ESCRIBIENDO UN NUEVO FUTURO
Capítulo 6: Los moldes de la discordia:
-Veamos, una cosa buena que me haya pasado hoy… – murmuró Misa pensativa mientras mordisqueaba la punta de atrás de un lapicero – Mmm… Pues no se me ocurre nada.
Cambió de postura varias veces sobre el sofá en un intento de que le llegara la inspiración, hasta que finalmente se rindió y tiró la libreta y el lápiz sobre la mesa con aburrimiento.
-¡Jo! Esto es un rollo – protestó a nadie en particular.
Misa sacó entonces el mando a distancia de debajo de una almohada y puso la tele. En ese mismo momento, una reportera con el micrófono en la mano parecía estar entrevistando a un grupo de chicas jóvenes.
-Mi novio es un gran aficionado a la fotografía – decía una de las muchachas – Así que para San Valentín he pensado en hacerle un bombón de chocolate con la forma de una cámara.
-¡Guau! Eso es muy original – le felicitó la reportera – Veamos más ideas. ¿Y tú qué tipo de dulce le vas a regalar a los tuyos? – se dirigió a otra de las chicas.
-Yo tengo muchos amigos y familiares a los que agradecer este año, así que haré un montón de dulces de chocolate y los repartiré entre todos y… – contestó, pero Misa entonces decidió apagar la tele de nuevo.
"Es verdad, pronto será San Valentín… Mi primer San Valentín sin Light…" pensó amargamente.
Misa se dio cuenta de que el día 14 de febrero se aproximaba con rapidez. Los últimos tiempos habían sido tan raros y turbulentos para la chica que la fecha se había acercado tan sigilosamente como un ninja, y se había presentado ante ella casi sin notarlo.
Los años anteriores Misa había esperado con ansias la llegada del día más romántico del calendario. Chocolate, flores, velas… Todo tenía que estar planeado al milímetro. Pero ese año sería muy, muy diferente.
"¿Qué debo hacer?" se preguntó mirando la foto de su novio desde el sofá. "Tengo gente a la que agradecer, pero… si entrego chocolate a otros, tal vez Light piense que lo estoy olvidando. Y eso no me parece bien. Sí, lo mejor será que ignore la fiesta por completo y ni siquiera dé chocolate por agradecimiento a nadie" pensó decidida.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió y apareció Matsuda.
-Buenos días, Misa-Misa – le saludó el joven agente mientras caminaba hacia el sofá donde la chica se encontraba.
-Ah, buenos días, Matsu – contestó ella.
-¿Qué es esto? – le preguntó el chico con curiosidad al ver la libreta tirada de mala manera sobre la mesa.
Matsuda echó un vistazo a la página que había quedado abierta y se dio cuenta de que por los márgenes había varios corazones dibujados en cuyo interior estaba anotada la frase "Misa y Light. Amor para siempre", por lo que el chico se tragó las ganas de rodar los ojos.
-Esa es la tarea que me ha mandado el psicólogo – le explicó la rubia – Todos los días tengo que escribir algo bueno que me haya pasado.
-¿Ah, sí? Parece interesante – opinó él.
-¿Eso crees? – preguntó Misa con aburrimiento – Los días de atrás escribí "he contemplado la foto de Light durante un rato", pero ahora quiere que sea más creativa y apunte otras cosas diferentes.
-Bueno, supongo que quiere que te esfuerces – apoyó al doctor asintiendo varias veces seguidas.
-¿Sí? Pues es un rollo, se siente como si me hubieran mandado deberes al igual que en la escuela – se quejó la chica.
-Déjame que te eche una mano… – respondió él mientras abría su maletín y se ponía a rebuscar dentro – ¡Ya sé! Hoy puedes poner "mi amigo Matsu me trajo una revista" – agregó sacándola de su maletín y mostrándosela.
-¿Eh? Está bien. Como no se me ocurre otra cosa y quiero terminar cuanto antes, lo pondré – respondió Misa y acto seguido anotó la frase – Terminado – añadió con satisfacción y después intentó alcanzar la revista.
-Oye, ¿y qué hay de las gracias? – preguntó el chico apartándola de su alcance, haciéndose el molesto.
