Noche con el cielo despejado, la luna llena iluminaba las calles de la Ciudad Fortuna, mientras la gente daba fin a su rutina diaria para reposar...
—Charlotte... Por qué no estas dormida? —un hombre que había entro al cuarto de su hija, una niña que no parecía tener más de 8 años, acostada y arropada bajo las sábanas de su cama.
—Porque no tengo sueño papá —respondió ella, dirigió su pequeña mano hacia la ventana, mirando fijamente a la luna como si quisiera tomarla con la mano... El padre se le acercó — Estaba pensando —añadió la pequeña.
—¿Pensando es que dulzura? —su padre se acercó y se sentó a su lado.
—Cosas... Cosas que quisiera hacer —se la notaba nerviosa al momento de hablar— Me gustaría ir más allá de la casa... Y más allá de la ciudad —aclaro metiendo su mano bajo su mano entre las sábanas.
—Te pareces a tu mamá dulzura... Dulce, pero firme, curiosa y aventurera —decía el hombre entre pequeñas risas, sentándose a un lado de la cama, mantuvo el silencio unos cuantos segundos y entonces— Te prometo que algún día te llevaré a ti y a mamá fuera de la ciudad, al mundo... —la niña miro con ojos de esperanza a su padre.
—¿En serio? —pregunto ella acercándose a su papá mismo que seguía sentado a su lado.
—Claro que si, cariño, te prometo que un día te llevaré a conocer un mundo diferente —le respondió dándole un pequeño beso en la frente a su hija— Pero duerme cariño, tienes que descansar —le dijo levantándose de la cama a lo que la niña solo asintió y volvió a acurrucarse en sus sábanas.
Cuando su padre se fue de su cuarto ella miró de nuevo por la ventana, sonrió emocionada por la idea de viajar por el mundo, conocería nuevos lugares, nuevas personas.
Mientras pensaba sintió el pesar de sus párpados y poco a poco pasaba el tiempo llegaba el sueño... La pequeña cayó dormida.
Habían pasado años desde aquel día...
Aquella niña se había convertido una dama, pero aún tenía ese sueño...
"Domingo..." abrió los ojos, era una cálida mañana, cuando la luz del alba marco el inicio de un nuevo día, pero para ella no sería diferente, bostezo levantándose de la cama se acerco un poco a la ventana hasta que la luz del sol acariciaba sudelicado cuerpo.
Suspiro un poco frustrada, siguiendo una rutina de meses y meses... Habían pasado muchas cosas después de aquella noche.
Lentamente se dirigió al baño para ducharse, mientras dejaba correr el agua regreso para preparar su ropa sobre la cama, y entonces entró a la ducha...
"Día tras día, la misma rutina... Una y otra vez" el agua recorría su esbelto cuerpo, y procedió a bañarse "Día habitual, es día de orar... Y luego a trabajar"
Su mano con jabón recorría su delgado brazo, con la mirada perdida vio como una delgada mano aparecía y sostenía su mano jabonosa, de inmediato alzó la mirada, pero no vio a nadie...
Estaba sola...
Por toda la casa había únicamente silencio, un deprimente silencio... Lo que alguna vez fue una tierna y sencilla familia, solo quedaba una niña convertida en dama por el destino.
Demonios atacaban la ciudad de forma regular... Lo último que pensaría una niña, es que perdería a sus padres de una forma tan dolorosa y sangrienta. La Orden de la Espada era consciente de esto, y cada futuro habitante tenía que ser cuidado...
Un programa de cuidado de niños, criados y entrenados para ser miembros útiles a su sociedad... Hasta cumplir los 15, la mayoría de edad en Fortuna y se le cedía el hogar que era de sus progenitores, y con varias opciones de trabajo.
—Algún día papá —mirando su vieja foto familiar, no pudo evitar soltar una lágrima— Tal vez... algún día... Pueda conocer el mundo —ya aseada, ya estaba vestida con las prendas predeterminadas que le dieron.
A pesar de todo, había algo de esa niña esperanzada y soñadora en su ser.
Mientras se miraba al espejo, acomodaba su cabello y se ponía la capucha blanca.
"Por obligación tengo que ir... Cómo miembro de el culto religioso a Sparda... Aunque han habido ocasiones en las cuales llegué a diferir mi forma de verlo..." notando sus rostro un poco demacrado, la dama cacheteo ambas mejillas para poner mejor cara.
"Pero no importa eso... " miraba hacia su sala vacía, su cocina vacía, la planta salta vacía "No importa que me vea forzada a tener que vestirme con esta horrible capucha" Regreso a su cuarto, viendo viejas cosas que aún estaban ahí, desde peluches hasta juguetes apilados a un lado "Soy solo una más de este culto..."
