Holaaaa! Esta vez decidí no tardar mucho con la conti, muchas gracias a quienes me dejan sus reviews, de verdad me alientan a continuar con esta historia, sin más vamos con el cap :3

ADVERTENCIA: En este cap hay LEMON, así que igual aviso por cualquier cosa

Capítulo 13: Anhelo y Lágrimas

Una semana paso rápidamente, en ese lapso Tea ya había aprendido lo más básico acerca de cómo comportarse como "gente de alta sociedad" desde etiqueta, porte, el cómo comer, como sentarse y caminar, y algunas costumbres del palacio durante ese tiempo; el Faraón se mantuvo al margen y ordeno darle una habitación propia de una princesa, a pesar de que la castaña no había cruzado palabra con él desde el día en que la nombro su concubina, de alguna manera sabía que él la observaba de vez en cuando y aun cuando ella que aún no estaba lista, se encontraba feliz, ya que ahora podía ver más seguido al amatista y eso regocijaba su corazón. Isis le había dicho todo de cómo iba a ser ahora su vida de concubina, y la ojiazul se dio cuenta que no era tan sencillo como pensaba. Recordó su plática con la morena, y sus mejillas se sonrojaron.

Ambas mujeres se encontraban sentadas en un pequeño espacio, alejado de los salones de costura y entrenamiento, era como una pequeña sala de té con hermosas cortinas doradas, los adornos eran de oro puro con brillantes y en el aire circulaba un agradable aroma a incienso y Lirio, Tea miraba al suelo, y de alguna manera sentía que no encajaba en ese lugar tan bello.

De acuerdo Tea, trataré de ser un poco breve para que pueda mostrarte los salones donde tomaras tus clases y posteriormente empezaremos con la introducción de etiqueta— dijo la ojiverde con voz pacifica mientras tragaba un sorbo de su taza con gracia

Bien— contesto la chica finalmente mirándola a los ojos

Una concubina no es solo una amante para el Faraón, es una esposa ante la sociedad y una compañera marital en el palacio, los Faraones tienen permitido tener cuantas concubinas deseen y posteriormente tener una esposa oficial, quién es la Reina, pero el Faraón no ha decidido tomar esposa por ahora; Tus deberes como concubina deben ser siempre estar al lado de su alteza cuando así él lo requiera, siempre debes vestir de manera correcta y refinada, cuando el Faraón te llame no debes verlo a los ojos a menos que él te el permiso; las concubinas tienen derecho a educación, comida, estancia, vestimenta, joyas y demás regalos que el Faraón quiera darles, dormirás en una habitación aparte, sin embargo si su alteza requiere que cumplas tus deberes maritales, entonces es cuando podrás estar en los aposentos del Faraón— dijo de manera fluida, mientras la castaña bajaba la mirada sonrojada

Recordó lo dicho por Mai, y tras lo dicho por Isis, ahora estaba completamente segura de que su deber era ser su mujer en todos los aspectos y eso incluía entregarse a él por completo.

Tomarás clases cada tres días junto con Zarinah, las cuales son Costura, Lectura y Entrenamiento de defensa, en cada una tendrás un maestro, los días restantes puedes descansar o lo que gustes—

La castaña asintió mientras trataba de asimilar todo lo dicho por la ojiverde, se escuchaba algo difícil, pero sin duda leer era algo que ella siempre había querido aprender.

Oh no te he preguntado ¿eres doncella Tea? — pregunto la morena sin inmutarse

¿E-Eh? Ah sí, lo soy— contesto la chica tartamudeando y con las mejillas encendidas

Muy bien, vamos entonces a mostrarte los salones donde tomarás tus clases— contesto con sonrisa amable

Regreso a la realidad mientras salía del salón de costura, era su primer día de clase y aunque su maestro había sido algo duro, aprendió lo básico de la costura de mantas y se sorprendió ella misma de lo fácil que había sido, Zarinah quién salía al mismo tiempo que ella, la ignoro con despotismo mientras caminaba a sus aposentos, la castaña decidió que quería tomar un poco de aire antes de regresar a los suyos.

