Mientras tanto en el Norte.
La impaciencia era uno de sus defectos, y Arya simplemente no se había podido cruzar de brazos a esperar que Sansa dejara su habitación el día siguiente; probablemente no lo haría sino hasta tarde y Arya no podría esperar tanto. Así que con cuartada en mano hizo su camino al interior de la habitación de Sansa, encontrándola dormida, con la cabeza debajo de una almohada y roncando bajamente ausente de lo que pasaba a su alrededor.
Dar con el diario fue sencillo, visible sobre el nochero y debajo de una bufanda y Arya se lanzó hacia éste de inmediato, a medio camino diciéndose que no podía ser tan fácil y al abrirlo se dio cuenta que muy pocas estaban escritas y que las primeras fechas situaban el inicio de este diario en su viaje a Braavos. O sea, ya después de haber borrado de su existencia a Pod.
Aun así a Arya le causó curiosidad lo que podía encontrar en este, y gracias a la ventana abierta y a la luz mermada proveniente de una farola más que del amanecer que ya se daba Arya leyó rápidamente, y la primera entrada hacía alusión a temer aquel viaje, no solo porque su puto estado de ánimo no estaba como para viajes por Essos sino porque temía el tener que compartir un proyecto bajo la supervisión 'de nada más y nada menos que mi querida y adorada hermana.' El sarcasmo retumbando en la mente de Arya.
'Todo esto es una mala idea, pero mamá sigue insistiendo. Y también sería mala gente de mi negarme ¿no? Arya de todas formas es mi hermana y aunque ya no nos llevamos tan mal como cuando niñas temo que esto nos revierta y se convierta en un desastre de proporciones épicas. Sospecho que si no nos matamos la una a la otra será un milagro.'
Arya también había temido lo mismo, o peor, que Sansa se terminara de enloquecer bajo su supervisión sin Arya tener con quien contar para que la ayudara.
Arya hizo una pausa y tras estudiar que Sansa seguía ausente a su presencia continuó leyendo por completo aquella primera página, y después la siguiente. Y definitivamente era diferente hacer esto ahora de adulta a cuando había sido una niña. Ahora sí sabía lo que verdaderamente significaba el invadir la privacidad de otra persona.
Y entre más avanzaba más empezó a dejarse ver la confusión en los escritos de Sansa en cuanto a sus emociones, y esto le empezó a dejar un mal sabor de boca a Arya.
Y si la impaciencia era uno de sus defectos éste iba de la mano con la curiosidad, y sabiendo que no tenía mucho tiempo –y a no dejarse agarrar con las manos en la masa– se regañó a si misma con molestia y sacó su celular, con la ayuda de la luz de aquella farola sacándole rápidamente fotos a aquellas páginas.
Se aseguró de dejar el diario tal cual lo encontró. Y estudiando sus alrededores se dispuso a buscar sigilosamente en los dos o tres rincones donde en los tiempos de adolescencia Sansa había escondido sus diarios.
No encontró nada.
Y Sansa estaba más que perdida en los brazos de Morfeo pues no se inmutó incluso cuando Arya tomando confianza de ello revolvió un poco menos sigilosamente aquella habitación por los próximos minutos.
Con el amanecer ya dándose dejó la habitación, debatiéndose entre leer lo que tenía en el celular o posponer por varios minutos más las dos salidas que iba a realizar en búsqueda de pistas.
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Desembarco del Rey.
Una tarde le llegó un mensaje de texto, y al leerlo Pod no pudo dejar de sonreírse como un idiota.
'Feliz siete meses. Oficialmente soy la relación que más te ha durado.'
De inmediato le contestó, '¿Entonces estás aceptando el puesto de novia?' Y ella estaba de vacaciones, y en el Norte, aún faltaba un largo mes para que regresara.
'¡No! ¡Eso es mala suerte!'
'Yo creo que lo que no quieres es atarte a mí.' Miró hacia el mar mientras esperaba ella qué iba a responderle, pero su atención súbitamente cambió hacia la persona que se acercaba a él.
"¿Quién es la chica?"
Pod se guardó el celular en el bolsillo, y al hombre nunca nada se le escapaba, así que ni modo de decirle que no era una chica pues ya lo sabría burletero diciéndole que no sabía que ahora jugaba para el otro equipo. "Una con la que estoy saliendo." Admitió.
"Bien, eso lo asumí desde un principio." Comentó con sarcasmo.
Pod se sonrió, debatiéndose en si comentarle o no con quien estaba saliendo. Quería jactarse al menos una vez. Aunque sabía que con Tyrion era mejor no hacerlo; probablemente le diría que involucrarse con Sansa Stark era una terrible idea.
"Felicitaciones por el entusiasmo," le sirvió una copa de vino al joven mientras disfrutaban de esa calmada tarde.
Miró hacia la copa y la rechazó, "Gracias, pero ya sabe que beber demasiado en mar abierto me pone los pelos de punta."
