"Va a apestar el tener que volver a la vida real." Pod dijo, muy a la distancia viendo los edificios de Desembarco del Rey aparecer entre las sombras del smog.

"¿Si zarpáramos para el Norte cuantos días nos tomaría llegar?"

"No alcanzaríamos a estar de vuelta para el inicio de clases, ni yo para mi trabajo."

"Es una pena."

"Algún día zarparemos para el Norte."

Sansa declaró, no preguntó y Pod le asintió sonriéndose, "Aunque no sé si este bote pueda con la temperatura del agua helada."

"…Alquilamos uno que pueda."

Pod le volvió a sonreír, todo era tan fácil para ella, pero no se lo tenía en contra porque sabía que no lo decía a mal. Y continuó con la mirada puesta a la lejanía, de repente escuchando los motores ser apagados y el ruido del ancla al ser tirada. Y sí, él le había estado enseñado unas cuantas cosas en cuanto a navegación. Se giró de nuevo hacia ella.

"Último día de vacaciones aquí. Ya mañana volvemos al mundo real."

"¿Segura? Podrías perder el vuelo." Le recordó mientras venía hacia él.

"Pues si lo pierdo mejor, que pesar por mi mamá, pero así nos quedamos juntos otra semana."

Se sentía tan bien ser querido. "…Y yo que creí que estabas cansada de mí." La abrazó sueltamente.

"…A ratos."

"Tu mamá probablemente te va a halar las orejas."

"Ah, ya me estoy preparando psicológicamente para eso. Pero no será nada, estará contenta de verme y el enojo se le quitará con los días."

Ahora el Pod real sabía que no fue así.

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Se despertó al sentir besos en su mejilla, el vaivén del agua, ella rozándole el cuello con sus uñas largas una y otra vez. Pod se quejó bajamente. "Voy a extrañar esto, tú y yo. Y nada más."

"Yo también."

Se volvió a despertar cuando sintió el bote dando un remesón brusco, de inmediato escuchándola gritar un ¡estoy bien! Que lo hizo brincar del colchón y salir del compartimiento para ir a ver qué sucedía. El cabello suelto de Sansa ondeando al aire, una camiseta, unos shorts, mientras ella giraba el bote unos tantos grados, ya habiendo aprendido.

Las mejores vacaciones de su vida.

Ella se acercó, abrazándolo firmemente y Pod no devolviéndole el abrazo. "…Debe haber alguna manera de despertar…" dijo, regresando a su realidad. Debía de haber una manera de detener los recuerdos, o salirse de estos, hacerlos avanzar rápidamente. Era su mente después de todo. La brisa tibia dándoles de lado, el barco bamboleándolos casi hasta hipnotizantemente. El día era claro, pero oscuridad lo rodeaba al cerrar sus ojos fuertemente.

"¿Por qué lo hiciste?"

Pod se tensó al escucharla preguntárselo, el tono de curiosidad en su voz lo hicieron mirarla cuando ella se irguió y dejó de abrazarlo. ¿La verdad? Lo había hecho por despecho, por pagarle con la misma moneda tanto como lo había hecho porque no sabría cómo vivir sin su presencia a su lado y perdido en los recuerdos. "¿Cómo proseguir después de nosotros?" y si antes había llorado, mirándola de cerca y a los ojos lo desconsoló más, el sol radiante dándole en sus lindos ojos tristes.

"No quiero arrepentirme de haberlo hecho…Mierda." Había estado tan enojado con ella que desquitarse de la misma forma le pareció fácil en su momento, y tan solo tomó la decisión por tomarla, no pensando las cosas a cabalidad. Y a él los médicos no le advirtieron de la posibilidad de empezar a tener dudas a medio camino. "No quiero recordar este verano. No puedo."

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"Ok, si tuviera dinero, esto es lo que haría con él." Le dejó saber mientras compartían una caminata por la parte antigua de la ciudad. "Viajar y viajar, y viajar. Sin preocupación alguna."

"Yo tengo dinero, bueno, algo. Y a duras penas me dejas pagar hotel cuando te cansas del bote."

Pod se sonrió, viéndola sumamente roja por el calor, y dichosa comiéndose un helado. "Dame."

Lo esquivó, "No, cómprate el tuyo."

"Creí que me amabas."

"No tanto como al helado."

"Si fuera al contrario y me estuvieras pidiendo te daría." Y tras un segundo ambos se dieron una mirada y sonrisa cómplice ante el doble significado.

"Eh, ninguna sorpresa ahí, evidentemente me quieres más de lo que yo te quiero a ti."

"Ah, tan linda tú."

"Shhh, ahí viene Arya, si nos oye hablando así me la monta."

Y sip, estando cerca la mamá de Sansa la había convencido para que visitaran a Arya, quien vivía en Braavos. Y así lo habían hecho, llevaban cuatro días en el lugar. Y a la hermana no solo a él le había agradado, sino que andaba de guía con ellos por la ciudad. Y lo mejor de todo, dos días seguidos usando una cama.

Y aunque Sansa le había hablado de su explosiva hermana pues sí la encontró un tanto intensa con lo que la apasionaba, pero de resto era normal. Ellas se llevaban relativamente bien, aunque ambas le dijeron que eso era un desarrollo reciente desde que salieron de la adolescencia y no compartían el mismo techo. Aun así, a ratos notaba cierta rivalidad entre ambas.

"Yo era la preferida de mi papá."

"Y yo lo soy de mi mamá."

Y Pod frunció el ceño ante eso, sorprendiéndose y aunque las sabía jugando también notó que ambas creían sus palabras. Y Pod no supo si Arya estaba jugando con las emociones de Sansa.

