Se sorprendió cuando Sansa le comentó que había estado tan borracho la noche anterior que apostaría que no se acordaba de nada. Que nunca lo había visto así.

Y Pod se recordaba celebrando con ella, primero en un restaurante elegante, después yendo a una fiesta y finalmente saltando de bar en bar. Se recordaba en una mesa con Sansa, tomando demasiado, feliz y dichoso, ella en algún punto de la noche haciéndose con una pastilla y manteniéndole la mirada con cierta culpa mientras se la tomaba en frente de él, tras él bajamente pedirle que no lo hiciera.

"Está bien. Una vez al año no hace daño. Y han sido como dos, Pod." Le puso los brazos alrededor de los hombros, "Estar contentos y celebrar es de lo que se trata esta noche. No me juzgues."

Pod sí recordaba que eso lo desanimó.

"No es nada. Además voy a estar segura contigo. ¡Solo quiero estar feliz!"

Pod por su parte se había estado tomando todo lo que se le atravesaba en el camino, y la juzgaba, pero no podía subirse a un pedestal tampoco. "¿Acaso no eres feliz normalmente?"

"¡Ya estoy feliz, pero quiero estarlo más!"

Y para qué la trataba de convencer si ya había actuado, solo le quedó preguntarle qué había tomado, y se recordaba de ahí en adelante con desazón estando más pendiente de ella que de divertirse…al menos por una media hora. "Que esto no se vaya a volver costumbre."

"No claro que no."

En algún momento viéndolo apesadumbrado, o seguramente porque ya la droga estaba actuando ella empezó a besarlo en la mejilla de forma cariñosa y melosa, de la forma en que lo hacía cuando solo quería ser tierna y convencerlo de algo. Entusiasmada también lo haló de la mano en algún momento y bajando su trago la siguió hasta la pista de baile.

Poco a poco la preocupación se le fue quitando, y se recordaba bailando demasiado, riéndose demasiado, besándola a más no poder, gritando demasiado, tomando incluso más, y pareciendo un pulpo, y hasta ahí. "Ugh, espero no haberte causado muchos problemas." Comentó con la boca seca, y la cabeza que se le partía en dos. La respuesta de Sansa fue sonreírle de soslayo.

Y estaban en el apartamento de él, se había despertado para encontrarse abrazándola firmemente, susurrando algo, y viendo la cortina cerrada, el reguero de ropas desde la puerta hasta la cama dejándole saber qué más había sucedido. Y de repente tuvo destellos rápidos de ello.

La vio pasándole un tarro de agua helada y dos aspirinas, ella aparentemente habiendo estado despierta desde hacía un rato pues tenía el cabello mojado y puesta una de sus camisetas y sudaderas. Y de repente recordó lo que había estado diciendo cuando se despertó, y lo que le daba la impresión había repetido toda la noche. Sansa no dejó de sonreírle ni mirarlo mientras se acababa el agua.

"¿Tengo la sensación que anoche me volví un disco rayado diciéndote cuanto te quiero y que eres lo único que tengo...?"

"Sí."

Y ella le dejó un pico, dándole una de esas sonrisas gigantes y de burla que lo habían hecho enamorarse de ella. Pod se quejó apenado.

"Me gustó. Ahora ve a bañarte. Pedí almuerzo, no demora en llegar a ver si se te quita el malestar."

Pasaron todo el día encerrados y durmiendo la resaca, o al menos él lo hizo, ella no tenía. Y no fue hasta entrada la noche que trajo el tema a coalición. "¿Han pasado dos años en serio desde que no te drogas?" Después de todo el círculo social en el que ella se movía no era que dictara el mejor ejemplo. Y hasta la noche anterior le había creído, pero ahora dudaba por la naturalidad con que había actuado, ¿quién decía que cuando él no estaba presente ella no actuaría con impunidad?

"Sí." Sansa le contestó encarándolo y se mantuvieron la mirada, "Tú estabas peor que yo."

"Supongo que sí…Es solo que sabes porque me preocupo."

Sansa se burló, "Ni que fuera adicta."

Pod exhaló, "Lo sé. Solo…no puedo evitar tomarme esto en serio…" y vio la sonrisa de ella desaparecer tras sus palabras, siendo reemplazada por molestia.

"¿Y yo no?"

"Pues a mí ciertamente no me causa humor." Le respondió de vuelta, sabiendo que la enojaba. "Solo me preocupo, por ti, por lo que esto pueda desencadenar…"

Le giró los ojos, "No va a desencadenar nada, Pod. Esa etapa de mi vida quedó atrás…anoche fue solo la excepción…estaba tan feliz por ti."

Pod exhaló, colocándose el brazo en la frente, "Talvez estoy siendo demasiado dramático. Talvez no. Es solo que te quiero y no puedo evitar pensar en lo peor que podría suceder."

"Nada de eso va a pasar, Pod…" se quedó mirándolo mientras el miraba al techo de la habitación, "…Nunca me has dicho porque estás tan en contra de las drogas."

Pod tampoco lo sabía, talvez era algo que le habían metido tanto en la cabeza de niño que se quedó ahí. "No estoy en contra de ellas. Me dan igual. Supongo que soy sobreprotector y me preocupa que tu consumas. Que te vengas a perder en ellas, uno ve cada cosa que siempre se imagina lo peor…."

"En serio, Pod, si a ti y a mi mamá les diera por sentarse a hablar, te adoraría..." lo vio que fue a decir algo y que se arrepintió, así que le pidió que lo dijera.

Pod no habló hasta varios momentos después, no queriendo que sus palabras sonaran tan empalagosas, pero no veía como más ponerlo, como explicarse, "Eres mi felicidad. Todo en mi se alumbra cuando sonríes, con eso me basta; soy feliz cuando sonríes. No quiero que eso se apague…sí ya sé, sueno cursi pero…como lo veo las drogas no dan felicidad, antes al contrario a la larga traen problemas."

Se acercó a él, cabeza en el hombro, brazo sobre el pecho, pierna entre las de él. "Entiendo lo que quieres decir. Pero Pod escúchame, cuando te digo que anoche fue solo una tentación pasajera fue solo eso. No tienes nada de qué preocuparte."

Quería creerle.

"Ni siquiera fue una tentación. Sólo quise hacerlo…no tengo problemas. Confía en mí. Me conoces."

"Porque te conozco es que estoy sorprendido…"

"Más bien decepcionado…"

"…También." sí, la estaba haciendo sentir mal, y él estaba preocupado. "La gente que tiene traumas es más fácil que caiga en adicciones." Y ahí; lo dijo, algo que estaba en la punta de la lengua pero para evitar problemas no había dicho antes.

Sansa exhaló profundamente, "Por eso fue que dejé de usarlas cuando empecé a notar que abusaba de ellas."

Pronto Pod se descubrió en la oscuridad y solo. No sentía enojo al de repente venir a sentir preocupación pesando sobre su pecho, "¿Que me olvidaras te traerá repercusiones?"

No, Catelyn probablemente prevería aquello…Sansa misma, sus hermanos, de repente y hasta Margaery y Loras también. "Mierda."

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Cuando se le fue cambiado de lado la borla y se dejaba dar la mano mientras le tomaban la foto, la buscó rápidamente entre la multitud, viéndola aplaudiendo y sonriéndole.

Pod bajó las gradas, contento, perdiéndola de vista, y al final de la ceremonia Sansa se le acercó.

"¡Ingeniero Payne!" Ella exclamó contenta y abrazándolo, después tomándolo de las mejillas y dándole un par de picos cortos mientras los dos se reían. "¡Felicitaciones!"

Pod se sentía orgulloso, casi y hasta sacando pecho mientras esperaban aquí y allá para que le tomaran las fotos con las otras seis personas que se graduaron con él en su carrera.

"…Pensé que tu mamá o tus tíos de pronto vendrían."

"…Uh, no los invité." Pod le dejó saber la verdad y la vio mirándolo como si estuviera cometiendo un error. Como si hubiera creído que él finalmente seguiría su consejo de dar los primeros pasos para enmendar las relaciones familiares. La oportunidad perfecta, ella había dicho refiriéndose a su grado. "Sólo les comenté que me graduaba."

"…Entiendo."

Y la mirada de lastima lo fastidió, "En mi familia las cosas no funcionan como en la tuya. Esto es normal."

"Lo sé, solo que me gustaría que tuvieras más gente acompañándote."

"Yo era un niño y ellos los adultos, no está en mi enmendar nada." Hablar del tema siempre lo exasperaba, y principalmente hoy lo haría más. Pod le besó la mano fingidamente, porque en su interior lo que estaba haciendo era pedir porque ella no le arruinara el día recordándole cuan solo en verdad estaba, "Tú eres la única persona que me importa, y estás aquí. No necesito más." Y como se lo imaginó eso la hizo callar.

Tras tomarse varias fotos con Sansa se volvió a desanimar por unos segundos cuando el fotógrafo hizo alusión a la foto familiar. Pod se negó con la cabeza, la mano de Sansa apretando la suya.

Volvió a despertar, el día de por si soleado desvaneciéndose paulatinamente, "Tengo todo lo que necesito conmigo. Eso pensé mientras me apretabas la mano para hacerme sentir mejor. Que iluso."

No era el primer recuerdo que le dolía perder, cayó en cuenta.

La miró de soslayo, "Siempre estuve solo, por eso tantas novias sin importancia. Ellas no me dolían. Tu me dueles, incluso desde el principio." Pujó sintiéndose abrumar.

"¿Qué me hizo destacar?"

Que le hablara lo volvió a desconcentrar, a extrañar, la vio simplemente desvaneciéndose después de hacer la pregunta. "…Simplemente te aferraste a mí y nunca me dejaste ir. Sin saberlo yo necesitaba atención, cariño…" dejó de hablar.

¿De qué le servía hablar? Pod exhaló profundamente de nuevo, "…Y tú también querías lo mismo."

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Pod tenía el corazón en la garganta, y ansiedad, demasiada. Al asomarse a la puerta tocó, Catelyn levantando la mirada de los papeles sobre su escritorio. Pod ingresó nerviosamente, "Venía a agradecerle, por haberme invitado al Norte. Es hermoso." Ella le asintió, y Pod la vio como preguntándose qué le podría decir a él.

