Frozen es de Disney y Rise of the Guardians es de DreamWorks. Solo hago esto para su entretenimiento y para mi diversión.
Este capitulo contiene un pequeño fragmento lemon. Al principio y al final de este estará un "─0─" por si quieren saltarlo.
El lugar estaba silencioso, tranquilo y…apagado, ¿pero que se podría esperar de un cementerio? Jack miró a su alrededor. ¿Qué hacía él en un lugar así? Y lo más raro es que, no sabía cómo había llegado ahí. Caminó por unos momentos, tratando de entender qué pasaba. No le gustaba ese lugar por obvias razones y más aún sabiendo que su novia estaba enferma. ¡¿Qué hacía él en un lugar así?!
─ ¡¿Papi?! ─escuchó como una voz infantil llamaba en el abierto lugar. El joven Overland miró a todas partes buscando el origen de la voz y, a la distancia, vislumbró a una pequeña niña que corría por el campo, llevando consigo un ramo de rosas blancas.
─ ¡Oye!─llamó Jack mientras comenzaba a perseguir a la pequeña niña. Tal vez ella supiera algo. ¡Espera! ─pero la niña parecía no escucharlo. Luego de lo que pareció una eternidad, la niña se detuvo y dio la vuelta para recoger algo que se le había caído. Jack se congeló en su lugar…No podía ser: esa niña era una viva imagen de Elsa. Su pelo, sus facciones…lo único diferente eran sus ojos, los cuales, se le hacían muy familiar. Estaba vestido en un simple vestido blanco con zapatillas que hacían juego y su pelo estaba recogido en una sencilla cola de caballo. Jack estaba sin habla… ¿qué significaba eso? Cuando salió de su ensoñación, la niña ya había reanudado su andar. Tratando de no perderla de vista, corrió tras ella por algunos minutos, hasta que la vio llegar al lado de un hombre parado frente a una lápida, quien la cargó de inmediato. A pesar de que el hombre estaba de espaldas, le parecía terriblemente familiar.
─ ¡Papi!
─Hola, mi princesa, ¿encontraste lo que buscabas? ─preguntó el hombre a su hija. La niña asintió.
─Sí. Traje las más bonitas para ella. ─dijo mostrándole las rosas. Jack miraba la escena perplejo, sin saber cómo actuar.
─ ¿Qué te parece si se las obsequiamos? ─ella volvió a asentir. El hombre colocó a la niña en el suelo. La pequeña rubia se arrodilló frente a la lápida y colocó las rosas sobre ellas.
─Hola, mami, ¿cómo estás? ─Jack se quedó helado. ¿Su madre…estaba muerta? ─Te he traído unas bellas rosas para que sepas que no me olvido de ti.
Vio cómo el papá de la niña se sentaba en el suelo y tomaba a la pequeña hasta sentarla en sus piernas.
─Y cada día que pasa, se parece más a ti. ─dijo el hombre, para luego, besar la cabeza de la niña tiernamente.
Jack se sintió en trance ante la escena. Sin miedo a qué lo vieran, salió de su escondite y se acercó para poder vislumbrar mejor la escena. Grande fue su sorpresa al reconocer todas aquellas facciones que veía a diario frente a un espejo, solo que más maduras: ¡era una versión más adulta de él! Entonces… ¿esa niña idéntica a Elsa…era su hija? Entonces…Miedo recorrió sus facciones mientras comenzaba a atar los cabos sueltos.
─No…─susurró horrorizado al leer la inscripción de la lápida: Elsa Arendelle.
Jack se sentó abruptamente en la cama con la respiración agitada. Tardó un momento en ubicarse y entender que todo había sido un sueño. Palmeó al lado suyo en la cama, esperando encontrar un cálido cuerpo a su lado, pero no fue así. En pánico, se incorporó rápidamente de la cama y comenzó a buscarla por todo el segundo piso, pero no la encontró, por lo que, bajó rápidamente al primer nivel. Jack suspiró aliviado al verla sentada en el sofá, dándole la espalda.
─ ¿Elsa? ─la chica dio un pequeño respingo al escuchar la voz tras de ella. El joven Overland frunció el ceño mientras se acercaba y notaba como su novia ocultaba algo.
─Hola, Jack. ─ respondió ella, fingiendo normalidad.
─ ¿Qué escondiste? ─preguntó sin titubeos.
─Nada. ─respondió inocentemente.
─ ¿Crees que es bueno ocultarnos las cosas? ─la joven rubia lo vio derrotada, Dejando salir un suspiro, movió algunos cojines hacia un lado y sacó un pañuelo desechable. Extrañado, el mayor de los Overland lo tomó y lo inspeccionó con detenimiento. ─Elsa…─susurró tristemente al ver la mancha de sangre que adornaba el pañuelo.
─Me desperté con dolor de cabeza. Cuando fui al tocador para ver si había algún medicamento para calmarlo y al levantar la vista, vi que me sangraba la nariz. ─admitió muy a su pesar. ─Hace unos momentos fue que logré controlarla. ─Jack se sentó a su lado en el sofá y tomó su rostro con sus manos mientras le revisaba la nariz.
─Elsa, ¿por qué no me despertaste? ─recriminó.
─No quería preocuparte. ─ respondió ante el pequeño regaño.
─ ¿Y si te hubieras desmayado o te sentías débil? No puedes hacer esas cosas; es peligroso. ─ella no dijo nada. No le gustaba sentirse como una damisela en apuros, a pesar de saber que él tenía razón. Jack suspiró. ─Lo lamento, no es mi intención molestarte, es que…no quiero que nada malo te pase, ¿bien?
