Su comodidad dio paso a frío, demasiado frío. Varias cobijas pesadas que casi y le impedían el movimiento y aun así no apartaban del todo aquel frío incesante.
Pero no fue eso lo que lo despertó. Fue sentir a Sansa saliéndose de la cama para avivar el fuego de la chimenea y después la escuchó yendo al baño para regresar momentos después, introduciéndose debajo de las cobijas justo a su lado. Tocándolo y aproximándosele, cabeza entre cuello y hombro, brazo y pierna sobre su torso y regazo. Calor regresando poco a poco. Pod se quitó los mechones de cabello de ella que le hacían cosquillas en la cara con cada respiración.
"Creo que nunca me acostumbraré a este frío." Admitió adormilado y estirando su cuerpo y músculos. La sintió sonriéndose. Enterrándole la cara en el cuello y respirando tibiamente contra éste, lo que lo hizo estremecer. "Aunque sí trae una que otra ventaja." En esta, su segunda visita al Norte –aunque bastante prologada– había descubierto más de aquellas ventajas.
"Te acostumbrarás si deseas casarte conmigo."
Y en él hubo culpa al mentalmente sentirse hacer una pausa ante aquello pues las dudas que lo embargaban habían regresado una vez que la emoción del momento pasó, "…No tengo de otra, si insistes a venir a pasar vacaciones aquí de vez en cuando."
Esta vez fue Sansa quien se estiró, quejándose aperezada, "No quiero dejar la habitación hoy."
"Mmm, pues ya somos dos…¿Qué dirá tu mamá si nos quedamos encerrados todo el día?"
Se encogió de hombros, "…¿Que nos estamos despidiendo?…...¿Por qué tuviste que aceptar esa pasantía en el fin del mundo? Serán prácticamente seis meses incomunicados."
Su tono era de queja y reclamo, pero Pod sabía que eran fingidos, ella nunca había tratado de interferir con este sueño que estaba a punto de volverse realidad. "Incomunicados, exagerada. Como si no nos fuéramos a llamar o ver por videoconferencia. Como si no sospechara que en algún momento me caerás de sorpresa. Posiblemente para mi cumpleaños." La vio levantando la cabeza y quedársele mirando con una sonrisa torcida.
"¿Tan transparente soy?"
Ambos se rieron, y después de que las risas se acabaron exhaló pensativo. "Este mes se fue rápido." Un mes de vacaciones en el Norte, ella habiéndole mostrado todo lo importante desde El Cuello, Hasta Más Allá del Muro, para terminar la última semana y media en su casa. Y se habían divertido bastante, así él se quejara del frío. Y no podía creer que esa misma tarde ella lo llevaría al aeropuerto. Sería seis días en Desembarco del Rey solo, de reunión en reunión y arreglando los cabos sueltos de este viaje y estadía que su compañía patrocinaba, para luego tomar un vuelo a Mereen, con conexión en Qarth y finalmente Marahai.
"Unas buenas vacaciones. No nos divertíamos así desde nuestro primer aniversario. Cuando aún éramos jóvenes e inocentes."
Pod asintió, "…Nos hemos estado despidiendo desde que llegamos. No que me esté quejando."
"Por supuesto que no."
Ella juguetonamente mordiéndole el mentón para inmediatamente una mano deslizarse de su cuello, por su torso, estómago, introduciéndose por el borde de su pantalón acolchado y grueso, dentro de su bóxer, y tomándolo en su mano haciéndolo respirar profundo. Y besos lentos e interminables haciéndolo entrar en calor de una forma que las mantas y la chimenea no podrían. Minutos después desapareciendo debajo de las cobijas, besándole el torso, el estómago, Podrick levantando las caderas para dejarse bajar el pantalón del pijama, ella besándole el estómago bajo para instantes después tomarlo en su boca suave y juguetonamente y Pod cerró los ojos, concentrándose en las sensaciones. "Te vas a asegurar que no te olvide ni por un segundo, ¿cierto?" preguntó a la medida que las caricias subían de intensidad. La respuesta fue morderlo maldadosamente en su muslo superior, haciéndolo brincar y ella reírse ante su quejido de dolor.
