Lo que Sansa llevaba semanas tejiendo lo descubrió la tarde que aproximándose la ansiada y necesitada semana de receso ella lo invitó al Norte por primera vez, sorprendiéndolo y mostrándole el saco gris y grueso que había estado tejiendo para él.
Y para ser sincero le sorprendió la invitación, sospechaba que era algo que eventualmente llegaría, pero no se lo esperaba todavía. Y llevaban año y medio juntos, Catelyn sabía de ellos desde hacía casi seis meses…más Pod antes no había sido mucho de conocer suegras, y cuando lo había hecho les había agradado de inmediato, cosa que definitivamente no sucedió con la mujer, "¿Y qué piensa tu mamá de ello?" preguntó cuidadosamente.
"Eres bienvenido, Pod." Le contestó de inmediato, "Mi mamá no tiene ningún problema con que te lleve."
"¿En serio?" preguntó, porque si mal no recordaba no hacía ni dos meses Catelyn, o Sansa, habían evadido reunirse con él para el cumpleaños de Sansa.
Sansa se sonrió, "¡Sí! Mira, si mi mamá no estuviera de acuerdo con esto ni siquiera te permitiría pisar Invernalia."
Pod no dudaba de ello, mentalmente se preparó y se empezó a dar valor para la incomodidad y ansiedad del prospecto de tener que hablar con Catellyn Tully en aquella visita. Por otro lado, la mirada que Sansa le daba esperando su respuesta le dijo que donde se negara la decepcionaría terriblemente, y eso era lo menos que quería hacer; decepcionarla, no hacerla feliz. Muy bien la sabía nostálgica por regresar a su casa, a su familia. Exhalando Pod asintió, dándole su aceptación.
"¿Huh? Creí que iba a ser más difícil convencerte…"
Pod se sonrió, pasando a medirse el saco sorprendido de que ella hubiera dado con las medidas exactas. "Tan suave y caliente…" dijo, de repente a gusto en este por la suavidad de la lana más no por el calor que lo empezó a invadir de inmediato.
"El saco y el viaje será entonces mi regalo de graduación para ti."
"Puedo pagarme el viaje."
"No estoy diciendo que no puedas, simplemente que ese será mi regalo."
Pod le mantuvo la sonrisa y la mirada, "Gracias." Y la besó, ambos sonriendo contra el otro.
Lo tomó de las mejillas, "Ahora déjate la barba lo más que puedas en este mes, de seguro que te ayudará con el clima."
La sonrisa de Pod se empezó a desvanecer nuevamente, pesadez en su pecho ante la felicidad reflejada en los ojos de ella, en todo su rostro. Él sí la había hecho feliz en su tiempo juntos, eso no se lo podía negar ni siquiera a si mismo. "Incluso te mentías a ti misma por mi bien…"
"No era mentir. Era ocultarte la realidad porque sabía cuánto te agobiaría si te dabas cuenta de lo que en verdad estaba sucediendo entre mi mamá y yo. Estaba protegiéndote." Ella le fue a dejar un beso en la frente y de inmediato la esquivó.
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"En ese caso tendrás que trabajar para mantenerme."
Podrick se encontraba batiendo enérgicamente la mantequilla junto con el azúcar, sudor apareciendo en su frente mientras veía a Sansa tamizar la cantidad de harina necesaria para sus adorados pasteles de limón. Algo que sabía terminaría haciendo desde que se dio cuenta de la llegada de una caja mediana donde Catelyn le enviaba todo lo que Sansa le pidiera, principalmente golosinas, pero más importante ingredientes de marcas norteñas para este pastel, porque por alguna razón los pasteles no quedaban igual con los ingredientes del Sur. "Oh, dime, qué trabajo podría encontrar yo para mantenerte a ti… De repostero me muero de hambre."
"…Eres un buen cantante."
"Meh. Una cosa es ser un cantante normalito y otra una estrella de Rock."
"Sí, y no me gustaría verte rodeado de groupies tirándosete encima."
"Sí, el estilo de vida de sexo, drogas y rock and roll destruirían esta relación."
"Y no deseamos eso, ¿verdad?"
Podrick le sonrió, eran unos tontos y ambos lo sabían. Le mostró cómo iba la mezcla y Sansa asintió diciéndole que le echara el huevo y los otros ingredientes. Lo cual hizo, pues ella ya tenía todo ordenado, medido, y a su disposición.
"¿Cuál es el nombre que se da a los prostitutos?"
Podrick hizo sonido de ofensa y la escuchó carcajeándose, "Quiero decir, me alaga que creas que sería un excelente gigolo, pero mayormente hombres se prostituyen con hombres, y eso no es lo mío." La vio que se aproximó con otra mezcla y dejó de batir por un momento para descansar. Una de las mujeres perteneciente a una de las familias más importantes y ricas de este planeta y no tenía batidora porque siempre se le olvidaba comprar una. Ahora sabía que le obsequiaría como broma la próxima vez que quisiera tener un detalle con ella, porque no es el regalo sino la intención lo que cuenta, ella le había dicho ya un par de veces. Con un golpe de su cadera ella lo apartó y Podrick se le paró justo por detrás.
"Ahí es donde está el dinero, he oído."
¿A quién, Loras y Renly? "¿Por qué sería un buen gigolo en tu opinión?" esta conversación se le hacía bastante absurda.
"Eres carismático, considerado, dulce, tienes una verga relativamente grande pero mejor de todo; sabes cómo usarla." Contestó, pegándole con el codo en el estómago para que le diera espacio.
Podrick se carcajeó, "Con mujeres, no con tipos."
"Siempre puedes aprender."
Pod no pudo evitarlo al chiste estar a la vuelta de la esquina y le levantó las cejas, "No me digas, ¿esta es tu forma de ofrecerte para la práctica?" Bromeó y como era de esperarse ella respondió pujando, ambos sonrojados, "No sabía que era por tener una verga grande que me amabas."
"Dije relativamente grande, que es diferente. ¿Y porque más te voy a amar?"
"Iluso de mí el creer que estabas conmigo por mi increíble personalidad…" dijo, oyéndola pujar de nuevo, esta vez con ironía, haciéndolo reír más.
"Eh…¡sí, tu personalidad, claro que sí! …Por supuesto."