Minutos después, salió de su vieja casa... y se dirigió a la calle, había una rutina por seguir así que solo siguió adelante, acompañada de un grupo de personas que iban con vestidos y trajes parecidos.
Ocultando su rostro bajo una capucha blanca...
"Hoy solo quiero..." en monotonía, sintió algo diferente, y tenía razón "Tener la oportunidad..."
Mientras caminaba pudo distinguir a alguien yendo en sentido contrario, entre todas esas personas que iban a orar, solo ella paro y dio media vuelta para ver a esa persona.
Un hombre, cuyas vestiduras se ocultaban bajo una vieja túnica cafe.
De conocer a alguien diferente...
La mañana del día siguiente, la victoria había resultado sumamente costosa y dolorosa, pero Claudia se había encargado de curar sus heridas... Ahora solo estaba inconsciente en su cama con ropa limpia y como si nada hubiera pasado.
En eso, Dante entró en su cuarto, ya estaba vestido con el uniforme de la academia, silbando una melodía un tanto pegajosa con un perchero con ropa en su mano mismo que puso sobre la mesita de noche del cuarto, también se pudo ver que su pastor alemán lo había seguido.
—Muy bien perro es hora de despertarlo con mucho cuidado —hablo con su mascota, que se había sentado en el piso mirando al peliblanco.
Dante sacó de su mochila unos audífonos mismos que se los puso en el oído de su hermano, y conecto su teléfono celular a ellos.
—A ver... ¡Aja! será perfecta —dijo mirando su celular mostrando una sonrisa traviesa, tomó asiento y reprodujo una música que había encontrado.
¿Música que reprodujo?
Renai Circulation.
Y justo en el segundo 0:08 llevo el volumen casi al máximo, a lo que Vergil comenzó a retorcerse y convulsionar en su cama, despertando de golpe quitándose los audífonos, sus tímpanos casi le explotan.
Furioso y totalmente despierto, dirigió una mirada asesina hacia su hermano mientras sostenía los auriculares.
—Es momento de despertar bella durmiente —se burlo Dante mostrando una sonrisa burlona.
—¡Idiota! Te mataría... Si no fuera porque me gusta esta canción —controlo el volumen por los audífonos bajando la intensidad de este y se coloco de nuevo los audífonos inalambricos.
—¡Jajaja! —se río Dante mirando de nuevo a su celular sé fijo en la hora y dijo— Tienes una hora para cambiarte sino llegaremos tarde —hablo en tono incrédulo nunca creyó que algún día seria así de responsable.
Débil y algo decaído, Vergil se dirigió al baño... Mirando hacia el espejo noto que en su reflejo que se veía algo demacrado.
"Hora de volver a la normalidad..." abriendo la llave del lavabo se dispuso a alistarse.
Mientras tanto, Dante estaba disfrutando de su desayuno, al estar listo resultaba ser temprano para él así que le saco el jugo al tiempo de sobra que tenía.
A los pocos minutos, mientras Claudia ponía el desayuno de Vergil sobre la mesa este llegó ya listo pero se lo podía ver fatigado.
—Es bueno ver que estés un poco mejor cariño —dijo ella suspirando en calma al verlo de pie y consciente— Me enorgullece ver que superaste la barrera y venciste al guardián —Vergil lo había logrado, había liberado el poder de su Sacred Gear y estaba orgullosa de él.
—¡Ese es mi hermano! —dijo Dante levantando su jugo de naranja como si hiciera un brindis.
—Si, si... No es como si hiciera algo realmente importante —dijo Vergil restando importancia a su logro, pero en el fondo se sentía realizado.
Los minutos pasaron y era momento de seguir con la rutina diaria, los hermanos se dirigieron a la puerta tomando el rumbo a Kuoh, sin embargo Claudia los detuvo y poco después le dio un abrazo a Vergil.
—Tengan cuidado, si? —derrochaba amor maternal con los chicos— Por cierto, tengo que decirte algo... Todavía no podrás disponer de la Devil Arm —luego del abrazo añadió eso, a lo que Vergil pidió una explicación— Pues...
Tiempo después...
"Inmunidad a la energía sagrada, debí suponerlo" pensaba el peliblanco mientras caminaba hacia la academia junto a su hermano.
"Beowulf casi te hace pedazos por ese detalle hijo de Sparda" Set, el dragón negro Alpha había hecho acto de presencia en el pensamiento del hijo mayor de Sparda "Naturalmente al ser hijo de un demonio primitivo tendrías una resistencia suficiente como para evitar un daño monstruoso de la energía sagrada"
"Dime algo que no sepa" comenzó una charla entre ambos.
"Pues tu situación es peculiar...Tus brazos se calcinarian con solo usar los guantes unos pocos minutos... Y todo, por el Proyecto del Caballero Oscuro Perfecto de Mundus"
Vergil detuvo sus pasos, ese pequeño detalle... Basto para dejarlo en shock.