-Tienes razón – estuvo de acuerdo – Gracias, Matsu.
-Eso está mejor. De nada – contestó él mientras se la tendía de nuevo y ella la aceptaba – Como muchos días dices que te aburres pensé que una revista podría entretenerte un rato.
Misa la abrió entonces por una página al azar.
-La sección de moda me encanta. Los vestidos que se llevarán esta primavera son preciosos – comentó la chica con los ojos brillantes – ¡Este bolso me gusta mucho! Tengo que hacerme con uno en cuanto salga a la venta…
-Supuse que sería de tu agrado – respondió Matsuda con una sonrisa.
"Parece que la revista le entretiene al menos. Creo que ha sido una buena idea, debería traerle más cosas en los próximos días" pensó el chico contento.
OoOoO
La imagen de Matsuda conversando con Misa podía verse en una de las pantallas de la sala de Yuko, pero no era ella quien ocupaba la silla giratoria en esos momentos, sino L. Sin embargo, la chica también estaba por allí cerca y justo en ese instante le servía un café y un pastel de fresa a su hermano.
-Gracias – le dijo él mientras empezaba a echar terrones de azúcar a la taza.
-De nada – contestó la chica y acto seguido se fue a la parte de atrás de la sala a organizar unos documentos.
El detective entonces tecleó algo y pronto apareció la cara del doctor Smith en el monitor del ordenador.
-¡Hola, chicos! – saludó el hombre.
-Hola, doctor Smith – contestó L, y Yuko también le saludó desde atrás con un gesto – ¿Cómo va todo?
-Bien, bien – asintió el hombre con una sonrisa – Pero mi esposa a veces se pregunta si seguís una dieta equilibrada – añadió al ver el pastel que el detective se estaba comiendo, y el comentario hizo que los dos hermanos miraran hacia la pantalla con la misma cara de aburrimiento, lo cual a su vez provocó que el doctor soltara una sonora carcajada.
La señora Smith era una de las cocineras del orfanato, así que la pareja conocía las peculiaridades culinarias de la mayoría de los genios que allí se habían criado. Y también sabían de sobra que podían molestarlos un poco con ese tema.
-Usted ya debería saber que el azúcar estimula el cerebro y ayuda a pensar – protestó L rodando los ojos.
-En fin, sabes que no quería hablar contigo solamente para echaros la bronca con la comida – continuó diciendo el hombre, poniéndose un poco más serio.
-Eso espero – contestó el moreno – Bueno, ¿qué tal ve el asunto de Amane?
-Ya ha pasado una semana desde que estoy entrevistándome con ella, así que ya tengo algunas conclusiones – le informó – En resumen, digamos que Amane está enfadada con la vida y lo único bueno que ve en ella es su querido novio.
-En mi informe ya le advertí que está un "pelín" obsesionada con él – respondió el detective remarcando la palabra.
-Sí, yo también me he dado cuenta – contestó el doctor Smith – En fin, tras hablar con ella puedo concluir que el origen de todos sus traumas está en el día en el que presenció la muerte de sus padres a manos de un asesino. Es algo que me parece que aún no ha superado – agregó con seriedad.
-Debió de ser una escena dura de presenciar – estuvo L de acuerdo.
-Claro – asintió el hombre – Piénsalo. Ella era una adolescente feliz y soñadora, con una vida como la de cualquier otra chica de su edad. Y de repente ocurre eso justo delante de sus narices. Sin duda, debió de producirle un shock demasiado grande y difícil de gestionar. Y a eso súmale que después la justicia al parecer le dio la espalda.
-He revisado de nuevo las actas de aquellos juicios – respondió el detective poniendo una mano sobre una pila de papeles – Seguramente Amane pensó que todo estaba en su contra, ya que el tipo tenía el juicio prácticamente ganado. Justo antes de que Kira decidiera eliminarlo, claro.
-Lo que directamente nos lleva a su gran admiración por ese tipo – continuó explicando el doctor Smith – Nos guste o no, Kira fue el único que se dignó a hacerle caso en un momento tan crítico como ese.
-Lo sé – asintió el chico con tranquilidad – Pero entonces mi pregunta es, si ya tenía alguien a quien admirar, ¿por qué se obsesionó con Yagami?
