En absoluto silencio Bronn condujo a Podrick hasta su casa, éste no teniendo donde quedarse en Desembarco del Rey, y Tyrion intercediendo para que lo dejara quedarse con él, y de paso estar pendiente de que no fuera a cometer alguna absurdidad.

Eran tres compañeros disparejos de bebetas. Tyrion era el jefe con bolsillos profundos en sus visitas esporádicas a Desembarco del Rey, Bronn su mano derecha en cuanto a seguridad, y Podrick un amigo del primero, y para qué, ya también del segundo también.

La llamada de horas antes con el pedido de Podrick lo había sorprendido, dejándolo atónito. Y aunque sabía que organizándole lo que le pedía le dejaría sus buenos centavitos recordó las palabras de Tyrion sobre él pagar el doble cuando sus intereses estaban en juego. Y sospechando que al jefe no le agradaría nada saber en las que andaba el joven decidió llamarlo.

Resultó que Tyrion sí estaba al tanto de lo que la novia de Podrick había hecho. La propia mamá se lo había notificado hacía meses por si llegaba a encontrarse con Sansa no le fuera a nombrar a Podrick, o tratar de recordarle su relación con éste. Una noticia desconcertante, le había dicho el enano hacía unas horas para proseguir a contarle como se había mantenido mudo ante toda la situación, después de todo no era algo que lo inmiscuyera a él del todo, y había negocios en juego entre los Lannister y varias familias de Las Tierras de los Ríos los cuales Catelyn Tully podía poner en juego con algunas llamadas.

El enano también le contó que hacía dos días se le fue informado que el pasaporte de Podrick fue estampillado aquí en Poniente. Estando en unas negociaciones en Puerto Blanco decidió interceptar al joven en Las Invernas para que desistiera de lo que iba a hacer, más no tuvo la oportunidad, y se encontraron con Sansa accidentalmente en un restaurante donde una pequeña escena tuvo lugar. Le contó que regresaron al hotel y que prontamente Podrick se le escabulló, y que esto que él, Bronn, le contaba era lo próximo que Tyrion sabía de Podrick.

De ahí en adelante prosiguió con ellos dos discutiendo si era apropiado o no ayudarlo en el proceso de hacerla sacar de los recuerdos de Pod.

Así que ahí estaba, en ese momento deteniéndose a comprarle comida rápida a Podrick pues el psicoterapeuta había dicho que era mejor que tuviera el estómago lleno para el procedimiento.

"Debería de considerarlo más, un despecho no es para tanto. Nadie se ha muerto de amor, y le apuesto que en quince días y de bacanal tras bacanal ya la habrá empezado a olvidar."

Podrick continuó mirando por fuera de la ventana, "No lo habré hecho."

"Bueno, talvez no, pero piénselo mejor. Eso de meterse con la cabeza de uno debe de traer alguna consecuencia, las cosas no pueden ser tan buenas como las pintan..."

"Ya tomé mi decisión. Talvez estoy cometiendo un error, pero no me importa."

Bronn le dio una mirada de reojo, notando su desánimo y mal de ánimos, y trató por otro lado, "…Talvez solo necesita hacer lo que todo el mundo ha hecho antes; tomarse su tiempo y aprender a vivir con el dolor. No será fácil, pero ya éste se desvanecerá. Además, recuerde ese dicho; aquellos que no recuerdan la historia están condenados a repetirla."

Podrick pujó, esas no eran palabras de Bronn, "¿Tyrion?" y de reojo vio a Bronn asintiendo. Y Pod apreciaba que, de todas las personas, Bronn estuviera tratando de convencerlo, el dinero le era importante, pero lo estaba tratando de sacar de esto…le importaba. "Ella me olvidó. Yo no sé…" se le cerró la garganta, y mostrarse más vulnerable ante el hombre no era algo que creyera apropiado, antes de más se estaba prestando para todo esto, "Yo también tengo que olvidarla. No es justo que sea yo el que la recuerde. A la mierda con ella."