—Veo que ya han terminado tus clases de costura— dijo una voz conocida a sus espaldas

La chica paro en seco y su corazón comenzó a latir desbocadamente, su respiración se agito y tensó de inmediato su postura que tantos días le había costado aprender a manejar, a pesar de que ella no lo había visto ni cruzado palabra con el tricolor desde hacía una semana, se sentía vulnerable ante él, vestida con aquellas ropas finas sentía que podía tener el valor de verlo de frente y no se inmuto, se dio la vuelta con una gracia femenina que sorprendió de lleno al amatista. Era la primera vez desde que ella se quedaba en el palacio que podía verla de frente y de pies a cabeza, Mai sin duda hacía un trabajo exquisito al maquillar y vestir a la castaña pensó en sus adentros, los ojos azules de la chica se asomaban con un brillo inusual, y sus bien pronunciadas curvas se destacaban más que nunca con la vestimenta, que a pesar de ser elegante dejaba ciertas partes de su piel expuestas sin caer en lo obsceno, verla para él era como ser un mundano sediento frente a un rio de agua cristalina.

—Así es, alteza— contesto con voz delicada y mirada baja

El chico de inmediato frunció el ceño y su inusual rostro de fastidio se asomó en su cara mientras suspiraba.

—Creí que ya había quedado claro…— dijo mientras acortaba más la distancia entre ambos y tomaba suavemente de la barbilla a la ojiazul haciendo que lo mirase a los ojos

—Que detesto que no me miren a los ojos cuando me hablan— prosiguió con cierta frialdad al mismo tiempo que con fervor en sus palabras, la calidez de su mano era abrumadora para Tea

—P-Perdóneme alteza es solo…que me han enseñado que no es correcto que le hable mirándolo a los ojos si usted no me da el permiso de hacerlo— musito sonrojada sintiendo la calidez que emanaba del cuerpo del amatista

—Ridículo, esas reglas de etiqueta no se aplican a mí, puedes hablar conmigo cada vez que lo desees y mirarme a los ojos en cualquier momento— dijo firmemente mientras la castaña mostraba un rostro de asombro

—Pero alteza, no sé si sea correcto que…—

—Lo prefiero así, pero tampoco te estoy obligando, sin embargo, quiero que cuando hables conmigo me veas a los ojos, y con cualquier persona, no eres menos que nadie, tienes tanto valor como cualquier persona, así que no tienes por qué rebajarte a bajar la mirada ante nadie— dijo mirándola fijamente

Tea se sintió complacida antes sus palabras, era la primera vez que podía ver un brillo de honestidad y calidez en los ojos del tricolor, los sentimientos guardados en su corazón estaban empezando a escaparse de su ser, de alguna manera no podía evitar amar al joven Faraón.

—Entiendo alteza, de ahora en adelante lo miraré a los ojos cuando hablé con usted— musito la chica con mirada firme que cautivo de inmediato al chico

—Teana…quiero que esta noche vengas a mis aposentos— dijo el tricolor con mirada seria

La castaña sintió sus piernas temblar y su corazón latir a toda prisa, sus mejillas se tornaron de un rojo fuerte lo que elevo el calor de su cuerpo, estaba consciente de que ese momento estaría próximo a llegar y de hecho el tricolor había sido bastante paciente al no haberla buscado en más de una semana.

—Como usted diga alteza— contesto mirándolo a los ojos

El chico notó su incomodidad y sutilmente se acercó a su oído para susurrarle unas palabras, lo que causo una corriente eléctrica apasionada en la ojiazul.

—No temas, no pienso tomarte esta noche— susurro con tono seductor, haciendo sentir un sentimiento de excitación en el interior de la castaña

—Permiso Alteza, necesitamos de su presencia de inmediato— dijo de repente la voz de Mahad

—Muy bien, vamos— contesto el amatista mientras se alejaba de la ojiazul, no sin antes girarse para decirle unas últimas palabras

—Te esperaré a media noche, no llegues tarde— dijo para luego darse la vuelta y salir del palacio

Tea se quedo de pie casi inmóvil mientras lo miraba alejarse hasta que lo vio desaparecer en la entrada principal, su corazón latiendo y el temblor en sus piernas y manos aun la azotaban, recordó la calidez y el suave aliento del amatista de hacía unos momentos y se sintió febril, su sola presencia cerca era demasiado para ella, no estaba segura si podría estar a su lado esa noche, y aun cuando él le había dicho que no la tomaría, el solo hecho de tenerlo cerca era abrumador, cerró los ojos un momento y exhalo fuertemente, como si hubiese dejado de respirar en el momento en que se acercó a ella.

