Holii! Una disculpa por la demora en subir . tuve este mes muy ocupado, y apenas y tuve tiempo de escribir, además de que la inspiración se me escapo un poco :/ antes que nada, muchas gracias a los recientes lectores y reviews, me hace feliz que disfruten esta historia n.n, antes de empezar con el capi, voy a aclarar un par de cositas que no había aclarado bien antes:
-El palacio y el pueblo de nuestros personajes se desarrolla específicamente en Thebas, la cual fue la llamada "Ciudad de los vivos" o "Ciudad de Oro", la capital principal de Egipto, igual había mencionado otros lugares, tales Menphis, solo para aclarar el lugar extacto de la historia.
-Atem cumplió 23 años en su fiesta de cumpleaños, aun cuando tradicionalmente en Egipto los príncipes contraían matrimonio antes incluso de los 17 años, Atem nunca respeta las reglas del todo de su familia, siempre las manipula de acuerdo a beneficio de su gente o de el mismo, casi siempre es para beneficio de otros, y raramente se le es reprochado, debido a que a pesar de todo, ha sido un buen gobernante, justo y bueno con su pueblo.
Y Bueno, son mas bien como curiosidades jeje, sigamos con el capi entonces :3
Capítulo 12: La Nueva concubina del Faraón
Todos miraban embelesados la esplendorosa belleza de la castaña, aun de pie en el centro del salón, mantenía sus ojos cerrados esperando a que la melodía empezase, dio una fuerte bocanada de aire y abrió sus ojos, cambiando su sutil y tímida mirada a una fiera y completamente segura, parecía que se trataba de una persona completamente diferente, su rostro reflejaba seguridad y belleza femenina como nunca antes y sin duda el tricolor se dio cuenta de ello, y él cómo los demás quedo más que sorprendido ante su cambio. Tras un par de segundos la melodía dio inicio empezando a un ritmo lento, el estilo de la música era muy parecido a la que tocaba su hermano, de inmediato pensó en él y sintió tristeza, lo extrañaba, extrañaba su hogar, ser libre, pero de alguna manera no solo ella era prisionera del Faraón, sino también de su corazón. Recordó sus antiguos pasos al bailar y con suaves movimientos de cadera, siguió el ritmo de la música, lentamente comenzó a dejarse llevar por ella, casi olvidando que estaba bailando frente al Faraón, estaba tan sumergida en su acto, que desinhibida dio un fuerte giro haciendo que su falda mostrara de manera muy sugerente sus bien torneadas piernas, la música se hizo más rápida lo que incrementó sus pasos y haciendo movimientos más sugerentes, lo que causaba sentimientos encontrados en el joven rey, por un lado se encontraba más que extasiado con la belleza y sensualidad que desprendía la chica pero por otro, odiaba el hecho de que los demás hombres la vieran con tanto deseo, y sobre todo no soportaba la intensa mirada que Hasani le dedicaba a la castaña.
Finalmente, al terminar el baile, la ojiazul termino quedando postrada en el suelo y al levantarse hizo una reverencia bastante sugerente mientras miraba fijamente a los ojos al Faraón, al mismo este se daba cuenta que la chica poseía una mirada fiera y segura de sí misma, como si no se tratase de ella. Miradas de celos y odio también la observaban, muchas mujeres cortesanas sin duda se habían sentido molestas al notar que Tea se había robado la mirada de casi todos los hombres de la fiesta, y entre ellas Zarinah era quién más la miraba con rencor, de alguna manera no le había gustado para nada el cómo el Faraón miraba a la ojiazul.
—¡Bravo, Bravo! Una verdadera gema de los dioses, sin duda esta joven nos ha deleitado a todos, esperamos que nuestro Faraón haya disfrutado de este espectáculo—
Atem solo asintió con gesto sutil y mientras todos volvían a llenar el salón caminando de un lado a otro, Tea regreso a la realidad, estaba por retirarse cuando la voz de Hasani la hizo detenerse.
—Oye, oye espera preciosa ¿a dónde tan rápido? — dijo el ojimiel mirando a la chica fijamente
—A-Ah yo tengo que volver al recinto, solo hice lo que me han pedido, pero no debo estar aquí— dijo la castaña con mirada triste
El amatista se dio cuenta de que la chica estaba conversando con el castaño y de inmediato llegó con ellos, estaba empezando a darse cuenta que le importaba lo que hiciera la ojiazul.
