Drabble n°7
Palabra: Creciendo
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Maki estaba confundida, y eso era algo que cualquier persona que prestara un poco más de atención lo notaría fácilmente; en realidad no era buena ocultando sus emociones. Sin embargo, las razones de Nishikino eran algo que no se podría adivinar fácilmente. Aun así, aquella joven que la había encontrado con la mirada perdida en algún lugar lejano fuera de esa aula vacía no dudo en preguntarle; claramente estaba preocupada y solo quería ayudar a su amiga.
—¿Qué te sucede nya? —le pregunto tras pensarlo muchas veces y casi arrepentirse antes de hacerlo.
Maki la miro con sorpresa. De entre todas sus amigas nunca imaginó que precisamente ella se atrevería a preguntarle eso, después de todo, para la pelirroja Rin seguía como una niña —o al menos así la veía ella—, y es que, a pesar de ser una amiga muy cercana nunca antes habían hablado de temas tan profundos o maduros. Sin embargo, no lo vio mal, todo lo contrario, de cierta forma la hizo sentirse bien, y en confianza.
—Todas están creciendo… madurando. Menos yo —le confesó casi sin pensarlo para después desviar nuevamente la mirada.
—¿A qué te refieres con eso, nya? —le pregunto. Rin seguía siendo la clase de persona a quien debían explicarle todo detalladamente.
—Todos cambian, incluso este piano... o tú —le dijo con una pequeña sonrisa forzada—. Yo, sin embargo, sigo siendo la misma niña mimada que solo quiere que las cosas sean como ella piensa, y que irónicamente, sigue obedeciendo todo lo que sus padres dicen, tratando inútilmente de cumplir con sus expectativas... Tú, por ejemplo, has cambiado hasta el punto de preguntarme cómo me siento y no solo has sacado conclusiones precipitadas como antes.
Tras esa respuesta, Rin parpadeó varias veces algo incrédula, como dudando que responder o hablar de más.
—No exageres Princesa —le dijo en tono burlón, ella sabía cuánto Maki odiaba que la llamaran así, pero ahora solo quería alegrarla.
Maki volteo la mirada tratando de ocultar su rubor, no quería verse vulnerable frente a ella. Por eso prefirió guardar silencio esperando que su compañera continuará.
—Sabes Maki-chan, tarde o temprano a todos nos llega nuestra hora de ´crecer´, solo es cuestión de esperar y no desesperarse —dijo para luego mirar el cielo, el mismo que Maki llevaba horas mirando a través de la ventana de la vieja sala de música—. Además, aunque no lo notes tú tampoco eres la misma Maki-chan que llego a esta escuela y que no hablaba con nadie. Seguirás siendo una niña mimada y sabelotodo, y muy gruñona pero, ¿sabes algo?... hay algo en ti que es diferente, no sé cómo explicarlo pero es como… como si te la pasarás en las nubes todo el tiempo y tu mirada ¡briiillaara más! Incluso sonríes más a menudo y ya no te encierras tanto en ti misma… es como si fueras más... no sé, ¿humana? —le confesó, regresando su mirada a ella con una gran sonrisa que hizo sonrojar a Maki.
Quizás Rin no fuera la más lista de sus amigas, pero, sin duda cuando se lo proponía podía decir cosas muy asertivas.
—¡No me llames Princesa! —le gritó recuperando el ánimo y aparentando estar enojada; pero Rin lo sabía, una Maki enojada era mejor que una Maki triste o confundida.
—Lo que usted ordene su alteza —bromeo la pelinaranja mientras hacía una reverencia por demás exagerada frente a su amiga, provocando que Maki se abalanzara sobre ella y comenzaran una carrera, en la que obviamente, la pelirroja llevaba la de perder.
Quizás algún día Maki le agradecería a su amiga por esas palabras, que aunque no disiparon la tormenta en su interior, si lograron tranquilizarla y darle ánimos.
Aunque pensándolo mejor, quizás no... Quizás Rin se merecía ese pequeño castigo por burlarse de ella. Pero, en lo más profundo de su ser, sí que se lo agradecía… Después de todo ella supo decirle aquello que tanto necesitaba oír.
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Cant. de palabras: 662
FIN
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N/a: ¡Hola nuevamente! Esta vez actualizo antes ya que este cap. ya lo tenía escrito y era el que originalmente debió ir como número seis pero que cambie a último momento, y ya que lo tenía escrito entonces ¿por qué no publicarlo? Por eso llegue a la conclusión de que mientras pueda hare lo mismo, y así la espera no será tan larga.
En fin, no los entretengo más y hasta la próxima, bye.
