"Sansa y yo estamos saliendo." Le comentó sonrojándose a Tyrion, pues sentía que no podía callárselo más. Llevaba un año posponiendo el jactarse de esto ante el hombre. Tomarlo por sorpresa, obtener sus burlas y felicitaciones… Y como se lo esperaba vio lo vio sorprendido un destello en su mirada, una sonrisa contenida, y el estar un tanto confundido.
"Sansa. ¿Cuál Sansa?"
Pod se sonrió incluso más, "Stark." Y la mirada de incredulidad del hombre lo valía.
"¿En serio?"
"Sí."
"Bien, esa es una sorpresa." Comentó mientras pensaba en aquello. "Por lo que la recuerdo era una niña agraciada, solo puedo asumir que se habrá convertido en una joven hermosa."
"Divina, sí."
Tyrion sacudió la cabeza, "¿Y cómo tú, de todos los hombres, hiciste para que se fijara en ti? Sin ofender, pero la Sansa Stark que recuerdo no se metería con cualquier parroquiano."
Pod se rio, "Sí, era creída de niña, pero ya no tanto. O al menos no conmigo..."
"No me estás tomando el pelo, ¿verdad Pod?"
"¡No!" y no supo porque sacó su celular y le mostró una foto de ellos dos juntos. Vio a su amigo mirar la imagen y asentir, así que esperó por su comentario.
"Oh, estás en problemas." Le dio un asentimiento de apreciación, "Y felicitaciones por lo que estás comiendo..." Comentó haciéndolos carcajear a ambos, Pod sacudiéndole la cabeza. "Ahora muéstrame las fotos indecentes. Sé que ustedes los jóvenes tienen una preferencia por aquello."
"¡No hay fotos indecentes!" Pod dijo, apartando el celular antes de que el Lord lo alcanzara a tomar.
Eso no se lo creía nadie, "¿Y es alguna relación secreta o qué?"
Secreto, algo que nadie sabía, algo escondido…¿qué se le estaba olvidando?
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"…El secreto culposo y recóndito del que nadie sabe…" Pod preguntó, jugando con su mano mientras estaban cómodamente sentados en la terraza del apartamento de ella, mirando hacia la ciudad encendida enfrente de ellos y la oscuridad del cielo. Después de unos segundos se giró a mirarla para encontrarla sonrojada, lo que llamó su interés.
"No una historia de la cual hablar en nuestro primer aniversario."
Y tampoco era como si lo estuvieran celebrando con bombos y platillos, el día relajado tan solo había transcurrido con ellos no haciendo mucho de ello, de nada, solo disfrutando de la compañía del otro, "Ah, vamos."
"Eso es fácil para ti, eres prácticamente un libro abierto. Dime, cuál es tu secreto culposo más recóndito."
"A veces, y cuando lo deja en la ciudad, tomo prestado del muelle el bote de Lord Tyrion sin su consentimiento. El pequeño. No el yate, claro está."
Sansa frunció el ceño, no habiéndose esperado aquello, "Ah, me imagino entonces que de tantos paseos eran de donde salían todas tus noviecitas, y amistades."
Y no era la primera vez que Pod caía en cuenta de cuanto se habían reducido aquellas amistades, seguían presentes girando en su órbita, pero no como antes, ya la mayoría ni siquiera continuaban estudiando, otros habían desaparecido completamente del mapa, "Te imaginas mal. Lo tomo prestado cuando necesito pensar o estoy decaído. Siempre me voy solo. Mar abierto y yo, y una caña de pescar."
"…Mmmm… pues sí, es un atrevimiento…pero tampoco algo de estar sumamente apenado. Por todo lo que dices a Tyrion le caías bien, y probablemente lo sepa y no te diga nada."
Pod se quedó mirándola, esperando el turno de ella, y al estar al tanto de ello la vio sonrojándose de nuevo, "…No le diré a nadie." Y era verdad, ¿a quién le podría decir? Y verla tan dubitativa le dejó saber que no era particularmente algo de lo que ella se enorgullecía. La vio exhalando profundamente antes de hablar.
"Me acosté con un hombre mayor…"
Eso él ya lo sospechaba, "¿El tipo ese del primer desfile al que te acompañé? ¿El de las sienes canosas?"
Sansa se sorprendió de que lo hubiera notado en su momento, así que tampoco habían sido buenos escondiendo aquello. "Bien, se pone peor." Respiró profundo tomando aliento, "Es el mejor amigo de juventud de mi mamá y mi tía."
"Oh…no."
"…Sí," Sansa confirmó mirándolo y evadiendo la mirada, "Nada de eso tuvo que ver con desquitarme de mi mamá, por si lo estás pensando...…Empezó antes de entrar a la universidad. Y obvio ella no lo sabe, y sé que la decepcionaría incluso más donde se enterara…De una forma es paradójico que yo resultara siendo secretamente la hija descarriada que mi hermana no fue."
Lo del hombre mayor no le llegaba por sorpresa, pero sí el resto, pues iba en contra de todo por lo que aún la tenía, ella era…responsable, calmada, seria… Y por encima podía ver el arrepentimiento y su culpa,le masajeó la mano para darle a entender que no juzgaba, "¿Explica?"
Se encogió de hombros, "No hay mucho que explicar. Sé que estuvo mal por parte y parte y um…" no miraba a Pod mientras hablaba, "…me sentía atraída por él, y en unas vacaciones me lo encontré en las Tierras de los Ríos. Una cosa llevó a la otra, y yo tenía curiosidad, deseaba experimentar, además estaba aburrida por lo sucedido con Joffrey y después con Harry que me preguntaba si con un hombre mayor sería diferente…tenía curiosidad. Y él siempre había sido…un caballero atento conmigo...pero también sabía que le gustaba."
Podrick asintió, y si fue después de Harry entonces sería cerca de ella cumplir su mayoría de edad, o ya después de esta, pero seguía estando mal. Podrick le levantó las cejas y pujó, "¿Un caballero atento que se mete con la hija adolescente de su amiga? ¿Qué le deja saber que le gusta?"
"Lo sé. Lo sé. Pero ese era el punto para mí, ¿sabes? Me ponía que fuera mayor. Tampoco es que yo fuera un angelito del que él se aprovechó. Yo lo deseaba y se lo di a entender." Vio a Pod asintiendo, "Así que…lo disfruté, nos divertimos por casi tres meses. Fue…perverso y bueno, mi experiencia antes de él fue abismal comparada con esa. Si me arrepiento de algo es que haya sido con el amigo de la infancia de mi mamá."
Podrick no sabía qué decir, "Yo también tuve experiencia con una mujer mayor…aunque sin todo lo escabroso de que fuera amiga de la familia." Lo que lo hacía pensar que más que perverso ella debió de utilizar pervertido… Y deseaba dejarlo así, como que comprendía…pero, "Ese tipo es…una joyita."
Sansa pujó sonriéndose, "Créeme que lo sé…"
"…Aún sí te gustó, el tipo totalmente se aprovechó. Se pudo haber negado si fuiste tú yendo tras él. Peor, si él notó que le gustabas desde antes y viéndote en un mal momento decidió sacarle jugo a aquello…"
Sabía lo que Pod estaba pensando, "Lo nuestro no empezó hasta que yo fui mayor de edad."