Tyrion se encogió de hombros, "Se la estaba brindando porque le iba a dar un consejo, ese tipo de sonrisa, estar tan embobado por una mujer siempre vaticina problemas. Así que disfrútelo mientras pueda."
Pod asintió, aunque no dejó que esas palabras le provocaran el bajón que siempre le daba el pensar de más en su relación con Sansa, "Eso haré." Y por tercera o cuarta vez sintió el teléfono vibrándole en el pantalón con mensajes de texto que le llegaban.
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"Supongo que en lo más profundo de mi ser también está que estés conmigo por hacerte la rebelde, por querer desafiar a tu familia, a tu mamá…"
"Pod, ni siquiera saben que estamos juntos." Un ventarrón fuerte y caluroso los pasó de lado mientras daban una caminata ejercitándose, "Ahora no vayas a salir que es porque me avergüenzo de tus orígenes…" le aclaró.
Pod exhaló, "Ok. Pero en serio, ¿Acaso no es extraño para ti estar con alguien como yo? ¿No te desconcierta a ratos?"
"Sí." Se remojó los labios. "Todo el tiempo, no voy a mentir. Y sí, no tienes dinero…pero esa es la única diferencia superficial que le veo a que no seas el tipo de hombre que me imaginaba para mí…" la vio buscando palabras para darle, o talvez para no darle, "Pod, eres…Muy en el fondo creo que esto entre nosotros es algo que ambos queremos y necesitamos…No sé cómo ponerlo sin sonar tonta y estar estúpidamente embobada por ti…¿pero no es afecto el que el otro necesita? ¿Una buena relación?"
Pod asintió, entendiendo todo lo que ella le quería dar a entender y decidió darle una ayudadita, "Sí. Todos queremos amor y ser felices, ¿no?" y ella sonrojada le asintió, sonriéndole, y le sonrió de vuelta, acercándose y empujándola con el hombro, "Y no suenas tonta, pero sí estar estúpidamente embobada conmigo. Lo que es bueno. Para mí."
"Idiota." Lo escuchó carcajeándose, y después en tono acusador, "Y tú también estas embobado conmigo."
"¿Y cómo no estarlo? ¡Nunca lo he negado!"
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Estaban en el apartamento de él, sentado en la cama,la mirada embelesada entre las piernas de ella, sintiendo placer morboso de ver el liquido viscoso que la dejaba. Y no pudo de quejarse bajamente cuando una vez más la vio llevando una mano entre sus piernas para estudiar la humedad. "Oh."
Y esto no era algo que habían hablado o planeado, solo fue algo que pasó. Con la necesidad de ambos a tope, y solo en el momento descubriendo que se habían quedado sin condones, 'No importa.' Ella le había dicho y habían proseguido. No pensando en las consecuencias.
Ni siquiera ahora estaba pesando en las consecuencias.
Sólo se sentía emocionado.
Él ni siquiera lo había planeado. Había planeado salirse de ella.
Ella lo había rodeado con sus piernas, y bajamente le había pedido que continuara…
"Necesitamos una pasta del día después," Sansa dijo, trayéndolo a la realidad.
Pod la miró, asintiendo. "Lo sé." Le contestó acostándose de nuevo a su lado, besándola por unos momentos. "Yo me encargo."
"Mmmm…" se remojó los labios, "…Llevo semanas pensando en ir al ginecólogo, hacerme colocar uno de esos implantes."
Él no tenía ninguna enfermedad. Ella tampoco. Y habían acordado que no habrían terceros, aquello solo era lógico. Pod asintió, queriendo hacerle una broma pervertida, pero por alguna razón la sintió tomando esto más seriamente de lo que lo pensó lo haría. "¡Oh!" dijo levantándose rápidamente y yendo al baño por una toalla, colocándosela debajo de las caderas para no ir a ensuciar los tendidos, pero notó que ya era demasiado tarde. Cuando la miró la vio sonriéndole sonrojada. Y cuando se fue a acostar de nuevo a su lado, lo haló de nuevo hacia ella, abrazándolo y besándolo sonriéndole más abiertamente.
"He leído que esto une a las parejas." Le comentó, viéndolo hacer gesto de que no tenía ni idea, "Sí, es psicológico o algo así…también que hay un montón de toxinas involucradas y–"
Pod trató de no reírse, "–Si un montón." Y con su broma vio ella dejó sus palabras en el aire para sonrojarse de nuevo.
"Pervertido."
"Ah, como si no te gustara eso de mí."
"Bien, sí. Pero estaba tratando de hacer esto especial. Por si no lo sospechabas es la primera vez que dejo a un tipo hacerme esto."
Pod se quedó mirándola sonriente y se inclinó a besarla, y nunca lo habían hablado, pero sí era algo que sospechaba.
"Aparte de tus perversiones, es lindo hacerlo con alguien en quien confío. Así y tú y yo terminemos en un futuro era una experiencia que quería compartir contigo."
Pod le volvió a sonreír y volvió a agacharse a besarla cortamente, "También significas bastante para mí."