"Espero que haya disfrutado de su estadía."

"Sí, sí, claro. Usted y su familia son muy hospitalarios." La vio de nuevo asintiendo y luego exhalando profundamente, incomoda como lo estaba él.

En estos días habían hablado, muy poco pero habado, y siempre rodeados de la misma Sansa o de sus hermanos.

"Podrick, permítame disculparme." Le dijo, sorprendiéndolo, colocándose en pie y caminando hacia un ventanal que abrió y salió a la pequeña terraza. "Sé que mi actitud no ha sido la mejor para con usted. Pero entienda usted también que Sansa es mi hija…y no puedo evitar sentir desconfianzas dada la historia de ella, y la suya también."

Pod la siguió hacia afuera. El frío de inmediato helándole los huesos. "Entiendo eso. Y usted también entienda que yo no soy uno de esos desgraciados que la trató mal o se quiso aprovechar de ella. Yo la quiero." Y Pod esperó a que la mujer hiciera algo mas que asentir y quedarse mirando al horizonte, por un buen rato.

"…No está de más decir que sería bueno para Sansa vernos llevándonos bien." Lo miró y le sonrió, "Por eso le propongo la tregua."

Pod levantó las cejas, respirando profundo y asintiéndole, "Yo nunca le he hecho la guerra a usted." Se defendió, viendo que era su cooperación lo que la mujer deseaba y no que le saliera adelante, "Pero sí, obviamente es bueno para Sansa ver que nos llevamos bien." Aunque fuera fingidamente. Un ventarrón los pasó, Pod sintiendo sus piernas erizándose de inmediato, todo su cuerpo siguiéndole. La vio a ella temblando un tanto, "¿No se ha acostumbrado al frío de acá?" preguntó, dando su mano a torcer.

"Creería que después de más de dos décadas en el Norte me habría acostumbrado, pero no."

"Visité Las Tierras de los Ríos hace un tiempo ya. Muy hermoso."

"…Lo extraño."

Pod la miró, viéndola colaborar, ella le sonrió, una sonrisa no del toda fingida pero si tensa, y Pod se la devolvió sabiendo que al menos ella estaba tratando de colaborar para este intercambio.

"¿Extraña las Tierras del Oeste?"

"No realmente," Aunque no lo hablaba con Sansa lo más seguro era que la mujer lo hubiera hecho investigar inmediatamente después de conocerlo. Seguramente sabía todo de su vida, "no mucho que extrañar."

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El tibio e iluminado comedor, toda la familia reunida. Su estomago a reventar y la familia no moviéndose de la mesa, tan solo conversando allí desde hacia horas.

"No debería avergonzarte decir en voz alta que me quieres, Pod."

"¡Ugh!"

Por supuesto todos los hermanos de Sansa se quejaron mientras ella se carcajeaba y el resto empezaba a hacerlo colectivamente, Pod sonrojado se fijó atentamente en Catelyn, viendo las esquinas de su boca subir apenas y un tanto, atenta al relajo que tenían sus hijos.

"Ese fue un buen detalle." Proveyó Benjen.

"El Norte es apenas y pasable para el resto de Poniente." Intercedió Robb.

"Somos los parientes pobres." Esta vez fue Sansa.

"Los norteños somos los parías de Poniente." Corrigió Bran, "Somos el mal chiste y lo mal visto de los sureños. Mamá lo olvida porque es una Tully de las Tierras de los Ríos."

"Ay, si te cuento que a mi hasta me hicieron el feo cuando de pequeña me fui de campamento de verano para Dorne."

"Eso es más por tu actitud Arya." Jon intercedió riéndose.

"¡Ey!"

Y más carcajadas.

"¿No fuiste a ese campamento?" Pod le preguntó a Sansa sobre la algarabía.

"No, era algo de artes marciales, o algo así. Mi papá dándole el gusto."

"¿Vas a decirnos Pod que no pensabas de nosotros los norteños como una banda de salvajes?" preguntó Rickon.

"No realmente…nunca lo pensé hasta que fueron a Casterly Rock."

"¿Y después?"

Pod se sonrió apenado, de nuevo sonrojándose, "Pues eran seis de ustedes, y un desorden." Y los hizo reír y hasta darle la razón.

"Yo la verdad no te recuerdo de Casterly Rock."

"Estabas muy niño Rickon."

Jon se sonrió, "Yo sí recuerdo que a Arya le gustabas."

"¡¿QUEEEEE?!"

Eso fue una sorpresa para él como para la mayoría de los que estaban en la sala, y más risas y Arya avergonzada, todos mirándola con sonrisas burleteras mientras ella blandía las manos en el aire como una negativa. Otra mirada rápida a Catelyn y la vio con la copa de vino en frente de la boca, frunciendo el ceño, pero con curiosidad.

"¡No era nada, solo una tontería!" Arya quería cerrar el asunto antes de que Jon la avergonzara más, y trató de cambiar el tema, "En todo caso es bueno ver que el gusto de Sansa ha mejorado exponencialmente, porque francamente…"

"Sí, ahí no te puedes defender, Sansa." Proveyó Jon.

Y Pod vio a Sansa y Arya mirándose maldadosamente la una a la otra, pero con burla.

"¡Ya lo sabía!" De repente Sansa exclamó, sorprendiendo a todos menos a Arya.

"Sí, se lo conté cuando me visitaron en Braavos y me di cuenta que el amorcito de Sansa era el mismo muchachito de Casterly Rock." Arya comentó tomando de su margarita, "Y ya saben, para evitar problemas y todo eso, como siempre ocurre entre nosotras."

"Gracias Arya, por lo que me toca." Añadió Pod.

Arya pujó burletera, "Eres bastante cool Pod, y la verdad no creo que hayas tenido que esforzarte mucho para sobresalir por sobre los otros novios de Sansa. Sus gustos eran–"

"–Los que vamos para el cine apúrense, porque me acaban de escribir que la fila está larguísima." Rickon bajó el celular, "No nos podremos colar con mi amigo si la gente sigue llegando."

Y Pod notó que Rickon interrumpió oportunamente, y talvez para que el comentario de Arya no se fuera a tornar en una avalancha.

Toda la familia silenciosamente bienviniendo aquello.

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Estaba con Sansa en una sala, tonteando y perdiendo el tiempo, si algo le tenía que dar al frío era eso. La sintió empinándose y tratando de esquivarlo al seguir intentando tocarla entre las piernas, negándose y riéndose contra su boca, pero no haciendo nada mayor para dejarle ver que esa negativa iba en serio. Momentos después la había convencido y se encontraba bajándole los pantys con la falda aun puesta, a medio camino ya arrodillado cuando escucharon pasos cerca por el pasillo. Ambos de inmediato separándose y ella arreglándose la ropa para cuando la puerta fue abierta. Bran diciéndole a Sansa que Baelish deseaba despedirse.

Pod se encontraba girando los ojos mientras Sansa exclamaba que le dijera que no la había encontrado o que estaba ocupada cuando vieron al hombre seguir a Bran.

"Díselo tú." Bran dijo tratando de no burlarse y marchándose.

Pod no pudo evitar la sonrisa que lo dejó al ver la cara de Baelish ante esto, quien de paso sea dicho de una mirada de arriba abajo lo hizo sentir como si estuviera muy al tanto de lo que habían estado haciendo, bien.

"No deseaba interrumpir. Sólo quería despedirme."

Pod asintió, y vio que Sansa también lo hizo, pero no se acercó al hombre porque prácticamente estaba parada enfrente suyo para cubrirle la erección que ella no sabía no existía, y ahora que la tenía enfrente también veía parte de la falda enredada en sus pantys. Disimuladamente se la haló lentamente para acomodársela, viéndola tensándose de inmediato. Las cejas de Baelish moviéndose milimétricamente.

"Puuuues buen viaje."

Pod asintió, "Sí, buen viaje." Repitió, seguramente el hombre hasta segundos atrás habiéndose esperado algo más efusivo de parte de ella. Pod por su parte esperaba al tipo hacer algo descarado, acercársele a Sansa, besarla en la mejilla, darle a él la mano –¡donde había estado esa mano!– pero no, simplemente inclinó la cabeza y se marchó, cerrando la puerta tras de sí.

Pod se carcajeó, "No te trataba de tocar en frente de él, solo que se te quedó una parte de atrás de la falda enredada."

"Lo sé, podía sentir el aire."

"Eso fue incómodo." Dijo con tono de voz divertido que daba a entender todo lo contrario, y ella le devolvió la risa, estas retumbando en eco por la sala. Ojalá y afuera también. "Entre ayer y hoy noté tres ocasiones en que el tipo trató de acercarse a hablar conmigo. Siempre alguien interponiéndose en el camino. Gracias a los Dioses."

"Mmmm."

"Sí, yo tampoco puedo ver de qué podríamos hablar él y yo. Oye, ¿y hablaste con él de su descaro para contigo y tú mamá?"

"No. Pensé que era mejor hacerlo por teléfono, menos escabroso como dices tú."

"Debimos haberlo emboscado entre ambos, a ver con que nos salía."

"Piensas muy tarde, Pod."

"De hecho no. Sí lo pensé anoche, pero creí que no te sentirías cómoda conmigo a tu lado. O que si lo proponía eso daría pasos a creer que yo desconfío de ti..."

"Mmmm…pero hubiera sido bueno preguntárselo hace unos momentos."

Le asintió, "También me habría gustado que llegara dos o tres minutos después y sin Bran." Le dijo levantándole y subiéndole las cejas, ella girándole los ojos, "Estaba pensando que si trataba de darme la mano, ¿limpiarme en el pantalón primero sería muy evidente?" la vio sacudiendo la cabeza y alejándose, ante eso le preguntó para donde iba tan solo para verla pasarle la llave a la puerta y apagar la luz.

"Creo que hay algo inconcluso entre tú y yo."

No se lo tenía que decir dos veces. La encontró a medio camino, sus manos de inmediato regresando a esos pantys y bajándoselos mientras ella caminaba hacia atrás, "No sé cómo haces para usar falditas con este frío."