"¿Esperó a que fueras legal? Tan bonito. No quiero sonar como un idiota, o que te juzgo, porque no lo hago, solo estoy diciendo lo que estoy pensando." Ella le asintió, "Es que hasta me lo puedo imaginar, siguiéndote la corriente con insinuaciones escabrosas tipo déjame mostrarte que un hombre mayor sabrá tratarte mejor que los niños con que sales…"
"Sansa arrugó la nariz, "Cuando lo pones así lo haces sonar horrible y un tanto ridículo. Pero sí. Tengo más edad, ahora sé diferenciar que fue…" Se soltó de la mano de Pod y le acarició la nuca, "Él sí se aprovechó. Pero yo lo dejé. Y no me importa."
"¿Siguió sucediendo después de ese verano?" se decidió a preguntar.
"No realmente. No hasta el desfile en que me acompañaste con Carol. Lo estuve viendo como por uno o dos meses más." Lo vio girarse a mirarla y prosiguió, pujando, "Lo irónico de la cuestión es que por ese tiempo me diste la charla de que mis amigos no eran confiables y que era una inmadura mimada. Creo que no sabes el impacto que aquello tuvo, porque me convenció de abrir los ojos y no continuar con mis pendejadas, pues la única perjudicada era yo y la relación con mi mamá." Lo vio sonriéndose torcidamente. "Y bueno yo ya estaba dudando de aquel enredo y esa conversación fue la gota que rebasó el vaso." Fue ella quien se inclinó y le dejó un pico corto en los labios.
"¿Has hablado con tu terapeuta de eso?"
"No." Le admitió, "Es mi secreto más recóndito…y sospecho que verá en ello más de lo que hay..."
"¿Y seguro que no hay nada más?"
Sansa exhaló, girando los ojos, "No hay razón para desconfianzas, Pod, las cosas se terminaron entre nosotros definitivamente en ese momento."
Pod quiso creerle, y creía conocerla a fondo, solo para ella salirle con un evento escandaloso de su pasado que superaba al anterior. "Sí hay desconfianza, pero en mis habilidades. Sí lo llamaste pervertido y bueno, con ojos destellantes."
"Payaso. Él solo es el segundo mejor sexo de mi vida."
"¿Quién es el primero?" preguntó, sonriéndose. Y ella sí le había dado a entender en más de una ocasión que le encantaba hacerlo con él, y que era el mejor sexo de su vida. La vio sonriéndose maldadosamente.
"¿El que en unas horas me va a encamar para celebrar nuestro aniversario?"
"Pues sus deseos son mis órdenes." Le contestó jugando a su vez. Y ambos se rieron, hasta que se volvieron a calmar, esperando que empezaran los juegos pirotécnicos, pero hasta ahora eran solo unos aquí y allá. El año pasado donde Margaery…aquello había sido una exageración, malgasto, y muestra de dinero.
Después de unos minutos de silencio Pod volvió a hablar, "Cuando pregunté qué si estabas segura que no había nada más no me refería del todo a entre tú y él, sino a alguna razón por la cual actuaste como lo hiciste."
"…No…"
Pod asintió, "…¿Lo ves cuando vas a pasar vacaciones al Norte?"
"A veces. Tiene negocios con la familia. Y ya te lo dije, no tienes nada de qué preocuparte. Eso quedó atrás."
"…Bien, así y todo, este verano eso me estará pasando por la cabeza."
Sansa le apretó la mano sonriéndose, "¡Ja! Lo que me lleva a que sigo esperando la invitación de pasar el verano contigo en Essos."
Y eso lo extrañó, haciéndolo sentar más derecho. Pod sí había proclamado sus planes de que disfrutaría de un verano largo. El últimos antes de acabar su último semestre y entrar del todo en el campo laboral, el tiempo de vacaciones de ahí en adelante mermaría considerablemente, así que iba a cumplir uno de sus sueños, "¿Quieres ir conmigo?"
"¡Sí! ¿Por qué el tono de sorpresa?"
"…Porque creí que te ibas para el Norte como siempre. Y que mis vacaciones no van a ser nada elegantes a como estarás acostumbrada. Ya viste el bote que alquilé, es pequeño, modesto, mayormente será soledad y navegar, navegar, navegar."
"¿Qué parte de estar de vacaciones, en calma, en un espacio confinado contigo, ser las únicas dos personas a kilómetros de distancia crees que no me apetece?"
Podrick se sonrió, de repente emoción recorriéndolo, "¡¿En serio?! …No quería pedirlo porque…" se encogió de hombros, "…ya sabes, pensé que sería poco para ti."
"...Noo." pasó saliva tras unos instantes, "Por otra parte creí que no me lo pedías porque querías estar solo…y dejar conquistas en cada puerto."
Podrick se quejó bajamente, "Pero quiero estar solo…tus guardaespaldas siguiéndonos en otro bote de cerca no sé me apetece. Lo siento." Sansa se sonrió de repente maldadosamente, y la supo maquinando algo, "Mierda. A tu mamá le va a dar un infarto en cuanto se dé cuenta de esto."
Sansa se carcajeó, girándose y montándosele encima a horcajadas, "Ya la llamaré una vez que esté en altamar. Mi capitán."
Podrick se carcajeó, "Oh…me gusta como suenan esas dos palabras."
Sansa le masajeó los hombros y le subió una ceja, "Me refería a que tú me llamarás mi capitán."
Y risas y besos, y caricias.
Podrick estaba entusiasmado, podía ver problemas en el camino, pero estaba entusiasmado, no creía que la noche se pudiera colocar mejor, que su último verano antes de terminar la universidad se pudiera colocar mejor. "Mi capitana sólo si te vistes acorde."
"Por supuesto que dirías algo así." Le besó la nariz, "Y quien sabe talvez te de una o dos sorpresitas para que no nos embargue el aburrimiento…"
Podrick se siguió sonriendo, tomando las manos de ella en las de él, entrelazando sus dedos y quedándose mirándola. "¿No te arrepentirás de esto?" y respiró profundo cuando la sintió inclinándose a besarle cerca de la oreja.
"Bien, o esto destruye esta relación, o la fomenta más. Además, así matamos dos pájaros de un solo tiro. Ninguno de los dos tiene que preocuparse por terceros."
"Oh, tengo que cambiar los planes, ver qué tanto combustible más tendremos que comprar, provisiones. Asumo que querrás parar en más puertos de los que yo tenía previstos y el cronograma también cambiará…"
Sansa cerró su boca sobre la de él, "Mañana."
"No, espera, espera." Pod la interrumpió no evitando su cercanía, pero sí su beso. "En el Norte cuando no me reconociste estabas con Baelish en aquel restaurante..." La vio frunciendo el ceño. "Y lo sé, lo sé, no crees a tu mamá involucrada con que me olvidaras, pero yo creo que sí. Y creo que Baelish también está involucrado en todo esto de alguna manera. Ahora estoy más seguro de que no me olvidaste voluntariamente."
"Tú me estás olvidando voluntariamente."
"…Con la ayuda de tu mamá." La vio torciendo la boca ante eso, colocándose en pie y alejándose de él, Pod exhaló viendo las luces de los edificios aledaños oscureciéndose, "…Por supuesto, nada de esto interesará cuando te haya olvidado por completo."
"Pod, por ahora enfócate. Tienes que llevarme a un recuerdo en el que no pertenezca."
