Los recuerdos/flashbacks los pondré en cursiva para diferenciarlos del resto de la historia.
ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO
Capítulo 2: El reencuentro:
Misa echó un vistazo hacia abajo, ¿realmente estaba bien lo se le había pasado por la cabeza hacer?
-Tengo miedo… – murmuró al ver la altura de aquel sitio.
Ya al anochecer, su loca huida la había terminado llevando hasta el mismísimo borde de la terraza de un edificio. La rubia había saltado una verja metálica de seguridad de aproximadamente un metro de altura, y en ese momento se encontraba en una pequeña plataforma que había tras esta, observando el vacío sin medidas de seguridad.
Sentía que con Light acababa de marcharse su principal razón para existir, así que pensó que quizás lo mejor era acabar con todo de una vez. Empezaba a sentirse cansada de que la vida le mostrara siempre su lado más amargo arrebatándole a sus seres queridos de forma injusta y cruel, primero a sus padres y ahora a su príncipe de cuento…
Pero, por otra parte, la idea de tirarse también le producía mucho pánico, así que con todas estas dudas inundando su cabeza, Misa dio un paso atrás para agarrarse de espaldas con una mano a la verja de seguridad.
-Pero… ¿qué voy a hacer a partir de ahora sin ti, Light? Ya no me queda nada… – volvió a dudar mientras dejaba salir un par de lágrimas – Lo siento también por vosotros, papá y mamá. He hecho todo lo posible para ser feliz, pero… creo que ya no aguanto más – se disculpó con una sonrisa amarga mirando hacia el horizonte.
Tomó una gran cantidad de aire y después soltó la mano de la valla, dispuesta a dar los tres o cuatro pasos que la separaban del abismo.
Sin embargo, en ese momento sintió cómo alguien la rodeaba con un brazo fuertemente desde el lado seguro de la terraza. Por suerte, L había acertado con el lugar y había conseguido llegar justo a tiempo.
-Sabía… que eras tonta, pero… no sabía que llegaras a ese extremo… – le dijo él sonando bastante sofocado debido a la carrera que acababa de darse.
Aquella voz masculina le resultaba familiar a Misa. Estaba de espaldas a él, pero la chica estaba segura de que conocía a la persona que tenía detrás… pero debido a la tensión del momento no lograba asignarle ni un nombre ni una cara.
-¡Suéltame! ¡No quiero vivir en un mundo sin Light! – contestó intentando soltarse del agarre, aunque enseguida se dio cuenta de que aquella persona le había encadenado una mano a la valla con unas esposas y que era imposible. Un sujeto previsor, sin duda.
-Escúchame – empezó a decir L.
-¡Yo lo quería mucho! ¿Qué voy a hacer ahora sin Light? – siguió gritando ella sin hacerle ni caso.
El detective se dio cuenta de que Misa estaba demasiado alterada como para intentar siquiera razonar con ella, pero en ese momento tuvo una idea.
-Ya sé que lo querías, pero tengo algo importante que decirte. Se trata de la última petición de Light – empezó a inventarse L.
Al oír aquel nombre, Misa pareció dispuesta a escuchar.
-¿La última… petición… de Light? – repitió despacio.
-Sí, eso es – contestó el chico – Ayer pude hablar con él en sus últimos momentos y parecía que se imaginaba que harías algo así, así que me pidió que, por favor, lo evitásemos a toda costa – continuó diciendo.
"Perdón por la mentira, pero creo que es la única forma de que me hagas caso…" pensó L.
-¿Él… dijo eso?
-Así es – respondió el chico – Su deseo es que tú salgas adelante y sigas viviendo, ¿lo entiendes?
La rubia aún se encontraba bastante nerviosa y confusa, pero si su querido Light lo pedía, vivir debía ser el camino correcto. Además, eso también sonaba como algo que le pedirían sus padres de seguir ahí con ella…
-Es que… Light era tan bueno… – murmuró Misa emocionada mientras una nueva lágrima rodaba por su mejilla. Empezaba a sentirse algo más tranquila y a pensar con algo más de claridad.
-Por favor, no hagas ninguna tontería como esta – insistió L – Hazlo por él, ¿vale?
-Vale.
Misa cerró los ojos y tomó aire para ordenar un poco mejor sus pensamientos.
"Sí, yo… quiero vivir. Además, si Light me ha pedido eso, sé que de alguna manera me acompañará por siempre" se dijo a sí misma. Entonces volvió a abrir los ojos, y fue plenamente consciente de que estaba al borde de un precipicio. "¿Qué estoy haciendo?" reaccionó la chica horrorizada. El pánico la invadió de lleno entonces.