El hombre lo meditó un momento y L aprovechó para dar un sorbo a su café. Obviamente había tenido que omitirle ciertos detalles al psicólogo y uno de ellos era la verdadera identidad de Kira.
"Si Misa realmente olvidó que Light era Kira, ¿no debería haber dejado de estar obsesionada con él? No lo entiendo" pensó el detective.
-Bueno… Tal vez esa obsesión con su novio tenga algo que ver con la idea del príncipe de cuento – contestó al fin el doctor – Por lo que Amane me ha contado, de pequeña le encantaban esas historias, así que la idea de un príncipe azul rescatándola de todo lo malo que le había pasado la conectaría con sus padres de nuevo.
-El círculo vicioso. Volvemos al principio – comentó L y el hombre asintió dándole la razón.
-A partir de ahora, Amane debería centrarse en superar lo de sus padres y en recordar qué era lo que le motivaba a luchar antes del desastre – concluyó el psicólogo – Debe reconciliarse con la vida y comprender que aún tiene muchos propósitos por los que vale la pena luchar.
-Ah, supongo que para eso es la lista de cosas buenas que le han pasado cada día – intervino entonces Yuko que, aunque estaba en la parte de atrás de la sala, no se había perdido ni una palabra de la conversación.
-Efectivamente – asintió el doctor Smith – Amane tiene un largo camino por delante, pero para empezar quiero se fije en los pequeños detalles del día a día y los valore.
L alzó un poco la cabeza. En una de las muchas pantallas de vigilancia podía verse a Misa repasando una revista y hablando con Matsuda. El detective se preguntó si aquello que le había comentado el otro chico sobre tratar de conquistar a la rubia iba realmente en serio…
-Bien, Ryuzaki. Ambos tenemos cosas que hacer, así que ya no te entretengo más – dijo el hombre – Haré todo lo que esté en mi mano para avanzar con este caso – le prometió.
-Muchas gracias – respondió L – Hasta pronto.
-Adiós, chicos – se despidió también.
La conexión terminó y la pantalla del ordenador volvió a su estado anterior.
-Regreso a la sala de control – anunció L mientras se levantaba de la silla.
-Vale. Hasta luego – se despidió Yuko.
-Sí, hasta luego – respondió él dirigiéndose hacia la puerta.
L salió de aquella sala y comenzó a caminar por los pasillos del edificio. En un cruce se encontró con Matsuda, el cual parecía bastante contento, ya que incluso venía silbando una canción.
-Oh, buenos días, Ryuzaki – le saludó en cuanto lo vio, acelerando un poco el ritmo para ponerse a la altura del detective.
-Buenos días – contestó él.
-¿Sabes? Estoy empezando a llevar a cabo mi estrategia con Misa-Misa – le contó el policía.
-¿Qué estrategia? – preguntó L haciendo como que no sabía a lo que se refería.
-Sí, hombre, si te lo mencioné – contestó el otro – Voy a por ella, conquistándola poco a poco.
-Oh, eso – respondió el detective como si acabara de acordarse – No sé qué tienes pensado hacer y no me interesa, pero será mejor que no la alteres más de lo que ya está – añadió algo más serio.
Matsuda entonces se adelantó y se puso por delante del otro, justo al lado de la puerta de la sala de control.
-No te preocupes. Terminaré haciendo que supere sus problemas – le aseguró alzando un pulgar – Ya verás.
El joven policía pulsó el botón para que la puerta se abriera y ambos chicos entraron a la sala de control.
"¿Por qué tengo la sensación de que el plan de Matsuda va a acabar mal?" se preguntó L rascándose el pelo.
El detective se encogió de hombros. Él ya tenía bastantes cosas que hacer como para preocuparse también de eso.
OoOoO
Un par de días más tarde, Misa se había acercado hasta la jaula de su pájaro para rellenarle los recipientes con algo de comida y de bebida.
-¡Pío! – cantó alegre el animal.
-¿Está rico? – le preguntó – Me alegro mucho de que te guste, Ry… ¡uy!
La chica se tapó la boca y miró hacia todas partes verificando que no hubiera nadie más en la habitación en aquel momento.
