Salvación desde las Sombras
FELIZ AÑO 2020. He vuelto con esta historia. Espero que la disfruten
El mundo quebrado
-no fue solo tu culpa- dijo abrazándolo con fuerza -también fue mía. No debí haberme ido, debí haberme quedado y haberte ayudado a ti y a Zelda. El nos derroto a cada uno porque estábamos separados, porque yo nos separe- dijo expresando aquello que se había guardado -pero no podemos lamentarnos por nuestras faltas. Caímos es verdad, pero tenemos que levantarnos otra vez, ahora estamos juntos, tu y yo Link y juntos vamos a derrotar a Dark Link.-
Sintió como Link tomaba sus manos con cariño y las apretaba tranquilizándose al volver a tener a Midna de vuelta a su lado.
-Cuando la maldición se rompió tu me pediste que te ayudara a encontrar el espejo- recordó Link su aventura.
-Lo se y no sabes lo agradecida que estoy por eso- susurro la hechicera mientras pegaba su cabeza a la espalda del héroe.
-ahora soy yo el que te pide la ayuda- y así volteo el rostro para poder quedar de frente a la regente del ocaso eterno -Midna, ¿podrías ayudarme a vencer a mi contraparte y salvar mi mundo? -
-lo haré con gusto- y así abrazo una vez más a Link dándole todo el confort que podía.
Estando ahí el uno entre los brazos del otro, dejaron que los sentimientos de dolor y culpa se fueran drenando de sus almas mientras se apoyaban mutuamente. Tanto la reina del ocaso eterno como el héroe del crepúsculo estaban lo suficientemente inmersos en aquel momento de ensueño que no eran conscientes del par de ojos que los miraba entre la copa de los árboles.
-Qué interesante- se escuchó en un susurro la voz de aquel que espiaba a los elegidos por las diosas. Y así, quien husmeaba en la privacidad de los héroes desapareció entre las sombras del bosque deslizándose cual fantasma recorriendo el desolado paraje.
Sin interrupción la silueta mezclada entre la oscuridad creada por las figuras tapando el sol, se deslizo saliendo de la región de Latoan al igual que la región de Farone solo para llegar a aquella barrera negra que cubría toda la pradera de Hyrule. Sin pensarlo ni un segundo, esta atravesó aquella barrera como si esta no existiera.
Después de haber atravesado el muro negro, la silueta oscura dejo la seguridad de las sombras solo para tomar la forma de una mujer esbelta y de piel negra como la noche y túnica blanca como la nieve. Era nada mas ni nada menos que la contra parte de la regente del crepúsculo quien empezó a caminar por la destruida ciudadela.
Con paso lento, camino por las calles viendo como la gente que había quedado encerrada convulsionaba intermitentemente en el suelo mientras gritos de dolor salían de sus labios. La contra parte de Midna caminaba entre los cuerpos agonizantes que eran lentamente transformados por las sombras y la energía oscura que rondaba en el lugar.
-Por favor-escucho una súplica a su lado solo para después sentir como alguien le jalaba de la túnica blanca para encontrarse con los ojos llorosos del médico cascarrabias de hyrule, el cual tenía la piel en un tono gris y los dientes amarillos -has que pare, por favor has que esa voz se detenga- suplico entre lágrimas agarrando con más fuerza la túnica de Dark Midna.
Con una mirada de asco la contraparte de la reencarnación de Hela dio un fuerte golpe con su pie en el estómago del hombre con la única intensión de luego cogerlo del cuello y alzarlo en el aire mostrando una sonrisa macabra.
-Con gusto te ayudare- dijo mostrando esos colmillos de serpiente y sus ojos rojos siendo cubiertos por unos cuantos mechones azulados cayéndole en la cara. Con fuerza, la sombra agarro la frente del doctor clavando sus uñas en el cuero cabelludo y dejando fluir gruesos hilos de sangre haciendo gritar al hombre de dolor -¿Cómo dicen los médicos?- dijo con fingida falta de memoria – a si, esto no te dolerá- y así empezó a emanar energía negra de su oscura mano empezando a adentrarse en el doctor quien gritaba y pataleaba en el aire con el único fin de soltarse de aquel espectro.
-¡no quiero entrar ahí, no quiero entrar ahí!- exclamaba intentando de librarse de aquel sufrimiento mientras su piel se ponía más pálida y su cabello se tornaba negro como la noche. Cuando este dejo de patalear y moverse, Dark Midna soltó al hombre dejándolo caer de rodillas mirándolo desde la altura. De un momento a otro el doctor empezó a temblar al mismo tiempo que balbuceaba cosas ininteligibles, haciendo que el espectro rodara los ojos con fastidio ante la actitud de este. El balbuceo se convirtió en una risa profunda que termino con un grito eufórico de parte del hombre que dejaba ver sus ojos inyectados en sangre y locura.
-¡gracias mi reina, gracias!- grito el hombre lanzándose a los pies del espectro quien lo detuvo con una fuerte patada con la punta del pie haciendo que la sombra del doctor perdiera dos de sus dientes dejando fluir dos cascadas de sangre negra.
-que asco- dijo Dark Midna al ver como el hombre se retorcía entre risas estridentes bañándose en su propia sangre que emanaba de su boca. A pesar de aquello dibujo una sonrisa felina mientras empezaba a tararear una canción infantil, y retomando su camino, se adentro entre los cuerpos que luchaban por no ceder ante aquel maleficio.