─Lo sé, pero hay veces que prefiero no involucrarlos…
─Ya hablamos sobre esto; no me arrastras a nada. ─ella no dijo nada. ─Te amo y, como te he repetido mil veces, no te dejaré sola; sabías en lo que te metías cuando aceptaste ser mi novia. ─dijo en broma, sacando una pequeña sonrisa a su novia. Jack atrajo a Elsa hacia él y la abrazó protectoramente. ─Sabes que eres imprescindible en mi vida y no me gusta que no me dejes ayudarte. ─la mayor de los Arendelle se acurrucó en los brazos de su novio.
─Lo sé…lo siento. ─ el sonrió levemente y besó su pelo. ─Te amo.
─Yo también te amo. ─ y por esa sencilla razón, aún seguía contrariado por el sueño que había tenido. ¿Qué sería de él si ella no estuviera? El simple hecho de pensarlo, una fuerte sensación de pánico se instauró en todo su ser. Observó a su rubia favorita dormida en sus brazos. Sonrió al recordar una parte del sueño que le pareció esperanzadora: su hija. Era idéntica a Elsa y no podía estar más feliz de la imagen que su subconsciente había creado de la futura hija de ambos. La idea de ser padre, un bebé suyo y de Elsa, no le desagradaba en lo más mínimo, pero eso ya sería en un futuro. Por ahora, se concentraría en salvar a su novia y después, forjaría aquel futuro que tanto ansiaba tener con su reina.
─Muy bien, Elsa llegará en cualquier momento. ─decía la pelirroja caminando de un lado a otro, revisando que todo estuviera en orden.
─No entiendo cuál es tu estrés; Elsa te ha dejado a cargo otras veces. ─dijo su rubio novio sentado en el sillón, mirando al pequeño Brian jugar absorto uno de sus videojuegos.
─Sí, pero no por tanto tiempo. ─respondió. ─Ser Elsa es bastante agotador…─ ella no era una total inútil, es más trataba de ayudar lo más que pudiera en el hogar, pero por lo que había hecho en ese fin de semana, reconfirmaba lo asombrosa que era su hermana mayor.
─¿Pensabas que era fácil?
─No, pero tampoco lo veía tan difícil…─El joven rubio se levantó del sofá y envolvió a su novia entre sus brazos.
─Pero estoy seguro de que ella lo hace con mucho gusto y que aprecia todo lo que haces para ayudarla. ─ se alejó de ella y abrió los brazos enseñándole el panorama navideño que ellos habían decorado. ─Estoy segura de que a Elsa le encantará todo lo que hicimos, especialmente, cuando sepa que su hermanita menor fue el cerebro detrás de toda esta operación, solo para alegrarle el día. ─Anna sonrió.
─Puede que sí. ─admitió ella. ─pero insisto en qué debe ser perfecto. ─Kristoff negó divertido; Anna nunca cambiaría. ─Ahora, vete a jugar con Brian, no vaya a ser que estropees algo por aquí. ─regañó ella en broma.
─Trataré de no ofenderme. ─dijo fingiendo estar indignado, para luego, obedecerla. Anna sonrió por algunos segundos, para luego, soltar un suspiro cargado de incertidumbre. Todo estaba saliendo tan bien que temía que la sensación fuera efímera. Por más feliz que estuviera, no podía olvidar el hecho de que su hermana estaba enferma y le aterraba que el día de mañana Elsa ya no estuviera…Sacudió la cabeza violentamente como un intento de alejar esa idea. Elsa estaría bien, su abuelo ya se estaba encargando...Anna volvió a suspirar. No tenía la menor idea de cómo le contaría a Elsa sobre el abuelo que acababa de aparecer. Su rubia hermana estaba totalmente dolida con su padre y por ende, odiaba todo lo relacionado a él y Mr. North encajaba perfectamente en esa categoría… Tenía que aclarar esto con su hermana, pero no ahora. Estaban en épocas de festividades y lo último que quería era crear una guerra en fechas tan importantes. Esperaría…todo fuese por la navidad.
─ ¿Qué te parece si nos volvemos a escapar? ─ dijo Jack de manera sugerente. Hace más de 15 minutos que habían llegado a la residencia Arendelle, pero por alguna razón, la pareja se había enfrascado en una sesión de besos muy acalorada aún dentro del auto del mayor de los Overland.
─Es muy…tentador…pero… ─trataba de decir entre besos. ─pero, ya debo irme.
─ ¿Segura que te sientes bien? ─preguntó aún preocupado por el pequeño quebranto que había sufrido. Ella asintió.
──Estoy bien, en serio, no te preocupes. ─ lo besó una última vez y salió del auto. ─Buenas noches, te amo.
─Y yo a ti, mi Reina. ─dijo para luego, alejarse por las calles en su lindo auto. Aún con una sonrisa en su rostro, se dirigió hacia la puerta de su hogar con su maleta. El fin de semana había salido mejor de lo que esperaba, con uno que otro contratiempo, pero no era de gran importancia. Había disfrutado el tiempo a solas con él y le encantaría repetirlo. Llegó a la puerta, sacó sus llaves y la introdujo en la cerradura. En el preciso momento en que empujó la puerta, sintió como golpeó algo. Extrañada, entró rápidamente, miró detrás de la puerta y encontró a su muy adorada hermanita, tapándose la nariz con una de sus manos.
─¡Oh Dios mío, Anna! ─exclamó llegando a su lado.