"Por poco lo digo" pensó todavía algo tensa.
En ese momento escuchó cómo la puerta de su habitación se abría y se estremeció. En su imaginación se trataba de L, que venía enfadado a regañarle. Sin embargo, al girarse vio que como cada mañana desde que le llevó la revista, era Matsuda quien hacía su aparición.
-¡Buenos días, Misa-Misa! – le saludó el chico con su energía de siempre.
-Ah, solo eres tú, Matsu… – contestó ella con cierto alivio.
-¿Te he asustado? – preguntó el policía preocupado.
-Un poco…
-Oh, vaya. ¡Lo siento! – se disculpó Matsuda rascándose un poco la nuca – Pero para compensarlo hoy también te ayudaré con tu lista de cosas buenas – anunció contento.
-Espera, no tengo claro que al psicólogo le haga gracia que ponga cosas tan parecidas – respondió Misa – Ya me ha advertido otra vez que varíe un poco – añadió con aburrimiento señalando una pila con la revista, el manga y las fichas de pasatiempos que el chico le había llevado los días anteriores.
-Es que hoy te traigo algo muy diferente – anunció él dejando una bolsa con un paquete encima de la mesa.
-¿De qué se trata? – preguntó ella con curiosidad.
-Ábrelo y lo sabrás – respondió misteriosamente.
Misa sacó una colorida caja de la bolsa y la observó.
-¿Mo… moldes para chocolates de San Valentín? – preguntó sorprendida, pero al momento le cambió la expresión a enfadada – ¡¿Y yo para qué quiero esto?!
-¿Cómo que para qué? Está claro, para que hagas chocolate – contestó Matsuda sin entender el enfado – Creo que es una buena idea, te distraerá de tus penas.
-¡No puedo darle chocolate a otro hombre que no sea Light! – chilló Misa entonces enfurecida.
-Pe… pero no tienes que hacer chocolate por amor. También puede ser por agradecimiento – le recordó él tratando de tranquilizarla.
-Me da igual. ¡No le daré chocolate a nadie! – insistió la chica infantilmente.
-Venga, no seas así – trató de calmarla.
-¡Que no! ¡Largo de aquí! ¡Tú y tus moldes! – gritó Misa y en un arrebato empujó la caja fuera de la mesa, la cual cayó al suelo y se abolló un poco.
-Pe… pero Misa-Misa… – trató de defenderse Matsuda.
-¡Fuera! ¡Fuera! – chilló ella agitando los brazos exageradamente.
El pobre chico suspiró y se agachó para recoger la caja del suelo, y después salió de la habitación.
-Jo, Light. Con razón decías que este era idiota – se quejó Misa mirando la foto del chico.
Se cruzó de brazos aún molesta. Nadie, absolutamente nadie estaría nunca por delante de su Light, aunque eso significase dejar de celebrar para siempre una fiesta que tanto amaba, como era el caso de San Valentín.
OoOoO
Aizawa entró a la sala de control y avanzó hasta la mesa de los ordenadores mientras portaba consigo un taco de papeles.
-Esta es la lista con todos y cada uno de los criminales cuyo nombre y rostro se ha distribuido hoy en algún medio de comunicación del país – explicó el agente dejando los folios justo delante de L.
-Gracias, la uniré a las de los días anteriores – contestó el moreno – Os alegrará saber que, de momento, sigue sin ser asesinada ninguna de estas personas.
-Eso significa que ninguno de los Kira distribuyó más hojas, ¿verdad? – preguntó Mogi con alivio.
-Parece poco probable – confirmó el detective – De todas formas, el comandante Lester y los otros tienen la orden de registrar a fondo las casas de Light, de Takada y de Mikami. Además, como resultó ser falsa la regla que hacía referencia a que, si se destruía la libreta, todos los que la hubieran tocado morirían, también procederán a quemar todos los papeles sospechosos por precaución.
-Eso es un poco… radical, ¿no? – respondió Ide sorprendido por los métodos de ese chico. Había oído hablar de lo exagerado que era, pero verlo en directo en acción impresionaba mucho más.
