ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO

Capítulo 1: El regreso de L:

Enero de 2013

-Te dije que te atraparía, Kira. ¿Lo recuerdas? – preguntó L con seriedad mirando a Light, el asesino confeso, el cual estaba caído en el suelo moribundo.

El detective de pelo moreno repasó mentalmente toda la parte final de aquel caso tan largo y complicado. Tras unos seis años de sospechas, L y los demás detectives por fin habían conseguido diseñar una trampa efectiva en la que Light podía caer, para que finalmente confesara que él estaba detrás de todos los crímenes de Kira.

Durante aquel día, L había estado oculto en algún lugar de aquella vieja zona industrial donde se estaba desarrollando la parte final del engaño, esperando por si ocurría algo inesperado y tenía que actuar. Ya por la tarde, desde su escondite había escuchado disparos a lo lejos, y al poco tiempo vio cruzar corriendo al asesino malherido, tratando de escapar.

L consideró que el momento de revelar su presencia por fin había llegado, así que salió detrás de Light para perseguirlo y que no pudiera huir. Observó que se metía dentro de uno de los edificios abandonados, pero cuando llegó hasta allí encontró al castaño tirado sobre unos escalones y parecía estar agonizando.

Light se sorprendió al verlo, sobre todo después de pensar que había logrado matar al otro chico unos años atrás. Sin embargo, ya no tenía fuerzas para moverse ni para decirle nada.

-La verdad es que es una pena – siguió comentando L en ese momento – Ojalá hubieras usado tu talento con otros fines.

El otro muchacho simplemente miró al detective mientras se le cerraban los ojos, comprendiendo que había sido superado y había perdido la partida.

En ese momento, se escucharon cerca las voces de los otros agentes aproximándose a todo correr.

-¡Vamos! ¡No puede andar muy lejos!

-Creo que ha ido por este lado.

-Echemos un vistazo ahí dentro.

Los agentes Aizawa, Mogi, Ide y Matsuda entraron a aquel lugar corriendo agitadamente, pero al momento se quedaron prácticamente congelados al ver allí también al detective.

-Buenas tardes – les saludó L con su tranquilidad de siempre – Hacía tiempo que no nos veíamos.

-¿Eh? No… ¡no puede ser! ¡Está aquí también Ryuzaki! – exclamó Aizawa, el jefe de aquel grupo – Creo que tantas emociones en el día de hoy me están pasando factura…

-No, jefe – negó Mogi – Yo también puedo verlo. Creo que está vivo de verdad.

-Pero tú… ¿no estabas muerto? – le preguntó Matsuda al detective con algo de miedo – Si… ¡si te vimos morir incluso! ¡Delante de nuestras narices!

-Creo que ya te lo comenté una vez. Si no quieres que te maten, tienes que morirte tú antes – contestó L sin variar su expresión.

-O sea, que fue puro teatro, ¿eh? – respondió el joven policía y el detective asintió.

-Entonces, ¿este es el auténtico L? – preguntó el agente Ide un poco confuso por las reacciones de sus compañeros. Nunca llegó a coincidir con el misterioso detective, así que no sabía cómo era su aspecto.

-Así es – asintió Aizawa – Y por suerte ha dado con Light antes de que se nos escapase. ¡Vamos a hacer que pagues por todo, ¿te enteras?! – exclamó lleno de cólera acercándose al chico castaño tirado en la escalera, con ganas de pegarle.

-Usted primero, jefe. ¡Después me pido ir yo! – exclamó Matsuda también bastante furioso – Aunque, mirándolo bien, a mí me parece que está muerto…

L se aproximó también y se agachó para comprobar en la muñeca si había pulso.

-Eso parece. Pero de todas formas llamaré a un forense de confianza – respondió mientras se volvía a levantar – ¿Sabíais que existen algunas drogas que hacen bajar las constantes vitales durante un rato? Podría ser que también esté fingiendo su propia muerte… – añadió dejándoles ver cómo había ejecutado él mismo una parte de su huida años atrás.

L entonces se sacó el teléfono del bolsillo y, sujetándolo con dos dedos como era costumbre suya, hizo una llamada al mismo forense que le había ayudado tiempo atrás.

-No tardará en venir – anunció mientras se volvía a guardar el teléfono.

-¿Y si…? ¿Y si resulta que ha muerto a causa de mis disparos? – se preguntó entonces Matsuda palideciendo – No quería convertirme en un asesino… ¡¿Y ahora qué hago?! ¡Soy el asesino del asesino de asesinos!