Dos horas después, que transcurrieron mayormente entre monosílabos e incomodidad, tocaron al timbre. Antes de abrir fue a llamar a Podrick, pero éste salió de la habitación que le había dado, en apariencia luciendo mejor que cuando lo recogió en el aeropuerto, pero sus ojos inyectados de sangre y su rostro rojo le dejaban ver que más calmado no estaba.

Un hombre de alrededor de cincuenta años, elegante y serio, presentándose Owen Norrey, y Bronn notó el acento difícil de reconocer, talvez de la parte alta de… ¿Las Tierras del Valle y Ríos? y de nuevo se fijó en el porte y elegancia. Éste hombre que Tyrion había contratado desde la distancia sabía lo que estaría haciendo, a diferencia de algún medicucho torcido y de tres pesos que Podrick se habría podido costear por cuenta propia.

Una vez dentro de la casa Owen no pidió explicaciones de por qué estaba haciendo todo esto. No, simplemente le preguntó al paciente si estaba completamente seguro porque no habría marcha atrás después que le aplicara un calmante y una anestesia suave. Y el paciente, sin dudas algunas, contestó que ya había tomado su decisión para prontamente sentarse en el sillón al cual él le señaló, y firmó el formulario que le pasó sin leerlo, formulario en el cual se le eximía de cualquier problema durante el procedimiento, o retaliación legal en un futuro.

Estando eso finalizado alistó el suero que le aplicaría, pidiéndole que se concentrara en el último recuerdo donde tuvo contacto con la persona que deseaba olvidar, específicamente sólo con esa persona. De ahí el medicamento actuaría por cuenta propia, "Hay un núcleo emocional en cada una de nuestros recuerdos. Al borrar ese núcleo se inicia un proceso de desvanecimiento tomando los enlaces neuronales en los que encontrará la conexión." Quien le prestaba atención era el hombre mayor, así que le habló fue a este, "Imagínese hacer varios caminos interconectados con pólvora, y encender la mecha ya sea en el centro o en un extremo, el fuego quemando todo a su paso hasta consumir toda esa pólvora finalmente. Para cuando el señor Payne se despierte mañana todos los recuerdos específicos a la persona que desea olvidar habrán desaparecido."

Talvez no debió de darse tan vencido fácilmente, debió tratar de hablar con ella en el Norte. Mostrarle la foto de ellos dos juntos, las numerosas fotos y videos que tenía en su celular, convencerla para que le brindara cinco minutos donde le confesaría que todavía la quería, y le explicaría todo lo sucedido, lo que significaban para el otro. Ya con eso y si ella quería, contarle todo sobre el tiempo que habían pasado juntos…ella lo sabría todo y talvez después de pensarlo le daría otra oportunidad…

Y Tyrion tenía razón; aquellos que no recuerdan la historia están condenados a repetirla. Y Sansa siempre había deseado que alguien la quisiera como él la había querido…la habría conquistado nuevamente, de eso no le cabía duda.

Si hubiera actuado de aquella forma, no tendría que pasar por esto…Ella le habría dado otra oportunidad, y podrían ser felices de nuevo y…

¡Y no más pensar en imposibles! En los 'que si.' Tenía que ser realista. No dar pasos atrás.

Ella lo olvidó. Él necesitaba hacer lo mismo.

"Esto no lo dejara bobo, ¿cierto?" Bronn preguntó. Podrick ni mirándolo pues seguramente se lo imaginaba saliendo con algo así, pero el doctor lo miró como si él fuera el tonto mientras canalizaba a Podrick y ambos veían al joven limpiándose la cara con la respiración más acelerada.

"Técnicamente el procedimiento es daño cerebral, pero estando a la par de una laguna mental después de una noche de tragos. Nada de qué preocuparse."

"¿Hace esto mucho?" decidió continuar indagando.

"No debería." Le respondió al hombre, y le levantó la mano para que no lo continuara interrumpiendo.

"A ella le hicieron esto en una clínica." Pod comentó, de repente teniendo dudas no en cuanto al procedimiento sino en cuanto a su bienestar… ¿Cómo pudo Sansa hacerle esto? ¿Cómo se le podía hacer algo así a alguien?