Viéndola darle la espalda lo hizo aprovechar para pegársele de nuevo por detrás y dejarle sentir su cualidad favorita. Casualmente esa mañana traía puesta una camiseta larga y holgada que le llegaba hasta mitad de pierna, dejándole el acceso más fácil, pero la sintió atrapando su mano entre sus muslos en cuanto se fue a deslizar más arriba de lo que lo alcanzó a hacer. Y ella con un empujón fuerte hacia atrás lo hizo alejar.
"¡Quieto! No hasta que al menos la mezcla esté en el horno."
"Aguafiestas." Pronunció haciéndosele a un lado y quitándole el trabajo de mezclar para que se desocupara más rápido. Ella yendo por los moldes, porque no se contentaba con hacer una o dos tandas, sino que hacía hasta para regalar y que le duraran varios días. "Ya sé que no me colocarás atención especial por estar pendiente de que no se te quemen los pasteles."
"Sí, apenas que termines aquí puedes ir a tomarte un baño frío."
"Eres mala. Sabes qué, la próxima vez que quieras acostarte conmigo tendrás que pagar. Te lo advierto, ¿eh?"
"¿Con pasteles de limón?"
"Lamento revelarte que tus pasteles de limón me son indiferentes."
Sansa le sacó la lengua, "Ya lo sabía."
"¿Huh? No había caído en cuenta que me haré a una minita de oro si te empiezo a cobrar. Yo de gigolo no me voy a regalar. Así que puedes irte despidiendo de mi verga." Y mientras dejaba la cocina se la imaginó girándole los ojos.
"¡Pfff, cómo si no la pudiera tener cuando yo quiera!"
"¡Ja! ¿Quieres apostar? Porque perderás, te lo anticipo." Y Pod se detuvo cuando escuchó el tono de confidencia retadora en ella.
"¿En serio Pod? ¿Quieres apostar?"
No seriamente, fue lo que se le pasó por la mente decirle, pero por mantener apariencias no lo hizo. Ella ganaría y ambos lo sabían.
"Te recuerdo que te hiciste obsoleto con el juguete que me regalaste el día de los enamorados. Tus palabras."
"¡Ya te dije, el regalo era la salida romántica de fin de semana!" aclaró una vez más. "El juguetico solo venía añadido como broma. ¡Que iba a saber yo que el tiro me iba a salir por la culata!"
Sansa se carcajeó, "Entonces, ¿apostamos o no?"
No podía ni imaginarse tres días sin poder tocarla, "No, tu ganas." Se quejó.
"Es bueno ver que reconoces tu lugar, Pod."
Y no era bueno recordar cuan bien se habían llevado. Habían sido unos tontos que a todo le sacaban diversión juntos.
Recordaba una vez que estando con los amigos de ella, ambos no habían podido parar de reírse por una bobada cualquiera. Y todos los acompañantes, incluida Margaery, habían caído en fastidio de creerlos burlándose de ellos, y en la sospecha de que estuvieran drogados.
"Nunca me había reído tanto con nadie, ni de nadie." Se dijo, pues este momento acabado de revivir le robaba al de culpa que todavía lo embargaba. "Amaba tus ocurrencias."
"No te mientas a ti mismo, todavía me amas."
"Porque te amo tanto como te odio es que tengo que borrarte." No le estaba gustando esto de que su mente le diera palabras y acciones a la Sansa que tenía aquí, "Tu mejor que nadie deberías comprenderme, ¿no?"
Y ella no respondió.
Lo que lo vino a molestar.
"Hay que llegar al principio para terminar con esto de una vez por todas." Se dijo con temor y con la realización de que los recuerdos que se venían eran felices y de hacía ya tanto tiempo que habría olvidado algunos de ellos, como este, y sería volver a revivirlos prácticamente, y no quería eso.
No necesitaba eso.
Necesitaba terminar con esto rápidamente.
No quería recordarla, temía que haciéndolo no quisiera olvidarla.
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"¿Sabes que mi tío va a vender el edificio cuando yo acabe la universidad? Dice que con las reparaciones y modernización que hay que hacerle sale mejor venderlo."
"Sí, ya me lo habías dicho."
"No es justo."
"…Como si te fueras a quedar de patitas en la calle."
"Pues no, pero creo que es la forma de mi mamá de torcerme el brazo para que regrese al Norte cuando me gradúe. En sus planes nunca estuvo que yo me quedara en Desembarco del Rey."
"Oh."
"Sí, sí, sí, pero no quiero pensar en eso todavía. Tengo un año para solucionar algo."
Pod con los días la empezó a notar decaída, pero lo achacó más a sus autoimpuestas complicaciones superficiales de niña rica, no indagando por más pues andaba enredado entre la enorme carga académica que le dejaba su último semestre, y las largas horas de trabajo que mantenía, a eso sumarle el estudiar las propuestas de trabajo que le hacían y las otras que querría tener…y no tenía cabeza para mucho.
En un inicio no lo notó, lo achacó que era normal uno no estar siempre con el mejor de los genios, pero con las semanas se empezó a preocupar, los silencios de antes no se sentían cómodos con la ansiedad que parecía invadirla de un momento a otro, siempre parecía estar preocupada y con poca paciencia.
Era lo mismo que al principio del semestre, pero peor.
Por supuesto que ahora sí Pod empezó a indagar, quería saber que le sucedía, ver en que podía ayudarla, pero las respuestas eran siempre las mismas, no pasa nada, todo está bien, ya sabes cómo me pongo cuando estoy en mis días, no te preocupes, estoy teniendo dificultades en dos materias y pensaba buscar profesor particular.Y talvez lo peor; no lo quería admitir, pero el trabajo para los Martell me quedó grande. Ellos quieren más y más y para eso no estoy preparada.
"Pero podemos buscar gente que te ayude…así no te queden muchas ganancias lo importante es no ir a quedar mal." Pod le dijo días después cuando en verdad la notó preocupada por ese trabajo.
"Sí, estaba pensando en eso."
La vio frustradamente recogiéndose el cabello en una cola, "Has una lista, mañana mismo pide consejo con alguno de tus profesores o compañeros de clases. Por otro lado, sé que no me lo pediste, pero tengo un compañero de trabajo cuyo primo trabaja con madera y le pedí el número para ver si le hacemos una visita mañana, dice que es muy responsable y él te puede ayudar con lo de la remodelación de la biblioteca, ¿no?"