El aire tibio con los minutos sintiéndose como demasiado y ella necesitando respirar los hizo deshacerse de las cobijas, para el momento Pod estando tan acalorado que el frío era lo último en su mente. Prontamente ambos desnudándose entre risas, besos y más caricias lánguidas y lentas. Ella finalmente moviéndose encima de él, y esta era una imagen que tenía grabada en su mente, pero una de la cual no se cansaba. Sansa alargando su unión tornándose en casi un delirio, no dejándolo marcar ni el ritmo ni la posición cuando él quiso apurarla. Y cuando aceptó que lo que ella quería era alargar el momento, ambos rodaron por aquella cama inmensa, a veces él encima de ella, ella encima de él. Palabras y burlas susurradas bajamente contra los labios.
Pasaron el resto de la mañana de aquella manera, enredados y no queriendo separarse ni dejar la habitación, porque hacerlo sería dejar atrás lo último de intimidad y complicidad que tendrían para pasar el tiempo con la familia de ella.
Y ninguno de los dos quería eso, sólo querían estar con el otro, disfrutar de la cercanía, de su amor.
Pasado el mediodía Pod continuó moviéndose con ahínco, ruñéndole el cuello y haciéndola emitir un quejido bajo mientras la veía erizar y temblar. Ella tenía la cara escondida en el colchón y él en la nuca y cuello de ella, tan perdidos estaban en las sensaciones cuando escucharon la puerta abriéndose. Pod de inmediato cerrando la mano en el muslo de ella y el brazo en la cintura para girarlos velozmente, pero lo que hizo fue accidentalmente tirarlos al piso al tiempo que se oía el grito de sorpresa y dolor de Sansa, y uno más masculino de horror. Pod por debajo de la cama viendo los pies de la persona que los interrumpió huyendo rápidamente seguido por un portazo. Y tan solo se quedó en blanco, en shock y sorpresa mientras los latidos apurados de su corazón retumbaban en su cabeza. Fue Sansa quien lo hizo reaccionar, empujándolo bruscamente, desenredándose de él y alejándose, quejándose bajamente mortificada y en dolor, Pod girándose hacia ella apenado.
"Ese sonó como Rickon o Bran."
Pod le acarició el brazo para que no se angustiara mientras también la ayudaba a ponerse en pie, ella se sentó en el borde de la cama y él prosiguió a revisarle el costado donde se estaba sobando adolorida, "Mmmm…lo siento, no lo pensé cuando reaccioné."
"Con que nos hubieras cubierto con las cobijas habría bastado."
Pod se sonrió ante su reproche, "Las cobijas que no estaban por ningún lado."
Sansa se tocó el costado, mirándose donde se había golpeado con el borde de la cama, "Ow, mierda, un morado me va a salir."
"Ahora te bañas con agua helada como la que te gusta y esta noche te aplicas compresas frías y calientes." Sansa tan solo lo miró y le sacudió la cabeza, y sí, ya todo estaba finalizado. "El almuerzo con tu familia va a ser de lo más de cómodo ahora." Pod añadió con sarcasmo.
"Rickon no es sapo." Le contestó, seguramente no se lo contaría a su mamá…pero si a sus hermanos. Y de inmediato se lanzó por el celular para llamarlo.
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El crepitar de una chimenea, las luces mermadas. Ambos estando al tanto del mensaje subyacente de lo que estaban haciendo.
Ella lo estudió mientras él le anudaba una manilla en la muñeca. Cuando acabó Pod se llevó la mano hasta los labios y le dejó un beso en la palma de ésta.
Seguidamente los movimientos de los dedos de ella mientras le colocaba una manilla igual a él.
Un beso corto le siguió al momento, y unos instantes de silencio para tomar lo acabado de suceder.