-¡Tengo miedo, no quiero estar aquí! ¡Ayúdame, Ryuzaki! – exclamó la rubia, reconociendo inconscientemente a L.
Los ojos se le abrieron de par en par a Misa al oírse a sí misma decir ese nombre.
-¿Eh? ¿Ryuzaki? – preguntó en shock mientras se daba la vuelta para verlo al fin – No… no puede ser… – añadió conteniendo la respiración – Me dijeron que habías muerto…
-Ah, sí. Una pequeña mentira para engañar a Kira – contestó él con la misma tranquilidad con la que hablaba siempre.
La chica lo observó en silencio aún incrédula. Su pelo negro revuelto, su sencilla forma de vestir, su misteriosa mirada gris remarcada por unas profundas ojeras… Prácticamente no había cambiado nada en los cinco años que hacía que no lo veía.
Ella extendió su mano hasta que las yemas de sus dedos rozaron suavemente la cara de él, para asegurarse de que no era un espejismo.
-Estás aquí de verdad… – susurró Misa sin creérselo demasiado aún.
-Sí… – asintió L mirando de reojo cómo la mano de ella terminaba de acariciar su mejilla – Por cierto, parece que ya estás algo más tranquila. ¿Te ayudo a volver al lado seguro?
-Sí, por favor – contestó ella – Además, si ese es el deseo de Light, con más razón todavía.
El chico ayudó a Misa a pasar la valla de vuelta, no sin bastante esfuerzo, lo cual llevó a la chica a preguntarse cómo había cruzado la primera vez ella sola.
Una vez estuvo en lugar seguro al otro lado de la verja, Misa se dejó caer de rodillas al suelo como si las fuerzas le hubieran abandonado, mientras soltaba algunas lágrimas.
Por su parte, L suspiró aliviado mientras desataba las esposas con las que había atado a la rubia a la valla de primeras. Había sido un momento de bastante tensión, pero por suerte había acabado bien…
-Light… ¡Light! – empezó a gritar Misa entre sollozos allí en el suelo.
En ese momento, sopló el aire frío del anochecer de finales de enero, revolviéndoles el cabello tanto a ella como a L, y la chica tiritó y estornudó.
-Escucha – dijo el chico agachándose a su lado – Debemos marcharnos ya, aquí nos vamos a resfriar. Además, no sería bueno para tu imagen que te encontrara algún fan en estas condiciones, ¿no crees?
Ella simplemente asintió, sin dejar de llorar. L se pasó el brazo de la chica por la nuca y le ayudó a levantarse y a caminar. De esa manera, sacó a Misa del edificio y la guio hasta donde tenía el coche aparcado, asegurándose de ir ocultando el rostro de la chica para que nadie se fijara en ella, aunque por suerte no se cruzaron con demasiada gente durante el trayecto.
Una vez al lado del coche, L se sacó la llave del bolsillo y lo abrió.
-Sube al coche – le pidió él mientras abría la puerta del copiloto, pero ella iba tan despistada que no lo escuchó – Esto… Puedes subir cuando quieras – volvió a decir poniéndole una mano en el hombro para llamar su atención.
-¿Eh? ¿Qué? – preguntó ella entonces, sin dejar de llorar.
-Que ya hemos llegado al coche – repitió él – Súbete, por favor.
-Ah, vale…
La chica entonces se montó bastante despacio, y cuando estuvo sentada L la ató con las esposas de nuevo, esta vez a la barra de seguridad de encima de la puerta.
-¿Por… por qué haces eso? – preguntó ella entre llantos.
-No me fío de ti, y yo tengo que estar pendiente de la carretera – respondió encogiéndose de hombros – Tranquila, los cristales están tintados. Tus fans no se asustarán pensando que te secuestran o que te detienen.
El chico le cerró la puerta y dio la vuelta al vehículo para subirse al asiento del piloto.
-A ver… No estás en condiciones para quedarte sola, eso está claro – comentó L una vez estuvo sentado a su manera en el asiento – No tienes familia aquí en Tokio, ¿verdad?
En vez de contestar de forma verbal, ella negó con la cabeza simplemente.
-Bueno, ¿y qué hacemos contigo entonces? – siguió preguntando el chico.
-No lo sé… – murmuró Misa encogiéndose de hombros. Tampoco tenía demasiadas ganas de pensar soluciones… Solo le apetecía cerrar los ojos, dormirse y que al abrirlos todo volviera a ser como antes.