-Tranquilízate – le pidió su compañero Mogi – Ha sido en defensa propia. No podemos culparte por ello.

-Pero… – siguió diciendo el joven policía con preocupación.

-Tranquilo. No has sido tú – dijo Near apareciendo en la escena.

El detective de pelo blanco iba acompañado por sus tres ayudantes, y también los seguía Ryuk, aunque L no podía verlo.

-¿Eh? Pero yo le he disparado… – continuó diciendo Matsuda.

-Ryuk, ¿por qué no les muestras a ellos también tu cuaderno con el nombre de Light Yagami apuntado? – pidió el detective de pelo blanco.

-Claro – asintió la criatura sonriendo con diversión, y después se sacó la libreta de esa especie de cinturón que llevaba.

-¿Ryuk? ¿Es otro shinigami? – preguntó L con miedo – No lo veo…

-Sí – contestó el otro detective mientras se retorcía un mechón de pelo – ¿Quieres verlo? – le ofreció tendiéndole la libreta que llevaba.

Sin mediar más palabra, L se aproximó a donde estaba Near y tocó el cuaderno para así verse cara a cara con aquel ser de color negro.

-Vaya, ¡hola! – le saludó Ryuk con su sonrisa y haciéndole un gesto con la mano.

-Hola – le contestó L con mucho menos entusiasmo – ¿Serías tan amable de decirnos…?

-¡Un momento! – interrumpió Matsuda con miedo – ¿Vas a eliminarnos a todos? Aquel shinigami blanco ya intentó matarnos una vez, ¿lo recordáis? – agregó alarmado.

Ryuk rio sonoramente.

-Creedme, si quisiera apuntar a alguien más, ya lo habría hecho – les aseguró la criatura – Cada shinigami tiene sus propios motivos para actuar de una manera u otra. En eso creo que nos parecemos a vosotros, humanos. Bueno, chico. Y tú, ¿qué querías preguntarme antes? – se dirigió a L.

-Que por qué habías matado a Light, pero con eso que acabas de decir creo que ya lo entiendo – respondió el moreno entonces – Si Light fracasaba, tú acabarías con él. ¿Me equivoco? – dedujo.

-¡Vaya, lo has clavado! ¡Por algo tienes esa fama de listo, chico! – exclamó la criatura y después dirigió su mirada hacia el pedazo de cielo que se veía a través de una de las ventanas – Escuchad, tengo una propuesta para vosotros. Entregadme los dos cuadernos que tenéis, y os prometo que me marcharé a mi mundo y os dejaré en paz para siempre. La verdad es que empiezo a estar aburrido de estar aquí.

-¿Eh? ¿Qué hacemos? – preguntó Aizawa sorprendido – ¿Crees que es buena idea que no nos quedemos con ningún cuaderno? – añadió mirando a L, y el chico se rascó el pelo pensativo.

-Pensándolo bien, esto es algo que no nos pertenece a los humanos – le contestó el moreno tras meditarlo un poco – Tenerlos aquí no nos ha traído más que problemas.

-Ryuzaki tiene razón – lo apoyó Matsuda – No deberían estar aquí para empezar.

-Además, tenemos mucha información sobre ellos registrada – dijo Near – No los necesitamos para poder cerrar el caso.

-Y así también nos quitamos el problema de qué hacer con ellos una vez esté completamente resuelto este asunto – meditó Aizawa – Está bien. Trato hecho, Ryuk.

-Bien, Near. Al morir el anterior propietario de esa Death Note, te has convertido en su poseedor al tocarla tú el primero – le explicó Ryuk – Para poder marcharme necesito que renuncies a ella, aunque a cambio perderás todos tus recuerdos sobre su existencia.

-Eso que acabas de decir ha sonado muy interesante – reconoció L dándose cuenta de que de esa manera encajaban muchas de las piezas del rompecabezas que aún no le cuadraban – Entiendo que el resto puede conservar esos recuerdos, ¿verdad?

-Así es. Solo el dueño los perderá – afirmó Ryuk – Solo los recuperaría si alguna vez vuelve a tocar alguna libreta.

-Pues claro, aquella vez en el helicóptero… – murmuró el moreno más para sí mismo que para los demás, mientras en su mente rellenaba los huecos de la historia.

-En fin, si esto funciona así supongo que no me queda más remedio que ser yo quien renuncie a sus recuerdos – dijo el del pelo blanco – Confío en que me vuelvas a explicar todo, Ryuzaki – añadió mirando al moreno.

-Puedes contar con ello – le respondió L.