—Bueno si esa es la razón, entonces, fue un verdadero placer conocerte, Tea— dijo el ojimiel mientras besaba de manera apasionada la mano de la chica
La chica se sorprendió ante el acto y se sonrojo levemente, casi en un instante el fiera mirada amatista de Atem se cruzó con la de ella, quitándole casi el aliento, de alguna manera su mirada detonaba furia y tea se dio cuenta de inmediato.
—Me retiro alteza, con su permiso— dijo la chica haciendo una leve reverencia para luego caminar fuera del salón
Tras quedarse solos, Atem se dio cuenta que el castaño aún seguía viendo a la chica hasta que esta desapareció de su vista.
—Lo he decidido— musito el castaño
—¿Qué dices? — contesto el joven Faraón
—Atem estoy dispuesto a pagar la libertad de Tea, quiero que ella me pertenezca— dijo con mirada seria mientras el amatista lo miraba más que molesto
—No importa la cantidad que tenga que pagar, dime y de inmediato mandaré a uno de mis siervos por el pago— siguió diciendo haciendo enojar aún más al joven Faraón
—Ella no está en venta— contesto conteniendo sus ganas de ahorcarlo
—Oh vamos alteza, que una de sus cientos de servidumbre se valla del palacio no creo que le afecte ¿o sí? —
—Ella no es solo servidumbre, ella está aquí por otro motivo, además la gente a mi cargo no son objetos que se intercambian como oro o semillas— contesto con mirada fría
—Sabes…no estoy muy seguro de eso, creo que hay otra razón y creo que estoy dispuesto a pedir la libertad de Tea a su consejo real y pienso que se vería muy extraño que usted abogue por una chica esclava ¿no es así? — dijo con mirada retadora al tricolor
El amatista perdió la poca paciencia que le quedaba y tras cerrar los ojos con furia contenida, lo miró de manera aún más fría y gélida que de costumbre, como si sus ojos dieran a entender que si no se callaba estaba dispuesto a matarlo. Fue entonces que lo decidió, no estaba dispuesto a entregar a Tea a nadie, y mucho menos a él.
—Es una pena Hasani, pero, aunque trataras de pedir la libertad de Teana a mi consejo, no sería posible, ya que ella se convertirá en mi nueva concubina— dijo sin con tono neutro y sonrisa más que segura
—¿Qué? ¿Cómo es posible? Ella es de la servidumbre, no pertenece a la clase real, además ya tienes una concubina— dijo con voz frustrada
—Desde cuándo es extraño que el Faraón tenga más de una concubina, además dices que ella no pertenece a la clase real y aun así estabas dispuesto a quedarte con ella—
—B-Bueno es verdad, pero porque tan de repente has decidido eso, es porque estaba dispuesto a llevármela de tu lado ¿no es verdad? Acaso ¿amas a esa chica? — contesto tratando de hacer enfurecer de nuevo al tricolor
—No es de tu incumbencia, ahora que sabes esto, me temo que es imposible que puedas llevarte a Teana, ella es mía, si me disculpas tengo invitados que atender— dijo sin más mientras se daba la vuelta y su capa revoloteaba la viento con arrogancia sutil
—Ya veré si es verdad lo que me acabas de decir— bufó con rivalidad el ojimiel
—Por supuesto, mañana lo anunciaré a todos en el palacio, para que estés completamente seguro— dijo mirándolo por encima de su hombro sin dejar de caminar por el corredor en dirección hacia el salón principal
El castaño apretó los dientes con molestia evidente y golpeó fuertemente uno de los pilares del corredor, una vez más, Atem estaba por encima de él, mas allá de ser el Faraón, entre ambos siempre había vivido una fuerte rivalidad, y ahora sin duda el tricolor lo había vencido en su propio juego.
—Maldito seas Atem— dijo entre dientes apretando los puños
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La cálida luz del sol comenzó a llenar por completo la tierra de Egipto, anunciando el arribo del nuevo día, la celebración del joven Faraón se había extendido hasta altas horas de la madrugada, y todos se seguían preguntando quién era aquella misteriosa joven bailarina que había maravillado a todos, el rumor comenzó a propagarse entre las servidumbre, y varias otras sirvientas del palacio empezaron a correr chismes y darle malas caras a Tea, esta por su parte trataba de no dar importancia, sin saber que precisamente desde ese día su vida cambiaría por completo.
