En su shock Pod se sorprendió cuando su llamada fue recibida, pues la verdad era que ni siquiera consideró la posibilidad de que Catelyn Tully le contestara. No sabiendo que decir hubo silencio por parte y parte por unos cuantos segundos hasta que decidió romperlo. "Ya debe de saber que hablé con Arya. Y creo que merezco explicaciones."
Catelyn sabía que este día llegaría, lo que no se imaginó fue que fuera tan pronto. La visita de Podrick en el Norte era una repentina, pero si algo la dejaba un tanto más tranquila era darle sus respuestas por teléfono, era más fácil que hacerlo cara a cara. Aunque sentía que debía estar mejor preparada; había tenido tiempo de pensar en sus palabras. "Sé que ya Arya le comentó lo sucedido…yo había planeado decírselo en persona."
"…Sé que usted siempre deseó algo mejor que yo para Sansa. Pero dejarla hacer aquello…señora, eso fue–"
Por su tono de voz lo podía escuchar agitado, tan agitado como lo estaba ella. Respiró profundo, "–Cálmese, Podrick."
El tono frío y contenido era un puñal a su pecho, a su ser, "¿Calmarme? ¿Calmarme? ¡Cómo quiere que me calme si me acabo de dar cuenta que para Sansa no existo! Créalo o no, señora, Sansa era todo para mí…lo único que tenía…¿para ahora venir a darme cuenta de esto?" No era la primera vez que lloraba esa noche, más se impidió seguir haciéndolo. No darle el gusto a la mujer, ni continuar cayendo en el desespero.
Ya no había posibilidad de que Sansa lo perdonara. Solamente para eso había hecho todo el camino hasta el Norte.
Ya estaba solo, otra vez.
Y por más que trató de no llorar, volvió a comenzar en una mezcla de perdida y rabia.
Catelyn llevaba casi cuatro meses preguntándose si en el momento de encararlo estaría llena de resentimientos y enojos, si le terminaría echando la culpa de todo esto a él, pero no se sintió de aquella forma al escucharlo llorando, y se sintió haciendo lo mismo silenciosamente. Sólo ella sabía cuan lastimada Sansa había estado cuando tomó la decisión que tomó. "Nada de lo sucedido se debió a mi ejercer influencias sobre ella. Puede creer lo que quiera de mi Podrick, pero nunca apoyaría a Sansa ni a ninguno de mis hijos haciendo algo así. Sansa actuó voluntariamente y a las espaldas de todos. Si me vine a dar cuenta de lo que estaba sucediendo fue porque un conocido me informó de la presencia de Sansa en la clínica." Eso último no era completamente verdad, pero el joven no necesitaba saber más. Nadie más necesitaba saber lo que en verdad había ocurrido, solo sería echarle leña al fuego.
Pod sabía que conocido significaba informante, o talvez alguno de los guardaespaldas de Sansa.
"Sansa no buscó opiniones, y tan solo se metió de lleno en su decisión. Me atrevería a decir que actuó de forma impulsiva sin pensar mucho en las repercusiones." Como había sido su relación con él. "Ella se hizo con el medicamento por su cuenta y acudió a un médico no especializado en el tema."
Tal cual como intentó hacerlo cuando su padre murió, solo que esta vez tuvo éxito. Ahora Pod tenía más detalles para creer en la versión que le estaban dando, "Yo nunca la engañé." Y detrás de la línea un respiro, una exhalación profunda, pero ni una sola palabra. "Teníamos nuestros problemas, pero yo le hacía bien a Sansa. Y Sansa me hacía bien a mí."
Eso Catelyn lo sabía, era la única razón por la que no se había opuesto rotundamente a aquella relación; Sansa había madurado y hecho responsable junto al joven. Y ambos parecían adorarse. En un par de ocasiones, sobre todo al principio de aquel noviazgo, había querido hacer entrar a Sansa en razón en cuanto a Podrick, pero rápidamente se dio cuenta que en continuar insistiendo tan solo crearía una brecha entre ambas, "…Yo estaba al tanto de que su rompimiento la golpeó duro pero no vi, o decidí no ver qué tanto…" y se arrepentía de eso, solo ella misma sabía cuánto.
