palpitar en su mano así que con determinación apunto su mano derecha a la puerta lanzando un rayo de luz. El sello negro empezó a ser iluminado hasta que su color negro fue remplazado por un color dorado para después disolverse. La regente del crepúsculo cayo de rodillas jadeante al haber usado gran parte de su energía así que espero unos minutos hasta que recupero el aliento. Seguido entro al cuarto de la princesa llevándose una terrible sorpresa.
-¡zelda!- exclamo al ver a la castaña de rodillas en el centro de la habitación con sus brazos esposados detrás de su espalda y siendo elevados por una cadena sujeta al techo, la ropa estaba rasgada y lo que parecía sangre seca rodeaba a la princesa de Hyrule. Su piel estaba pálida y una gran herida que estaba cicatrizando se posaba en su hombro derecho donde su cabello castaño y desordenado caía. Se acerco a la hyliana y usando su magia logro desintegrara en partículas negras la cadena. Sostuvo a zelda en sus brazos y aparto unos mechones castaños del rostro de la princesa, sin embargo y a pesar de aquel estado en el que estaba la princesa, sentía que algo faltaba en la regente de la luz y al ver hacia la mano esta vio que le faltaba el guante llevándose una terrible sorpresa.
-la trifuerza de la sabiduría no esta-
