NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Sólo hago esto para su entretenimiento y su diversión
Shikamaru Nara era considerado un individuo tranquilo, calculador, una persona que nunca tomaba decisiones basadas en las emociones del momento. Por tal razón, sus compañeros estaban sumamente extrañados cuando el Hokage los citó para entregarles una misión bastante peculiar
─ ¡¿Cómo que escapó de la aldea?!─ preguntaron los dos al unísono
─ "Escapar" es un término muy fuerte ─ comentó Kakashi ─ Mejor digamos "salió de los alrededores de la aldea sin permiso"
─ No entiendo ─ respondió Choji. Era la primera vez en toda su vida que no podía descifrar las intenciones del Nara
─ Verán…─ comenzó Kakashi a decir. Tomó un pequeño sobre de su escritorio y se lo extendió a los miembros del equipo 10 ─ Hace un par de días, dos cartas fueron recibidas desde Sunagakure; la primera llegó a mis manos, la segunda a las de Shikamaru. ─ Ino tomó el sobre entre sus manos y sacó una especie de documento de él ─ Sabía que la noticia no le agradaría, pero no pensé que haría algo como esto
Al leer el contenido del escrito, tanto Ino como Choji supieron que sería una verdadera odisea traer a Shikamaru de vuelta.
Dos días y tres horas después de su partida, Shikamaru Nara vislumbró finalmente las puertas de Sunagakure. Fue un viaje, sin paradas, sin pausas, prácticamente sin comer ni dormir nada. La rabia que sentía en esos momentos parecía cegar sus necesidades más básicas.
─ Mendokusai…─ susurró. Aún no podía creer lo que estaba pasando
─ ¡¿Estás de acuerdo con esto?! ─ Kakashi suspiró
─ No es cuestión de que esté de acuerdo o no ─ respondió. Tenía mucho tiempo conociendo a Shikamaru y nunca lo había visto tan furioso. ─ No puedo intervenir en los asuntos de Sunagakure; solo puedo accionar en lo que me compete como Hokage
─ ¡Esto es una maldita estupidez!
─ Shikamaru, tienes que calmarte…
Fue lo último que escuchó por parte de Kakashi. Salió de la oficina literalmente con fuego en sus ojos, se dirigió a su hogar y armó un pequeño bulto de viaje. Agua, píldoras de alimentación, un ítem que pensaba entregar a Temari y la fatídica carta fueron los objetos agraciados para acompañarlo durante su improvisado viaje. Ignoró olímpicamente los llamados de Izumo y Kotetsu y emprendió un viaje prácticamente ininterrumpido hacia la aldea natal de su novia.
La frustración no lo dejaba pensar claramente. En el momento en que leyó la carta, Shikamaru se negaba a creer que Temari estuviese de acuerdo. No tenía sentido. Admitía que su relación a distancia era un gran desafío para ambos, pero cuando finalmente podían estar juntos, todo valía la pena. De repente, estaba a días de perderla… ¿El mundo esperaba que estuviese de acuerdo con aquello? Todos estaban dementes si pensaban que de manera voluntaria renunciaría a Temari sin tan siquiera entender qué pasaba.
Era lo más ridículo que había escuchado en su vida.
Finalmente, llegó ante los guardias de registro. Sunagakure estaba por recibir a un muy furioso Nara Shikamaru.
Cuando las palabras "Nara Shikamaru se ha reportado en nuestras puertas" fueron pronunciadas por uno de los guardias, por primera vez en su vida, Temari se paralizó. Gaara le había informado que la carta había sido enviada dos días atrás, por lo que, no esperaba una reacción tan rápida de su parte, mucho menos una visita no anunciada.
Los nervios la estaban matando.
Ni siquiera tuvo tiempo de hablar con él, de explicarle la situación; estaba más que segura que debía estar furioso, con justa razón. Ella y sus hermanos también lo estaban, pero no tenían más opción que acatar lo que se había llevado a cabo antes de que cualquiera de los tres tuviese uso de razón.
Todo por el mejor interés de aquella aldea que la vio nacer…
Perdida en sus pensamientos, llegóa la oficina donde le informaron él esperaba. Tomó una gran bocanada de aire e ingresó con el nerviosismo a tope. Un par de imponentes ojos marrones le recibieron de inmediato.
Temari nunca se había sentido tan miserable en su vida.