¿Era eso culpa en su voz? ¿Le debería tener lástima entonces? Podrick pujó y se tomó otro sorbo de su cerveza, esperando por el momento que la mujer le echara la culpa a él de las acciones erróneas de Sansa…
El momento no llegando, todavía.
Se limpió la nariz, "¿No hay forma de devolverle esos recuerdos?" no que Catelyn lo fuera a permitir. No que aquello no le causaría mayor resentimiento a Sansa para con él. Y peor, de él para con ella. Pero los enojos podían esperar, Pod tan solo quería una esperanza, una sola cosa a la cual aferrarse para no sentir que todo estaba perdido ya.
"Me temo que no. Esos recuerdos no están en el fondo de su mente escondidos, fueron borrados completamente, así lo explicó el psicólogo."
Podrick se limpió los ojos nuevamente, y trató de no sollozar, aunque falló terriblemente. Después de calmarse volvió a hablar, "He buscado en internet, hay varios procedimientos y todo depende a qué tan profundo hayan ido–"
"–Si Sansa quiso escapar de su dolor hay que aceptarlo. Respetar su decisión es diferente." Catelyn se limpió la cara, pero aquello no sirvió de nada, "¿Me habría gustado que las cosas salieran diferentes? Sí, Podrick, créame que sí. Ella debió tratar con su dolor en una forma saludable…pero Sansa siempre ha sido demasiado emocional. Su estado mental no fue el mejor en aquellos días, y no la disculpo por la forma en que actuó, pero soy su mamá, y voy a apoyarla." Silencio al otro lado de la línea, "Sansa está mucho mejor ahora que en las dos semanas priores a haberse hecho el procedimiento, puede que no esté feliz comparado a como lo era estando con usted, pero al menos no está sumida en esa tristeza en que la vi día tras día." Y reconocer lo siguiente se le hacía difícil tanto como para tomar fuerzas y continuar hablando, "Sansa estuvo tan frágil emocionalmente que empezó a recaer en una depresión…No sé si ella le comentó que pasó por lo mismo cuando perdió a su papá."
Pod asintió silenciosamente, todo esto se le estaba repitiendo a Sansa, solo que esta vez sí logró olvidar lo que tanto dolor le estaba causando.
Catelyn se aclaró la garganta, "Se hizo hacer el procedimiento tipo A4. Hasta ahora no hay marcha atrás para aquello." Y al contestar esta pregunta agradeció el acabado de hacerse cargo de que el joven no pudiera acercársele a Sansa en los próximos días o meses.
Pod ya había leído sobre los tipos de procedimiento y sabía que ese A4 era irreversible. "¡No es justo!" exclamó, pegándole un puño al colchón, aunque no le creyera enteramente a la mujer que ese fuera el que Sansa se había hecho.
No le creería del todo a nadie hasta no tener a Sansa frente a frente nuevamente y cerciorarse por sí mismo.
"Sé que no lo es." En eso estaban de acuerdo, y no le daba la razón solo para consolarlo.
"Usted no sabe nada. No sabe cómo me estoy sintiendo." Respiró profundo, "Que terminara conmigo y no quisiera volver, aquello lo podría aceptar más fácilmente que esto…"
Catelyn prefirió el silencio, dejarlo hablar, desahogarse. Y sí, Podrick había engañado a Sansa y hecho sufrir, como madre le tenía aquello en contra, pero Sansa no era la primera mujer ni la última en ser engañada, o que perdía un embarazo…y aunque una parte suya le tenía lastima a su propia hija, la otra dolorosamente le tenía en contra su debilidad. Y tan solo pensarlo la hacía volver a llorar silenciosamente en culpa.
