ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO

Capítulo 3: La identidad secreta:

"Yuko, ¿dónde te has metido?" pensó L impaciente mirando cómo avanzaban las manecillas de un reloj de pared. "Te recuerdo que tienes que traer la cena de Misa".

La rubia aún seguía abrazada a él mientras dormía plácidamente. L la miró de reojo, Misa apenas había cambiado físicamente en el tiempo en el que no se habían visto en persona. Le pareció gracioso que ella aún siguiera haciéndose en su pelo rubio aquellas dos coletillas algo infantiles y supuso que eso indicaba que tampoco había cambiado de carácter.

Con respecto a su forma de vestir, L no sabía a ciencia cierta a qué venía aquel disfraz de criada que ella llevaba puesto, pero le pareció que le quedaba muy bien a Misa. De hecho, era innegable que él siempre había considerado que la chica era bastante guapa, y más aún al natural que en fotos.

Por otra parte, L sintió que aquella situación en general era curiosa. Nunca pudo demostrarlo, pero el detective sabía de sobra que Misa había estado colaborando con Light. Se imaginó que seguramente ella había renunciado al cuaderno y había olvidado todo lo relacionado con el tema, al igual que Near el día anterior…

Pero sin pruebas que demostraran la culpabilidad de la rubia, iba a tener suerte y se iba a librar de ser juzgada. Eso por no hablar del revuelo que se montaría si una famosa como ella era sentenciada de repente… De todas formas, la vida parecía haberse encargado ya de darle su castigo, arrebatándole lo que más amaba.

Seguramente, Watari le diría alguna frase del tipo "perdona y olvida". Después de todo, a lo largo de su vida L había aprendido que a veces había que ser flexible y dar segundas oportunidades a la gente, como por ejemplo cuando se la dio a Aiber el estafador o Weddy la ladrona.

"Supongo que la justicia al final en lo que consiste es en devolver ciudadanos honrados a la sociedad, y esta chica ya es inofensiva…" le restó importancia.

En ese momento, se abrió la puerta de aquella habitación y por fin apareció Yuko cargada con una bolsa.

-Hola, ya estoy aquí – saludó ella cerrando la puerta de nuevo.

-Bienvenida – contestó L.

En ese momento, ambos se fijaron el uno en el otro y se miraron un poco extrañados.

-Oye, ¿por qué…? – empezaron a preguntarse los dos a la vez.

Ambos pararon de hablar y se rieron levemente al oírse decir lo mismo al unísono.

-Vas a preguntarme que por qué me está abrazando, ¿no? – preguntó L primero y Yuko asintió – Se ha quedado dormida en el coche y mientras la cargaba hasta aquí se me ha aferrado al cuello – le explicó – Y sobre su disfraz de criada, cuando la encontré ya iba vestida así. No pienses nada raro – añadió desviando un poco la mirada.

-Ya me extrañaba que tú le tuvieras tanta confianza a alguien – respondió ella – Y tú ibas a preguntarme que por qué voy vestida así, ¿cierto?

-Claro. De momento no tienes que reunirte con nadie en mi nombre…

-Me aburría un poco mientras se actualizaban los sistemas, así que decidí ensayar a disfrazarme – explicó ella – De repente, surgió el problema de Amane y con las prisas no me ha dado tiempo a cambiarme.

-Ya veo. La verdad es que es difícil reconocerte – opinó L observándola mejor – Aunque tu voz no me engaña.

-Ya sé que a ti no te puedo engañar, pero ya que estoy así he pensado que debería probar con Amane lo bueno que es mi disfraz. ¿Me dejas ponerla a prueba? – le pidió Yuko juntando las manos.

-Me parece bien. A ver si ella se da cuenta – contestó poniendo una de sus sonrisas de diversión – Bueno, ya que has traído la cena voy a despertarla. Eh, Misa. Despierta – se dirigió a la otra moviéndola suavemente y ella bostezó con tranquilidad.

-Todo ha sido una pesadilla, ¿verdad, Light? – se preguntó la rubia en voz alta aún con los ojos cerrados.

Sintió que su chico estaba algo más cariñoso de lo usual, ya que normalmente era difícil que Light se dejara abrazar, con lo cual aprovechó para abrazarlo aún más fuerte, lo cual inquietó a L.

-Vaya, se te ha acelerado el pulso un poco, ¿no? – comentó Misa un poco sorprendida, aunque contenta. Era tan, tan raro para ella poder sentir algo así en Light…

-Oye, no soy Light – interrumpió la voz de L la ensoñación de la rubia.