Creyó que las cosas mejorarían al ayudarla a sortear sus problemas con los Martell, pero no fue así. No se empezó a preocupar en verdad hasta que no la descubrió varias veces llorando. La razón esta vez fue que le dolía que su visita al Norte para el matrimonio de Robb fuera de ida por venida.
Días después y al regreso del Norte Pod no la veía con mejoría, y finalmente se atrevió a preguntarle si acaso era algo en la relación que iba mal, pero ella acalló sus dudas diciéndole que no se atreviera a pensarlo. Que solo estaba contando con presiones en todas las direcciones, presiones con las que nunca había contado antes y no sabía como manejarlo.
Pod le dio a entender que regresara donde la terapeuta pero Sansa se negó.
Fueron semanas o un mes antes de ocurrírsele llamar a Margaery para que la distrajera por un rato, para ver si con ella sí hablaba, o para ver si Margaery le daba la razón de que esto ya no era normal. La verdad ya estaba más que preocupado, Sansa no estaba durmiendo bien, ni alimentándose bien, y se retraía cada vez más, y ella sí había hablado de sus traumas y problemas mentales y aunque él no sabía hasta qué tan profundo iba aquello, le preocupaba que llegara a un punto de quiebre.
Tanto que empezaba a barajar la posibilidad de llamar a Catelyn.
¿La solución de Margaery para distraer a Sansa tras hablar con ella? Armar en minutos un plan de fin de semana en el nuevo y mejor spa de todo Poniente, donde las tensiones las dejaría con sus tratamientos. Y Sansa le comentó aquello mientras lo llamaba, y por supuesto Pod se tomó eso como un absurdo, la creía necesitar más ayuda que unos masajes y lo vocalizó, pero Sansa le comentó que ya estaba en el apartamento, que Margaery la esperaba abajo y que se iban para Las Tierras de los Ríos, despidiéndose de él y anunciándole que se verían el domingo tarde o el lunes temprano.
Aquello lo dejó extrañado.
Más extrañado cuando el lunes en la tarde le comentó que no llegaría ese día, sino a mitad de semana, que ella y Margaery habían ido a parar al Norte esa misma mañana. Pod de inmediato le recordó que no podía dejar su trabajo así tirado, ¿y es que acaso Margaery no trabajaba también?
"Ya hablé con los Martell, Pod. El jueves llego a revisar el trabajo que ha adelantado el equipo que contratamos, y también hablé con un compañero de la universidad para que fiscalice mientras yo no estoy. Y en cuanto a Margaery, su familia es la dueña de la empresa. Eso sí, no está nada contenta de que me la haya traído de improviso para el Norte, pero la estamos pasando bien, así se queje del frío."
"Pediste permiso de los Martell para irte de vacaciones, ¿pero no lo hiciste cuando Robb se casó?" preguntó. Y tras el largo silencio en la línea notó que ella no le agradó que le tirara eso en cara.
"…Necesitaba esto, Pod, regresar a casa…y pues como te dije; tengo ayuda con lo del trabajo, lo que no tenía antes..."
Aquello lo hizo dejar de juzgar, pero lo que tuvo mayor peso fue el reconocer que sonaba de mucho mejor humor.
Regresó también de sorpresa y fantástico humor, con su carisma, super feliz, super contenta, lo que también lo vino a extrañar en demasía. Y cuando Pod le preguntó qué hizo Margaery para lograr tal cambio Sansa le contestó que fue más el visitar el Norte y a su mamá, la cual ya no estaba de mal genio como la ultima vez que se vieron. "No sabes como la extrañaba."
Pod se burló, "…Sí, supongo que no sé qué es eso de tener mamitis." Ella le sonrió de vuelta y la conversación quedó ahí.
Más la Sansa en frente de él de repente dejó caer la sonrisa.
"Siento haberte ocultado todo lo que en verdad pasó entre mi mamá y yo. Pero como ya dije, solo quería protegerte, sé que el saberme tan triste como estaba a razones de que ella no aceptara lo nuestro te dolería, que incluso podrías terminar conmigo. Sé que dirás que lo del matrimonio de Robb fue rebeldía mía, toda mi actitud para con mi mamá, pero donde no lo hubiera hecho, donde me hubiera quedado en Invernalia o el Norte al menos una noche durante la boda, no habría convencido a mi mamá de que sí iba en serio con lo nuestro."
"Una lección."
"No. La muestra de que no me podía pedir lo que me estaba pidiendo."
"No que importe ya. No necesito explicaciones." Pod exhaló, tratando de contenerse, pero la lumbrera se le vino a encender ya cuando sabía que ella desaparecería. "Me ocultaste todo esto y también tiraste nuestra relación a la basura…" se quejó bajamente, sintiéndose devastadoramente solo.
Y culpa. Y quiso bloquear todas sus emociones. Últimamente estaba bloqueando demasiadas.
"¿Cómo pudiste olvidarme?" Pero él no sabía nada, no como ella se había sentido, no como había estado de dolida, como se había sentido de humillada, donde los papeles se intercambiaran y ella lo hubiera engañado para él habría sido un golpe bajo…pero no habría llegado ha estos extremos en los que ahora estaban.
"No soy buena manejando mis emociones," Lo tocó en el pecho suavemente, "sabes eso."
Pod quiso no escucharla, pero la duda ya estaba sembrada. Había estado sembrada desde que Arya le contó que Sansa lo había olvidado. "Lo sé. Por eso mismo es que sé que no me podrías olvidar así como así. Te lastimé, pero incluso en ese punto me amabas de la misma forma en que yo te amaba. Me odiabas como yo te odio. Pero no me habrías olvidado, ¿cierto? Había demasiado entre nosotros como para tan solo tirarlo todo a la basura."
"La Sansa de tu realidad y la de tu percepción somos dos personas diferentes."
"No lo son. Yo te conozco como la palma de mi mano."
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"Honestamente Pod, para ser una de las codiciadas fiestas de Tyrion me la imaginé más salvaje. Yo he estado en más desenfrenadas."
A la mente se le vino aquella fiesta en que ella había estado donde uno de sus amigos tuvo una sobredosis, pero sabía Sansa no se refería a eso y tampoco quería recordárselo. "…Tengo entendido que la orgía no empezó hasta mucho después de que nos fuimos."
