Holaaaaaa! Una disculpa por la tardanza de milenios, solo puedo decirles estuve a muy poquito de dejar esta historia U-U, por razones de mucho trabajo y poco tiempo para escribir, pero dije, NO, tengo que tratar al menos de seguirla, solo espero poder llegar a terminarla, mil gracias por aun seguir mandarme mensajitos y seguir esta historia, espero no volver a tardarme tanto para continuarla, sin mas aquí el capitulo.
ADVERTENCIA: LEMON +18 aunque bueno ya saben que mi historia es rated M 3
Capitulo 15: Llevados por el deseo (+18)
La media noche arribó a las tierras de Egipto, el cielo adornado por estrellas cubría por completo la Ciudad de Tebas, en el interior del palacio, Tea simplemente no podía calmarse; Allí estaba, de pie como una estatua en el interior de los aposentos del Faraón, justo como el se lo había pedido, apenas llevaba allí unos minutos, pero ya sentía que había estado una eternidad.
Se había dado un baño con esencias y se había arreglado por su propia cuenta, ya que aun no estaba acostumbrada del todo a ser atendida por quienes fueron sus compañeras de la servidumbre, para su mala suerte, Mai se encontraba de paseo con Jono, y no podía si quiera descargar con ella sus nervios o pedirle consejos, sin embargo estaba contenta por la rubia, ella sabía que la chica era la mejor amiga que había tenido, y que sin duda merecía ser feliz, ambos, Jono y ella, sin duda los consideraba sus mas grandes amigos, ahora entendía porque el Faraón los estimaba tanto.
Su rostro se sonrojo al pensar de nuevo en él, el no tardaría en llegar, y eso solo hacía que sus nervios acrecentaran; de un momento a otro, el suave sonido de la puerta abriéndose la alertó, y un par de bellos ojos amatista la atravesaron como una flecha, ahí estaba de pie, tan hermoso, tan altivo, a solo unos metros de ella, ambos se miraban sin decir palabra alguna, sin embargo la apasionada y febril mirada que él le brindaba la hizo darse cuenta que había deseo en sus ojos.
Su boca se secó en cuanto el comenzó a entrar a la habitación cerrando detrás de si las enormes puertas, y de repente se sintió cohibida, su vestido de seda era algo sugerente, tenía abertura en ambas piernas y bordados de hilo de oro, su escote también estaba bastante pronunciado, y aunque ella busco la vestimenta mas modesta posible, se dio cuenta que las mujeres de la realeza no usaban vestidos lisos y largos, como lo eran sus antiguas vestimentas de la servidumbre.
—Bienvenido alteza…— Balbuceo con apenas palabras audibles
La tensión entre ambos comenzaba a ser insoportable, ella también estaba tentada al tenerlo cerca, pero sus nervios la estaban frenando, sin embargo, el tricolor no puedo resistir mas la tentación y de un segundo a otro, la aprisiono en un efusivo abrazo que la tomo por sorpresa, metió su rostro entre el cuello y el hombro de la castaña, dando pequeños besos en esa área. Ella en respuesta soltó un jadeo apasionado mientras torpemente colocaba sus manos en los hombros del chico.
El amatista sin más estampo sus labios en los de la chica, deseaba tanto besarla y esta vez ya no habría nada que se lo impidiera, empezó besándola suavemente, sin embargo su sabor era demasiado dulce para sus instintos y no tardo mucho en meter su lengua en la boca de la castaña, explorando cada rincón de esta, Tea debido a su inexperiencia trato de seguirle el ritmo, acariciando la lengua de él con la suya, un vaivén de lengua y labios comenzó entre ambos, hasta que finalmente separaron sus bocas en busca de oxígeno.