Después de unas cuantas calles, llego al puente que conectaba al palacio con la ciudadela. A la entrada de este había dos guardias de ojos rojos y piel gris pálida quienes se quedaron mirando morbosamente la formada figura de la contraparte de Midna. Al sentir como los soldados la miraban, camino de manera vanidosa y contoneando sus redondas caderas hacia uno de ellos con una sonrisa macabra dibujada en el rostro.
-¿acaso te gusta lo que vez?- le pregunto al soldado al que se le había acercado siendo escrutada descaradamente por este.
-si- dijo este en un susurro cargado de lujuria al sentir como el espectro le rodeaba el cuello con sus brazos.
-¿y quién dijo que tenías el derecho?- dijo poniendo una mano en la entre pierna de este el cual gimió ante el contacto -¿debería hacer algo al respecto?- y recibiendo un asentimiento unió sus labios con los del soldado. El soldado llevado por la excitación siguió el juego del espectro, cuando Dark Midna sintió la lengua del guardia entrar en su boca, la mordió con fuerza para después tirar de ella y arrancársela haciendo que una gran fuente de sangre negra saliera. Con una sonrisa siguió su camino mientras masticaba la carne del soldado quien gritaba maldiciones en sonidos ahogados por el liquido que brotaba de su boca.
A comparación de la ciudadela, el palacio estaba repleto de las sombras de los que alguna vez fueron los sirvientes de la familia real. La locura, el odio y la lujuria eran visibles en cada esquina del castillo, desde soldados peleando sobre charcos de sangre, hasta sirvientas fornicando con los guardias en medio de los pasillos haciendo la imagen más grotesca.
Cuando termino de subir las escaleras que daban al salón del trono, se encontró con 10 cuerpos esparcidos retorciéndose de dolor mientras que en el centro se encontraba la sombra de la princesa del destino con su florete en mano el cual se encontraba atravesando el hombro de uno de los soldados. Con un fuerte golpe de su rodilla hiso que el guardia cayera para después sacar de manera violenta la espada dejando una gran brecha entre los huesos y la carne de este.
-2 cosas- dijo Dark Midna con mofa mientras se recostaba contra una de las puertas del salón -hay un patio cerca a la entrada del castillo y así no habría la necesidad de limpiar la alfombra-
Con fastidio Dark Zelda se limpió con el pulgar una gota de sangre que había salpicado en su pómulo solo para después guardar el florete en su vaina. -sería una pérdida de tiempo limpiar esto sabiendo que el mármol de todo el castillo está manchado no solo por sangre-
-y yo que creí que saldrías más vanidosa, viendo lo bien arreglada que era la llorona de zelda- dijo con burla ganando una mirada de odio de parte de la contraparte de la princesa del destino. -y segundo, si sigues lisiando a los guardias no quedara ejercito con el que combatir a la tonta de mi contraparte y el poco ejército de Hyrule-
- podríamos tomarlo nosotros mismos- dijo Dark Zelda con frialdad solo para empezar a caminar hacia las escaleras detrás del trono -después de todo, el héroe está muerto y mi contra parte moribunda-dibujo una mueca de fastidio al recordar a la de cabello castaño de la que había salido.
-yo no contaría ya con eso- dijo Dark Midna haciendo que el espectro a su lado la mirara con frialdad y precaución -no voy a repetir la información dos veces así que busquemos al enano y les podre decir todo a ambos de una sola vez – dijo con una sonrisa burlona a sabiendas de que la contraparte de Zelda se estaría muriendo del enojo y el odio por el hecho de quedarse con la intriga.
Caminaron por el salón del trono llegando a la parte trasera de este. Con lentitud, para desgracia de Dark zelda y diversión de Dark midna, subieron las escaleras en caracol en las que el espectro había arrastrado a la princesa del destino. Cuando llegaron al final de las escaleras abrieron la puerta del cuarto de Zelda para después entrar en este.
-¿Qué diablos están haciendo?- se escuchó el grito de Dark Link que estaba totalmente desnudo en la cama de la princesa del destino acompañado por las sombras de tres mujeres en el mismo estado que el espectro. Eran las tres mujeres que siempre seguían a Link por la calle después de que este ganara el concurso de las estrellas las dos veces seguidas.
-a fuera- dio la orden la sombra de la princesa zelda -¡AHORA!-
Y así como ordeno, las tres muchachas salieron del cuarto recogiendo sus cosas del suelo para después pasar por el lado de ambas mujeres siendo Dark Midna que con su magia empujo a las muchachas por las escaleras en caracol.
-¿Qué diablos quieren?- dijo Dark link con fastidio mientras se ponía una bata para cubrir su desnudes. De un momento a otro recibió un fuerte golpe en el estómago haciendo que se hincara de dolor. Con rapidez se levantó y agarro del cuello a Dark Zelda quien había sido la responsable del golpe.
Con extrema agilidad Zelda dio un golpe al antebrazo del espectro quien perdió el agarre solo para recibir una bofetada de parte de la sombra enfrente de él.
-No vuelvas a traer a esas zorras aquí- dijo apuntando con el dedo a Dark Link -y en especial si es para hacer eso en mi cuarto-
-¿Qué pasa princesita?- dijo el espectro limpiándose el hilo de sangre negra que le empezó a salir del labio. -¿acaso estas celosa?- dijo el espectro con una sonrisa haciendo que la sombra se enojara aún más que antes.