Misa abrió los ojos de golpe y entonces vio que la persona que estaba abrazando tenía la piel del cuello muy pálida y el pelo demasiado negro y revuelto como para ser Light… Se retiró y sus ojos dieron con los grises de L, que la miraban con cierta molestia.

"Pero, ¿cómo he llegado hasta el cuello de Ryuzaki?" pensó la artista queriendo que la tierra la tragase.

-Deja de invadir mi espacio vital, por favor – siguió diciendo el detective con seriedad, pero sin perder la calma – Me molesta.

-¿Qué? Pero, ¿por qué estás tú tan cerca para empezar? – preguntó Misa soltándose y alejándose de él inmediatamente – ¡Si… sigues siendo un pervertido!

-¿Yo? Has sido tú la que te has aferrado a mí mientras te traía hasta aquí – contraatacó L con tranquilidad.

"¿Cómo he podido hacer algo así?" se preguntó la rubia queriéndose tirar de los pelos. "Confundir a Light con este… rarito. Vale que hacía tiempo que no lo veía, pero…" se siguió regañando mentalmente mientras poco a poco iba recordando lo que había sucedido horas atrás.

-Un momento, entonces… ¿Light…? – murmuró la chica.

Misa echó un vistazo a su alrededor y se dio cuenta de que, aparte del moreno, en aquel lugar también había otra persona vestida bastante extraña, con una gabardina de arriba abajo, con sombrero y también con gafas de sol, la cual parecía estar observando su escena con L con cierto interés.

-¿Eres Light? – le preguntó la rubia con algo de esperanza.

-Eh… No – contestó Yuko – Lo siento.

Para disgusto de Misa, la voz parecía femenina y, fijándose mejor, el poco pelo que se dejaba ver por debajo de aquel sombrero parecía bastante más oscuro que el de Light.

-O sea, que no lo he soñado – contestó ella con tristeza, empezando a soltar varias lágrimas de nuevo – Light ya no volverá más a mi lado…

-Lo siento – negó L – Me temo que debes ir haciéndote a la idea. Y recuerda que le he hecho a Light la promesa de que seguirías viviendo.

-Sí, lo recuerdo. No te preocupes – respondió Misa secándose las lágrimas – Entonces, ¿quién es esta persona? Da un poco de miedo vestida así…

-Es mi ayudante – explicó él.

-Mucho gusto – dijo ella haciendo una reverencia – Llámame Yuko.

-I… igualmente, mucho gusto – respondió Misa.

"Creo que es igual de rarita que su jefe" pensó la rubia. "Me pregunto si habrá hecho un casting para elegirla…".

-Por cierto, Amane. ¿Tienes hambre? – le preguntó Yuko sentándose también en el sofá, justo al otro lado de L – Te he traído un par de cosas, espero que sean de tu agrado – añadió sacando de la bolsa una hamburguesa y un trozo de pastel.

-No demasiada… – murmuró Misa mirando la comida con desgana.

-Escucha. Tienes que comer algo – le pidió L bastante serio – Si no, irás perdiendo fuerzas poco a poco y terminarás enfermando. Recuerda lo que el pobre Light me ha pedido… – añadió poniendo un tono de voz triste.

-Está bien… Lo intentaré – contestó la rubia sintiéndose vencida tras oír lo último.

-Por cierto, Misa. ¿Podrías darme los números de teléfono de tus familiares? – le preguntó el detective entonces – Vamos a ver si alguien puede hacerse cargo de ti.

-Sí, claro – asintió ella – Pero mis únicos familiares son unos tíos que viven en Hokkaido*. Cuando salí corriendo me dejé el teléfono en casa, pero me sé su número de memoria. ¿Lo quieres?

-Bien, márcamelo y los llamo – contestó él pasándole su teléfono – Será mejor que hable con ellos antes de que se haga más tarde.

-Este es el número de mi tía Natsu – explicó la chica mientras pulsaba una serie de números.

-Perfecto – respondió L mientras Misa le devolvía el aparato – Ahora sígueme la corriente – pidió a la rubia y después procedió a pulsar el botón de llamar.

El detective tuvo que esperar un par de tonos hasta que descolgaron el teléfono.

-¿Diga? – respondió la voz de una mujer.

-Buenas noches – saludó L – Me llamo Ryuzaki. Le llamo por un asunto relacionado con su sobrina, Misa Amane.