"Mamá te adora, lo sabes."

"¡Oh, lo sé! Cómo sé que voy en rumbo a convertirme en su hija preferida con tus 'malas decisiones.' Yo te excluyo de eso, eh, Pod, hablo más en términos generales. Solo para dejarlo claro, creo que tú eres un buen ejemplo para Sansa."

Y aunque aquel primer comentario era una buena burla a Pod le quedaba si a Sansa no le molestaba algo del resto.

"Lo es."

"…Por cierto, ¿te dio dinero para estas vacaciones? Porque a ella no le agradó nada la jugarreta que ustedes dos hicieron...y bueno, creo que algo así todos nos lo esperábamos venir más de mí que de ti."

"No le pedí dinero…Yo tenía algo ahorrado de los trabajos que me salen. Pero si te pregunta, dile que Pod está corriendo con los gastos totales, y me está manteniendo."

Pod se sonrió mientras ellas se reían, "¿El chico pobre manteniendo a la heredera?" preguntó.

"Pod, mi mamá puede ser…severa e intransigente en cuanto a muchas cosas, si lo sabré yo…pero siempre lo hace porque quiere lo mejor para la familia, y no porque actúa con malas intenciones."

Pod le asintió a Arya, ya Sansa habiéndole dicho lo mismo antes. Y él creyéndolo.

"Además, Sansa y casi tiene la culpa por siempre haber sido tan apegada a mi mamá. Siempre la manejó con un dedito, y ahora de adulta quiere seguirlo haciendo."

"El no ser problemática como tú no quiere decir que me manejara con un dedito, Arya." Sansa corrigió defensivamente.

Pod intercambió una mirada con Arya, al notar a Sansa fastidiada por el comentario. Y para evadir el asunto él decidió cambiar el tema, "¿Oye Arya, y tu mamá te juzgaría a ti por andar con un tipo sin dinero?" preguntó de frente.

Arya se encogió de hombros, "Son con los que salgo mayormente. No me agradan lo consentido que son los tipos con que se supone nos debemos relacionar. Pero bueno, mi mamá sabe que de mí no debe esperarse nada, siempre fui bastante rebelde desde niña. Y Sansa su princesa...así que de ella se espera más."

Pod vio a ambas hermanas incomodas y evadiéndose la mirada.

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Sansa sentada a su lado, recargado contra él mientras la música alta y en un idioma desconocido seguía sonando. Ambos exhaustos y a la distancia viendo a Arya bailar, y si algo parecía sobrarle a la hermana eran energías mientras ellos no podían seguirle el paso.

"Le voy a decir que estamos cansados y nos vamos a ir a dormir." Sansa bostezó.

Pod volvió a bostezar asintiendo, "¿Será que si se levanta temprano mañana para llevarnos a donde nos dijo que nos iba a llevar?" la hermanita hasta tenía un itinerario bastante colmado para ellos.

"Sí." Sansa comentó sin duda alguna, "La única forma que no se levantará es si la hago enojar."

"Mmmm. No la hagas enojar, me gusta la cama en que nos estamos quedando."

"Ok, ya regreso."

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Pod se carcajeó al dejar de bailar con una de las amigas de Arya y regresar hasta donde Sansa estaba, mirándolo fastidiada. "¿Qué?" le preguntó burlándose, "¿Qué puedo hacer si yo para ellas soy exótico?" Y ella tan solo le giró los ojos.

"Si tú eres exótico, ¿yo que soy entonces?"

Pod trató de no burlarse, "No es una competencia Sansa." Y de nuevo la vio exasperada, "¡Pues ven a bailar conmigo!"

"¡Pareceré tonta bailando eso!"

Eso era un baile típico en medio de una fiesta de playa con músicos en vivo, ¿qué mejor experiencia que esa? "Qué más da, ¡Nadie te conoce aquí! Y casi todos estamos borrachos. Incluida tu hermana."

"Sí. Desde aquí le estoy colocando cuidado. No me agrada que se quiera meter al mar tomada."

En eso Pod le daba la razón. En ese momento de reojo vio a otra de las amigas de Arya viniendo hacia ellos y Pod se le sentó al lado a Sansa, entrelazando sus brazos y la chica cambió el rumbo. Sansa con una mirada dándole a entender que ella también lo notó, "Unos de los amigos de clases de Arya te quieren sacar a bailar, pero dicen que los intimida tu belleza y tu frialdad." Eso último lo dijo carcajeándose y la escuchó pujando ante aquello. Además, ya se había negado en varias ocasiones a otros que sí se habían atrevido a acercársele.

Pod se colocó en pie nuevamente, halándola del brazo, "¡Bailemos!" y nada más fue pedírselo para la canción acabarse y una más calmada empezar a sonar. "¡Eso lo podemos bailar!" exclamó al tiempo que Sansa se colocaba en pie.

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Se separó, abriendo los ojos y detrás de ella se veía el lindo atardecer anaranjado, y la volvió a mirar, solo sus ojos azules cristalinos existiendo en el momento, la sonrisa que podía ver en estos, el sonido de las olas. Pod se sonrió, de repente su pecho estallando en emoción, "Sabes que te amo, ¿cierto?"

Sansa se sonrió incluso más, "Sí. Y yo también te amo."

Y que ella le contestara sus palabras entre complacida y apenada lo hizo abrazarla de nuevo.