-en tus sueños, no me metería con alguien tan inútil como tu- dijo con rabia cruzándose de brazos.
-sabes bien que te mientes a ti misma- dijo con malicia el espectro -después de todo eres igual de promiscua que tu contraparte-
Con rapidez Dark Zelda saco su florete y lo apunto al espectro quien sonrió con sorna y saco una daga del bolsillo de la bata que tenía chocándola con el sable de la sombra de la reencarnación de hylia.
-me encantaría ver como se matan entre si y llenan este lugar de tripas y sangre- dijo con desinterés Dark Midna mientras se recostaba contra la puerta y se miraba las uñas despreocupadamente -sin embargo, tenemos un problema ya que hay que volver a arreglar las estupideces del duendecillo-
-a qué diablos te refieres- gruño dark link con fastidio.
-me refiero a que estaba consiguiendo mi arma- empezó a relatar materializando la versión negra de la espada aciaga- fue fácil debo recalcar, pero no fue fácil porque haya tenido resistencia, sino que la reinita dejo el arma totalmente desprotegida-
-deja de dar rodeos- dijo Dark Zelda con una mirada penetrante.
-en un minuto- dijo la sombra de la regente del crepúsculo mientras guiñaba el ojo a Dark Zelda -me fue fácil porque la reinita no estaba cuidándola, en vez de eso estaba ayudando a cierto castaño de ojos azules- dijo haciendo que ambos espectros frente a ella abrieran los ojos en sorpresa y enojo -el héroe elegido por las diosas sobrevivió-
-eso es imposible- dijo en un gruñido Dark Link -yo lo atravesé de un lado al otro. Solo le quedaban minutos de vida, por no decir que ya estaba muerto cuando se fue-
-¿ no me crees? Tal vez debas verlo por ti mismo- y seguido la sombra de la regente del crepúsculo alzo la mano creando una imagen proyectada por su magia negra. La proyección al principio solo era una masa negra y turbulenta que se empezó a disipar lentamente hasta empezar a mostrar una leve imagen que se aclaraba con la lenta desaparición de la oscuridad. Cuando esta estuvo completamente visible los ojos del espectro brillaron en ira y odio al ver los recuerdos reflejados de Dark Midna.
-¿Cuantas veces tendré que matar a ese bastardo para que deje de fastidiar?- gruño con ira el de cabello platinado para después dar un golpe a la ilusión haciendo que esta se desvaneciera. -¡¿Cómo diablos sobrevivió?!- grito Dark Link.
-quizás porque eres un inútil que no sabe hacer nada bien- dijo Dark Midna creando con rapidez un escudo negro que detuvo la daga que dark link le había lanzado-ya veo. Si tenia razón- se burlo haciendo que el espectro la mirara con sus ojos rojos ennegrecidos por la ira y el odio.
-ya basta los dos- dijo el espectro sacado de Zelda quien empujo a la sombra del héroe y a la sombra de la guardiana del inframundo -en vez de matarnos entre nosotros deberíamos estar pensando en que diablos hacer con esto-
Con fastidio Dark Link camino hacia la ventana y la abrió viendo el nuevo y tétrico estado de la nación de hyrule mientras Dark Midna se recostaba contra la pared y se limaba las uñas con la lija de la princesa del destino. De un momento a otro el espectro comenzó a reírse haciendo que tanto la sombra de la princesa como la reina del crepúsculo lo miraran con extrañeza al ver el comportamiento de este.
-esto resulto ser mas una ventaja que un problema para nosotros- dijo el de ojos rojos mirando el dolor y la tristeza de la ciudadela extasiándose con el ambiente – con el inútil de mi contraparte vivo ya no tendremos por que preocuparnos por buscar la trifuerza del valor. Solo tendremos que esperar a que ellos vengan a detenernos- sonrío con locura mientras veía en la lejanía como a las afueras de la ciudadela, donde se suponía que debía haber un césped y un barranco, este era llenado por estructuras grises con tonos de colores fosforescentes de los que se escuchaban los mismos gritos de dolor que alrededor del palacio. -después de todo el trabajo no está terminado-.
Allá en el norte del imperio pasando el valle muerto de villa kakariko y de donde la nación se veía provista de agua clara y pura, se alzaba los dominios de la raza Zora, quienes eran de las pocas razas que habían logrado repeler el ataque de las fuerzas enemigas.
El pánico y el caos había pasado horas después de la desaparición del rayo negro y del súbito silencio que había dejado la tierra después de sus imparables sacudidas que lograron tumbar varias construcciones. La guardia se había doblado en el palacio y en el curso del río a la espera de un posible ataque del enemigo, soldados Hylian y Zora caminaban y nadaban de un lado a otro en rondas largas y reforzadas por mas de 6 soldados en cada patrulla. Una de las patrullas hylian guiaban a Hena e Iza, las hermanas de Colo. Al no saber la naturaleza de los peligros del exterior, el principe Ralis les ofrecido refugio en los dominios ante la posible amenaza, y ni cortas ni perezosas, ambas hermanas cerraron sus negocios y partieron río arriba para llegar a los dominios de los zora.
-¿no han llegado todavía? - se escuchó la infantil pero extrañamente sabia voz del príncipe Zora.