Pod exhaló, "Te daré un anillo para cuando regrese a Poniente. Lo prometo." Y ella le sonrió, "Y será más especial–"
"–Esto fue perfecto, Pod."
Pod le sonrió, ella probablemente se había imaginado un momento totalmente diferente, pero la verdad todo esto había sido improvisado. Y– sus dudas se acabaron cuando ella lo haló hacia el sillón donde estaba sentada. Ambos arruchándose y acomodándose en este, la mirada de Pod yendo a parar momentáneamente al domo transparente de la habitación de aquel hotel, donde la aurora boreal podía verse. Al menos esto lo hacía más especial, ¿cierto? No pudo dejar de sonreírse cuando la sintió besándole la quijada, sonriendo contra su piel y murmurándole que no lo pensara tanto.
"…Entonces, ¿Ahora soy tu prometida o tu esposa?"
La sonrisa torcida en la boca de ella lo hizo carcajearse, "Un pasito a la vez…Ya sabes que le temo al compromiso." Dijo bromeando, pero después de unos segundos vio la sonrisa de ella decaer poco a poco, leyendo lo que no decía; temía un compromiso con ella. Pasar a formar parte de su familia y lo que esto conllevaba era algo con lo que él no se sentía cómodo. Con culpa Pod la besó en la cabeza, "No lo pienses tanto que ni yo lo esto haciendo. Estoy entusiasmado con esto. Llevo cinco años entusiasmado con esto entre nosotros. Tu más que nadie lo sabe."
"Lo sé, lo sé."
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Tenían tiempo para hacer su camino lentamente por el Norte. Se habían decidido por carro en vez de vuelo directo a Las Inviernas, y en ese viaje se dio cuenta cuanto en verdad Sansa extrañaba el Norte. Cada parada que hacían, ella prácticamente lo halaba del carro para mostrarle un paraje, o para que probara una comida típica que tenía que probar, se la pasaba entusiasmada y con una sonrisa de oreja a oreja, contándole historias y todo lo que se le viniera a la mente él debía saber.
"¿Piensas en regresar al Norte?" le preguntó una tarde mientras estaban en un modesto restaurante y comiendo en el jardín. Bastante modesto, humilde la verdad, que hasta se sorprendió Sansa hubiera decidido entrar al lugar. Y cuando se lo preguntó le dijo que la comida ahí era de las más famosas Más Allá del Muro y que Jon le había dicho que ese era el lugar para llevarlo.
"La verdad no. No más qué a pasar vacaciones o una que otra temporada. Aunque a veces entretengo la idea de jubilarme aquí." Pod asintió y Sansa prosiguió sabiendo lo que él le iba a decir, "Sí, sí, sí, apenas me gradué y ya estoy pensando en jubilarme." Bromeó.
"Bleh, yo también. Cuando el trabajo se pone duro… Y pues ya sabes que me gusta viajar, es lo que me imagino haciendo de jubilado."
Le levantó una ceja, "Siempre hablamos de cómo nos vemos en un fututo…pero nunca de cómo nos vemos. ¿Te ves conmigo?"
La verdad lo único que había previsualizado de una fantasía de retiro era él solo disfrutando paisajes y aire libre, en calma y paz, "Sí." Y no era mentir, mentir, porque aunque ella no aparecía en aquel pensamiento era ella a quien se imaginaba haciéndole compañía en un lugar paradisiaco. Y de repente se encontró sonriéndose y ella lo aprobó con otra sonrisa de vuelta, complaciéndola al bajar la mirada y volverlo a mirar. "Podríamos conseguirnos una mascota para cuando regrese de Marahai. Tu extrañas a Lady y yo a Hero…así que…" y ella lo sorprendió, sacudiéndole la cabeza y negándose.
"¿Y quién lo cuidará? Ambos nos la pasamos trabajando a excepción de los fines de semana, y francamente creo que no es justo tener a un animal encerrado. Me gusta la idea de un patio grande donde tenga donde correr..."
"…Bien, sí." Tomó un sorbo de su cerveza, "Aun así, sería un paso más a tomar en la relación."