"Iremos a la cínica con usted bajo los efectos del calmante…Este procedimiento no es ético hacerlo de la manera en que se ha planeado. Si entienden lo que quiero decir…"

"Por la plata baila el mono, supongo." Bronn comentó, y vio que al médico sus palabras lo molestaron.

Owen miró al joven, y éste simplemente le hizo una seña para que prosiguiera. De su bolso médico sacó un analgésico y lo inyectó en el embolo el cual ya estaba conectado al brazo del paciente. "Sueño le llegará en unos momentos. Recuerde, solo piense en la persona o el asunto que desea borrar de su mente."

Podrick asintió calladamente. De repente sintiéndose relajar rápidamente, un leve mareo y sus ojos haciéndosele pesados. Sansa. Sansa. Sansa Stark. Sansa sonriéndole. Sansa abrazándolo. Su vibrante cabello rojo. Sus ojos azules. Ojos azules. Los ojos azules de Sansa. Sansa.

"¿Tan solo así?" Bronn preguntó viéndolo caer dormido, "Son varios años juntos, ¿y para mañana ya todo quedará borrado?" Bronn se calló cuando el médico le volvió a hacer una seña para que no continuara hablando.

Tenía que concentrarse en Sansa, no dejarse distraer por Bronn. ¡Que se callara! Sansa en el restaurante. Sansa en el restaurante con el hijo de puta de Petyr Baelish. Sansa lo borró de sus recuerdos. Sansa en el restaurante. Sansa en el restaurante usando la manilla que él le dio mientras le conseguía un anillo de compromiso. Bronn seguía hablando en el fondo, ¡Maldita sea, cállate! Sansa en el restaurante mirándolo, no reconociéndolo. La Sansa que él conocía nunca lo olvidaría. Sansa en el restaurante, su bronceado. Sansa en el restaurante ojos azules y cabello rojo. Sansa. Sansa.

Bronn vio al hombre por unos segundos mirando de su reloj a Podrick y viceversa. Para cuando lo vio por fin asintiendo y bajar el brazo para buscar algo en el bolsillo de su chaqueta decidió hablar, "¿Ahora qué?" preguntó viéndolo manipular su celular.

Después de enviar un mensaje de texto volvió a guardar el celular, "Ahora nos lo llevamos a la clínica." Le admitió, "Donde será prudentemente sedado, y el procedimiento será ejecutado. ¿Me imagino que usted ya sabe cual será su papel a jugar en todo esto?"

Bronn escuchó una ambulancia a la distancia y exhaló, "…No realmente. Aunque me lo imagino."

"Dirá que usted lo encontró ya habiéndose tomado el medicamento. Y me llamó, yo siendo el psicoterapeuta de Podrick Payne desde hace un par de años."

Bronn aceptó y frunció el ceño cuando le pasó un acuerdo de confidencialidad el que rápidamente leyó por encima.

"No tiene que ir con nosotros. Con que firme los papeles es suficiente."

"Voy con él." Bronn respondió justo cuando escuchó la ambulancia deteniéndose afuera de su puerta, sorprendido de que Tyrion creyera que tan solo dejaría que se llevaran a Podrick a su suerte.

"Eso tendrá que hablarlo con la patrocinadora de todo esto, no conmigo. Creo que eso no está arreglado."

¿Qué? ¿Patrocinadora? ¿Acaso esto no lo había organizado Tyrion? Inmediatamente escuchó el timbre sonando, y confundido vio al médico desplazándose por su casa para ir a abrir. Un grupo de dos paramédicos haciendo el camino hasta el interior con una camilla.

Y seguidamente otra aparición. Catelyn Tully, o Catelyn Stark, en persona y en toda su hermosa majestuosidad entrando a su modesta casa. Y no era que la conociera, ella simplemente era alguien de renombre que personas como él seguían con prospectos de trabajo.

