Título: Una Nueva Oportunidad.
Emparejamiento Principal: Alessia (Fem Tsuna) x Xanxus.
Género: Fantasía / Acción / Aventura / Romance.
Resumen.
UA: La noche del 31 de octubre de 1981, toda la familia Potter muere a manos de Lord Voldemort, aunque en un desesperado intento por salvar a Tania Potter, su magia hace revotar la maldición asesina lanzada por el ya mencionado derrotándolo temporalmente. Mientras esos sucesos ocurrían en Inglaterra, en namimori Japón, La Familia Sawada también perdía la vida en un terrible accidente. Gracias a la intervención de 3 poderosas deidades, la familia Potter vuelve a la vida en el cuerpo de los Sawada tomando la identidad de éstos.
Autoras: NadjaTuOdelschwanck72 e Izara100.
Esperamos que el fic sea de su agrado.
Disclaimer: Harry Potter y Katekyo Hitman Reborn! No son nuestros, son de sus respectivos creadores al igual que los dioses que fueron tomados de la saga de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo.
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Capítulo 1: Muerte y Vida.
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Era la noche del 31 de octubre de 1981. Una gran luna llena resplandeciente acompañada de brillantes estrellas y una que otra nube errante adornaban el cielo nocturno del Valle de Godric.
Por las calles empedradas del pequeño pueblo, se podían ver a algunos niños corriendo con lindas sonrisas en sus tiernas caritas, yendo de casa en casa pidiendo dulces vestidos con diferentes disfraces que iban desde caballeros de la edad media, hasta distintas criaturas míticas.
Entre las pintorescas casas que se encontraban en dicho pueblo, una de las pocas familias que vivían allí, se preparaba para ir a la cama después de un largo día.
La familia Potter la cual se conformaba de tres miembros, James Potter el patriarca de la familia, un hombre alto con ojos color avellana que se encontraban detrás de unas gafas de marco rectangular, cabello negro azabache desordenado, su esposa Lily Potter de soltera Evans, una hermosa mujer de largo cabello rojo oscuro y deslumbrantes ojos de color verde esmeralda, de estatura media y tes blanca y por último su pequeña bebé de 1 año y 5 meses de nacida, la pequeña Tania Silene Potter. La pequeña infante era idéntica a su madre en todo, pero con el cabello negro azabache como el de su padre.
Los Potter parecían una familia común y corriente, pero lo que muchos de los habitantes del Valle de Godric desconocían, es que ellos eran una familia de magos y que otros magos como los Potter, vivían entre ellos.
La pequeña familia de magos en lugar de estar celebrando Halloween, se encontraba resguardada en casa bajo un poderoso encantamiento llamado Fidelio el cual es un encantamiento de alta complejidad y de gran alcance, que toma una pieza específica de información (un secreto) y lo implanta en la mente de un ser. Aquel cuya alma alberga el secreto es conocido como el "Guardián del Secreto". El propósito de este encantamiento es el de ocultar una ubicación específica, por lo que dicha ubicación se vuelve invisible, intangible, inubicable e insonora.
La razón por la cual se escondían bajo dicho encantamiento era a causa de una profecía hecha por Civil Trelawney recitada en uno de los verdaderos trances proféticos de la disque adivina, delante de Albus Dumbledore, quien casi se marchaba después de terminar de entrevistar a la mujer para que fuese la profesora de adivinación en la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería la cual el mismo Dumbledore dirigía como el director.
Esta profecía anunciaba la caída de un Lord oscuro a manos de un niño nacido a finales del séptimo mes, cuyos padres enfrentaron al mencionado mago oscuro tres veces.
El director mandó a llamarlos junto a los Longbottom y con una mirada de pesar les informó lo profetizado por Trelawney. Al principio no querían creer lo que Dumbledore les decía, pero al ver la seriedad que el mago rara vez mostraba en su rostro, fueron creyendo lo dicho por este último y cuando Dumbledore les dio a saber que uno de los Mortífagos había escuchado parte de la profecía, ambos matrimonios tomaron la decisión de esconderse bajo el fidelio, solo dándoles a conocer dicha información a sus familiares y amigos más cercanos y de absoluta confianza.
Tras mucho pensar, Albus Dumbledore dedujo que las únicas familias que cumplían con lo estipulado por la profecía eran los Potter y los Longbottom. Sabía que Tom iría tras ambas familias, pues al momento que Trelawney decía la profecía, pudo darse cuenta que Severus Snape, uno de los Mortífagos bajo el servicio de Tom, había escuchado parte de ésta y cuando trató de detener al mago, éste ya se había marchado, por suerte, solo escuchó la mitad y no toda la profecía. Haciendo planes cuidadosamente calculados (por el bien mayor por supuesto) reunió a ambas familias y les informó la situación, claro, omitiendo una que otra cosa y les aconsejó que se escondieran bajo el fidelio para que Voldemort no los pudiera encontrar.
Así, cada familia hizo lo aconsejado por Dumbledore y estuvieron ocultos por protección, solo saliendo de casa por alguna emergencia.
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Lily se hallaba en la cocina, preparando un biberón de leche para Tania, mientras que dicha pequeña jugaba con unas burbujas de colores que su padre creaba con su varita, hasta que repentinamente la puerta de entrada salió disparada de sus goznes, alarmando a la pareja que al ver al causante de tan fuerte estruendo entró en acción, puesto que delante de ellos se encontraba el segundo mago oscuro más poderoso de todos los tiempos, Lord Voldemort.