-Está bien. Vendrás conmigo por ahora – resolvió L – Le diré a mi ayudante que estás bien y que dé por finalizada la búsqueda.
El chico entonces se sacó su teléfono móvil del bolsillo, marcó un número y se lo puso en la oreja sujetándolo con dos dedos.
-Buenas noticias, Yuko – le comunicó a su interlocutora – He encontrado a Amane y se encuentra bien. Avisa a los demás para que estén tranquilos, por favor.
-¿En serio? ¡Qué alivio! – contestó la chica – Bien, daré el aviso inmediatamente.
-Por cierto, resulta que no tiene con quién quedarse, así que la llevaré conmigo al cuartel – le explicó – Oye, Misa. ¿Qué vas a querer cenar? – le preguntó a la rubia.
-No tengo hambre… – contestó ella bastante desganada.
-Escucha, Yuko. Dice que no tiene hambre, pero encárgale algo para cenar por ahí, lo que tú quieras – siguió diciendo L entonces al teléfono.
-Está bien – respondió su ayudante.
-Vale. Cuento contigo – contestó él – Hasta ahora.
-Hasta ahora – se despidió Yuko también.
L entonces arrancó el coche y empezó a conducir por las calles de Tokio, mientras Misa lo miraba con curiosidad, ya que había habido algo en esa conversación que no le cuadraba.
-¿Yuko? – preguntó la rubia de repente – Pero, ¿tu ayudante no se llamaba de otra manera? Era ese señor mayor, ¿cómo se llamaba? – dijo haciendo memoria.
-Watari – contestó L.
-Sí, eso – asintió ella – Me acuerdo de él, me solía llevar la comida, ¿cómo está? – preguntó, pero al momento notó que la mirada de L se ensombrecía.
-Murió hace varios años…
"¡Uy! He metido la pata, ¿verdad?" pensó Misa sintiendo que había aún más tristeza que antes en el ambiente.
-Oh, lo siento – se disculpó ella con un hilo de voz – Era simpático.
-Sí que lo era – contestó él con nostalgia.
Después de esa pequeña conversación, ninguno de los dos sintió ganas de hablar más. Misa dirigió su mirada a través de la ventana mientras pensaba en las cosas que habían pasado durante su vida. Demasiadas cosas malas, tal vez…
L, por su parte, centró su mirada en la conducción, aunque su mente también fue inundada por miles de recuerdos sobre el que fue su tutor y ayudante.
"Watari, lo conseguimos" pensó el moreno mientras paraba el coche en un semáforo, deseando que estuviera donde estuviese el hombre pudiera haber visto cómo desenmascaraban a Kira.
OoOoO
-¿Qué ocurre, Ryuzaki? – le preguntó Watari a L – ¿A qué viene esa cara de tristeza?
El muchacho se pensó un momento lo que tenía que decir, ya que no era fácil.
-Creo que… ha llegado la hora – contestó él por fin con preocupación.
-Entiendo… – respondió el hombre pensativo – Bueno, cuando aceptamos el caso sabíamos que era peligroso y que nos jugábamos la vida, así que si con mi muerte ayudo a resolverlo no me importa nada morir.
-Pero… – empezó a protestar el chico.
-Está bien, yo ya soy viejo. He vivido muchas cosas – lo cortó el hombre intentando sonreírle – No te preocupes.
L miró al suelo sintiendo un nudo en la garganta. Tenía que reprimir las lágrimas durante un poco más, aún tenía que explicarle algo importante a Watari.
-Bien… Entonces quiero que hagas algo. Por favor, instala un sistema mediante el cual pudieras borrar todos los datos que llevamos recopilados si algo malo llegara a ocurrir – pidió el chico – Con ello evitaríamos que los datos de la investigación cayeran en manos de nuestro principal sospechoso y además yo tendría una señal para actuar.
-¿Actuar? – preguntó el hombre intrigado.
-Sí, según he podido averiguar durante la investigación sobre las normas de esa Death Note, si se escribe un nombre dos veces al mismo tiempo en distintos cuadernos, se anula el efecto y la persona no muere. Y, si mal no calculo, yo doy las órdenes, pero eres tú quien las ejecuta. Por tanto, el orden que seguirá probablemente el asesino será primero tú e inmediatamente después yo – siguió explicando L – Por tanto, con tu señal yo aprovecharé para escribir mi nombre en un trozo de hoja y fingiré mi muerte. Así el asesino creerá que su plan ha funcionado por completo.
-Es una idea brillante – admitió Watari – Digna de ti.