La mujer caminó directamente en su dirección, sin palabras ni mirándolo extendiéndole un sobre blanco y abultado que de inmediato tomó. "Creí que Tyrion–"

"–Él y yo arreglamos este asunto." Le contestó simplemente y mirando a Podrick, viéndolo desplomado en ese sillón, "Podrick estará bien. Gracias por haber colaborado." Owen, quien había sido el psicólogo de Sansa y Arya desde adolescentes se había negado a participar en todo esto en un inicio. Incluso se negó con Sansa, solo fue la prontitud lo que lo hizo actuar en aquel momento. A diferencia de la situación con Sansa, Catelyn no insistió de a mucho cuando recibió las primeras negativas de repetir el procedimiento en Podrick.

Eso fue hasta que –de antemano habiéndole chuzado el teléfono a Podrick– se dio cuenta que el joven estaba dispuesto a hacerse el tratamiento por cuenta propia no importándole la dudosa reputación de quien se lo realizara. Catelyn sabía muy bien que eso no era algo que Sansa desearía, o que le perdonaría si se llegaba a dar cuenta de que no lo ayudó teniendo la oportunidad. Era de lo único que estaba segura en todo esto. Así que, para lavarse la conciencia en cuanto a su hija, se puso manos a la obra.

Llamó de nuevo a Owen, colocó una nueva oferta sobre la mesa, oferta que continuó aumentando hasta que vio las renuencias aparecer, lo que Catelyn aprovechó para cerrar un trato. Ya estando aquello solucionado llamó a Tyrion, quien ya se había puesto en contacto con ella. No tardó mucho para todo estar organizado, prontamente ella, el médico y sus tres ayudantes firmando un acuerdo de confidencialidad y subiéndose en un jet camino a Desembarco del Rey.

Para Bronn si Tyrion arregló con Catelyn Tully, eso quería decir que seguían siendo asuntos de Tyrion, lo que lo hacía asuntos suyos, "Voy con Podrick. No crea que no lo haré." Bron le comentó a la mujer, quien de inmediato miró al médico. Éste encogiéndose de hombros.

"No podrá estar a su lado durante el procedimiento." Owen añadió.

"¿Por qué lo llama procedimiento sino es una operación?" Bronn preguntó, viendo a Podrick ya en la camilla y siendo arrastrado hacia afuera.

"¿Cómo propone llamarlo entonces?"

Pujó bajamente, "Lobotomía. Lavarle el cerebro."

Catelyn no le prestó atención al hombre, "¿Hizo lo otro que Tyrion le pidió?" averiguar de evidencias presentes de Sansa aún en la vida de Podrick.

Bronn caminó hacia la mesa, "No tiene muchos amigos y me admitió que a nadie en Marahai le contó de su relación. Todos los recuerdos quedaron en el apartamento que compartía con su hija, del que creo usted ya se encargó cuando ella lo olvidó a él." Y vio a la mujer asintiendo, y para alguien tan altiva como aparecía en la televisión y revistas, en la vida real se notaba era con pesadez y cansada. Aunque eso no le quitaba lo hermosa, contaba con la belleza y elegancia de una mujer madura más todos los favores que le traía el tener dinero. Bronn continuó, "Pod me dijo de los pocos efectos personales de Sansa que tiene en Marahai," le pasó el papel, "hasta me hizo un mapa el pobre idiota." La mujer recibió la hoja, guardándola prontamente en el abrigo y evidentemente molestándole su comentario. De encima de la mesa tomó un álbum y se lo pasó a la mujer, "Esto lo dejó aquí junto a otras cosas antes de marcharse para Marahai, hace un rato me lo pidió, diciéndome que era lo único que le quedaba en su poder de ellos dos juntos." la mujer de inmediato tomó el grueso álbum de sus manos, abriéndolo para estudiar la primera hoja.

Una página con seis fotos la recibió, todas fotos del primer Halloween de Sansa aquí en Desembarco del Rey, disfraz revelador que ella misma había reprobado y reprendido por teléfono, su equipo de relaciones públicas no pudiendo hacer nada para detener que Sansa apareciera por los consiguientes días en las páginas sociales de todos los periódicos del Norte. La imagen de aquel disfraz oscuro haciendo contraste con la cara de Sansa oculta bajo capas y capas de maquillaje. Evadió mirar al escote profundo, y tan solo se centró en las fotos. Podrick a su lado, entre incómodo y sonriente, a comparación del disfraz de Sansa el de él parecía algo de última hora, jeans y camiseta rotos y embarrados con sangre falsa. En dos fotos ambos posando como si la atacara, las consiguientes parecían haber sido tomadas mientras hablaban y se reían. La letra reconocible de Sansa al final de la página leía 'Primeras fotos juntos. Sólo amigos,' y la fecha.