—¿Bro? ¿Estás bien? —preguntó Dante dándose cuenta que su hermano ya no lo seguía.
—¿Eh? ¿Qué?... —Vergil salió de su trance mostrándose un poco distraído— Si solo... estaba pensando en cosas, por cierto Dante ¿Lograste liberar tu Sacred Gear? —hizo una pregunta cambiando de tema sin que su hermano siquiera sepa de ello.
—Pues todavía no, aunque debo dejar que todo fluya, así funciono yo —respondió su hermano, mostrando confianza y algo de ego.
—Ya veo... —solo eso dijo Vergil, ambos compartían la última herencia de Sparda, el poder del Dragón Negro Del Juicio, sin embargo, Dante ya tenía el poder de su sangre disponible.
El Devil Trigger.
"Ah... Que tan salado tengo que estar para que me pase esto" pensó Vergil algo desganado, pero quería saber algo más, en que consistía el poder y/o habilidad que su Sacred Gear había liberado "Aunque Dante tiene razón... Debo dejar que todo fluya, así fue como liberé este poder" uno tenía su herencia, otro tenía el poder de la Sacred Gear, a pesar de la notoria diferencia de poder total, no se podía dejar desmotivar.
Sin embargo, necesitaba tener las cosas claras, mentalmente se deslizó hacia los lugares recónditos de su ser, mientras su cuerpo iba en modo automático.
Y entonces en medio vacío, frente suyo... Un gigantesco dragón de escamas largas y negras se hizo presente, sus ojos brillaban cuál estrellas en el firmamento, de un fuerte color azul.
"Deja que el dolor siga, deja que la sangre fluya... Y deja que la ira recorra por tus venas"
El dragón extendió sus largas alas cuyas membranas que le permitirían volar eran completamente blancas.
"Ruge con fuerza pues lo que no te mata, te hace más fuerte..."
La fugaz imagen de un Vergil sumamente herido pero con una expresión iracunda, cuyos ojos eran totalmente azules y su cuerpo liberaba poderosas centellas a su alrededor.
Y sus puños ardían con un inmenso poder.
"¡Deja que la ira y el dolor recorra tu cuerpo, pues lo convertiré en poder! Este es el don de la --Retribución Draconiana--"
—Retribución Draconiana... —Vergil bajo la mirada un poco pensativo, en ese momento recordó todo el daño que recibió de Beowulf, y pudo recordar un poco del poder que fluyó por su cuerpo en los momentos finales de la pelea— Este don, implica un gran riesgo ¿o me equivoco?
"En efecto, es un poderoso don, pero riesgoso... Intercambia de forma pasiva tu integridad, por mi poder que almacenaras en la Sacred Gear, en una pelea" aclaró en simples palabras
—Y uno sumamente estratégico... Si quiero todo el poder que use contra Beowulf... Tengo que estar al borde de la muerte —su cuerpo temblaba al rememorar el susurro de la muerte que estaba a sus espaldas en esa pelea.
"El --Final Judgment--... el verdadero potencial de Yamato, mi poder te permitió acceder a técnica más poderosa como espadachín"
—¿Cómo es que...?
"Estamos unidos hijo de Sparda, como tú Sacred Gear puedo ver tus recuerdos y parte de tu ser en este extenso mundo llamado mente y alma..." una respuesta clara, pero algo criptica.
—Si, lo había olvidado... Aunque seguro sabes que no lo use a su verdadero límite, verdad?
"Así es... Una fracción de su verdadero poder, llámalo --Judgment Omen--, pues aún tienes mucho por aprender" tal inmenso poder emanando de su hoja le permitió obliterar a un demonio primitivo con el poder ángeles y demonios de alto nivel.
—Lo sé... gracias a ti, ahora se que incluso en los momentos más duros... Nunca estaré solo —mostró una sonrisa pequeña mirando al rostro del Dragón que lo acompañaba.
"Ustedes... Son muy interesantes, al igual que su padre... Tan distantes de los humanos, pero tan cercanos a ellos a la vez" pensó pues si Dante tenia el Devil Trigger, él tenía la Sacred Gear "Ahora puedo decir gratamente, que cuentas conmigo compañero..."
"No es como si tuviera opción, pues si tu mueres, yo también lo haré"
El dragón y su portador cara a cara, esta reunión termino con Vergil chocando su puño con la garra. A los pocos segundos Vergil fue arrastrado hacia atrás y regresó a la realidad.
Recuperando el control de su cuerpo parpadeo varias veces y movió sus hombros.
—Fuuu —suspiro más calmado.
—Al fin reaccionas, llevas 5 minutos caminando con cara de idiota —dijo Dante al ver a su hermano hacer algo más que caminar y evitar obstáculos.