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"Estoy loco por ti. Encaprichado. Obsesionado." Le dijo, mirándola a los ojos mientras descansaban lado a lado. La vio sonriéndose.
"Las dos primeras suenan bien. La última no." Se remojó los labios. "Y estoy igual por ti."
"¿Hacemos el amor?" Pod se decidió a preguntar, tensándose y sonrojándose, pues era la primera vez que lo llamaba así, siempre era acostarse, follar, tener sexo e innumerables nombres más, nunca hacer el amor. Y esperó por una burla que vio destellando en sus ojos y en su sonrisa torcida de burla, pero la burla no llegó.
"Sí." Susurró girándolos y riéndose.
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Podrick se colocó en pie, estaba temblando y no estaba seguro si era del alcohol y lo mareado que estaba, o del enojo, fingió calmadamente colocarse el abrigo, dejó dinero para pagar por las bebidas y caminó hacia ella, viéndola una vez más intentando darle celos, lo que lo sorprendida, pues no la sabía tan inmadura. "Me voy. Que te diviertas." Le dejó saber simplemente y pasándola de lado sin detenerse. Después de unos momentos, entre más se alejaba, entre menos gente se encontraba, entre más la música se atenuaba a sus espaldas escuchó el click-click de unos tacones siguiéndolo apurados, solo se detuvo a encararla cuando estuvieron a unos metros del club. "No sé qué juego es este, qué pretendes, pero no me cuentes para participar. Sí te interesa ese tipo pues adelante las puertas están abiertas. Yo no te voy a decir que no ni te voy armar escenita de celos si eso es lo que buscas."
"Pod–"
"–Yo no juego Sansa. Si hay algo que quieras decir, dímelo de frente y a la cara. Tus niñerías te servirán con otros, pero no conmigo."
"¿Así que tan solo te vas a ir y me vas a dejar tirada?"
Pod se detuvo, ¡¿y qué mierda?!, "¡¿Por qué buscas darme celos?! ¡No entiendo!"
"Hablas de decir las cosas a la cara, ¡y llevo semanas, meses, preguntándote! ¡¿Me vas a decir que no me estás engañando?!"
Y aquello lo tomó por sorpresa, "¡No sé de dónde sacas eso!" la tomó del brazo y se metieron al primer callejón que vieron para tener un poco más de privacidad.
"Has estado distante, evadiéndome–"
"¿Quieres saber qué pasa? Esto no está funcionando. Me gustan las cosas calmadas, en paz, nada de dramas ni preocupaciones. Yo te adoro, pero estar contigo requiere de muchos malabares mentales."
"¿Qué?"
Y ella pareció aturdida ante lo que escuchó, "Lo siento. Esto entre nosotros me cansa. Cuando las cosas están bien entre nosotros me siento en el cielo, pero cuando hay problemas…estos me abruman. No sé cómo más–"
Sansa exhaló, "–Cielos santos, eres un idiota."
"…¿Qué?" preguntó confundido y dándole de repente arqueadas pero las contuvo.
"Tan solo quieres acostarte conmigo y pasarla bien. No quieres algo que sea más serio que eso, no quieres lidiar con ninguno de los problemas que una relación conlleva."
Pod sacudió la cabeza defensivamente en el proceso mareándose más hasta el punto de tener que buscar apoyo contra una pared, "Eso no es verdad–"
"–Sí, sí lo es. Sé que a ratos soy difícil de llevar, caprichosa e inmadura, que no nos comprendemos en todo. Pero dime un problema que tengamos que no sea acarreado por yo tener dinero…"
De repente Pod se quedó en blanco, pareciéndosele eterno el poder encontrar ejemplos, que habían ¡y de sobra! Como…como…el no poder seguirle el paso a su ritmo de vida ajetreado, sus celos y desconfianzas injustificados de hace un momento, "Me abrumas, nuestros problemas, todo el tiempo me siento abrumado, tanto que no puedo estar ni tranquilo."
"¡No lo sabía! Pero Pod–" se detuvo cuando lo vio sacudiendo la cabeza, pero no hablando, así que prosiguió ella, "– ¿Sabes qué? Hablemos cuando pienses bien las cosas y los tragos se te bajen."
Podrick pujó ante aquellas palabras, y no supo que lo enervó más en ese momento, que ella se marchara sin más dejándolo solo, o que hubiera creado todo este teatro para después ¡dejarlo tirado!
Fue una de las únicas veces que la vio tratando con uno de sus guardaespaldas que llegó hasta la entrada del callejón en un carro, y ella se subió en este.
Y ese era uno de los guardaespaldas, ¿cierto? Se preguntó preocupado.
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Le tomó sus días a Pod volver a buscar a Sansa, ya el enojo habiéndosele bajado y los tragos también. Ahora ambos hablando calmadamente en un sitio neutral.