/

Esa misma noche, en otra parte del palacio, una pareja de rubios sostenía un apasionado encuentro en los aposentos de la chica, la rubia suspiraba de placer mientras las suaves y expertas manos del joven la acariciaban por todos lados, el sonido de sus labios apretándose en cada beso y el de sus embestidas se escuchaba en la habitación, acompañado de gemidos por parte de ambos. Estaban cerca, el orgasmo los azotó casi al mismo tiempo, mientras las piernas de la chica se cruzaban con más fuerza alrededor de las caderas de su amante, adentrándolo aún más en ella, tratando de recuperar el aliento, el rubio se desplomo en el pecho de la rubia, mientras esta lo abrazaba con fervor.

—Eso fue increíble…— musito el chico, mientras se acomodaba a la altura de las caderas de la rubia

—No estuvo mal para un Guardia Real— contesto con cierto tono juguetón

—Capitán de la Guardia real del Faraón muñeca— corrigió a la chica

—Oh es verdad, perdóneme Capitán Jono— musito la rubia mientras enredaba sus piernas alrededor del chico

—Mai, ¿Qué has sabido de Tea? Supe que Atem la tomó como concubina, eso de verdad me sorprendió—

—Pues yo me encargo de arreglarla, y me dijo que desde ayer ha estado tomando clases con la lagartija— dijo la chica recogiendo un mechón rebelde de su frente

—¿Lagartija? Hablas de la señorita Zarinah ¡Valla manera de llamarla! — dijo riéndose a carcajadas

—Esa mujer no tiene nada de señorita, es una déspota y creída, no la soporto; lo que me alegra mucho es que ahora que Tea es concubina podrá quitar del camino a esa tipa, porque estoy cien por ciento segura que Atem ama a Tea— musito la chica sonriendo

—Sabes quizá tienes razón, aquella vez cuando Tea se lastimo al caer de la escalera, noté en el rostro de Atem una mirada de preocupación que no había visto antes en él, tal vez mi amigo al fin pueda superar aquel suceso del pasado que sello su corazón— contesto el rubio abrazando a la rubia a su pecho

—Yo espero que sí, Tea es una chica muy valiente y buena, ella sin duda merecer ser Feliz con él, estoy segura de que ella sería una excelente reina—

—Bueno señorita Mai, la noche es joven y mañana la guardia saldrá durante tres días, así que déjame tenerte un poco más— susurro en sus labios mientras la besaba con fervor

—Como usted diga, capitán— dijo la chica correspondiendo el beso del rubio

/

Mientras tanto, Tea caminaba a pasos pausados hacia los aposentos del Faraón, su respiración iba más rápido de lo normal, sentía que en cualquier momento saldría huyendo, sin embargo, era consciente de su posición; aun no se creía que de un día para otro había pasado de una simple esclava a la concubina del mismísimo Faraón de Egipto, y estaba confundida por ello, ¿Cuál es la razón por la cual el la hizo su concubina? Tenía esa duda rondando su mente, pero aún tenía cierto temor de preguntarle directamente al tricolor.

Finalmente llegó a las puertas de la habitación, respiro profundamente para luego tocar suavemente antes de entrar.

—Adelante— escuchó decir al amatista desde el interior

—Ya estoy aquí alteza— musito con voz apenas audible para el chico, mientras se encontraba de pie a la entrada de la habitación

—Entra no temas, no te haré daño— dijo el tricolor con mirada honesta

La castaña obedeció y tras caminar al centro de la pieza, lo primero que vieron sus ojos fue la cama, sus nervios comenzaron a apoderarse de ella aun más, sabía que era probable que en esa cama el Faraón la tomara, la haría suya, sin embargo, durante un instante también pensó que en esa cama él y Zarinah pasaban noches juntos, un dolor punzante de inmediato la atravesó.

—Ven, acércate— le indico el chico

Tea trató de disimular el persistente sonido de su corazón y olvidar los pensamientos sobre Zarinah, y se acercó hasta quedar a solo un paso del joven rey, aun cuando ella lo amaba y no le desagradaba el hecho de que el pudiera tocarla, se sintió cohibida por la cercanía y por el hecho de que por unos instantes que le parecieron eternos, el tricolor no hizo ningún movimiento excepto observarla.

De repente el Faraón tomo suavemente el rostro de la ojiazul con sus dos manos mientras mostraba una leve sonrisa de medio lado, lo que hizo sentir un sentimiento inexplicable en la chica.

