Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.


Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Era casi medianoche cuando Videl se estiró sobre la silla. Su portátil avisó que la batería estaba cerca de morir, por lo que, se puso de pie para conectarlo a la fuente. Estaba cansada, pero quería avanzar lo más que pudiese el expediente a utilizar para pedir la orden de captura en contra de su padre. No quería seguir dándole espacio de hacer y deshacer desde las sombras. Ella se había encargado de que el ojo público estuviese sobre él, y no alabándolo necesariamente. La gran mayoría se encontraba repudiándolo, con justa razón. Aun así, nadie sabía dónde estaba, lo que le obligaba a hacer todo lo posible para que la orden tuviese jurisdicción hasta debajo de las piedras.

–Vi, ¿no vienes a la cama? – la voz de Gohan hizo que levantara la vista. Se veía cansado y aun portaba su atuendo regular de oficina.

–En un momento, amor. ¿Acabas de llegar? – asintió mientras se adentraba al lugar.

–Algunas declaraciones tenían que ser revisadas nuevamente y para no impactar los tiempos, tuve que quedarme con carácter de urgencia. – sonrió tristemente ante la realidad que les ocupaba todo el tiempo. – No te preocupes, ya comí algo de camino. –respondió, adivinando su próxima pregunta. – ¿Los niños duermen?

–Sí, los llevé a la cama hace unas horas. –le entregó el beso de saludo que tanto ansiaba.

– Me daré una ducha; iré a darles las buenas noches cuando termine. – mientras lo vio partir, Videl agradeció estar en su hogar.

Extrañaba la seguridad que le proporcionaba estar bajo su propio techo, aun más, estando lejos del avispero de los medios. Volvió a su actividad por unos minutos, antes de tomar un pequeño break y observar a su novio desearles buenas noches a sus hijos, incluyendo al pequeño bebé que, por los momentos, compartía habitación con ellos. Luego de presenciar la escena, decidió que su descanso sería definitivo, por lo menos, hasta el día siguiente. Dejó el ordenador cargando, dirigiéndose a la cocina por un vaso de agua. Vestía sus pijamas, por lo que, lo único que quedaba era hacerse la coleta con la que siempre dormía. Una vez completado el ritual, se dirigió a la habitación donde Gohan ya se encontraba dormido. El plan original era unirse a él, pero un movimiento desde la cuna le alertó. Un par de zafiros le devolvieron la mirada.

–Hola, príncipe. Es hora de comer, ¿no es así? – preguntó en un susurro. Su hijo cumpliría un mes pronto y se sentía culpable de no haber pasado cada segundo de ese mes con él. Se suponía que estaba en licencia de maternidad, aprovechando los primeros meses de su vida, sin ningún tipo de preocupaciones, pero no había sido posible. Por eso, los momentos donde le alimentaba eran preciados para ella. La mayoría de las veces, había tenido que extraerse leche materna para que su suegra se la proporcionara en su ausencia. Lo tomó en brazos ante las primeras señales de incomodidad. Se sentó en la esquina de la cama, desatando los primeros botones de su pijama. Acomodó al pequeño para que tenga acceso a su alimento. En cuestión de segundos, la madre observó a su hijo alimentarse, acariciando su pequeña pierna mientras el proceso se llevaba a cabo.

Necesitaba terminar el expediente. No podía permitir que su padre le arrebatase tiempo valioso con su hijo. Bastante había hecho en el pasado y no tenía ganas de darle ese poder. Su consuelo es que el juego de Hercule acabaría pronto. Ella quería dejarlo atrás, que pagara por cada minuto de separación que provocó, por cada lágrima, por cada momento perdido. Observó a su hijo, quien al parecer estaba satisfecho. Arregló su pijama y lo acomodó para hacerlo regurgitar. No tomó mucho tiempo antes de que la misión estuviese cumplida. Lo que no veía en su hijo, era vestigios de Morfeo. Ante la situación, Videl se dirigió al sillón al costado de la habitación para los fines. No sabía cuánto tiempo pasó, pero se dedicó a arrullar al pequeño, agradeciendo el simple hecho de tenerlo en sus brazos, llenándolo de arrullos, besos y palabras de amor. Finalmente, lo vio dormir, hasta que decidió que ella necesitaba hacerlo. Se dirigió a la cuna, colocándolo en ella y cubriéndolo en su manta. Volvió a la cama. A pesar de estar dormido, por reflejo, el joven Son la envolvió entre sus brazos cuando ella se escabulló entre ellos. Por fin, había llegado la hora de descansar, rodeada de la paz que caracterizaba estar en casa con sus personas favoritas.