El Faraón como le había prometido a Hasani hizo un llamado a todos los residentes en el palacio, desde la servidumbre, hasta el consejo real de este, muchos se preguntaban si era algún anuncio de guerra o algo de esa índole.
—Buenos días a todos, el Faraón dará un anuncio importante— dijo Shimon sin saber incluso el mismo de que se trataba aquel anuncio
El Amatista desde las escaleras de la entrada a palacio, llamó a Teana de entre la servidumbre, todos comenzaron a murmurar de inmediato, la ojiazul muy extrañada y con cierto temor, comenzó a subir las escaleras hasta quedar frente al joven Faraón, quién aun con mirada neutra le indico que se pusiera de pie a su lado.
—Desde este día, esta mujer se convertirá en mi nueva concubina— dijo sin más mirando al frente, mientras Tea abría los ojos de par en par tratando de procesar lo que acababa de escuchar
Todos comenzaron a murmurar de manera más escandalosa, y muchas personas del consejo real también comenzaron a murmurar entre ellos, ellos sabían que no debían interferir en las decisiones del Faraón, pero sin duda el que el tomara como concubina a una esclava estaba más que fuera de lo normal.
—Lo que significa que dejará de ser una esclava, vivirá en el palacio y será educada como una mas de mis concubinas, es todo, pueden regresar a sus actividades— dijo sin más mientras todos aun perplejos obedecieron las órdenes del Faraón y comenzaban a retirarse del patio
—Alteza, ¿Qué significa esto? ¿Va a tomar a esta esclava como una concubina más? ¡Es inconcebible! — dijo de repente el sacerdote Seto, uno de sus miembros más importante del consejo
—Es verdad, esto es algo de verdad muy repentino, ¿no piensa hacer una ceremonia de unión? — agrego otro consejero real
—Si me permite decirlo…— continuaba el castaño
—No te lo permito, es una decisión tomada y nadie va a hacerme cambiar de opinión Seto, sobre la ceremonia, eso solo es una tradición pagana, no es necesario; Mahad lleva a Tea a cambiarse, no tiene por qué llevar más las ropas de la servidumbre, Isis Ven conmigo por favor— dijo cortantemente mientas el ojiazul solo asentía y bajaba la cabeza junto con todos los demás consejeros
—De inmediato alteza— contesto la cortesana, miembro también del consejo
Tea seguía de pie como una estatua sin comprender aun lo que estaba sucediendo, fue hasta que Mahad la llamó que regreso a la realidad.
—Vamos Tea— dijo el castaño mientras ambos comenzaban a caminar al interior del palacio
—D-Disculpe señor Mahad, pero ¿Qué es lo que está pasando? — dijo la chica confundida
—Como has escuchado, su alteza ha decidido tomarla como su concubina, igual que la señorita Zarinah, a mí también me ha tomado por sorpresa esta decisión— contesto en tono neutro, mas no indiferente
—E-Es que no entiendo, yo soy solo una esclava ¿Por qué el Faraón querría tenerme como concubina? — dijo aun anonadada
—Eso no lo sé, pero si su alteza así lo decidió, no tenemos por qué cuestionar sus decisiones, además…— De repente ambos se detuvieron y el joven consejero la miro de frente
—Te seré sincero, siempre pensé que habías sido hecha esclava injustamente y que fuiste muy valiente al decidir dar la cara por tu hermano, ahora que tienes esta nueva oportunidad de dejar la vida de esclavitud, solo puedo aconsejarte, que la aproveches hasta el final— dijo el hombre con tono serio, pero con toque de amabilidad
La ojiazul lo miró con cierto agradecimiento, y aun confundida asintió con una mirada firme, al mismo tiempo que ambos entraban a una habitación especial del palacio.
Mientras tanto Atem se reunió con Isis, una mujer de bella mirada verde oscuro y cabello negro, de rasgos finos, cortesana y de familia noble, era una miembro importante en el consejo real, y la encargada de la educación y adiestramiento de Zarinah.