-¿Es que le ha pasado algo? – preguntó la mujer preocupada.

-Bueno, a ella no – negó el chico – Pero soy un compañero de trabajo de su novio Light Yagami, y lamento comunicarle la pérdida de este.

-¡Dios mío! – exclamó la tía Natsu sobresaltada – ¿Qué le ha ocurrido a ese pobre muchacho?

-Anoche hubo un tiroteo y resultó fatalmente herido – mintió él – Son… cosas que ocurren en esta profesión. Siento no poder ofrecerle mucha más información sobre el caso ya que es confidencial, espero que lo comprenda.

-Sí, sí. No pasa nada, lo entiendo – contestó ella – ¿Y cómo está mi sobrina?

-Bueno… en este momento está en mi casa – le explicó L – Pero lo está llevando un poco mal, ya puede imaginarse. Tenga en cuenta que acaba de quedarse sola, así tan de repente.

-En mi casa siempre será bien recibida si necesita compañía – se ofreció la tía y el chico sonrió levemente al llegar al punto que precisamente quería debatir.

-Me alegro de que sus familiares le apoyen – respondió el detective – Sin embargo, aquí entre nosotros, la veo bastante destrozada – comentó bajando el tono de voz, aunque tanto Misa como Yuko seguían escuchándolo perfectamente – Al resto de compañeros y a mí nos preocupa que… ya sabe, intente suicidarse.

-¿Qué? ¿Tú… tú crees? – se escandalizó la mujer ante la sola idea.

L era plenamente consciente de que el intento de suicidio de Misa podía poner en apuros la popularidad de la chica, pero quería poner a prueba a la tía advirtiéndole de la seriedad del asunto sin llegar a revelar que eso había ocurrido de verdad.

-Si Misa se va a vivir con ustedes un tiempo, nos gustaría que tuvieran especial cuidado, ¿sabe? – le advirtió él – Por supuesto, esto son solo especulaciones, pero a nadie le hace daño que tengan en cuenta esa posibilidad.

-Pe… pero, ¡ni yo ni mi marido podemos tener vigilada a mi sobrina las 24 horas del día! – exclamó la mujer asustada – Y… jamás me perdonaría que le pasara algo por culpa de un descuido. Oh, no… ¿qué podemos hacer?

-Tranquilícese – le pidió L – Los compañeros de Light y yo también estamos metidos en este asunto, por tanto, no permitiremos que suceda algo así – le aseguró – Si sus familiares no pueden encargarse, haremos turnos entre nosotros para vigilar a Misa si es necesario.

-¿Estás seguro? – le preguntó la tía Natsu preocupada – Me siento un poco mal por dejaros esta responsabilidad tan grande…

-No se preocupe – le restó importancia el chico – Nos haremos cargo de todo hasta que su sobrina esté más animada.

-En ese caso, cuento contigo, Ryuzaki – respondió agradecida – Por cierto, ¿puedo hablar con Misa? Me gustaría darle ánimos.

-Por supuesto, puede hablar con ella ahora mismo si lo desea – accedió L – ¡Misa, ven un momento! – añadió subiendo el tono de voz como si ella estuviera lejos y no hubiera escuchado el resto de la conversación – Tu tía quiere hablar contigo – agregó tendiéndole el móvil.

-Hola, tía Natsu – saludó ella.

-¿Misa? ¿Cómo estás, cariño? – le preguntó la mujer.

-Mal… – admitió la rubia arrancando de nuevo a llorar – ¿Cómo voy a estar?

-Misa, escúchame. Ya has demostrado ser fuerte en otras ocasiones y esta vez no será diferente – trató de animarla.

-Pero… el amor de mi vida… – murmuró entre sollozos.

-¿Y si no lo era? – la cortó su tía de repente – A lo mejor la vida te tiene reservada alguna sorpresa, ¿no has pensado en eso?

La tía Natsu había visto en alguna ocasión a Light y, por muy guapo que este fuera, no le había agradado la relación que mantenían ese chico y su sobrina. Le daba la sensación de que él nunca le había prestado demasiada atención…

-¿Eh? ¡Tía Natsu, eres estúpida! – chilló Misa infantilmente al oír aquello – ¡Estúpida, estúpida, estúpida!

-Estás bastante alterada, pásame con Ryuzaki de nuevo, por favor – pidió la mujer entonces.