"Ella sólo fue y…prácticamente estoy muerto para ella, y de una forma ella para mí. ¿Qué se supone que haga ahora? ¿Proseguir con mi vida? Teníamos planes…y ahora ella seguirá con su vida como si nada mientras soy yo el que me quedo atrás, sólo y atrapado con los recuerdos. ¡No es justo! ¡No quiero esto!"
Llevaba meses queriéndolo culpar enteramente de todo esto, después de todo que engañara a Sansa fue el detonante de una reacción en cadena, pero no tenía en su ser para culparlo dada las últimas conversaciones que había tenido con Sansa referente a él; las emociones de su hija yendo de un lado al otro en una misma hora.
Un momento aceptaría aquel engaño y con determinación se disponía a reponerse, comunicarle a Pod del embarazo y ver qué pensaba de éste pues muy en claro le había dejado que no estaba listo para hijos. Lo que él decidiera no cambiaba nada; ella se haría cargo de su hijo.
Al siguiente momento estaría dudando de si Pod la engañó o no.
Para los últimos días ya había optimismo, y estaba convencida de que a pesar de lo que había visto había una explicación, y que Pod no la engañaría. No cuando habían estado hablando de matrimonio semanas atrás. No cuando la quería y respetaba. Él no tiraría su relación por la borda así como así. Y muy bien también sabía que así no estuviera listo para formar una familia, no se negaría.
Lo único certero que Catelyn vio fue que Sansa deseaba ese embarazo, incluso en sus momentos de más tristezas estaba ilusionada con éste. Era su ancla. Y tal vez fue la depresión, el stress, sus agobios, lo normal que era perder un embarazo en el primer trimestre, que cuando sucedió fue la gota que rebasó el vaso para derrumbarle el poco optimismo que ya había recuperado.
Al final del día no fue Podrick y su engaño el factor que la hizo querer olvidarse de todo; fue el aborto repentino.
Y fue algo que tomó por desprovisto a Catelyn.
Sansa la había despertado porque en su ropa interior habían unas gotas de sangre y tenía cólicos. En calma y silencio habían ido hasta la clínica, aunque debió de ver más allá del llanto silencioso de su hija. Un par de horas después les confirmaron lo que Cateyn sospechaba y a lo cual ante Sansa se había negado queriendo darle esperanza y ánimos.
En retrospectiva, no debió de haberla dejado sola ni un minuto. Pero lo hizo en medio de esa noche larga y mientras Sansa dormía. Fue por menos de media hora, buscando desahogarse a solas y para que Sansa no fuera a notar cuanto la afligía el nieto que ya no sería, pensando y rezando por este. Después de retomar su aplomo fue a hablar con el médico, con los guardaespaldas para cerciorarse que mantuvieran el silencio, y para que les trajeran ropa para el día siguiente.
Para cuando la escuchó murmurando y quejándose en un sueño sin descanso trató de despertarla varias veces, hasta que comprendió algo iba mal al Sansa no despertar y estar llorando dormida. Nada más fue que una enfermera la girara para revisarla para que el empaque vacío con la jeringa y el nombre del medicamento cayera al piso, la enfermera quedándosele mirando para después agacharse por éste y reaccionar haciendo llamar al médico.
Fue una suerte que ya estuvieran en una clínica, pues Sansa había arriesgado todo al tomarse aquel medicamento sin tener en cuenta que había más en todo esto que inyectarse aquella primera ampolleta. Sin poder hacer nada Catelyn solo firmó para que los médicos concernientes en la clínica continuaran con el tratamiento.
Aquellas horas las pasó preocupada, alarmada, sola y atada de manos, en un principio no queriendo confiar en nadie de su familia donde estaba y lo que estaba sucediendo. Y cuando lo comentó con sus hijos hizo a un lado aquel embarazo; Sansa no había querido que ninguno de sus hermanos se diera cuenta, y no veía para qué dejarlos saber de éste cuando ni siquiera Sansa lo recordaría después.
Y sabía, sabía que incluso sus propios hijos desconfiaban y dudaban de ella, que muy en el fondo se les pasaba por la mente que hubiera tenido algo que ver en que Sansa hiciera todo esto…y la única que la cuestionó de frente fue Arya dos días después de llegar de Essos.