—Te he deseado tanto, como no tienes una idea— murmuro el tricolor con voz suave
—¿D-De verdad? Yo…— musito la castaña en un jadeo
Nuevamente los labios de la castaña fueron atrapados en un beso salvaje aún más exigente que el anterior, poco a poco ambos fueron acercándose al lecho, hasta que el chico la deposito en este dejándola bajo él, separo su boca de la castaña dejando un hilo de saliva que los unía y comenzó a besar su cuello dejando marcas en este, siguió descendiendo hasta llegar al inicio de sus pechos, besando su escote, metió hábilmente sus manos tras la espalda de la castaña desatando esa parte del vestido para dejar libre sus pechos para él, esta al sentirse expuesta cubrió aquella parte con ambos brazos mientras se giraba para apartar su vista del chico.
—No los cubras, quiero verlos— musito en su oído seductoramente
—M-Me da mucha vergüenza— dijo en un murmullo que el chico apenas escucho
—Esta bien, eres muy hermosa, no quiero que dudes eso— susurró dulcemente mientras besaba sus manos
La castaña comenzó a apartar sus manos levemente dejándole al chico el campo de visión de sus pechos completamente descubierto, el amatista quedo maravillado al poder deleitarse con la exquisitez de su piel y del dulce rosa de sus pezones, la tenue luz de la luna que entraba por el ventanal le daba una vista maravillosa de la chica, como si fuese bañada por la misma luz de los dioses.
Desde aquella primera vez que la vio danzar en la plaza del pueblo, había quedado totalmente prendado de ella, aun cuando le había sido difícil aceptarlo, la deseaba, de alguna manera él deseaba que ella le perteneciera, y por azares del destino, ahora ella era suya.
Los labios del joven rey empezaron besando suavemente los labios rosas de Tea, mientras bajaba sus besos a su mandíbula, cuello y finalmente a la parte superior de sus pechos, empezó a lamer suavemente uno de sus pezones al mismo tiempo que lo aprisionaba en su boca succionándolo fuertemente, la chica al sentir su boca en esa zona, instintivamente arqueo su espalda dándole mas acceso al tricolor de seguir en su tarea de lamer sus pechos, tirando suavemente de su cabello sus gemidos comenzaron a subir de tono; mientras su boca se ocupaba de un pecho, con su otra mano se encargaba de masajear y apretar el otro, la ojiazul comenzó a sentir un hormigueo que viajaba hasta su parte mas sensible y su cabeza estaba hecha un lío.
Tras un rato de tortura a sus pechos, el chico finalmente quedo saciado de ellos; Tea estaba extasiada, y eso que solo había estado ocupado con sus pechos, estaba abrumada por lo que seguiría a continuación.
—Un verdadero deleite— musito el chico mientras relamía sus labios conservando aun el sabor de los pechos de la chica en su boca
—Alteza…— gimoteo la castaña sumergida en la excitación
—Atem—musito el chico en su oído
—Cuando estemos solos, quiero que me llames por mi nombre— continuo mientras acariciaba provocativamente la cintura de la castaña
—Atem…—Repitió esta completamente embelesada mientras el amatista comenzaba a besar su abdomen
La ojiazul nuevamente fue golpeada por las salvajes caricias del joven rey, mientras este continuaba bajando sus labios hasta su parte mas sensible, aquella que ningún hombre jamás había tocado, y entonces recordó cuando su antigua maestra de baile, la mujer que le había enseñado la gracia de la danza, le hablo de aquello, de lo que una mujer y un hombre hacen en la intimidad, en aquel momento no sabia nada de eso, pero estaba completamente segura de lo que el joven rey haría a continuación y de inmediato la vergüenza comenzó a envolverla; el se detuvo un rato para lamer su ombligo y por dentro de sus muslos, pero Tea sabia que el no se detendría solo en esa parte.