"Cumplió su propósito, ¿no?"

"Como si necesitara incentivos." Le dijo, ella sentándose en la orilla de aquella mesa y abriendo las piernas, llevándose una mano entre estas y Pod quejándose, unos segundos después arrodillándose ante ella.

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Pod pretendió tomarse su bebida caliente, manteniendo el silencio mientras escuchaba a los hermanos discutir.

"Pero no es justo, ¡¿cierto mami?!"

"Ay, tampoco hagas un drama por eso." Dijo Robb, exasperado y casi con voz de queja, "Ya hablé con Talisa y le expliqué que fue demasiado lejos al pedirte que le dejaras colocar Serena a la bebé."

"He deseado ese nombre desde pequeña, no es justo que ella me haga sentir mal porque también lo quiere. Que le ponga un nombre de Volantis o algo."

"Sansa–"

"Sansa tiene razón. No es justo." Arya interrumpió de repente a su mamá. "Ella ha querido ese nombre desde siempre, ¡incluso varias de sus muñecas se llamaban así!"

Y la burla de Arya hacia Sansa a Pod no se le pasó desapercibida. Quien continuó hablando fue Jon con una sonrisa contenida.

"Incluso recuerdo como nos burlábamos cuando nos vetó el nombre a todos."

"Sí, búrlense de mí." Continuó Sansa enojada."Pero aun quiero ese nombre para una hija mía. ¡Y Talisa no se lo puede colocar a la niña!"

Por unos segundos Pod esperó que Robb de antagonista le dijera a Sansa que como lo iba a impedir, pero Robb tan solo se pasó la mano por el cabello, "Sólo creí que ya no te importaría tanto."

"¡Pues lo hace! Que se busque otro nombre, como si no hubiera suficientes." y con eso Sansa se marchó de la cocina enojada.

Pod incomodo tan solo continuó en silencio y pretendiendo que no existía. Jon y Arya aun burlándose de todo esto y Robb diciendo entre dientes que Sansa siempre se salía con la suya.

"Robb, Sansa sí ha querido ese nombre desde siempre y no ha hecho un secreto de ello."

Arya pujó, "No me sorprendería mami sí también te lo vetó a ti y a mis tíos."

"Debiste haber hablado primero con ella, y no dejar que Talisa la emboscara." Jon habló.

"O Sansa talvez debería de dejar de ser tan inmadura y mimada." Robb dijo sacudiendo la cabeza,

"Vas viendo lo que te espera Pod…"

Pod tan solo se sonrojó ante Robb, mientras este le daba una manotada en el hombro y se marchaba. Por unos momentos esperó a Arya y a Jon hacerle burlas y comentarios y vio que los tenían en la punta de la lengua, pero al final no le dijeron nada. Talvez por la presencia de Catelyn.

Y Serena sí se le hacía un nombre bonito.

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La encontró sentada contra el ventanal de la habitación de ella, pensativa, "En cuanto a ayer, meterme con Baelish fue ir demasiado lejos, caer demasiado bajo. Eso lo sé, no tienes por qué restregármelo en la cara."

"No te lo restregaba en la cara, solo quería hablar del tema, entender." Pod se acostó en la cama, "Siempre me imaginé a este Petyr diferente en su forma de ser, no sé, esperándome lo mejor. Un hombre educado, respetuoso…su desfachatez tan solo me sorprendió y dejó mucho a qué desear."

"Era una niña estúpida que no pensaba en las repercusiones de mis actos. A esa edad uno no lo piensa. Y sé que todo esto es extraño Pod, lo es incluso para mí porque la balanza está pareja. No me arrepiento, lo que pasó pasó y era algo que necesitaba en ese punto de mi vida. ¿Me siento mal para con mi mamá y haber andado tras de sus espaldas? Sí, lo hago, ahora. En ese tiempo no, en ese tiempo antes eso era un bono."

Pod la vio caminando hacia él, acostársele al lado y la abrazó, "Aun no entiendo como tu mamá no ve en la desfachatez del hombre."

"Con mi mamá rápido se aprende que ella solo ve lo que quiere ver. Y es amigo de su infancia, qué se va a imaginar…"

Pod asintió, "¿Qué sucedería donde tu mamá se enterara?"

Sansa exhaló, "Sólo hay tres personas que conocen de esto, él, tu y yo. Ni a mí ni a él nos conviene que esto se de a conocer. Y tú no me echarías al agua, ¿verdad?"

"No, claro que no. ¿Cómo se te ocurre? Sino que me pregunto cómo reaccionaría tu mamá. Pero Sansa, así como tú me contaste a mí, él puede contarle a alguien que tenga cercano…o ya sabes, alguna investigación…siempre hay alguna posibilidad."

"No. Fuimos muy cuidadosos. Y Baelish pierde más que yo en todo esto al irle a contar a alguien."

"Ayer no le agradó que yo le diera a conocer que sabía de lo de ustedes."

"Sí habíamos quedado de no contarle nunca a nadie."

"…Entonces, donde tu mamá se llegara a dar cuenta…"

"Se decepcionaría más de mí. Sería difícil darle la cara. Sé que todo esto la lastimaría bastante. Y pues no sé Pod, sería horrible para ella. Tan solo con saberla incluso más decepcionada tengo suficiente." Respiró profundo, "Con Baelish es un golpe diferente. Sé que ella no siente nada por él, créeme Pod donde mi mamá alguna vez se hubiera interesado en Baelish yo nunca me habría metido con él."

"Lo sé."

"Las únicas repercusiones que puede tener conmigo es castigarme y por el lado del dinero no puede apretarme más la soga de lo que ya lo hace. Creo que nos distanciaríamos…por un tiempo." Pujó, "Por el lado de Baelish, no sé, nunca lo he pensado realmente. ¿Cerrarle los negocios familiares? Creo que trataría de golpearlo donde más le duele; en el bolsillo. No volvería a confiar en él."

"Tyrion me dijo que él no era de confiar."

"¿Y Tyrion lo es?"

"Lo es para mí."

"Así como Baelish lo es para mi familia."

"Y Sansa, ¿es el bolsillo lo que más le duele a Baelish? ¿No serás tú, o tu mamá?"

"No. Si era mi mamá meterse conmigo era…yo no lo dejaría meterse con mi mamá después de que se acostó conmigo. Primero me delato. Y las cosas entre nosotros nunca tuvieron futuro, ambos sabíamos se acabarían ese verano. Nunca puso objeciones, ni trató de alargar la situación. Y hasta él mismo me decía que era un error que debía quedar atrás, que era mejor así. Pod, él nunca me ha buscado por su cuenta una vez que lo nuestro se terminó. Ni ha tratado de hacer revivir lo nuestro." Pujó, "Es más, me daba hasta confianza para experimentar en la universidad."

"Entonces es simplemente que a él simplemente le pone tenerte a ti y a Catelyn en la misma sala."

"Hablaré con él de eso."

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Su penúltima noche en el Norte estuvo llena de altos y bajos gracias a una celebración llena de eventualidades.

La primera eventualidad llegó al descubrir que habían invitados, algunos miembros de la familia y amigos.

Pod se sentía incomodo al ser presentado, al ser estudiado y medido de arriba a abajo, de frente e incluso detrás de sus espaldas. A veces agarrando a gente cuchicheándose entre ellos de él.

Miradas llegándole de todas las direcciones.

No era nada nuevo tampoco, recordaba muy bien cuando empezó a salir con Sansa, como algunas de sus amistades lo hicieron sentir como un infiltrado, y no era de sorprenderse; así funcionaba ese mundo en el que los círculos sociales de dinero y poder mandaban. En un par de ocasiones lo juzgaron de frente, los que por educación no se atrevieron se conformaban con burlas indirectas y comentarios mordaces. Sansa había tenido amigos de mierda en ese entonces, es que ni amigos, conocidos; otros niños ricos que solo se usaban entre ellos para dejar ver su posición económica e influencias en toda la ciudad.

Era un frente, y Sansa había caído en ello al llegar a Desembarco del Rey y de inmediato ser acogida bajo su ala. Malas amistades que en algunas ocasiones actuaban más como enemigos que amigos.

Gracias a los dioses ella empezó a ver eso, pero muy tarde ya; cuando las cosas se le salían de las manos.

Ahora aquí en el Norte sentía que lo juzgaban, pero a parte de preguntas sobre su origen, en qué trabajaba y estudiaba de allí no pasaba. Al decir que era de las Tierras del Oeste de inmediato la conversación dirigiéndose hacia los Lannister. Y a él nunca le había agradado sacar a relucir su amistad con Tyrion, y tampoco lo hizo en ese momento.

Todo iba relativamente bien, a ratos con tensión esperando algún comentario llegar, pero aquello no sucedía, Sansa solo continuaba presentándolo con entusiasmo. Diciéndole que no se preocupara y no soltándolo del brazo o la mano.

Gente rica era gente rica, y los Stark no eran nada diferente a los otros ricos que él conocía, talvez un poco más apegados a la realidad, o talvez era que las cosas funcionaban diferentes aquí en el Norte. O talvez era que no se atrevían a hacerle un desplante a un Stark debajo de sus propias narices.

Pod se encontraba pensando que podía aguantar varias horas más de esto y no hacérsele tan difícil…hasta que se dio cuenta que un tal Petyr Baelish acudió como invitado.

Y Pod lo conocía, se le había sido presentado en una de las noches de poker de Tyrion hacía un tiempo ya. Pod no le había revelado quien era en verdad, pero en aquel entonces había visto al hombre quedársele mirando con interés, y Pod no le iba a dar el gusto de decirle que Sansa le había hablado de él. Tyrion le había revelado que aquel hombre no era una persona de fiar, y que si estaba presente era meramente por un interés suyo. Antes de empezar con la mano final y alta de aquel juego, Tyrion –ausente de su rivalidad para con el hombre– lo autorizó a desplumarlo contando cartas, lo cual Pod proveyó a hacer sin culpa alguna y con dicha secreta. Al final de la noche devolviéndole su parte a Tyrion.