Sansa continuó sonriéndose, "Llevamos un año y tres meses viviendo juntos, creo que estamos bien por ahora con ese progreso."
"¿En serio?" Era ella quien casi siempre sacaba a relucir el tema de hijos y matrimonio, aunque tampoco decía que los quisiera para ya.
"Sí… yo solo pienso mucho en el futuro, eso es todo. Y si algo he descubierto de esta relación es que casi siempre toma su cauce solita."
Pod la señaló con el tenedor, "Yo de repente embarazándote y teniendo que casarnos en un apuro y sin haberlo planeado se me vino a la mente con las palabras que me acabas de dar."
Sansa se rio, "Sí, a mi mamá aquello le encantaría." Comentó con ironía.
Esa sí que sería una verdadera pesadilla para la señora. Pod aun sospechaba que lo había aceptado de dientes para afuera y por el bien de Sansa, y que tan solo esperaba su tiempo de que su hija finalmente se cansara de él. "…Creo que debe estar agradecida de que aún no haya pasado."
"…De hecho, eso es algo que toda la familia se espera de Arya no de mí." Contestó para prontamente encausar la conversación. "Yo lo que me imagino es tu y yo de vacaciones por Essos o Dorne. Los dos dichosamente borrachos, y entusiastamente casándonos de improvisto a la primera oportunidad que se presente."
Pod hizo una pausa sorprendido y riéndose, "¿En serio? ¿Eso es lo que te imaginas? Yo que te imaginaba ansiando una boda tradicional y tremenda aquí en el Norte, con cientos de invitados, tu mamá tirando la casa por la ventana, familia, amigos, socios de negocios." Fingió estremecerse, aunque la verdad no tenía que fingirlo mucho. Y si su mamá tiraba la casa por la ventana lo haría por Sansa y las apariencias, no por estar contenta de que fuera él el elegido.
"Bien…eso también…después de que mi mamá me mate por haberme casado en Dorne al escondido, claro está."
Y pues eran chanzas chistosas aquellas, pero si lo pensaba seriamente aquel sería un problema tremendo el que se le venía…no solo a él sino a Sansa también. Ya se la imaginaba de pelea con su mamá por no haber firmado un prenupcial. O por el fideicomiso que aún no recibía.
"Pod, no lo pienses de más."
Pod le sonrió pesadamente, y después de que se recuperó habló, "Sí me gustaría una boda así sin bombos ni platillos. Tu y yo, familia. O solo tú y yo. No sé, será porque no crecí con una familia grande que nunca me imagino una familia presente. Una ceremonia sencilla, y una celebración así como la comida de tu graduación, nada del otro mundo. Lo sé, probablemente decepcionante para ti."
"Podemos tener ambas."
Pod tan solo le sonrió como respuesta, de buena manera, aquella siendo la primera vez que colocaban sobre la mesa como les gustaría aquella boda, o imaginándose en voz alta que se casarían. Y todo a causa de estar presentes aquí en el Norte. Lo de ellos estaba más que cimentado…pero venir aquí, visitar a la familia de ella era cimentarlo incluso más. Sobre todo porque tan solo era el siguiente paso previsible en aquella relación.
Continuaron comiendo en silencio, prestándole atención al bonito paisaje, y después de unos minutos Pod volvió a hablar, "Las próximas veces que tomemos vacaciones en el decadente Dorne, en lo más profundo de mi mente estará una boda improvisada."
"…Sí, para mí también."
Ambos se mantuvieron la mirada y Podrick se sintió sonrojando, un peso situándose en su estómago y compresión en su pecho, apenas y pudiendo respirar ante la realización, "…Nos vamos a casar en nuestra próxima salida a Dorne, ¿cierto?" preguntó, tratando de esconder la emoción que de repente lo invadió. Conocía a Sansa, y se conocía a sí mismo. Aquello sería un capricho irresponsable digno de la inmadurez que todavía tenían. Cuando Sansa le sonrió amplia y cándidamente se dio cuenta que no había estado mal en su asunción, "Cielos."