Regresando al presente lo hizo porque escuchó a Podrick dejar de sollozar ahogadamente, así que habló, "En verdad siento lo sucedido Podrick–" fue interrumpida por una carcajada amarga.
"Probablemente ahora está es contenta de que Sansa no esté conmigo. No hay necesidad de hipocresías. Yo a usted nunca le agradé para Sansa. Así fuera una buena persona, la adorara y la hiciera feliz. Yo nunca estaría a su nivel ni al de su familia, no cuento con los apellidos correctos, ni los bolsillos profundos, ni las conexiones..."
¿Y qué había de malo en querer todo eso para su hija? Una estabilidad, el saber que no tratarían de aprovecharían de ella, de lastimarla…como al final lo había hecho él. "…En un tiempo fue así, Podrick, pero con el mismo tiempo cambié de parecer." Respiró profundo tocándose el entrecejo,"Independientemente de lo que quería para Sansa, créame que esto no ha sido fácil para mí, ni para nadie de la familia."
"¿Sansa le contó que mientras estuvimos en el Norte nos comprometimos?" tuvo la necesidad de contarle lo que le había pedido no le comentara a su mamá todavía, y no esperó respuesta, tan solo se imaginó la cara de sorpresa de la mujer, "¿Que hablábamos de matrimonio y familia en un futuro? ¡Usted simplemente no sabe todo lo que perdí! ¡Lo que ambos perdimos! Aquí la única que obtuvo lo que deseaba fue usted."
Catelyn exhaló, decidiéndose que en acusaciones trazaba la línea, y sí, Sansa le había contado sobre aquel compromiso en medio de su tristeza, "…Lo siento, Podrick, por usted y todo lo sucedido. Créame que sé lo que esta relación significaba para ambos, pero no hay nada más que hacer aquí." En cuanto a Sansa y al Norte, "Sólo déjeme saber si hay algo que pueda hacer por usted." Al menos eso le debía a la parte de Sansa que lo había amado.
Podrick pujó de nuevo, sacudiendo la cabeza ante la forma en que lo despedía, y ya. Viendo como le daba a entender de dinero o ayudas para alejarse. "…Ya usted ha hecho suficiente, estoy seguro." Él no se le creía el cuentico de que no había tenido nada que ver en la decisión de Sansa. Y sin más le cortó. No dándole tiempo a una palabra de más.
Enojado, humillado, desesperado, se pasó la próxima hora preguntándose como proseguir a continuación. Aunque de antemano sabía que se iría con el rabo entre las piernas. Su teléfono sonando constantemente con llamadas de Tyrion.
Había tanto enojo contra Sansa en ese momento, desilusión de que le pudiera hacer aquello que de la billetera sacó la única foto de ellos que cargaba consigo y la tiró al fuego de la chimenea, obteniendo placer absurdo al verla arder. El costoso reloj con la inscripción cariñosa que ella le había dado hacía dos años prontamente haciéndole compañía en un golpe seco.
Se la imaginaba haciendo lo mismo hacía tres meses, borrando de su vida el paso de él por ésta. Su madre ayudándola, llamando a alguien para que hiciera lo mismo con el apartamento que ambos compartían en Desembarco del Rey, apartamento en que no había vuelto a poner pie desde que se marchó a Marahai. La señora probablemente había hecho tirar todas sus cosas.
Ni siquiera donde sí hubiera engañado a Sansa, justificaba las acciones que fueron tomadas.
Todo ese asunto del engaño continuaba siendo para él un pozo negro y vacío en sus recuerdos…aunque de vez en cuando tenía destellos de lo sucedido, o de lo que él creía había sucedido. Y saberse participar voluntariamente no lo dejaba sintiendo mejor. Era una hipocresía.