Por supuesto le había contado a Sansa de lo ocurrido, y ella había tomado todo el asunto con gracia. Y muy bien disfrutando de las ganancias junto con él.

Y ahora, aquí en el Norte Baelish le recordó que ya se conocían gracias a Tyrion, y Pod fingió de repente recordarlo, y peor reconocerlo de la vida de Sansa, "…Oh, usted es ese Petyr…" dijo como cayendo en cuenta de repente de todo. El hombre tensándose y mirando a Sansa como sorprendido y preocupado de que le hubiera contado de lo de ellos.

Sansa a su lado tensa e incómoda desde hacía rato, pero más al no haberse esperado que él saliera con esto. Hablaron por un par de minutos trivialidades y después la vio aún más incómoda cuando Catelyn se les unió. ¿Y cómo no estarlo? Pero el hombre, el tipo ese, de inmediato sacando pecho como pavo real, entre sonrisa y sonrisa y comentario mordaz, de mirada a mirada, y a Pod no le quedó ninguna duda de que todo esto le ponía al hijo de puta tan solo por ver la reputa sonrisa ladina que mantenía mientras miraba de madre a hija.

Y ya Sansa no fue la única incómoda.

Una vez que estuvieron solos de nuevo aprovechó, "¿Me vas a decir que no ves lo mismo que yo?" la respuesta de ella fue una exhalación larga y girar la cara en otra dirección. "Irónico que yo no le acabe de agradar a tu mamá, pero parezca llevarse de maravillas con ese tipo sin imaginarse quién es el falso en tu historia."

"Ambos somos los falsos Pod, no solo él." Susurró.

"Eso no fue lo que quise dar a entender." Ella le volvió a evadir la mirada, solo para en ese mismo momento Pod notar a Petyr mirándola fijamente, sonriéndole desde el otro lado de la sala. Lo que la hizo esquivarlo y exhalar, tomarlo de la mano y alejarlo unos cuantos pasos de donde estaban.

"Lo sé, Pod. Pero una cosa por la otra, yo no era una niña ingenua cuando me metí con él. Sabía muy bien lo que hacía."

"…Me da la impresión de que es más falso de por lo que realmente lo das."

"Mmmm, entonces me tomas por tonta." Luego lo miró pícaramente, "Tan solo estás celoso."

"No enteramente." Mintió, porque, aunque no desconfiaba de ella, si se preguntaba si se reunía con Baelish cuando venía a pasar sus largas vacaciones aquí en el Norte mientras él se quedaba en Desembarco del Rey. "Bueno sí, no me agrada nada como te mira."

"Te voy a decir algo que una vez tú me dijiste." Lo sitió tensándose cuando le colocó los brazos en los hombros y cerró el espacio entre ellos, sabiendo que a Pod lo incomodaba aquella muestra ante su familia, "Si no me intereso por quien quiere conmigo, ¿por qué lo haces tú?"

Y Pod de repente pujó y se sonrió ante eso, manteniéndole la mirada por unos momentos y compartiendo un pico rápido para prontamente separarse como si nada. Y Pod se dispuso a sacarse al hombre de la cabeza, no darle el gusto, "No creas. Ya estoy acostumbrado a que tengas tus admiradores. Hasta me pone que te coqueteen, y me prefieras por sobre un tipo que parece salido de revista. Me sube el ego, entre otras cosas."

"¡Ajá, lo sabía!"

"No que esté dando a entender que Baelish parezca salido de revista, o peor, que sea mejor parecido que yo..."

"¡Nunca!"

"Ay si te vi mal, Sansa. La verdad, físicamente no sé qué le viste."

"…No todo entra por los ojos, Pod."

"Evidentemente. Y como él, sé que yo no te entré por estos primero."

"Eso es verdad." Le acarició la barba, "Entre más te conocía más irresistible te me hacías."

Entre burlas le siguieron la corriente al otro por unos momentos hasta que volvieron a enseriarse y continuaron cuchicheándose en un rincón, Sansa bajamente colocándolo al tanto de los chismes escandalosos de la vida de sus invitados que se hacían los impolutos. Pod notando las miradas que Petyr tiraba hacia ellos constantemente.

"Pero vaya que este tipo cuenta con desfachatez." Susurró bajamente, Sansa tan solo encogiéndose de hombros y cambiando el tema.

Pero no era solo Petyr quien los miraba constantemente, los invitados también lo hacían.

"¿Nunca un pobre ha llegado a pisar estos salones o qué?" preguntó en burla velada. Sansa como siempre le giró los ojos, y la esperaba escuchar diciéndole que él ciertamente no era pobre cuando ella lo miró con burla.

"El chisme escandaloso sobre nosotros dos es que dándomelas de díscola y rebelde hui contigo el verano pasado dejando mi placida vida atrás, y causando un gran drama en la familia."

"¿Qué?"

"Sí, por eso todos están tan interesados en conocerte." Dijo burlándose.

"¿En serio?"

"Sí."

"Cielos," se pasó la mano por la cabeza, "¿Y cuándo pensabas contarme de esto?"

"No creas, apenas me estoy enterando. Jon y Robb me contaron anoche y me advirtieron que seriamos la comidilla."

"¿Y no te importa?"

"No. Que piensen lo que quieran. Aunque sí hay algo de romántico en eso de huir y dejarlo todo atrás."

"…Ya me preguntaba yo porque me miraban así." Sansa se carcajeó, "No es gracioso, ya sabes que no me gusta ser el centro de atención." Y sobre todo de esa atención. "Sabes qué, me voy a buscar a Jon, me dijo que me mostraría sus dos motos y que podríamos sacarlas e ir a dar una vuelta."

"¿ vas a ir a dar una vuelta con este frío?"

"Sí, necesito una razón para escapar por siquiera una hora." Sansa no se negó y por varios minutos Pod se la pasó deambulando por los pasillos sin rumbo fijo, perdiéndose, y cayendo en cuenta que mejor se hubiera quedado en el salón. Allá estaba calientico, y por los corredores no, y si se perdía dentro del castillo sería peor afuera de este.

Probablemente perecería bajo las fuerzas de la naturaleza, se dijo absurdamente.

Fue regresando con el rabo entre las piernas que vio a Baelish hablando con Catelyn nuevamente. Sansa vino hasta él y la vio a punto de girarle los ojos por estarle dando tanta importancia a Baelish, "Solo me lo puedo imaginar hipócritamente tratando de colocar a tu mamá más en contra mía..."

"Mi mamá no está en tu contra, si lo estuviera no estarías parado aquí esta noche."

"¿Quién dice que no estoy aquí parado porque ella está tratando de hacer reparación de daños? Dejar ver que la hija nunca huyó, y que el novio es bienvenido."

"Está eso, obviamente. Ya sabes cómo las cosas funcionan con gente como nosotros. Pero Pod, créeme cuando te digo; mi mamá ya no te tiene nada en contra. Y respeta lo nuestro. Sino lo hiciera no estarías aquí parado."

Eso era verdad, donde Catelyn Tully estuviera en contra de ellos no lo hubiera permitido pisar su casa. Siguió a Sansa cuando ella lo guio hacia un ventanal apartado, ambos sentándose contra este, viendo la blancura de la neblina, "No quiero fastidiarte, pero dime que no notas la forma en que el tipo ese te come con la mirada…" Sansa tan solo le levantó una ceja, y volvió a mirar hacia afuera.

"Ya estoy acostumbrada a tipos dándome esas miradas."

Pero no estaban hablando de otros tipos, "Él es un falso. Y peor de todo, creo que al desgraciado también le gusta tu mamá, lo que hace toda esta situación bastante escabrosa."

Sansa lo miró exasperada, "Pues a mi mamá él no le interesa."

Y aquella respuesta le llamó la atención, "Seguramente, es más difícil enredar a una mujer madura, que a una muchachita." Pod muy bien sabía que estaba llegando a la paciencia de Sansa, pero nunca hablaban del tema, "Y meterte con él cuando sabías que estaba interesado en tu mamá…vamos, que qué estabas pensando…"

"¿Qué quieres que te diga? Uno no piensa las cosas a fondo cuando se está aburrido y caliente." Exhaló, "Y ya no soy esa persona."

"Lo sé."

"Bien. Final de la conversación. De hacerme sentir mal. Te ganas el premio a la moral, eh Pod." Y con eso lo dejó solo.

Y esa tan solo fue la primera eventualidad del día.

La segunda eventualidad llegó cuando viéndolo solo Talisa se le aproximó, ésta sin notar que interrumpió a Baelish quien venía hacia él, y Pod tan solo agradeció silenciosamente por eso.

No hacía ni un par de meses Talisa se había casado con Robb en una ceremonia a la que él no pudo asistir. Sansa habiendo estado ocupada con su trabajo para los Martell había hecho una visita relámpago a la ceremonia y había regresado el mismo día a Desembarco del Rey.

Desde su llegada Pod tan solo había cruzado un par de palabras con la mujer, pero terminó hablando con ella sobre Volantis y Essos, ambos eran extranjeros en estas tierras y tenían en común lo difícil que era introducirse en esta familia. En tonos bajos y asegurándose que no había nadie presente hablaron sobre la situación de ambos, de Catelyn y de lo difícil que era complacerla, el no sentirse bienvenidos del todo por ella.

"Trata, pero se nota que hace un esfuerzo que le gustaría no estar haciendo."

Talisa comentó lo que lo hizo sonreír, pero después de unos momentos Pod cayó en cuenta de que aparte de un par de frases y conversaciones sin importancia él no se había propuesto a hablar con Catelyn, ni ella con él… "Ciertamente yo no soy material para su hija."

"Ni yo para su primogénito."

Pod la miró sonriéndose, "Está ciega, y pues se tiene que acostumbrar, Robb y Sansa nos quieren, y eso es lo que basta, ¿no?"

Talisa le sonrió, "Debería, pero no. He descubierto que lo mejor es llevar la fiesta en paz con ella, para hacer feliz a Robb. Contigo seguramente no es igual, Sansa está lejos y la presencia de Catelyn no es constante."

Pod muy bien sabía que la presencia de Catelyn sí era constante, no para él pero sí para Sansa.