Para cuando se separaron, de la mano la guió a que se alejaran más del abismo que daba a una bonita vista al mar y el horizonte. Aprovechando que al parecer habían dado con una zona que no era turística y por ende vacía, ambos se tiraron en el pasto, la cabeza de ella sobre su estómago mientras miraban los tonos del atardecer tan diferentes a los de Desembarco del Rey.

"Podría morir ahora mismo, Sansa. Me siento feliz, nunca me he sentido así."

"Yo tampoco." Le admitió, luego se giró y lo mordió en el estómago juguetonamente, "Pero no hables de muerte cuando lo estamos pasando super lindo."

"…Tienes razón, si algo tenemos que hacer es disfrutar esto…" comentó y la vio mirándolo, viniendo hasta él a besarlo castamente. "Contigo estoy donde quiero estar. No necesito nada más en este momento." Susurró mientras Sansa lo miraba con tanto cariño, y con lágrimas en sus ojos.

Fueron esas lagrimas sin derramar lo que lo trajo a la realidad.

Estaba borrando este momento, y de nuevo Pod se siente desfallecer. Se sentó, un nudo en el pecho, "No, esto no puede estar pasando. Mierda, ¡no!"

"Pod, hablas de no querer arrepentirte de tu decisión, pero yo creo que ya lo empezaste a hacer. Hablas de despertar, de no querer más estos recuerdos, y yo creo que quieres es despertar para no seguir olvidándome."

Hizo un bloqueo mental ante esas palabras. A no dejar crear la duda. O mejor dicho, a seguir en negación. Decidió caminar hacia el borde del precipicio, una caída lo ayudaría a despertar, ¿verdad?

Se acercó cada vez con más afán, y mierda, la altura, las piedras, el mar golpeando arrebatadora y brutalmente contra estas, "Mierda. Mierda. Mierda." Susurró, su corazón acelerado. Miró por sobre su hombro, viéndola sentada sin inmutarse donde la había dejado. Esperando a que él actuara.

Pod volvió a mirar al barranco, y sabía que tenía que hacerlo.

Tenía que despertar.

Un respiro profundo y en un impulso, sin pensarlo de más, Pod retrocedió tomando distancia. Y de nuevo, e impulsivamente, salió corriendo, el viento golpeándolo, la sensación de vacío, la caída, y recuerdos pasando por su mente a gran velocidad.

Los cientos de lugares que habían conocido en estas vacaciones.

Las risas compartidas. Los arrumacos.

El cansancio, el puñado de hoteles que habían visitado.

Más risas.

Ellos dos discutiendo, ella quejándose en esas vacaciones. Que el colchón. Que necesitaba un buen baño con todas las de la ley. Que estaba cansada de comer siempre pescado. Que este o tal sitio tenía mala pinta.

Ellos dos haciendo el amor en el barranco donde habían estado hacía unos momentos.

Ambos riéndose y sosteniéndose de las manos. De fiesta y paseo con Arya y un novio del que Sansa no debía de hablarle a su mamá, los cuatro enloqueciéndose.

Pod viéndola dormir.

El golpe brutal nunca llegó.

Tan sólo se descubrió rodeado de oscuridad y acostado.

Y no quedaban en él ni aliento ni ganas de colocarse en pie.

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Pod se quejó bajamente, erizándose y enterrando la cara en el colchón mientras Sansa montada sobre su espalda le seguía masajeando fuertemente los nódulos del cuello y la espalda.

"Podemos ir a un spa. Te ponen unas piedras calientes, te hacen mejores masajes y te dejan como nuevo, relajadito."

"Mmmm," comentó medio dormido. "Si te digo que sí me da por pensar que querrás hacerlo más a menudo."

"No hay nada de malo en un par de veces. Vamos, yo invito, la próxima vez que paremos en un puerto, un masaje, una noche en un hotel, descansamos y quedamos como nuevos para continuar el camino."

"Me vas a mal acostumbrar."

"No le veo nada malo a ello."

Pod pujó, "¿Acaso estas vacaciones en este maravilloso yate ya te están cansando?"

"¡No como crees!" se agachó riéndose en el oído de él, "Ya me estoy aburriendo es de ti."

De repente se sintió siendo girada, el peso de Pod sobre ella ahora. Sansa aun sonriente. "¿Me vas a decir que no estás cansado de mí?"

Pod se carcajeó, "No, me alegra que estés aquí. Al armar todo este viaje no me imaginé que tan aburrido estaría al hacer esto solo."

El brincar del barranco no había servido.

Pronto ambos dejaron de sonreírse. "¿Qué hago para despertar? Debe de haber algo."

Sansa le giró los ojos, quitándoselo de encima y saliéndose del colchón. "No puedes, estas sedado ¿recuerdas? Es mejor que aceptes la realidad."

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Pod estaba solo y pescando, Sansa durmiendo o haciendo pereza en el compartimiento del pequeño bote.

Calma, paz y el mar.

Música sonando, música que ella había estado escuchando.

En ese momento el cantante hablando de que al amor le sigue el dolor y después todo lo demás lo hizo volver la realidad mientras la canción continuaba sonando, una canción que le caía al dedo precisamente en ese momento, ¿y cómo era eso posible?

Y yo de este sueño ya me quiero despertar.

Pod se colocó en pie yendo a apagar el celular.

Una vez más queriendo bloquear sus emociones, pero no pudiendo.

Muy al tanto estaba que este verano juntos fue el momento en que las cosas cambiaron entre ellos. Pod se admitió por primera vez que iba en serio con Sansa, ya no se trataba solo de diversión, sino que la quería a su lado, la necesitaba a su lado. Y de cierta manera apartaron sus amistades mientras la relación se continuaba estrechando. El error del que hablaba la psicoterapeuta a la que visitaron años después…

¿Y porque este recuerdo no se acababa?