-Pero, por si algo llegara a salir mal, también quiero que al accionar el sistema de borrado mandes un mensaje al orfanato y les digas que he muerto – pidió L – De esa forma ellos también empezarán a investigar y si sigo con vida me uniré a su equipo y les ayudaré en secreto.
-Estoy de acuerdo con tu plan al completo – contestó el hombre – Hablaré con un forense amigo mío, seguramente él nos podrá proporcionar alguna droga especial para disminuir tus constantes vitales y, además, también te ayudará a escapar.
-Gracias.
-De nada – respondió Watari – Sin embargo, yo también tengo algo que pedirte a ti – agregó mirándolo con seriedad.
-Por supuesto – asintió él inmediatamente – ¿De qué se trata?
-Pase lo que pase, prométeme que no olvidarás quién eres – respondió.
-¿A qué viene eso? – preguntó L extrañado.
-Si en algún momento no sabes qué hacer, seguro que te viene bien recordar estas palabras – contestó el hombre misteriosamente.
En ese momento, L sintió que no entendía demasiado bien aquello. Sin embargo, si Watari lo decía es que debía ser algo importante, y seguramente averiguaría en algún momento su significado… Después de todo, aquel hombre había sido como su padre desde que sus auténticos progenitores murieron cuando él era pequeño, así que era una de las personas que mejor lo entendían.
-Lo recordaré – le prometió el chico, que ya no pudo reprimir por más tiempo las lágrimas…
OoOoO
El cambio de color del semáforo devolvió a L de nuevo al presente. Se miró por un segundo en el espejo y se dio cuenta de que estaba llorando. Se secó rápidamente las lágrimas y miró hacia el lado. Por suerte para él, Misa se había quedado dormida poco antes con el suave traqueteo del coche y no lo había visto.
Suspiró aliviado. Definitivamente, una persona con la que no tenía confianza jamás lo vería hacer algo tan vergonzoso como ponerse a llorar.
Sin embargo, sí que era cierto que siempre sentiría una enorme gratitud hacia Watari, así que dirigió un momento su mirada hacia el cielo, que ya se había vuelto nocturno.
"Gracias por todo. Nunca te olvidaré" pensó mientras ponía de nuevo el coche en marcha.
OoOoO
Yuko apartó el coche en el primer restaurante de comida rápida que vio. Se miró en el espejillo, mientras los sistemas informáticos se actualizaban en el edificio y justo antes de tener que salir corriendo a por Misa, ella había estado probando a disfrazarse con una gabardina larga, unas gafas de sol y un sombrero para ocultar su identidad. Después de todo, hacer de contacto para L era una de sus tareas, aunque todavía no la había llevado a cabo ninguna vez.
Se dio cuenta de que seguramente en la ventanilla de pedidos la verían rara vestida tal como iba, así que decidió quitarse al menos el sombrero y las gafas de sol.
-Quiero ese postre… – murmuró fijándose en el cartel de pedidos gigante de la entrada.
Pensó que seguro que L y tal vez Misa también querrían probar aquella tarta de tres chocolates que tanto le estaba llamando la atención, así que decidió que pediría tres postres. En ese momento, el cliente anterior se marchó, así que Yuko pudo poner su coche a la altura de la ventanilla de pedidos.
-Buenas noches – saludó al chico que había en la ventanilla – La hamburguesa de pollo es la que menos grasa tiene, ¿verdad?
-Eso dicen – contestó el muchacho – Oye, ¿por qué todas las chicas estáis obsesionadas con eso?
-Yo no estoy obsesionada con eso. Es para otra persona – se encogió ella de hombros.
-Menuda excusa…
"¡O… oye! ¿Me va a atender o no?" pensó Yuko empezando a impacientarse al ver que la conversación no iba hacia donde ella quería.
-Como sea, quiero pedir una hamburguesa de pollo y tres tartitas de esas con tan buena pinta, por favor – dijo ella señalando con el dedo hacia la foto de la tarta que quería.
-¿Eh? Si te comes tres tartas sí que vas a engordar – quiso burlarse el muchacho de ella, pero Yuko ni se inmutó.
-Yo no engordo comiendo dulces – contestó simplemente.
-Eres bastante peculiar – reconoció él – A ver, una hamburguesa número 12 y tres postres del número 7 – pidió por un micrófono entonces – Ya está hecho tu pedido, pero antes de que vayas a la siguiente ventanilla para recogerlo, escucha un momento. Pareces interesante, ¿qué tal si nos pasamos los números de teléfono y quedamos algún día para conocernos mejor? – propuso guiñándole un ojo y ella notó un escalofrío.