—Como sabes, he tomado a una nueva concubina, ella no pertenece a ninguna familia noble, por lo que necesitará que se le enseñe, quiero que te encargues de su educación justo como lo hiciste con Zarinah, una vez que ella haya aprendido lo básico, ambas comenzarán a tomar las mismas clases— dijo sin tapujos
—Como ordene mi Faraón— contesto enseguida sin más, Isis era una mujer bastante tranquila y obedecía sin miramientos las órdenes del Faraón
—Te lo agradezco, puedes retirarte—
Finalmente, al encontrarse solo, el tricolor soltó un suspiro y la imagen del rostro confundido de Tea le vino a la mente, ni el mismo entendía lo que estaba haciendo, sin duda era una enorme locura, lo único que sabía era que no deseaba perder a la castaña, que sentía por esa chica, ¿obsesión? ¿Deseaba tenerla sumisa a sus deseos? o ¿amor? Por un momento pensó que sentía algo por ella, él solo había amado a su padre y a aquella mujer que lo traiciono, pero después de eso cerró su corazón en una fría coraza, por lo que no estaba seguro, si era amor. Ya no había marcha atrás, ahora las cosas iban a cambiar, tanto para él como para Tea. No paso mucho cuando escuchó los pasos firmes de su primera concubina llegar con él y con rostro molesto.
—Mi señor ¡Puede explicarme que está pasando! ¿Por qué ha decidido tomar a esa sirvienta como concubina? — le reclamo casi olvidando su posición ante el tricolor
—No hay mucho que explicar Zarinah, sabes muy bien que no es extraño que un Faraón tenga más concubinas, además debes recordar las condiciones que decidí cuando te acepte en el palacio, ustedes son mis compañeras de aposentos y nada más— dijo de manera fría haciendo que la chica pusiera una mirada rencorosa que bajo de inmediato
—¿Eso quiere decir que de alguna de nosotras va decidir tomar esposa? — pregunto sin rodeos
—No necesito una esposa, yo mismo puedo encargarme de mi pueblo sin necesidad de una reina— contesto mirando hacia la ventana mientras la fuerte luz del nuevo día iluminaba todo, sin embargo, su mirada detonaba rencor
—Entiendo— musito la pelinegra
La chica apretó los puños y procedió a retirarse del salón cuando antes de irse el joven Faraón le habló de repente.
—Voy a pedirte que a partir de hoy trates a Teana como igual, ella y tu tienen los mismos derechos y obligaciones aquí, ¿Qué claro? — anunció sin más, mientras la chica asentía con rabia
Mientras tanto Teana se encontraba con Mai para arreglarla, y ambas comenzaron a conversar lo que estaba pasando, que sin duda era el tema de chismes entre la servidumbre.
—Por los dioses esto es increíble, jamás hubiera imaginado que esto pasaría— musito la rubia en tono alegre mientras peinaba el largo cabello castaño de la ojiazul
—No entiendo lo que esta pasando Mai, quiero decir ¿Por qué yo? — musito la chica
—Porque le atraes al Faraón querida, en pocas palabras te desea— contesto la rubia sin rodeos al mismo tiempo que la castaña se sonrojaba
—¡Q-Que dices! Por su puesto que no— exclamo con sonrojo y tono nervioso
—Oh vamos cariño ¿Qué otra razón hay? No eres de la realeza ni de familia noble, eres la primera mujer en el palacio que es sometida a ser una concubina, normalmente las demás princesas y cortesanas son quienes ruegan pedir ser concubinas del Faraón, pero contigo fue diferente, solo te presento ante todos como suya, sin ceremonia ni permisos, típico de Atem debo agregar— comento la ojivioleta mientras terminaba de colocar una bella tiara bordada con perlas colgando en la frente de la chica
La castaña se quedo muda un momento procesando lo dicho por Mai, era cierto, no realizo ninguna ceremonia de unión como normalmente se hace, solo dijo que ella sería su concubina y nada más, manejo las reglas y protocolos como quiso; ahora ella le pertenecía, no solo como esclava, ahora sería prácticamente su mujer, y eso significaba una sola cosa.