-De acuerdo, pero estoy muy, muy enfadada contigo. ¡Que lo sepas! – siguió exclamando de manera infantil – Ryuzaki, tía Natsu quiere hablar contigo de nuevo – le dijo tendiéndole el teléfono de vuelta.

Misa se quedó de brazos cruzados. ¿Cómo podía ser tan tonta su propia tía? Para ella estaba claro que Light había sido el amor de su vida, y solo pensar en la posibilidad de que otro pudiera sustituirlo le hacía enfadar.

-¿Sí? – preguntó L al recibir el móvil de vuelta.

-Escucha. Tienes razón, parece bastante alterada – estuvo de acuerdo la mujer – Como antes te comentaba, mi marido y yo estamos demasiado ocupados con el trabajo y no podremos garantizar su seguridad. Pero si se me ocurre algo que pueda hacer, os ayudaré – le prometió.

-De acuerdo, muchas gracias por su colaboración – respondió él.

-¡Qué va! Gracias a ti más bien – contestó la tía – Debes de ser de las pocas buenas personas que quedan por el mundo, así que de nuevo gracias por todo.

-¿Ah? De nada… – respondió un poco avergonzado por la alabanza – Muchas gracias por su tiempo. Adiós – se despidió y colgó – Bueno, con este panorama en realidad no me sorprende que se niegue a hacerse cargo de ti…

-Supongo que la gente no quiere responsabilidades tan grandes… – comentó Yuko después de tragarse un trozo de tarta, la cual en algún momento de la conversación telefónica había sacado de la bolsa.

-Pues por mí estupendo. No pensaba irme con esa tía tan tonta que tengo – dijo Misa aún enfadada.

-Vamos, no digas eso de tu tía – trató L de tranquilizarla. Para él que no tenía padres, ni tíos, ni abuelos, tener familia le parecía que era una suerte.

-¿La estás defendiendo? ¿Acaso crees que puedo enamorarme de otro hombre? – le preguntó la rubia aún más furiosa.

-No, no creo… – respondió algo intimidado por la mirada de fuego que le estaba lanzando Misa – Pero volviendo a lo de antes, creo que tengo otra solución para ti. Te daré más detalles cuando te lo pueda confirmar.

-Está bien – contestó ella mirándolo con curiosidad.

"¿Qué se le habrá ocurrido a este ahora?" se preguntó la rubia.

-¡Qué rica estaba la tarta! – exclamó Yuko entonces, ya con el plato vacío.

L la observó. La muchacha tenía un buen cerco de chocolate alrededor de la boca.

-Por favor, no te presentes así a ninguna reunión en mi nombre – dijo el chico sacándose un pañuelo de papel del bolsillo, para después frotar fuertemente con él la cara de su ayudante.

-¡Au! – se quejó ella – Encima que te he traído otro trozo a ti… – agregó la chica sacando la última tarta de la bolsa y plantándola delante de él – ¡Sorpresa!

-Oh, gracias – respondió L – La verdad es que tiene muy buena pinta.

-¡Sabía que te gustaría! – exclamó ella con una sonrisa – Y procura no mancharte, porque si lo haces te devolveré la jugada – le amenazó.

-Tranquila. Sabes que soy más cuidadoso que tú para estas cosas – se burló él.

-¡Tonto! – exclamó Yuko pegándole a L flojito en el hombro varias veces.

Misa observó a los otros dos mientras daba un par de bocados despacio a la hamburguesa que le habían llevado.

"Parece que se llevan muy bien. ¿Serán pareja?" no pudo evitar pensar.

Le resultaba increíble pensar que ese chico tan… peculiar pudiera tener novia. Pero también era verdad que la gente progresaba y, de alguna manera, eso le hizo sentir que al quedarse sola hasta alguien como L la había dejado atrás.

"Todos tienen más suerte que yo…" pensó la rubia tristemente.

-Gracias por la comida – murmuró Misa soltando la hamburguesa encima del envoltorio de plástico. La poca hambre que tenía acababa de írsele con aquellos pensamientos.

-¿Solo te tomas eso? – le preguntó L mirando los pequeños bocados que le faltaban a aquella hamburguesa.

-No puedo más…

-Escucha, hagamos un trato. Te mostraré mi rostro si te terminas la cena – propuso Yuko – Tarta incluida.

-¿En serio me lo mostrarás? – preguntó la otra sorprendida.

Eso la animó un poco. Sin duda, sentía mucha curiosidad por averiguar qué tipo de persona era aquella que era capaz de acercarse tanto a alguien tan peculiar como L.