A pesar de que se habían mantenido siendo útiles desde las sombras, Erasa y Sharpner necesitaban estar más presentes, aunque fuese cuidando a los chicos. Las cosas seguían extrañas entre el par de rubios, pues no importaba el tiempo transcurrido, ninguno había dado el brazo a torcer en cuanto a la conversación que claramente tenían pendiente. En el último tiempo, tuvieron una especie de tregua por el tema de Pan, pero como estarían ayudando con los pequeños, en un ambiente más tranquilo, no hostil, ni de problemas, la plática podría surgir. Negarse no era opción cuando sus dos amigos se encontraban haciendo lo que debían hacer para proteger a su familia. La joven rubia llegó primero, siendo recibida por Gohan. El detective estaba colocándose la camisa al abrir la puerta.

–Buenos días, Erasa; disculpa el apuro. Se nos ha hecho un poco tarde. – dijo mientras la dejaba pasar. –Videl está preparando a Gohan; Pan está desayunando.

–¿No te resulta extraño decirle Gohan? – sonrió con diversión.

–Uno se acostumbra. –Erasa lo siguió hasta la cocina donde Pan se encontraba recogiendo su plato. No pudo evitar observar a la pequeña que tenía rasgos de ambos padres. Desde que la conoció, Pan había sido un rayito de luz, incluso con todo lo que le había pasado. Ese momento no era la excepción. En cuanto la vio, corrió hacia ella para saludarla. Sabía que no era justo colocarse ese peso sobre los hombros, pero siempre se culpó por su participación en el pasado. Si ella no hubiese intervenido, la posibilidad de que nunca creciera con sus padres, era alta.

–¡Tía Erasa! ¿Te quedarás mucho tiempo? ¿Hacemos un pastel? ¡Enséñame a decorarlos!

–Reviso la alacena y vemos que podemos hacer, ¿bien? – el entusiasmo de la chica era más que contagioso.

–Mi madre vendrá alrededor del mediodía. Es probable que traiga o haga el almuerzo, así que, no tienen que preocuparse por ese detalle. – comentó Gohan. – Los biberones están preparados y sobre el refrigerador está el horario de cada uno de los niños. Cualquier cosa, estamos a una llamada de distancia.

–No será necesario, estaremos bien. – a Erasa, le había parecido extraordinario lo fácil que resultó para Gohan adaptarse a la vida de padre. Incluso antes de saber sobre Pan y su verdadera identidad, se comportó a la altura. Desvía la atención cuando escuchó como llamaban a la puerta. El joven padre volvió en sus pasos. Lo escuchó con el integrante que quedaba para completar el cuadro. A penas lo vio, Pan corrió hacia él, quien la cargo de inmediato. El par de rubios se observaron por unos instantes antes de desviar la mirada hacia la detective que hacía acto de presencia en el lugar junto al pequeño dormido en su porta-bebé.

–Ya estoy lista. – observó a su alrededor, notando a los invitados. – Buenos días, chicos. –les sonrió a ambos de manera tenue. Erasa se la devolvió. Tal vez, no hayan llegado al mismo nivel de confianza que tenían años atrás, pero la rubia veía vestigios de que solo era cuestión de tiempo. Para Videl, lo más sagrado eran sus hijos, que la dejara cuidar de ellos, era una señal por demás poderosa. La vio acercarse hacia ella y le entregó el porta-bebé. Se acercó al bebé y depositó un beso en su mejilla. – Mamá estará de vuelta antes de que lo notes. – giró hacia Pan y la tomó de brazos de Sharpner. – Nos vemos en un rato, pórtate bien con los tíos, ¿de acuerdo? – la niña asintió. – Te amo.

–Yo también te amo, mamá. – Erasa no pudo evitar enternecerse. No le sorprendía que Videl no perdiera oportunidad de decírselo, fueron cuatro años sin ser capaz de hacerlo. Gohan realizó su propio ritual antes de tomar sus cosas y dirigirse junto a su novia hacia la salida. Ni bien los padres desaparecieron, Pan giró hacia el par de rubios.

–¿Podemos empezar el pastel?

–Aún es temprano.

–Sí, pero toma su tiempo. Quiero aprender a hacerlo. – la testarudez heredada de su madre comenzaba a relucir.

–De acuerdo, pero primero vamos a recogerte el cabello, ¿bien? – asintió energéticamente antes de salir disparada del lugar. Echaré u vistazo al bebé entre ellos, plácidamente dormido.

–Le echaré un vistazo mientras ustedes preparan todo. Luego lo colocaré a la vista para iniciar el pastel. Pan es un trabajo de dos personas.

–Me parece bien…– fue su simple respuesta mientras le entregaba al pequeño. El silencio que le siguió fue incómodo. – Yo…

–¿Te gustaría ir por un café o algo? Creo que…sería bueno charlar fuera de la situación actual. – asintió rápidamente.