"Te burlas, pero no dudo de que haya sido así."
La miró de reojo, "No fue así." Le comentó siendo cuidadoso y ella le devolvió una mirada de sabelotodo que lo hizo querer girar los ojos. "En todo caso, desde que empezamos a salir solo asisto a las noches de póker." La siguió hasta la habitación, notando que ella estaba pescando por información, pero él ya hacia mucho le había dado detalles de lo que era una fiesta privada de Tyrion, y estúpidamente le había contado hasta lo más decadente en lo que había sido participe. Lo que por supuesto más adelante tan solo despertaría sospechas y preocupaciones cada vez que el hombre venía a la ciudad, pero la cuestión era que había querido ser honesto con ella. "Sería un total idiota en engañarte."
"Sí lo serías."
Se metieron a la cama, "Me cortaría una antes de hacerlo."
"¿Y yo soy la dramática?"
"El pasado es el pasado y sabes que mi lugar es contigo."
"Nunca olvides eso Pod."
"No lo haré." Que Sansa confiara en él en ese aspecto era decir demasiado, pero ella le creía y por lo que no ponía problema era que aceptaba ir a las noches de póker. "Y me mantienes tan cansado y complacido que ni interés me nace en nadie más."
"Esa es la idea," bromeó.
"Lo sé. Más bien cuéntame de las fiestas desenfrenadas y salvajes en que has estado."
"Probablemente no tan desenfrenadas como las orgias de Tyrion."
Pod se giró más hacia ella, "Sí eras intima de las Martell, y ya sabes la reputación que tienen, lo que se dicen de ellas…y crecieron en Dorne…incluso Loras me advirtió que eran el tipo de locas con las que uno no se debía meter."
"…Y por otro lado yo experimentando con drogas, y saliendo con ellas a sus fiestas ¿cierto?"
"…¿Alguna vez te mencioné que me partiste el corazón cuando me dijiste que empezaste a experimentar con esta chica?"
Sansa pujó riéndose, "¡Tú fuiste el que me dio la idea!"
"¡No trataba de darte ideas! Tan solo te pregunté si te gustaban las mujeres porque no te conocía ningún enredo aquí en Desembarco del Rey."
"Pues estuviste de suerte de que no me gustaran las mujeres, ¿cierto?"
"Totalmente. Aunque si me sale el plan por la culata en cuanto a algún posible trío."
"¿Por qué? Siempre lo podemos tener con otro hombre." contestó muerta de la risa.
Su risa era contagiosa y Pod atinó a arrugar la nariz y negarse una vez que se calmó. "No te veía de buen genio desde hacía días." Comentó contento, sin pensarlo, y de inmediato viendo su error.
"…Hablar bobadas me ayuda."
Pod se acercó y la besó cortamente en los labios, siendo cauteloso de no ir a dañarle ese genio por si perseguía algo más que aquel beso. Cuando ella lo miró con picardía supo que le iba a salir con algo.
"Talvez me puedas llevar a la próxima orgía de Tyrion. Mientras seamos novios te dejo ver, pero no tocar."
"Puedes tocarme a mí."
"Oh, seguramente que sí."
"Cielos santos, tengo a la novia más considerada del mundo." Pod se burló con sarcasmo ante la boca de ella.
"Oye Pod, recuerdas esa vez que Loras te invitó a su casa porque ustedes dos formaron parte de los equipos de lucha de sus respectivos colegios y quería alardearte sus medallas y gimnasio."
"Sí."
"En esos días ya estaba al tanto de que te empezaba a ver con otros ojos. Y aunque antes Margaery y yo habíamos apreciado lo bien de como llenabas tus pantalones con tu trasero y muslos–"
"–¿Qué?"
"–Shhh, déjame terminar, esa tarde que accidentalmente te encontré en boxers mientras te cambiabas para meterte a la piscina, pasé de 'está super lindo y es tan adorable que me muero por él' a atracción total en un solo segundo. Me encantan tus muslos, ¿Te he dicho eso?"
"Como mil veces." Pod contestó.
"Ese fue el momento en que me dije Pod no tiene novia, no quiero que las cosas se coloquen extrañas entre nosotros si le propongo algo, pero sería una total idiota en desperdiciar la oportunidad más cuando sé que no le soy indiferente."
"Huh, creí que había sido semanas después cuando me los encontré accidentalmente en ese club. Y Loras y Renly me estaban tratando de conquistar y les admití que no tenía ningún problema en hacerle sexo oral a una mujer y que me gustaba, tú y Margaery casi se bajan los pantys en ese momento."
"¡Ja! Tu siempre tan convencido." Se burló.
"Ja, no. Muy bien recuerdo a Margaery anunciándote ahí mismo 'Sansa, Pod es mío' y tu contestándole con un 'No, yo lo vi primero.' Y créeme, recuerdo textualmente esas palabras, un hombre no olvida esas cosas." Tampoco lo olvidaba porque de inmediato se le empezó a parar mientras Renly pasaba a hacer menciones de que Pod podía 'ser el suertudo de esta misma noche tener un trío con las dos bellezas que tienes en frente. ¿Dime si no eres un hombre con suerte?'
"Bromeábamos, Pod."
"También lo sé, las recuerdo carcajeándose estrepitosamente," lo que de inmediato hizo que se le bajara la erección de la vergüenza.Y para quitarse aquella incomodidad de encima él también había bromeado, en voz alta preguntándole a Renly si por las dos bellezas en frente suyo se refería a él y Loras, o a Sansa y Margaery. "Pero un rato después cuando me despedía para regresar con mis amigos te agarré dándome esta mirada ardiente de curiosidad que te juro que casi me matas."
"Exagerado."
"No estoy siendo exagerado. Y cuando me besaste en la mejilla como despedida…uff. Lo último que quería era marcharme."
Sansa no pudo dejar su sonrisa burletera, "Bueno,pero sí te admito que la idea de Margaery adelantándoseme sí me fastidió de sobremanera."
"¡Oh! ¡Ahora que lo recuerdo, ella me dijo el día que me la presentaste que te dieron celos de que le estuviera prestando más atención a ella que a ti!"
"Celos no. Molestia talvez."
"Ni siquiera te despediste de mí." Sansa no contestó y Pod se carcajeó, "Te digo, a veces eres tan dramática. Tu toda celosa y Margaery de inmediato dándose cuenta que yo votaba la baba era por ti. Hasta me lo dijo, ohhh, estás enamorado de Sansa."