-no mi señor- dijo uno de los guardias a su lado. Estaban en uno de los cuartos internos del dominio alrededor de una mesa del mismo material de las columnas en donde se hallaban mapas y cartas.
De repente se escuchó un gran golpe haciendo que la mesa temblara ante la fuerza ejercida en esta haciendo exaltar a todos los presentes.
-ya me cansé- se escuchó la voz de Ashei quien se levantó de la mesa con fuerza haciendo caer su silla de para atrás -voy a ir a buscarlos-
-Ashei cálmate- dijo Shad mientras tomaba el antebrazo de la guerrera solo para después perder el agarre sobre esta ante un fuerte y brusco movimiento de parte de la azabache.
-no me digas que me calme, ya llevan más de dos días por fuera. Ya debieron haber vuelto con noticias de algo- dijo esta quien, en aquellos dos días turbulentos después de aquel extraño suceso, no había dejado de pensar en la regente del crepúsculo y aquella misión que esta llevaba. Pasaba las noches en vela pensando en el motivo por el que se había generado aquel destello de magia negra en el cielo, además de su preocupación por Midna que en ese momento cargaba con dos armas terriblemente poderosas como lo son la trifuerza del poder y la espada aciaga, aquella espada que resuena con el poder del portador de la bendición de Din.
-Lady Ashei- llamo el príncipe Ralis a la azabache que por respeto se guardó la maldición ante aquel título de "lady" que había usado el niño -sé que usted más que nadie se ha visto afectada por los sucesos recientes- dijo este mirando las pronunciadas ojeras que la muchacha tenía bajo sus ojos -pero si el batallón de reconocimiento se atraso fue porque quizás se presentó algún problema. Problema que estoy seguro de que ellos sabrán manejar-
-Con todo respeto su majestad- dijo Ashei con mirada afilada -tanto usted como yo sabemos que nuestras tropas no están en capacidad de lidiar con los problemas que se presentan hoy en día-
-y estoy de acuerdo con lo que dice, estamos ciegos y desarmados ante el enemigo y su extraña naturaleza- dijo el niño -sin embargo, saltar a la acción en tales condiciones es igual o más tonto que dar un ataque directo. Y tanto usted como yo sabemos que no podemos darnos esos lujos. En especial si la que se pone en peligro es alguien de tan alto rango como lo es usted-
Ashei cerro los puños con fuerza ante la lógica del príncipe quien sorprendía a la coronel cada vez más con aquella basta sabiduría proveniente de tan infantil cuerpo.
-¡SU MAJESTAD!- se escuchó el grito de uno de los soldados Zora entrando al cuarto donde los altos mandos estaban reunidos -la fuerza de reconocimiento llego-
-me alegra oírlo- dijo el niño parándose de su silla y evitando mostrar el alivio y la alegría de saber que su gente, y los hylian que los acompañaban, había vuelto. Todos los del alto mando salieron y caminaron al salón central para salir a la catarata donde los esperaban el capitán Zora y el sargento de los hylian que habían sido mandados a comandar el batallón de reconocimiento. -Capitán, Sargento- saludo el Príncipe Ralis a ambos hombres.
-su majestad- dijeron ambos con un saludo solemne.
-¿sufrieron bajas?- pregunto Ashei al sargento quien después de un saludo marcial respondió.
-no coronel-
-¿Qué encontraron?- pregunto Shad con su característica curiosidad la cual había llevado al muchacho a ser quien era en aquel momento.
-un muro negro- respondió el capitán Zora -un muro de masa negra que impide la entrada a la pradera de hyrule-
-¿el crepúsculo?- pregunto la azabache recordando a cierta pelinaranja de piel azulada y ojos rojos.
-no- respondió el Zora- este es diferente. A primera vista pensé que también era de la misma naturaleza que los muros de hace un año, sin embargo, el mago que nos fue provisto nos informó que era de una naturaleza diferente-
-se repite lo mismo que la invasión- dijo un Zora un poco anciano y con una capa que lo reconocía como uno de los generales de las fuerzas del príncipe Ralis.
-hay más- dijo el sargento hylian que daba un par de pasos a un lado- cuando llegamos al puente de Eldin nos encontramos con esto- dijo señalando a la tierra que se encontraba a los lados del fondo de la cascada.
-no puede ser-
El astro rey empezaba a caer lentamente por el horizonte mientras las estrellas lentamente empezaban a aparecer una por una salpicando el cielo en aquella mezcla bella entre el día y la noche. La reencarnación de la guardiana del inframundo caminaba por el bosque buscando a cierto castaño de ojos azules que tanto le preocupaba.
Disfrutaba ese paisaje en los parajes de la región de Latoan, cada detalle que empezaba a descubrirse y a brillar en su belleza, mientras esté tenia como fondo el encantador ocaso, hacía que la regente viera su mundo y el de su amado perfectamente mezclados. Era encantador, disfrutaba sentir el rosar de la hierva bajo sus pies desnudos, su piel se erizaba de alegría al sentir como el viento le acariciaba tenuemente la extensión de esta a la vez que hacia bailar sus cabellos que se encontraban libres de la capucha y el peso de la corona.
Se sentía libre. No odiaba su dimensión, sin embargo, no podía evitar sentir cierto recelo al saber que su gente era privada de las maravillas que ella en aquel momento disfrutaba. Mientras seguía su recorrido empezó a tararear aquella nana que su madre le cantaba, aquella melancólica y misteriosa canción que tanto amaba llenando el bosque con su armonía triste y la belleza escondida en el lamento que esta pronunciaba.