Escuchó los sonidos haciéndose cada vez más alejados, los tonos de por si grises del norte apagándose más. Miró a su alrededor y sus ojos dieron con los de Catelyn, quien le mantuvo la mirada. Una mirada tan llena de emociones que era casi imposible de leer. Se veía calmada, a gusto en su entorno y lugar en el mundo, pero siempre que le daba por leerla de más podía ver decepción, desafío… "Yo más que nadie sé que Sansa se merecía mejor que yo. Pero yo la quería…Sansa era todo." Y la mirada de la mujer se endureció.

Y Pod sintió culpa mientras la oscuridad ocupaba su lugar. Culpa por saber cuánto había hecho sufrir a Sansa con lo de ese engaño, por de alguna forma colocarla entre la espada y la pared con su mamá. Por sentir que no había hecho el esfuerzo suficiente por ganarse su aceptación.

¿Y porque en todo este recuento solo estaba viendo sus errores y no los de Sansa?

No había sido una santa, y en vez de estar centrado en recordar todos los problemas que ella había traído entre ellos, solo recordaba sus propias falencias, y todo en lo que él había sido el culpable…

Inmadura, mimada, egocéntrica, sabiéndose mejor de los demás, nunca bajándose de su pedestal…porque ciertamente él había sido la excepción, ella continuaba siendo tan elitista como todas sus amistades, ella a él solo le había pasado por delante el no haber nacido tan bendecido…

¡¿Por qué no podía odiarla?!

Realmente odiarla.

-0-

Lo que de repente lo devolvió a la vida fue escuchar una exclamación a su lado, Talisa mirando hacia la ventana y tocándola, "¡Está nevando!"

Pod miró, viendo los diminutos copos de nieve caer lentamente, y ya Sansa le había comentado que había posibilidad de que nevara ese día y por primera vez durante su estadía, pero no lo había recordado. Talisa se colocó en pie, e hizo lo mismo al ella preguntarle si la acompañaba. Y talvez fue la emoción en su voz lo que lo contagió, haciendo le camino con ella mientras se contaban de que había sido una decepción no haber visto nieve en estos días.

Mientras se colocaban abrigos pesados y bufandas salieron, Pod diciéndole bajamente que por su estado era mejor tener cuidado con un resbalón, y ella admitiendo que en todo caso no duraría mucho tiempo afuera por el frío.

"Es tan bonito."

"Sí."

"¿Neva en Las Tierras del Oeste?"

"No. ¿En Volantis?"

"Hace más de cien años que no."

"Cielos, es tan bonito. Nunca había visto nevar." Y miró a Talisa y la vio sonriéndose, estirando la mano para coger en esta copos de nieve. Y aunque estaban al aire libre al mismo tiempo se encontraban bien resguardados.

No estaba venteando, y eso hizo llevadero ver la nieve acumulándose rápidamente, el silencio sepulcral dejándolos en un trance y casi e hipnotizados.

De repente gritos lo sacaron de su ensoñación, la nieve pesada habiéndose acumulado en esos minutos, unos niños haciendo una batalla de bolas de nieve, los participantes aumentando de un momento a otro, de repente los hermanos más jóvenes de la familia Stark, Bran y Rickon al verlos llamándolos a gritos, Podrick lo dudó más por Talisa quien le dijo que estaba bien. Jon y Robb apareciendo mientras él se acercaba, Jon dándole una palmada en el hombro, Robb continuando hasta donde Talisa. Una bola de nieve pesada le dio en el hombro, Rickon carcajeándose.

Y después de haber estado cabizbajo esa batalla de bolas de nieve fue una buena sorpresa. Se encontró riéndose, descoordinadamente tirando bolas de nieve en cualquier dirección, evadiéndolas también. Temblando del frío y sorprendido por cómo estas pegaban de duro.

Sansa de repente apareciendo a su lado, ya no enojada y sonriéndose por compartir esto con él, Pod notándola habiéndose cambiado por pantalones y tenis. Todo era risas, gritos y desorden.

No supo que tanto tiempo estuvo de esta manera, chupando frío, a ratos apenas y pudiendo caminar, a veces resbalándose, y siendo el blanco más fácil para todos. Lo cual todos decidieron aprovechar. Pero Sansa a su lado, defendiéndolo cuando lo bombardeaban, empujándolo u halándolo dependiendo de lo que se necesitara. Diciéndole que no se metiera por ahí o que aprovecharan que Arya no los estaba viendo para atacarla por la espalda.

Fue un borrón, él estar parado detrás de Sansa y esta agachándose rápidamente que recibió una bola directo a la cara que lo hizo ir para atrás y al piso, podía escuchar varias carcajadas maldadosas y Sansa gritando al que la tiró por la brusquedad, mientras tanto él muerto de la risa y del dolor enmudecido por el frío.

No fue hasta que llamaron a los niños pequeños hacia adentro que notó la diversión empezándose a disolver.

Pero los más adolescentes y jóvenes no se marcharon de inmediato, y cuando lo hicieron se encontró con Sansa riéndose cuando esta lo cogió y lo empujó a un montículo de nieve, de repente y cruelmente tirándole bastante nieve encima y él la hizo caer a su lado, batallando a fuerzas muertos de la risa y entre gritos.

Minutos después temblando, abrazándose a si mismo, y viendo su aliento condensándose se encontró siendo guiado hacia al Arciano. No al interior de la casa. Todos sentados alrededor de la fogata, incluida Talisa. Podrick haciéndose lo más cerca del fuego y ganándose burlas de todos, preguntándole si acaso se iba a meter a la fogata. Bebidas calientes apareciendo. Sansa hablando con una de las empleadas y después viniendo hacia él con dos de las bebidas.

Temblando del frío a mas no poder se hizo el valiente. Oyendo a Rickon decirle que esto no era tan frío, que debía ir mas al Norte y ve como al tirar un vaso de agua por sus cabezas esta se congelaba antes de siquiera caer al piso. Dejó a Bran demostrarle que enterrando la cara en nieve su cara quedaría marcada en esta. Los hermanos empezando a recordar momentos similares, Sansa viniéndosele a sentar en las piernas de lado proveyéndole calor con su cuerpo, pero su cuerpo estremeciéndose a mas no poder. La mano de ella en su cabello, entreteniéndose en quitarle copos de nieve de la cara y la barba.

Una conversación bastante animada, que se sintió eterna. Todos muertos de la risa y hablando al mismo tiempo. Y había algo extraño que después de un año y medio juntos aún no se sintiera cómodo con Sansa de esta manera delante de su familia, pero ella sí lo estaba…

La sintió riéndose y le miró el perfil, sus ojos destellando, su nariz afilada, su quijada marcada y su amplia sonrisa, ella sintiéndolo lo miró y le sonrió, "Mandé a que te alistaran un baño caliente."

"¡Cielos!" Pod dijo, estremeciéndose, la piel colocándose de gallina al imaginarse rodeado de agua tibia.

"¿Vamos ya?"

"Sí."

El calor por los pasillos de la casa lo recibió, pero no fue nada comparado con el calor que lo esperaba en su habitación, la chimenea ya prendida y desprendiendo todo su calor en el lugar cerrado. Pod caminó al baño, la tina ya estando llena mientras él se acababa de sacar la ropa empapada. El agua se sintió hirviendo mientras metía los pies y se sentaba. Sansa metiéndose con él, no solo en la tina sino también dentro de las cobijas cuando por fin pasaron a la cama. Que de repente se vino a sentir como toda una maravilla.

"Tenemos que regresar, la cena es en dos horas."

"Mmmm," dijo en aceptación.

Fue allí donde los temblores de su cuerpo se apaciguaron por completo, Sansa a su lado, burlándose de él y lo cobarde que era para el frío. Contándole que Margaery también había resultado igualita a él, que el clima no le había agradado y que fue una bendición para su amiga tan solo haberse quedado dos días. Pod se burló con ella, sentándose contra el espaldar de la cama, bien abrigado y recibiendo de ella la bebida caliente que le alcanzó.

Con el calor de la tasa expandiéndose por sus manos y brazos Pod vino a estar al tanto de la realidad.

"Todo esto fue una mentira, ¿cierto?" preguntó de repente, en aquel momento haciéndose a todo el panorama que no había tenido cuando vivía aquel momento. En ese tiempo había estado ciego, no solo por el amor sino por todo lo que Sansa le escondía y le mentía. La vio frunciendo el ceño mientras se sentaba a su lado, "Después de lo de Essos tu mamá te dio el ultimátum de que terminarás conmigo. Las cosas no estaban tan bien como lo demostrabas. Por eso cuando regresaste a Desembarco del Rey seguías sin que te restaurara tus privilegios." Pod estaba llenando los espacios en blanco, "El matrimonio de Robb…apuesto que ni siquiera me invitaron."

"Robb te invitó. Él no me haría eso."

Pod le frunció el ceño a esta Sansa, "Solo viniste a la ceremonia y no te quedaste en la celebración por mantener tu posición ante tu mamá, ¿cierto? Yo sí te decía que los Martell te darían dos días más de retraso para la entrega del trabajo. Luego, con esa demostración, talvez dando su mano a torcer tu mamá te pidió que vinieras a estas fiestas y cuando le dijiste que me traerías ella se negó. Te prohibió que me trajeras al Norte y me presentaras al resto de la familia y amistades…No era solamente la universidad y el trabajo lo que te mantenía agobiada y llorando, ¿cierto? Soy un verdadero idiota. Seguramente mantenías era peleando con Catelyn al continuar negándote a lo que ella quería. Por eso de tu viaje improvisto con Margaery. Aquí le dijiste a Catelyn que si yo no era bienvenido en Invernalia entonces tu tampoco lo serías, ¿cierto? Ya le habías puesto como ejemplo la boda de Robb…y ella accedió."

"Sí. Una vez más le explique que no era justo lo que me pedía, porque tú me hacías feliz. Que no vendría a Invernalia sin ti. Hasta que te aceptara."

Podrick miró a esta Sansa, la de su mente, no la real, y aun atónito se dejó quitar el vaso de ella, "¿Qué pasó?"