-Quiero asegurarme de que aquí terminan los incidentes relacionados con Kira y esa maldita libreta – respondió L con seriedad mientras abría una bolsa llena de nubes de azúcar, para justo después echarse una a la boca – Yuko, me gustaría que me echaras una mano pasando al registro los datos que acaba de traernos Aizawa – le pidió mirando hacia la pantalla, donde apareció una Y.
-Enseguida voy – contestó la voz de ella a través del ordenador.
Tras unos minutos la puerta se abrió y Yuko se presentó allí empujando un carrito lleno de dulces. El primero que estaba en su camino hacia los ordenadores era Near, el cual jugaba en el suelo con un circuito circular alrededor de él.
-¿Te… apetece algo de lo que traigo? – le preguntó la chica con timidez – Hoy todo es casero.
El chico de pelo blanco miró con detenimiento los dulces mientras se retorcía un mechón entre los dedos.
-Creo que elegiré una de estas pastas – contestó él llevándose una con una almendra en el centro para después probarla – Vaya, creo que cada vez cocinas mejor – añadió y ella se puso roja como un tomate.
-Gracias… – susurró la chica e inmediatamente siguió su camino hacia los ordenadores donde su hermano ya la estaba esperando para darle instrucciones, además de para también comerse algún dulce del carrito.
Tras esto, cada uno de los allí presentes se centró en sus tareas. Prácticamente el único ruido que se oía en la sala era el de los coches de juguete de Near.
-¡¿Y yo para qué quiero esto?! – se escuchó a Misa chillar entonces y todos dirigieron sus miradas hacia la pantalla donde se podía ver a la chica y a Matsuda.
-¿Qué pasa ahí? – preguntó Mogi acercándose para mirar más de cerca – Oh, no. Misa-Misa parece realmente enfadada por algo…
Todos los presentes observaron un poco más la escena hasta que Matsuda tuvo que abandonar la habitación.
-Qué extraño… A Misa-Misa siempre le ha encantado todo eso de regalar chocolate por San Valentín – comentó Mogi.
-Debe de habérsele metido en la cabeza alguna de sus ideas. Es muy obstinada – opinó L con tranquilidad.
-Eso también es verdad – estuvo de acuerdo el manager de la chica.
"¿Obstinada? No he interactuado demasiado con ella, pero en ocasiones sí que es cierto que es igual de cabezota que alguien que yo me sé" pensó Yuko mirando de reojo a su hermano.
En principio esos dos parecían muy diferentes, pero… observándolos con más detenimiento tenían ciertas similitudes.
Momentos después la puerta de la sala se abrió y todos se giraron para ver entrar a un Matsuda cabizbajo, el cual se dirigió directamente hacia una de las sillas giratorias y se dejó caer en ella.
-Ya la has fastidiado, ¿eh? – le regañó L – Te advertí que no molestaras a Misa demasiado. Sabes de sobra que se altera fácilmente.
-Solo quería que se distrajera un poco… – murmuró el joven policía soltando la caja de los moldes sobre la mesa, para después apoyar también su cara allí – ¡Rayos! Odio verla tan hundida por culpa de un cretino.
-¿Vas a dejar esto aquí? – preguntó el detective señalando la caja – Molesta.
-No quiero saber nada más de esos moldes – respondió Matsuda infantilmente – Tíralos si molestan. La caja está algo abollada, así que no creo que pueda devolverla a la tienda.
-Yuko, ponlos en el carrito para llevártelos luego – pidió L a la chica y después le entregó la caja.
-Vale – asintió ella y después miró mejor la caja.
"Moldes para dulces. Ideales para darle una sorpresa a tu amor en San Valentín" leyó mentalmente. Miró un momento a Near y se sonrojó levemente. "No, no me atreveré a darle chocolate por amor. Pero sí que puedo dárselo por agradecimiento" pensó contenta mientras soltaba la caja en un rincón del carrito. "Sí, usaré estos moldes para hacer dulces de San Valentín. Creo que es una buena idea".
OoOoO
Había transcurrido un rato desde la rabieta de Misa. En ese momento, la chica estaba sentada frente al televisor con los brazos cruzados y con una expresión un tanto enfadada, mientras daba inicio su sesión con el doctor Smith.