Por petición de James, Lily tomó a Tania en brazos y con gran pesar en su corazón, dejó a su marido intercambiando hechizos mortales con el terrible mago. La pelirroja llegó a la habitación de Tania y buscó dentro de un cajón de ropa de bebé, el traslador de emergencia que había creado su marido en caso de que todas las potenciales salidas fueran bloqueadas. Con alivio, tomó el traslador el cual era un gatito de felpa que Tania casi nunca jugaba y con su niña todavía en brazos intentó activarlo, pero para su completo horror, dicho traslador no funcionaba, al parecer Voldemort había levantado barreras anti-aparición sobre toda la vivienda inutilizando el traslador y los hechizos de aparición.
Y si eso no fuera lo peor, en la planta baja dejó de escuchar el sonido de la batalla, el único sonido que detectaba la pelirroja era el de pasos tranquilos que iban subiendo las escaleras.
Por más que deseaba que esos fuesen los pasos de su esposo, ella sabía que era Voldemort, el cual venía a terminar lo que empezó. Mirando a su bebé con lágrimas cayendo por sus mejillas, Lily le dio un suave beso en la cabecita a su pequeña y con la voz entrecortada le dijo que su padre y ella la amaban mucho y que siempre estarían cuidando de ella.
Al escuchar como la puerta de la habitación de su niña se habría con estruendo, Lily se dio la vuelta para quedar frente a frente con Voldemort. Por más que la angustiada mujer suplicó por la vida de su hija, estas súplicas fueron ignoradas. Sin embargo, Lord Voldemort le dio la oportunidad a Lily de salir con vida de allí, pero para molestia del mago oscuro, esta se negó a dejar a Tania y hastiado por toda la situación, Voldemort levantó su varita y lanzó la maldición asesina contra Lily, matándola al instante, luego por tercera vez esa noche el terrible mago lanzó nuevamente la maldición asesina, ahora contra la pequeña Tania que ante el miedo que le causaba el cruel mago delante de ella, trató inconscientemente con su magia accidental repeler la maldición y al chocar las dos fuerzas mágicas, ambas fueron devueltas a sus respectivos lanzadores (Voldemort y Tania) pero con un poco de la magia del contrario infundida en cada hechizo para el shock y creciente miedo de Voldemort quien fue víctima de su propio hechizo mezclado con la magia de Tania el cual destruyó el cuerpo de dicho mago dejando solo una pila de cenizas. Desgraciadamente Tania también fue golpeada por el hechizo, que igualmente acabó con su vida, solo quedando el diminuto cuerpo de la niña tendido sobre la cuna.
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Londres, Inglaterra.
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Sirius estaba en su pequeño departamento tomando una copa de vino tinto, relajándose después de haber estado muy ocupado los últimos días en su trabajo como Auror tratando y logrando (algunas veces) de frustrar los ataques de los Mortífagos. Apenas y había tenido algo de tiempo hoy para pasar a visitar por un par de horas a sus mejores amigos, los Potter y a su pequeña ahijada Tania para celebrar con ellos en la privacidad de la casa de los antes mencionados el Halloween.
Repentinamente Sirius sintió una fuerte angustia y se levantó de su asiento rápidamente. Tenía el presentimiento de que algo malo había ocurrido... ¿pero qué...? Y luego los hechos lo golpearon como una tonelada de ladrillos.
-Lily... James y mi pequeña cachorra... ¡NO! -y con ese presentimiento terrible en su corazón, el ojigrís tomó su varita con fuerza y rápidamente hizo la primera aparición de tantas esa noche. Su primer destino fue la casa de Peter Pettigrew, sin embargo, al llegar a dicho lugar, no encontró a nadie. Registró la pequeña casita buscando señales de lucha, pero no vio nada fuera de lo normal. Todavía con ese malestar que no lo dejaba estar en paz, decidió aparecerse en el Valle de Godric para verificar que todo estuviera bien en el hogar de sus amigos, pero al llegar allí, el panorama que lo recibió era uno sacado de sus peores pesadillas, ya que delante de él se podía ver la casa de Lily y James medio destruida en la parte de la segunda planta, cosa que no debería ser posible gracias al encanto fidelio.
A menos que Peter los hubiera traicionado. Aterrado por el bienestar de sus amigos y ahijada, entró a la casa. Al primero que encontró yaciendo muerto a dos pasos del inicio de las escaleras fue a James. Lentamente, sin querer creer lo que sus ojos contemplaban, se acercó al cuerpo de su hermano en todo menos en sangre. Cayendo de rodillas en el suelo cubriendo su rostro con sus manos, sofocando así el sonido de su desgarrador llanto, después de unos segundos de llorar a su amigo fallecido, acomodó suavemente el cuerpo de James y con temor, subió las escaleras de la casa y caminando por el pasillo hacia la habitación de su ahijada, observó que la puerta estaba abierta y entró solo para encontrar una escena que lo terminó de destrozar en miles de pedazos, Lily, su querida amiga pelirroja se hallaba en el suelo tendida con la mirada fija pero sin ver, ya que en sus ojos no se encontraba ni una chispa de vida y ahí en su cuna, su más grande alegría, su pequeña ahijada Tania, yacía inmóvil sobre el colchón de su cuna sin moverse y tampoco daba ninguna señal de vida, pues su diminuto pecho no se movía para dar señal de que la pequeña bebé estaba respirando.
Con paso inestable, fue hacia la cuna de Tania y temblando incontrolablemente, tomó en brazos el cuerpo de la pequeña y con un hechizo de levitación, levantó el cuerpo de Lily y se giró con sus dos preciosas cargas con dirección a la planta baja, dejando una habitación semi-destruida detrás suyo.