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Ambos acostados en la proa sobre una toalla al sol no estar en lo alto. "Un perro." Le comentó a Sansa, señalándole a la nube y haciendo la figura que él veía.

"No, un lobo."

"¿Cómo así que un lobo?"

"Sí, un lobo. Mira el hocico."

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Estaban acostados al lado del otro, la mano de ella en su hombro acariciándolo con las uñas por sobre la camiseta. El bombillo todavía estaba encendido, el movimiento del mar arrullándolos.

Una única vela encendida en un rincón. Sansa con la mirada fija en esta desde hacía rato.

"¿Te acuerdas de algo de la muerte de mi papá?"

Su voz susurrante lo trajo de vuelta de donde su mente estaba deambulando. "Sí, un accidente automovilístico. Un carro lo estrelló por atrás y lo envió en contra del carril contrario. Recuerdo los informes de las noticias dando los reportes y corrigiéndose a cada rato. Recuerdo que primero lo reportaron como un accidente y que lo llevaban a una clínica junto con el chofer. Más adelante que el chofer murió al impacto y que tu papá estaba en estado crítico. También se decía que tú y uno de tus hermanos estaban con él. Luego que no, que estaba sólo y que también murió al impacto." La sintió respirando pesadamente, su cuerpo tenso.

"Arya y yo estábamos con él. No recuerdo bien el accidente, pero tengo sueños con éste…que es diferente. Mi psicólogo dice que es mi mente queriendo llenar los vacíos. Pero no sé…se siente real…el mismo sueño repitiéndose de vez en cuando, aunque a medida que pasa el tiempo sucede cada vez menos."

Podrick pasó saliva, sabiéndola intranquila y movió la mano a lo largo de su espalda.

"Estaba enojado conmigo. Y yo con él. Tuvimos una pelea y me obligó a acompañarlo a una cena. Ya devuelta Arya venía dormida y él y yo continuábamos discutiendo cuando de repente el golpe fuerte que me empujó del asiento, el carro brincando sin detenerse, el chillido de las llantas, los pitidos, recuerdo viendo a Arya despertándose asustada, luces potentes en nuestra dirección. El golpe ahora de frente. Todo en un par de segundos. Son esas luces lo último que recuerdo antes de despertar…

…En mis sueños seguimos dentro del carro, y me despierto porque lo escucho llamando el nombre de Arya y el mío, haciendo un esfuerzo para girarse y tomarme de la rodilla, sacudiéndome. Él está atrapado en el asiento delantero, quejándose entre las latas retorcidas…tosiendo…sangre en su boca…esta…cosa metálica lo atraviesa por el torso, pero en su shock e incoherencia está más preocupado por nosotras que por él, preguntándome una y otra vez si estoy lastimada y por cómo está Arya. Que despierte a Arya. Pidiéndome que no llore y resista, que ya la ayuda viene en camino, aun apretándome la rodilla. Escucho a Jory afuera, gritando y tratando de abrir el carro…

…En la realidad Jory no estaba con nosotros. Estaba al otro lado del mundo acompañando a mi tío Benjen. Ni mi papá fue atravesado por una parte del motor del carro. Por eso es que a veces creo cuando me dicen que todo eso es un sueño, mi imaginación jugándome una mala pasada." Se remojó los labios, tratando de calmarse un tanto para continuar, Pod besándola en la cabeza.

"Sansa–"

"–Un par de años después hicieron un reporte sobre la vida de mi papá, y en el reporte dijeron que dónde las ambulancias no se hubieran demorado tanto en llegar, habría sobrevivido. Otro de mis sueños es…él pidiéndoles a los bomberos que nos saquen primero a Arya y a mí…"

Pod no sabía que decir, y prefirió el silencio, asiéndola a él, ella lagrimeando bajamente. Y así estuvieron unos minutos, que para él fueron interminables.

Cuando Sansa se sintió calmando se limpió la cara, "Yo aún no sé qué es real o no. Y la verdad es que me da miedo descubrirlo…y por más que el psicólogo, Arya, y mi mamá digan lo contrario, muy en mi interior creo que lo de mis sueños ocurrió, así algunas partes no tengan sentido y no correspondan con los reportes." Respiró profundo un par de veces, "Si sé algo de mi familia es como se encargan de los medios…así que sospecho…que hayan tejido una red de mentiras a mi alrededor para protegerme."

"¿Y Arya qué dice?"

Sansa respiró profundo, "Los recuerdos de Arya no concuerdan con los míos. Dice que se recuerda perdiendo y recuperando la conciencia constantemente, que yo estaba…gritando y fuera de mí, que desde su posición no alcanzaba a ver a papá sino hacia el lado del chofer..." Se apretó los ojos, "Después del accidente mi mamá nos puso con psicólogo pues ya el daño estaba hecho, ¿verdad? Tan solo podía aspirar a que no se convirtiera en peor.

Al principio el psicólogo le dijo a mi mamá que yo era más sensible que Arya, y que tenía una imaginación desbocada. Yo me negaba a que era mi imaginación…con ahínco, tan solo como un adolescente puede hacerlo. Mi forma de ser cambió por completo después del accidente, la de Arya también.

Ese sueño me persiguió por los primeros años. La incertidumbre. Es un sueño horrible Pod. Una pesadilla." Se detuvo para sollozar por unos momentos, "Mi descripción se le queda corta al dolor y terror que aun siento cuando lo tengo.