Cuando llego a lo mas alto de la colina, paro al ver a aquel al que tanto buscaba.
-por fin te encuentro- dijo la reina del crepúsculo al ver al héroe elegido sentado con los pies al borde de un barranco que dejaba ver el tranquilo y vacío pueblo de Ordon -espero que no estés pensando saltar- dijo mientras se acomodaba a su lado dejando que sus pies colgaran despreocupadamente en el vacío.
-esa idea se oye tentadora. Y aun mas ya que llegaste- dijo el héroe sin dejar de mirar el horizonte solo para después soltar un quejido al sentir el fuerte golpe de Midna en su pecho haciéndolo reír mientras se tenía la parte afectada.
La regente del crepúsculo lo vio de pies a cabeza deleitándose de aquello que veía. El héroe estaba sin camisa con su pecho bien marcado al aire y perlado de sudor, con sus cabellos largos pegados a la frente y su nuca. De su boca salían pequeños jadeos que llenaban su abdomen de aire solo para después soltarlo dejando ver sus abdominales marcados. Sin embargo, y a pesar de que disfrutaba la vista, frunció el ceño.
-volviste a excederte- dijo la hechicera mientras miraba acusadoramente a los ojos del héroe.
-solo un poco- dijo este mientras se rascaba la nuca nervioso, cuando iba a bajar la mano fue detenido por la pálida mano de la regente quien agarro la palma de este y la abrió dejando ver las ampollas sangrantes que sobresalían de la superficie.
-¡Link!-regaño Midna soltándole con brusquedad la mano para así taladrar al hylian con su mirada escarlata-te dije que no volvieras a excederte, aun no estás en condiciones-
-no tengo tiempo para gastar- dijo este mirando el horizonte ignorando la penetrante mirada de la regente del ocaso eterno -aun sigo siendo débil-
Había pasado ya un mes y medio desde aquel suceso en la antigua villa Kakariko. Las dos primeras semanas Midna había dedicado sus 24 horas del día a cuidar con esmero al héroe quien empezaba a mostrar rápida mejoría. Cuando habían pasado las 2 semanas, Link se libró de las vendas que al caer dejaron ver una pronunciada cicatriz que recorría su pecho al igual que su espalda. A pesar de que la hechicera de ojos escarlata se había negado a dejar que la bestia de mirada zarca volviera a hacer esfuerzo físico, este logro convencerla para empezar a practicar.
-¿Estás seguro de esto?- pregunto Midna quitándose la túnica y quedando solo con las sombras de su cuerpo y el sarong amarrado a su cintura.
-no tenemos tiempo que perder- dijo Link quien se encontraba con aquel atuendo con el que solía vestirse antes de la invasión del crepúsculo -dark Link está detrás de esa barrera y no puedo dejar que vague por el mundo haciendo lo que quiere- dijo con mirada fría y perdida en algún punto del suelo -salió de mí, y es mi responsabilidad-
Al escuchar aquello, la protegida de Din sintió una punzada de tristeza al saber el dolor que le generaba aquel pensamiento a su amada bestia. Eran incontables las noches que Link se despertaba alterado mientras repetía cosas de la misma naturaleza, siendo la pelinaranja quien consolaba al alterado héroe en aquellos momentos de debilidad.
-tenemos que ser mejores que él- escucho a Link quien la había sacado de sus ensoñaciones- tu y yo, tenemos que detener a ese espectro- y vio como este alzaba una espada de madera igual a la que le había regalado a Talo.
-esta bien- dijo esta alzando una espada igual a la del heroe. Caminaron alrededor de ellos durante unos minutos siendo la bestia el primero en atacar. El ataque había sido rápido, sin embargo, Midna lo había podido ver claramente para así repelerlo y contraatacar. La hechicera veía con satisfacción como sus bloqueos eran perfectos y sus contraataques decisivos haciendo trastabillar al héroe.
"he mejorado" pensó con alegría al ver cómo podía sostenerle una batalla al héroe del crepúsculo y hacerlo hasta retroceder. No obstante, aquel pensamiento se desvaneció en el transcurso de la pelea al ver que, no era que ella hubiera mejorado, sino era Link que había empeorado en gran cantidad. Lo vio cuando vio su rostro fruncido por la frustración. Sus golpes ya no eran certeros como lo eran antes y aquellos golpes que lograban ser perfectos en precisión, eran lentos y sin fuerza haciendo que fueran fáciles de esquivar o bloquear. Además de aquello, se podía ver como ciertos movimientos hacían que el héroe gimiera al sentir dolor en ciertos puntos.
Frustrado por su actuación, Link se arriesgo a hacer el tajo trasera, la vuelta la había hecho perfecta en movimiento, sin embargo, esta fue lenta lo que le permitió a Midna dar una estocada en el pecho del héroe antes de que este lograra hacer el torbellino. Link cayo con fuerza para atrás solo para sentir como el pie de la regente le pisaba la mano en la que tenia la espada mientras la de ella le apuntaba a la garganta.
Aquello había sido un baldado de agua fría al héroe quien vio el estado deplorable en el que estaba. Sin decir nada se levanto y se fue al lago a bañarse para quitarse el sudor dejando a Midna aun mas preocupada al adivinar los pensamientos del héroe.