"Pero ya me querías."
Pod hizo un sonido con su garganta de que eso era cuestionable, "De pronto un poquito. Sí te encontraba adorable, y dolorosamente irresistible."
"…Fue una buena amistad la que entablamos primero."
"¿Por qué estamos hablando de todo esto?"
"Porque nos divertíamos tanto y siento que este semestre no lo estoy haciendo."
"No, pues gracias. Pero así es la vida, entre más avances en la carrera, menos tiempo para divertirte. Y bueno, en ese tiempo tenías la novedad–" se interrumpió al sentirla echándolo hacia atrás y montándosele encima.
"–lo nuestro todavía es novedoso."
"Iba a decir la novedad de vivir sola y estarte divirtiendo en tus primeros semestres." Pod la vio sonriéndole juguetonamente, "Aún hay demasiada novedad entre nosotros." Y se sorprendió de que ella en vez de salirle con algún comentario capcioso tan solo le diera la razón y se fuera contra él, abrazándolo y colocándole la cabeza en el hombro para descansar de esa manera. "¿Recuerdas como accidentalmente descubrí que tenías un kink con que te halaran el cabello?" preguntó haciendo eso mismo en aquel momento suavemente.
"¡Ya te digo que no es un kink! Es solo una reacción que todos tenemos."
"Yo no."
"Me diste una flor después." Se carcajeó, "Ese día fui víctima de tus tácticas de seducción."
"¿Cual táctica de seducción? Si se me hizo lindo darte esa florecita, aparte que ayudaba a no avergonzarnos tanto."
"Sí, fue especial. Creo que fue desde ahí que empecé a verte como algo más que un amigo."
"Nah, ya te conozco, fue por haberte calentado con el halón del pelo."
"Probablemente también. Pero en serio, esa florecita se fue conmigo para el Norte dentro del libro que me estaba leyendo, porque me dio pesar botarla a la basura o dejarla marchitándose sola aquí."
Pod la miró, "¿En serio?"
"Sí."
"Eso es tierno."
"Siempre lo soy." Levantó la cabeza, "¿Qué hiciste con la flor que yo te di?"
"Oh, al momento que me fui en la moto salió volando."
Sansa le entrecerró los ojos, "No, vi que la guardaste en el bolsillo de tu camisa."
Pod se carcajeó, sabiendo que la iba a complacer. "La guardé en ese libro que me regalaste."
"¿En serio?"
"Sí. Probablemente esté ahí todavía." Comentó y la verdad ni siquiera había vuelto a pensar en esta, al Sansa coger impulso de sus hombros y marchándose hacia su improvisada biblioteca supo que iba a buscarla.
"¿Qué libro era?" la escuchó preguntando desde afuera, "¡La próxima vez que vaya al Norte yo también busco la mía!"
Tras unos momentos de encontrarse en la misma oscuridad de antes, pero solo, la sonrisa se le cayó a Pod. "No puedo seguir con esto. No puedo continuar reviviendo recuerdos que me remueven el estómago." Comentó, una vez más saliéndose de la cama, pero la verdad no era el estomago lo que le removían sino el corazón.
Él mandaba en su mente, ¿verdad?
Trató de despertar.
Con todas sus fuerzas cerró los ojos, su cuerpo se tensó y mentalmente se convenció de despertarse.
Tenía que despertar.
Tenía que despertar.
Tenía que pedirle al médico que fuera de inmediato al inicio.
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Presente.
Desembarco del Rey.
Horas después de haber visto al anestesiólogo dejar la sala, Bronn vio que volvió a ser llamado e hizo su camino al interior de esta, las maquinas pitando descontroladas, nuevamente. El doctor y los ayudantes/técnicos/paramédicos lo que fueran en alerta nuevamente, esta vez con su atención puesta en el encefalograma, "¿Qué está pasando?" preguntó.
"Señor Bronn, sálgase, déjenos trabajar tranquilos." Sintió que uno de los paramédicos lo fue a empujar y el que fue empujado fue otro. El anestesiólogo entró con la marca de la almohada en la cara.
"Este nos va a dar problemas, ¿no?" preguntó, cerciorándose en la historia qué tanta anestesia ya le había aplicado y calculando así la próxima dosis de sedante.
"¿A qué se refiere?" Bronn preguntó, no por primera vez notando el espejo doble en la sala y decidió ir hasta la habitación continua. Donde no se equivocó, Catelyn Tully había estado observando todo el procedimiento y aquello lo enojó, porque al menos pudo haberlo invitado. Y la mujer levantó la mirada del álbum que había estado estudiando, mirándolo a él con ojos húmedos.
"El subconsciente de Podrick se está arrepintiendo de lo que está haciendo." Le explicó llanamente al hombre porque ella ya había experimentado esto antes, "Tal cual Sansa lo hizo."
Lágrimas de cocodrilo nunca habían funcionado con él, "Entonces haga que se detengan."
"No pueden. Las conexiones neuronales…" se trató de explicar, aunque no supo cómo, "Es peor si lo detienen. Pod estaba al tanto de lo que hacía."
"¡Evidentemente no estaba al tanto si ahora viene a arrepentirse el muy maricón!" Después de su exclamación alguien entró en la sala y ambos se giraron hacia la mujer.
"El doctor Norrey les manda a decir que necesita calma. Las interrupciones del señor Bronn no son apreciadas, ni mucho menos las discusiones que podemos escuchar del otro lado del espejo." Vio a la señora asintiendo, pero el hombre pujando, casi y burlándose de ella. "Si el paciente es despertado con solo la mitad de sus memorias su mente se atrofiará buscando significados. Sus memorias son demasiadas, estamos en el punto en que ya no es solo un flujo que va del punto Z a la A. Son tantos sus recuerdos que hay puntos fijos creando vínculos a puntos más distantes en el pasado, los cuales ya han sido borrados. Ya no estamos trabajando en orden cronológico sino en orden de conexiones. Su mente está en caos. Si se despierta ahora podrá haber olvidado hasta hace dos años, pero habrán partes de hace cuatro, cinco que no existirán. La mente humana no puede manejar esa clase de confusión. Se enloquecerá buscándole sentido a lo que no conoce. Es como un rompecabezas al que le hacen falta piezas. La imagen nunca estará completa, y el cerebro subconscientemente no descansará buscando dichas piezas."