Al llegar a donde se encontraba James, Sirius colocó cuidadosamente a Lily junto a su marido, después, suavemente acomodó a la bebé Tania entre ambos padres,. Seguidamente, puso una sábana sobre ellos y terminado su trabajo, soltó con un fuerte grito de dolor todo el sufrimiento que estaba pasando en su corazón.
A causa de esto, no escuchó los sonidos de aparición fuera de la casa, ni a los Aurores que seguidamente entraron y los cuales se quedaron estupefactos ante la triste escena, y como no estarlo, si el siempre alegre Sirius Black se encontraba de rodillas sollozando frente a lo que con horroroso pesar suponían que eran los cuerpos de los Potter.
Otra familia había sido destruida por culpa de Voldemort, pensó amargamente Alastor Moody y ellos no habían podido hacer nada para evitarlo.
Amelia Bones, quien era una de las que acompañaban la comitiva, se acercó al animago y lo interrogó ante los hechos, Sirius entre sollozos le contó todo lo que había visto desde que llegó y juró por su magia que él no era el guardián secreto de los Potter y que el guardián secreto era Pettigrew, hecho que sorprendió a todos los ahí presentes, ya que todos pensaban que era Sirius el Guardián, puesto que era la persona en que James más confiaba, pero Sirius caminando junto a ellos fuera de la casa, les explicó que el hubiera sido un objetivo muy obvio, así que decidieron que Peter sería el menos probable de los Merodeadores para ser elegido como el guardián, y que él sería el sebo, pero lo que no se imaginaron es que Pettigrew los traicionaría.
-Siempre supe que no era alguien de fiar -dijo Alastor Moody con furia, a la vez que colocaba barreras anti-muggles para que éstos no estuvieran husmeando por ahí, mientras que Amelia continuaba interrogando a Sirius, al mismo tiempo que observaba minuciosamente el trabajo de sus Aurores los cuales movían el cuerpo de los Potter y examinaban la escena del crimen.
-Sirius, necesito que vengas con nosotros para que demuestres tu inocencia ante el Wizengamot, ya que todos los magos de Inglaterra tienen la creencia de que tú eres el guardián secreto y debemos tratar con ese problema lo antes posible -dijo la mujer sin aceptar un no por respuesta.
-Mmm... está bien, Amelia. ¿Cuándo nos vamos? -preguntó Sirius con tono cansado y triste por todo lo ocurrido.
-Ahora mismo, Sirius -respondió Amelia con seriedad-. Alastor, llevaré a Sirius al Ministerio, te quedas a cargo, necesito solucionar este problema cuanto antes -le informó la mujer.
-Muy bien, Amelia. Estate tranquila que yo estaré supervisando que todos los procedimientos se lleven a cabo correctamente -contestó con seriedad el veterano de guerra.
Asintiendo satisfecha con lo dicho por Moody, Amelia se apareció con Sirius en el Ministerio de Magia.
Casi al momento que ellos dos se marcharon, Dumbledore junto con la Orden del Fénix llegaban a la casa de los Potter por traslador. El grupo se quedó sorprendido al ver a los Aurores ya tomando cartas en el asunto.
Saliendo de su estado de sorpresa, Dumbledore se acercó a Alastor para preguntarle el como habían llegado allí tan rápido.
Con algo de renuencia, Alastor le dijo al viejo mago que las alarmas del Ministerio habían detectado una fuerte explosión mágica en esta zona. Ellos al principio habían venido a investigar dicho suceso pensando que era algún ataque Mortífago, pero más grande fue su sorpresa al poder ver la casa de los Potter cuando se suponía que su ubicación estaba bajo el Fidelio. Ese simple hecho les dio a conocer que algo grave había ocurrido. A mitad de la explicación Moody fue interrumpido por uno de los Aurores el cual le dijo que en la habitación de la hija de los Potter, frente a una cuna, se encontraban una pila de túnicas chamuscadas y en el interior de estas se hallaban un montón de cenizas. Ante esta información, Moody fue a investigar y Dumbledore iba justo detrás suyo curioso y en secreto feliz pues si esa pila era quien estaba pensando, eso significaba que la pequeña Tania había vencido a Tom y ahora solo le quedaría manipular cuidadosamente a las personas correctas para que Tania se quedara con sus parientes Muggles quienes la volverían una niña sumisa y fácil de controlar y para cuando ella llegara a Hogwarts, sería como un juego de niños guiarla por el camino correcto poco a poco para que cumpla la profecía derrotando a Tom definitivamente cuando este regresase, luego haría que se casara con una familia completamente leal a él, para tener la fortuna Potter bajo su poder.
Llegando al fin a la habitación que había indicado el joven Auror, ambos magos analizaron la escena detalle a detalle y por las firmas mágicas y al encontrar la varita que había cegado tantas vidas al lado de las pilas de ropa y ceniza, los dos llegaron a la misma conclusión. La pila de ropa y cenizas en el suelo de la habitación era Voldemort y quien lo había derrotado era la pequeña Tania, pues tanto la magia del mago oscuro, como la de la única hija de los Potter, se encontraban saturando todo el ambiente de la habitación.
-Parece que la pequeña Tania acabó con Lord Voldemort -dijo Dumbledore serio, aunque por dentro estaba contento, pues las cosas habían ocurrido tal y como él lo había deseado. Ahora lo único que quedaba era convencer a Sirius para que le permitiese dejar a Tania con la hermana de Lily, pero eso lo haría después que terminase aquí, pensó confiado.
-Sí, eso parece -acordó Alastor lo dicho por Dumbledore, asombrando a 4 Aurores que entraban a la habitación para informarle a su jefe que ya habían terminado de remover los cuerpos de los Potter. Pero con un sonoro -¡qué! -al unísono, dieron a conocer sus presencias a los 2 viejos magos.