-Bien. Entonces, renuncio a ser el propietario de esta Death Note – declaró Near mirando al shinigami.

Ryuk dio una risotada y después cogió el cuaderno de Near y también el que llevaba Aizawa envuelto. Este último no lo había tocado directamente, por tanto, no se había convertido en dueño en ningún momento.

Los agentes observaron cómo Ryuk abría sus alas y atravesaba el techo de aquella estancia al igual que lo haría un fantasma.

-Hasta siempre, humanos. Me he divertido mucho con vosotros – se despidió la criatura entre risas siniestras.

-Dios mío, necesito un buen descanso – murmuró Aizawa volviendo la vista al suelo de nuevo.

-¿Qué ha pasado? – preguntó Near despistado en ese momento.

-¿En serio no recuerdas nada? – preguntó L.

-Bueno… estamos buscando a Kira, ¿no? – trató de hacer memoria el detective de pelo blanco – Hemos venido aquí para encontrarnos con un sospechoso… creo – agregó no del todo seguro.

"Ese cambio de actitud… Sí, creo que es como el que mostraron Light y Misa cuando los encerramos" pensó el moreno llevándose el pulgar a la boca.

-Lo mejor será que volvamos cuanto antes al cuartel. Allí te lo explicaré todo tranquilamente – propuso L – ¿Puedo contar con vosotros para custodiar el cuerpo de Light hasta que llegue el forense? – les preguntó a los demás agentes.

-Está bien. Y después nos encargaremos de visitar a su familia y a su novia para darles la noticia – contestó Aizawa – Escuchadme. Oficialmente, acaba de caer un compañero en acto de servicio – se dirigió a sus hombres – En público debemos actuar como tal. No creo que el jefe Yagami, que en paz descanse, quisiera que le contásemos esta dura verdad a su gente.

-¡De acuerdo! – exclamaron a la vez Mogi, Ide y Matsuda.

-Yo también estoy de acuerdo – intervino L – En realidad, nunca tuve pensado revelar el nombre real de la persona que estuviera detrás de todo esto. Sobre todo, para proteger a la familia de posibles venganzas.

-¿Y qué pasará con los medios? – preguntó Mogi – Seguro que la gente no tardará en darse cuenta de que los asesinatos han parado.

-De momento creo que lo mejor es que solo se informe a los altos cargos de la policía – respondió L – Pero si hiciera falta, ya nos inventaríamos alguna identidad falsa y algún modo falso de asesinato. No os preocupéis, en próximas reuniones decidiremos eso.

-¡Vaya! Aunque hayamos desenmascarado a Kira aún hay mucho trabajo por delante… – se quejó Matsuda.

-Así es, esto aún no ha acabado del todo – afirmó el detective moreno – Será mejor que nosotros nos pongamos ya en marcha. Tengo que explicarle bastantes cosas a Near, y no son fáciles de asimilar. Hasta pronto – se despidió de los demás agentes.

-Hasta pronto – se despidieron también los otros.

Los dos detectives se dieron la vuelta y echaron a andar para salir de aquel lugar, acompañados por los tres ayudantes de Near. El cielo se había vuelto ya prácticamente nocturno.

L pensó durante un momento en Misa, la novia de Light. Estaba seguro de que cuando recibiera la noticia le afectaría incluso más que a la propia madre del chico…

"¿Y si le da por hacer alguna tontería?" pensó, pero al momento agitó la cabeza. No debía preocuparse tanto, Misa era una adulta y además estaría rodeada de otros al enterarse.

OoOoO

Muy temprano a la mañana siguiente, Misa se encontraba en su habitación sacando un montón de vestidos del armario y tirándolos sobre la cama.

-Por fin nos veremos hoy después de tanto tiempo separados – dijo la rubia felizmente – ¡Tengo tantas ganas de ver a mi querido Light!

Misa acababa de llegar a su casa después de prácticamente un mes retenida por un tal Near. La chica no había visto a su novio en todo ese tiempo, aunque se mantenían en contacto de vez en cuando por teléfono. La última llamada se había producido el día anterior y el chico le había dicho que estaba en medio de una investigación muy importante y que no debía molestarlo bajo ningún concepto.

-Bueno, ¿qué debería ponerme para esta ocasión especial? – se preguntó una vez había sacado todos los vestidos que más le gustaban.

Como dentro de su abanico profesional se incluía ser modelo, tenía guardados bastantes trajes de muchas maneras y colores, los cuales empezó a probarse uno tras otro. Definitivamente, quería verse lo más guapa posible para así sorprender a su novio.