"¡Sí!"
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Sansa amaba todo lo que tuviera que ver con artes, danza, música, pintura, dibujo, teatro, poesía.
Teatro, por primera vez él iba a ir al teatro, y estaba invitando pues quería darle un detalle a ella.
La estudió cuando se quedó mirándolo de pies a cabeza. Y sí, había hecho un esfuerzo por lucir elegante, con ella tenía que hacerlo. En todo este tiempo Sansa le había dado consejos de cómo vestirse para diferentes eventos, reuniones, entrevistas de trabajo, como combinar sus atuendos. Y esta era la primera vez que tomaba la iniciativa de querer destacar haciéndolo totalmente solo.
La forma en que ella lo estaba mirando y sonriendo le dijo que hizo un buen trabajo. Uno muy bueno.
"…Te ves tan atractivo." Le dijo, rozándole el pecho sobre el traje, y dejándole un pico en los labios, tomándolo de los hombros mientras daba un paso atrás y lo volvía a mirar de arriba a abajo, "Tan elegante. Tan guapo."
Y sus palabras y reacción lo hicieron sacar incluso más pecho sonriente. Pod no le compraba flores, sino plantas que ya estaban floreciendo, y le pasó la pequeña matera que traía, "Tú estás divina, pero eso está demás decirlo, ya lo sabes." Para no dañarle el maquillaje, el beso que le dio se lo dejó en el hombro.
"Quiero tomarte una foto. Estás como para comerte."
Pod se carcajeó de la absurdidad, negándose apenado, pero ella ya tenía el celular afuera.
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"El problema es que no tengo dinero, como tú."
"Por favor, tampoco es que seas un don nadie. Vienes de una buena familia, criado en los mejores colegios y universidad. No es exactamente por no tener dinero que a mi mamá no le agradas."
"Pero supongo que unos cuantos ceros de más en mi favor no caerían mal tampoco."
"¿En verdad crees que a mi mamá le continúan agradando Joffrey y Harrold porque tienen unos ceros a su favor?"
"¿Quién es Harrold?"
"Harry."
"Oh. ¡Pues que le van a agradar si te trataron mal!" exclamó, talvez un poco más alto de lo normal a esas horas de la madrugada y de inmediato las amistades de Sansa miraron hacia ellos. "Sólo digo, apesta no caerle bien a tu mamá." volvió a exclamar, y vio a Sansa no comentando ni una sola palabra más que una disculpa.
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No, no se equivocó un ápice al haber leído a Catelyn Tully.
Quien educada tuvo la cara de decirle delante de Sansa que admiraba cuan responsable y autosuficiente era, que lo sabía una buena persona, pero que aun así y con todos sus logros no lo creía pareja para su hija. Sansa trató de pasar aquello con un comentario sardónico de que nadie nunca sería pareja suficiente para ninguno de sus hijos, pero la mujer tan solo se quedó mirándola fijamente. Y de frente le preguntó si esto era una jugarreta para desquitarse de ella al aún no haberle devuelto todos sus privilegios. Y que hasta ahora todas sus parejas se habían aprovechado de ella, y que aquí estaba sola cuando antes, en el Norte, había contado con el apoyo de su familia, y podía estar siendo mal influenciada. Y bien, Podrick decidió retirarse en ese momento.
No tenía interés alguno de hacer un drama o un show de sacar a la mujer de su error.
Y fue así que en menos de una semana pasó de estar emocionado de su relación con Sansa a sentirse de nuevo por el piso.
Para ese momento Sansa tenía llave de su apartamento, y él se había negado de lo contrario. Así que al escuchar que le metían llave a la cerradura, y la puerta no ceder fue y le abrió. Ambos quedándose mirando a los ojos por unos instantes.
"…Eventualmente entenderá lo que significas para mí."
Y Pod lo sabía, sabía que en parte estaba aquí por llevarle la contraria a su mamá, por molestarla. Había bebido, y ese era un mayor desquite, pues ella casi ni tomaba, y su mamá aun la creía experimentando con drogas y alcohol. ¿Y venirse a pasar la noche con él cuando su mamá había venido a visitarla desde el Norte? Leía por encima de ella.
"No te preocupes vine en Uber."
Sansa entró a su apartamento, dejándolo de pie en la puerta. Y tampoco era como si la fuera a hacer marchar. Más sí le dijo lo que opinaba de ella estar muy crecidita para andar con niñerías rebeldes, que antes esto empeoraba las cosas, y de paso hacía a su mamá pensar peor de él. Y que mejor él la llevaba hasta su casa.
Y luego, de la nada, lo tomó bruscamente de los hombros, "No voy a dejar que termines esto. Estás acostumbrado a relaciones sanas que lo crees muy normal. Yo nunca he estado así, ¿ves? Ya estoy llorando. Pero es porque tengo suerte de estar contigo, Pod yo te quiero." Y lo abrazó firmemente, y sip, estaba más tomada de lo que la creía si le estaba declarando por primera vez sus palabras de cariño sin ningún sentido.
Pod la sostuvo hasta que se calmó, abrazándola y diciéndole que no pensaba terminar las cosas entre ellos, que él también tenía suerte de estar con ella, y acompañándola en la cama hasta que se quedó dormida.
Y luego, él siendo él, rebuscó en el celular de Sansa, y llamó a su mamá, para que no se preocupara, y dejarle saber que estaba segura con él. Por todo lo que sabía Sansa había burlado a los guardaespaldas de su mamá y Catelyn no sabría dónde estaba. Y no se sorprendió en darse cuenta que fue así.
No se explicó a sí mismo tratándola de convencer de que sus sentimientos eran genuinos, y que no estaba con Sansa por interés…ya la mujer tenía sus ideas sobre él. Aunque todas erróneas, incluidas las que tenía de Sansa siendo un desastre aquí en Desembarco del Rey.
Sí, talvez había estado de fiesta en fiesta en su primer semestre. En sus primeros meses de libertad absoluta, pero si no conocía a su hija, ¿porque lo iba a conocer a él?
La mañana siguiente mientras desayunaban Pod preguntó con curiosidad, "¿Cómo es la relación con tu mamá? Cuando estás aquí y cuando estás en el Norte…"
Ella, pálida, se tocó la cara, obviamente aun con el malestar de la resaca, "Es…una buena relación, mayormente. Pero gracias a mi primer semestre en lo más profundo de su ser cree que sigo siendo irresponsable así le demuestre que no lo soy…Y de entre mi hermana y yo…pues siempre se ha esperado más de mí…Ella sabe que soy sensible, y cree que todo me afecta, de buenas y malas maneras. Y que últimamente solo reacciono de malas maneras."
"…¿Pero le has dado más razones para creer aquello?" preguntó.
Sansa pujó, "Ahí está el problema, me he comportado fantásticamente en estos dos años, talvez un tanto insolente por pedirle más dinero, pero eso es todo. Tú mismo ves que me va bien en la universidad, que me surgen trabajos, que no soy problemática…Ya ni salgo tanto con…las malas amistades que tenía antes, y ni que hablar de las drogas."