–Puede ser en unos días. Saldré de la ciudad por asuntos personales, pero definitivamente, necesitamos conversar. – el dialogo se interrumpió cuando el torbellino de cuatro años hizo acto de presencia.

–Tengo todo. – anunció mientras se concentraba en ver al joven rubio. – Tu también debes recogerte el pelo.

–Eso se remedia fácil. – hizo el ademan de comenzar el proceso, pero la niña lo detuvo.

–¡Quiero hacerlo! Por favor…–Erasa rio ante la expresión de circunstancias en el joven rubio.


–Terminé… – susurró con notorio cansancio en su voz. Estaba exhausta más allá de lo que podía describir y por supuesto que Gohan lo notó. Se acercó a su escritorio, arrodillándose a su lado.

–Toma un descanso; revisaré el expediente. Aún tenemos unas horas antes de depositarlo.

–Si lo hacemos los dos, terminaremos más rápido.

–Vi…no permitiré que te sobre exijas más. Está listo, solo es revisar para entregar.

–Por tanto…

–Yo lo haré. Toma un pequeño descanso; lo necesitas. – toma el ordenador de la joven, sin pedir permiso y se lo lleva a su posición.

La joven justiciera, sin mucho más remedio que acatar la orden. Tomó su teléfono e inicio una videollamada con uno de los cuidadores de turno. Estaba intranquila ante la paz falsa que se percibía en el ambiente. Su padre no había hecho movimiento alguno, no la había contactado, y mucho menos, había tratado de desmentir sus palabras. Estaba en silencio desde las sombras, sabrá planeando qué cosa. Cada vez que se separaba de sus hijos, procuraba de que estuviesen vigilados por la familia de Gohan o en su defecto, por más de una persona en equipo, como Sharpner y Erasa. Le preocupaba la seguridad de sus hijos.

–Mira quien llama. – la voz que le recibió fue la de Sharpner, pero en pantalla aparecieron un par de enormes ojos negros que le observaban con su brillo característico.

–¡Hola, mamá!

–Hola, Panny. ¿Cómo está todo?

–Muy bien. Estamos alimentando a mi hermanito. – su mano se acercó a la pantalla. Tomó el teléfono y lo apuntó hacia el pequeño de ojos zafiro. – Está hambriento.

–Eso veo.

–Tia Erasa y abuela Chi-Chi hacen el almuerzo. – dirigió la cámara hacia ellas, quienes estaban al lado de ollas humeantes mientras hablaban de quien sabe qué cosa. Giró la cámara hacia ella una vez más. – ¿Ya vienes, mamá?

–En unas cuantas horas más. – Videl vio cómo su ánimo cayó un poco. – Pero mañana es domingo, estaremos todo el día juntos los cuatro. – verla sonreír era de los motores de su vida y por lo que no dejaba que las circunstancias le derribaran. – Me alegro de que todo esté en orden. Te seguirás portando bien, ¿verdad? –asintió de inmediato. Pan le entregó el teléfono a Sharpner, lo que aprovechó para darle unos detalles en cuanto a la rutina de los niños de la tarde que no estaban en lo proporcionado. Luego de aquello, colocó sus brazos sobre la mesa, para acto seguido, apoyar su frente en los mismos. Tenía que recordarse que estaba en la recta final, que no debía desesperar. Quería paz, vivir con su familia e hijos, quería ser feliz.

–¿Vi? – ante la voz tan cercana, dio un pequeño respingo. – Ya es hora.

–¿Ya? – y ella que pensaba que solo había cerrado los ojos por un momento. Se desperezo como pudo, arreglando su atuendo y peinando su pelo de la mejor manera posible. En cuestión de minutos, se encontraron frente al juez. Gohan era el que exponía todo el caso y la necesidad de atraparlo. Videl se mantenía en silencio, sabiendo que por ser partícipe directa de los hechos porque, aunque Gohan es el padre de la niña secuestrada, él no estuvo durante el acto y podría considerarse un conflicto de intereses. Era un milagro que la hubiesen dejado desarrollar el caso.

–Señorita Videl, ¿desea agregar algo más? – ella negó con la cabeza.

–No creo que quede mucho más qué decir. – el juez asintió con lo que ella identificó con empatía.

–Bien, estaré revisando el expediente y tendrá mi respuesta con carácter de urgencia. – eso conllevaría unas 24 horas, lo que quería decir, que solo quedaban esas cantidades de horas para que se desatase el caos.

–Muchas gracias, señor juez. – comentaron a coro. Lo único que quería era disfrutar ese pequeño periodo de paz, descansar y recobrar las fuerzas para lo que oficialmente venia. Por eso, tomó de la mano de Gohan al salir, dejó que la guiara en el cúmulo de emociones hasta llegar a su hogar donde un torbellino de cuatro años corría hacia ella, con la alegría de verla. La sostuvo más tiempo del que acostumbraba, tomando de ella, ese último empujón hacia lo que se avecinaba.