Cuando cayo la oscuridad, por hay pasadas dos horas de la media noche, la regente se levanto en su usual estado de desnudez a la que siempre estaba acostumbrada al dormir.
-¿Link?-pregunto y al subir las escaleras vio que la cama de este estaba vacía y fría. Se alarmo y se acerco a la ventana con rapidez viendo a aquel momento al que tanto buscaba en aquel claro de la casa.
Link estaba con sus manos en el suelo haciendo flexiones de pecho mientras su cabello goteaba gruesas gotas de sudor que empapaban la camisa de dormir de este. Podía oír los gemidos de dolor del héroe desde su lugar haciendo que ella se alterara al ver como este sin haberse recuperado estaba haciendo ejercicio sin parar.
No obstante, cuando estaba a punto de separarse de la ventana, vio la mirada del elegido por las diosas sintiendo un escalofrió recorrer toda su piel desnuda. Aquella mirada azulada brillaba con un destello salvaje y determinado que hace tiempo la regente no volvía a ver, aquel destello que dejaba ver la verdadera naturaleza del héroe, podía ver una vez mas los ojos salvajes de la bestia del crepúsculo que aullaba y rugía en el interior del muchacho.
-Lobito-
Supo desde aquel momento en que lo vio que este no iba a parar, y así como lo pensó así sucedió. Link se levantaba temprano para hacer ejercicio durante toda la mañana, solo para después gastar toda la tarde y gran parte de la noche practicando esgrima, recuperando la mortal precisión y velocidad que tanto lo caracterizaba. Aquella explosión de determinación hiso que el héroe se recuperara más rápido al este comer más para así poder gastar más energía lo que género que el héroe recuperara su masa muscular en la 1 semana del segundo mes.
Aquella determinación que tanto mostraba había sido una enfermedad que la regente también contrajo haciendo que esta no se quedara atrás. En las mañanas desaparecía en el lago de Ordon para meditar y hacer ejercicios complicados de hechicería solo para después gastar toda su tarde practicando esgrima al igual que Link, de vez en cuando con él y otras veces sola en el centro de la fuente de Ordona.
A pesar de esto, ella veía aun como el héroe mostraba una determinación salvaje hasta el punto en que nada más valía, lo que le impresionaba, pero a la vez la asustaba al ver como este perdía el respeto por su cuerpo.
Sin pedir permiso tomo las manos del héroe y empezó a curarlas sin darle tiempo a Link de protestar. Mientras ella dejaba fluir la energía haciendo que su parte de la trifuerza brillara levemente, vio como en el cuello de Link colgaba la piedra de transformación.
-veo que ahora la usas- dijo Midna sin dejar su trabajo de curarlo.
-Perdió toda la energía de la maldición- dijo Link al bajar su mirada a su torso -ya no me transformo al tocarla, pero no quería botarla- dijo con cierto toque de melancolía -aunque no es tan bello como el tuyo-
Y así la regente miro su pecho viendo el lobo de plata que caía en el comienzo del valle de sus senos.
-pervertido- dijo la regente en mofa haciendo que el héroe se sonrojara y mirara a otro lado mientras este balbuceaba cosas ininteligibles haciendo reír a la regente del crepúsculo. -amo molestarte lobito-
-eres cruel- dijo el rubio haciendo un puchero adorable ante la vista de Midna. Al final estaban ambos riéndose de las bromas de la bendecida por Din.
En todo aquel momento sus manos no se habían soltado a pesar de que la monarca ya había acabado. Fue entonces que el silencio se instalo entre ambos al notar sus manos juntas y sus rostros a centímetros del otro. Durante el transcurso del mes no había habido acercamientos entre ambos elegidos, hecho que frustraba a la regente quien se mantenía en la oscuridad de la duda.
En aquel momento el deseo de besarlo se apodero de Midna quien se acercó al héroe teniendo su respiración a milímetros de la de él. Cuando estaba a punto de tocar aquellos labios que tanto deseaba vio como este retrocedía para después dejar de sentir la calidez de su mano.
"no siente lo mismo por mi" pensó con tristeza la regente.
-Disculpa si malinterprete las cosas- dijo la reencarnación de la guardiana del inframundo agachando la cabeza.
-no, yo….-escucho a Link hablar sin embargo este guardo silencio y se paro para tomar su ropa -mañana iremos a la arboleda sagrada por la espada maestra- dijo este con frialdad.
-se… me… había olvidado- dijo Midna volteando el rostro al lado contrario del de la bestia de ojos zarcos intentando de ocultar su dolor que bajaba en finas gotas saladas por sus pómulos.
-debemos descansar- dijo este empezando a alejarse por el camino.
Cuando se aseguró que el héroe se había ido, abrazo sus rodillas y lloro amargamente el rechazo de su amado.
-es lo mejor, solo me basta con verlo feliz- dijo mientras sollozaba en un vano intento por consolarse a si misma.
Ya caída la noche, llego a la casa viendo que Link ya estaba dormido en el segundo piso. Sin ánimos de comer, se tiro a la cama matrimonial sin quitarse la túnica o el sarong como estaba acostumbrada. A pesar de sus intentos, no pudo conciliar el sueño al sentir como su corazón se estrujaba al recordar la escena en el bosque de Ordon. Fue así como la noche paso y el astro rey se levanto haciendo que ambos bendecidos por las diosas se levantaran de sus camas.