-Parece difícil de creer -dijo Alastor girándose para quedar frente a frente con los Aurores estupefactos-, pero así fue.
-En efecto, por cierto, ¿dónde está la pequeña Tania? Es imperativo que sea trasladada a algún lugar seguro, ya que si los Mortífagos se enteran de lo que ocurrió aquí, querrán acabar con la vida de la niña -alegó Dumbledore con una mirada de preocupación falsa hacia el bienestar de Tania.
Los cinco magos que estaban con Dumbledore dentro de la habitación de la bebé, entre ellos Moody, intercambiaron miradas entre sombrías y tristes. Moody con voz pesarosa, fue el que le respondió al confuso Dumbledore la pregunta.
-Albus, Tania Potter, al igual que sus padres, fue asesinada por Lord Voldemor.
-¡QUÉ HAS DICHO ALASTOR! -exclamó Dumbledore con absoluto shock y horror plasmados en su rostro.
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En tres habitaciones de hospital, en Namimori Japón, tres personas despertaban desorientadas luego de haber estado supuestamente muertas por un par de minutos, aunque solo los adultos comprendían el por qué y el cómo habían regresado a la vida y su nueva situación de vida.
Sí, los Potter estaban de vuelta, aunque físicamente no eran los mismos.
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Ministerio de Magia, Inglaterra.
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En el Ministerio de Magia, se podía ver mucha actividad a pesar de que ya era bastante tarde por la noche, todo esto se debía a los ataques de Mortífagos que tenían a todos siempre en alerta.
Amelia y Sirius iban camino a la oficina de la actual Ministra de Magia, Millicent Bagnold para informar lo ocurrido con los Potter y, a su vez, solicitar un juicio para el animago canino.
Llegando a la oficina de la Ministra de Magia y al explicarle Amelia toda la situación con respecto a Sirius y lo ocurrido con los Potter, rápidamente la Ministra ordenó que el mago fuera arrestado como parte del protocolo y llevado a una celda de detención mientras que se preparaba todo para el repentino juicio.
Dentro de 20 minutos (tiempo récord) la corte del Wizengamot se preparaba para el juicio de Sirius Black.
Varios miembros del Wizengamot estaban ausentes y después de esperar unos minutos más y al ver que el cuerpo restante del Wizengamot no llegaba y el tiempo corría, la Ministra tomó la decisión de consultar al resto de los allí presentes si los esperaban o no.
-Bueno... dado que varios miembros del Wizengamot no se encuentran presentes, pero debido a la gravedad de los hechos ocurridos esta noche, tendremos que prescindir de su presencia -anunció la mujer con seriedad a toda la sala.
-¿Todos están de acuerdo con esta decisión? -preguntó Bagnold mirando a todos los miembros de la corte que se encontraban reunidos.
En respuesta, todos los presentes levantaron sus varitas con la punta iluminada en forma de mutuo acuerdo.
-Señora Augusta Longbottom, en ausencia de albus Dumbledore, ¿podría hacer el favor de tomar su lugar solo por este juicio como jefe de magos de Wizengamot? -preguntó la Ministra Bagnold dirigiendo su mirada hacia la regente de la casa Longbottom.
-Por supuesto, Ministra. Así también podemos comenzar con el juicio de una vez -habló tan severa como siempre la matriarca Longbottom.
La Ministra solo asintió en respuesta y cuando todo estaba dicho y hecho, el juicio al fin dio comienzo.
-¡Traigan al acusado! -ordenó la Ministra Millicent Bagnold.
Unos Cuantos minutos después, Sirius entró ante la corte del Wizengamot escoltado por dos Aurores que lo tenían esposado y, seguidamente lo hicieron tomar asiento frente a los magos de la corte quienes lo veían, algunos con frialdad y otros con desconfianza pensando que él si había sido el responsable del asesinato de los Potter.
-Sirius Orion Black, usted a sido acusado de ser el presunto responsable de entregar a los Potter al que no debe ser nombrado y a su séquito de Mortífagos. ¿Cómo se declara? -interrogó la Ministra de forma seria.
-Me declaro inocente, señoría -contestó Sirius con voz firme. Él no titubearía porque antes el traidor fue su amigo. Si decía lo que en realidad había sucedido, la asquerosa rata traidora de Peter sería cazada por todos los magos y al atraparlo, el muy maldito pagaría por lo que le hizo a sus amigos, así que en este juicio se encargaría de hundirlo completamente, pensó de manera vengativa el joven Black.
Murmullos se empezaron a escuchar por toda la sala, pero estos fueron silenciados por la Ministra Millicent Bagnold.
-Señor Sirius Black, ¿está dispuesto a confesar bajo los efectos del Veritaserum? -cuestionó la Ministra.
-Sí, Ministra -dijo Sirius sin duda en su voz.
-Bien... ¡traigan el Veritaserum!
Se hizo lo que la Ministra de Magia Millicent Bagnold ordenó y se le administraron dos gotas de la poción al animago no registrado, y esperaron por unos segundos a que la poción hiciera efecto. En cuestión de segundos, el rostro de Sirius se volvió inexpresivo anunciando que la poción ya estaba vigente.
-¿Cuál es su nombre completo? -inició el interrogatorio la Ministra con una pregunta básica para probar que realmente la poción ya estaba haciendo efecto en el acusado.
-Mi nombre es Sirius Orion Black -contestó Sirius con una voz monótona.
-¿En qué año naciste?
-El 3 de noviembre de 1959.