-Pareces de mal humor – opinó el hombre, al que obviamente ya le habían comentado lo que pasaba.
-¡Para no estarlo! – exclamó ella – Uno de los chicos me ha traído moldes para que haga dulces de San Valentín.
-¿Y tú no quieres hacer dulces? – la cuestionó él.
-¡Pues claro que no! – negó la rubia inmediatamente – ¡No quiero que nadie esté por delante de mi Light!
-Nadie estará por delante de él – le aseguró el doctor tratando de tranquilizarla – Amane, no hay nada de malo en seguir con tus actividades. De hecho, si cada vez que vayas a hacer algo crees que dejarás atrás a tu novio, no podrás avanzar.
-Entonces no quiero avanzar – respondió la chica desafiante y después se levantó del sofá con el mando en la mano y apagó la tele, haciendo que desapareciera la imagen del doctor.
Misa se dejó caer de nuevo en el sofá sintiéndose furiosa. Si los demás querían que ella olvidara a Light, entonces se opondría al mundo entero si hacía falta.
En ese momento, la televisión volvió a encenderse de nuevo sin que ella pulsara ningún botón del mando y la imagen del psicólogo apareció otra vez en su pantalla.
-Tengo malas noticias para ti. Tu televisión se puede controlar desde el ordenador central – le comunicó el doctor Smith algo burlón.
-No quiero hablar con usted – contestó Misa infantilmente mirando para otro sitio.
-Amane, ya eres adulta – le recordó él con seriedad – Creo que podemos solucionar esto usando el diálogo.
-¡He dicho que no! – gritó la chica tapándose los oídos.
La rubia vio unos auriculares sobre la mesa, así que inmediatamente los enganchó a su teléfono y se los puso con la música a todo volumen. Miró un momento hacia la tele y vio al hombre moviendo los labios, pero obviamente no entendía lo que decía.
-No oigo nada de lo que dice. Está usted perdiendo el tiempo – se burló Misa.
Observó que el psicólogo trató de comunicarse con ella durante un par de minutos más, hasta que por fin la imagen se quitó sola y la pantalla se puso en negro de nuevo.
"Qué lista soy" presumió la rubia mentalmente con satisfacción. "Le he vencido muy fácilmente".
Misa entonces se estiró en el sofá apoyándose en el respaldo y miró hacia arriba.
-¡Ryuzaki! – se sorprendió al verlo justo detrás de ella.
L la miraba con cierta burla, ya que con el ruido de la música la chica no lo había oído entrar. El moreno tiró entonces de los auriculares de Misa para quitárselos.
-Veo que te estás divirtiendo, ¿eh? – le preguntó el detective.
-La culpa de esto no es mía – protestó ella y después hinchó los mofletes.
-Deberías aprovechar mejor estas sesiones con el doctor Smith, ¿no te parece? – le sugirió el moreno.
-¡Ese hombre es idiota! – exclamó la rubia levantándose del sofá de un salto para después encarar al chico – No pienso asistir a más sesiones suyas. ¡Busca a otro psicólogo! – le exigió.
-Ni hablar – se negó L – El doctor Smith es uno de los mejores en su campo. Deberías estar agradecida de que quiera atenderte con su apretada agenda.
Misa entonces se dirigió decidida hasta el armario, lo abrió y empezó a sacar su ropa de dentro apresuradamente.
-¿Se puede saber qué haces? – le preguntó el detective sin perder la calma.
-¡Me voy de este sitio! – chilló la chica infantilmente.
-Vale, inténtalo – respondió L con tranquilidad, lo que consiguió irritarla aún más.
En ese momento, Misa dejó caer al suelo toda la ropa que llevaba en las manos y se volvió contra él de nuevo.
-¡¿Por qué aquí nadie me entiende?! – gritó ella con rabia – Matsu con los moldes, ese doctor con que está bien hacer chocolate para todos… y tú no dejarás que me marche, ¿verdad? ¡Solo quiero seguir viviendo, como le prometí a Light!
-¿Y todo el asunto este de que hagas chocolate no forma parte de "seguir viviendo" como tú dices? – preguntó L sin perder la calma.
-¿Qué dices? Light pasará a un segundo plano y pensará que me estoy olvidando de él. ¿No lo comprendes?