Pod asintió lentamente. Talvez lo que su mamá quería era tenerla en el Norte, pero aquello no lo iba a decir, "Las cosas entre nosotros no van a funcionar si decides demostrarte ante ella rebelde por esta relación…dándole una razón más para su disgusto. Todos sabemos que yo no soy para ti, pero tu mamá no va a pensar mejor de mí si le das todas las razones contrarias…va a creer que yo soy tu mala influencia."
"Lo sé, Pod, lo sé. Anoche fui tonta e impulsiva. Pero ahora mismo no la puedo ver ni en pintura."
Y Pod se sorprendió al verla empezar a llorar nuevamente, lo que invariablemente lo incomodaba.
Y de repente le llegó la realización, "Espera, un recuerdo de mi pasado…algo recóndito en el que esconderte." Podrick cerró los ojos fuertemente y se centró en un recuerdo al azar, cuando los abrió nuevamente estaba en un salón de clases. "Oh no." Se dijo, viendo a Sansa también estudiando sus alrededores y mirando a la profesora para sutilmente moverse a un lado y dejarlo solo en frente de la clase entera.
Pod miró al tablero detrás de él, el salón, sus compañeros y de nuevo a la profesora, quien lo apresuró para que hablara. Y frunciendo el ceño y por haber leído el título en el tablero sabía más o menos qué tenía que exponer, con curiosidad notando el nerviosismo y pánico apoderándose de él al ver a Sansa mirándolo expectante y un grupo de sus compañeros mirándolo con caras burleteras, se sintió sudando y al abrir la boca se escuchó tartamudeando, eso no fue algo que se esperara.
Podrick vio a Sansa entrecerrándole los ojos a los que se burlaban bajamente y Pod miró a la profesora, sacudiendo la cabeza. Sí, ella había sido una mala profesora. Y no viendo para qué quedarse dejó el salón de clases en un afán.
Sintió a Sansa siguiéndolo prontamente y cuando estuvieron alejados se giró hacia ella, "Ahooo…ahora…mie….mier…¡mierda!" se dijo, notando que el tartamudeo no lo dejaba.
"¡Nunca me contaste de esto!" Sansa exclamó.
Y Pod se encogió de hombros, "No…no…no…se mmmmmme…ocurrrrrr…" ella podía llenar el resto. Y la vio mirándola entre burla y compasión, lo que le hizo girarle los ojos.
"Quiero decir…¡eres carismático y tan seguro de ti que esto me toma por sorpresa!"
"Est…tu…tubbbbbe…en ttttte…te…terappppp…mie…mierda."
"Ok, ok, cálmate, entiendo."
Y se la esperaba abrazándolo o teniendo algún gesto cariñoso, pero ella continuó manteniendo su distancia y mirándolo con curiosidad, "¡¿Qué?!"
"¡Eras tan lindo de niño!" Sansa se carcajeó.
Pod hizo malacaras mientras caía en cuenta que tendría en ese momento ocho o nueve años. Y fue en ese momento en que notó estaba a una mucho menor altura que ella, "¡Gggggah!"
Sansa se carcajeó. "¡Eras adorable!"
"To…todavvvvvvía lo sssssss…¡soy!" si le iba a dar algo para que se burlara era preferible que fuera esto.
"¡Es tan raro verte así!"
"Supongo que sí." Y sí, ella lo estaba mirando diferente, con burla, pero también con adoración, de repente Pod vio el mundo oscureciéndose y se apuró a dejar una parte de ella enterrada en este recuerdo, lanzándose hacia ella y abrazándola fuertemente, la cabeza quedándole a la altura entre sus senos y le dio gracia aquello mientras la sentía tensándose incomoda.
¿Y ahora qué? Se preguntó cerrando los ojos fuertemente y centrándose en ella y este recuerdo.
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El sonido de una puerta siendo azotada los despertó a ambos, haciéndolos brincar asustados. Y no fue un sueño si ella también lo había escuchado, acabó de sacar la mano de debajo de la delgada camiseta que ella estaba usando mientras ambos se miraban extrañados. Podrick deseando por algún arma para salir a ver si la estaban robando. Sansa siendo más práctica y no saltando a conclusiones, en un afán tomando el celular del nochero y segundos después colocándose en pie.
"Oh. Es mi mamá."
Se le fue informado, lo que lo hizo quejar bajamente. Y aunque no estaban desnudos sí estaban ligeros de ropa. Ambos vistiéndose rápidamente y por la cara de Sansa se imaginó que esto no era algo que quería enfrentar. Cuando la fue acompañar ella se negó, empujándolo hacia atrás, diciéndole que lo esperara y cuando se fue a negar ella bajó la mirada haciéndole notar la erección que aún se marcaba un tanto sobre su jean.
Ella se marchó, y Pod tan solo se sentó en la cama, sintiendo ansiedad. Mentalmente repasando como habían sido encontrados; ambos en ropa interior sobre el tendido, pegado a ella desde atrás, su mano dentro de la camiseta de ella, cómodamente tomándola de un seno desnudo. Podía ver porque a su mamá le disgustaría aquella imagen, sobre todo cuando estaban bajo su techo. Respiró profundo y exhaló. Moviendo los pies y apretando los muslos para que se le acabara de bajar la erección.
De repente notó un par de objetos más comprometedores que la posición en que los habían encontrado, sobre el otro nochero a simple vista de todos había un tarrito de lubricante, y dos juguetes sexuales que no habían usado más temprano gracias al calor y a Sansa ponerse a hablar por teléfono con una clienta dejándolo quedar dormido. Ahora aparte de ansioso, también se encontró angustiado, quejándose y lanzándose hacía los objetos, rápidamente abriendo el primer cajón del nochero y barriéndolos con su mano hacia el interior.
Qué primera buena impresión…pensó mortificado.
Bueno, la mamá ahora sabía que al menos trataba de complacer a Sansa, pensó y se quejó ante el pensamiento absurdo.
¡Mierda, mierda, mierda! ¿Ahora con qué cara miraría a la mujer? Azarado empezó a dar vueltas por la habitación, extendiendo el tendido y después de un par de segundos se le abrió la mente, tomando el celular que Sansa había dejado, y en una de las cámaras la vio hablando con su mamá, pareciendo que la regañaban a ratos, y ella se defendía a otros. Tan solo por tentación le colocó el sonido y aunque este llegaba entrecortado podía hacerse a una idea de lo que se estaba diciendo.
"Sí…bueno, no. Oficialmente no es mi novio. Pero sí estamos juntos."
"Cielos, Sansa," dijo la mujer sacudiendo la cabeza y alejándose un tanto, continuando paseándose por la sala. "¿Entonces qué es?"
Ninguno de los dos se refería al otro como el novio de o la novia de, lo cual era ridículo viendo que ya iban para un año juntos. Y ella sí era su novia, y sabía que también pensaba en él en esos mismos términos…
"Oh vamos, que hasta me imagino a los poteros del edificio y a los guardaespaldas informándote que estoy metiendo hombres al edificio."
"Ay, Sansa." Se tocó la frente.
"¡Y no lo estoy haciendo! ¡Es solo él! …Mira, esta es la experiencia universitaria, de la vida. Es totalmente normal, no sé porque estás haciendo un espaviento de esto."
"Lo es, pero eso no era lo que esperaba encontrarme cuando me decidí a llegar de sorpresa."
Pues sí que había sido una sorpresa.
"Lo siento. Y aun así creo que no estarías reaccionando de la misma manera donde fuera alguno de mis hermanos…o Arya."