—P-Por favor, N-No…No allí…— musito con voz ahogada mientras trataba inútilmente de cerrar sus piernas
—No sientas más vergüenza Teana, quiero ver cada parte de tu cuerpo, cada expresión que hagas, tu cabello, tus caderas, tus pechos, todo me pertenece ahora…incluso el dulce néctar de tu interior—confeso mientras metía sus dedos en la parte intima de la castaña
Ella lanzó un sonoro gemido ante el tacto del chico y sobre todo sus palabras previas la habían hecho sentir un enorme sentimiento de felicidad; de un momento a otro, el amatista bajo su cabeza hasta aquella parte intima de la chica tomando por sorpresa a la ojiazul, y comenzando a lamer su interior, y cada parte de su intimidad; Tea empezó a sentirse poseída por la excitación mas salvaje y olvidando su vergüenza, el volumen de sus gemidos comenzó a subir cada vez mas al mismo tiempo que empujaba la cabeza del joven rey aun más hacia su propia intimidad rogándole que no se detuviera. Finalmente, el orgasmo la golpeo ferozmente haciéndola temblar hasta la punta de sus pies sintiendo su cuerpo completamente sensible.
El chico alzó el rostro dejando un rastro de saliva que aun conectaba sus labios con la intimidad de la joven, la chica al mirarlo se sintió completamente extasiada al notar el enorme deseo y pasión en la mirada amatista del joven faraón.
—Tu sabor es realmente dulce…—murmuro el chico en tono seductor lamiendo sus propios labios
—A-Atem…y-yo quiero…—musito la chica ahogada en deseo, ahora su cuerpo solo obedecía a sus instintos
—Se lo que deseas— contesto el chico atrapando los labios de la joven en un efusivo beso
Ambas bocas se consumían la una a la otra, sus lenguas se enredaban cada vez, y un sonido fuerte se escuchaba del encuentro entres ambos labios; los besos del chico eran tan salvajes que a Tea aun le costaba trabajo seguirle el ritmo, sin embargo, le encantaban, era como si el estuviera desesperado por poseer cada rincón de su boca.
Tras el ultimo beso, el chico tomo sus propias prendas que aun tenia puestas y las arrojo a un lado del lecho, quedando esplendorosamente desnudo, ahora ambos estaban en iguales condiciones, la chica se maravilló al verlo, era como ver a un dios terrenal, ella siempre lo había considerado hermoso, desde que lo había conocido cuando eran niños, nunca había visto a un niño mas bello que Atem, tan valiente y seguro a su corta edad, de inmediato había robado el corazón puro de Tea.
Desecho por unos momentos su timidez y vergüenza, y segura de ella misma, alzo su mano para tocar su rostro, delineo sus labios con la yema de sus dedos, y al mismo tiempo el chico cerró sus ojos ante su tacto, ella tomo esa acción como un incentivo para seguir con su tarea de acariciarlo, aun bajo de él, comenzó a acariciar su pecho, sus hombros hasta llegar un poco a la altura de la pelvis, pero allí se detuvo al ser poseída nuevamente por la timidez.
—Perdón…es solo que…usted es tan hermoso— murmuro la castaña desviando la mirada y empuñando sus manos en su pecho
—Tu eres aun mas hermosa, pero parece que no te das cuenta de eso— contesto el joven rey al mismo tiempo que le daba un beso casto en los labios
Beso de nueva cuenta su cuello, su clavícula, hasta llegar a sus pechos los cuales comenzó a apretar y masajear para luego lamerlos sin recato, ella en respuesta comenzó a gemir mientras que colocaba sus manos en su ancha espalda, de un momento a otro, las intimidades de ambos comenzaron a tener un roce directo, lo cual envío una descarga a todo el cuerpo de la chica. La dura erección del amatista estaba al máximo punto, necesitaba con fervor hundirse en el interior húmedo y suave de la chica. Por primera vez, sentía que estaba mas que entusiasmado por poseer a una mujer, ni siquiera cuando había estado con Zarinah había sentido tal sentimiento, el solo podía verla como un desahogo de placer carnal, sin embargo en ese momento con Tea, su emoción y dicha de estar con ella iban más allá de lo que había podido sentir antes.