—Si, solo estaba perdido en mis pensamientos... Por cierto ¿Por qué Claudia tuvo que salvarte ayer? —rápidamente evitó el tema principal haciendo una pregunta, con una duda que se había formado mientras él desayunaba.
—Ummm bueno, deja que te explique bro —Dante estaba calmado a pesar de que su hermano estaba molesto por la poca discreción que había tenido ayer.
A lo que Dante había explicado a su hermano lo que había pasado ayer con sus palabras ya habían llegado a Kuoh, al entrar paso lo de siempre, las miradas de algunas chicas se posaron sobre ellos.
—Creo que Claudia le dirá eso a Hector... —susurro Vergil y Dante lo pudo escuchar, atravesaron por la puerta de entrada, era momento de comenzar otro día de clases como unos estudiantes relativamente normales.
Al caminar por la entrada pudieron ver de reojo a Rías en la planta alta junto a Sona estaban charlando, sin embargo había algo que llamaba su atención.
Rías tenía el pañuelo azul en sus manos.
—Ese es mi... —afirmó Vergil caminando hacia su salón, disimulando la mirada simplemente fluyeron con la gente, a lo que su hermano soltó leves carcajadas.
—Si lo es hermano, si lo es... —Dante respondió en tono un poco nervioso, su hermano estaba molesto...
Pero Vergil sabía no era momento de golpear a Dante, era momento de dejar que todo siga como era usual.
Pasando las 3 de la tarde, las clases habían terminado, Vergil se las había arreglado para disimular su estado, exceptuando su imagen que si llamaba la atención un poco pero nada que no pudiera cubrir con simples excusas, sin embargo, Dante no era la misma historia... Estaba nervioso por las cosas que habían pasado el día de ayer.
Ambos hermanos estaban saliendo de Kuoh, sin dar despedirse de su amigo pervertido pues en un momento de la tarde Kiba se había llevado a Iseei y desde ese momento no lo volvieron a ver.
—Bien no hubo problemas, me dieron un analgésico en la enfermería pero eso no parece problema... Y no se si el hecho que no hayas hecho una tarea cuente como problema... —Vergil miro de reojo a su hermano, mismo que silbo de forma sospechosa.
"Aunque Sona..." actuar con normalidad implicaba hablar normal con sus conocidos y amistades "La note inquieta, casi nunca la vi así" con un rápido cruce de palabras con ella, su perspeciaz observación le dejó algo muy en claro con ella.
—Si no hay problemas, no hay problemas~ —Dante por el medio día había recordado que algo malo había pasado ayer mientras salvaba a Iseei, Vergil noto su nerviosismo y preguntó.
—Dante, aparte del pañuelo que ERA MÍO, ahora lo tiene la heredera del clan más relevante e importante en el infierno... —decía con una voz un tanto fastidiada— Me ocultas algo más, verdad? —le lanzó una mirada atemorizante y penetrante, ante tal pregunta, por la frente de Dante pasaba sudor frío.
—P-pues... podría decirse que si —le respondio forzando una sonrisa, la presion que tenia la mirada de Vergil era sorpendente.
—A ver, dime que no sé —con termo de café tibio en manos, tomo un sorbo de la taza del mismo.
—Pues el día de ayer... Puede que se me haya caído el sombrero y que Iseei viera mi pelo blanco, nada malo —Vergil escupió todo su café ante esa cuestión, la gente que estaba cerca noto esto y reacciono confundida, otros solo estaban riéndose al verlo toser.
—¡Eres estúpido! Podrías habérmelo dicho antes —reclamo Vergil en tono silencioso para que la gente no pudiera escuchar bien, acto seguido saco un pañuelo de su bolsillo para limpiarse la boca y parte de su ropa.
—Es que hace a penas unos minutos acabo de recordarlo —le aclaro Dante encogiendose de hombros mientras desviaba la mirada.
—Bien metiste la pata, pero parece que no vieron nada... Todavía —la normalidad de la rutina hizo que Vergil se calmara, no hubo llamado a ellos, no hubo miradas raras... Nada.
A la distancia podían ver el edificio del Club de Estudios Ocultos, a pesar de todo había cierto temor a ser descubiertos recorriendo por el cuerpo de los hermanos... El momento fue interrumpido, el teléfono del Dante sonó, de inmediato contestó la llamada.
—¿Si? ¿Quién habla? —respondió— Ah... Hola Cla-... Seguimos fuera de la academia... Entendido, ya vamos para allá, chao —la llamada fue fugaz, mientras guardaba su celular, Dante se dirigió a hablar con su hermano de nuevo.
—Era Claudia... —Vergil presto atención mientras guardaba su pañuelo y el termo— Nos quiere en casa ahora —el peliblanco asintió y regresaron a casa a paso veloz, por ahora su identidad estaba a salvo, al menos por ahora... Pues, cuántas personas de cabello blanco existen en Kuoh?