Ninguno dijo nada durante el desayuno evitando mirarse el uno al otro por la pena que sentían ambos.
En silencio salieron de la casa para después dirigirse a la región de Farone donde estaba la arboleda sagrada. Link llevaba su arco en mano y su carcaj lleno de flechas mientras Midna tenía en su mano la espada de los sabios guardada en su vaina.
Varias sombras de todo tipo se aparecieron en su recorrido por el bosque de Farone las cuales a pesar de ser fáciles para los bendecidos de Din y Farore, si les hacía perder velocidad y tiempo en su intento de llegar a la arboleda. Gracias a los retrasos y al pequeño descanso que tomaron para almorzar, llegaron a la entrada del templo del bosque para pasado el mediodía.
El héroe se colgó el arco al hombro solo para después sacar ambas zarpas que colgaban de su cinturón y dispararlas a la madera de los árboles que le servían de punto de anclaje siendo seguido por Midna quien desaparecía en partículas crepusculares para llegar a las plataformas. Después de haberse tenido de un par de arboles y haber pasado aquellos dos puentes colgantes traicioneros, por fin llegaron al claro en donde comenzaba la arboleda.
-Era verdad lo que dijiste- dijo Link por primera vez desde aquel incomodo silencio que se instaló en la colina, el día pasado -la entrada está abierta- dijo recordando la conversación que habían tenido ambos el día después de la batalla contra Dark link -pero ¿desde cuándo?.
-no lo se- dijo la hechicera sosteniendo la espada aciaga mientras empezaba a caminar por el claro -estaba así desde que yo llegue- y seguido ambos entraron a aquel laberinto. Y así como había relatado la regente de ojos escarlata, todas y cada una de las entradas del laberinto estaban abiertas.
-skullkid- llamo el heroe mientras miraba a todos lados -skullkid ¿Dónde estás? - volvió a gritar el héroe solo escuchando como su voz reverberaba entre los arboles sin obtener alguna respuesta.
-déjalo- dijo la hechicera de piel azulada -no hay caso, ya lo intenté-
Y así ambos siguieron caminando por la arboleda sagrada que se hallaba en un silencio perturbador. Ni las hojas de los árboles, ni aquella tenue brisa que siempre se sentía en el lugar, estaban presentes haciendo que el lugar perdiera su belleza habitual.
-Este lugar me da escalofríos- dijo Midna recordando la ultima vez que había venido. Recordando como se había sentido vigilada durante todo el camino.
-Ni me lo digas- dijo Link mientras sujetaba su arco con fuerza mientras su mano hacia leves ademanes de querer coger una flecha para poder tensarla -esta mas callado que el patíbulo del desierto- recordó como en sus innumerables viajes a este, siempre escuchaba el sonido de los murciélagos instalados en la estructura, o el gemido del viento desértico al chocar con la piedra de la prisión.
-y eso ya es mucho decir- concordó la de cabello anaranjado.
Paso los minutos y por fin llegaron a las puertas de piedra que escondían la espada maestra.
-Las estatuas tampoco están- dijo Link al ver que la entrada no estaba siendo vigilada por los enormes guardianes.
"cuidaremos de la espada hasta que el siguiente héroe se levante para salvarnos" recordó la promesa de estas cuando vino a dejar la espada en su pedestal.
-¿y ahora?- pregunto Midna mientras veía a las puertas selladas - ¿Cómo las abriremos?-
-toca cantar la canción- dijo Link al recordar su aventura cuando el crepúsculo los invadió. Con lentitud empezó a silbar la melodía que había escuchado de la piedra del aullido que se encontraba en la entrada de la arboleda. Cuando estaba llegando a la mitad se le olvido la frase que seguía quedando estancado repitiendo una y otra vez las mismas dos ultimas notas que había cantado empezando a hacer muecas en un vano intento de que tenia que silbar después.
Fue entonces que una dulce voz se unió a la de el cantando la parte que no se acordaba. Al mirar a su lado vio a Midna quien cerraba sus ojos con una mano en su pecho dejando que su voz llenara el claro con su voz solo para después ser acompañada con el suave silbido del héroe. Cuando acabaron la canción, ambos abrieron los ojos viéndose el uno al otro. El trance en que ambos habían caído se rompió cuando de un momento a otro las puertas de la arboleda se empezaron a abrir lentamente. De repente un rugido se escucho de la entrada dejando ver a un enorme Darknut completamente negro saliendo en carrera contra los portadores de la trifuerza.
Con rapidez Link saco una de sus flechas y la lanzo haciendo que esta silbara y atravesara la frente del espectro quien siguió su carrera con su alargada espada en el aire. Con rapidez la regente se puso enfrente de Link con la espada aciaga brillando en su mano. Cuando el espectro estaba a dos pasos de los héroes, un fuego azulado lo envolvió por completo haciendo lo chillar de dolor mientras finos hilos lo arrastraban hacia atrás.
Con agilidad Midna lanzo la espada dándole en el centro del pecho al Darknut haciéndolo chillar de dolor mientras se estremecía bajo el fuerte agarre de los hilos. Fue entonces que Link corrió atravesando la distancia entre él y el espectro solo para saltar y en el aire dar una fuerte patada en la empuñadura de la espada de los sabios enterrándola aun mas dentro del Darknut quien rugió solo para después desvanecerse en una masa oscura que se perdió en el aire.