Se encogió de hombros, "La convencí. Ella me dijo que sabía que eras una gran persona, y buen novio conmigo. Y que sabía que si continuaba interponiéndose la relación que se llevaría un golpe sería la nuestra; la mía y la de ella."

Podrick no dijo e hizo nada. Sabía muy bien que esta Sansa no era real, que él nunca sabría lo que en verdad sucedió en ese tiempo, y que esta Sansa solo verificaba lo que él quería asumir había pasado. No huyó cuando ella se acercó, y lo abrazó para consolarlo como la verdadera Sansa lo haría. Pod le devolvió el abrazo sueltamente, lo que la hizo a ella abrazarlo más firmemente, y calor lo embargó, se bloqueó a sí mismo y sus emociones, continuando con la mirada alejada y apoyando el mentón en el hombro de ella. Oscuridad dándose poco a poco.

"Así que lo que dijiste después era mentira. Quiero decir todo esto fue una mentira, pero me refiero a cuando me dijiste que de tener que elegir entre tu mamá y yo la elegirías a ella, ¿fue eso para lastimarme?" hizo la pregunta, y de repente ella se alejó para poder mirarlo a los ojos, desafío ahora en su mirada.

"No eso era verdad. Cuando terminaste conmigo en mi último semestre colocaste las cosas en perspectiva, y sin saberlo le diste la razón a mi mamá. Por eso no le conté que habíamos terminado, no quería que ella supiera que había ganado."

"No es un juego."

"Claro que no. Si lo sé yo que luchaba en tres bandos, contra ella, contra ti, y conmigo misma. Pero me enseñaste un par de cosas con la forma tan repentina como terminaste las cosas Pod, como el no poder volver a confiar ciegamente en ti. El no anteponerte ante mi familia, y ni siquiera sobre mí misma."

¿Y qué responder a eso? "¿Por qué regresar conmigo entonces?" preguntó absurdamente, sabiendo la respuesta. La misma razón por la que él había vuelto con ella.

"Era una idiota que te quería."

Pod tan solo se quedó mirando mientras ella colocaba mas espacio entre ellos sin levantarse de la cama, tan solo yéndose hacia atrás apoyando el peso en sus manos contra el colchón, dándole la mirada retadora tan conocida.

"Y porque siempre consigo lo que quiero, Pod."

Con esas últimas palabras supo que este era su propio rencor hablando a través de esta Sansa, la Sansa real introduciéndose por los lados. Fastidio e incomodidad inundándolo ante la frase tan conocida, tanto que tuvo que huir de la cama y de ella. No queriendo sentir que ella jugaba con sus emociones.

Aunque era él mismo quien jugaba con sus emociones.

"Claro que todo esto era un juego, si hasta te divertía que tus invitados creyeran que tú y yo habíamos huido juntos." Y de repente, "Siempre consigues lo que quieres, ¿Incluso con todo esto de olvidarme?" el silencio continuó, y para cuando miró por sobre su hombro, ella ya no existía, "…Noo…" susurró bajamente.

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"Sólo digo que es bonito y calmado, como para pasar unas vacaciones cortas y relajadas de hacer absolutamente nada y del tipo me voy hallar a mí mismo. Pero, ¿honestamente? Creo que el clima me deprimiría constantemente. El cielo gris, el mal clima, los barrandales Sansa, odio los barrandales…no nací para este tipo de lugar."

Sansa le sonrió de vuelta, "Sí hay una correlación entre las bajas temperaturas y los suicidios y problemas mentales."

"Como lo hay con la violencia y los lugares de temperaturas altas. Lo sé."

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"Ufff, que lugar tan bonito." Delante de él había un paisaje impresionante que parecería más sacado de una postal de un lugar de clima templado que lo que se había imaginado ver aquí en el Norte.

Verdes y azules –aunque un tanto pálidos–, montañas, naturaleza rodeándolos, tanto que se sentía en un lugar escondido. Una pequeña laguna en el cauce de aquel río siendo complementada por una cascada aparentemente mansa. Dio unos pasos hacia adelante, y por primera vez en su estadía el barro que cubría todo no lo molestó. No había ni un ápice de Nieve, no lo habría por tres días más según la app del clima, pero sabía que esa agua estaba helada, único impedimento para salir corriendo, desvestirse y meterse.

Se giró hacia Sansa al sentirla estudiando su reacción, y él no veía termales por ningún lado, por eso la sonrisa torcida y la mirada picara de ella lo desconcertaba. Y sabía para qué lo había traído aquí, "Si crees que se me va a parar con este frío estás muy equivocada." La vio girándole los ojos y adelantándose unos pasos.

"Hasta donde sé aun tienes dedos y boca…"

Podrick se sonrió ante eso, "Eres tan romántica mi amor." contestó mientras ella lo tomaba de la mano y lo guiaba por el terreno que se hacía cada vez más resbaladizo, acercándose cada vez más al agua y rodeándola, acercándose por un extremo a la cascada.

"Hay una cueva con unos termales detrás de la cascada."

"¿Me estás tomando el pelo?" Podrick se detuvo justo en el lugar. Ella sonriéndole abiertamente ante su tono de sorpresa.

"No. Ten cuidado donde pisas y atraviésala rápidamente para no mojarte mucho."

Y sin más la vio desapareciendo, por unos segundos miró al piso y después hacia adelante. Estaba a punto de dar el paso cuando vio la mano de Sansa aparecer entre la pared de agua y de inmediato se la tomó. Un chorro helado de tres segundos que le cayó encima, metiéndose por su cuello y helando todo a su paso, y eso fue todo. De repente estaba dentro de una cueva, musgo y barro rodeándolo hasta donde llegaba la luz. Erizado del frío vio a Sansa sacando dos linternas de la mochila y pasándole una a él. Por la ropa húmeda no se preocupaba; habían traído ropa que habían dejado en la cuatrimoto, pero sí se preocupaba por la oscuridad que los esperaba más adelante, por tener toneladas de piedras sobre ellos…y quien sabía que enorme animal allá adentro. La siguió, sin demostrar que sus nervios se estaban colocando de punta.

"No te puedo imaginar a ti, de todas las personas, cómoda en un lugar como éste."

"He venido aquí desde niña. Además, no es espeluznante por mucho."

Y nada más decir eso fue dar un giro y Podrick ver rayos de luz cayendo desde las enormes aberturas que se podían ver en la superficie del techo. Cuando Sansa se apartó lo suficiente vio la bajada, y más en el fondo el vapor que salía de un pozo en el piso y que estaba rodeado por musgo y pasto verde frondoso, "Si te tengo que dar algo es que acá en el Norte tienen cosas de no creer."

"Como yo." Bromeó para continuar, "La próxima vez que vengamos tiene que ser en unas vacaciones más largas, así tengo tiempo de mostrarte más. Podríamos ir hasta El Muro, Más Allá del Muro, podríamos venir hasta en carro y parar en cada lugar interesante en el camino."

Le asintió, estando de acuerdo, no por primea vez notando que empezaban a hacer planes a largo plazo, "Pero no en invierno." Y ella le sonrió por sobre el hombro. En la base se detuvieron ante una piedra gigante y de inmediato la vio empezando a quitarse la ropa, lo que lo hizo tan solo dar unos pasos hacia atrás y simplemente quedarse observando el otro tipo de paisaje. "En verdad me gusta el Norte." Dijo burlándose, ella sacándole la lengua.

Desnuda la vio caminando rápidamente hacia el agua y metiéndose en esta, cubriéndola hasta los hombros. Fue su turno de rápidamente empezar a quitarse la ropa, sonriéndole a ella mientras ahora era ella quien le prestaba toda su atención.

Cuando se sacó la camiseta por la cabeza notó que el brillo del lugar se había empezado a reducir. Sansa aun mirándolo intensamente, aunque ya no sonriente y como notando lo que en verdad estaba sucediendo. Todo continuó apagándose, pero lo único que permanecía con igual intensidad era ella bajo aquel haz de luz fuerte, su palidez, el azul resplandeciente de sus ojos, el color radiante y encendido de su cabello.

Su corazón encogiéndose, era dolorosamente hermosa. A flor de piel recordó el par de momentos cuando solo habían sido amigos y él empezó a enamorarse de ella. Siempre que hacía o decía algo dulce, o tierno, o le sonreía burleteramente lo devastaría en dolor real porque en él se instalaba la decepción de que no podrían ser algo más. Que para ella él solo era el amigo al que siempre buscaba para que le alegrara el día, o le diera consejos, pero que terminaba pasando por alto. Cuanto le había dolido en todo su ser tener que mantener la distancia, precariamente fingir que le era indiferente y que no quería solo lanzarse a abrazarla y tan solo sostenerla por unos momentos…

El mundo continuando desvaneciéndose y Pod manteniendo su posición, acuclillándose en el piso, tocando el barro frio para anclarse a algo, manteniéndole la mirada y esperando a si mismo desvanecerse.

Era una idiota que te quería. "Después de que regresamos, tu nunca volviste a ser tan entregada como en la primera parte de la relación. Siempre lo achaqué a que estabas dolida, y después a que las relaciones cambiaban, igual que la gente..." Ella no dijo nada, tan solo le mantuvo la mirada…

Pod no diría que estaba vacilando ante su decisión. No, no era eso. Era el sinsabor de todas las dudas que quedarían sin resolver con la verdadera Sansa. Todo lo que tenían aún por hablar y que no llegaría.

Esta que había tomado era la mejor decisión, se reafirmó una vez más, cuando despertara no habría dudas porque simplemente ya no la recordaría.

Era una pena.

Su hermosura era de no olvidar.

Y probablemente como Tyrion y Bronn le decían; nunca volvería a estar con una mujer tan despampanante como ella.

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"Um no, a ustedes no les conviene jugar póker con Pod." Sansa comentó, pasando un pie debajo de su pierna y acomodándose mejor.

"¿Por qué?" preguntó Jon quien había secundado la propuesta de Robb.

"Los dejará sin nada."

"Ya quisiera él." Se burló Arya, "Lo digo sin malas intenciones." Se corrigió Arya de inmediato.

"Sé contar cartas." Pod decidió revelar, pues sabía que Sansa lo haría.

"¿Qué?"

"¿En serio?"

