Hora de retomar una historia olvidada, cuyo legado nunca se debió olvidar por las futuras generaciones.
El legado de Sparda.
Cuando en un mundo básico donde sólo regían demonios primitivos y oscuros, junto a Ángeles de aspecto celestial y cósmico... Surgió una guerra, liderada por aquel ser horrendo sin aspecto alguno, Mundus.
Dios hizo frente a aquel ser que creaba demonios a voluntad propia, siendo una guerra caótica, destructiva y horrenda...
Las fuerzas del bien las tenían de perder, pero cuando un demonio, uno de los más poderosos Terratenientes de Mundus vio el caos y muerte que los demonios dejaban a su paso.
Mundus, no lo creía, que uno de sus demonios lograba sentir algo de empatia, más aún... Tenía sentimientos...
Aquel Caballero de armadura negra, Sparda, se rebelo contra su amo, Mundus, con su poderosa espada se libro una contra ofensiva, las fuerzas de Dios estaban menguadas, pero la determinación de Sparda, el poder y la emoción de verlo combatir por ellos... Los guió, y el mismo caballero diezmo las fuerzas de Mundus.
Sparda lucho cara a cara contra Mundus, una batalla que fue la más épica y legendaria que demonios y ángeles podían ver.
Solo se sabia y se recordaba que Sparda lo venció, pues él poseía algo que lo hacía diferente a sus hermanos y a su propio amo...
Seguro saben lo que pasó después, Sparda después de derrotar a su señor y a sus esbirros, con el poder de su gigantesca espada los sello en el Mundo Demoníaco, el poder de Sparda venía de aquel mundo.
Después de aquel conflicto, Sparda se retiro, en silencio nadie supo más de él, aunque ángeles y demonios se esforzaron en sentir su aura de demonio, fue inútil.
Sparda había forjado una amistad muy cercana con aquel ser que guiaba a los ángeles, Dios, el mismo igual había sufrido y su poder se hizo más bajo por aquel conflicto.
Años y años después se supo que tuvo un enfrentamiento con un demonio muy poderoso y desconocido hasta el momento, Argosax, junto a la ayuda de humanos poderosos Sparda igual venció, ángeles no podían intervenir pues aquel demonio se mantenía en secreto y aún sufrían por las secuelas de aquella gran guerra.
Prosigo... Sparda tuvo 2 hijos, con una persona a la que entregó todo su amor, Eva, una humana pero tenía un poder oculto, siendo una bruja blanca, sus hijos... ninguno de ellos 2 logra recordarlo pues el caballero desapareció en circunstancias misteriosas.
Estos chicos forjarian una increíble rivalidad, hermano contra hermano, odio mutuo que trajo mucho caos a la humanidad, pero a un menor grado.
Con la leyenda de aquel caballero oscuro aun rondando en la humanidad, muchos se llenaron de codicia y ambición pues el poder de Sparda podía estar en sus manos, la espada del mismo guerrero fue usada para sellar el paso de mundos y se quedó ahí, el sello no podía ser destruido.
Pero hay que hablar de los hermanos, Vergil y Dante Sparda, gemelos que sufrieron mucho desde el abandono su padre hasta la muerte de su madre a manos de los demonios de Mundus.
Pero la rivalidad seguía, llevándolos a una última batalla, en el Temen Ni Gru, siendo una gran torre que llevaba a nada menos que al sello donde estaba la espada del Caballero Oscuro.
Donde el hermano mayor Vergil cayo derrotado en su implacable búsqueda del poder definitivo, el poder de su padre.
Dante lo vio y no le intereso... Solo quiso pelear y pelear, pero pronto vio la verdad y finalmente al igual que su padre, vio lo que era bueno para lo demás, siguió su ideal y lo venció.
Vergil se quedó en el Mundo Demoníaco, donde finalmente cayó derrotado por el mismo Mundus, que lo convirtió en su sirviente.
Dante siguió con su vida, no sin antes llorar una única lágrima por la muerte de su último ser querido, lo último que le quedaba...
Demonios nunca lloran... Otra mentira más.
El hijo de Sparda siguió con su legado, superando en poder a su padre, enfrentándose a la nueva resurrección del mal, al mismo Argosax... Pero también a Mundus...
No sin antes... De regreso al infierno, Dante dispuesto a vencer a Mundus se encontró con Nelo Angelo, siendo Vergil con el espíritu corrupto por el poder de Mundus.
Un enfurecido Dante se levanto y tomo los collares que eran regalos de sus padres y forjó a la legendaria Sparda.
Donde nuevamente se libro una batalla de proporciones igual de legendarias, una batalla de uno contra uno en el infierno donde Dante salio victorioso.
El peliblanco, libraria muchas batallas a lo largo de su vida, aunque no fue muy buena la verdad.
El hijo de Sparda siguió con su vida hasta falleció en un enfrentamiento mortal... Pero esa historia, será contada en otra ocasión.
Han pasado muchas cosas desde entonces, un apocalipsis para la humanidad, el surgimiento de los ángeles caídos, nuevas guerra se desatarian entre Demonios y Ángeles... Donde finalmente el líder de estos, caería...
Dios cayó...
Entre tantas guerras y destrucción, ambos bandos declararon la paz entre sí, incluyendo ángeles que se revelaron ante la orden del Dios...
La paz surgió una vez más...
--un hombre de largos cabellos blancos con un uniforme muy peculiar era el que hablaba, con voz no muy gruesa, parecía de edad media, con una seria expresión hablaba--
—Llegó el momento... —dijo a si mismo levantando la mirada, mirando a su oscuro alrededor, pues se encontraba resguardado en una cueva— Él... Me dejó una tarea, y no pienso fallarle, pues pronto volverán... El legado de Sparda surgirá una vez más... —susurro dirigiéndose a la salida de la cueva en media noche oscura.