—Mai si soy una de las concubinas del Faraón significa que tendré que…que tendremos que…—tartamudeo con sonrojo evidente
—Así es querida, como su concubina tendrás la obligación de compartir el lecho con su alteza y complacerlo en todos los sentidos—dijo directamente mirándola con ojos seductores
—P-Pero nunca he hecho algo así antes, quiero decir yo, nunca he estado con nadie— dijo firmemente mientras colocaba sus manos en su rostro en señal de vergüenza
—¿Significa que eres doncella? Valla regalo que se llevara ese pillo de Atem— dijo la chica entre risitas
—¡Mai esto es serio! Yo no se si pueda hacer esto— dijo la chica exasperada
—Dime una cosa querida ¿Te gusta el Faraón? — pregunto la chica firmemente, mientras que la castaña asentía con sonrojo
—¿Lo amas? ¿No esta feliz de estar a su lado de esta manera? — siguió preguntando
—B-Bueno es que yo, no se si esto sea correcto, no sé si soy la adecuada para esto— logró decir aún más sonrojada
—Correcto o no, deberías estar contenta querida, tu lo has amado desde niña, esta es tu oportunidad de demostrarle tu amor y decirle quién eres en verdad, así que deja de lado tus temores, eres una chica preciosa y con el suficiente encanto de cualquier princesa o cortesana, ¡así que nada de decir que no eres suficiente! — le dijo la rubia con mirada amigable mientras la tomaba de los hombros
—Esta bien, aprovecharé esta oportunidad— dijo la castaña con tono firme
—Estoy segura que podrás derretir su corazón de hielo con tu ternura, y no olvides hacer que Atem deje de lado a esa bruja de Zarinah— le musito en tono divertido
Tras un rato de arreglos y demás, la chica fue llevada a un salón especial del palacio, este estaba mas apartado del salón de trono y las habitaciones, escoltada por un guardia, llego hasta el lugar, el cual era muy hermoso, cortinas doradas adornaban todo, junto con adornos de oro tallados, el lugar daba hacia los jardines traseros del palacio; había dos habitaciones pequeñas distribuidas en el salón, en cada una había diferentes objetos, en una había objetos de costura, y varias telas hermosas, bordadas, algunas dobladas, y una más estaba en una maquina de hilar de madera; en otra habitación la cual era mas grande y ligeramente alejada de la otra, había armas de oro puro, parecía mas un salón de entrenamiento. Al llegar la castaña fue recibida por Isis, quién al verla hizo una ligera reverencia, y ella con cierta pena respondió de la misma manera.
—Tu nombre es Teana ¿no es verdad? — dijo amablemente la ojiverde
—Así es señorita— contesto de inmediato
—Esta bien, puedes llamarse Isis, no tienes porque ser tan formal—
—De acuerdo, Isis, a mi puede llamarme Tea si gusta— prosiguió con algo de pena
—Bueno entonces vamos a empezar Tea, como sabes desde ahora eres una concubina mas del Faraón, por lo que tus obligaciones y derechos son diferentes, voy a explicarte todo, ven conmigo por favor—
La chica asintió y comenzó a seguir a la mujer por los pasillos del lugar, cuando a su encuentro se topo con Zarinah, quién al verla le dedico una mirada de odio, sin embargo la ojiazul recordó las palabras de Mai, y en ningún momento bajo la mirada, si no que la desvió ignorándola, lo que causo más rabia en la pelinegra.
—Maldita sirvienta, no lo disfrutes mucho, pronto seré yo quién gobierne Egipto— murmuro para si misma con odio
Hasta aquí el capi :3, espero lo hayan disfrutado, trataré de no tardarme mucho con la conti, vamos con los reviews
Sibreka: Muchas gracias por todos tus reviews, son muchos, asi que solo te contestaré el mas reciente xD veo que tienes bueno ojos con los detalles, descubriste cosas que los demás lectores no jeje, pero todo a su tiempo querida; Ya pronto tendrás el lemon y pasión que deseas! jeje poco a poco, ya en este capi los uni, ya verás que se viene lo mejor, gracias por seguir esta historia
daianapotter: Me hace feliz que alguien te recomendara mis historia, y si para Tea será un camino dificil capturar por completo el corazon de nuestro Atem, mas no imposible ;) gracias por comentar!
Sayooo!