"El procedimiento debe ser completado." Catelyn reiteró.
Bronn no contestó nada, habiendo medio entendido la explicación y estando seguro de que Tyrion no estaba al tanto de esto que le estaban diciendo. El problema era si sería capaz de explicárselo en cuanto lo llamara. La enfermera los dejó solos, cerrando la puerta detrás de ella. Vio a Catelyn Tully volviéndose a sentar, el álbum abierto en frente de ella, su mirada fija en el vidrio hacia donde estaba Podrick. "Su hija también se arrepintió en medio del procedimiento, ¿eh?" decidió preguntar cuando notó la mano de ella situándose sobre una de las fotos, su dedo acariciando arriba y abajo la imagen de su hija sin darse cuenta. Y si las miradas pudieran matar, la señora lo habría hecho con la que de repente envió en su dirección, "Valiente par estos dos."
Catelyn sacudió la cabeza, "¿Podría marcharse?"
Bronn sacudió la cabeza, tomando un asiento y alejándolo de la mesa, dirigiéndolo hasta el vidrio. "Tyrion me pidió que no descuidara a Podrick. Aparentemente mi patrón también desconfía de usted y sus intenciones. A usted nunca le gustó Pod, y vea que buen muchacho que sí es."
Catelyn exhaló, "A mí me agradaba Pod." Se escuchó diciendo con cierto remordimiento.
"Sí, pero no para su hija, ¿verdad?"
¿Y no la llenaba aquello de culpa? Bajó la mirada hasta el álbum, una página con cuatro fotos. En una de ellas Sansa y Pod con Arya y otro joven, todos con la piel quemada, despeinados, de fiesta y sonriéndole ampliamente a la cámara, un brazo de Sansa alrededor del cuello de Podrick acercándolo para que saliera encuadrado.
Más fotos, bastantes, de Pod y Sansa en playas, en el velero, en el apartamento de Arya en Braavos. Las fotos habiendo sido tomadas a lo largo de Essos en unas vacaciones que a ella le propiciaron más que un dolor de cabeza, pero Sansa se veía feliz, en todas las fotos de ese álbum se veía dichosa.
Catelyn no recordaba nunca haber llegado a ver a Sansa tan feliz.
En aquel tiempo hasta en su voz había escuchado felicidad y se lo había dejado saber.
Había sido feliz con Podrick.
Al notar la mirada decaída Bronn decidió jugar al abogado del diablo, "…Usted podría hacer algo, para reunirlos después. En unas semanas o meses." Lo sorprendió verla negándose con la cabeza.
Como lo veía, la relación con Pod a Sansa le había hecho tanto bien como mal. ¿Sino porque llegar hasta el punto que llegó? "…Sansa tomó su decisión."
"De la que me acaba de decir se arrepintió." Sus palabras cayeron en oídos sordos. Mujeres como está no escuchaban razones más que las propias. "Ni Tyrion ni yo nos creemos ese cuentico de que Pod engañó a Sansa. Viera usted las mujeres que le poníamos enfrente para tentarlo y a todas se negaba porque su hija lo era todo." Vio que el comentario la molestó y bien, quería fastidiarla. "Apuesto que a ustedle agradaba tanto Pod que no puso a sus bien pagados investigadores a averiguar de dónde salió la fulana esa con la que él supuestamente se revolcó."
"En el momento no veía más razón que ladel engaño a Sansa. Y sí Sansa no lo dudó tenía sus razones. Estaba de parte mi hija. Siempre lo estaré."
"…Eso no es lo que he escuchado." Muy bien la mujer se trataba de convencer a si misma, diciendo que estaba de parte de su hija cuando no lo había estado, cuando miraba a Podrick por encima del hombro y no lo aceptaba como parte de la vida de Sansa.
"¿Tiene hijos?" preguntó sin mirarlo directamente, solo por el reflejo del vidrio, la expresión del hombre no agradándole.
"Los dioses me amparen y me favorezcan." Bromeó, "Y sé me que me va a hablar del amor de una madre y todas esas zalamerías blablabla, se las puede ahorrar. Entiendo. No crea que no. De nuevo, ¿mandó a sus investigadores a averiguar por la fulana esa?"
"No. Ni Sansa lo pidió, ni a mí se me cruzó por la mente." Esta vez lo miró directamente, "¿Lo hizo usted, o Tyrion?" porque si la estaba juzgando por ello entonces esperaba que tuviera con que defenderse a sí mismo.
"Pod lo pidió, se le encendió la lumbrera en Marahai. Creyó haber sido drogado."
"¿Y?"
"Y nada, ya había transcurrido tiempo. Fui hasta el bar en que me dijo había ido a comer. El último lugar que recordaba haber pisado, y ya se habían sobre escrito los datos en los discos duros, de todas las cámaras del sector. Se actuó muy tarde."
"¿Y no hay nada para recuperar esa información?"
Bronn pujó, "Ya ha pasado incluso más tiempo. Diría que por ese lado ya no hay nada que averiguar." Aunque nada quitaba tratarlo. Tocó al vidrio, viendo que ya habían estabilizado a Pod nuevamente, "Ese muchacho ahí no engañó a su hija. Al menos no en todos sus sentidos."
Bronn respiró profundo, Pod tenía una alta tolerancia al alcohol, así que por ese lado no era. Voluntariamente no consumía drogas…Y él sí creía que en todo esto había gato encerrado. Miró a la mujer, preguntándose si ella misma tuvo algo que ver allí. Después de todo estar de parte de su hija también quería decir no dejarla cometer errores, y Pod lo había sido desde el punto de vista de ella.
"Todo eso no quita que Sansa estaba segura que Pod la engañó."
"¿Lo estaba? Usted me está diciendo que se arrepintió en medio del procedimiento así que entonces no estaba tan segura."
"…Lo encontró con las manos en la masa, imposible no estar segura de lo que vio…" y de arrepentimientos de último minuto estaba hecha la vida.
"Y por causalidad, ¿no sabrá usted lo que ella vio?" la mujer lo volvió a mirar, girando los ojos y desestimando su pregunta, "Algunas veces todos vemos solo lo que queremos ver."
"Créame, con lo que Sansa se encontró no es algo que ella quisiera ver."