-Bien... -asintió la Ministra confirmando que la poción veritaserum estaba funcionando-. Pues comencemos con el verdadero interrogatorio -declaró la mujer con gravedad.
Murmullos de acuerdo se escucharon por toda la corte, los magos y brujas reunidos ya querían saber la verdad. ¿Realmente este hombre era leal a los Potter, o era tan infame como el resto de la familia Black?, esas y más preguntas se hacían todos los presentes.
-Señor Sirius Orion Black, ¿usted le reveló el secreto del lugar donde se ocultaban los Potter bajo el encantamiento fidelio al señor oscuro Voldemort (estremecimientos de la gente de la sala ante el nombre) o a alguno de sus seguidores?
-No.
-Sirius Black, ¿era usted el guardián secreto de los Potter?, y si no lo era, ¿quién era el verdadero guardián secreto?
-no... yo no era el guardián secreto. El verdadero guardián secreto era Peter Pettigrew.
Eso fue suficiente para provocar la furia de varios de los que eran amigos cercanos de los Potter como los Longbottom, Shacklebolt y los Abbott. Maldiciones dichas en voz alta hacia Pettigrew, planes de cazarlo y más se podía escuchar de varias personas ahí presentes, tanto miembros del jurado como de Aurores que presenciaban el juicio, hasta que la señora Augusta los silenció a todos disparando chispas con su varita y azotando el pequeño maso que tenía contra el estrado.
-Se que varios aquí estamos furiosos por lo revelado, pero debemos actuar como adultos y dejar el futuro castigo hacia Pettigrew para después, ahora debemos concentrarnos en terminar con este juicio -dijo Augusta con voz potente la cual resonó por toda la corte. Todos asintieron ante lo dicho por la matriarca Longbottom y prosiguieron con las preguntas antes de que los efectos del suero de la verdad terminaran.
-¿Por qué los Potter decidieron poner a Peter Petigrew como el guardián secreto?
-Porque era muy obvio que yo sería tomado como el guardián secreto, así que para engañar a Voldemort (nuevamente hubo estremecimientos de parte de la gente de toda la sala ante el nombre) y a sus Mortífagos, decidimos poner a Peter como el guardián, pues nadie sospecharía de él, y así yo podría ser el sebo. Pero nunca pensamos que Peter nos traicionaría.
-¿Quiénes sabían la identidad del verdadero guardián secreto?
-Albus Dumbledore, James, Lily y yo. Nadie más tenía conocimiento sobre esto.
-Una última pregunta más -dijo la Ministra Millicent-. ¿Fue usted, o alguna vez a pensado usted en ser parte de los Mortífagos, señor Sirius Black? -preguntó seriamente la ministra para terminar de confirmar la inocencia de Sirius.
-No, nunca e sido y nunca seré ni quiero ser un Mortífago bajo el mando de Voldemort (estremecimientos otra vez) tampoco soy partidario de ninguna de sus prácticas anti-muggles -respondió Sirius aún con la voz monótona.
-Muy bien, pues sin más que añadir, Aurores, denle a beber el antídoto contra el Veritaserum al señor Sirius Black -siguiendo la orden, uno de los aurores le dio a beber la poción a Sirius y éste instantáneamente volvió a la normalidad.
-Sin más preámbulos, gente del jurado, comencemos con la votación -anunció la regente Longbottom-. Los que estén en contra de declarar inocente a Sirius Black, que levanten su varita e iluminen la punta.
Muy pocos levantaron sus varitas.
-Bien, ahora los que estén a favor de declarar inocente a Sirius Black, que levanten su varita y hagan iluminar la punta de ésta.
La gran mayoría levantaron sus varitas e hicieron lo dicho por Augusta, el resto eran magos que odiaban al animago por ser un traidor a la sangre o eran Mortífagos, por esa razón ellos votaron en contra.
-Pues con 23 votos a favor y 10 en contra, Sirius Black, se le declara inocente de todos los cargos. Este juicio se ha terminado, ya pueden retirarse. Mañana temprano habrá una reunión para declarar la búsqueda y captura de Peter Pettigrew -anunció la Ministra de Magia Millicent Bagnold.
Sirius se puso de pie con una sonrisa y salió junto a Amelia y algunos otros Aurores que trabajaban con él.
-Amelia, casi se me olvidaba decirte, Petter Pettigrew es un animago no registrado, toma la forma de una rata, como lo que es -dijo Sirius serio.
-¡Qué!, y hasta ahora me lo dices, Sirius -replicó la mujer mirando al animago canino con reproche.
-Mis disculpas, Amelia. Tengo tanto en la mente en este momento que casi dejo pasar la información -contestó el ojigrís apenado.
La mirada de la pelirroja se suavizó al notar bien la condición del mago que caminaba al lado de ella. El antes jovial Sirius Black se había ido, en su lugar estaba un hombre de aspecto derrotado y que ya no poseía la misma chispa de alegría en sus ojos grises, se veía un poco desaliñado con la ropa un poco ajada y el cabello un tanto desordenado por tanto pasar sus manos por él, y seguía con los ojos irritados por haber llorado.
-¿Qué harás ahora, Sirius? -preguntó Amelia preocupada por el animago.
-No lo se, Amelia. Tengo muchas cosas en que pensar -dijo Sirius con desánimo. Por una parte, estaba satisfecho de que la rata estuviera ahora en la mira de los magos de Gran Bretaña, pero por otra, aún continuaba de luto por lo ocurrido con sus amigos y su cachorra, era algo que nunca superaría y si seguía aquí en Gran Bretaña sería una tortura constante para él, ya que todo le recordaría a ellos. Tenía que alejarse de Gran Bretaña, pensó con resolución el animago.