—Sin duda eres muy hermosa— musito al mismo tiempo que la castaña se sonrojaba hasta sus orejas

—Se lo agradezco— alcanzó a decir avergonzada

Un silencio lleno por completo el ambiente, después de todo, ambos no se conocían aun, eran como dos extraños en una habitación, y Atem lo sabía de antemano, el nunca había sido bueno socializando con nadie y mucho menos con mujeres, su relación con Zarinah siempre fue más física que verbal, sin embargo él no quería eso con Tea, el deseaba algo más, en el fondo de su alma, el solo quería conocer a esa hermosa bailarina de buen corazón que dio su libertad a cambio de la de su hermano.

—Ven conmigo— le dijo el amatista mientras la llevaba fuera de la habitación hacia el balcón mas cercano

La chica lo siguió hasta que ambos llegaron al barandal del balcón, la vista de allí era hermosa, la negra noche se mezclaba de forma divina con la luz de la luna, cuya luz bañaba la arena del desierto, el aire era frío pero sutil, y el fresco aroma de las flores del jardín inundo las fosas nasales de la ojiazul.

—La vista es hermosa— llegó a musitar la chica mirando el cielo

—Sin duda, y es mi responsabilidad cuidar de este país, de mi gente, de mi Reino, esa es la responsabilidad de un Faraón— dijo seriamente al mismo tiempo que la chica volteaba a mirarlo confundida

—Estoy segura de que usted podrá con la responsabilidad, es un gran monarca— contesto la chica sonriéndole con amabilidad

—Bueno, eso me da un poco de esperanza— dijo mirándola a los ojos conmovido

Un silencio breve llegó a envolverlos, mientras el fresco aire soplaba, el ojiazul respiro fuertemente y entonces decidió decirlo

—Alteza ¿Por qué me ha convertido en su concubina? — se arriesgó a preguntar

La pregunto le llego de golpe, y de alguna manera el tricolor se lo esperaba, pero no tan de pronto, tragó duro aun si saber que contestar, porque muy en el fondo, ni siquiera sabía en concreto porque había tomado esa decisión, sus sentimientos por ella aun estaban confusos y ni el mismo podía definir lo que sentía por ella. Solo estaba seguro de que no iba a soportar que otro hombre la tuviera, la abrazara, que pudiera tener su mirada azul tan llena de bondad, por eso tomó la decisión de hacerla su mujer, sin embargo la frialdad de su corazón azoto su juicio para responder.

—Eso no te concierne, yo tomo las decisiones que me plazcan, y si decidí tenerte es porque quise y nada más ¿necesitas preguntar algo más? — soltó con mirada fría a lo cual la chica respondió con ojos asustados

—Perdóneme, no fue mi intención preguntar— contestó, y esta vez por decisión propia bajo la mirada para no seguir viendo esa mirada fría

Atem sintió furia contenida al ver el miedo causado en la chica y frustrado por su propio carácter, la tomo de los brazos para acercar sus bocas lo suficiente para besarla, durante unos instantes se contuvo aun cuando sus alientos se mezclaron, y sus cuerpos estaban demasiado pegados, sin embargo no sintió respuesta por parte de la castaña, ni un gemido, ni calidez, solo percibió el miedo y temblor en ella, la miró y vio el temor en sus ojos, y de alguna manera eso no era lo que deseaba ver en ellos, la soltó rápidamente y le dio la espalda.

—Regresa a tus aposentos Teana— le dijo sin mirarla a los ojos

La chica obedeció y regreso al pasillo para regresar a sus aposentos; el tricolor posó su mano en su frente mientras la frustración por lo ocurrido lo molestaba, el no deseaba tratarla así, el quería cuidarla, consentirla, darle todo con tal de verla mostrar esa dulce sonrisa que mostraba constantemente, pero no podía controlar su propio carácter, aun en su corazón la inseguridad y rencor hacia las mujeres lo torturaba.

Una vez dentro de sus aposentos, la chica se dejo caer al suelo, junto sus rodillas y las apretó en su pecho, aun cuando su vestido se arrugo, metió su cabeza entre ellas y lenta y silenciosamente lagrimas comenzaron a brotar de sus orbes azules, durante un momento se sintió feliz de estar con él y de repente como balde de agua fría la realidad de que ella no era especial para el Faraón le llegó de golpe.

—Soy una idiota, tengo que dejar de lado estos sentimientos…solo soy un objeto más para el Faraón y nada más— musito entre sollozos, mientras se acostaba en el frío suelo de la habitación

Y hasta aquí el cap, ando algo apurada, en el próximo cap contesto reviews, gracias por apoyo!