Después de un tiempo, cuando el sentimiento de pérdida por mi papá aún era persistente quise sacar las emociones de mi corazón, olvidar mis pesadillas, pues la terapia no me ayudaba con mis traumas…y yo ya no lo aguantaba más. Por ese tiempo ya venía escuchando de esta droga médica que borraba los recuerdos traumáticos. ¿Has escuchado de eso?

Estaba tan confundida, enojada y deprimida en esos días que vi esa como una salida…ya no podía con los sentimientos. Pero el medicamento acababa de salir al mercado, yo era menor de edad, y era controlado, ni siquiera se lo vendían a una persona sino directamente a un médico con licencia. Mi terapeuta se negó rotundamente cuando le dije que lo creía de ayuda para mí. Eso no me impidió para tratar que alguien me lo consiguiera por otros medios. El dinero lo compra todo, ¿no? Pues también le compra información a mi mamá, y como era de esperarse ella se dio cuenta de lo que yo trataba de hacer…

Y todo se desató, yo sabía de las consecuencias, que por ser una adolescente y aun estar en desarrollo aquello me haría papilla la cabeza. No me importaba. Tan solo pensaba en dejar la pesadumbre y el dolor atrás. Que las cosas fueran como antes.

En retrospectiva estoy contenta de no haber podido hacerlo. Ya te puedes imaginar el drama con mi mamá y la familia. Yo estaba histérica y junto con mi rebeldía no ayudaba. Así que mi mamá prácticamente me internó en Invernalia, organizó todo desde la casa y obligada regresé a las terapias que yo sabía no funcionaban. Alguien le recomendó cambiar de terapeutas, llevarme a un sitio más apropiado con talleres donde en verdad me pudieran ayudar, Invernalia tan solo me generaba mayor presión.

Estaba tan cerrada mentalmente y enojada que me continuaba negando a que aquello sería de ayuda…no necesitaba de terapias, no participaba." Sansa pujó, "incluso Arya trató de convencerme, diciéndome que a ella le funcionaban.

Mi pobre mamá.

Creo que ella sospechaba que yo pudiera tratar algo peor consecuentemente…" volvió a sollozar, "Por supuesto, ella no me hizo institucionalizar. Pero si nos marchamos a las Tierras de los Ríos.

No fue hasta que me cansé de pelear en contra de aquellas terapias que pasé de negación a aceptar fingidamente necesitar ayuda. En mi mente todavía estaba el buscar aquella medicina en cuanto mi mamá dejara de tenerme los ojos encima.

No sé cuándo las cosas cambiaron. Solo recuerdo a mi mamá cansada. Que por mi envejeció como diez años en menos de un mes. Y pues adoro a mi mamá y empecé a sentir culpa.

Me tomó un buen tiempo salir de aquella mentalidad que tenía, de al menos querer superar la situación, el accidente. Convencer a mi mamá de qué estaba bien y que nunca volvería intentar hacer aquella bobada.

No volví a ser la persona de antes, y tampoco superé el trauma. Pero aprendí a convivir con este y a manejar la perdida."

Ella lo miró en ese instante y Pod no sabía que decir, ¿que lo sentía?

Sansa se burló, "Así que ya ves porque no me agrada viajar de noche y por carretera…"

"Oh cielos, ¡lo siento!" Pod dijo, pues en mas de una ocasión la había llamado de boba por eso mientras se burlaba de ella. La carcajada que ella soltó le quitó cierto peso a todo este relato.

"Siempre fui la niña mimada de mi mamá, la que más se parecía a ella, la más dócil, quien se dejaba sobreproteger, no le daba muchas preocupaciones. Durante toda mi vida siempre estuve en una burbuja hasta que llegué a Desembarco del Rey, para ese entonces ya estaba en un buen espacio mental, y aunque sé que no me enloquecí completamente con la libertad que obtuve, sí disfruté de ésta de una forma en que en el Norte nunca lo hubiera podido hacer.

Puedes ver porque mi mamá creyó que por el uso de drogas todo se me estaba saliendo de las manos. Creyó que nuevamente estaba reaccionando a los eventos de mi pasado. Y cuando tuve ese segundo accidente automovilístico…no me dio ni siquiera oportunidad de explicaciones. Mis guardaespaldas inmediatamente me montaron en un vuelo hacia el Norte y yo en mi estupor me dejé.

Sé que hasta este momento asumes que me marché para escapar del escándalo, pero no fue así.

Soy consciente de que soy afortunada de que nada peor pasó, y que mi mamá barrió debajo de la alfombra todo lo sucedido antes de que los medios se dieran cuenta de mí involucre y del de mis amigos. Así que en el Norte devuelta al psicólogo donde éste anunció que aquel solo fue un error de mi juventud y repentina libertad. Algo que ella no creyó por completo, y como era de esperarse no me dejó regresar a Desembarco del Rey para terminar las dos últimas semanas del semestre, mucho menos me pude ir de vacaciones con Margaery como estaba planeado.

Eso me enojó y me revertió a ser la misma mocosa rebelde de antes, y no fui para nada un angelito durante mi estadía en Invernalia, lo que tan solo ayudó a alimentar sus preocupaciones y clavarme yo misma el puñal por la espalda…

…Cuando regresé a la universidad el siguiente semestre lo hice castigada sin mis privilegios, y aunque enojada…también sabía que mi mamá deseaba lo mejor para mí. Por voluntad propia continué acudiendo al psicólogo aquí…Y supongo que cuando te dije que no tenía problemas mentales mentí. Estoy un poquito rota sí, pero estoy bien… Y me daba vergüenza admitirte todo esto, que talvez me vieras de una manera diferen—"

"—No." La interrumpió, besándola en la frente. Pero de nuevo no sabía qué más decir, y después de unos momentos de silencio Sansa exhaló para continuar.