El encuentro entre el reconocido Clan Gremory y el oculto Clan de Sparda debía ser a su debido tiempo.
Pasaron las horas...
El sol comenzaba a ocultarse, mientras los hermanos seguían con su rutina, Rias yacía en el edificio, acomodada en su escritorio, ya le habían contado a Iseei lo que le había pasado de una forma simple y concisa.
Ahora el chico era un demonio, integrante y siervo de la heredera de la Casa Gremory, sin dejar de lado el detalle de su Sacred Gear un posible objetivo de los ángeles caídos, y la explicaron que era una, pero eso no significaba que le fue difícil creerlo.
Pero, eso fue lo que paso el día de ayer, así que el día de hoy sería para responder a sus dudas... Pero más que eso sería para ver y explicarle una complicada situación.
—Pero por ahora, Iseei-san... —joven noble y gentil, de cabello rubio, Kiba Yuto, siervo de Rias Gremory y uno de los estudiantes más sobresalientes y populares de la academia— Necesitamos que nos expliques que sabes de los cazadores —pidió comenzando con el topico, a lo que el castaño abrió los ojos de la confusión.
—¿Cazadores? —pregunto él desconocia a quien llamaban "cazador".
—Nosotros los llamamos "Cazadores" —habló Rías con cierta calma— Son seres que hace poco han aparecido y han estado cazando demonios —los nervios de Iseei se elevaron al máximo pues ellos eran demonios, ya tenía demasiado con saber que estaba en la mira de ángeles caídos— Tranquilo... Por sus palabras, dijo que trabajo era cuidarte además que en todo este tiempo que nos los cruzamos por breves momentos, no se mostraron hostiles con nosotros —aclaro Rias, el joven de pelo castaño rememoró a aquel hombre que lo habia salvado en 2 ocasiones, sin embargo en su mente resono una palabra.
—Momento... ¿"Cazadores"? ¡¿Son más de uno?! —Iseei estaba más sorprendido por el asunto, recordado aquel día cuando estaba al borde la muerte, entre tantas imágenes recordo aquel hombre cuya silueta era completamente diferente del hombre que lo salvo.
—Si —Rias respondió con seriedad— Koneko lo noto hasta hace poco tiempo, y gracias a pruebas que encontramos, estabamos seguros que eran por lo menos 2... —la situación solo se hacia más enigmática.
—¿Cuáles son esas pruebas? —pregunto Iseei, asimilar todo fue difícil para él, su vida había cambiado pero no a un punto extremadamente notorio... Pero esto era algo nuevo.
—Sabemos que aparecen para acabar con demonios rebeldes, lo sabemos porque encontramos restos de aquellos demonios... La prueba principal que tenemos son los cuerpos de estos —Akeno por pocos segundos bajo su mirada pensativa.
—¿Y qué tienen los cuerpos?
—Su variedad al momento de encontrarlos —fue Kiba quien ahora tomó la palabra— Hay 2 formas en la que encontramos los cadáveres, una es partidos en pedazos, el corte que se les hace a estos es sumamente fino y letal...
Distintos lugares, un objetivo, demonios rebeldes... Sobre un gran charco de sangre yacía un demonio partido en pedazos, extrañamente el lugar no mostraba signos de una batalla.
—La otra es más visceral, si se lo puede decir así... —entonces comenzó a detallar sus palabras— Los cuerpos son destrozados por cortes salvajes y fulminantes, con lo que parecen ser heridas de bala
Cómo dice el dicho, el diablo está en los detalles. Varios casos, donde sólo habían llegado para ver al demonio ya muerto.
—Conocimos a uno, el hombre que te salvo ayer y por lo que vimos no es una amenaza para nosotros, pero el otro sigue siendo un misterio —decía Rías mientras recordaba un día.
Hace varios días, fueron llamados para encargarse de un demonio rebelde que se ocultaba en un edificio abandonado en las villas de la pequeña ciudad.
Sin embargo cuando llegaron, solo vieron al demonio hecho pedazos, más que una pelea más parecía que sólo fue un asesinato, pues el demonio no tenía más heridas en los restos enteros.
Haya sido por su curiosidad o por mera institución pero Rias levantó la mirada, y cuando lo hizo, pudo verlo...
"¿Quién es..." La silueta de un hombre cuya gabardina ondeaba con el viento, yacía posado sobre el borde del destruido tejado, sintiendo su pesada mirada sobre ella "...ese sujeto?" Pero ni bien parpadeo este ya había desaparecido.
—No hay que olvidar un pequeño detalle~... Aquella hechicera que apareció a su lado —a pocos segundos, Akeno tomó la palabra, haciendo que Rías reaccione— Con solo verla, pudo ver que es muy poderosa —la hechicera, cuando mencionaron a la dama su mente decía que le era conocida.