Muy dentro de su ser ya había barajado la posibilidad de buscar ganarse su cariño nuevamente. Sansa no se quedaría en el Norte para siempre, volvería al Sur, a Desembarco del Rey y él ya sabía lo que la complacía en la vida, no le quedaba dudas de que podía volverla a conquistar…pero aquello se le hacía absurdo, se sentía en unos momentos como un juego que lo agotaría con sus hipocresías y llenaría de más resentimientos, y en otros la realidad lo golpeaba; ya no eran los jovencitos despreocupados que habían sido cuando comenzaron su noviazgo. Ambos estaban en etapas diferentes de sus vidas, siempre lo habían estado, pero ahora incluso más…
Además, en el momento sentía tanto odio que no se imaginaba parársele en frente y poder mantener una charada, no, estallaría en reclamos y acusaciones así ella no viniera a entender a lo que se refería.
En todo caso no le veía punto en buscarla aquí, donde seguramente ya toda su familia estaba advertida, le habrían puesto guardaespaldas, o su mamá la habría sacado de la ciudad, del Norte, del continente para ahora…
¿Y para qué perder el tiempo y sus sentimientos en una mujer a la que al final del día no le significó nada?
Él no era suficiente para ella, ¿entonces porque no también aspirar a algo mejor para su futuro?
¿Tan difícil se le hizo perdonarlo que prefirió que era mejor que no existiera? ¿Tan lastimada estaba?
Todo este tiempo perdido…Tantos dolores de cabeza, dudas existenciales y peleas para nada. Todo había sido para nada. Todo se fue simplemente a la puta mierda.
Y aun si él la traicionó ella también lo traicionó de vuelta al hacerle esto. Sansa sabía muy bien lo que le ocasionaría, cuan devastado lo dejaría.
¿Y fue esto un capricho inmaduro y rebelde para vengarse de él?
La odiaba. No podía pensar en ella en esos momentos sin odiarla, sin que le doliera.
No sabía de estos sentimientos que lo estaban consumiendo, su tristeza de los últimos cuatro meses fue nada comparados con esta desesperación, decepción, dolor.
Al final del día no le significó nada a Sansa.
Aunque sabía que eso era mentira, ella lo quería.
Ella lo apoyó en todo. Y había luchado para que él viera que esto entre los dos valía la pena.
Sansa era la única persona que lo había querido y amado. Nadie antes de ella lo había hecho, no su mamá quien lo abandonó, no su familia. Sin ella no tenía a nadie, estaba solo en el mundo.
Y todo terminaba así, nada más.
Sin él darse cuenta y siendo relegado a nada.
Cerveza tras cerveza fue desapareciendo. El alcohol no apaciguando sus sentimientos sino antes avivando el fuego y confusiones. A la cerveza le siguió media botella de whiskey que compró cuando se planteó una solución para todo esto. Y con una última respiración profunda tomó su decisión, aunque continuó llorando, decidiéndose que estas serían las ultimas lagrimas que derramaría por ella. "A la mierda Sansa."
Marcó el número, y esta vez no hubo tiempo a silencios, y simplemente habló,"Sí hay algo que puede hacer por mí."
No había esperado volver a hablar con él, al menos no ese mismo día, "¿Y qué sería?"
"Quiero que me lo hagan a mí también."
"¿Qué?" preguntó, siendo tomada por sorpresa una vez más en esa noche.
"Quiero que haga borrar a Sansa de mi mente." Para ella sería lo mejor y más barato, mucho más seguro que arriesgarse a tenerlo contándole a todo el mundo de esto. "Estoy seguro que puede tener a la misma persona que le hizo eso a ella haciéndomelo a mí."
"Podrick, está bebido y esa es una decisión que se tiene que tomar en todos sus cabales y con cabeza fría…No algo para matar el despecho, o desquitarse de Sansa."
"¿De qué putas me sirve desquitarme de esta manera si ella nunca lo sabrá? No, deseo borrarla. Es la única forma de retomar mi vida…De no pensar en los si, de no estar al tanto de lo injusto que todo esto es para mí." Simplemente no se veía perdonando a Sansa, que se hubiera dado por vencida con él y en vez de encararlo actuar detrás de sus espaldas de la forma más cruel, "No me imagino poder vivir como me estoy sintiendo ahora… Recordarla es una tortura."