"Así que ya ves el porqué de la sobreprotección y desconfianzas de mi mamá. Y mis rencores hacia ella, mi castigo, la espinita que siempre voy a tener de no saber si mis sueños/pesadillas son reales o no, si ella por protegerme y a Arya nos ha mentido con lo que cree es más fácil de tomar. Sé que, si lo hizo, lo hizo con buenas intenciones…pero aun así…"

Y silencio nuevamente donde Pod la abrazó mas fuerte con un brazo.

Y como ella ahora también mirando a la velita que continuaba consumiéndose.

Era el aniversario de la muerte de Ned Stark.

Y Pod tan enfocado había estado en toda esta historia, en llevar con atención las palabas de Sansa que no notó el mundo oscureciéndose hasta que fue muy tarde.

Sansa no lo había olvidado por voluntad propia. Eso lo había sospechado antes, pero este recuerdo le reafirmaba aquello. Si no buscó olvidar activamente el accidente con su papá, que era su pesadilla…No lo olvidaría a él de esta forma.

En dolores no había ni comparación.

El arrepentimiento creciendo, porque había algo que muy en el fondo sabía dentro de su corazón, "No me habrías olvidado, ¿verdad?" preguntó, pero ya ella no existía.

Y la garganta se le cerró nuevamente con la ansiedad persistente a la que se había estado negando.

Se sentó en la cama, cabeza en las manos, ojos cerrados fuertemente. "Ya no lo quiero. Despiértenme. Detengan el procedimiento." Susurró bajamente con temor y dolor de admitirlo a voz alta.

Tras unos momentos se carcajeó amargamente, "Creo que he cambiado de decisión."

-0-

La sintió sentándose justo a su lado, en la orilla del bote y metiendo los pies en el agua calmada. Ambos sonriéndose como saludo aquella mañana, aunque la podía notar un tanto incomoda. La besó en el hombro, "No estás rota."

"…Un poquito sí."

"…Todos lo estamos, de un modo u otro." La sintió besándolo en la mejilla y se sonrió.

"…¿Tu mamá?"

"…Sí. No me quiso lo suficiente como para quererme a su lado…"

"Oh, Pod, con la conversación de anoche no quise remover emociones."

"No, está bien. Es algo que siempre he sabido." La tomó de la mano y se la besó, ambos mirándose.

"Estoy contenta de estar aquí contigo."

"Yo también." Se sonrieron y Pod continuó, "Exactamente no sé qué decirte de lo que me contaste anoche, aparte que no me imaginaba nada de eso… y me gustaría decir que comprendo mejor, a ti, y de donde viene tu mamá también…Y que no pienso diferente de ti. Yo…uh, te quiero."

Sansa se sonrió ante eso mientras él le dejaba un beso en la sien.

De repente Pod sintió las aguas dejando de ser mansas, el bote dando un remesón y haciéndolo sostenerse del borde de este para sacar los pies del agua y rápidamente ponerse en pie. Sansa quedándose sentada y el halándola de los sobacos para ayudarla. El día haciéndose oscuridad, "Oh."

De pie Sansa lo miró fijamente sin expresión alguna.

"No puedo seguir con esto." No estaba listo para olvidarla. No podía hacerlo.

.

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Ella oraba, él no sabía que lo hacía hasta que una tarde entró en un templo de los dioses antiguos, lo que lo sorprendió. No se demoraron mucho, ni cinco minutos para cuando volvieron a salir.

"El aniversario de la muerte de mi papá es en unos días." Sansa comentó, guardando la vela que compró.

Y estarían en altamar, "Oh..." dijo, no estando seguro qué más añadir, ellos nunca hablaban sobre Ned. "Fue una buena persona. Recuerdo que la noticia me apesadumbró." Y ella le dio una sonrisa que no era sonrisa, con labios apretados, pero que le dejaba saber que le tenía en cuenta el comentario.

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Con esfuerzo Pod trató una vez más de atraer el pez con la caña de pescar, pero se le hacia imposible. Se sentía tan sudado que ya hasta la caña se le empezaba a resbalar de las manos.

"Déjalo ir." Sansa le insistió una vez más.

Y había sido ella quien lo pescó para luego a gritos llamarlo porque no tenía las fuerzas para subirlo. Para él era evidente ahora que era un pez grande. Y que su caña no estaba equipada para poder con este, y él tampoco contaba con las fuerzas para luchar. "Está bien. Córtala." Admitió la perdida del pez, pero no de la caña de pescar y en ese momento Sansa con unas tijeras cortó el hilo, de inmediato Pod yéndose hacia atrás y sentándose a descansar bañado en sudor. El pez que nunca llegaron a ver desapareciendo.

"Está bien. Estoy aburrida de comer pescado de todas formas."

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Desde un par de metros vio a Sansa hablando con su mamá en videollamada, aprovechando para mostrarle la famosa vista delante de ella, ambas hablando y riéndose como si no hubiera habido problema de que se hubiera escapado con él.

El cual por supuesto hubo en cuanto se dio cuenta donde andaba Sansa.

Primero, aprovechando el horrible tránsito en las horas picos y la velocidad de su moto habían dejado atrás a los guardaespaldas de ella.

Segundo, Sansa convenció a su mamá de que estaba de vacaciones con Margaery y su familia, lo cual no la había preocupado tanto pues estaría con los guardaespaldas de los Tyrell. Tampoco fue que tomara las noticias con gusto, pero lo había aceptado.