—Cierto, ahora son tres... Extrañamente la tercera es todo pero menos amenazante —opino Rias, tanto el tono de voz de la dama , como su peculiar sonrisa.
"Esa tercera persona, creo haberla visto antes... ¿Acaso se trata de ella?" inseguro de su memoria, se hacía esa pregunta, aunque quisiera hablar... Sin esa certeza, prefería mantener el silencio.
Detalles más, detalles menos, era momento de seguir la rutina... El día proseguía, y la noche llegó a la ciudad.
Como demonio novato tenía una misión que cumplir, con el pasar de la noche había cumplido con su tarea sin embargo, ahora tenía la misión de cumplir con un contrato.
Por distintas circunstancias, Koneko no podría cumplir con su misión, y ahora era suya, como favor y como tarea.
—Hmmm...
Con la luna de testigo, Vergil caminaba por los tejados de los edificios con los brazos cruzados pero con Yamato en mano, pues esta noche tenía una misión...
Debía de proteger a Iseei.
—Realmente no esperaba que Dante tomaría esa decisión —Vergil cortaba el silencio, algo aburrido, oculto tras el muro de una chimenea, llevaba tiempo aquí la noche apuntaba a ser tranquila, por lo cuál optó por bajar la guardia.
¿Qué había pasado con Dante?
Su hermano había regresado a la gruta de Hector, su maestro. Su error pasado le pesaba a nivel personal por lo cuál decidió ir a entrenar ahí junto a su maestro.
—Hmmm... esta tranquilo —con la mirada siguiendo el paso de Iseei en su bicicleta— Demasiado tranquilo —con un rápido y fugaz movimiento, se transportó hacia otro tejado.
"Vendrán por él, estoy seguro..." sospechas que pronto serían comprobadas.
Pues de repente el cielo se distorsiono...
—¡Están aquí! —Vergil sabía que era momento de actuar, volvio a dirigir la mirada hacia Iseei, con su mirada pudo distinguir que el chico estaba en el piso, y una ángel caído se había hecho presente en frente suyo— Maldita sea... Este tarado si que es un imán de ángeles caídos —el tiempo no estaba a su favor, con la Yamato en manos, Vergil se lanzó a la acción.
De un brinco se dejó caer del edificio, y mientras caía lanzó una espada convocada hacia el techo de una casa, con una presión increíble Vergil se transportó a tan sólo centímetros de tocar el piso.
Apoyado de rodillas sobre el tejado de esa casa, corrió a toda velocidad, pues tenía que salvar a ese chico.
Mientras con Iseei...
"¡N-no de nuevo...!" a merced del ángel caído, otro diferente a los que se había encontrado.
Torpemente se puso de pie, y ni bien tomó unos cuantos metros de distancia, la ángel caído lanzó su poderosa arma, sin embargo, Iseei la esquivo en un impulso de energía que mostró la marca del clan al que ahora pertenecía en la palma de su mano.
—Es... ¡La marca del Clan Gremory! —reacciono su atacante, incrédula de que tan conocida familia tenga a este chico como miembro.
—¿Se-seré asesinado de nuevo?... —rápidamente se puso de pie, sin embargo noto que su posible ejecutora tenía de nuevo su arma en manos.
—No importa, eso solo nos da una razón más para matarte! —alzó la voz dispuesta a acabar con su trabajo.
—N-no... —su vida estaba en juego de nuevo... ¿Acaso siempre sería una carga para los Cazadores o Rias Gremory?
"Hyoudou Iseei, concéntrate... Y visualiza la imagen más poderosa que pueda imaginar" recordó las palabras de su nueva ama, Rias Gremory.
"La imagen más poderosa..." su mano izquierda cosquilleaba mientras formaba un puño "Para desatar el poder que está oculto dentro de mí... El poder... ¡Para poder acabar con mis enemigos con la fiereza de un dragón!" un pulso repentino, una emoción repentina recorría todo su cuerpo...
—Poder... ¡Dame el poder! —grito a todo pulmón, levantando su mano izquierda que comenzó a emanar un intenso resplandor verde, la Ángel Caído quedó impactada con esto.
Con los ojos bien abiertos dio un salto hacia atrás mientras levantaba tanto su lanza como sus brazos en defensa ante lo que podía venir, pues acompañado del resplandor, una poderosa onda expansiva se desató.
—Bien, ya era momento de que lo hicieras —Vergil sintió ese poder y detuvo su avance... Tomando altura, hasta llegar a la copa de un árbol, donde tenía la perspectiva completa de la situación.
Un guante de brillante metal rojizo con partes doradas y una gran gema verde posada sobre el dorso de la mano de Iseei.
