Drabble n°6
Palabra: Perfecta
–––––
Desde que era una niña la pelirroja supo que su vida no era como la de los demás niños. Ella era 'especial', y por lo tanto tenía una responsabilidad aun mayor que cualquier otro niño de su edad. Tenía que ser perfecta, o eso era lo que sus padres siempre le repetían... Pero, nadie es perfecto, y ella lo supo cuando trato de cumplir con esas expectativas.
Ella, que había nacido en una de las familias más reconocidas y respetadas de Tokio, con una tradición de médicos sobre sus hombros, tenía como herencia seguir con la tradición. Así pues, desde pequeña fue criada para un día ocupar su lugar en la sociedad y heredar el negocio familiar; un importante Hospital con excelencia en atención. Pero, eso distaba mucho de lo que realmente quería.
Todo en su vida ya había sido decidido desde antes de su nacimiento, y cada decisión de su vida, cada segundo del día estaba estrictamente controlado por sus padres.
Mientras los demás niños jugaban y se divertían explorando el mundo a su alrededor, acarreando a casa polvo y lodo como única prueba de sus hazañas, y acumulado raspones en sus rodillas y manos que después harían de memoria. Ella desde el mismo momento en el que aprendió a leer, tomaba clases particulares con una larga lista de profesores, que iban desde literatura a ciencias, matemáticas e historia, hasta dos idiomas diferentes, y la lista crecía con los años. Vivía en una constante danza de tutores que entraban y salían uno tras otro de su casa, que ni tiempo le daban para aprender sus nombres.
Fuera de la escuela no había conocido a más niños de su edad que los hijos de los compañeros y socios de sus padres, los cuales le parecían cada uno más antipático que el anterior. Sin embargo, en todos esos años de enseñanza nadie nunca le enseñó cómo hacer amigos, así es como terminó encontrando refugio en la música, y de paso, al que sería su mejor amigo desde entonces.
Fue en su piano, el cual aprendió a tocar incluso antes que a leer, donde podía sentirse libre y ser ella misma, no necesitaba fingir ni tratar de cumplir con expectativas ajenas, sólo le bastaba con tener a su piano y dejar que sus dedos se deslizaran por todo el ancho tocando una a una sus teclas, sólo eso necesitaba para soñar y crear su propio futuro, solo eso era suficiente para ser feliz. Era en esos momentos donde las palabras de sus padres cobraban sentido para ella, y la idea de ser perfecta, aunque solo fuera tocando su piano y creando melodías que únicamente tenían sentido para ella, no le parecían tan imposibles.
Esas eran sus memorias, de una niñez que le robó la oportunidad de ser niña, más, no las ganas de seguir soñando.
.
.
.
Cant. de palabras: 477
FIN
–––––
N/a: Debo confesar que este cap. ha sido hasta ahora el que más me ha costado escribir, de hecho, acabo de terminar de escribirlo después de tres días, y no sé por qué, aunque también fue el más improvisado ya que apenas se me ocurrió y es que ya tenía el otro cap. listo para publicar pero la inspiración llego y ya no pude parar, además de que queda perfecto en este lugar; pero bueno, también es uno de mis favoritos así que espero que también les guste igual que a mí.
En fin, no los entretengo más y hasta la próxima, bye.