─¿Cuál es nuestro problema con las puertas? ─dijo en voz nasal aún adolorida.
─¿Qué hacías detrás de la puerta? ─preguntó mientras apartaba la mano de su hermana y revisaba el golpe por sí misma.
─Escuché un auto alejarse y vine a ver si habías llegado. ─se defendió la menor de los Arendelle.
─ ¿Te duele mucho? ─preguntó Elsa.
─Ya no tanto, pero duele. ─dijo riendo de manera nerviosa. ─Pero eso no es importante, ven conmigo. ─Elsa frunció el ceño mientras era arrastrada por Anna.
─¿Cómo que no es importante? Acabas de…─la rubia calló de pronto, al ver la decoración navideña que adornaba su hogar. Las ventanas estaban decoradas con una especie de lazo blanco con rojo que rodeaba todo el marco. Sobre la chimenea estaban un grupo de calcetines con los nombres de los hermanos Arendelle, las paredes con diseños de copos de nieves, pinos, hombres de nieve y demás figuritas características de esa época. Y a unos pasos de la chimenea, estaba el árbol, decorado elegantemente con algunas figuritas, cintas y en la cúspide un bello y delicado copo de nieve que resplandecía a la luz.
─No sabes lo que me costó encontrar ese copo de nieve; pensé que lo habíamos perdido.
─Todo está precioso, Anna…─dijo aún maravillada por la vista y abrazando a su hermanita en el proceso.
─Qué bueno que te gustó; esa era la idea. ─Elsa sonrió.
─Pues lo lograste. ─respondió. ─ ¿Y Brian?
─Dormido. ¿Qué horas son estas de llegar, señorita? ─inquirió la pelirroja, fingiendo seriedad.
Elsa no puedo evitar sonreír. Había pasado un increíble fin de semana con Jack, pero definitivamente, había extrañado a sus hermanitos.
─Ya llegué, mamá. ─dijo mientras abría la puerta.
─ ¡Jack! ─el joven Overland tuvo a penas tiempo de reaccionar cuando la menor de la casa saltó a sus brazos─ ¡Te extrañé muchísimo! ¡Estaba tan aburrida! ─dijo aferrándose dramáticamente a su hermano mayor.
─ ¿Pero qué dices? Sólo fue un fin de semana.
─Fue mucho tiempo. ─rebatió ella. Jack rió.
─ ¿Hijo? ─escuchó como alguien llamaba. Miró hacia su derecha y la vio acercándose a él.
─Hola, mamá. ─dijo con su hermanita aún en brazos.
─ ¿Cómo les fue?
─Muy bien, pasamos un buen rato. ─dijo de manera cautelosa, ya que, esperaba todo un interrogatorio acerca de todo lo acontecido mientras él y Elsa estuvieron solos, pero se sorprendió al ver que su madre no hacía más preguntas. Era extraño.
─Meghan, ¿por qué no vas a la cama? Ya es tarde y deberías estar dormida.
─Aww, pero acabas de llegar.
─Seguiré aquí mañana, ¿bien? ─ella asintió de mala gana. ─Buenas noches. ─dijo mientras la colocaba nuevamente en el suelo.
─Buenas noches, mamá, buenas noches, Jack.
─Buenas noches, querida.
En cuanto la pequeña abandonó la habitación, Jack fijó la vista en su madre. La conocía y sabía que estaba triste por alguna razón que él averiguaría.
─¿Algo que quieras contarme, mamá? ─Sally lo miró con suma tristeza.
─Tu padre no estará para las festividades; al parecer, quiere adelantar algo de sus negocios… ─Jack se mantuvo serio, mirando a su madre. Ella era una esposa tan abnegada, bondadosa, atenta y le enfurecía ver el poco interés que su padre parecía tener. No le importaba que lo decepcionara a él, pero que se metiera con su hermanita y su madre, eso era otra historia… ─No tengo muchas ganas de celebrar la Navidad…
─Oh, vamos, mamá, la Navidad es algo precioso; no podemos cancelarla por culpa de…él.
─Pero es que…
─Pero nada, mamá. Si a él no le importa la Navidad, a nosotros sí. ─Su madre sonrió tristemente. Jack se acercó a ella y la abrazó ─No quiero que estén tristes. ─Sally sonrió. Nunca pensó que tendría a ese hijo cariñoso que tenía en esos momentos, pero se alegraba de que esa mala versión de él se haya esfumado. ─¿Qué te parece si como falta un miembro de la familia…agregamos tres más? ─ella lo miró confundida.
─ ¿A qué te refieres?
Él solo sonrió. Le guiñó un ojo a su madre y tomó su teléfono celular para hacer una llamada.
Era 24 de diciembre y se podía sentir el aire de alegría y esperanza se podía sentir en el ambiente. Como era de esperarse, la tienda estaba repleta de personas que hacían las compras de último momento y más aun, porque ésta cerraría en poco tiempo; a las 3 en punto para ser exacto, por motivo de las festividades. Elsa estaba bastante ocupada. Prácticamente, estaba cumpliendo todas las funciones posibles en la tienda y trataba de realizarlas lo mejor posible para que nadie notara el cansancio que poco a poco la estaba invadiendo. Como se encontraba en vacaciones de invierno, trabajaba todo el día para ganar más dinero para todos los gastos que conllevarían estas festividades. Un horario de ocho a ocho que no les agradaba para nada a sus allegados. No querían que se estresara dada su condición, pero ella estaba determinada a comprarles aquellos regalos que sus seres queridos merecían y trabajaría 24 horas si fuese necesario.