-¿Por qué ibas a olvidar a alguien por darle chocolate a otros? – preguntó el detective sin entender – Es que no veo la conexión…
Él controlaba varios idiomas, pero en ese momento sintió que no era capaz de entenderla.
-Eres un insensible, igual que los otros dos – le acusó y acto seguido le tiró con rabia una de las almohadas del sofá, que impactó en el brazo de él.
-¿Sabes? No te vendría mal tranquilizarte un poco – contestó L mientras le lanzaba de vuelta el cojín, el cual le dio en toda la cara a la chica.
Misa se quedó impresionada, ya que no se esperaba el contraataque, pero al momento reaccionó poniéndose aún más furiosa. Desde luego, la delicadeza no era el fuerte de ese chico…
-¡¿Cómo voy a tranquilizarme contigo cerca?! – chilló aún más enfadada que antes – ¡Eres un idiota! ¿Es que no te han enseñado cómo hay que tratar a una señorita?
-¿En serio piensas que si me atacan, sea quien sea, voy a quedarme de brazos cruzados sin hacer nada? – contraatacó L – Eso sí que sería estúpido.
-Pues ahora te vas a enterar – le amenazó ella y después cargó con varias almohadas entre sus brazos – Toma esta. Y esta también – fue diciendo mientras se las iba lanzando una a una.
L, a su vez, fue devolviéndole todos y cada uno de los cojines con bastante más precisión de la que tiraba ella.
-¡Au! – se quejó Misa tras recibir un impacto – ¡Eres lo peor! ¿Por qué tendré que aguantarte otra vez todos los días?
-Te guste o no, hicimos un trato para que esta situación no afectara negativamente a tu popularidad – le recordó el chico – Tu novio cayó en mitad de la investigación del caso Kira. Ni a ti ni a mí nos interesa llamar la atención y que se termine sabiendo la verdad por ahí – razonó y ella odió que él tuviera razón.
-¿Y no hay otra solución? – preguntó la chica.
-Por supuesto – asintió él – Que te calmes.
-¡No puedo calmarme con todo el mundo hablando de San Valentín! – exclamó Misa ya bastante harta del tema – ¡Me gusta mucho la fiesta, pero ya no puedo celebrarla!
-Vamos a ver. Según lo establecido socialmente, un chocolate por agradecimiento debería valer menos que uno por amor, ¿no es así? – intentó L razonar con ella.
-Sí, pero la cuestión es que si me pongo a repartir dulces Light no recibiría nada y se quedaría por detrás de todos. ¿Por qué nadie entiende ese detalle? – preguntó enfadada agitando de nuevo una almohada en el aire.
-Pues si tanto te preocupa eso, hazle chocolate también a él, ¿no te parece? – propuso el chico ya también bastante harto.
-¿Eh? – preguntó Misa sorprendida justo cuando se disponía a lanzar y el tiro le salió hacia otro lado.
La almohada siguió en el aire una trayectoria un tanto extraña y terminó impactando en la jaula del pájaro, que empezó a chillar asustado mientras su guarida se tambaleaba peligrosamente.
-¡Cuidado! – exclamó L al ver cómo la jaula se inclinaba hacia el suelo.
El chico tuvo que echar una pequeña carrera para llegar a tiempo y sujetar el pie de la jaula antes de que se estrellara contra el suelo, aunque el traqueteo asustó muchísimo al pobre pájaro.
-¡Ryuzaki! – exclamó Misa corriendo hacia allí – ¿Cómo estás? ¿Te has hecho daño? – preguntó, pero no miraba al chico…
-Ah, ya sé. Le estás hablando al pájaro – comprendió el detective entonces.
Misa se tapó la boca horrorizada. Había revelado su gran secreto sin querer…
-Has tenido suerte – comentó el chico dándose la vuelta – Si la jaula hubiera llegado a impactar contra el suelo, el animal podría haberse hecho mucho daño.
-Lo sé… – murmuró ella – Tranquilízate, por favor. Ya ha pasado todo – se dirigió a su mascota.
"¿Acaso le da exactamente igual lo del nombre?" se preguntó Misa mirando a L de reojo, el cual seguía dándole la espalda.