Cuando el espectro desapareció vieron en el interior de la cámara de la espada encontrándose con una escena aterradora.
-SKULLKID- gritaron ambos elegidos para correr dentro de la sala. Dentro de esta estaban todas las marionetas de skullkid amontonadas y destrozadas alrededor de la espada maestra. Los dos guardias que custodiaban la entrada de la arboleda estaban también en el interior destruidos en pedazos al frente del altar. Y justo al lado de la espada, estaba el guardián de la arboleda sin un brazo y una pierna teniéndose con fuerza de la espada para no desfallecer mientras con su boca sostenía su trompeta de la que se desplegaban los hilos que habían amarrado al Darknut.
Con fuerza corrieron evitando los pedazos de los guardianes para llegar a la espada maestra y sostener al niño quien perdió las fuerzas al ultimo segundo y cayo solo para después ser sujetado por el héroe entre sus brazos.
-diosas no, por favor no- suplicaba Link con el niño entre sus brazos el cual tenia la boca manchada de sangre verde, la misma que estaba desparramada alrededor de la espada maestra.
-hola- dijo el niño con dificultad entre los brazos de Link -creí que no volverían a jugar conmigo- dijo con dificultad y burla mientras veía al héroe y a la regente del crepúsculo que se hallaba arrodillada a su lado mientras intentaba de curar con su magia al pequeño.
-se me hiso un poco tarde- dijo el heroe intentando de hacer mas ligero el ambiente al seguir el juego del niño moribundo.
-lamento no haber podido detenerlo- dijo con tristeza skull kid -llego y nos derroto. A mi y a los guardianes, fuimos débiles-
-no- negó el elegido por las diosas acariciando la cabeza del pequeño entre sus brazos. -lo hiciste muy bien, él era demasiado fuerte hasta para mi-
-mi padre estaría avergonzado- dijo el pequeño haciendo que Link lo mirara con interrogación -él si fue fuerte, él era el mas grande de grandes. Me había pedido cuidar la espada antes de morir y yo le falle-
-no- volvió a negar el héroe intentando de no llorar -él estaría orgulloso de ti. Y lo seguirá estando ya que vera como te levantas de esta y vuelves a ser el excelente guardián que siempre has sido-
En aquel momento el niño rio solo para terminarla en una carrasposa tos para después mirar a Link directamente a los ojos -soy infantil y un poco ingenuo. Pero no soy tonto-
Fue entonces que Midna alzo la mirada y vio directamente a Link quien vio el dolor en la mirada roja solo para comprender que las palabras de skull kid eran ciertas. Cerro los ojos empezando a sollozar mientras dejaba caer lagrimas sobre el pequeño.
-heroe de ropajes verdes- llamo Skullkid a Link el cual abrió sus ojos llorosos para verlo -¿recuerdas la canción que yo tocaba con mi trompeta?-
-como olvidarla. Sonaba entre los arboles de este lugar haciendo que fuera mas bello de lo que ya era- respondió Link recordando la canción a la perfección.
-mi madre la compuso. Ella la tocaba siempre, y siempre me arrullaba con ella- dijo este con dolor en la voz. Con lentitud llevo su pequeña mano entre sus sucios ropajes y de esta sacó una ocarina antigua de color piel decorada con toques verdes solo para después mostrársela a Link quien la miro con los ojos bien abiertos. -podrías tocarla para mí-
-pero skull kid yo no se tocarla- dijo la bestia sagrada intentando de no recibir la preciosa ocarina.
-por favor- rogo el niño mientras su mano empezaba a temblar levemente al ir perdiendo la fuerza en este -tu puedes tocarla, yo se que sí. Por favor-
Iba a volver a negar cuando sintió la cálida mano de su amiga tocarle el hombro solo para ver como la reencarnación de Hela asentía con rastros de lagrimas en su rostro. A pesar de sus dudas tomo la ocarina de la mano del niño, Skull kid fue cargado por los pálidos brazos de la regente del crepúsculo que empezó a acariciar la cabeza del pequeño.
Sin saber que hacer, puso sus labios en la boquilla del instrumento dejando salir el aire haciendo que una nota plana llenara el lugar. Aquel sonido era tan familiar y desconocido a la vez igual que la sensación que tuvo al sostener por primera vez la espada maestra. Con lentitud empezó a poner sus dedos en los orificios empezando a tocar aquella bella melodía que tanto le gustaba al niño.
Guardo el impulso de mostrar su asombro ante aquella habilidad desconocida pero que, sin embargo, se sentía tan familiar como si aquello lo hubiera hecho toda la vida. El sonido de aquella ocarina lo hacia sentir en paz, lo hacia sentir en calma dejando que el sonido deleitara su atormentada alma.
-así era como ella la tocaba, así es como la recuerdo- dijo Skullkid cerrando sus ojos y acomodando su cabeza en el pecho de Midna que no paraba de acariciar su cabeza mientras lo tenía con la otra. La melodía continua solo para después ser acompañada por la melodiosa voz de la regente del crepúsculo que, al igual que abrieron la cámara, empezó a cantar de manera suave aquella melodía que parecía llenar el bosque con su belleza.
-Mamá, Papá. Ya voy a reunirme con ustedes otra vez- y fue así como el guardián de la espada maestra murió.
Bueno hasta acá llega este capítulo. Espero que les haya gustado y los veré en el próximo capitulo.