─Elsa, querida, ¿puedes venir un momento? ─llamó Gerda desde el extremo opuesto del corredor donde la rubia se encontraba ordenando mercancía. La mayor de los Arendelle obedeció y se acercó a ella a través de la poca gente que quedaba.
─ ¿Qué se le ofrece, señora Gerda? ─ preguntó amablemente. ─ ¿Necesita ayuda con algo? ─la mujer sonrió. Ella siempre tan servicial.
─No, querida, para nada; sólo quiero entregarte tu bono navideño. ─dijo mientras le entregaba un sobre. ─Te lo has ganado, Elsa. Feliz Navidad. ─ella sonrió agradecida.
─Muchas gracias. ─ agradeció sinceramente. Ahora podría comprar los regalos que necesitaba. ─La tienda cerrará en pocos minutos, puedes aprovechar para tomar lo que necesites; ya tus compañeros lo están haciendo. ─ella asintió. ─pero creo que tendrás a alguien que te ayude a comprar. ─Elsa la miró confundida. La mujer mayor sonrió y le señaló algo detrás de ella o, más bien, a alguien. La joven rubia ni siquiera tuvo tiempo de girar, ya que, un par de brazos la abrazaba por detrás.
─Hola, mi Reina. ─saludó una voz detrás de ella. Elsa sonrió. ─Hola, señora Gerda.
─Hola, Jack, ¿cómo estás? ─ preguntó.
─Muy bien. ─respondió colocándose al lado de su novia.
─ ¿Viniste por Elsa? ─preguntó con algo de picardía con la voz, provocando un fuerte sonrojo en la joven rubia.
─Sí ─respondió. ─, pero también vine a comprar algunas cosas para mi madre.
─¿Ya comenzó con la cena? ─él asintió.
─Anna la está ayudando. ─pánico recorrió las facciones de Elsa. ─Tranquila, lo está haciendo bien; nada se ha incendiado. ─respondió un tanto divertido.
─Un momento, ─interrumpió Gerda- ¿tu hermana está ayudando a su madre a hacer la cena?
─Sí; nuestras familias festejarán juntas. ─respondió el joven Overland, tomando la mano de Elsa. ─Será asombroso.
─Me lo imagino. ─rió levemente. ─Bueno chicos, ya no los entretengo más; un placer verte, Jack.
─Igualmente. ─Gerda se alejó un poco de la joven pareja y comenzó a arreglar una mercancía al final del pasillo. Podía ver como Jack y Elsa se alejaban tomados de la mano. Sonrió. Desde que vio a Jack por primera vez rogándole que lo dejara sustituir a Elsa aquella vez que enfermó, supo que el chico estaba flechado por la joven rubia. Y ahora, eran una pareja tan tierna que no podía dejar de sonreír al verlos.
─Qué bello es el amor…─dijo para sí misma, para luego seguir con sus deberes.
Algo la preocupaba. La conocía muy bien y sabía que, aunque tratara de ocultarlo, algo atormentaba a su adorada novia; tenía días comportándose de manera extraña. Trató de ser paciente y esperar a que ella le contara por voluntad propia lo que pasaba, pero al ver tan absorta mirando por la ventana del auto, no pudo soportarlo más, por lo que, se estacionó frente a un parque.
─ ¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes? ─Jack apagó el motor y la miró preocupado.
─Elsa, desde que volvimos de la cabaña, has estado actuando extraña. Traté de darte tu espacio, pero ya estoy preocupado.
─Jack, yo…─pero fue incapaz de continuar; las palabras no querían cooperar.
─Sabes que puedes contarme lo que sea…─Elsa lo miró por algunos segundos, para luego bajar la vista y jugaba nerviosamente con sus manos.
─En estos días no me he sentido bien…─el joven Overland prestó atención. ─He estado vomitando, he tenido fatiga y…mi período no me ha llegado, así que…fui al doctor…─ Jack procesó toda la información que acababa de recibir. Esos síntomas eran muy específicos y una condición en particular llegó a su mente…
─Elsa, tú estás…
─No. ─interrumpió ella, sonriendo tristemente. ─ Créeme, que esa fue mi primera impresión, pero al parecer…es sola una consecuencia de la enfermedad.
─Elsa…
─Se está apoderando de mi cuerpo, a veces debo obligarme a comer porque mi apetito no funciona, los hematomas siguen apareciendo, los resfriados no me dejan en paz y pronto…
─No. ─dijo seriamente. ─No termines esa oración.
─Jack…
─Desde que supe sobre la enfermedad, te dije, no, te prometí, que no dejaría que murieras y voy a cumplirlo, ¿bien? ─ella se mantuvo en silencio. ─Te vas a curar, nos graduaremos, nos casaremos y tendremos un equipo de futbol completo. ─ella sonrió divertida. ─Es más, hace poco soñé con nuestra hija. ─este comentario la tomó totalmente por sorpresa.
─ ¿En serio? ─él asintió totalmente orgulloso.
─Toda una preciosura, pero estoy diciendo lo obvio, después de todo, es hija de este galán. ─Elsa lo golpeó juguetonamente en el brazo. ─Y estoy más que seguro de que esa pequeña va a existir. ─las palabras de Jack fueron suficientes para tranquilizar todas aquellas inquietudes que la acosaban por los momentos. Cuando estaba con él, simplemente…todo estaba bien. ─ ¿Te siente más tranquila? ─ella asintió.