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Se vino el cumpleaños de Sansa, algo temido para él por el pequeño detalle de no irla a decepcionar con el obsequio, y por otro lado que su bolsillo no fuera a sufrir demasiado por ello. Pero se había estado preparando para la misión; el perfume que ella usaba y que había notado desde hacía semanas sobre el tocador a punto de acabarse. Por supuesto, decadentemente costoso, como todo lo de ella, y de marca conocida tan solo para un pequeño nicho, pero hizo el sacrificio para comprárselo.
Imposible fallar ahí, en una de sus tantas conversaciones ella le dio a conocer que usaba el mismo perfume desde hacía años, y dramáticamente añadió que probablemente sería el único que usaría por el resto de su vida. Pod encontró aquello insólito, pero se lo achacó a una de sus tantas excentricidades de niña rica.
Y cuando ella destapó el regalo la notó sorprendida, mirándolo y dándole un ¡te acordaste! mientras lo abrazaba diciéndole que le había atinado porque ya el otro perfume se le iba a acabar.
Y tan prontamente como se hizo con el regalo, lo desestimó a un lado, metafórica y literalmente alejándose de la sala, de la mesa, y empezando a hablar de sus planes para esa noche, no teniendo en cuenta el sacrificio que él había hecho para poder darle gusto.
O si lo tuvo en cuenta seguramente no hizo mención de ello para no hacerlo sentir mal.
O simplemente así era ella, en todo el tiempo que habían compartido juntos la había visto recibiendo multitud de obsequios, para prontamente pasar de mostrarse agradecida a ignorarlos.
Pero de nuevo, ¿qué emocionaba a alguien que podía tenerlo todo? Hasta se lo preguntó de frente la vez que compartieron en su primer cumpleaños. Y lo volvió a hacer en ese momento. Ella lo miró por sobre su hombro, la vulnerabilidad que vio en sus ojos fue rápidamente reemplazada por la mueca de burla.
"Ya sabes, tan solo sígueme haciendo feliz. Estás haciendo todo perfecto, Pod."
Bueno, sus palabras sí le quitaron a la decepción que sintió al ella no prestarle tanta atención al regalo como él habría querido. Era día de semana, más esa no fue la única decepción del día. Pod había organizado llevarla a comer al restaurante preferido de ella después de salir del trabajo. Pero a media tarde Sansa lo llamó, con disculpas, y tono de voz de molestia le dejó saber que su mamá había venido a visitarla y que no podía hacerle el desplante sobre todo cuando se estaría marchando al otro día.
Pod atinó a balbucear, a decir que podía cambiar la reservación para tres personas, así también tenía un detalle para con su mamá y empezaba a enmendar su imagen y relación, pero en su interior temiendo que aquello se diera, y secretamente pidiendo para que hubiera algún impedimento. Y cuando Sansa se negó, no pudo evitar sentir un golpe de decepción.
"Mi mamá solo va a estar hasta mañana al medio día…" se repitió, "y tengo clases en la mañana…te aceptaría, pero vino en plan de arruinarme el cumpleaños con sus disgustos y reprimendas. Francamente Pod, nos arruinaría la velada. Ya me arruinó la mía."
"…Mmmm…" Pod conocía a Sansa, sus tonos de voz, la tensión, la molestia en esta y sí se oía fastidiada, pero decidió no presionar pues seguramente Sansa también quería ahorrarle que Catelyn le volviera a hacer un desplante en un restaurante. "¿Cancelaste con Margaery también?" Después del restaurante estaban invitados a pasar a la casa de Margaery para celebrar.
"…Sí. Ya te podrás imaginar su reacción…Me dijo que si quieres vas."
"No sé." Mintió, la verdad no viendo mucho que hacer sin Sansa presente.
"Oye Pod, no te sientas mal, ¿ok? Cambia la reservación y celebramos mañana."
"Sí."
"…Te amo."
"Yo también." Después de colgar Pod no pudo hacer eso de no sentirse mal.
-0-
"¿Como te fue con tu mamá?" le preguntó mucho mas tarde en la noche mediante una llamada.
"…Pues ahí vamos, tratando que regaños entren por un oído y salgan por el otro."
"¿Por qué está enojada en todo caso?"
"Muchas razones, pero la principal; Arya se queda en Braavos, le dio el ultimátum. Así que soy yo la que llevo del bulto."
"Pero, ¿por qué?"
"…Porque es mi cumpleaños. ¡Yay! Pero no creas, de aquí se va derecho para Braavos. Pero bueno, mi mamá ya asume que a su debido tiempo yo le daré la noticia de que también me quedo en Desembarco."
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En un rincón estaba pendiente más de estudiar que en ella siendo arreglada para el photoshoot de un diseñador de renombre al que le modelaría unos cuantos vestidos. Así que cuando de reojo la vio colocándose en pie trató de no sonreírse. Era un peinado extraño, lamido y engomado a los lados, recogido en bomba desordenada arriba, y en la parte de atrás se convertía en una trenza. El maquillaje era suave, a excepción de la sombra oscura en sus ojos que se los resaltaba incluso más. Las pestañas postizas sí estaban de más. Y sí, se veía increíble. Ella le sonrió de vuelta al verlo con la boca abierta mientras desaparecía detrás de una puerta con dos ayudantes para vestirse.
Y los vestidos eran ella, delicados, bonitos, elegantes, telas suaves y llamativas que caían con fluidez, y había escuchado cocidos, bordados y adornados a mano. Y él mientras tomaban las fotos le comentó a la estilista que el peinado punk/roquero no parecía ir con esos vestidos… La estilista respondiéndole que esa era la visión del diseñador. Y le mostró los bosquejos que el mismo diseñador había enviado, con el peinado y el rostro anguloso de Sansa hechos en infinidad de pinceladas… Y no feliz con tenerla, Pod de repente quiso preguntar si le regalaban uno de esos bosquejos, pero no lo vocalizó.
Pod había visto ya antes a fotógrafos y fotógrafas botando la baba por Sansa, tratando de organizarla a veces en poses más sensuales o atrevidas, haciéndole insinuaciones y tratando de conquistarla, que ya estaba acostumbrado, eso no quería decir que no le molestara; pero era algo de esperarse, y la misma razón por la que ella le pedía que la acompañara incluso desde antes de haberse convertido en novios. Ella mejor que nadie sabía cómo funcionaba ese mundo en el que había estado metida desde adolescente.