"No es solo por divertirme que estoy contigo, no es solo sexo," le dejo en claro bajamente, "Aunque eso fue lo que diste a comprender en un inicio…"
"Las cosas han progresado desde hace un inicio, yo…tengo sentimientos por ti. Esto no es un juego, y sé que me equivoqué en quererte dar celos, eso lo sé. Lo siento."
Era bueno ver que ella tampoco estaba lista para decirle que lo quería, que no se tomaba aquellas palabras a la ligera, o talvez era que presentía que él no se las devolvería, "Yo también tengo sentimientos por ti, quiero que tengas eso en claro…y puede que tengas algo de razón en que no estoy listo para tener una relación que sea más que diversión." La vio que se fue a ir para atrás y atajó la mano de ella sobre la mesa, "Eso no quiere decir que no lo quiera intentar, yo–" Pod se detuvo balbuceando, él era fácil de llevar, se expresaba con facilidad, no le daba vergüenza ser cariñoso, pero en el momento de hablar de sentimientos siempre se bloqueaba. "Me gusta lo que tenemos. Me encanta la verdad…" y ella movió la mano, entrelazando sus dedos juntos. "Y no te estoy engañando. Nunca lo haría."
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"Pues eres mujeriego–"
"–No lo soy." Protestó ante aquello.
"Que no hayas jugado con sus sentimientos no quiere decir que no haya habido bastantes novias antes. Y bueno, estamos hablando es de mí, y lo que voy a decir no es para que me tengas lastima, pero la razón por la cual creo que salté a las conclusiones de que me engañabas es porque creí que no era especial para ti, que me podías reemplazar en un abrir y cerrar de ojos. Y eso no va en tu contra, va más en la mía; por creer tan poco en mí. Pero si algo me dejaron mis experiencias pasadas fue eso."
Difícil de creer que ella no creyera en sí misma, pero le creía. Una cosa era como uno se demostraba ante el mundo y otra cual en verdad uno era.
Pod despertó de aquel recuerdo que la verdad había olvidado completamente. Por primera vez notando que entre más retrocedían en los recuerdos más joven ella lucía, lo que era entendible pero una sorpresa. Sacudió la cabeza para apurarse antes de que se acabara el tiempo, "Nunca te lo dije, y no sé si fue con esto o en cualquier otra ocasión donde caí en cuenta, no por primera vez, del daño psicológico que me hizo no crecer con una persona amorosa al lado. Sí, te podía demostrar cariño, pero no sabes cuán difícil fue en un inicio el poder traerme a decirte que te quería." Pujó, "Los problemas que eso nos trajo más adelante al no poder comprometerme con algo más serio. La psicoterapeuta tenía la razón, y eso que yo nunca me pude traer a sincerarme enteramente con ella."
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Estaban en una fiesta de los amigos ricos de ella. Y Pod vio cuando Margaery los notó regresando del baño. Ante la sonrisa burletera se sintió sonrojando de nuevo, pero no tuvo tiempo de advertirle a Sansa pues al llegar a la mesa –en el rincón oscuro en el que habían estado antes–, ella prosiguió a tomarlo del brazo y acercarlo, y él se inclinó a comérsele la cara. Ella le regresó el beso firmemente hasta que se empezó a preguntar quién en verdad había empezado esto cuando la mano de ella lo rozó desde el brazo hasta su nuca, tomándolo de ésta e impidiéndole separarse, no que quisiera hacerlo.
Cuando ella se deslizó de su boca a la mandíbula, a su mentón y cuello Pod exhaló ante las sensaciones, mientras continuaban Pod decidió estudiar sus alrededores con la mirada para asegurarse de seguir pasando desapercibidos. Y tras unos momentos no pudo notar a nadie prestándoles atención. Brincó un tanto y se quejó cuando la sintió mordiéndolo no tan suavemente en el cuello, buscó los ojos de ella y su mirada de reproche lo extrañó.
"¿Distraído?" preguntó, no deteniendo sus caricias en la nuca de él.
Pod le sonrió, "Sólo momentáneamente," y decidió insistir, "Mejor nos marchamos. No es como si estés socializando con tus amigos." Y ella exhaló, desenredándose de él, tomándose en varios sorbos la gigantesca copa de vino. Tras unos momentos la vio marchándose mientras él, no teniendo de otra, sacaba su celular y tan solo se colocaba a ver bobadas. Sansa tardó un rato en regresar diciéndole 'media hora más y nos marchamos' mientras lo arrastraba a la pista de baile.
La mañana siguiente salió a comprar desayuno y al regresar trató de no hacer tanto ruido para no despertarla, pero la encontró despierta, y hablando en speaker con Margaery.
"Estás enamorada del sexo, de su poya, admítelo."
Escuchó decir a Margaery riéndose maldadosamente, lo que lo molestó, silencio dándose mientras Sansa no contestaba de inmediato, y Pod se la imaginó pensando sus palabras cuidadosamente antes de dárselas.
"Eres tan ordinaria."Sansa exhaló después de otra pausa, "Y para que lo sepas, no es solo sexo, Pod y yo tenemos una conexión..."