En cuanto salieron del ministerio, Amelia y Sirius se despidieron, tomando rumbos diferentes. El animago se dirigió al banco mágico Gringotts, y ya estando ahí pidió hablar con el Gerente de Cuentas de la familia Black. En pocos minutos un goblin lo llevó a la oficina del goblin acargo de aquellas cuentas.
Pasó una hora en el banco hablando con el goblin y realizando diversos pendientes que tenía, entre ellos, tomar el manto como Lord Blac, repudiar a Bellatrix Lestrange (de soltera Black) y a Narcisa Malfoy (de soltera Black) de la familia y quitarles las bóvedas familiares debido a que ya no eran parte de la familia Black. Él también reincorporó a su prima Andromeda a la casa Black, le regresó su bóveda monetaria, creó otra bóveda para su pequeña sobrina Nimphadora y selló el resto de la enorme herencia familiar, solo utilizando una cuarta parte de la fortuna para invertir en empresas tanto muggles como mágicas.
Tras concluir con todo aquello, se marchó al mundo muggle y tomó un avión hacia Francia, sin mirar atrás. El único que le preocupaba era Remus, pero ya se pondría en contacto con él más tarde, pensó el animago mientras se preparaba para tomar una pequeña siesta en el avión, pues con todo lo ocurrido no había podido dormir en toda la noche. Y así, Sirius Black dejó Gran Bretaña, aunque más temprano que tarde, tendría que regresar gracias a los vertiginosos giros que da la vida.
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Ciudad de Namimori, Japón.
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En el hospital Namimori, iba despertando un poco desorientada una bonita mujer de cabello lacio, color chocolate que le llegaba a mitad de la espalda, ojos grandes color miel, tes clara, y de físico delgado pero bien formado. Ella bestía una bata de hospital y debajo de la bata llevaba algunas vendas blancas y otra venda abarcaba gran parte de su brazo izquierdo.
varios cables estaban adheridos a su cuerpo junto con delgados tubos que pasaban diversos líquidos de aspecto extraño.
No podía creer que estaba viva de nuevo, todo lo que sucedió le parecía un sueño tan extraño. Si no estuviera viendo en el reflejo de la ventana a otra persona que imitaba sus debilitados movimientos, y lo diferente que se sentía en este cuerpo, no lo creería.
Cerrando con cansancio sus ojos, la mujer comenzó a recordar todo lo antes ocurrido y el como era posible que ella y el resto de su familia hubieran vuelto a la vida.
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Inicio de Flashback.
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El matrimonio Potter se hallaba flotando en un lugar totalmente blanquecino. Al lugar no se le veía principio ni fin y tampoco se podía discernir donde era arriba y abajo. Lo único que reinaba ahí era el completo silencio y la blanca nada.
La primera en despertar fue Lily, la cual se sobresaltó al ver el lugar en donde se encontraban su marido y ella suspendidos. Ella no podía ver otra cosa más que blanco por todas partes, sentía como flotaba en dicho lugar sin nada que la sostuviera.
¿En dónde estaban?, se preguntaba mentalmente la pelirroja. Lo último que recordaba era la cruel mirada de Voldemort al lanzar la maldición asesina hacia ella y luego la fría oscuridad.
-Oh... no... mi bebé se quedó a merced de ese monstruo... -dijo la mujer con la voz quebrada, eso fue lo único que necesitó recordar para romper a llorar, acción que despertó a su marido, el cual tras ver a su amada esposa en tal estado, se apresuró a abrazarla fuertemente como forma de consuelo.
-¿Qué sucede, cariño? -le preguntó preocupado James a su bella esposa.
-Ja... James, dejé a nuestra bebé sola, Voldemort lanzó la maldición asesina contra mí... Tania se quedó con él sola y asustada... n... nuestra bebé... no pude salvarla y no se que ha sucedido con ella -le explicó Lily mientras sollozaba en el pecho de su marido.
Al saber la causa del llanto de su pelirroja, James sintió como el terror y la impotencia corrían por cada rincón de su ser. Su preciosa niña... Voldemort amenazando su vida... y él aquí sin poder hacer nada..., ante ese pensamiento nada agradable, James solo pudo abrazar con más fuerza a su esposa, a la vez que lágrimas empezaban a correr por su rostro al comprender el por qué de la angustia de su Lily.
Tratando de tranquilizar a su esposa y en el proceso a él mismo, James habló con la voz más firme que pudo reunir debido a las circunstancias.
-Lily Flor, estoy seguro que alguien se dio cuenta que el encantamiento fidelio cayó y socorrió a nuestra pequeña antes de que le ocurriese algo malo.
-¿Tú crees, James? -Lily realmente deseaba creer aquello con todo su corazón.
-Claro, mi amor. Con suerte Sirius y Remus ya están cuidando de Tania -dijo James con una pequeña sonrisa reflejando la de su esposa.
-Siento romper sus esperanzas, pero lamentablemente las cosas no fueron así -resonó una voz femenina que se escuchaba potente e irradiaba escuchar esa extraña voz, la pareja se puso alerta y observaron sus alrededores, no obstante, solo el espacio blanco y vacío era todo lo que podían ver. Sin embargo, de un instante a otro, dicho espacio blanco comenzó a desdibujarse haciendo un remolino de colores que pasaban en rápida sucesión haciendo que los Potter tuvieran que cerrar los ojos para no marearse, hasta que de pronto, todo quedó en calma.
-Ya pueden abrir los ojos -anunció nuevamente la misma voz de mujer.