—Agh... ¡Esto es peor de lo que creíamos!... Tengo que regresar a informar esto —ella tomo vuelo y desapareció rápidamente a través de un circulo mágico.
"Escapó... Hmmm... Esta situación sólo puede empeorar" Vergil retrocedía sobre sus pasos mientras pensaba "Nuestra presencia aquí, e el descubrimiento del clan Gremory involucrado en esto, y el despertar de la --Sacred Gear--... Más temprano que tarde tendremos que acabar con este problema de raíz"
"Eres muy perspicaz hijo de Sparda, me recuerdas mucho al lado más analítico de tu padre... " hablo Set en la mente del peliblanco "Hablando de la Sacred Gear, esta en un estado base muy sencillo... Si se lo puede decir así"
—Eres todo un experto en el tema, no? —preguntó Vergil en rápidos saltos a través de los tejados de los edificios y casas.
"Lo soy, sin embargo mi conocimiento llega hasta cierto punto... A pesar de ser una parte del Dragón que sello tu padre, mis conocimientos y poderes son limitados"
—Una parte... ¿Tiene mucho que ver el hecho que seas una --Sacred Gear Fusion--? —deteniendo su paso Vergil hizo una pregunta.
"Es lo más probable... --Soy un prototipo único de Sacred Gear, cuando el Alpha y el Omega se fluyan como uno, podrán tener el dominio del juicio en sus manos--" Set parecía recitar un pequeño poema.
—Fluyan como uno... ¿No hay más detalles? —pregunto Vergil.
"Lo siento pero no, fue lo único que me dieron antes de unirme a ti... Tanto tú como tu hermano tienen que descubrir la forma de lograr tal meta"
—Ya veo... Por lo que veo, papá no nos lo iba a dejar tan fácil —añadió Vergil, y pues si, Sparda no iba a dejar todo en bandeja de plata.
"En el mejor de los casos tendremos años para poder descubrir la forma de acceder a tal poder del que habló papá y... Dios" parando de muro en muro, de tejado en tejado, Vergil regresaba a casa, ni bien llegó... Dio informó de la situación a Claudia, sin embargo Dante todavía no había llegado a casa.
Iseei regresó corriendo a la zona segura, el Club de Investigación de lo Oculto... Luego de informar su situación, se desenvolvio una conversación aterradora.
—Nuestra situación es complicada —Rias hablaba con cierto tono serio— Tanto Kiba, Koneko como Akeno han reportado sentir una no muy lejana presencia de ángeles caídos
—Hmmm... ¿Qué querrían aquí, aparte de matarme a mí? Realmente dudo que sea un objetivo vital para su misión...
—Esa es la pregunta correcta, Iseei-san —Akeno acompañaba a su Rey, estando de pie tras ella— Lo que nosotros sentimos, fue su presencia entre la gente... Dispersos alrededor de toda la ciudad —aclaró dejando más preguntas abiertas con respecto a ello— Pero no es algo que los ángeles también hayan hecho aquí, pues solo sentimos la corrupción que tienen ellos...
—Los Ángeles Caídos quieren algo en Kuoh —Rias tomó de nuevo la palabra— Y no sabemos que quieren —su territorio estaba bajo un asedio silencioso, la amenaza de uns futura guerra final era muy latente.
Y no sabía cómo pararlo...
A la mañana siguiente...
Vergil había despertado, gracias al tiempo pasado su cuerpo ya estaba nuevamente recuperado y en un estado óptimo, hizo lo básico de una mañana de mediados de semana, una vez preparado para ir de nuevo a Kuoh bajo a la cocina para comer su desayuno cuando se dispuso a saludar pudo ver que su hermano estaba en la cocina a punto de comer su desayuno.
—Claudia... Dan- Uy te ves horrible —opino él al ver a su hermano despeinado con ojeras y somnoliento— ¿Estuvo pesado el entrenamiento?
—¿El entrenamiento?... —pregunto algo despistado mientras acomodaba algo de su cabello— ¡Ah, si! Estuvo horrible... —respondió, sus ánimos estaban del asco, pero nada que una taza de café no arreglara.
—Ay Dante~... Descuida, con el tiempo todo dolor pasará —Claudia trataba de reconfortar a su hijastro con la cafetera en manos, Dante se sento a la mesa de la cocina mientras ella le servía café.
—Gracias, realmente lo necesitaba —Dante bostezo estirando sus brazos y tomo un sorbo de su taza de café, sus ojeras seguían ahí pero eran menos notorias— Pero si, nadie dijo que recobrar la gloria seria fácil —levanto sus ánimos con esas palabras nuevamente.
—¡Ése es el espíritu, mi niño! —opino Claudia sonriendo tiernamente, a lo que los hermanos se dispusieron a comer su desayuno.
Una mañana tranquila para esta peculiar familia, pues mientras desayunaban se pusieron a charlar con respecto a lo que había pasado ayer.