"Sí, pero no le vayan a decir a su mamá. Eso solo sería otro punto más en mi contra." Se burló.

"A ver, una demostración."

Veinte minutos después Pod sonrió de oreja a oreja mientras todos a excepción de Sansa se quedaban mirándolo sorprendido.

"¡Necesitamos ir a un casino!" exclamó Rickon.

"Esa es una horrible idea."

Robb y Pod hablaron al mismo tiempo, "Eso fue lo mismo que me dijo Sansa cuando se dio cuenta."

"¿Y lo han hecho?" Arya preguntó levantando una ceja.

"No."

"Aunque no te hagas el santo. Sí llegaste a desplumar en más de una ocasión a mi círculo de amigos que no gustaban de ti. Hasta que empezaron a sospechar."

"Bien por ti Pod."

"Eh, Margaery me pareció bien."

Pod vio la mirada y burla que intercambiaron Jon y Robb.

"Por supuesto que te iba a parecer bien, Rickon." Dijo Arya sacudiendo la cabeza.

"Ok, ¿soy el único que está interesado en que Pod explique esto de contar cartas?" Bran dejó su silencio aproximándose a la mesa.

"¡Yo también lo estoy!" Rickon dijo, llegando hasta donde Sansa y haciéndole una seña para que lo dejara sentar al lado de Pod. Al no hacerlo le hizo la misma ceña a Arya, quien también se negó.

"Ni creas." Jon le haló de la camiseta para que se sentara a su lado.

"¡Pero–!"

"¡NO!"

Gritaron todos los hermanos en unísono, haciendo a Pod reírse.

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"Es bonito. Más sorprendente de lo que me lo había imaginado." Pod dijo mientras ella le daba el recorrido por el castillo y llegaban al Arciano. "Honestamente todo eso es más grande e impresionante de lo que había imaginado." ¿Cuánto no costaría el mantenimiento mensual de un lugar así? Sabía que el lugar servía para el turismo, y que así se pagaba completamente y con la ayuda del gobierno. Que los Stark habían cedido gran parte del castillo, pero que aun le pertenecía a la familia, y que continuaría así por varios siglos más. Aquí ellos todavía tenían sus aposentos privados que estaban muy bien separados de los lugares públicos y aun así…este lugar era más grande e impresionante que lo que había visto por internet, de lo que ella le había hablado. "Debió ser magnifico crecer en un lugar así."

"Lo fue. Pero ya sabes que uno siempre quiere algo diferente a lo que se tiene. Hubo un tiempo en que me hubiera gustado crecer en el Sur…" Pod asintió, Sansa pateó la poca nieve grisácea que había en el piso, "¿Qué tal una pelea de bolas de nieve? Creo que te prometí una."

"Nooo, si me quieres matar. Esperemos unos días para aclimatizarme más, ¿sí? O talvez cuando no esté venteando tanto. Hoy está haciendo más viento que ayer." Y con eso se volvió a acomodar la capucha del saco para que lo cubriera más.

Sansa se sonrió, "Llorón. Pero sí, no hay mucha nieve. Aunque según los meteorólogos el jueves neva."

Y el lugar en verdad era impresionante y gigantesco, los enormes jardines de vidrio dejándolo boquiabierto. El museo, las torres, la arquitectura haciéndole sentir que había viajado siglos en el pasado. Sansa contándole como y qué películas famosas habían sido filmadas aquí mismo. Mostrándole todo a su paso.

Pod se detuvo ante un cartel que hablaba sobre las criptas de las cuales había una recreación siguiendo el camino. Que en las verdaderas solo aquellos con sangre Stark se les estaba permitido la entrada, "¿Entonces tu mamá no puede bajar a rezar por tu papá?"

"Sí. Esa regla era de antes."

"¿Y bajas? ¿No es espeluznante?"

"Lo parecían de niña. Ya no. Y sí bajo, cada vez que vengo."

"Oh. ¿Quieres ir? Si quieres yo te espero afuera."

"Ah. No, no. Ya bajé ayer." lo haló de la mano, arrastrándolo con ella, "Hay muchas más cosas que te quiero mostrar."

Todo ese día Pod la pasó conociendo los rincones de la infancia de Sansa, ella entusiasmada mostrándoselos. Bastante entusiasmada, demostrándole cuanto en verdad extrañaba a su familia y el Norte, y queriendo compartir todo con él.

Y ahora, en retrospectiva, el Podrick que la olvidaba sentía el haber pasado por alto cuanto en verdad ella había estado dichosa de estar de vuelta y poder mostrarle todo. Porque había cosas que para él no tenían significado. Él nunca tuvo un hogar, ni perteneció a nada en su infancia y juventud, en su momento no había entendido lo especial que había sido para ella mostrarle Invernalia y sus alrededores, cuánto le había significado.

Como por otro lado no entendía como ella pudo mostrarse tan feliz ese día, en toda esta visita, cuando se había mantenido de peleas con Catelyn en los meses anteriores. Cuando estaba fingiendo para él que todo estaba bien. ¿O acaso no fingía y tan solo pasó hoja con que su mamá lo aceptara así como así?

Pod exhaló, la psicóloga sí había tenido razón en que él no entendía esto de las dinámicas familiares.

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La estaba pasando bien aquí en el Norte, y no que lo hubiera dudado, era solo que sentía había mucho de peso en esta visita. Más que todo con la familia de Sansa a la que mayormente no conocía, Arya y Jon siendo la excepción, pero con los que tampoco había cruzado mayor cosa. Bueno con Arya sí.

Y esa noche fue perfecta, al calor de la chimenea de la sala, Bran, Rickon y Arya jugando videojuegos y el resto incluidos Catelyn y Benjen ocupados en un juego de mesa. Robb y Talisa jugando por uno porque el juego no era uno conocido en Essos.

Y Talisa siendo la única que estaba tan abrigada como él.

Fue una noche plácida que lo dejó ser partícipe de la dinámica familiar. Todos demasiado animados y felices.

Hasta lo hacía entender porque a Sansa le dolía que no tuviera familia.

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"Esta es otra razón de más para que tu mamá me odie." Pod susurró bajamente, la cama vieja y de madera haciendo demasiado ruido para su gusto y ni siquiera se estaban moviendo mucho. La sintió inclinando las caderas y haciendo presión la cual él le devolvió.

Y hacían el amor dulce y lentamente en la habitación de ella.

"Donde se dé cuenta me castra, con lo que le caigo bien." Y se fundieron en otro beso.

"Ya te dije, estamos solos en esta ala. Y Arya no suele llegar hasta la madrugada cuando está de vacaciones."

"No puedo creer que esto te esté poniendo tanto." Y al parecer estaba hablando mucho porque ella lo calló con otro beso ardiente.

Y sip, ¿Quién necesitaba hablar? No él. Más bien se dedicó a disfrutar de ella y la situación.

Acostados lado a lado mientras ambos se empezaban a dormir Pod volvió a ser consciente de si mismo. Y tras abrir los ojos no pudo evitar el recorrerla con la mirada al aun estar incitantemente desnuda a su lado. Como era de esperarse sus instintos despertaron, su mano haciendo el movimiento para tocarla, pero se detuvo a medio camino.

Ya sabía porque a ella le había puesto tanto hacer esto, no había sido solamente por sexo con él, no enteramente. Era una forma de desafiar a su mamá bajo su propio techo. Como echándole en cara que no había estado de acuerdo con lo de ellos, y aquí estaba ella, comiéndoselo en la cama de su niñez. En la habitación de su niñez, porque si mal no recordaba la maratón no había sido solo en la cama. De repente ella lo miró, haciendo su corazón acelerarse incluso más.

"Mi mamá no se dio cuenta de esto. Aunque probablemente lo asumió."

Él no había estado al tanto de todos los factores que habían jugado para su visita a Invernalia. Y aún así, su mirada se deslizó lentamente de nuevo por el cuerpo de ella, por la piel desnuda, sonrojada y aun sudada, conteniéndose de ir a ponerle un dedo encima. Lo deseaba. Dios, lo deseaba.

"Para este momento mi mamá y yo ya habíamos tenido varias conversaciones corazón a corazón–"

Pod pujó ante su forma de expresarse tan dramática.

"–y tuvimos otra el día que tú y yo llegamos."

Pod sí la recordaba diciéndole que no había ido a dormir con él esa primera noche porque fue a hablar con su mamá tarde y se quedó dormida con ella sin darse cuenta.

Se tensó y de hecho se quedó inmóvil al verla y sentirla montándosele encima, el rozamiento de la piel haciéndolo erizar, el aliento tibio mientras lo besaba, mientras sentía la lengua de ella querer abrirse camino entre sus labios, el peso cómodo. Sus puños en la cama cerrándose con fuerza para no irla a tocar. Cielos, se sentía tan bien.

No podía dejarse convencer de darle una tregua a la batalla que tenía consigo mismo por la calentura de querer revivir recuerdos apasionados. Eso era ridículo.

Pero sexo con ella siempre había sido fantástico, y quiso borrar el pensamiento de su mente. Se sintió reaccionando, su verga despertando y sintiendo la humedad de ella en sus muslos y centro, y cerró los ojos fuertemente. Los días en que simplemente cogerían desenfrenadamente por horas. O en los que harían el amor sin afanes y con todo el tiempo del mundo. Sexo había sido tan importante para ambos. Lo más importante en un inicio. De repente fue ella quien lo sacó de esos recuerdos al tomarlo del rostro y hacerlo mirarla.

"Le conté a mi mamá que eres lo mejor que me ha pasado, que por eso te amaba, y me hacías feliz."

"Sí le contaste a Margaery lo feliz que te hacía, ¿no?" la tomó de la cintura para quitársela de encima y huir de la cama, pero lo que hizo en un impulso fue girar sus cuerpos, adrenalina recorriéndolo y si las piernas de ella no se hubieran abierto y él quedado entre estas no habría habido mayor tentación.

Ambos se mantuvieron la mirada, los ojos azules por los que se moría mirándolo expectante. Pasión, lujuria, lealtad, amor, eso había habido antes, ahora con la emoción desgarradora de rencor, de odio, se dejó cegar.