La mirada de Shikamaru denotaba furia, tristeza, pero, sobre todo, dolor. Todas aquellas emociones terminaron por abrumarla, causando que fuera incapaz de sostenerle la mirada y que una serie de lágrimas traicioneras resbalaran por su rostro.
¡Era tan injusto!
Se notaba por las enormes bolsas debajo de sus ojos que no había dormido nada, su aspecto se veía desmejorado y su ropa estaba totalmente sucia y desaliñada…todo por ella, sin tan siquiera tener la verdad completa, él fue a buscarla.
¡Kami, como amaba al Nara! No concebía la idea de estar con un hombre al que no conocía y con quien la habían comprometido sin tan siquiera saberlo. ¿Lo peor? No podía negarse. Si lo hacía, afectaría todo por lo que Gaara había trabajado como kazekage; no podía hacerles eso a su adorado pueblo…
Se mordió el labio inferior ¿Acaso el universo tenía algo en contra de su felicidad? Por primera vez, Temari sentía que su mundo estaba completo: era feliz y veía un futuro brillante junto a sus hermanos, amigos y Shikamaru. ¿Por qué todo tenía que arruinarse de esa manera?
Lo escuchó acercarse.
Estaba preparada mentalmente para cualquier tipo de reclamo, de queja, hasta insulto en el peor de los casos, pero no, nada de eso llegó. En vez de aquello, sintió dos fuertes brazos envolverla.
─Problemática…sabes que no me gusta verte llorar…─ fue la simple respuesta de él. ¿Cómo se supone que se enojase con ella? La expresión de Shikamaru se suavizó casi al instante cuando vio cómo se mordió el labio, una señal clara de culpabilidad en ella. Cuando las lágrimas se formaron en sus ojos, el Nara fue débil…como siempre lo era cuando se trataba de Temari.
─ Yo…
─ Solo quiero entender toda la situación…─ respondió. La separó un poco de su cuerpo para poder observar su expresión ─ ¿Cómo que te vas a casar? Te están obligando, ¿verdad? ─ ella no respondió, lo que le dio la idea equivocada a Shikamaru ─ ¿Acaso…hice algo mal? Pensé que todo marchaba bien entre nosotros, yo…
─ Baka…─susurró ella con cierto humor ─ No hiciste nada…─ respondió rápidamente ─Los ancianos del Consejo y mi padre, hicieron un acuerdo cuando yo tenía cinco años: me comprometieron al hijo de una de las familias aliadas al señor feudal del país de viento…Él vino hace una semana a exigir mi mano. Si me negaba, perderíamos el trato diplomático que tiene Sunagakure con el señor feudal; el pueblo no puede soportar aquello…
Todo comenzaba a tener sentido…
─ Tiene que existir una manera de romper el compromiso…
─ Shikamaru, ya intentamos todo, no…
─ No me voy a quedar de brazos cruzados mientras te alejan de mi ─ respondió rápidamente ─ No me voy a rendir ─ tomó su rostro entre sus manos e hizo que la rubia lo observase directamente a los ojos ─ Hemos esperado demasiado para que esto surgiera, hemos superado todos los obstáculos y no pienso dejar que un grupo de ancianos con delirios de superioridad te alejen de mí, ¿entendido? ─ la determinación en su voz le brindó tal grado de seguridad que, por primera vez en días, la kunoichi sonrió sinceramente. Shikamaru sintió su corazón desbocado, como era habitual cada vez que ella le sonreía. Eliminó la distancia entre ambos y le besó ─ Sabes que te amo, ¿verdad?
─ Algo he escuchado…─ respondió. Shikamaru solo sonrió. Todo lo que tuviese que ver con ella, valdría la pena. La amaba más de lo que creyó sería capaz y estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para mantener a su diosa del viento a su lado.
─ Voy a encontrar la manera; no nos van a separar ─ volvió a repetir. Ella se dedicó a aferrarse más a él; el joven Nara era el único que podía brindarle la paz que tanto ansiaba.
En cuanto a él, su mente se encontraba trabajando a toda velocidad para encontrar una solución. De algo estaba más que seguro: le importaba muy poco lo que el mundo tuviese que decir al respecto. Era su vida, su futuro, era la mujer de su vida y ningún Consejo la arrebataría de su lado.
Si te habías pasado por mi blog, posiblemente, ya sabías que esta historia estaba por llegar. Como máximo tendrá unos cinco capítulos. Espero leerlos!
Cuídense,
Bye!