-Oye… – murmuró Misa.
-¿Qué? – preguntó L mirándola de reojo.
-Es que… ¿no vas a preguntarme por qué se llama así? – quiso saber ella.
-Un homenaje, ¿verdad? Imagino que la respuesta será algo así – adivinó el chico.
-Sí – asintió la rubia – Además, a veces este pequeño te mira con unas expresiones un tanto… indescifrables. Como tú. Hasta Light estuvo de acuerdo cuando lo mencioné. ¡Puedes preguntarle a Matsu y a los otros si no te lo crees! – insistió – Y… y también cuando se desparasita tiende a quedarse con las plumas a lo loco, como tu pelo… Tendrías que verlo.
Misa se quedó en silencio viendo cómo L seguía de espaldas y además no contestaba. Ella sintió entonces un nudo en la garganta.
-Te has enfadado… Sabía que te enfadarías, por eso no quería decírtelo – dijo la chica agachando la cabeza.
L entonces se giró sorprendido, aunque procuró que su cabello negro le tapase gran parte de la cara para que ella no lo viera ruborizado.
-¿Qué? No estoy enfadado – negó él entonces – Es solo que… nunca nadie había hecho por mí algo parecido. Pero te puedo asegurar que no me ha molestado – añadió poniendo las manos en alto.
-¿Lo… dices de verdad? – preguntó Misa algo más animada.
-Sí – le aseguró.
L no estaba acostumbrado a ningún tipo de muestra de cariño por parte de la gente externa al orfanato, por lo que el hecho de que alguien se acordara de él se sentía tan extraño que incluso le daba algo de vergüenza.
-Oye, eso que has dicho antes de que puedo darle chocolate a Light… Él… ya no está – murmuró la chica entonces – ¿No sería… raro?
-Bueno, cuando le pusiste el nombre a tu pájaro tú pensabas que yo ya no estaba, ¿no? – respondió él – Creo que es una situación parecida.
-¿Eso piensas? – le preguntó la chica con algo de esperanza.
-Sería un homenaje igualmente, ¿no? – le contestó L.
-¿Sabes? Creo que tienes razón – estuvo Misa de acuerdo – Además de esa manera como Light vería que no me olvido de él, podría darle chocolate a los demás también – resolvió – Gracias, en el fondo eres un cielo – añadió mirando a L con una leve sonrisa.
"¿Eh?" se sorprendió él notando su corazón un poquito acelerado.
-Ah… De nada – respondió desviando la mirada.
OoOoO
Yuko miraba perpleja las pantallas desde su sala de trabajo. Se había quedado observando la pelea de almohadas entre L y Misa, debatiéndose entre si debía intervenir de alguna manera o no. Confiaba en la capacidad de negociación de su hermano, pero por un momento la morena llegó a dudar que fuera capaz de controlar la situación.
-Bueno, al final parece que lo ha logrado – suspiró aliviada al verlos tranquilizarse.
Los observó un poco más y una pequeña sonrisa traviesa se formó en su rostro. Acababa de descubrir que la relación existente entre esos dos no era nada aburrida. Quizás incluso existiera esa chispa especial…
"Tal vez estos dos hagan buena pareja después de todo" pensó Yuko divertida.
Happy birthday, L!
Sobre el capítulo de hoy, sinceramente la escena del pájaro me parecía algo sosa como estaba antes, así que le he dado más "cariño" en esta ocasión, aparte de que también sentía que hacía falta una escena de Misa en modo súper infantil a causa de su amor por Light, metiendo en problemas a todo el mundo a causa de esto. Espero que haya quedado bien :)
¡Por cierto, por cierto, por cierto! Yo es que soy muy fan de Los Simpson, así que cuando leí hace un par de días que el especial de Halloween de este año iba sobre Death Note... jajaja. No he visto el episodio aún, pero por las imágenes que circulan por ahí la animación que han utilizado es brutal y ya estoy deseando ver qué se les ha ocurrido (miedo me da conociéndolos jajaja).
Guest: por supuesto que no me olvido de esta historia, pero a veces la inspiración te abandona y es difícil escribir. Pero bueno, haré lo que pueda por actualizar al menos una vez al mes :)