Catelyn cerró el álbum, exhalando y sacudiendo la cabeza. Mirando al hombre en frente de ella nuevamente. Y ya se encargaría de que alguien buscara exhaustivamente en el apartamento de Podrick en Marahai las evidencias que él había dejado en aquel papel para que nada quedara al azar.

Bronn y ella caminaron hacia la puerta, viendo en la ambulancia a Podrick siendo conectado a una variedad de máquinas. A ella dos guardaespaldas la esperaban justo afuera, y otro en una camioneta cercana. Bronn se quedó junto a la ambulancia, esperando a que acabaran para que lo dejaran entrar.

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Estaban…Bronn no sabía dónde estaban, en una clínica era obvio. Y vio como a Pod lo pasaban a una cama, como lo acomodaban y conectaban a multitud de aparatos, incluso uno sobre su cabeza, instantes después vio la imagen de lo que creería un encefalograma en una de las pantallas. Bolsillos profundos, definitivamente.

Minutos después de que se le fue aplicado algo vio su cerebro encendiéndose bastante, zonas azules, amarillas, rojas, verdes. Los tres paramédicos marchándose. El médico quedándose junto a Podrick, monitoreando lo que sucedía en las máquinas. "¿Ya empezó?"

Owen asintió. "Usted no puede estar acá adentro. Necesito calma total para con el paciente."

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"Ya todo está listo para que comiencen." Podrick escuchó decir.

…A la lejanía escuchaba la voz de Sansa un tanto apaciguada…

Pod sentía su cuerpo como una pluma y su mente a la deriva. Al abrir los ojos vio a una persona dejando la sala… "¿Dónde estoy?" se preguntó, mirando a su alrededor y haciéndosele aparente que estaba en un hospital gracias a todas las maquinas a las que estaba conectado. Otra mujer apareció mientras le decía que no se preocupara, que todo iba a salir bien. La voz de Sansa subió en volumen mientras seguía los ojos y manos de la mujer, viéndola aplicar algo al embolo de su suero, y se sintió mareado, las luces bailando en la dirección en que mirara.

El sonido de la conversación unidireccional aumentó, y era Sansa, la estaba escuchando claramente porque ellos estaban reproduciendo uno de los sonidos de voz almacenados en su teléfono…

En un parpadeo el doctor Owen estaba en frente de él. Escuchaba su ritmo cardiaco al estar conectado a una máquina, vio al doctor mirar hacia esa máquina y lo sintió tomándolo del brazo, "Cálmese. Esto es normal. Lo necesitamos en un estado semiconsciente para que reconozca a Sansa y así junto al encefalograma crear un mapa de ella en su mente, para así nosotros poder trazar los caminos y borrarlos."

Podrick escuchó que el sonido fue aumentado nuevamente, y la voz de Sansa preguntarle cómo le había ido en su viaje a Desembarco del Rey. En frente suyo colocaron una foto de su propio celular, una foto de Sansa. Cada vez que cambiaban la foto, o el sonido, escuchaba una maquina emitiendo un pitido.

"Estamos registrando sus reacciones. Esto está bien." El asistente de Owen le mostró el álbum, abriéndolo al azar y pasando las hojas. "Dispondremos de todo esto una vez que hayamos acabado así después no estará confundido por su inexplicable presencia." Y así continuaron, mostrándole diversos objetos que Catelyn había traído con ella para éste propósito.

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Se sintió en el centro de un remolino. Vio el destello de una habitación de hospital, el interior de un avión, voces altas, el mundo pasando ante sus ojos rápidamente y haciéndolo sostenerse de…

"Debería de considerarlo más."