Posesión y necesidad.

Se lanzó a ella como un atacante, sosteniéndola con un brazo de ambas muñecas mientras la besaba con tal brutalidad como para lastimar. La mano libre la trajo a enredarse en el cabello de ella, Sansa gimiendo altamente contra el beso mientras sin cuidado le halaba el cabello y la hacía inclinar para devorarle la boca mejor.

Después y en vergüenza recordaría como ella le había estado regresando el beso, los dientes de ambos chocando, demasiada saliva, las piernas de ella abriéndose más y empujando contra él mientras él se restregaba contra su estómago. La soltó de las manos y estas de inmediato vinieron a parar a él, una enterrándole las uñas en su bíceps, la otra mano tomándolo de la cintura y apretándolo.

La amaba tanto, la odiaba tanto.

Pod la giró bruscamente sobre el estómago, no queriendo arriesgarse a mirarla a la cara. La sostuvo de la espalda contra el colchón mientras se volvía a ubicar entre las piernas y se dejó ir con todo. Clavándola como si no hubiera mañana, rápido y profundamente, ella tirando la cabeza hacia atrás y quejándose mientras él continuaba desesperado y con necesidad. Cegándose.

La extrañaría tanto.

La aplastó contra el colchón y cerró los ojos fuertemente hasta que lo único que quedó fue oscuridad, los quejidos de esfuerzo que los dejaban, los gemidos contenidos de placer y dolor, la cama traqueando furiosamente, los sonidos delatores de sus cuerpos mientras le daba duro siendo lo único que lo rodeaba, y el cuerpo de ella.

La compulsión de terminar antes de que todo se desvaneciera y se quedara con las ganas.

Había una parte de Pod que sabía se debía detener, la carnalidad, la brutalidad, a ella en ocasiones le gustaba brusco, así que le estaba dando como le gustaba… "Hazme detener." Pod sabia no debía continuar, deseando que ella lo detuviera, que chillara en dolor y le dijera que estaba siendo demasiado, que la lastimaba, sabía que la estaba lastimando, "Por favor hazme detener."

Ella lo había detenido en otras ocasiones cuando era demasiado.

Con una palabra se había detenido de inmediato, deshecho en disculpas, en cariños, sostenido a ella mientras le dejaba de doler. Luego no harían nada de ello porque era sexo consentido y ver hasta donde podían llegar.

Ahora no se sentía así.

Ahora con culpa continuaba, te quiero, te necesito.

Enterró la cara en el cuello y cabello de ella, respirando contra este, quejándose contra este, su olor, puramente ella, enardeciéndolo incluso más. Te amo, te necesito, ¿porque hiciste esto?

Se alejó de ella con un quejido, rompiendo en llanto pero no el enlace, solo acomodándose mejor y mirándole la espalda, las protuberancias de sus vertebras y deslizó su pulgar a lo largo de esta, de sus costillas, notándola de inmediato contornearse, erizarse. Pod empujó contra ella nuevamente.

La peor parte de su ser le decía que podía hacer lo que quisiera, no era Sansa, esta no era la Sansa real. Ella no lo detendría. No había razón a sentir culpas. Ella era un reflejo falso de la Sansa real en su subconsciente.

Podía hacer lo que quisiera.

Nada de esto era real.

Lloró más duro estando al tanto que sería manso hasta que ella le pidiera que no lo fuera. Siempre se había sentido como un colegial enamorado de ella, de ahí su docilidad. Ella había sido su primer amor, su único amor.

Y esta Sansa respondía a sus movimientos. Y Pod no podía detenerse, la necesitaba, la deseaba, la tomó de las caderas y con sus propios brazos y sus propias caderas marcó el ritmo con todas sus fuerzas. Rápido, brutal y espasmódico.

Tampoco era como si a ella no le gustara duro y brusco. Solo que no tan duro, no tan brusco. "Detenme."

No duró mucho más de lo que ya lo había hecho, cuatro meses sin ella se hicieron notar. Y solo fue cuando se terminó, cuando su cuerpo se dejó de tensar por sí solo, que la última exhalación lo dejó y el pitido que aún existía entre sus oídos se daba que notó estaba acostado sobre ella, aun llorando, cabeza sobre su espalda y sosteniéndola fuertemente.

La dejó mover, ella girándose y quedándose de esa manera, Podrick no arriesgándose a mirarla a la cara, tan solo se movió hacia arriba, a enredarse aun sobre ella, cubriéndola con su cuerpo y colocándole la cara en el hombro. Se sostuvieron por lo que se sintió por horas, hasta que el calor lo abandonó y fue reemplazado por frío helado.

No era Sansa, pero no se atrevía a hablar, la culpa no dejándolo.

La Sansa de su subconsciente de repente se transformó en la Sansa real, quien habría estado impactada, horrorizada, ella empezó a sollozar lo que lo hizo empezar a llorar de nuevo en remordimiento, sosteniéndola con fuerza.

"Aquí no me puedes lastimar."

Incluso en su propia cabeza Sansa sacaba excusas por él, Pod se aferró más a ella con todas sus fuerzas al sentirla pasarle los dedos por el cabello mientras lo trataba de hacer calmar. "Entonces porque lloras…"

"Esto no es lo que quiero para ti."

Pod se disculpó varias veces porque sentía que lo debía hacer. Ella uniéndose a su llanto y aquello desesperándolo de nuevo, haciéndolo rogar, "No me hagas amarte aquí, por favor no me hagas amarte aquí."

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La enfermera a cargo del encefalograma y de los signos vitales notó un leve cambio en estos, aunque nada que llamara la atención, aun así, hizo el apunte.

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Podrick primero sintió el frío al viento pasar por la pequeña ranura entre el avión y la pasarela que llevaba al aeropuerto, más no pensó mucho de ello porque fue tan solo un segundo. Siguió a Sansa hasta donde pudo, después inmigración y se reunieron nuevamente para reclamar las maletas. De repente un hombre joven acercándosele a ella y lo reconocía de fotos; era el hermano mayor, los vio besándose en la mejilla y luego abrazándose para después de unos segundos estarlo presentando, recibiendo una sonrisa cordial y un sacudón firme de manos.

Podrick estuvo absolutamente bien, hasta que se fueron acercando a las puertas del aeropuerto y cuando estas se abrieron una ráfaga putamente helada le dio de frente. Se sorprendió tanto por el frío que fue un golpe a su sistema, lo dejó sin aire y su cuerpo entero reaccionó erizándose. Robb y Sansa mirándolo y burlándose de él al notar su shock. Ella tomándolo de la mano y apretándosela constantemente mientras caminaban los cien metros hasta una camioneta que los esperaba. Mientras guardaban las dos maletas Pod notó y saludó a Arya quien estaba al volante y lo apuró para que se metiera al carro, y gracias a los Dioses por la calefacción en este.

Sansa mirándolo de soslayo mientras él continuaba temblando, rozándose las manos y soplándose en ellas, "Sabía que sería frío, pero no tan frío." Comentó, notando las ropas no tan abrigadas que los tres hermanos usaban, la abertura de las ventanillas no cerradas totalmente para Robb y Arya, todos muy acostumbrados al frío. Y como Sansa le había advertido; su abrigo ahora no se sentía suficiente, pero no se había querido encartar con algo más voluminoso en las manos desde Desembarco del Rey. Del maletín de hombros buscó por el gorro y los guantes que Sansa le había dicho tuviera siempre a mano, y se los colocó. "¿Cómo es en invierno?"

"Imposible de explicar. Tendrás que venir el próximo para experimentarlo."

Y con el comentario en burla de Robb se sintió siendo bienvenido por otro de sus hermanos.

Se sintió siendo bienvenido por todos, de hecho. Incluso de Catelyn que, aunque distante, no pareció molestarle su presencia.

Sansa se sonrió de soslayo cuando lo llevó a una de las habitaciones de invitados, donde el fuego encendido ya lo esperaba, la chimenea proveyendo calidez, "Mi mamá es un poquito anticuada y no te dejará quedar conmigo. Además, tenemos demasiadas habitaciones desocupadas."

Ella no traía equipaje propio, y la estudió mientras abría las dos maletas y lo ayudaba a desempacar y a acomodar todo, tampoco era que hubiera mucho por arreglar. Tan solo era que la ropa gruesa y pesada hacía bastante bulto. "¿Cuándo Joffrey y Harry venían–"

"Joffrey nunca vino. Y cuando Harry lo hizo también le dieron una habitación de invitados."

"¿Y Baelish?"

Sansa pujó, "No soy tan descuidada." Le ido un pico, "Nunca en esta casa ni en las inmediaciones. A diferencia de con Harry y Baelish, sí pienso arriesgarme a meterme en tu cama esta noche." Bromeó.

Pod se sonrió, "Bien, porque no creo que pueda aguantar este frío solo." Pod se acostó, estaba cansado, ella se le acostó al lado, "Pero pensándolo bien, no quiero que tu mamá me tenga entre ceja y ceja, más, así que tan solo le echaré bastante leña a la chimenea y tu duermes en tu camita." Ella tan solo continuó mirando al techo. Y no se quería quejar tanto del frío, como para empezar a fastidiar, pero no pudo, "Oye, mis huesos en verdad me están doliendo horriblemente…No sé si son mis huesos, o los músculos, pero siento un entumecimiento mudo que no me deja tranquilo. ¿Es eso normal? Nunca había sentido algo así."

"Mmmm, a veces sucede, sobre todo a los que no están acostumbrados al frío." Sansa dijo sonriendo de oreja a oreja, pasándole una mano por el cabello y acomodándole un mechón detrás de la oreja, "Ya te consigo algo caliente y alguna pasta para el dolor."

Pod le devolvió el pico rápido que ella le dejó antes de marcharse, siguiéndola con la mirada.

La sonrisa siendo reemplazada por trepidación y el mundo oscureciéndose.

Recordó lo sucedido hacía quien sabe qué tantos recuerdos y culpa y vergüenza lo volvió a embargar. Pero también reconocimiento.

No podía dejar que lo empezara a hacer dudar de su decisión.

No podía ceder ante las dudas y dejarse convencer.

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