-Bienvenido a casa, amo – dijo solemnemente delante del espejo tras probarse un disfraz de criada bastante elegante. Hizo una reverencia y después dio un par de vueltas sobre sí misma para ver también cómo le quedaba por detrás – ¿Le hará ilusión que lo reciba así? ¡Ah, no me decido! – exclamó infantilmente mientras buscaba el siguiente vestido que se pondría.

En ese momento, escuchó el timbre de la puerta de la casa.

-¡Ya voy! – exclamó.

"¿Quién podrá ser? No espero a nadie…" pensó. "¡Ya sé! Tal vez Light se dejó las llaves y ahora no puede entrar".

Soltó encima de la cama todos los vestidos que tenía en la mano, que no eran pocos, y se fue corriendo a abrir por si se trataba efectivamente de su amor. Sin embargo, allí en la calle con quien se topó fue con los otros agentes, los cuales la miraron extrañados al verla disfrazada de criada.

-¿Eh? ¿Qué hacéis todos aquí? – preguntó sorprendida y al momento se fijó en sus expresiones desanimadas – ¿Pasa algo…? ¿Y dónde está Light?

-Esto… – empezó a decir Aizawa.

-A ver cómo te lo decimos… – intentó colaborar Mogi – Lo primero, tranquilízate – añadió, pero la frase tuvo precisamente el efecto contrario.

-¿Eh? ¿Dónde…? ¿Dónde está…? – preguntó Misa nerviosamente – ¡Light! ¿Dónde estás?

-Lo sentimos. De verdad – se decidió a hablar Aizawa – Light murió anoche durante la operación policial.

-¡¿Qué?! – exclamó Misa palideciendo de golpe – E… ¡estáis mintiendo, ¿verdad?!

La rubia se quedó en shock. Aquello que estaban diciendo los agentes no podía ser cierto… Su novio, la persona que más le importaba del mundo, él no podía faltarle así tan de repente, ¿verdad? La chica miró desesperadamente hacia los lados de la calle, aún con la esperanza de ver llegar a Light y que aquello solo fuera una broma de mal gusto.

-Vamos a pasar dentro, ¿vale? – propuso el jefe poniendo una mano en el hombro a Misa y empujándola suavemente hacia el interior de la casa – Ahí hablaremos con más tranquilidad.

Los hombres la llevaron hasta el salón, donde todos se sentaron. Se habían pasado la noche entera planeando punto por punto una versión en la que Light había sido un héroe que había caído dando caza al asesino, aunque la chica no fue capaz de escuchar gran parte de la conversación. Le temblaban las manos y las piernas, y también notaba que la cara la tenía pálida.

-¿Me disculpáis un momento? – preguntó Misa levantándose de su asiento, interrumpiendo a uno de los hombres que estaba hablando – Tengo que ir al baño…

-Por supuesto – asintieron todos ellos.

Misa salió al pasillo y cerró la puerta tras de sí. Apoyó una mano en la pared sin parar de temblar.

"¿Por qué…? ¿Por qué ha vuelto a pasar algo como esto?" se preguntó desolada.

Sintió que todo su mundo se le arruinaba siempre de una forma devastadora. Unos años atrás, aquel ladrón que se coló en su casa y asesinó a sus padres delante de ella. Y ahora una nueva bofetada del destino volvía a dejarla completamente sola una vez más.

"¿Y ahora qué… qué hago?" pensó sintiendo una gran desesperación en su interior. Se quedó mirando hacia la puerta de la calle y sintió la necesidad de huir. Huir de aquella extraña realidad.

La rubia llegó como pudo hasta la entrada, allí se puso unos zapatos*, abrió la puerta de la casa y echó a correr hacia la calle sin pensar muy bien el rumbo. En ese momento, le daba exactamente igual todo.

Mientras, en el salón de la casa los hombres se quedaron esperándola para seguir con las explicaciones.

-Tarda un poco, será mejor que vaya a ver si está bien – dijo Matsuda entonces, levantándose de su asiento.

-Vale – estuvieron de acuerdo los demás.

El chico salió al pasillo e, inmediatamente, vio la puerta de la calle abierta.

-¡Oh, no! ¡Creo que tenemos un problema! – alertó a los demás agentes.

OoOoO

Mientras tanto en otro lugar de la ciudad, más en concreto en el edificio que L había usado años atrás al inicio de la investigación, el detective se había pasado la noche entera explicándole a Near todo lo que había ocurrido en el caso Kira.