"Sí, en la cama. Y en el baño del club, y quién sabe dónde más. Vamos, que no juzgo, y felicitaciones por pasártela de lo lindo, pero todos creemos que es una pasada que alguien como tu ande con un tipo como Pod. Sin ofender."
"Pues sí ofendes."
"¡Lo sé! Lo siento, supongo que es el hábito ¡pero a mi Pod también me cae bien! Es solo que…ya sabes."
"¿Y quienes son todos? ¿Y porque creen que tienen su decir en todo esto? …Tan solo quieren chismosear y entrometerse.La mayoría son desconocidos. Y el resto son unos amigos de mierda, y lo sabes. Y bueno, si te preocupas por mí genuinamente, pues gracias, pero no es necesario."
"¡Pero cálmate mujer!" Margaery contestó riéndose, "Es solo que…¿Consejo de alguien mayor y qué sabe más de la vida? No te enamores. No le demuestres que ya lo estás en todo caso. Al corazoncito hay que protegerlo, después van y se aprovechan."
…Pod se preguntó a qué se refería Margaery con que él se aprovecharía…seguramente hablaba más del bolsillo que del corazoncito.
"Mira,sé dónde estoy parada con Pod…ambos sabemos que a la larga no tenemos futuro, pero estamos disfrutando lo que tenemos. No soy tan ingenua como crees."
"¡Ja! Ni me llames el día que te rompa el corazón cuando esto eventualmente llegue a su final."
"Ja. Ja. Ja." respondió con ironía, "Tu serías la última persona que pensaría en llamar."
"¿Y qué se supone que quieres decir?"
"De que eres la última persona de la que querría consejo. Nunca has estado en una relación sincera sin que haya algún tipo de interés de por medio, o por delante primero."
"Soy como soy y lo reconozco, bebé." y Pod pudo notar el tono de molestia defensivo, "Ahí no hay problema. Pero bueno, haya tú. Disfrútalo mientras puedas, y no te enamores. Quedas advertida."
Y con eso fue Margaery quien le colgó a Sansa, quien emitió un quejido bajo de desespero, y la llamó una palabrota que Pod nunca la había escuchado decir a Sansa. Después de unos momentos de ella no dar muestras de moverse de donde estaba Pod hizo ruido para anunciar su presencia como si apenas llegara, mientras todo se oscurecía a su alrededor la vio sentándose más derecha, girándose hacia él y dándole una sonrisa fingida, aparentando que la conversación que acababa de tener no la afectaba.
Al ella mirarlo expectante Pod habló, "Mmmm, de las veces que estuve de terminar contigo creo que este momento siempre estuvo en mi mente. Yo era tu juguete novedoso, pensaba en mis peores momentos."
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De todas las mujeres con las que había salido, Sansa era la más cariñosa, sus comentarios sentimentales podían ser sarcásticos, o de hecho casi inexistentes, pero lo sorprendía con sus caricias y cariños.
Cuando estaba estudiando y ella lo pasaba por detrás y le dejaba un beso o caricia en la nuca. La forma en que le acariciaba el brazo con las uñas cuando estaban en público y ella se quedaba pensativa sin darse cuenta de lo que hacía. Cuando estaba acostado boca abajo ella a veces vendría y tan solo se le acostaría encima, sin decir nada adormilándose mientras le rozaba uno de sus costados. Ella jugaba con su cabello, acariciándole la frente o el pecho cuando era él quien le colocaba la cabeza en el regazo. La forma en que lo rodeaba con sus brazos desde atrás y lo besaba en el hombro.
Las bobadas que le decía bajamente para hacerlo reír y después lo miraba pícaramente.
Los besos dulces en la mejilla.
Todos sus cariños a él secretamente le agradaban. En demasía.
En ese momento escondió la cara en su hombro y la abrazó firmemente mientras ella lo creía tomado y le acariciaba el cabello. Estaba era triste e indeciso de terminar con ella. Y con curiosidad sintió su garganta cerrándose.
Era irónico que a las otras chicas que había tratado de novias, las dejara fácilmente, casi siempre hasta mutuamente porque sabían que sólo estaban pasando el tiempo. Con Sansa quien no era su novia y con quien estaba pasando el tiempo se le hacía duro dejarla ir.
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La falda corta estaba provocando cosas en él. Ella inclinada de pie ante una mesa y un espejo mientras se maquillaba no ayudaba. Y no había tiempo, de por si ya estaban llegando tarde a aquella reunión al a que iban. Donde hubiera tiempo se la habría jugado.
Pod retiró la mirada, pero esta irreversiblemente regresó al lugar momento después. De repente la sintió mirándolo y buscó los ojos de ella, Sansa levantándole una ceja. El pantalón de tela de él no ayudando a siquiera tratar de fingir lo que obviamente tenía en mente. "Sí te dije que enterrarte la cara entre las piernas fue una de mis fantasías constantes desde que nos conocimos, ¿no?" preguntó pícaramente y no sacando cara. Ella ruborizándose más y sonriéndole abiertamente.