"¡Por supuesto que estaría reaccionando igual! Este apartamento es de tu tío y no creo que a él le agradaría que lo irresp–"
"¡Ugh! No. Suenas como las nanas. Nunca has sido tan retrograda y sé porque lo estás haciendo ahora."
Y Podrick no quería tener más razones para mortificarse, más bien apagó la pantalla, e inquieto e incómodo decidió dejar su escondite, no dejando lidiar a Sansa con todo esto sola. Se lavó la cara, se pasó agua por el cabello, y donde su barba estuviera más corta se vería mejor presentado, pero nada que hacer ahora, tomó aire e hizo su camino hasta la sala, la mirada de Sansa bajando disimuladamente y queriendo hacerlo girar los ojos.
"Madre, él es Podrick. Podrick mi mamá, Catelyn." Podrick saludó a la mujer de mano, de paso disculpándose y diciéndole que sentía conocerla en esas circunstancias. La mujer mirándolo de pies a cabeza y con cara de pocos amigos. Y después voluntariamente Sansa ofreció su pesadilla, "Me voy a ir a acabar de arreglar, así podemos ir a almorzar a algún lado…y conocernos mejor."
La próxima hora fue de las más incómodas de la vida de Podrick.
"¿Payne? ¿De los Payne del Oeste?"
Sansa y él compartiendo una mirada, "Sí. Pero mi relación con el resto de la familia es escasa." Podrick murmuró, ausentemente y sin entusiasmo jugando con el tenedor y la comida aun en su plato.
"De hecho conoces a Pod de antes, mami. Cuando estuvimos en las Tierras del Oeste. Él fue uno de nuestros guías/chofer/guardaespaldas."
Podrick vio a la mujer sorprendida ante aquello, y darle otra barrida desaprobatoria con su mirada.
"¿No era muy joven en ese tiempo?"
"Pod es tres años mayor que yo, así que en ese tiempo era casi un adulto. Y por eso los tres trabajos compilados en uno."
Pod decidió interceder, "Y prácticamente fue de guía, Sansa exagera."
"Bueno sí. Pero fue Pod quien nos llevó a mis hermanos y a mí a todos esos parques de diversiones mientras ustedes los adultos trataban negocios."
"Mayormente fue idea de Tyrion." Volvió a interceder.
"Y fue el primer trabajo de Pod."
Catelyn asintió, "¿Y todavía continúa siendo chofer y guardaespaldas? …Pregunto porque ser guardaespaldas es peligroso, aunque me agrade saber que mi hija está en buenas manos."
Pod estaba seguro por las líneas duras en la boca de la mujer, por la frialdad en su mirada de que no lo aprobaba, él decidió darle una sonrisa fingida. "De hecho no. Aunque sí diré que encontré interés en lo de ser guardaespaldas, tanto que me influenció para saber qué hacer después de mi vida."
"Sí, Podrick quería meterse de lleno en ese tipo de trabajo, incluso lo hizo por un año después de que prestó el servicio militar, donde descubrió una línea de trabajo que le llamó la atención, pero lamentablemente la carrera que le agradó no estaba financiada por el ejército."
"Necesitaba conseguir dinero así que pasé varios años de aquí para allá, trabajando y buscando qué más hacer de mi vida." Y a él no le agradaba dejar caer nombres para impresionar, pero en esa historia era necesario, "Estaba trabajando para Tyrion aquí en Desembarco del Rey cuando se dio cuenta de mis circunstancias y consiguió a alguien que me guiara para terminar de hacer unos cursos y contar con los requisitos para entrar a la universidad."
"Pod quiere trabajar en el campo de la domótica para apoyar a la gente que trabaja en el campo de la seguridad. Desarrollar herramientas para ayudarlos más con sus trabajos. No solo seguridad personal sino también de empresas…"
Y aunque aquello era verdad, Pod se sintió como si los dos le estuvieran vendiendo la idea a la mamá de ella, lo que lo incomodó. Y tampoco fue tan sencillo como Sansa lo explicaba, pero en general esa era la idea.
"Pod es tan buen estudiante que obtuvo una beca completa y la ha logrado mantener. ¿Sabes cuán difícil es eso en esta universidad?"
"Oh, eso es impresionante. Felicitaciones."
Podrick por fin vio a la mujer impresionada en cuanto algo y de repente vio a la mujer quedársele mirando a Sansa por unos segundos y después a él, su ceño fruncido marchándose y brindándole la primera sonrisa cordial. Pero él continuaba incómodo. Sabía que nunca sería suficiente para alguien como ellas.
"Pod es quien me ayuda con las materias de números. ¿Nunca te preguntaste como me iba de bien si en el colegio fui un desastre?"
"Bueno saber que no haces trampa."
Y los tres compartieron talvez la primera sonrisa grupal.
Catelyn exhaló, "Siento si fui descortés en un inicio. Pero ambos deben comprender…me llevé una sorpresa."
Para nada agradable, Pod asintió, sonrojándose, Sansa también.
"Bueno, y si no es mucho preguntar, ¿Cuánto llevan juntos?"
"Casi un año." Pod contestó, yendo por la mano de Sansa, y de inmediato vio el rostro de severidad de la mujer regresar. Y lo reconoció, reconoció que unos instantes atrás ella creyó que él era algo pasajero y sin importancia para Sansa. Pero casi un año juntos era demostrar que no era así. Podía ver las alarmas saltando en su cabeza.
"Mmmm. ¿Has estado escondiéndome esto por un año Sansa?"
Y de nuevo el tono de reprobación.
"…Yo…deseaba que fuera privado mientras las cosas se daban. Sabes como todos ustedes se ponen cuando salgo con alguien nuevo."
"¿Por eso decir que no son novios cuando evidentemente lo son? ¿O es que acaso las cosas funcionan diferentes en estos tiempos y estoy terriblemente desactualizada?"
Mientras Sansa contestaba, Pod miró nuevamente al reloj, y las dejó hablar por unos momentos más, no entrometiéndose en la conversación. Leyendo entre líneas acusaciones y defensas, diferentes formas de ver el mundo. Y aunque comprendía que la mamá de Sansa tenía razón en su desconfianza, en su incomodidad de haberlos encontrado como lo había hecho… era imposible colocarse de su parte.
"Lo último que deseaba era tu queriéndolo saber todo, mandándolo a investigar, mis hermanos queriendo dar su opinión, espantándolo."
Tener una familia grande y unida tiene sus pros como sus contras, más son los pros, pero no hay mucha privacidad, la recordaba diciéndole una vez. "Lo siento," las interrumpió pasados unos minutos, "tengo que irme a alistar para mi trabajo, y Sansa, tienes una clase en cuarenta minutos." Y aquella era una salida fácil y lo sabía. Después de unos momentos estaba despidiéndose de la mujer de mano, y Sansa de él de un pico en los labios, y una mano en la mejilla, haciéndolo sonrojar.
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Ya en la noche y dejando su trabajo escuchó una voz burletera detrás suyo.
"Creo que ya es hora de enseriar las cosas entre nosotros."