"Piénselo bien. Tiene que considerar lo que en verdad está pidiendo."

"Esos recuerdos no están en el fondo de su mente escondidos, fueron borrados completamente."

"Para ella nunca has existido."

"Lo hecho, hecho está. Así que ahí está un incentivo para que la dejes en paz de una vez por todas."

"Es como si para ella no existieras."

"…Sansa no quiere saber nada de ti…"

De repente el mundo dejó de moverse y Pod sacudió la cabeza sintiéndose mareado pero sobre todo exhausto después del vuelo que había tenido. Acababa de llegar a Las Inviernas después de horas de incertidumbre por no saber cómo sería recibido, cansado de en su mente repasar una y otra vez lo que le diría a Sansa. A su lado Tyrion hablando, y era pura coincidencia, pero no le agradaba nada su presencia, necesitaba deshacerse de él para emprender su plan, así que decidió aceptarle una invitación a comer.

La cama del hotel lo llamaba, y necesitaba un descanso, pero más era su urgencia de acabar con lo de la comida. Pasó derecho hasta el baño y se echó agua en la cara, su reflejo en el espejo le dejó ver que se veía tal y como se sentía, necesitaba una afeitada, las bolsas moradas debajo de sus ojos nada favorecedoras, su piel pálida, los varios kilos de más no sabía cómo los tomaría Sansa…pero ya estaba trabajando en ello.

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Miró a su alrededor, notando el tono cálido en las luces del restaurante que hacían contraste con el frío del exterior. Las superficies en madera, los pisos brillantes, las mesas muy bien arregladas, el plato a medio terminar en frente suyo. Tyrion siendo su compañía, ambos brindando por algo, no sabía qué. Y Sansa ya antes lo había traído aquí.

Ahora no se sentía como para celebrar.

Antes, al contrario.

La ansiedad en su pecho lo quería hacer explotar. Estar tan cerca, pero saberse tan lejos.

Tenía dos planes. Simplemente interceptarla y pedirle que hablara con él. O aprovechar su amistad con Tyrion y que al parecer estaba en negociaciones con los Stark y los Manderly para que le organizara una reunión con ella. Aunque aquella sería su última opción.

Levantó la mirada hacia la puerta, y por razones del destino de repente sus ojos se encontraron con los de ella. El golpe en su pecho dejándolo sin aire, su corazón desbocado, se sintió yendo hacia atrás sorprendido mientras soltaba los cubiertos. ¿Cómo era esto posible? Pensó atónito, la suerte y el destino atravesándosele en el camino. Sus planes de acercársele inmediatamente, pedirle disculpas y que lo escuchara no tuvieron frutos pues en el momento no supo cómo actuar, ansiedad recorriéndolo y se sintió de repente sudando y quedándose pegado al asiento mientras la miraba fijamente.

Y ella a él.

Estaba intranquila, eso lo podía notar, estaba incomoda y…sofocada, ¿por el enojo? ¿el resentimiento?

Su pecho constriñéndose con cada segundo. Y tan sólo se quedó de esa forma. Estudiándola, queriéndola, sintiendo que tanto tiempo pasó desde la última vez que se vieron, que hablaron, que se pelearon. Dolor y añoranza en su pecho.

Y si algo notaba era que estaba más hermosa desde la última vez que la vio.

Deseaba mirarla cerca a los ojos, tenerla a su alcance, tomarla de la cintura, besarle el rostro, abrazarla, sentir su calor, jugar con su cabello. Los brazos de ella devolviéndole el abrazo firmemente, o tomándolo del cuello rozándoselo. Mirándolo a los ojos y sonriéndose mientras se decían bobadas.

Tenían que solucionar las cosas entre ellos.

Las cosas no podían terminarse sólo así.

Pero entre más se miraban, más estoicismo empezó a notar.