El joven matrimonio lentamente así lo hizo, sorprendiéndose por el nuevo lugar en el cual se hallaban. Atrás había quedado ese espacio blanco, ahora se encontraban en una especie de sala de estar enorme, con pisos de mármol color marrón emperador, paredes pintadas de un suave color café claro y uno que otro retrato que mostraban misteriosos paisajes de bosques y montañas que ellos nunca habían visto, la sala estaba conformada de dos amplios sillones elegantes de cuatro plazas color café oscuro, que quedaban uno frente al otro en lados contrarios y entre medio de ambos había una hermosa mesita cafetera de cristal con un bello jarrón color marfil, con hermosas rosas rojas y blancas.
El lugar era agradable y daba una sensación hogareña, pero los Potter ignoraron esto a favor de las tres personas de pie delante de ellos, aunque mago y bruja sabían por la poderosa aura que emanaban éstos, que no eran humanos.
La única mujer tenía cabello largo de color negro azabache, ojos más verdes que los de Lily, un rostro con rasgos delicados y hermosos, piel tan blanca que parecía una vampiresa de lo pálida que era y su vestimenta constaba de una túnica blanca tan larga que llegaba al piso y que parecía moverse aparentemente sola. A la izquierda de la mujer se hallaba un atractivo hombre esbelto y musculoso. Su piel era del color de la madera de teca oscura y brillante. Sus ojos eran dorados como la miel, su rostro era regio, y una melena de cabello negro le caía por los hombros. Para asombro de James y Lily, dicho hombre tenía un par de alas enormes que emitían destellos de tonos azules, negros y morados. Llevaba únicamente una túnica negra sin mangas ceñida a la cintura. El último hombre era el que emitía el aura más fuerte y mortal, era un hombre alto, de piel pálida, rasgos faciales finos, ojos negros fríos y calculadores, de cabello tan negro como la noche y llevaba de vestimenta una larga túnica negra como la oscuridad misma. Éste se encontraba al lado derecho de la mujer.
-Con todo respeto, ¿quiénes son ustedes? -preguntó Lily bastante nerviosa ante los tres seres frente a ella.
-Me alegro que preguntes querida -dijo la hermosa mujer-. Yo soy Hécate, diosa de la magia, la hechicería, entre otros títulos -declaró la deidad posando sus manos sobre su regazo de manera elegante.
-El hombre a mi izquierda es Tánatos, dios de la muerte y el hombre a mi derecha es Hades, dios del inframundo -finalizó las presentaciones la diosa con una pequeña sonrisa, la cual creció al ver las miradas atónitas de los Potter.
-Como les dije con anterioridad, las cosas con respecto a su hija no terminaron bien -Hécate empezó a explicar con todo atisbo de sonrisa borrada de su rostro, indicándoles a James y a Lily que tomaran asiento, en tanto ellos hacían lo mismo-. El mago oscuro Voldemort lanzó la maldición asesina contra la pequeña Tania, sin embargo, la maldición le fue de vuelta a causa de la magia de su hija, cuya intención era actuar en defensa de la niña, pero el poder mágico que tanto Voldemort como Tania usaron fue tan poderoso que éste acabó por mezclarse y regresárseles a ambos, golpeándolos, terminando con la vida de Tania, y destruyendo el cuerpo de Voldemort en el proceso.
-¿Me podrían decir dónde está mi bebé? ¿Su alma ya cruzó al más allá? -quiso saber Lily con su voz escuchándose algo temblorosa y con lágrimas surcando su rostro.
-No, su alma no a cruzado hacia el más allá -informó Tánatos-. Ella está aquí -tranquilizó el dios haciendo un leve gesto hacia una esquina de la enorme sala donde se encontraba una cuna con la pequeña Tania dormida en ella.
Lily y James se pusieron de pie, y velozmente caminaron hacia donde se hallaba su bebita durmiendo tranquilamente.
Ya más tranquila al tener aunque sea el consuelo de tener a su hijita allí con ellos, Lily se giró apenada hacia los dioses y preguntó.
-Disculpen pero podrían decirnos, ¿en dónde estamos, mis señores? -mientras que acomodaba a su bebita entre sus brazos cuidando de no despertarla.
-Estamos en el limbo, el lugar que se encuentra entre el mundo de los vivos y el inframundo -contestó Tánatos la pregunta de la pelirroja.
-Escuchen con atención -dijo Hécate con voz seria, alarmando a los Potter.
-La pequeña Tania no debía morir esta noche. Por más desagradable que sea, Tania debió haber vivido para cumplir la profecía, pero como todos podemos ver, eso no fue posible. Voldemort no está muerto aún, su cuerpo fue destruido, sin embargo, a causa de un terrible ritual oscuro que él realizó desde muy joven, su alma sigue vagando en el mundo de los vivos -informó la diosa molesta por los actos del oscuro mago.
-Para arreglar esta situación, nosotros hicimos un acuerdo el cual esperamos que acepten -dijo Hades.
-¿Qué acuerdo, mis señores? -preguntó James con curiosidad y algo de aprensión.
-A cambio de que ustedes realicen algunas misiones dadas solamente por nosotros, los regresaremos a la vida, pero no en sus anteriores cuerpos. Tomarán el lugar de otra familia cuyas almas acaban de pasar al más allá. Para que no tengan muchos problemas en integrarse a sus nuevas vidas, recibirán los recuerdos de sus nuevos yo -explicó Tánatos.