"Sí. Eso no quita que sea incomodo cuando caigo en cuenta que tú estabas pensando en eso mientras yo inocente te confesaba todos mis traumas y problemas."
"Agh." Pod le dijo al ella colocarle razón a sus palabras, "No pensaba en eso todo el tiempo."
Sansa se carcajeó, volviendo a girarse al espejo para continuar con su maquillaje. "Piensa en eso en toda la reunión, y talvez te deje hacerlo cuando regresemos."
"¿Talvez?" Pod se burló, "Si esa en primer lugar es la razón por la que te traigo loca." Y ella tan solo le arrugó la nariz mientras pasaba a maquillarse los ojos.
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Pod se sonrió cuando vio que Sansa lo agarró mirando a una chica que pasó en vestido de baño en frente de ellos. "Estoy loco por ti y lo sabes." Le dijo simplemente, y tampoco era como si ella se hiciera la de los ojos ciegos ante los tipos que habían alrededor con cuerpo de modelitos y supermarcados. Ella no estaba en verdad celosa porque antes se sonrió burlándose, "Además, no eres mi novia." Bromeó con algo que se traían de aquí para allá, "Todavía no has querido aceptar el título."
Tomó un sorbo de su bebida, "Pod, creo que ser oficialmente tu novia le pondría fecha de vencimiento a esto. Así que estoy intentando otra cosa. Cambiabas de novia como de camisetas."
Pod giró los ojos, "Eso no es cierto."
"¿Cuánto duró tu relación más larga?"
"Como seis meses."
"¿Cuántas novias has tenido?"
Se sonrió, quizá dándole la razón en lo que decía, "No llevo cuenta."
"¿Con cuantas te has acostado?"
Podrick se volvió a sonrojar, "Ya te he dicho antes, no llevo la cuenta." Y Sansa le dio la misma respuesta de siempre; todos llevamos cuentas. "Pues sí, pero yo ya perdí la mía. Sabes que no era un angelito, y en mi defensa diré que tampoco era el diablo. Pero en serio, eso de llevar cuentas nunca me interesó."
"Huh, otra conversación de las que había olvidado." Le dejó saber despertando del recuerdo y ella lo miró, Pod frunció el ceño, "Fui mujeriego sí, pero nunca engañé a nadie. Si no engañé a esas otras que no me importaban, ¿cómo en mis putos cinco sentidos te iba a engañar a ti cuando lo eras mi todo?" Ella le mantuvo la mirada largamente con culpa y Pod exhaló con desgano, "…No que eso venga a importar ahora, o mañana, pero sí debiste de haber escuchado mis explicaciones primero…antes de ir a actuar irracionalmente."
"Lo sé."
"Sansa no creo que pueda hacer eso de disfrutar de los recuerdos que nos quedan como dices. La verdad es que me centré en siempre recordar los momentos más placidos que…estos."
"Es más fácil recordar los momentos felices." Sansa respondió, y luego se acercó tocándole el cuello de la camisa, "Creo que nos divertimos más cuando fuimos amigos que estando de novios."
"No pues hasta allá tampoco," Le contestó, una sonrisa burletera de la misma ironía surgiendo de lo más profundo de su ser. Y Sansa se la devolvió mientras se mantenían la mirada.
Fue insólito encontrarse sonriendo en ese momento mientras todo a su alrededor se oscurecía y derrumbaba, recordándole cuanto había odiado a Sansa hacía unas horas, cuanto le dolía toda esta situación a la que habían llegado. ¿Y cómo podía sacarle gracia a un comentario mientras estaba destrozado?
"Estás sonriendo." Sansa suspiró bajamente.
"Sí, lo sé." Le respondió empezando a verla desaparecer ante sus ojos.
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"¿Por qué estás conmigo?" decidió preguntar en ese momento y la vio tensándose, "Sí, nos estamos divirtiendo, hay sentimientos y esta conexión entre nosotros…Pero tampoco eres del tipo que se involucraría con alguien como yo. Y sí, me vuelvo a referir al dinero."
Sansa se quedó mirándolo por unos momentos, luego exhaló, "Ya te lo dije, lo que tenemos…nunca lo he tenido con nadie. Con Joffrey…debajo de la apariencia que le presenta al mundo no es una buena persona, él era…manipulaciones y juegos mentales… Harry jugaba conmigo, me engañaba…Y…yo…he cometido errores sabiendo lo que estoy haciendo…así que así pueda tener en común con ellos la forma y el mundo en que nos criamos… Tú eres completamente diferente a ellos. Y esto entre nosotros…no sé, lo que trato de decir es que esto que tenemos es bueno, es lindo, es dulce…Nunca he tenido una relación así. Por eso es que no me interesa tu situación económica, lo que mis amigos y mi familia dirán, ese tipo de cosas… ¿Y sinceramente? Tampoco es como…que tú seas pobre, pobre… Oh cielos, no quiero ser mala, ¿pero entiendes? Pod tu vienes de una situación económica normal."