─Gracias…
─Siempre, mi Reina. ─dijo besando su mano tiernamente. Encendió el motor del auto y emprendió camino nuevamente.
En el preciso momento en que la puerta de la residencia Arendelle se abrió, un delicioso aroma envolvió a la joven pareja.
─ ¡Elsa! ─exclamaron un par de infantiles voces. Ella sonrió.
─Hola, pequeños, ¿Qué hacen?
─Estábamos jugando a los detectives. ─respondió Brian.
─Si. ─afirmó la menor de los Overland. ─Él está averiguando qué le pasó a mi adorada muñeca que, de repente, desapareció. ─dramatizó la niña.
─En ese caso, no les quito más tiempo; vayan y resuelvan ese misterio. ─los niños asintieron efusivamente y salieron corriendo del lugar.
─Ni siquiera me saludaron. ─se quejó Jack. Elsa sonrió divertida.
─ ¿En serio, Jack? ¿Te ofenderás por eso? ─el chico solo se cruzó de brazos sin decir nada; al parecer se había ofendido. Era un niño más. ─Vamos, no te enojes; es solo que ninguno de los dos me habían visto hoy. Cuando salí a trabajar, Brian aun dormía y Meghan llegó hace un par de horas. ─él pareció pensarlo. ─Anda, no te enojes…─dijo ella tomándolo de las mejillas, para luego, darle un casto beso en los labios.
─Si haces eso es muy difícil enojarse…─ ella rio con ganas.
─Muy bien, iré a cambiarme de ropa para ayudar en los preparativos de la cena; no me tardo. ─él asintió. Estaba emocionado con esta celebración en conjunto. Tal vez sonaba más lógico que celebraran en la residencia Overland, ya que era más espaciosa, pero Jack no quería que su madre y hermana recordaran constantemente de que faltaba un miembro de la familia, por lo que, propuso que la celebración tuviese lugar en la casa de su novia. Estarían un poco corto de espacio: Elsa y él dormirían en la habitación de su novia, su madre y su hermanita dormirían en la habitación de Anna y ésta última, dormiría con su hermanito, pero no importaba; sería una noche especial. ─Ya estoy lista. ─Jack salió de sus pensamientos, al darse cuenta de que su novia había vuelto.
─ ¿Cómo es posible que estés más sexy que antes? ─dijo mientras la tomaba de la cintura. Le encantaba cuando usaba mini faldas y blusas que enmarcaban sus perfectas curvas y que cubrían aquellos moretones que aparecían en sus brazos, pero aun así, no se veía para nada vulgar. Tenía una hermosa novia que a sus ojos, se ponía más bella cada día.
─No vas a seguir distrayéndome. ─dijo escabulléndose de su agarre. ─Tengo cosas que hacer.
─Pero solo era un cumplido…─dijo como un niño pequeño.
─Gracias, pero no funcionará. ─desde que habían llegado de su escapada de fin de semana, no habían tenido ningún tipo de tiempo a solar, por lo que sabía que Jack estaba buscando cualquier oportunidad para "compartir" con ella, pero por ahora, no podía.
Elsa se alejó de él y entró a la cocina donde encontró a Sally y a Anna muy concentradas en sus tareas.
─Hola.
─Oh, hola Elsa; me alegro de que hayas llegado. ─dijo la madre de Jack.
─Sí, no quería dejarles todo el trabajo a ustedes. ─dijo poniéndose un delantal. ─ ¿Cómo vamos hasta ahora?
─El pollo está en el horno, al igual que el cerdo. Anna está preparando el arroz con puerro, yo estoy preparando el puré de patatas.
─Entonces, yo prepararé la lasaña, el spaghetti con albóndigas y las empanadillas. Comenzaré a preparar la pasta.
─ ¿Preparas tu propia pasta, querida? ─preguntó Sally sorprendida.
─Claro; creo que la comida sabe mejor si todos los ingredientes son hechos desde cero.
─Wow, tendrás que enseñarme a prepararla. ─Elsa sonrió.
─Cuando quiera. ─se acercó a la alacena para tomar la harina, huevos y demás cuando cayó en cuenta de que su hermanita no había dicho nada desde que llegó. Se acercó a ella y la vio sirviendo el arroz. ─ ¿Todo bien, Anna? ─la pelirroja dio un pequeño respingo al escuchar la voz de su hermana.
─Um…sí, claro. ─dijo terminando de servir el arroz. Obviamente, la rubia no le creyó, así que, la tomó delicadamente y la hizo girar para verla de frente, ante la atenta mirada de Sally. ─Ojos apagados, ojeras tipo oso Panda…te desvelaste anoche, ¿verdad? ─Anna se mordió el labio inferior, gesto que Elsa sabía lo que significaba. ─Se supone que estas de vacaciones para descansar. ─regaño la rubia.
─Lo sé, pero es que quería terminar el libro anoche; tenía que saber qué pasaría con Katniss y Peeta; logré terminar el segundo libro, sólo me falta uno. ─Elsa enarcó una ceja. ─No te enojes…
─No estoy enojada, pero no me gusta que hagas eso, no es saludable. ─respondió abrazándola para que entendiera que de verdad no estaba molesta con ella. ─ Ahora ve y recuéstate un rato.
─Pero…
─Sin peros. ─interrumpió ─toma una siesta y luego vuelve, ¿entendido? ─Anna asintió no muy convencida, le dedicó una pequeña sonrisa en forma de disculpa a Sally, quien le devolvió una con compresión y abandonó la cocina.
─Eso fue increíblemente adorable. ─dijo la madre de Jack. ─De verdad haces un buen trabajo con tus hermanos.