-Ah, gracias, pero… a mí ya me gusta alguien. ¡Lo siento! – respondió Yuko mientras arrancaba de nuevo el coche y seguía adelante sin hacer ni caso a las caras de súplica de aquel chico.
"Y es bastante mejor que tú" completó mentalmente, sintiéndose a la vez aliviada por poder dejar aquella incómoda conversación.
Llevó el coche hasta la otra ventanilla para recoger pedidos y pagar, y después se marchó del lugar. Miró el asiento de al lado, donde había depositado las gafas de sol y el sombrero.
-¡Ya sé! – exclamó teniendo una idea – Esa Misa Amane no me conoce. Tal vez podría probar a ocultarle mi identidad… Espero que no se dé cuenta de un detallito… – añadió divertida.
OoOoO
Tras llegar de vuelta al edificio donde hacían las investigaciones, L aparcó el coche en el parking subterráneo. El chico entonces bajó, dio la vuelta al coche y abrió la puerta del copiloto. Observó que Misa seguía durmiendo ahí en el asiento y dudó un momento sobre si debía despertarla o no.
"Mejor la dejo dormir un poco más" decidió finalmente. "Si la despierto seguramente volverá a llorar, y así por lo menos parece estar tranquila".
Le quitó el cinturón de seguridad y las esposas con mucho cuidado, y la chica ni se inmutó. Después la cargó en brazos y cerró la puerta del coche con el pie.
Ella no pesaba demasiado, así que L pensó que podría llevarla sin problemas hasta una de las habitaciones. Sin embargo, a mitad del trayecto Misa alzó los brazos y después le rodeó el cuello con ellos sin previo aviso, haciendo que él se sorprendiera bastante.
-Light… – murmuró en sueños.
-Me temo que te equivocas – le contestó L, pero ella ni se despertó ni cambió su postura.
Aunque no terminaba de agradarle el abrazo, él decidió continuar su camino con cuidado de no despertarla. Finalmente, la llevó hasta una habitación enorme que prácticamente ocupaba la planta entera y allí la sentó sobre un sofá bastante cómodo.
-No vas a soltarme, ¿verdad? – preguntó L al ver que Misa no aflojaba el abrazo y aún seguía enganchada a su cuello.
Entonces el chico se sentó también en el sofá con los pies en alto y después intentó desenlazar las manos de ella.
"¡Qué fuerza tiene!" se asombró al ver que no cedía ni un milímetro, dándose cuenta de que esa solución no era válida.
Después L probó a pasar la cabeza entre los brazos de ella, pero entonces la rubia cerró aún más el abrazo y se acercó todavía más a él, quedándose con la cabeza apoyada sobre el pecho del chico. Demasiado cerca para el gusto de L, ya que aquello le estaba poniendo algo nervioso.
"Realmente debe de creer que soy Light. No creo que pueda soltarme sin despertarla" pensó sintiéndose vencido, llevándose un dedo a la boca.
Entonces se cruzó de brazos enfurruñado. Para él, que apenas confiaba en nadie, era realmente molesto que una persona que no fuera de su núcleo estuviera así de cerquita… Le dieron ganas de despertarla, pero se recordó que mientras Misa estuviera durmiendo no estaría llorando… Lo mejor sería despertarla cuando Yuko apareciera con la cena.
"Por favor Yuko, date prisa" le pidió mentalmente a la otra chica.
Hola, ya estoy por aquí de nuevo. Muchas gracias por vuestro apoyo para este proyecto, estoy muy contenta de haberme decidido a volver a escribir :)
Leyendo la versión antigua me di cuenta de que el pobre L necesitaba un nuevo ayudante, y encima tenía el personaje perfecto para ello, qué fallo... xD. Así que ahí va otro cambio, que me parecía necesario y más lógico.
Respondo comentarios:
InOuji: si te digo la verdad, necesitaba escribir el inicio de otra manera porque simplemente retocando el inicio antiguo me atrancaba... Así que me dije "todo fuera" y la verdad es que con este nuevo comienzo fue mucho más fácil escribir. Lo sé, es raro :P
LilSykesMixer: me alegro de que te haya gustado el nuevo estilo, la verdad es que era mi intención hacer la historia algo más seria. Con respecto al flashback sobre cómo L evitó su muerte iba a ponerlo más adelante, pero reconozco que tenías mucha razón y había que explicarlo cuanto antes. Así que gracias :D