"Considérelo un poco más…yo creo que eso fue lo que Sansa no hizo. Actuó impulsivamente."
A la mierda con Sansa de aquí en adelante, "Si usted no me ayuda buscaré a alguien que lo haga." Pagar por aquello para él sería gastarse los ahorros de toda su vida, pero simplemente no le importaba. Simplemente no se imaginaba vivir otro día como éste. "Necesito borrarla para poder continuar con mi vida. Para no saber lo que perdí."
Silencio en ambos lados de la línea.
Los dos estando muy al tanto que a ella le convenía ayudarlo, Podrick simplemente sabía demasiado de toda esta situación, de Sansa, de la familia, Catelyn no podía arriesgarse a que en un disgusto sacara a relucir los trapitos al sol de todo lo que estaba al tanto ante algún periódico. No que lo fuera a hacer, sólo que ella no tenía la mejor de las percepciones de él, y estaba seguro que lo creía posible de aquello.
"Piénselo bien. Tiene que considerar lo que en verdad está pidiendo."
"Pensarlo bien, ¿así como lo hizo Sansa?" preguntó a su vez, jugando sus cartas pues meterse con su hijita adorada sabía era algo que debía hacer; incitarla a protegerla. Silencio. "Ya tomé mi decisión…¿Me va ayudar, entonces?"
"…Sí." La exhalación que la dejó no fue porque encontraba calma en de esta forma lavarse las manos de Podrick, era porque lamentaba que todo desencadenara en esto. "Mientras hago unas llamadas póngase sobrio. Recibirá una llamada en los próximos minutos."
.
.
.
Podrick había tomado refugio en un hotel barato después de haber hablado con Arya, no estaba como para encarar a Tyrion, solo quería soledad, y ensimismarse en su miseria.
Estaba en un jardín trasero, el frío incipiente de la noche congelándole hasta los huesos, pero no sirviendo de nada para sus emociones alteradas.
Talvez era por el alcohol que se sentía fuera de su mente, y no estaba prestando atención de sus ires y venires.
Un par de veces había tratado de dejar el hotel, y salir a buscar a Sansa, pero el camino se le había vuelto un laberinto.
Se sentía herido, perdido y lastimado.
Tendría que pagar la reparación de una mesa en su habitación, pues había acabado con esta en su frustración y rabia.
Se arrepentía de haberla venido a buscar, de haber pasado los últimos meses angustiado y teniendo conversaciones imaginarias con ella, buscando qué decir, qué hacer para que le creyera, o en su defecto que lo perdonara. Incluso haberla encontrado con Baelish en el restaurante fue un golpe bajo.
Cualquier realidad era mejor que esta.
Para todo lo que ella decía que lo de ellos era algo especial y profundo que nunca había tenido con nadie más…pareció tomar su decisión de olvidarlo muy fácilmente. En lo más profundo de su ser sabía que él nunca habría tomado aquella iniciativa por cuenta propia, la quería demasiado, ella era lo único que tenía…sus recuerdos siendo lo más preciado, esos mismos recuerdos a los que se había aferrado en los últimos meses…
Y ahora también tiraría aquellos recuerdos a la basura.
Ni siquiera esa vez que terminaron se sintió tan desconsolado y despechado como lo estaba ahora. Y llevaba horas tratando de no llorar, pero no se podía controlar, ella lo olvidó. ¿Cómo se superaba que la mujer de su vida le hiciera eso a uno?
Superándolo, olvidándolo. Para aquello serían años talvez, y no se podía imaginar el dolor haciéndose más llevadero, así que iba a tomar el camino más fácil, así como lo tomó ella.
Ella simplemente no lo quiso lo suficiente.
Sansa lo mató.
Y más rabia le dio ver que empezaba a nevar. La primera vez que lo vio fue con ella aquí en el Norte, para huir de esos recuerdos caminó rápidamente de nuevo hacia la habitación del hotel, mareado y trastrabillando con dificultad, y necesitaba encerrarse en esas paredes para contenerse.