Sansa se carcajeó ante su reacción, "Probablemente estaremos tan contentos de estar juntos después de Marahai que lo haremos sobrios y premeditadamente."
Y en él no había duda cuan feliz estarían cuando se reencontraran. Y esto ya empezaba a sonar más como un plan que tan solo ser algo que se quedaría en la absurda imaginación de ambos.
Sansa se movió en el asiento para cuando Pod vino a sentársele al lado, un brazo detrás del espaldar y aumentando la cercanía. Ambos compartiendo un beso y una mirada prolongada. Y ahora más seriamente, "Sería lindo, casarnos en secreto y que nadie se dé cuenta por un tiempo. Ser sólo tú y yo."
Para él casi siempre eran solo ella y él, "Sansa…" ¿Y qué le seguía viendo ella a un simplón como él para querer todo eso?
"Pod…" y ninguno de los dos dijo nada más. Manteniéndose la mirada.
Pod colocó su mano encima de la de ella no queriéndola decepcionar, "Tan bien como suena eso, porque créeme que me suena bien, necesitamos aterrizar."
Sansa le giró los ojos, "Lo sé, lo sé. No hablo completamente en serio. Sé que hay mucho que pensar, nada más tener al abogado de la familia redactándome un prenupcial a las espaldas de mi mamá sería una pesadilla. Pero es bueno soñar despierto, ¿no?"
Podrick le asintió, "Qué tal si nos tomamos todo con calma, y primero nos comprometemos." Y se sorprendió tanto a sí mismo como a ella al aquello no sonar como lo tenía en la mente. Sonaba como si lo estuviera proponiendo. Y en vez de sentir susto, la emoción continuaba en él. En lo más profundo de su ser sabiendo que se patearía a sí mismo más adelante cuando pensara en este momento con detenimiento, pero por ahora decidió espantar sus dudas.
"¿Estás haciendo un punto o lo estas proponiendo?"
¡Le dio una salida! "Err…haciendo un punto. Pero proponerlo de repente no me suena tan descabellado." Y era verdad, y posiblemente estaba influenciado por que pasarían los próximos seis meses separados y una parte suya deseaba marcharse con algo contundente, no que hiciera falta, pero lo quería, y sabía que ella no se negaría.
"Sólo digo, no es malo fantasear." Dijo, siendo cuidadosa.
Y al mirarla Pod se encontró inclinando a besarla, solo un par de besos cortos pero con bastante presión, sintiendo la emoción en la boca de su estómago y encontrándose sin aire, y al detenerse a mirarla la vio abriendo los ojos y con mirada tan impactada como se imaginaba estaba él. Sin moverse vio los ojos de ella recorriendo rápidamente los alrededores para asegurarse que no estuvieran llamando la atención. "Es un lugar bonito, puedo esperar un mejor momento y hacerlo romántico, Sansa, ni siquiera tengo un anillo aquí conmi–"
Sansa sacudió la cabeza mientras lo volvía a mirar, "Esto no es lo que quieres. Me pides aterrizar un momento, ¿para el siguiente pedirme compromiso?"
"¡Sí es lo que quiero! Estoy sorprendido de encontrarme queriéndolo." Sacudió la cabeza al las palabras que dejaron su boca sonarle mal y se apuró a continuar, "Por ahí a los seis meses de nosotros empezar a salir me di cuenta de que eres la mujer de mi vida…es algo de lo que siempre he estado al tanto…solo que es absurdo que la realización me venga a golpear con todo ahora."Y tal vez era él quien se estaba dejando llevar por la emoción, porque la vio estudiándolo.
Sansa una vez más rompió la mirada, esta vez quejándose, pero siendo ella la que esta vez buscaba tocarlo, no alejarlo, "…Pod…no deseó que esto…se convierta en algo que yo coloqué en tu mente y a lo que tu sientas debas seguirme la corriente. Piénsalo, talvez sólo lo estás haciendo por la presión del momento, porque yo misma te he dado a entender que quiero más de nosotros."