—Así que el chico lo logró, eh? No esperaba menos de él, pero aún le queda un largo camino por recorrer —hablo Dante con una combinación de orgullo y sorpresa.
—Sin embargo, esto abre puerta a más problemas —aclaro Vergil en tono serio.
—En efecto... Desde su existencia, la presencia del Clan Gremory —Claudia se puso a recapitular todos los problemas que podrían tener en frente los caídos para lograr su misterioso plan— Hasta Iseei que mostró ser un portador de la Sacred Gear, las piezas fueron movidas, es su momento de crear una estrategia... Y ponernos en Jaque —en cuestión de segundos lo que era una charla normal, se convirtió en una seria exposición.
—Touche... Vergil, tenemos que estar alerta —Dante tomo otro sorbo de su taza de café, a lo que su hermano asintió.
No había más que hablar por ahora, era momento de seguir la rutina, tenían que ir a la escuela, con maletines en mano Claudia despacho a sus niños con un beso en la frente.
—Oye... ¿Es cierto que no puedes manejar a --Beowulf--? —pregunto Dante a lo que Vergil solamente detuvo sus pasos.
—Si... Aun necesito de varios días para que mi cuerpo pueda soportarlo —le respondió en tono desanimado, sin querer desviar el tema.
—Bueno, me fije en eso puesto que Hector tiene un pedestal con el espíritu de la Devil Arm... Por cierto tienes que ir hoy si quieres, aparecieron 2 cartas, ya tome la mía —dijo Dante dándole unas palmaditas a la espalda de su hermano y siguieron caminando.
Dante no era insensible pues podría decirse que sabía porque sus hermano no podía usarla todavía. Mientras caminaban en una intersección se encontraron con Iseei mismo que estaba esperando al semáforo, se lo podía ver pensativo.
—Eh mira a quien tenemos aquí —Dante se acerco dándole un saludo a su compañero.
—¡Dante! Es bueno verte —ellos chocaron las palmas como si fueran buenos amigos, pero sin en cambio con Vergil era otra situación— Vergil buen día —a lo que el peliblanco simplemente asintió en un saludo.
—Buen día Iseei —saludo el hermano de Dante, poco después de eso los 3 de dirigieron a la academia, Dante e Iseei eran buenos amigos por lo cual se la pasaron hablando.
—¿No me crees? Pero es verdad, mi hermano es malhumorado, serio, y está salado —decía Dante a lo que esto llamo la atención de Vergil
—¡¿En qué te basas para decir eso?! Yo no estoy sala- Fua!... —volteo la mirada sin dejar de caminar pero cuando menos se lo esperaba termino chocando con alguien.
Dante vio todo y suspiro, Iseei simplemente soltó leves risas al ver la ironía de la situación, el peliblanco se agacho para ver a su hermano de cerca.
—¿Ves? Tas salado, todavía chocas con una chica —se burlo dándole la mano a su hermano para ayudarle a levantarse, a lo que Vergil un poco aturdido reacciono.
—Pues... ¿Con quién choque? —pregunto y dirigió su mirada al piso, fue cuando los 3 la vieron, era una chica de largo cabello rubio, vistiendo un hábito de monja estaba un poco aturdida por el choque que tuvo con el peliblanco, tenía una tierna e inocente expresión.
Iseei no podía desviar la mirada puesto que noto que al caerse se le podía ver la ropa interior, pero fue interrumpido por un golpe en la cabeza por parte de Dante, pues se dio cuenta de donde estaba viendo.
Sin en cambio Vergil la miro por pocos segundos... La imagen y la mirada de aquella chica, alguna vez la había visto.
Continuara...
Nuestros protagonistas se ven envueltos en un conflicto aún enigmático, Rias Gremory yace presa de la incertidumbre e inseguridad ante todas las probabilidades catastróficas que podrían ocurrir.
El juego hace tiempo que ha comenzado y los enemigos ya conocen el campo de juego, y a quienes se enfrentan... Es solo cuestión de tiempo para que esto explote.
Me tomé demasiado tiempo en escribir un solo capítulo, me disculpo por ello mis estimados lectores que aún sigan aquí esperando esta versión mejorada de mi fic, si están aquí solamente leyendo la versión de , les agradezco en serio por su paciencia... La idea es traer capítulos con escritura y conceptos mejorados.
Para hacer de la experiencia de lectura algo sumamente disfrutable, sin embargo habrá un punto en el cuál voy a recomendar medios auditivos (Música) para ambientar ciertos momentos puntuales de la obra.
Espero que puedan entenderlo, muchas gracias por leer, descuiden que la siguiente parte no me tomará mucho tiempo para reescribir.
Cuídense, se los aprecia mucho, se despide su servidor por el momento.