-Sí – asintió Yuko – De todas formas, tampoco quiero ir eternamente con este disfraz.

-En ese caso me esforzaré – le prometió Misa.

OoOoO

Mello se despertó. Sintió que le dolía todo el cuerpo, era como si le hubieran dado una gran paliza. Por más que quisiera, seguramente no podría levantarse en ese estado.

Se miró y vio que estaba tumbado en una cama y que tenía vendas por todo el cuerpo. Después dirigió su mirada a su alrededor, por el aspecto de aquella habitación supuso que estaba en un hospital.

Hizo memoria, recordaba haber secuestrado en un camión a Takada, la presentadora de las noticias cómplice de Kira. En un momento determinado, había visto a través del espejillo que aquella chica estaba intentando matarlo escribiendo su nombre en un trozo de papel que sostenía. Por suerte, Mello había recordado algo que L contó sobre anular el efecto escribiendo un nombre a la vez, así que se puso manos a la obra, ya que había guardado también un trozo de hoja por si acaso tenía que recurrir a él en alguna situación desesperada como aquella.

Sin embargo, al no estar pendiente de la carretera, el camión que iba conduciendo terminó saliéndose de la vía y estrellándose contra la pared de una iglesia. Él quedó bastante malherido y aturdido por el fuerte impacto, pero unos minutos después pudo alzar la cabeza un momento y se dio cuenta de que Takada estaba incendiando el camión.

Salió como pudo de la cabina, pero al momento cayó allí mismo al suelo inconsciente debido a todas las heridas del accidente. Lo último que recordaba era la voz de la agente Halle Lindner, aquella ayudante de Near, llamándole.

El sonido de la puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos. Había entrado un médico.

-Por fin está usted despierto – le dijo el hombre – ¿Cómo se encuentra?

-Me duele todo – admitió Mello.

-Ya veo. Le pediré a algún enfermero que le renueve los calmantes.

-¡Más importante que eso! – exclamó el rubio de repente alterado, dándose cuenta de que no sabía el tiempo que llevaba ingresado en el hospital – ¿Qué día es hoy?

-29 de enero – respondió el médico – Lleva un poco más de tres días aquí en el hospital. Tenía varias fracturas de huesos debidas a un impacto con un vehículo, así que ha sido operado y tratado de las heridas.

-Así que 29… – repitió en voz alta.

"La gran operación policial estaba prevista para ayer" pensó el rubio.

-Escúcheme, tengo que hablar con unas personas – dijo Mello – Es urgente.

-Ah, sí. Ahora que lo menciona, un tal Ryuzaki ha llamado varias veces preguntando por usted y por otro paciente.

-¿Por otro paciente? – se sorprendió el rubio.

-Sí, según tengo entendido son amigos. Se trata del chico joven pelirrojo… – empezó a explicar.

-¡Espere! ¿Matt está vivo? – lo cortó sorprendido – ¿Cómo está?

-No le voy a mentir, es un milagro que esté vivo ya que recibió varios disparos bastante serios. Está bastante grave, aunque de momento hemos logrado estabilizarlo.

-Entiendo… – murmuró Mello, recordando la escena de tiros que había visto.

-Haremos todo lo posible para que su amigo salga adelante – le prometió el médico.

-Gracias, doctor – contestó el rubio – Y entonces, ¿puedo hacer unas llamadas?

-Ahora mismo usted tiene que procurar moverse lo menos posible – le respondió en tono serio – No se inquiete, cuando vuelva a llamar esa persona que pregunta por usted, le diremos que ha despertado.

"¡Pues menudo fastidio! ¿Y qué pasaría ayer? ¿Lograrían pararle los pies a ese psicópata?" pensó sintiéndose impaciente. "Y no puedo preguntarle sobre Kira directamente a este señor".

En ese momento, el rubio tuvo una idea.

-Al menos, ¿podría decirme cuándo fue la última vez que llamó Ryuzaki? – le preguntó.

-¿Eh? Pues esta mañana si mal no recuerdo – contestó el médico – Pero ya le he dicho que no se preocupe. Usted será informado debidamente si vuelve a tener alguna llamada.

-Muchas gracias – respondió Mello.

"Bueno, si L ha llamado esta mañana significa que al menos él está bien. Creo que son buenas noticias" pensó Mello quedándose un poco más tranquilo, aunque aún estaba deseando poder hablar con L, con Near o con cualquiera que supiera de la operación policial.