Pod se giró hacia Sansa sonriéndose, "…Bien, pues es tu culpa. A cada rato te pregunto si ya somos novios y siempre te niegas. Supongo que oficialmente ya lo somos, ¿No?" y ella llegó hasta él tomándolo del brazo. "En un solo día consigo novia y me presenta a su mamá. Siento que me cogieron desprevenido." Bromeó, "Y para colmo de males, qué primera impresión." Escucharla riéndose lo hizo sacudir la cabeza. "Dejaste tus juguetes afuera, ¿estás al tanto de ello?" Y por la forma en que frunció el ceño, y tras un momento se tensó, se sonrojó y se quejó bajamente, le dejó saber que había olvidado aquello por completo.
"¿Los vio?" se atrevió a preguntar, queriendo morirse.
"Sería bastante ingenuo pensar que no." Y Sansa se volvió a quejar. La sonrisa de Pod se borró de su rostro tras unos momentos, y estaba seguro que le iba a borrar la de ella, "…No creo que a tu mamá yo le haya agradado, y no solo por la forma como nos encontró."
"…Es bastante protectora y exigente. Pero no es a mi mamá a la que le tienes que agradar sino a mí. Además, ella es así con todo el mundo, no te preocupes."
Oh, pero lo hacía. "Dudo que a ella no le agradara Hardyn del Valle, Baratheon Lannister de–"
"Párale." Y Sansa nunca lo había interrumpido de aquella manera, la sintió apretándole el brazo, "Nunca me encontró en la cama siendo manoseada por ninguno de ellos, su disgusto es entendible."
"Sí, eso lo entiendo. Pero me refiero más a mi procedencia."
"Bien, le he estado explicando cuanto significas para mí y que eres una buena persona. Se va a quedar por una semana y desea invitarnos a cenar uno de estos días. ¿Le digo que sí?"
Pod se quejó bajamente, "¿Qué más podrías decirle y yo quedar bien?"
"Nada."
"…Entonces está arreglado. Cena uno de estos días." Algo que temía, pero lo hacía por Sansa. Llegaron hasta su moto y la miró, "Ella probablemente reprobará que te montes en una."
Sansa recibió el casco, "¿Algo chistoso e irónico?" le preguntó, sentándose detrás de él y tomándolo de la cintura, "Los informes sobre ti y que tenía novio le estaban llegando directamente a mi tío Benjen y a mi hermano Robb, quienes tras verificar la información decidieron no comentarle nada para no irla a preocupar."
"Sé que tú eres tú, y tu familia tu familia, pero eso de informes se me hace bastante exagerado."
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"¿Has considerado hablarlo con alguien?"
"¿Quieres decir terapia?"
"¿Si?" preguntó, porque, aunque no era desaprobación lo que escuchó, sí había cierta duda, "Es bueno recibir consejo cuando uno lo necesita…Si lo deseas te contacto con mi terapeuta."
Pod se sonrió burletero por la intención, "Algo me dice que cobra esta vida y la otra." Y ella después de sonrojarse le sonrió de vuelta.
"Siempre puedes buscar uno más económico."
"Déjame lo pienso."
Pod frunció el ceño,sí, estaban huyendo para ocultarse en otros recuerdos.
De repente se encontró en un campo al aire libre, en frente de una pequeña laguna, en la casa de sus tíos en la que había crecido. La mujer al otro lado de la línea hablando.
"Escuché que tus tíos accedieron a darte la parte de tu padre que te corresponde una vez que cumplas la mayoría de edad. Felicitaciones. Nunca creí que tus tíos lo harían."
Su mamá. Y Pod se sintió mal nuevamente, de repente recordando esto que había estado enterrado en su ser.
"La transportadora, asumo la casa campestre, y el dinero en sus cuentas, ¿verdad?"
"Con el dinero de las cuentas fue con el que me pagaron el internado."
"Tus tíos sí que son tacaños."
"…Al menos se quedaron conmigo." Y aunque lo trataban con respeto y cordialidad tampoco era una relación cercana, prácticamente solo los veía cuando salía a vacaciones, y eso, porque mantenían viajando.
"Mmmmm, yo no habría podido mandarte a esos colegios…lo sabes."
Él no había necesitado un colegio caro, si su mamá hubiese querido quedarse con él lo habría hecho, "La transportadora está al borde de la quiebra, y en los planes está vender la casa para pagarme la universidad."
"Esa es una linda casa."
"Sí, me da pesar deshacerme de ella…pero necesito el dinero." Y Pod sabía que lo llamaba para eso, para pedir su tajada. Continuó tratando de contener su impotencia, de esconder su enojo.
Y de repente la presencia de Sansa al tomarlo del brazo y hacerle saber su presencia lo conmocionó.
Pod se recordaba diciéndole a su mamá que una vez que la parte económica estuviera solucionada la llamaría. Nunca lo hizo, pensó, mientras le colgaba y se mantenía la mirada con Sansa.
Ninguno de los dos diciendo nada por varios momentos.
"Sé que no lo hablamos mucho, pero me llama la atención que pudieras mantener a flote la transportadora."
"Pues no yo. Los contadores. Y sabes que aún y ahora apenas si se puede mantener por sí misma."
"Y no vendiste la casa."
"Alquilarla me ayuda a mantener la transportadora, lo sabes."
"Aun así me impresiona que no tomaras el camino fácil con ellas."
"Mmmm…" Sansa nunca había sido ambivalente en cuanto a todo esto, incluso le había propuesto hacerle un préstamo que a ella le pareció algo mínimo pero que a él lo dejó boquiabierto, pues dicho préstamo habría sacado a flote la compañía por un buen tiempo. Y esa fue una de las pocas veces que quiso aceptar su ayuda económica, pero al final no lo hizo. "Me avergonzaba contarte que mi mamá quiso sacarme dinero…" miró a su alrededor y exhaló, "Por eso tampoco nunca le conté con quien salía, me preocupaba que quisiera salir al tabloide más cercano. O empezara a hacer exigencias. Aunque me gustaría pensar que no es así…la verdad, ni siquiera sé cómo es. Nunca me ha dado por averiguarlo." La miró y le sonrió, "Tu sí te sacaste la lotería con la familia que te tocó."
"Lo sé."
"Y a pesar de la infancia que tuviste resultaste ser maravilloso como persona. Sabes que admiro eso, ¿verdad? Que estoy agradecida por haber dado contigo…"
Pod se sonrió, tocándole la nariz y queriendo evadir el tema, "Suenas como cuando estás bebida. Ven, vámonos a otro recuerdo de mi pasado."
"¡Pero uno alegre!"
"Créelo o no me siento bloqueado. No puedo pensar en nada alegre, tan solo estamos a la deriva de mis recuerdos."
"Llévame a algo en lo que me pueda burlar de ti, entonces."
"¡Ja! No."
"Por favor."
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"El paciente se salió del mapa neuronal."
Catelyn levantó la mirada cuando escuchó a los asistentes de Owen hablando entre ellos y después despertando al doctor para informarle lo mismo que acababan de decirse.
"Cómo usted dijo, ya lo empezó a hacer, está brincando a otros recuerdos que no están en el mapeado que se trazó."
Owen asintió, bostezando, "¿Cuántos recuerdos?"
"Tres o cuatro, apenas está comenzando."
"No esperemos que lo haga más," miró la bandeja a su lado y tomó la inyección ya dispuesta sobre ésta, verificó la cantidad que le estaría aplicando y asintió, pasándole el inyector a su enfermera.