-Y a grandes rasgos, eso es todo lo que ha pasado – terminó L con su explicación.

-Todavía no doy crédito – contestó Near perplejo – Pero al haber un objeto sobrenatural de por medio supongo que todo es posible.

-Tendrás que leerte los informes para podernos ayudar a archivar el caso – contestó L – Por cierto, ¿cómo va lo tuyo, Yuko? – preguntó el moreno mirando hacia las pantallas.

El monitor que tenía delante cambió y apareció una letra Y mayúscula negra sobre fondo blanco.

-Los sistemas informáticos llevaban años sin usarse, así que estaban completamente desactualizados – le contestó una joven voz femenina – Pero te prometo que estarán a punto en breve, con los sistemas más sofisticados que existen en este momento.

-Perfecto, parece que pronto podremos utilizar estas instalaciones otra vez. Muchas gracias – respondió el detective.

-De nada. Seguiré trabajando para que todo esté a punto cuanto antes – dijo ella y a continuación la letra Y se quitó de la pantalla y esta volvió a su estado anterior.

Después, L empezó a escribir un informe detallado sobre lo ocurrido ese día, y a su vez Near se puso a leer los datos del caso para poder ayudar cuanto antes.

En ese momento, entró a la sala el comandante Lester con un teléfono móvil en la mano.

-Se trata del agente Aizawa – anunció el hombre.

-Pásame con él – pidió el chico de pelo blanco y el comandante le sujetó el móvil cerca de la oreja – Soy Near, ¿ha ocurrido algo? – inquirió y esperó a que el agente lo pusiera al día – ¿En serio? Pues eso es un problema.

L entonces lo miró con curiosidad.

-¿Qué pasa ahora? – preguntó el moreno.

-Al parecer, Amane se ha escapado – explicó Near separándose del teléfono un poco – No saben dónde está y se temen que se le haya ocurrido hacer una barbaridad como quitarse la vida.

"¡No puede ser! Sabía que esa idiota haría alguna estupidez…" pensó el moreno mientras hacía un gesto para que le pasaran el móvil.

-Escuchadme todos – habló L dirigiéndose tanto al agente Aizawa como a los presentes en la sala – Si le pasa algo a la famosa artista Misa-Misa debido a la muerte de su novio, sí que tendremos la atención de la prensa encima. Y ya sabéis que debemos ser extremadamente discretos con todo lo relacionado con Kira.

-Lo siento, Ryuzaki – se disculpó Aizawa – Debimos haber estado más atentos.

-Lamentarse por lo que ya ha ocurrido no va a ayudarnos en nada – contestó el detective moreno con su habitual tranquilidad – Pero sí que podemos tratar de evitar lo que aún no ha pasado. Bien, lo primero ante una situación así es mantener la calma – agregó mientras que con su mano libre buscaba en el ordenador un mapa de la ciudad – Lo mejor será que la gente se divida para poder registrar más lugares. Yo también colaboraré. Iré a esta zona – añadió señalando un punto intermedio entre la casa de la chica y donde se encontraban ellos – Near, coordina a los demás para que busquen en otros lugares diferentes.

-De acuerdo – contestó el aludido.

-Yuko, deja lo que estás haciendo y únete también a la búsqueda – le habló el moreno a la pantalla y volvió a aparecer la letra Y.

-Entendido – contestó la chica entonces.

-Bien, me voy ya – siguió diciendo el chico mientras le devolvía el móvil al comandante Lester – No hay tiempo que perder en este tipo de situaciones – agregó dirigiéndose hacia la puerta.

A L le daba igual si el motivo de Misa era la pérdida de su novio o si era otra cosa. La vida era algo valioso y no había excusa válida para él que pudiera justificar que cualquier persona llegara a comportarse de esa forma tan tonta.


*En Japón es costumbre quitarse los zapatos al entrar a una casa, lo hacen para que "no entren las impurezas de la calle".

Pues este ha sido el capítulo 1, como veis he decidido comenzar la historia en un punto un poco anterior a lo que empezaba Strenght. Esta vez he aprovechado esa última escena del anime en la que podemos ver la silueta de L y que nos deja con la duda de si está ahí de verdad o si es una alucinación de Light en su agonía, optando obviamente por la primera opción.

En general, esta vez estoy tratando de que la historia tenga un desarrollo de los acontecimientos más lógico (y serio) que en la anterior versión, la cual reconozco que a veces se me iba un poco de las manos y en ocasiones era una locura jajaja.

En cualquier caso, espero que os haya gustado.