OoOoO

Por fin, después de una larga batalla contra la cena, a Misa tan solo le quedaba por comerse un pequeño pedacito de tarta. Para ella, aquel último bocado era prácticamente el logro más importante del siglo.

-Por fin – dijo la rubia después de masticar y tanto L como Yuko le aplaudieron con algo de aburrimiento, ya que llevaban un buen rato observando aquella batalla – Gracias por la comida.

-Enhorabuena – le felicitaron ambos.

-Y ahora, ¿me dejas los honores, Yuko? – le pidió Misa poniéndose en pie – ¡Por fa! – le pidió juntando las manos.

-Si te hace ilusión ser tú quien me desenmascare, a mí me da igual – contestó la otra.

Misa entonces fue directa a quitarle el sombrero, dejando al descubierto una larga melena negra que estaba atada cuidadosamente en un moño por encima de su cabeza.

-¡Vaya! Tienes el pelo del mismo color que Ryuzaki – se sorprendió ella – Y ahora, veamos esos ojos…

Tiró suavemente de las gafas de sol de Yuko y unos ojos grises muy similares a los de L le devolvieron la mirada.

-¿Qué? – preguntó Misa bastante sorprendida, pasando una y otra vez su mirada de L a Yuko, y viceversa. Además del pelo y los ojos, tenían unos rasgos muy parecidos.

"¿Cómo he podido pensar que estos dos eran una pareja? ¡Es obvio que son familia!" pensó la rubia sintiéndose un poco idiota. Era como si le hubieran gastado una broma, había tenido al lado a dos personas físicamente muy similares durante un buen rato y no se había dado ni cuenta.

-¿Estás bien, Amane? – le preguntó Yuko al ver que la otra no decía nada más y no paraba de mirarlos – Me parece que no se lo esperaba, hermano – añadió mirando a L – Vas a tener que darme por aprobada la prueba del disfraz – dijo con satisfacción.

-Desde luego. Me parece que la has dejado aturdida, hermanita – la felicitó L alzando una mano que Yuko no tardó en chocar.

-¿Eh? Estoy bien, estoy bien – les aseguró Misa – Es solo que me ha sorprendido un montón. ¡No me esperaba que fuerais tan parecidos! – admitió – Y menos aún que fuerais hermanos.

"Por si un Ryuzaki fuera poco, ahora hay dos" pensó Misa aún bastante impactada, aunque de alguna manera sentía una especie de alivio…


*Hokkaido: de las cuatro islas principales de Japón es la que está más al norte, de hecho literalmente significa "camino al mar del norte". La acción se desarrolla en Tokio, que está al sur de la isla de Honshu, la más grande del archipiélago. Con esto quiero decir que Misa vive algo lejos de su tía Natsu.

Jejeje, Yuko era de farol, aunque posiblemente más de uno la recordaba de su aparición en Strenght y no le ha pillado de sorpresa. De todas formas, no os preocupéis que ya vendrán rivales en serio, y muy pronto.

Explico un poco lo de la hermanita, cuando escribí la primera versión necesitaba personajes femeninos y en un principio Yuko iba a ser una chica del orfanato "normal y corriente", y al definir las relaciones que tendría con cada uno de los personajes se me ocurrió poner que L "era como su hermano mayor" ya que no iban a verse atraídos románticamente pero se iban a llevar bien, y a partir de ahí fue muy fácil liarlo todo. Esa es la anécdota :P

Por cierto, espero que no os esté resultando lenta la historia, pero creo que en estos primeros capítulos debo explicar paso a paso cómo al final L termina accediendo a hacerse cargo de Misa. En la otra versión directamente aceptaba porque sí y, no sé, no me parece natural en él.

Y ahora respondo comentarios:

GiselleVera: Misa va a tener que espabilarse, no te preocupes. De hecho, ya estaba un poco celosa en este capítulo... ;)

LilSykesMixer: No, a Yuko le gusta otro de los chicos, pero tenía que dejar la opción de L abierta (y hacer como que no existe la primera versión) para dar intriga. Y por supuesto que van a estar todos los chicos, no me los podía dejar :)

InOuji: ¡Buena memoria, acertaste con la identidad de Yuko! Gracias, creo que sé lo que quieres decir con lo de dinámico, para mí que las piezas encajan mejor porque me estoy deteniendo más en los sentimientos de los protas y eso hace avanzar la historia de manera más lógica. Así lo veo yo :)