Pod balbuceó por unos momentos, de repente se sintió desilusionando de golpe, dolido, y solo aquello le dejaba saber lo que en verdad quería. Así que así se sentía ella cada vez que él la desilusionaba en este tipo de cosas… "No lo propongo porque es algo que tu deseas, no estoy dando el paso por ti. Bueno sí, tú me entiendes. Es por ambos. Yo lo deseo. Sabes que eres lo único que tengo. Estoy tan acostumbrado a nosotros que no puedo, ni quiero imaginar mi vida sin ti."
"Pues yo tampoco." Sansa lo tomó de la mano, "Mi intención no es lastimarte… lo único que deseo es que estés seguro."
"Siento ser yo el que nunca está seguro en esta relación–"
"–Pod, una cosa a la vez." Le comentó para que no se salieran por la tangente en otro tema, "Ahora mismo estaba pensando que con el tiempo que pasaremos separados podrás pensarlo mejor. Y cuando regreses a Poniente si deseas comprometerte me lo pides…ya sabes la respuesta en todo caso."
Pod asintió, sintiéndose culpable pues las palabras de ella resonaban en él, 'Mi intención no es lastimarte… y deseo que estés seguro.' Le daba esas palabras porque eran un reflejo de lo que había pasado la última vez que la lastimó…
Así que el momento no terminó solo con decepción, sino también con culpa.
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"–Tu y yo siendo las únicas dos personas en el mundo, como ese verano por Essos."
Pod se sonrió, viendo la añoranza en su mirada, las luces de las velas alumbrando incluso más su cabello. "Tenemos que repetir unas vacaciones así algún día."
Sansa señaló a su alrededor, estaban en el Norte, y estaban completamente solos. En ese momento en una torre que alquilaban con fines románticos, y una estadía con la que él la había sorprendido, "¡Lo estamos haciendo!"
"Lo sé, lo sé. Me refería más con paisaje paradisiaco y calorcito, no yo pareciendo una paleta." Y ella regresó a su lado, tomándolo del cuello e inclinándolo para que la besara. "No que los paisajes del Norte no sean bonitos, es–"
"–Pues yo en Essos me sentía como una paleta derretida, y no me quejé…mucho."
Y Pod sonriéndole, sacudiendo la cabeza y mordiéndole el mentón mientras se reían le dio la razón.
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Quería hacer algo romántico y especial para ella antes de marcharse para el Norte y dejar atrás lo último de privacidad como pareja que tendrían en los próximos meses, pero en el momento Podrick se mordió la lengua y borró los planes de su mente al verla hacer una de esas cosas que lo fastidiaban de sobremanera.
Su romanticismo evaporándose en un dos por tres.
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Ambos con las manos ocupadas con las bolsas del mercado hacían el camino hacia el apartamento que compartían.
"Prometo que no diré nada si te da por orinar desde lo alto del Muro. No te juzgaré ni se lo contaré a nadie."
Podrick frunció el ceño para mirarla de soslayo extrañado…y notó que ella hablaba en serio, "¿Cuántos años tengo catorce?" preguntó, pues le pareció una bobada que quisiera venderle de esa forma las vacaciones que ambos se tomarían, por el momento el destino todavía estando en votación.
"Solo digo, de aquí en adelante podemos intercalarnos las vacaciones, un año en el Norte, un año en el destino paradisiaco de tu predilección." Entraron al apartamento y Sansa se apuró a dejar la bolsa pesada sobre la mesa de la cocina.
"Mmmm…Recuerda entonces eso, un año eliges tú, otro año elijo yo."
Sansa le tiró los brazos alrededor de los hombros, acercándolo para dejarle un beso. "De vez en cuando yo también podría elegir sobre el destino paradisiaco, ¿no?"