─Gracias. ─dijo de manera sincera mientras comenzaba a amasar la mezcla que tenía para hacer la pasta.
─Oh, querida, te ensuciarás las mangas, debes remangártelas.
─No… no es necesario.
─ ¿Cómo qué no? Anda, solo un poco…─dijo acercándose a ella y haciendo el ademán sobre sus mangas.
─En serio no…─pero ya era demasiado tarde. Lo supo cuando vio la expresión de horror en el rostro de la matriarca de los Overland.
─ ¡Oh por Dios, Elsa! ─tomó la otra manga e hizo lo mismo que la anterior. ─¡¿Quién te ha hecho esto?! ¡¿Alguien te está lastimando?! ─ella negó levemente. ¿Y cómo te hiciste estos golpes? ─Elsa no sabía que inventar y no sabía qué hacer. ─Elsa…en este poco tiempo que tengo conociéndote, te he tomado un cariño muy especial y no me gusta lo que estoy viendo, así que, por favor…dime cómo te hiciste esto. ─Tal vez sonara fuera de lugar que le exigiera saber el origen de esos horribles hematomas como si se tratase de su propia hija, pero este hecho la había tomado por sorpresa y necesitaba saber.
Por un momento, lo que reinó entre ellas fue silencio, hasta que por fin, Elsa decidió romper el silencio.
─Yo…estoy enferma. Tengo…leucemia. ─la sorpresa fue notoria en su rostro. ¿Leucemia? ¿Por qué una chica tan buena como ella tenía una enfermedad tan horrible? Sus instintos maternales se activaron y sin decir palabra, abrazó a la joven de manera protectora. No era justo…Ella era una chica muy buena que había sufrido más de lo que debería y también…estaba enferma. ─ Y la única forma de salvarme es un trasplante de médula y hasta ahora, el único que puede salvarme es…mi papá…─Sally se alejó un poco y la miró confundida.
─ ¿Tu padre? Me dijiste que eras huérfana.
─Y lo soy. Mi madre murió el año pasado y mi padre…nos abandonó poco después de que Brian naciera. ─explicó. ─Y ahora, necesito de él para no morir.
─ ¿Y no estás bajo tratamiento?
─Según los doctores, mi cuerpo no soportaría la quimio.
─Mi hijo… ¿lo sabe? ─la rubia asintió.
─Sí; él, mi hermana y su novio son los únicos que lo saben. Traté de alejarlo, pero él no quiso. Cuando se enteró y yo no quise saber más de él, se escabulló por mi ventana y…casi le quiebro un brazo. ─ Sally sonrió ante esa anécdota. ─A pesar de que traté de razonar con él, Jack nunca se rindió y esa misma noche, comenzamos oficialmente nuestra relación. Él nunca me ha abandonado.
─Y no lo hará. ─dijo segura de sus palabras. ─Nunca lo había visto tan entregado hacia una persona como lo está contigo. Él de verdad te adora y no creo que se aleje ni siquiera si tú se lo dices. ─comenzó a decir. ─ Sé que no dejará que te pase algo.
─Lo sé.
─Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo, ¿bien?
─No es necesario, yo…
─Prométemelo; no aceptaré un no como respuesta…─Elsa no obtuvo opción; ya sabía de dónde Jack había sacado su insistencia.
─De acuerdo. ─respondió. ─ ¿Qué tal si continuamos con esto? No quiero que esto arruine las celebraciones.
─Como quieras, querida.
Ambas reanudaron sus labores. Elsa preparó la pasta para la lasaña, la cual ya había puesto en el horno, y para el spaghetti con albóndigas que estaba terminando de preparar. Sally estaba sirviendo los platillos ya listos.
─Hello. ─dijo Jack entrando a la cocina. ─Hola mamá. ─dijo para luego acercarse a Elsa por detrás y darle un tierno beso en la mejilla. ─Hola, mi Reina, ¿les falta mucho? ¡Estoy hambriento!
─Pues tendrás que esperar un poco más.
─Pero tengo hambre…─se quejó como un niño pequeño.
─No me importa…
─¡Eres mala!
Sally miraba divertida la escena. Ellos eran tan adorables y esperaba que todo saliera bien. Elsa se curaría y, posiblemente, algún día si todo salía bien, sería su nuera.
Las chicas se habían esmerado. Todo se veía y olía delicioso y ciertas personas estaban impacientes por degustarlas.
─ ¡¿Quién tiene hambre?! ─exclamó Anna.
─ ¡Yo! ─exclamaron Meghan, Brian y Jack.
─Pues se aguantan porque Elsa aún no está lista. ─dijo en broma mientras se acomodaba su pelo, que en ese momento, se encontraba suelto. Sally rió divertida al ver la cara de decepción en el trío.
─Eso es simplemente cruel…─respondió Jack. Ella solo sonrió.
Y en ese preciso momento, Elsa hizo aparición. Jack quedó embobado con el sencillo, pero increíblemente favorecedor vestido blanco que le llegaba casi a las rodillas, con una modificación sutil de un bolero del mismo color para ocultar los moretones de sus brazos. Se recordó a sí mismo que habían niños presentes y así, controlar cualquier impulso. Tan bella como siempre.
─Muy bien, ya es hora de cenar. ─todos los integrantes se sentaron a la mesa, se tomaron de las manos y dieron gracias por los alimentos que degustarían en breve. La cena transcurrió con normalidad, charlando, riendo y contando diferentes anécdotas sobre cada familia.