Pues sí, era ella quien venía de una situación económica anormal, y Podrick vio pasar de un tanto sonrojada a estar completamente roja, de empezar segura de si misma, para terminar, balbuceando y avergonzada. Y así estás palabras fueran una reafirmación de una conversación similar de hacía unos meses ahora había más, más apego, más cariño, ambos lo sabían. Simplemente se acercó y la abrazó. Callándose que comparado con ella y los recursos que tenía prácticamente todos eran pobres.
Se abrazaron en silencio por un buen rato.
Y Pod sabía que debía decir algo, aunque no sabía qué. Algo referente a porque ella sobresalía de sus relaciones pasadas, por que seguía con ella con el problema que a veces sentía lo sobrecogía… "Esto es…cuando estoy contigo no necesito nada más." giró la cara para dejarle un beso en la mejilla, y la sensación de cariño que le llegó ahuyentó sus dudas como siempre, "Me traes loco, sabes eso ¿verdad? Lo suficiente como para saber que esto vale la pena…" ella asintió, y Pod deseaba decir algo más, pero lo único que se le venía a la mente era una declaración de cariño… todavía no estaba listo para eso.
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Afuera estaba lloviendo. Más que lloviendo era un diluvio. Y él estaba en la cama arropado estudiando para un examen. Sus ojos vagaron hacia Sansa, a su lado en otra dirección, boca abajo y en ropa interior, cabello rojo suelto y desordenado en su espalda, también leyendo.
Y la pose la encontró tan sensual que se preguntó si ella lo estaba haciendo a propósito.
Pod se sonrió viendo todo empezándose a oscurecer más y se fijó en la enorme ventana, en el cielo gris, en las enormes gotas de agua golpeando el vidrio, en el ventarrón afuera, "Sí recuerdo esto, pero no por la tentación o la pose, o las cosquillas que se vinieron después por yo se friolento y tú no, sino porque esa tarde te amé.
Bueno, no amor. AMOR. Con letras mayúsculas. Sino más bien la lluvia, tu y yo. Haciendo nada…todo. Pasando el tiempo. Comodidad y felicidad y nada más."
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No pasó mucho para que las diferencias económicas se hicieron notar más. ¿Quería salir a comer? Ningún problema. ¿Cine cada semana? Porque no. ¡¿Salida de fin de semana, cada fin de semana, a otro reino?! ¿El concierto en VIP y pases backstage? Mmmm. Eso sin contar el espanto que le dio la primera vez que la acompañó de compras y vio la etiqueta de uno de los vestidos que se compró. '¿Está barato no?' Pod tan solo le había fruncido el ceño y después negado con la cabeza, respondiéndole que le gustaría vivir en el mundo que ella vivía.
Y pronto le dejó en claro que no le podía seguir el paso, ni aceptaría sus invitaciones a lo más caro.
Cine cada semana, él invitó los primeros meses. Pero rápidamente ese fue un hueco en sus cuentas porque ella le agradaba ir al cine más caro de la ciudad. Ninguna sorpresa ahí. Lo mismo sucedió con sus salidas a comer, y no era que ella eligiera siempre el restaurante o club exclusivo y caro, pero todo eso iba sumando.
Así que con cierta vergüenza empezó proponiendo el cine cerca al campus, bueno, bonito y barato, aunque obviamente no lo dijo con esas palabras. Y talvez fue más su preocupación de que ella lo creyera tacaño porque Sansa tomó sus palabras sin ningún reparo ni importancia. Si era una película en estreno que alguno de los dos tuviera que ver, ahí sí se podía dar el gusto en despilfarrar.
Por suerte, una de esas actividades que habían buscado para pasar el tiempo como amigos fue el recorrer los restaurantes y comederos más famosos de la ciudad, famosos por la calidad y precios, y habían encontrado unos cuantos favoritos que seguían visitado de vez en cuando.
A él no le gustaban los sitios elegantes, pero se sacrificaría de vez en cuando para acompañarla. La mayoría de las veces la comida en estos tampoco era que fuera buena, más bien pretenciosa, poca, a veces extraña, y siempre a precios astronómicos. Y eso sí se lo dijo a la cara desde la primera vez que lo invitó a comer a uno de esos restaurantes de moda.
Así que por lo de las salidas a comer las cosas no cambiaron mucho de cuando habían sido solo amigos. Aunque ciertamente todo parecía más sencillo en ese entonces.
¿Concierto VIP? Le veía el gancho al asunto, pero ella podía ir con sus amigos, y a no ser que él fuera un gran fanático de quien se presentara, no le interesaba.
¿Una escapada de fin de semana? Gastos compartidos y a un lugar al que pudieran llegar en carro, y a un hotel moderado. "No quiero que nadie crea que estoy contigo por tu dinero."
"Eres uno en un millón."
A veces a ella parecía molestarle sus renuencias, otras veces no.
Y si le molestaba pues ya tenía que contentarse sola.