"…Supongo." Contestó, compartiendo una sonrisa con ella y un pico para instantes después ambos desenredarse para empezar a sacar todo de las bolsas, disponiéndolo para organizarlo en los gabinetes, "En serio, ¿la gente va hasta el Muro a orinar desde ahí? ¿Y los que lo cuidan simplemente dejan hacer eso?"
Sansa se quejó, "Broma de todo norteño hombre, Pod, incluidos mis hermanos y tíos."
"Ok, pero tu comentario me deja con preguntas, si uno orina, ¿el chorro se congela mientas cae? ¿puede una persona orinar con ese frío al aire libre? ¿Es seguro pararse tan cerca de la orilla?"
Sansa miró a Pod y le levantó una ceja, viéndolo ocupado, pero obviamente pensando seriamente en lo que preguntaba, "Lo último que sé es que se estaban reforzando las barreras para que la gente no se pudiera acercar al filo, pero ya sabemos que hay gente que lo va a tratar de todas formas. Y en cuanto al chorro congelarse, creo que lo haría en invierno. Pero estaríamos yendo en verano…así que no veras tus orines congelándose."
Hablar de eso se le hacía absurdo, "¿Entonces cuál es el chiste?"
"Honestamente no sé. Algo que le llama la atención a la mayoría de hombres…supongo. Entonces, ¿el Norte?"
"La última vez fuimos en verano, y creo no lo dije, pero si eso es verano no me quiero imaginar lo que es un invierno en el Norte." La vio sonriéndose, pero no contestando nada. Apoyándose con una mano sobre la alacena para empinarse y guardar unos productos enlatados. El frente de su camisa subiéndose y dejándole visible su estómago y cintura blancos, la curvatura de su espalda arqueándose hacia su trasero y piernas llamándole la atencióon.
De repente algo en lo más profundo de su mente se le empezó a hacer aparente, su sonrisa desapareciendo poco a poco al darse cuenta que había algo extraño en todo esto. El mundo de repente empezando a oscurecerse lo hizo darse cuenta de lo que estaba sucediendo.
No estaba viviendo el momento.
La estaba olvidando.
Antes de que la oscuridad los consumiera la vio girándose hacia él con una sonrisa burletera, a punto de decirle algo, "¿Por qué me olvidaste?" la interrumpió y Sansa dejó caer la sonrisa, manteniéndole la mirada y frunciéndole el ceño, con cada parpadeo el mundo oscureciéndose cada vez más.
Ella no contestó.
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Pod escuchó a Sansa llegando, y se giró, dándole la espalda a la puerta. Tras unos segundos sintió los ojos de ella en la parte de atrás de su cabeza, y continuó haciéndose el dormido.
"¿Aun estás enojado?" peguntó sintiéndose mal por la pelea de hacía tres días, "Traje las costillas picantes que tanto te gustan."
Y Pod giró los ojos mientras la oía desapareciendo por el pasillo, y esa era una forma fácil de comprarlo, ambos lo sabían, como también sabía que era su manera de disculparse con él. Y para el momento ya el enojo asfixiante había desaparecido, más no sabía qué hacer; si ceder, o hacerse el digno y prolongar la situación.
La boca se le hizo agua cuando el olor de la comida le llegó a la nariz.
Cuando llegó al pequeño comedor la vio sentada a la mesa, no comiendo sino esperando a ver si él hacía su aparición, Sansa lo miró y la notó tanto cansada como sus ojos pasando de decaídos a apacibles, y colocándose en pie para irle a servir un plato. Pod se sentó.
Sansa le colocó el plato en frente, "Lo siento."
Pod frunció el ceño, sus palabras molestándole, con desdén alejó el plato, "Sí, se nota." Se colocó en pie y caminó hacia la puerta, de repente no la quería ver, no la quería escuchar, no se giró a mirarla. "También te estoy borrando y estoy feliz. Me lo hiciste a mí, ¿entonces porque no hacer yo lo mismo?" y al levantar la mirada gracias al reflejo del vidrio de una foto enmarcada la vio, colocándole atención, "Cuando me despierte en la mañana ni me acordaré de ti." Y sin más se marchó del apartamento.