Tercero, cuando en verdad supo dónde y con quien estaba Sansa, casi dos semanas después, metió el grito en el cielo. Y Sansa había esperado a contárselo para asegurarse de que ya no podría hacer nada para volverle a colocar guardaespaldas.

Si a la mujer él no le había agradado antes, lo hacía mucho menos ahora.

Pero para ahora al menos había aceptado la decisión de Sansa, después de que tuvieron una conversación telefónica larga y hasta emocional.

Y ninguno de los dos eran idiotas, ambos sabían que con esa larga llamada Catelyn la podía rastrear, pero Sansa en voz alta le había dicho a la mamá que confiaba que no lo haría. Y hasta ahora él no había notado presencias extrañas siguiéndolos ni en altamar, ni mucho menos cuando tocaban tierra.

Después de unos momentos vio a Sansa haciéndole una seña y, quejándose internamente compartió unas palabras con la mujer, mayormente sobre el bienestar de Sansa, su seguridad y que le siguiera colocando atención, ese tipo de cosas, prontamente se despidieron.

Un rato después mientras buscaban un buen restaurante por los alrededores Sansa habló.

"¿Qué tan extraño es que mi mamá me diga que nunca me ha visto así de feliz?"

Pod de repente se encontró sonriéndose ampliamente, agradándole de sobre manera aquellas palabras, en las nubes embobado. Ella también sonriéndole de la misma manera y girándole los ojos.

"…Quiero decir, es triste, ¿no? Que ella crea que no soy feliz…no seré la persona más feliz del mundo, pero tampoco soy desdichada."

"Felicidad absoluta no existe." Pod decidió contestar.

La sonrisa de Sansa se desvaneció, "Sí, pero fuimos felices en nuestro tiempo juntos, ¿no?"

La pregunta que ella hizo lo trajo a la realidad. Haciéndolo sentir mal, un puñal a su corazón. "¿Qué quiere que te conteste?" preguntó defensivo y sin aire, "¿Que la cagué? …Que prefiero recordar…saber lo que tuvimos. …¿Que soy un idiota?" Y la forma que ella exhaló, y lo tomó de las mejillas cariñosamente fue otro puñal a su pecho que lo hizo tomarla de las manos y alejárselas. No, no podía aguantarla siendo cariñosa.

"Creo que ambos cometimos el mismo error, Pod."

"¿También te arrepentiste a medio camino?" Volvió a hacer la pregunta que siempre se quedaba sin contestar, sosteniendo a Sansa de la cintura para aferrarse a ella, engañarse a si mismo de que de esta forma no desaparecería.

"Sabes que lo hice. Soy más emocional que tú."

Pod exhaló, ella ya le había dado esta respuesta, ¿verdad? "Dime algo que me sirva, por favor." Le pidió.

Y ella lo besó. Firme y amorosamente, aumentándole el sentimiento de pérdida subyacente, lo que tan solo lo hizo sollozar al tiempo que le devolvía el beso con la misma suavidad y saboreando el momento.

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"¿En serio vamos a nadar con delfines?"

"Sí, en el acuario."

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Antes de probar una de las tantas piezas de frutas exóticas que tenían en frente de ellos vio a Sansa tomando una pequeña verde, llevándosela a la boca y mordiéndola para unos segundos después hacer caras y decir agh ácida y lanzarse por el tarro de agua. Él riéndose a mas no poder.

Y tras unos instantes abriendo la boca cuando ella le dio a probar de la fruta. Él también haciendo caras.

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Se estaban quedando en una reserva natural en una de las tantas islas de Valyria, acababan de hacer check in y decidieron salir a conocer los alrededores. No fue hasta que anocheció que emprendieron el regreso al pequeño hotel guiándose por las luces que podían ver a la distancia.

No les faltaría más de dos minutos de camino cuando de repente ambos se detuvieron sin colocarse de acuerdo, Pod sintió los pelos del cuello colocándosele de punta mientras entre la oscuridad podía ver ojos brillantes.

Fue instinto, pronto él y Sansa estaban corriendo a toda velocidad hacia el hotel, al cual entraron asustados y colapsando solo cuando se sintieron a salvo. En afanes explicándole a uno de los guías lo que habían visto, o mejor dicho no visto.

El guía comunicándose por radioteléfono en otro idioma, y dos minutos después otros tres hombres con rifles apareciendo.

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"Vamos, ¡Pod tomate un descanso!"

La escuchó diciendo e hizo aquello. Viéndola salir a la superficie con una botella de champaña que no había visto ella había subido. Lo único que había notado entre las provisiones que ella había traído eran las tres botellas gigantes de bloqueador solar, lo que lo había divertido. La estudió detalladamente, pues, aunque le había dicho que no se pondría un modelito de capitana sí que había empacado un par de bikinis descarados que a él le encantarían. "¿Y eso?" preguntó, sus dedos ardiendo por ir al delgado hilo que prendía de sus caderas y desanudarlo.

"Estás haciendo mal esto de navegar, bebé." Sansa le pasó las dos copas y las llenó. Pod estaba por decirle que él siendo el capitán no era apropiado tomar, pero se calló cuando la vio llevar las manos hacia atrás para desamarrarse el top del bikini, "déjame demostrarte como lo hacemos los ricos." y Pod se fue hacia atrás unos centímetros, carcajeándose bajamente y sin notarlo tomándose el contenido de una de las copas. Cuando estuvo topless Podrick miró alrededor, y por supuesto que había esperado sus varios días en altamar y cerciorado que no había nada alrededor para hacer esto. Al parecer, al sentirlo no obteniendo toda su atención ella le colocó dicho top alrededor de los hombros y usándolo lo hizo agachar para besarla, pero lo único que hicieron fue sonreírse contra los labios del otro.