Aún le sorprendía que Catelyn le hubiera permitido este gustico, pero de nuevo, Sansa no era una modelito sin renombre, y Catelyn siempre había tenido sus reglas y sobreprotegido en cuanto a todo, así que esta no iba a ser la excepción.
Sansa muy bien sabía que nunca se había llevado una mala pasada con lo del modelaje, pero incidentes siempre estaban esperando a la vuelta de la esquina, así que también había aprendido a ser cuidadosa.
Como cosa rara este fotógrafo no fue sino profesional con ella. Alabándole la estructura ósea, los ojos y su figura, pero siempre dejando ver que lo hacía respetuosamente y sin segundas intenciones.
Más era lo que se demoraban maquillándola, arreglándola y cambiando de locación que lo que se demoraba el photoshoot en realidad.
Al finalizar, Sansa le pidió al fotógrafo que le tomara un par de fotos con su novio y así lo hicieron, luego se tomaron un par más con el celular. Pronto escuchó a la estilista decir que la esperaban para dejarla tal cual llegó, y Pod bajamente le pidió que no se dejara, lo que le ganó una carcajada y una burla por parte de ella. "¿Qué? Te ves espectacular."
Cuando ella regresó lo hizo sonriente y sin las horribles pestañas postizas, lo que él estaba a punto de aprobar para cuando el mundo se empezó a oscurecer y le hizo recordar que estaba tratando de despertar.
Despertar. Despertar.
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La notó extraña, demasiado ensimismada. No sabía si ponerlo entre estresada o preocupada.
También burlándose hizo alusión a que era definitivo que su mamá le mantendría la restricción de dinero con que la había castigado los dos últimos años, antes había sido un castigo, ahora era querer verla ser responsable. Además de alguna forma tenía que darle una lección al haberse ido todas las vacaciones con él para Essos sin avisarle.
Y Sansa estúpidamente olvidó aquella lección y se gastó todo lo que se le era proporcionado para el mes al comprar los implementos que necesitaba para cuatro de sus clases.
"Sansa, la segunda semana del mes ni siquiera a terminado." Pod le recriminó tratando de no reírse, pero falló totalmente.
Después de terminar de encontrar punto en común en sus burlas Pod continuó más seriamente, mencionándole que seguramente se fue a comprar lo más caro y de marca que había en el mercado, lo que tendría funciones que ni siquiera llegaría a necesitar, como el computador y el portátil que volaban, cuando pudo haberse hecho tan solo con un portátil de gama media que le habría servido. De paso no había que notar que le habría quedado dinero de sobra para los otros implementos, y de paso pasar aquel mes con los gustos básicos que ella solía darse.
"Pod, sé que fui una tonta, ahora no sigas."
"A nosotros los pobres no nos tienen que enseñar a diferenciar entre querer y necesitar."
"¡Ja! Ciertamente tu no eres pobre, Pod. Eres clase media y creo que tienes que aprender a diferenciar aquello."
"Comparado contigo soy pobre."
"Pues por estas tres semanas entonces serás el millonario entre los dos."
"No te preocupes, que si contigo estuve en las buenas no te abandonaré en las malas. Prometo que de hambre no te me vas a morir, conmigo siempre tendrás un plato de comida."
"¡Pod no es chistoso!"
"¿Entonces porque te estás riendo?"
"¡Eres un tonto!"
"¡Pero te subí el ánimo!"
"¿Sabes quién estaría cagada de la risa en estos momentos?"
"¿Quien?"
"Arya. Y lo peor es que no le puedo pedir otro adelanto a los Martell por el trabajo que les voy a empezar a hacer. Eso no se vería bien. Sólo les pedí por ahora para el gasto de materiales, debí de haber pedido una parte para mí."
"Poquito a poquito vas aprendiendo sobre negocios…bajándote de tu pedestal."
"Pod en serio, si no te callas me sacarás la rabia."
Dos días después la vio recibiendo una llamada y de inmediato tirándose por el teléfono en afanes al ver que era su tío. Y por los próximos minutos la escuchó explicándole lo que le había pasado con el dinero y como necesitaba que le consignara a su cuenta, que prometía en tres meses ya le habría pagado, o que simplemente se lo tuviera en cuenta para descontarlo de su fideicomiso, tampoco era tanto. Y Pod escuchó al tío negándose, diciéndole que entendía que los gastos se le habían ido en algo valido pero que si Catelyn le había impuesto un castigo él no podía ir detrás de sus espaldas desautorizándola.
Pod creyó que eso desmoralizaría a Sansa, pero no fue así, la vio implementando zalamerías y cariños con el tío, jugando con él recordándole cuanto lo quería, que no la desamparia, y que era su tío favorito.
"Soy tu único tío, Sansa."
Escuchó el comentario, y por el tono de burla del hombre Pod se dio cuenta que Sansa obtendría lo que quería, y después de unos momentos más de recordarle porque era el tío favorito, el tío accedió, pero sería la única vez.
"Ya vas para dos años con tu mamá controlándote con mano firme los gastos. Me sorprende que me llames ahora y no cuando todo esto empezó."
"Ya te dije tío, estaba en las nubes."
"Siempre lo has estado."
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Sansa se encogió de hombros al él preguntarle cómo le había ido en su semana y media de vacaciones por el Norte. "Lo mismo de siempre."
"¿Qué te dijo tu mamá de que pasaras todas las vacaciones conmigo?"
"No es tanto que pasara todas mis vacaciones contigo, sino más lo irresponsable que fui al ocultarle todo para salirme con la mía. Con la nuestra."
Pod asintió, notándola bostezando una vez más, "¿Pero todo está bien? ¿Entre tú y ella?"
"Oh, sí, no te preocupes por eso. Oye Pod, ¿te molesta si me acuesto? Estoy cansada y vengo a caer en cuenta que no fue buena idea llegar hoy tarde para inmediatamente comenzar las clases mañana…"
Pod volvió a ser consciente de si mismo.
Despertar.
"No funciona, ¿cierto? Tratar de despertar no funciona."
"No. Estas sedado, ¿recuerdas?"
"No quiero recordar nuestras vacaciones por Essos." Se quejó, notando por primera vez que en este recuerdo ella todavía tenía el bronceado, "No quiero."