En la noche oscura oculto dentro de las profundidades de los bosques se escuchaban los pasos de una hermosa de dama de edad madura, cuya sonrisa relucia bajo la luz de la luna.
Sus pasos eran rectos, pero se detuvo un momento al llegar a la entrada de una vieja fortaleza abandonada en unas montañas.
Miró a su alrededor y entró en silencio, el sonido de sus tacones hacia eco en el pasillo hecho de mármol fino y elegante, la silueta de la dama se desvanecía en las sombras.
Pero antorchas puestas sobre las paredes se encendieron, las antorchas del muro izquierdo se encendieron en fuertes llamas rojas y las de la derecha se encendieron en raras llamas azules.
Cuando se volvió a ver a la dama, esta mostraba sus palmas sin dejar de caminar por el pasillo, sobre la mano izquierda se posaba un intenso fulgor rojizo y sobre la mano derecha se posaba un majestuoso fulgor azul.
Al llegar al final del pasillo se encontró con unas escaleras de bajada, no dudo ni un segundo y bajo lentamente las graderías.
Al llegar a la final de las graderías y dar un paso en un gran salón cubierto en tinieblas, las antorchas en el salón se encendieron, del mismo modo que las del pasillo.
En el centro se podía ver una hermosa fuente, cuya figura esculpida era una hermosa dama de cabellos largos, el llanto de la dama era la base de las fuente cuyo caudal era calmado y tranquilo.
La dama dio pequeños pasos acercándose a la fuente, a ambos extremos de las fuente misma que se encontraba dentro frente a las graderías, 2 tumbas abiertas hechas en oro y plata con bellas decoraciones, en ambas tumbas se podía ver 2 cuerpos cubiertos por en un mantel blanco.
Las tumbas de la izquierda contenía el cuerpo de un bebé que se podía calcular que no tenía más de unos meses de edad, en la tumba de la derecha de la dama se podía ver sobre aquel mantel blanco el cuerpo de un niño de al parecer 6 a 7 años.
—Oh escuchadme... Grandes poderes de la oscuridad —susurro posando las manos sobre las tumbas dejando el fulgor rojizo sobre la tumba con el bebé dentro, y el fulgor azul sobre el cuerpo del niño, aquellos fulgores se conviertieron en orbes de sus respectivos colores posandose sobre los infantes.
Pequeños brillos con forma de hadas de luz, se formaron en todo el cuarto volando libremente por toda la sala.
—Traed aquí la vida para mi, posad estas almas sobre sus nuevos huéspedes... Os suplico, las resurrección en cuerpo y alma... —a medida que hablaba una runa de color blanco y negro se formó a sus pies y los cimientos del mismo lugar comenzaron a temblar— ...Et lucem tenebras rogabo resurrectio animarum his duobus apparet mihi ... now! —en las últimas palabras las hadas de luz se fusionaron con los cuerpos bajo las sábanas y por pocos segundos pudo verse luces en forma de majestuosas alas detrás de la dama.
Los orbes lentamente se fundieron sobre los cuerpos de los infantes, bajo la sabana de la tumba con el bebé dentro podía verse como aquel pequeño comenzaba a moverse.
—Esta hecho... —susurro mostrando una sonrisa orgullosa, y con rápidos pasos se acerco a la criatura— Shshsh... Tranquilo corazón —con todo y sábanas levanto al bebe entre sus brazos, al acomodarlo dejando descubierto el rostro del pequeño, pudo notarse que su piel era ligeramente más blanca y su cabello era completamente blanco, el bebé miraba a su alrededor con curiosidad y la dama evitaba a toda costa que este pequeño llorase.
—Lo hiciste bien... —se escucho la voz masculina de un hombre detrás de ella, la señorita solo se dio la vuelta y le mostró el bebé en sus brazos— Esta listo... —el hombre era aquel sujeto que narro la historia de los Sparda, de largo cabello blanco tomó con mucho cuidado al pequeño entre sus brazos.
—¿Por qué el niño no...? —pregunto mirando la tumba con el cuerpo del niño detrás suyo, aquel niño se mantenía en silencio tal y como cuando ella llegó.
—No es su momento aún... Él le dio 6 años para que se hiciera la idea —miro al bebé refiriéndose a él— Cuando llegue el momento, se reunirán... Y después, tu actuaras una vez más... —el hombre se dio la vuelta a lo que la dama suspiro y lo siguió.
Y ambos salieron lentamente de aquel lugar, las antorchas rojas dejaron de dar luz, pues la llama se había extinguido, pero las llamas azules seguian ahí.
Horas después... En un tranquilo poblado, en medio de la madrugada, la tranquilidad de la mañana se vería interrumpida por el llanto de un bebé en frente del orfanato de aquel poblado... La puerta se abrió y una monja de mayor edad había sido atraída por el llanto de aquel infante.
La monja encontró al niño envuelto en sábanas blancas y cuando descubrió el rostro del pequeño, noto que el color de su cabello era blanco, la monja reacciono con sorpresa al ver esto.
—Oh~... ¿Quién dejaría a un bebé tan lindo aquí? —susurro intentado calmar los llantos del bebé y entró de regreso, al cerrar la puerta, la silueta de un hombre con una capucha negra se vio en una esquina no muy lejana.
La silueta solo se desvaneció rápidamente con la luz del alba y se escucho su susurro en el viento...
"Todo comenzó..."
Continuará...