Mientras Baelish le quitaba el abrigo vio los brazos de ella aparecer, el calor al parecer siendo demasiado porque la vio subiéndose las mangas del saco delgado que llevaba, y la manilla de cuero –representación mutua de su compromiso– quedó al descubierto entre un reloj y varias pulseras, lo que invariablemente lo llenó de valor, de seguridad, de ánimos, atrás quedando la molestia que sentía al ver con quien estaba o la forma en que éste le acarició la longitud del brazo mientras ella evadía tanto el rozamiento de Baelish, como su propia mirada. A su vez se tocó la muñeca, pero no traía con él su manilla y se arrepintió de no habérsela puesto.

Aún estupefacto se sintió por varios segundos más. Su mirada bajando a la mesa y de esta forma queriéndose concentrar en las disculpas que le daría, en las palabras. En decirle cuanto la había extrañado, cuanto la quería…y sabía que todas las oportunidades estaban a su favor. ¡Ella todavía usaba la manilla! ¡Eso lo significaba todo!

…Pero no había visto emoción alguna reflejada en su mirada, ¿cierto? Las miradas de Sansa eran de las que hablaban por si solas...

Disculpándose y pensativo decidió marcharse al baño solamente para tener un respiro, echarse agua helada en la cara y armarse de valor. Y le gustaría estar más presentable, no como lo estaba en ese momento, con ropa de avión arrugada y oliendo a sudor, de prácticamente casi dos días encima.

Dándose una última mirada en el espejo decidió salir a encarar la situación, rezando para que todo saliera bien. Cuando salió al pasillo vio a Tyrion hablando con Sansa y Baelish, y con el corazón como si se le fuera a salir del pecho caminó hacia ellos, Sansa mirándolo expectante estando ya cerca y deseaba que ella le dijera algo, cualquier cosa mientras se mantenían la mirada. "¿Podemos hablar?" preguntó tras unos momentos de incomodo silencio al notar que ella no le iba a poner nada en bandeja de plata. Y fue en ese momento que sí vio reacción en ella, en su mirada, parecía extrañada e insultada de que le dirigiera la palabra, y aquello tanto lo desconcertó como lo molestó.

No escuchó bien que dijo Tyrion y lo miró, "Vámonos Podrick, ya ha tenido mucho que beber esta noche. No nos haga quedar mal." quiso negarse a estar bebido, pero no vio el punto en aquello. Y no, no se iba a marchar, no sin antes hablar con ella.

Podrick exhaló, sintiendo todo su valor desplomarse, y la volvió a mirar sintiendo decepción. Él no le iba a dar rodeos a las cosas, la fue a tomar de la muñeca donde estaba la manilla que seguíausando por él, pero con sorpresa ella retiró su brazo defensivamente y al tiempo fue detenido por Baelish y Tyrion. En su enojo se quiso ir a los golpes con Baelish por atreverse a entrometerse, pues animosidades para con el hombre era lo que existían, pero se quedó en el intento pues vio a Sansa retirándose, huyendo, colocando espacio entre ellos, y aquello lo molestó…tan solo por un segundo, pues por el reflejo del espejo la vio limpiándose la cara enojada al haber empezado a llorar, dejándole ver que continuaba lastimada. La garganta se le cerró a su vez, sintiendo entre impotencia y lastima.

Tan ensimismado estaba en sus emociones que no notó su entorno empezándose a atenuar.

Y de nuevo no sabía cómo actuar, si hacerle una escena para que hablaran, o al menos darle un respiro por esa noche ya que estaba al tanto de su presencia y volverla a buscar a la mañana siguiente, cuando ya se hubiera hecho a la idea de que había regresado.

La volvió a mirar, y exhaló.

Sí, posponer todo esto por unas horas era lo mejor.

Sintiéndose derrotado y con enojo caminó hacia la puerta en un afán, sabiendo que también huía. Y necesitaba a alguien de su lado, alguien que la ayudara a convencerlo de que se reuniera con él por las buenas. Y esa persona era Rickon. O Arya.

Miró por sobre el hombro hacia el restaurante, y su corazón dio un brinco, alertándolo y asustándolo al de repente ver el edificio siendo consumido por la oscuridad.

Rápidamente miró a su alrededor. Vacío absoluto.

¿Qué estaba pasando? Fue lo último que pensó en shock antes de mirarse las manos y ver que él mismo desaparecía en la nada.