Catelyn los vio mirando hacia una maquina para después de unos momentos asentir, el técnico que la manejaba señalando algo en ésta, "Listo, ya se ha creado un cerco. No volverá a suceder."
Su atención pasó de la sala al hombre que mandó Tyrion, a unos metros de ella dormido y roncando bajamente.
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Pod de repente se encontró de nuevo como uno adolescente, en su habitación y debajo de las sábanas masturbándose. Sansa aún con la expresión de burla del recuerdo anterior del que venían. No le tomó mucho para darse cuenta de lo que hacía en medio de la oscuridad.
"¡Pod! No tienes vergüenza." Lo reprendió fingidamente.
Y Pod se sintió no deteniéndose, "Por favor, como si no te gustara."
"Er…te ves como joven para mi gusto. Creo que con esto en el mundo real podría ir a parar a la cárcel."
La vio estudiando su habitación de adolescente. Los posters gigantes de las dos modelos rubias la hizo detenerse y levantar una ceja, "No sabía que me gustaban las peli rojas hasta ti."
"Mmm." Sansa en ese momento brincó haciéndose a un lado cuando la puerta fue abierta de par en par. Una mujer madura asomándose, gritando y volviendo a cerrar.
"¡Tía no!"
Y Pod se acostó boca abajo, enterrando la cara en la almohada, a sus oídos le llegó el sonido de las carcajadas de Sansa mientras él se sentía tan mortificado como cuando todo esto sucedió.
"¡No fue chistoso! ¡El momento más mortificante de–"
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Toda su vida Pod había aprendido a no esperarse nada de su mamá. Qué se podía esperar de la mujer que prácticamente lo abandonó de niño, pero que tenía la desfachatez de llamarlo o escribirle de vez en cuando. La había visto cuatro veces en los últimos cinco años. Y quería verlo en éste ya que estaría de pasada en Desembarco del Rey por dos días gracias a su trabajo.
"…Has estado extraño los últimos días. Más callado, casi triste, ¿qué te pasa?"
Y Pod la verdad ya estaba acostumbrado a aquel peso y dolor mudo en lo profundo de su ser, que le sorprendió que Sansa notara su desanimo.
Así que le contó que su mamá se había vuelto a colocar en contacto con él, y a ella le pareció maravilloso, aunque la sacó de su error rápidamente. Aun así, ilusa y entusiasmadamente se dejó llenar la cabeza de las bobadas de Sansa sobre hacer los rencores a un lado y hablar frente a frente para intentar obtener un nuevo inicio…sí, se dejó lavar la cabeza. Se dejó llenar de optimismo, y de expectativas.
Y su corazón quedó hecho añicos cuando a última hora su mamá le avisó que no se podrían ver pues surgió un problema en su trabajo que había que solucionar inmediatamente, y tuvo que dejar el viaje de lado.
"Talvez el próximo año."
"Sí, talvez…" Contestó decepcionado, para rápidamente dejarse llevar, "No. ¿Sabes qué? Mejor no. Ya dejémoslo así." Y colgó sin esperar respuesta, pero la verdad era que quería continuar hablando, decirle que si no le había importado cuando niño para qué seguir buscándolo ahora de adulto, pero el nudo en su garganta no lo dejaría ni dar palabra.
Así que se tragó sus emociones en cuanto a ella como estaba acostumbrado a hacerlo. Tratando de ignorar lo sucedido y no pensar tanto. Y solo contestándole a Sansa mediante mensaje de texto porque sabía que se le haría imposible hablar sin ir a explotar. Tan solo le mandó un 'no quiero hablar del tema' cuando ella siguió haciendo sus preguntas de que como así que ya no iba a ver a su mamá. De hecho, se inventó otro turno de trabajo para no tener que verla.
Talvez era tan transparente que tuvo a Sansa tocando a su puerta esa noche. Una y otra vez, diciéndole que le abriera que sabía que estaba adentro, que desde afuera las luces se veían encendidas. Y cuando a través de la puerta empezó a hablar sobre lo difícil que debía ser para él le abrió con un solo pedido; que no dijera nada. Que no quería hablar del tema. De nada.
Ella traía comida y una botella. En silencio comieron, él queriendo ignorar su presencia, pero no pudiendo. Y Pod ya había tenido unos cuantos tragos, y no vio porque no un par más.
Sansa también traía un maletín pequeño y supo una muda de ropa en éste. Y para sus adentros pujó sonriéndose.
Ella apegándose al pedido de no decir ni una sola palabra y metiéndose a la cama con él, "No quiero tu lastima." Le dejó saber cuándo la sintió besándolo en la cabeza y acariciándole el cabello, ¿para calmarlo?
"No es lástima."
Y Pod creyó ya haber lagrimeado lo suficiente, pero tras unos minutos volvió a empezar a hacerlo silenciosamente. Y Sansa no hizo más que abrazarlo y permanecer a su lado sin decir una palabra, lo que lo hizo llorar más abiertamente. "Todo esto es tu culpa," dijo, aferrándose a ella más fuertemente mientras se trataba de controlar y no continuar sollozando, aunque falló terriblemente.
"Lo sé. Lo siento…Supongo que siempre espero lo mejor de las personas."
Y lloró como un niño hasta que no tuvo más qué calmarse. "No sé para qué sigue llamando y apareciendo de vez en cuando si obviamente no le importo…" y esperó porque Sansa dijera algo, pero no lo hizo. ¿Qué podía decir? Ella tan solo le acarició la cabeza y lo besó en esta. "¿Qué clase de persona no quiere a su propio hijo?" Y volvió a llorar, sorprendiéndose de sentirla sollozando junto con él. "Nooo," se quejó, no quería hacerla llorar por eso, que lo viera tan débil…y esperaba que no juzgaba, sabía que no juzgaba.
Abrazado a ella se quedó dormido.
"Estoy bien." Le dejó saber la mañana siguiente, y era verdad, sentía calma, "Gracias por haberte quedado conmigo." La mano de ella acariciándole una mejilla o jugando con su cabello entre sus dedos. "Yo nunca…Creo que nadie más que tu sabe cuánto me duele todo esto." Y Sansa se acercó y le dejó un pico en los labios, ninguno de los dos cerrando los ojos.
Pod se sintió despertando de sus recuerdos nuevamente.
"Para el momento en que te dejé en la universidad esa misma mañana ya te amaba." Sansa le sonrió tristemente y Pod exhaló, "Hasta este momento no estaba tomando lo nuestro en serio," le dejó saber, "para mí mayormente era diversión y pasar el tiempo, en lo más profundo de mi estaba el ser cuidadoso porque, aunque eras una niña rica y mimada no eras como los otros niños ricos y mimados que yo conocía y todo esto me podía venir a estallar en la cara en cualquier momento. Siempre me decía que las cosas no podían continuar siendo así de buenas entre nosotros, que una mañana tu despertarías y recapacitarías de estar perdiendo el tiempo conmigo."
"Nunca lo hice."
Pod sacudió la cabeza, queriendo ignorar esas palabras, concentrándose en el recuerdo de ellos dos esa mañana y la noche anterior. De Sansa consolándolo, estando ahí para él. Su calor, el abrazo firme y cariños que le dejaban saber que ella de algún modo también lo quería. "Sólo un recuerdo. Sólo un recuerdo. Tengo que recordar este momento. Déjame quedarme con este recuerdo. Sansa me quería, la única que me ha querido bien. Sólo un recuerdo. Pod tienes que recordar este momento." Y de repente estaba llorando nuevamente, no pudiendo creer que la perdida de este recuerdo le viniera a doler tanto.