Luego de cenar, los niños y Anna decidieron que era tiempo de unos videojuegos, por lo que, los tres se enfrascaron en una verdadera batalla de baile, siendo animados de cerca por Sally, quien se había sentado en el suelo para tener mejor vista del duelo, mientras Jack y Elsa se encontraban abrazados en el sofá.
─Esto salió mejor de lo que esperaba. ─Jack sonrió.
─Sí; ha sido una de las mejores Nochebuena que he tenido. ─afirmó. ─ Solo mejoraría más si cierta chica quisiera pasar una inolvidable noche con su atractivo novio…
─Ni lo sueñes…
─Oye, ¿pero por qué no?
─ ¿Te parece poco que nuestras familias estén a pasos de nosotros?
─Eso lo haría extremo. ─dijo con una sonrisa pícara, ganándose una mirada seria por parte de su novia ─ No me mires así…está bien, cambiemos de tema. ¿Cómo te sientes?
─Muy bien, supongo.
─ ¿Segura? ─ella asintió. ─ ¿Segurísima? ─ella rodó los ojos.
─Jack, por Dios…─él besó su sien tiernamente.
─Es solo que me preocupo por ti y quiero que estés bien y feliz.
Elsa admiró la escena frente a ella. Todos felices, disfrutando de un buen rato. No podía sentirse más feliz y más aún, por el atento novio que la protegía entre sus brazos. En ese momento, todo era perfecto.
─Contigo aquí, es más que suficiente para lograr ese cometido. ─Jack la tomó delicadamente por la barbilla y la besó tiernamente. El momento era mágico como todos aquellos que compartían.
─0─
Odiaba cuando Jack se salía con la suya…Cuando la velada terminó y todos fueron a dormir, pensó que sería tiempo de descansar, pero no. En el preciso momento en que Jack y ella entraron a su habitación, supo que su novio tenía todo menos dormir entre sus planes. Cerró la puerta con llave y antes de que ella pudiese siquiera reaccionar, ya lo tenía sobre ella, besándola con una pasión descomunal. Trató de protestar, pero eso sólo empeoró su predicamento, ya que, su tramposo novio aprovechó la oportunidad para profundizar el beso y eso…fue su perdición. Todo pensamiento racional saltó por la ventana; ya no le importaba que a poca distancia estuviesen sus hermanos y la familia de Jack; solo había un pensamiento en su mente y ese era él. Sintió como Jack la elevaba y ella de manera automática, se aferraba a él. La ropa desapareció y la pasión se desbordó. En ese momento, se encontraba sumergida en el más exquisito de los placeres. Jack se había encargado de recorrer cada centímetro de su anatomía, besando, acariciando…creando descargas eléctricas en cada lugar que acariciaba y ella hacía su mejor esfuerzo para contener aquellos sonidos que amenazaban con salir de sus labios y que podrían delatarlos con los demás ocupantes de la casa.
─J-Jack…esto… no…─pero era difícil poder crear una frase coherente. La sensación era más que sobrecogedora. Ella sabía que él estaba disfrutando todo esto. La forma en que las cosas habían resultado a su favor y que no pararía hasta que el final llegase.
─Te estás haciendo la difícil…vamos a ver… si…podemos remediar… eso. ─Elsa sintió un escalofrío recorrerla al escuchar la lujuria en su voz. El joven Overland tomó una de sus piernas y la colocó sobre su hombro, haciendo la penetración más profunda. ─Oh, Elsa…─gruñó Jack, descontrolándose por completo; su lado más salvaje se había desatado y ella…amaba que eso sucediera.
La joven rubia no podía más…Todas esas sensaciones, él dentro suyo, sus traviesas manos recorriéndola por completo…simplemente fue demasiado, por lo que, desesperadamente, tomó un cojín y lo puso sobre su rostro para contener aquel grito-gemido que salió de sus labios. Y así, ambos tocaron el cielo con los dedos.
─0─
─Eres…un…cretino…─dijo tratando de normalizar su respiración. Jack sonrió.
─Pero vaya que…te gustó lo…que este…cretino…te hizo. ─dijo aun sobre ella. Besó su frente de manera delicada, para luego, acostarse a su lado y abrazarla contra él. Por algunos momentos, permanecieron en silencio, recobrando el aliento y disfrutando la compañía del otro. Aunque no lo admitiera, Elsa amó todo lo que había pasado. De verdad necesitaba esa pequeña sesión con él. ─ ¿Estás bien? ─ella asintió.
─Aunque no quiera admitirlo, me siento fenomenal. ─él sonrió. ─Oye Jack…
─Dime…
─Cuéntame acerca de nuestra hija…─ese pedido tomó por sorpresa al joven Overland. El sueño que tuvo no fue del todo agradable, así que, decidió omitir a conveniencia.
─En el sueño tenía más o menos cuatro años y lo único que tenía de mí, eran sus ojos. ─comentó divertido. ─Era un vivo retrato tuyo, mi Reina. ─Elsa lo miró sonriente.
─ ¿Y cómo te sentiste al verla?
─Como el hombre más afortunado y orgulloso del mundo. ─dijo con una gran sonrisa. ─Ver a esa princesita fue…mágico.