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"Quiero creer que hay un futuro para nosotros. Sólo que trato de no pensarlo mucho. No es miedo al compromiso sino–"
"–Lo sé."
Ambos estaban sentados en el mueble, bebiendo esa tarde de sábado, y de repente la conversación se convirtió en una seria que debían tener más estando sobrios que así. "Sé honesta. ¿Piensas seriamente sobre el futuro de esta relación?"
"…Sí." Sansa admitió, "Quiero decir, no mantengo pensando en casarme y tener hijos. Más bien en que te amo y me puedo ver en un futuro contigo. Esto que tenemos es…no es perfecto, pero es especial y cómodo, somos felices. Yo soy feliz…y creo que podemos seguir siéndolo en un futuro."
"También soy feliz," se inclinó para besarla y ella le devolvió el beso húmeda y descoordinadamente, nada romántico.
Sansa se separó al sentirlo metiéndole la mano a la camisa y apretándole un seno y le dio una palmada para hacerlo detener, "Pero al mismo tiempo…algo más serio lo veo como fuera de mi alcance, no quiero matrimonios ni hijos, no ahora ni en un futuro cercano...en unos cinco años talvez, ya cuando esté más establecida en mi carrera. Todavía me siento como demasiado inmadura para ello…lo que es chistoso, porque en mi infancia, sí soñaba con casarme y tener hijos."
Pod se pasó la mano por la cara, mareado y tratando de llevarle el hilo a ella, pero ni pudiendo del todo, "¿Si estarías bien con un matrimonio y familia conmigo? Yo nunca podré ofrecerte a lo que estás acostumbrada y–"
"–No entiendo porque sigues fijado en eso. Creí que habíamos solucionado eso con la psicóloga. Es como un ancla que te retiene."
"Supongo que eso siempre va a estar en lo más profundo de mi mente. Querer ser tu igual y saber que nunca podré."
"Quítame mi dinero, ¿y no soy tu igual así?"
Aquello era algo que ni siquiera se podía tratar de considerar, Sansa Stark sin un centavo.
"Pod, ¿hasta cuando te tengo que decir que no necesito que proveas económicamente por mí? Solo necesito que sigas siendo como siempre has sido conmigo." Lo tomó de la mano y se la besó. "De qué me sirve un novio con una posición social igual a la mía si va a terminar siendo un patán. Y mira que ambos sabemos de lo que hablo."
Pod se lanzó hacia ella, abrazándola. "Te quiero tanto. Seriamente no me puedo imaginar mi vida sin ti." Y se rio cuando la escuchó carcajeándose, ella enredando los dedos en su cabello y besándole la cabeza una y otra vez. "En serio, eres lo único que tengo. La única persona que me quiere. Que yo quiero. No sé cómo haría para vivir sin ti si te cansaras de mí."
"Shhhh, deja de decir bobadas. Más bien duérmete. Estás muy bebido."
"Noooo. ¡Quiero coger!" y se arrodilló en el piso.
"Siempre quieres cuando estás borracho."
Le empezó a besar la pierna de manera ascendente, hablando contra ésta, "Pfff…como si no lo disfrutaras más cuando estamos borrachos." murmuró, tomándola del pantalón y ella le permitió bajarlo.
Pod se detuvo a media pierna, soltándola y colocándose en pie. Saliendo en dirección a la calle de inmediato, notando pura oscuridad y caminando hacia esta sin mirar atrás.
¿Cómo le pudo hacer esto? ¿Cómo le importó mierda lo que tenían para enviarlo todo al carajo en un parpadeo? ¡Era una desgraciada!
Pod se detuvo, limpiándose la cara, pero la extrañaba. La estaba olvidando y aun la extrañaba. ¿Cómo lo pudo olvidar?
Después de borrarla nunca la volvería a ver. La quería tanto. La odiaba también. ¿Por qué ella le hizo esto?"
¿Porque nadie le dijo que para olvidarla tendría que volver a revivir todo esto en carne propia?