La sintió tomándolo de la mano y lo llevó hasta la proa, donde la toalla ya estaba dispuesta. Se sentaron sobre esta, compartiendo otra copa. Sansa después haciéndose el cabello a un lado para que él le echara el bloqueador en la espalda y así hizo. Cuando ella se acostó y le alzó una ceja para que continuara con su pecho Podrick miró fue la botella de champán y la miró pícaramente, ella se encogió de hombros. Podrick se sonrió, remojándose los labios. Si el resto de las vacaciones resultaba siendo así se iban a divertir tanto, pensó. Con cuidado le echó una cantidad considerable en el pecho mientras ella emitía un gritillo por el frío, y él se agachó a lamerle el líquido.

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Pod la vio quitándole un pedazo de piel muerta del brazo, halándola despacio para que saliera lo más grande que podía.

"Esto te pasa por terco y por no usar bloqueador solar." Y con eso le colocó bruscamente en la mano la botella gigante que ella había traído.

"Sí señora." Le contestó, pues ella en los últimos días no había hecho más que regañarlo por la insolación que lo marcó en los primeros días de sus vacaciones. Hasta fiebre y enfermo había estado en alta mar mientras ella trataba de cuidarlo, azarada diciéndole que era mejor que se dieran la vuelta.

No un buen inicio.

Pero ya estaba bien.

Y ya Pentos estaba a la vista, y con eso se lo señaló a Sansa para que viera las edificaciones a la distancia. Allí pasarían no más de dos días conociendo sus lugares más importantes y después navegarían rumbo a Myr."Gracias por cuidar de mí."

Sansa le giró los ojos, "Pues si no lo hacía yo, ¿entonces quién? Me asustaste Pod."

"Sí lo sé. Por eso debes aprender a navegar, donde me hubiera muerto habrías quedado a la deriva."

"¡No creas que no lo pensé eh, y no es chistoso!"

"Pero sí deberías aprender a navegar."

"Sí, sí, sí, déjame te echo primero bloqueador."

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"¿Lista para el primer chapuzón?"

"…Supongo." Dijo riéndose nerviosamente. Pod tomándola de la mano y contando hasta tres para ambos saltar al agua helada que los esperaba.

Ambos saliendo a la superficie en instantes y nadando por unos momentos.

"El cielo esta noche estará despejado, y ya nos alejamos lo suficiente de tierra firme, creo que tendremos buena visibilidad para ver las estrellas."

Sansa asintió, nadando de nuevo hacia el barco, "Creo que me tomará unos días dejar mi temor por los tiburones." Comentó y escuchó a Pod riéndose tras de ella mientras se salía del agua.

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Se sentó en el asiento del conductor, mirando a Sansa y ella sonriéndole y asintiéndole, de esta forma él colocando el motor en marcha listos para dejar Poniente atrás.

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Pod miró por el espejo retrovisor una vez más, midiendo la distancia desde la camioneta donde los guardaespaldas de ella los seguían, todavía no era el momento de acelerar y poner en marcha su plan de huida hacia el muelle, así que continuó con paciencia y con rumbo fijo en dirección contraria a donde en verdad irían. Sansa detrás suyo, rodeándolo firmemente del estómago, tal cual siempre lo hacía en las pocas ocasiones que se montaba con él en la moto.

Y de repente, una idea absurda. "Sostente." Le advirtió, y la escuchó haciéndolo y preguntándole porqué.

Y aunque en el recuerdo verdadero habían huido cuidadosamente entre la multitud de carros dejando a los guardaespaldas atrás gracias al trancón de las horas pico, esta vez huían de algo peor que los guardaespaldas. Pod aceleró emprendiendo la huida, apostando a la suerte que el huir de la oscuridad que siempre lo rodeaba le viniera a servir.

Y por un largo momento creyó hacerlo…Sansa detrás suyo aferrándose fuertemente tras la velocidad que llevaban, pidiéndole que fuera cuidadoso…más eventualmente la oscuridad apareció en frente de él, en la imagen del espejo retrovisor, Pod tomando un camino alterno sin fijarse, y la oscuridad aun cerrándose en su dirección. En varias ocasiones se sintió perdiendo momentáneamente el control de la moto gracias al camino destapado, y aunque sabía que no debía acelerar más lo hizo, tomando cuanta desviación podía.

"¡Pod, en vez de huir deberíamos escondernos!"

"¡¿Qué?!" su instinto fue girar la cabeza para mirarla, pero por la velocidad era mejor que no lo hiciera…aunque si se caían nada sucedería, eso ya lo sabía.

"Me están buscando en memorias que pertenezco, ¿verdad? Qué tal si la próxima vez me llevas a un recuerdo al que no pertenezco. Y escondes una parte mía allí."

"¿Se puede?" preguntó mirándola por el espejo retrovisor, en vez de encontrarse con sus ojos se encontró fue con el casco que le cubría la cara completa.

"No pierdes nada en intentarlo, ¿cierto?"

Pod balbuceó por unos instantes, buscando un recuerdo en que meterla. "…No puedo recordar nada antes de ti."

"Eso es lindo, ¡pero trata! Un recuerdo recóndito, algo que hayas enterrado en tu pasado…"

Pod asintió sintiendo la presión de los brazos de ella dejarlo, miró por el espejo tan solo para verla desvaneciéndose.

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