-Y en cuanto a las misiones se refiere, esas serán, ayudar a su hija a cumplir y triunfar ante la profecía que la ata con Voldemort. Ustedes, Lily y James también serán los encargados de acabar con los horrocruxes de Voldemort, estos son objetos muy oscuros que ayudan a mantener el alma de Voldemort anclada al plano mortal y, por último, queremos que rompan una maldición muy antigua llamada la Maldición Arcobaleno. Por el momento ya no nos queda mucho tiempo para explicarles a detalle que son los horrocruxes y la Maldición Arcobaleno, pero les mandaré toda la información que van a necesitar junto con los recuerdos de la familia Sawada, ese, cabe aclarar, es el apellido de la familia en la cual van a resucitar -concluyó su explicación Hécate.
-¿Aceptan las misiones que les estamos encomendando a cambio de regresar a la vida? -interrogó Tánatos mirando con seriedad a los Potter.
El matrimonio intercambió una mirada seria y tras unos segundos, en acuerdo mutuo, ambos asintieron decididos y dispuestos a afrontar lo que se les presentaría en el futuro. Sabían que no sería algo fácil, pero no era imposible lograr lo pedido por los dioses, además, tenían una cuenta pendiente con Voldemort y aunque estaban conscientes de que su hija tendría que luchar con ese desgraciado en el futuro, hecho que les hubiera gustado evitar, ellos sabían que las verdaderas profecías no se podían evadir para siempre y que tarde o temprano esta se cumpliría de una forma u otra, pese a ello, estarían apoyando a su niña a cada paso del camino.
Las tres deidades miraron con aprobación a los Potter y hades tomó la palabra.
-Pues sin más que decir, les deseamos suerte en su nueva vida, aprovechen la oportunidad que les hemos otorgado -finalizó el dios del inframundo.
Haciendo un gesto de despedida al igual que los otros dos dioses, en un chasquido de los dedos del dios del inframundo, la familia Potter había desaparecido del lugar.
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Fin del Flashback.
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-Tenemos muchas cosas que hacer en cuanto salgamos de este hospital -murmuró para sí misma la ahora pelimarrón profiriendo un suspiro.
No obstante, por el momento, solo le quedaba recuperar fuerzas para poder estar con su bebé y su esposo. Sabía que ellos se encontraban bien, pero estaban tan agotados como ella, y aunque quisiera salir de la habitación para verlos, su cuerpo se sentía tan débil y tristemente daba por hecho que se quedaría sin fuerzas antes de poder llegar a ellos. Únicamente le quedaba descansar y esperar a que las enfermeras le dieran noticias sobre el resto de su familia.
Con esos últimos pensamientos, la mujer se quedó nuevamente dormida al ser vencida por el agotamiento.
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Gringotts, Banco Mágico: Inglaterra.
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Un viejo goblin se hallaba en su oficina firmando documentos importantes muy concentrado en su labor, sin embargo, un brillante destello se manifestó delante de él, y alarmado levantó la vista buscando con la mirada la causa de dicho destello. Tras encontrarla, tomó toda su fuerza de voluntad no caerse de su asiento, pues frente a él se encontraban tres antiguas deidades, Lady Hécate, Lord Hades y Lord Tánatos. Y como no saber quienes eran, si en varios de los cuadros que habían en el banco, estos tres seres junto con otros dioses estaban representados librando batallas en feroces guerras pasadas.
-Mis señores. ¿En qué puede servirles el día de hoy Gringotts? -el goblin preguntó después de ponerse de pie y realizar una respetuosa reverencia.
Asintiendo levemente con la cabeza en saludo, los tres dioses tomaron asiento frente al goblin el cual había vuelto a su lugar detrás de su escritorio.
Tomando el papel de bocera entre los tres dioses, Hécate habló.
-Necesitamos que se congele la fortuna Potter. Como bien ya saben, ellos siguen con vida, aunque mediante circunstancias especiales, siendo nosotros los responsables de aquello -dijo Hécate con calma mirando sus uñas con desinterés.
-Bueno, eso explica mucho -dijo Ragnok meditativo, dado que de un momento a otro, algunos documentos habían aparecido en su oficina dando aviso que la antigua casa de los Potter se había extinguido, pero unas cuantas horas más tarde, decía que los Potter seguían vivos, cosa que extrañó a todos los goblins, pues algo así nunca había sucedido. Saliendo de sus reflexiones internas, Ragnok volvió a preguntar nuevamente.
-Tienen alguna petición más, mis señores -preguntó el goblin con mucho respeto.
-Sí -respondió Hades-, igual necesitamos que las herencias Ravenclaw, Slitherin, Hufflepuff, Griffindor, Peverell, Pendragon y le Fay sean selladas hasta que sus legítimos herederos tomen posesión de ellas -concluyó su orden el dios del inframundo, ante la mirada atónita del goblin.
-Sí, mi señor. Se hará de inmediato -confirmó Ragnok nervioso.
Rápidamente el líder goblin dio la orden y en menos de lo que se creía posible, Ragnok ya tenía las carpetas con la información de las herencias comenzando a sellar una por una, bajo la mirada estoica de los tres dioses. Al finalizar, le entregó una copia de cada carpeta a éstos últimos para que verificaran por si mismos que todo se hubiera realizado correctamente.
Tras revisar cada documento minuciosamente, éstos asintieron satisfechos por su contenido, para alivio del líder goblin.
-Bien -dijo la diosa ojiverde poniéndose de pie al igual que sus otros dos acompañantes-. Ya hemos terminado aquí, gracias por tu ayuda, Ragnok.
-Mi Lady, fue un verdadero honor servirles -respondió Ragnok haciendo una profunda reverencia a los tres dioses.
Las tres deidades hicieron un gesto de despido y en un parpadeo habían desaparecido dejando a un Ragnok suspirando de alivio en la soledad de su oficina.
Necesito un té bien cargado, pensó el viejo goblin fatigado por toda la reunión.
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Fin del Capítulo.