—N-No puedo más…quiero tenerte…quiero estar dentro de ti— expresó el tricolor con voz completamente cargada de deseo
—S-Sí… alteza…se lo ruego— contesto llena de deseo dándole la respuesta que el chico buscaba
De inmediato el chico entró de lleno desgarrando en el camino su suave virginidad la cual se encontraba intacta, aquella que ella misma deseaba fuera robada por el amatista desde hacía mucho, y en ese momento estaba siendo realidad. Durante un instante el chico se quedo quieto, un leve dolor en sus hombros a causa de las uñas enterradas de la chica le hicieron saber que ella estaba tratando de sobre llevar el dolor de esa manera, la miró mientras ella dejaba escapar un par de lagrimas de sus orbes azules, inclino su boca y beso sus mejillas limpiando sus lágrimas, no quería aceptarlo, pero estaba mas que feliz y dichoso de ser él quien fuera su primer hombre, y no algún otro que el no tuviera idea.
—El dolor pasará pronto…tranquila— musito el chico con voz suave y febril al mismo tiempo que besaba levemente los labios de la chica
—E-Estoy bien…por favor…porfavor no se detenga…Atem…porfavor— pidió la castaña en medio de un gemido leve
El joven Faraón no se resistió más y comenzó a penetrarla de manera suave y deliciosa, haciendo que la joven comenzará a sentir como el dolor era reemplazado por una sensación placentera, enredo sus piernas en su cadera, y él tomó esa acción como aprobación a acelerar sus embestidas, Tea aferro sus brazos alrededor de su cuello al mismo tiempo que ambos unían sus bocas en un beso salvaje y pasional, unas cuantas embestidas más y la castaña fue golpeada por un primer orgasmo, el ritmo de sus caderas comenzó a acelerar aun más, y las embestidas eran tan salvajes y placenteras que un segundo orgasmo aun mas fuerte que el anterior no tardo en volver a golpearla; una leve capa de sudor cubría a ambos, para Tea era mas que maravilloso ver al joven Faraón en aquellas condiciones, sus cabellos tricolores se habían revuelto cayendo unos cuantos mechones en su rostro, mantenía sus ojos cerrados y sus labios entreabiertos, respirando fuertemente y completamente sonrojado, aun con el color canela de su piel, la castaña podía notar el rubor en sus mejillas y el gran placer que su rostro expresaba, quería más, de un momento a otro lo beso salvajemente y el le correspondió gustoso, nuevamente fue cubierta de sus besos y mordiscos en su cuello y pechos.
—Te sientes tan bien…tan suave y caliente…estoy por venirme—musito sin vergüenza alguna el joven rey mirándola fijamente y penetrándola aún más fuerte
—S-Si yo…también, me siento tan llena de usted…ya viene…por favor— contesto la castaña abrazándose aun más a él
Finalmente, el ultimo orgasmo los envolvió a ambos llevándolos por completo al éxtasis, el joven Faraón se derrumbo en sus pechos, al mismo tiempo que la chica lo envolvía con sus brazos y piernas. Tras recuperarse, ambos se miraron a los ojos por unos instantes, sin embargo el amatista de inmediato bajo la mirada disimuladamente.
—¿Todo bien? — pregunto la joven amatista acariciando la mejilla de la castaña
—Si— dijo ella con mirada cargada de dulzura
—Debemos descansar— musito el joven incorporándose en el lecho
—S-Si por supuesto— contesto la castaña, en un tono un poco triste
El chico dio media vuelta dándole la espalda y ella lo miro con cierta melancolía, lo había olvidado, ella era solo su concubina y nada más, no había sentimientos románticos de por medio, ella solo tenía la obligación de estar a su lado y complacerlo en su lecho; aun si aquello era cierto, se encontraba feliz de estar con él, aun en aquellas condiciones, miro su hermosa espalda y deseo con todo su ser abrazarlo y besarlo, pero no se atrevía a aquello, finalmente fue vencida por el sueño y sin saberlo, el joven Faraón decidió darse la vuelta para mirarla, y la acuno en sus brazos dulcemente, era la primera vez que dormiría mirando el rostro de una mujer con la que había estado en su lecho.