Al entrar en la habitación se tiró a la cama. Tenía que olvidarla, tenía que olvidarla, era la única solución.
Se despertó de un brinco al escuchar su celular sonando, de inmediato buscándolo y contestando la llamada que había quedado de recibir. Catelyn Tully diciéndole que no había podido hacer nada para convencer al psicólogo, que éste veía su propuesta como una amoral y se negaba a ser comprado.
Podrick ya había estado preparado para que la mujer le diera negativas. Simplemente no estaría dispuesta a meterse en un escándalo si esto salía a relucir o algo salía mal. Hubo un par de momentos de silencio y Pod respiró profundo, si Sansa hizo un mierdero a su paso él podía hacer lo mismo también, y había una forma en que podía desquitarse con ella, "Sansa se acuesta con Petry Baelish desde hace siete años." Le reveló a la mujer lo que tanto le habían ocultado su propia hija y el imbécil ese. Y lo puso en presente porque no le cabía duda de que aquello había sido retomado. "Puede creerme o no, pero es la verdad. Encárelos y lo verá." Y con eso, sin una palabra más, sin mayores explicaciones, sin siquiera enterrar más el cuchillo le colgó, colocándose en pie y yendo hasta el lavamanos a lavarse la cara.
Para ese momento ya había adelantado su vuelo hacia Desembarco del Rey –las conexiones hasta Marahai permanecían como estaban programadas–, pero al menos no tendría que quedarse en el Norte.
La imagen de la persona que le regresó la mirada ante el espejo era la de un desconocido. Ojeras oscuras y profundas, mirada acabada y derrotada, pálido y desarreglado, manteniéndose la mirada sintió que iba llorar nuevamente, y a Sansa no le agradaría verlo como estaba, y mejor sacarla de su mente. Ella era la culpable de todo esto.
En su frente había un golpe que no recordaba habérselo hecho en su borrachera y que solo le empezó a doler cuanto estuvo al tanto de éste.
Tomó café cargado, y camino al aeropuerto tan solo se detuvo para hacer una única llamada.
Bronn.
El hombre tenía conexiones y podía conseguir lo que fuera por un precio.
Y Podrick ya sabía lo que quería sin duda alguna y Bronn seguramente podía proveérselo.
Iba a ser un vuelo de varias horas, y lo último que deseaba era dejar el asunto inconcluso. Quería olvidarla lo más pronto que pudiera, en cuanto aterrizara si era posible.
Justo antes de abordar Bronn le devolvió la llamada, ya Pod habiéndole dejado en claro que no se dejaría convencer de lo contrario, y que estaba muy al tanto de lo peligroso que todo esto podía resultar siendo. Y que si él no lo ayudaba simplemente buscaría a otra persona; no era el único con pocos escrúpulos.
En cuanto estuvo sentado en el avión se tomó una pasta para dormir. Sino iba a estar ebrio al menos se iba a saltar todo esto. Y qué mejor que caer como un caballo.
No quería estar consciente.
No quería pensar.
Sentir.
Irse a arrepentir.
Solo quería olvidarse de todo.
De Sansa y los últimos cinco años.
Deseaba sentirse en paz.
A/N: Ok, esto queda en headcanon porque es algo que ni la Sansa de esta historia sabrá: en el primer capitulo ella se la pasa pensando que algo le falta, que siente un vacío, que no es feliz, ese vacío no es la relación con Podrick -tal vez lo es en una pequeña medida-. Pero lo que se lleva el mayor peso -como el 85% -es el vacío que le dejó su embarazo perdido...su subconsciente estando al tanto de éste pero ella no sabiendo como procesar su duelo.
Prometo que esto eventualmente se pondrá feliz!
Y no, Sansa no es tan débil como para tomar toda esta decisión solo porque el novio la engañó. No, mi Sansa es fuerte! Hay mas razones por venir de todo esto, solo siento que necesitaba hacer la aclaración.