Escucharlo hablar así, enterneció a la joven rubia. Ver esa ilusión en su rostro al hablar de aquella niña que vio en sueños, era indescriptible. Cautivada, le plantó un beso lento y pasional que Jack aceptó de inmediato. Podían estar una eternidad de ese modo y jamás se cansarían…
Y era el día de Navidad. Todos en la Residencia Arendelle se encontraban despiertos gracias al dúo de niños que no cabían de la emoción por saber que les había dejado Santa. Elsa estaba más que segura de que, por lo menos, Anna y Sally se dieron cuenta de aquella "actividad" que ella y Elsa estuvieron realizando en la noche. No se lo habían dicho, pero las miradas que le profesaban eran más que claras y no cabía de la vergüenza de lo que pudiese estar pensando la madre de su novio al respecto. Todo era culpa de Jack…como siempre.
─Al parecer, a Brian y a Meghan les encantaron sus regalos. ─comentó Anna viendo como los niños jugaban animadamente con sus juguetes.
─Es verdad, ─confirmó Elsa. ─pero eso no son los únicos que hay. ─la joven rubia fue a su habitación, ante la atenta mirada de los presentes y volvió poco tiempo después, con una gran bolsa entre manos.
─ ¿Qué es eso, Elsa? ─interrogó Anna.
─Unos regalos que compré para ustedes.
─Elsa, no era necesario…
─Claro que sí; ustedes se lo merecen. ─comenzó a buscar en la bolsa. ─ Meghan, Brian, vengan aquí. ─los niños obedecieron. ─Aquí les tengo un regalo. ─dijo sacando un camión monstruo y un tierno oso de peluche.
─ ¡Es el camión que quería! ─exclamó Brian.
─ ¡Es el osito más lindo de todos! ─dijo Meghan.
─ ¡Gracias, Elsa! ─agradecieron los dos niños, abrazándola.
─No fue nada.
─Fue un lindo gesto de tu parte. ─dijo Sally. Ella sonrió.
─Gracias. Eso me recuerda…─dijo buscando en la bolsa. ─Aquí está el suyo. ─la matriarca de los Overland se sorprendió. Tomó la pequeña cajita que Elsa le extendía, la abrió y vio un lindo collar. ─Tal vez no sea muy ostentoso o caro, pero…
─Es perfecto, querida. ─dijo regalándole un amistoso abrazo. No podía creer lo bondadosa que era esta chica ─ Gracias de verdad.
─Siempre. ─dijo
─Mami, ven a ver que hace mi nuevo juguete. ─llamó Meghan. Sally se acercó de inmediato.
─ Mi queridísima Anna…
─Elsa ya te dije que no era necesario… ¡Oh por Dios, el último libro de la trilogía! ─dijo al ver lo que su hermana le mostraba sonriente. ─Oh, Elsa debió haberte costado una fortuna…─dijo tomando el libro entre sus manos.
─Como te dije antes, ustedes se lo merecen. ─Anna la miró no muy convencida. ─No te pongas así, lo compré con mucho cariño; no quiero que sientas culpable. ─la pelirroja sonrió.
─Gracias, Elsa.
─Fue un placer, hermanita.
Elsa miró a Jack y le sonrió. El joven Overland le sonrió de vuelta y se acercó a su oreja para susurrarle algo.
─Quiero que nuestro intercambio de regalos sea un poco más privado, ¿bien? ─ella asintió. ─Por ahora, solo quiero un beso. ─dijo sonriente. Elsa no tuvo problemas para cumplir esa petición.
─ ¡Ustedes dos son tan lindos! ─exclamó Anna, generando un fuerte sonrojo en el rostro de su hermana y una risa traviesa por parte de Jack, quien no entendía como ese simple comentario podía ponerla así, es decir, ellos habían hechos cosas mucho más subidas de tono que esa.
La joven pelirroja dejó de prestar atención cuando sintió su teléfono vibrar en su bolsillo. Miró el mensaje que le había llegado. Su expresión se tornó seria.
─ ¿Todo en orden, Anna? ─preguntó Elsa al ver su cambio en ella.
─Eh…sí, claro. Es una de esas estúpidas cadenas que siempre molestan. ─dijo. ─Iré a buscar el correo.
─Ok…
Tanto Jack como Elsa vieron como Anna salía de la habitación. Algo no andaba bien con aquel mensaje que acababa de recibir.
─Abuelo…─dijo ella cuando salió de la residencia. ─ ¿Qué haces aquí? Elsa esta aquí; podría verte. ─ preguntó mientras cerraba la puerta tras de sí.
─Lo sé, es que…tengo malas noticias. Yo…no soy compatible. ─los ojos de Anna comenzaron a aguarse. ─Pequeña…─dijo mientras se acercaba a ella para consolarla.
─ ¿Qué vamos a hacer?
─Seguir buscando a tu padre. Al parecer, está fuera del país; ya estamos tras su rastro. ─dijo él tratando de infundirle esperanza. ─Todo estará bien.
─No, no lo estará; ─ rebatió Anna─ aun Elsa no sabe que eres nuestro abuelo y este secreto me está carcomiendo por dentro.
─ ¡¿Qué?! ─respondió una voz a sus espaldas.
Anna palideció.
¡Volví! Por un rato… Lamento tanto la demora, pero he estado ocupadísima con las asignaciones de la Universidad, pero bueno, el punto es que el capitulo ya llegó. A decir verdad, el capitulo estaba casi listo, pero por un problema con mi ordenador, lo perdí y debí reiniciarlo nuevamente, y como consecuencia, este capítulo tardó en llegar.
Les agradezco infinitamente los reviews, favs y follows. Son una motivación enorme y ayuda a mi inspiración enormemente.
Ya es tardísimo y no debería estar por aquí, pero necesitaba subirlo. Espero que les haya gustado y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)
Cuídense,
Bye!