Gohan quería que ese domingo fuera de total entrega a su familia. Por eso, se levantó al amanecer, a pesar de que el ambiente lluvioso lo invitaba a quedarse en su sitio, abrazado a Videl. Hizo su mejor esfuerzo para preparar el desayuno para su familia, a pesar de que sabía claramente que la cocina nunca fue su área de experiencia. Aun así, quería hacer un gesto bonito para ayudarlo con el estrés, especialmente, con lo que pronto acontecería. Le caería de maravillas un día tranquilo en familia, sin preocuparse más allá que de disfrutar la compañía de sus seres queridos. Mientras servía los alimentos, sintió un ki familiar aparecer en la entrada. Extrañado, se dirigió a la puerta principal.

–¿Papá? –el hombre levantó la vista hacia su hijo. – ¿Qué haces?

–¡Buenos días, Gohan! Que suerte que estés despierto.

–No te esperaba por aquí.

–Yo tampoco, pero tu madre me obligó. – solo alli, notó el enorme bolso a sus espaldas. Era varios metros más alto que él. – Chi-Chi les envió el almuerzo. Dijo que Videl necesita descansar y alejarse de la cocina. – el joven Son sonrió agradecido. Para que pudieran entregárselo tan temprano, su madre debió haberse desvelado para poder hacerlo. Eran de esos detalles que le llenaban de satisfacción. Goku le entregó todo lo que traía consigo. – Ya me tengo que ir, antes de que comience a llover aún más.

–Entiendo, gracias. Agradécele a mamá también.

–¡Por supuesto! – Goku desapareció frente a él. Gohan ingresó a la residencia, desempacando los alimentos recibidos para más tarde. Dio un vistazo al reloj. Pronto serían las 8. Con la intención de estar en el momento del despertar, Gohan ser apresuró a su habitación, escabulléndose entre las sábanas para abrazarla por la espalda. Un gruñido apagado le advirtió que ya estaba despierta. Con ternura, depositó un beso en su cuello.

–No te preocupes, los niños aun duermen. El desayuno y el almuerzo están listos. – giró entre sus brazos. Su mirada era la mezcla perfecta entre sueno y confusión. – Hice el desayuno y mamá envió un cargamento para el almuerzo.

–Gracias, amor. – respondió, acercándose para besarlo. – Le agradeceré a tu madre luego; fue muy dulce de su parte.

–Para eso está la familia

–Ya me estoy acostumbrando…– dejó salir de manera sincera. Su experiencia pasada no podía impedirle disfrutar de las personas que tenía en el momento. Gohan pensó en intervenir, pero alguien lo hizo por él,

–¿Mami? ¿Papi? – ambos giraron hacia la voz. La figura de una recién levantada Pan los recibió. La niña no esperó por contestación. Se acercó para trepar a la cama y colocarse entre ambos. – Buenos días.

–Buenos días, amor. – respondió Gohan de inmediato. – El desayuno está listo. – lo único que logró es que la niña se acurrucara aún más a ambos.

–Estoy cómoda. – Gohan observó a Videl por consulta.

–Podemos tener el desayuno en la cama, ¿no? – Gohan sonrió.

–Mejor, podemos pasar el día en cama. – ante la idea, Son Pan no se hizo de rogar por una opinión.

Con la ilusión a flor de piel, la niña apoyó la moción. Videl dudó por unos instantes, pero ante la mayoría frente a ella, no tuvo de otra que aceptar. A partir de ahí, Gohan puso manos a la obra. No solo trajo el desayuno, mientras Videl alimentaba al recién despierto bebé, trajo una de las pantallas que casi no usaban y la colocó frente a la cama. La conectó a su ordenador y busco el servicio de streaming que tenían contratado. No pasó mucho tiempo antes de que una película infantil inundara el lugar. Antes de unirse a su novia e hijos, Gohan se dedicó a apreciar la escena de ver a la mujer que amaba, sostener entre sus brazos a sus dos más grandes tesoros. Se permitió sentir gratitud, a pesar de todo el camino tormentoso que los llevó hasta el momento. Se unió al cuadro para completarlo, tomando a su hijo en brazos. Quedaban horas antes de que la montaña rusa de emociones se restaurara, pero por los momentos, solo necesitaba sentir estas presencias a su alrededor. Lo necesitaba.


Muchas gracias a kellz19 por sus reviews. No pude responderte directamente, pero créeme que los leí y te agradezco de corazón los comentarios. Me encuentro en el proceso de obras de mi autoría y sus comentarios me ayudan a mejorar. No pude revisarlo más de una vez, por el tiempo, así que, espero que todo esté en orden.

Cuídense y disfruten el especial 7/7,

Bye!