La tomó de la mano, y pensó en uno de los recuerdos no de su pasado, sino en uno de esos que ya habían sido borrados, ver si de repente podían ocultarse allí…nada sucedió.
Frunció el ceño. Nada llegando. Pensó en otro recuerdo anterior a ella, y nada sucedió.
¿Ya no podían huir? Pensó frustrado y decepcionado. ¿O era por esa misma decepción que ya no podía luchar más?
Sansa lo miró en ese momento dándole una sonrisa triste, "No pasa nada, todo estará bien. No nos han encontrado en los recuerdos de tú pasado, ¿verdad? Estamos bien. Me recordarás en la mañana, e irás al Norte a buscarme, me contarás de todo lo nuestro y comenzaremos desde un inicio."
"No, eso no va a suceder." Pod la corrigió pensando en sus palabras, queriéndose grabar todo esto en la mente. "La cagué. La cagué. Nunca debí haberte olvidado. Lo siento." De repente se encontró repitiendo esas palabras y llorando desconsolado hasta que todo desapareció, incluido él.
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"Jon no pudo venir, pero sí lo hicieron Robb y mi tío Benjen. ¿Deseas conocerlos?"
Y así ninguno lo hablara sabían que aquello era importante, más con la paz y seguridad que habían conseguido en este último mes de relación donde ambos sentían esta se había asentado, "¿Deseas que los conozca?"
"Sólo si tú lo deseas."
Y Podrick se sintió mal, "No lo deseo. Tu familia me intimida."
Sansa se burló, pues sabía que el comentario de Pod era en parte verdad, en parte por divertirla, "Sabes, no somos la mafia del Norte…"
Podrick se rio con ella, estudiando si su negativa la molestaba, y vio que pareció fue desanimarla, "Qué le contesto a tu hermano cuando me pregunte ey, ¿no eras el tipo que nos estuvo llevando de lado a lado hace diez años en Casterly Rock?" eso, y si lo recordaba. "Ciertamente no seré lo que se estarán esperando cuando les menciones que les quieres presentar a alguien…" y de todos sus hermanos la recordaba a ella siendo la más creída de todos, pero eso no quitaba que los otros no lo fueran, que no tuvieran estándares altos en mente para ella…
"No digas bobadas, les agradarás. A todo el mundo le agradas Pod."
Pod evitó quejarse y después de unos momentos le asintió dando su mano a torcer, "Ok, los conoceré." Dijo, pero vio la sonrisa de ella desaparecer mientras lo miraba fijamente, leyéndolo por encima.
"…No, está bien. Sé que es incómodo para ti."
Pod se quejó bajamente al ella hacerle el brazo a un lado y dejar el mueble, "Lo es. Pero eso no significa que no me importes…"
"Sé que te importo. Y está bien. En una próxima ocasión talvez."
"Sansa." Llamó su nombre, pero ella continuó su camino sin hacerle caso. "Sansa."
De repente se encontró a mitad de pasillo en el apartamento de ella, oscuridad cerrándose encima de él, una foto familiar grande llamándole la atención, "No…...la cagué. Debí de haberme quedado con mis recuerdos, ¿cierto? Si me hubiera quedado en el Norte, y hubiera tratado de explicarte todo, todo lo que éramos y significábamos para el otro…Si me hubiera quedado y te hubiera contado cada pequeño detalle de lo nuestro…"
"…Y si hubieras comprendido…talvez le hubieras dado una oportunidad a lo nuestro, ser felices de nuevo, y…¡No!" No podía pensar en los si, no se podía hacer eso a sí mismo. Era mejor enfrentar la realidad.
Y en la realidad ya todo estaba perdido, ¿verdad?
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Las cosas que Pod notó ese semestre fue que los problemas entre ellos por las diferencias sociales casi y desaparecieron por completo.
Por cuenta propia ella le contó que su mamá aún se negaba a devolverle todos sus privilegios económicos, aunque era absurdo cuando ya hacía dos años de su error cometido. Y esta vez Pod sí estuvo de parte de Sansa, ella se había demostrado responsable todo este tiempo, era excelente estudiante y él no veía porque Catelyn le continuaba imponiendo el castigo. Pero Pod tampoco se consideraba ser quien para hablar sobre todo esto, así que mejor se quedó callado.
También notó que ella se fue alejando de sus amistades, cuando le preguntó sobre no estar saliendo todas las noches como antes, ella simplemente se encogió de hombros, contándole de los planes que tenía con Margaery para esa semana, y que de aquí en adelante sólo iba a contar con las personas cuyas amistades sabía eran genuinas.
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Sansa se sonrió, un tanto incomoda, "¿Qué haces?"
"Tienes ojos preciosos, solo quiero quedarme mirándolos." Estaban acostados de lado, casi frente contra frente.
Sansa se sonrió, "Llevas como dos minutos así y se me hace extraño. Al menos hablemos de algo."
"Son tan cristalinos, así como ahora cuando el sol te está dando de frente, hay amaril–" la vio creyendo que se burlaba de ella y no era así. La detuvo cuando se fue a colocar en pie, "Un momento más."
"¡Pod!"
La soltó, sonriéndose, "Eres tan poco romántica."
"Y tu tan cursi, la verdad." Comentó burlándose y volviendo a acostarse al lado de él, manteniéndole la mirada. "Los ojos son las ventanas del alma, ¿no?"
"Eso he oído."
Y de nuevo silencio, "…Entonces, cuando tienes mirada de picardía en qué piensas." Y él le puso el dedo sobre la boca para hacerla callar, lo que le ganó un quejido de indignación y una mordida dolorosa y maldadosa en dicho dedo, "Nunca nos hemos emborrachado juntos. Deberíamos emborracharnos juntos para ver que bobadas dices o haces."
"…Soy borracho de los que se quedan callados y perdidos en sus pensamientos. Aburrido. A veces demasiado emocional. No creo que sea chistoso para ti lidiar conmigo." Exhaló, "además si mis cursilerías te fastidian estando sobrio solo me puedo imaginar las cosas que te diré borracho."
"Exacto."
La sonrisa se le borró a Pod de los labios, "Sansa, estoy cansado. Esconderte en mis recuerdos no creo que haya funcionó. Huir no funcionó."
Sansa exhaló, "Creo que entonces lo mejor es disfrutar del poco tiempo que nos queda juntos."
"¿Y cómo se hace eso?" preguntó con tono de ironía, pero la verdad solo deseaba aceptar aquella propuesta.
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"¿Conseguiste novia mientras yo estaba en el Norte?"
Pod se sonrió ante su saludo después de casi dos meses de no estar frente a frente gracias a las vacaciones, "Nah. Se me fue explícitamente prohibido." En cuanto estuvieron lo suficientemente cerca se abrazaron, disfrutando de la sensación.
"Me agrada que seas un niño que sigue órdenes." Sansa le respondió, buscando su boca y compartiendo un corto beso. Cuando se soltaron Pod le ayudó con la maleta de rodachinas, y lo siguió al carro mientras dejaban detrás de ellos el aeropuerto.