La llevó a acampar. Extrañamente, a ella le agradó, y lo sorprendió al ayudarlo a armar la carpa y al saber cómo funcionaba la estufa portátil, y demás cosas, ella explicándole que vivía en un lugar apartado y contaba con dos hermanos mayores que la habían dejado acompañarlos en sus expediciones en los mismos terrenos de la casa. El único error monumental que no fue culpa de nadie fue que ella resultó ser alérgica a una planta que se encontraron en una caminata, y la tarde del sábado tuvieron que regresar al pueblo más cercano con visita a médico porque la comezón y ardor no la dejaban.
A Sansa también le agradaron los zoológicos, los parques de diversiones, varias reservas naturales, todos los lugares a los cuales él le había dicho que la acompañaría cuando quedó de mostrarle la ciudad, promesa que aún no había cumplido y empezó a hacerlo poco a poco.
A ratos la veía siendo la niña mimada y consentida por la que la había tenido en su adolescencia, como cuando se quejaba de que el dinero que su mamá le proveía no le alcanzaba.
Y no le alcanzaba por hacer mal uso de éste.
"Te dan cinco veces lo que la mayoría de la gente del común hace en un mes. Tu mamá corre con todos tus gastos. Y a ti no te alcanza el dinero..." Pasó de ser burla a cada vez más un tema serio.
"Eso no es asunto tuyo."
"No, no lo es. Pero entonces deja de quejarte ante mí, de mí parte no vas a obtener comprensión. Ve y quéjate con Margaery."
Sus amigos a veces se burlaban del poco dinero que a ella le daban. Y ahora que estaban saliendo sentía que no era apropiado volverle a decir que tenía amigos de mierda. Si lo hacía sentiría como si la quisiera apartar de estos…y para ser honestos, Sansa ya no andaba con esas amistades que le habían traído problemas en su primer semestre.
Pod sabía muy bien que esto que tenían no duraría mucho, era la realidad. Más eso no lo hizo aterrizar, porque la mayor parte del tiempo lo bueno de la relación le ganaba a lo malo. Un día podía estar preocupado y desencantado, para el próximo estar en el cielo.
Y ese día en particular era uno en que se sentía desencantado. Era un idiota por seguir apostando por lo de ellos, cuando ya todo estaba perdido. Respiró profundo, su nariz, pulmones, boca y dedos se morían por un cigarrillo en esos momentos, pero continuaba reusándose, aunque muy en su interior sabía que perdería la batalla.
Sólo uno. Sansa no tenía por qué darse cuenta…
Compró una cajetilla, sacó dos y botó el resto. Subió al techo del edificio de su apartamento y la primera bocanada fue un alivio...
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"¿Acaso nunca quieres tener una noche para ti misma? Solo digo, tener un plan cada noche debe cansar." Pod le dijo, siguiéndola con la mirada mientras ella se alistaba para ir a cenar a la casa de Margaery y después salir con sus amistades.
"Nope. Es normal."
"Para ti." Pod dijo con desgano y colocándose en pie, "Bueno que te vaya bien. Nos vemos mañana."
"Pod deberías de acompañarme de vez en cuando."
Le asintió "De vez en cuando es suficiente."
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Pod abrió la puerta de su apartamento, ingresando en este y Sansa siguiéndolo, "Por favor no digas que es pintoresco." Y sabía que no tenía nada de qué avergonzarse, ella estaba muy al tanto que él no tenía ni la punta de los recursos que ella tenía. Y el espacio reducido aquí si mucho traducía a dos habitaciones del apartamento gigantesco de ella, y Pod se negó a sentir vergüenza. Y fue Sansa quien le rogó para que la trajera.
La estudió mientras ella hacía lo mismo con el lugar, y al menos él era ordenado y limpiaba a menudo. Después de unos momentos la vio quitándose los tenis con sus propios pies para caminar hasta la separación que daba a su habitación y por el sonido se la imaginó tirándose en su cama. Podrick la siguió, acostándosele al lado, ella de inmediato atravesándole un brazo por el torso y enredando una pierna entre las de él, "¿No te importa?"
"Si me importara no me habría metido contigo en primer lugar, ¿no crees?"
La ironía en su voz lo hizo sonreír y Pod le empezó a acariciar el brazo, suavemente, "Sé que no debe ser bonito ni cómodo para ti. Pero lo es para mí."
"No es lo que esperaba."
E incomodidad lo volvió a recorrer, talvez se tensó porque la sintió dejándole un beso en el hombro, "¿Y qué te esperabas?"
Usó su otra mano para apoyarse en esta y poder mirarlo a la cara, "Por tus palabras, un lugar oscuro, casi tenebroso, a medio caer." Sansa exhaló dramáticamente conteniendo una carcajada, "Pura película de miedo, así de que aquí me van a matar. ¡Un tugurio!" se carcajeó, "¡Llevo días buscando la palabra!"
Pod se rio con ella, aunque ciertamente no quería, girándole los ojos y tras unos momentos de ambos reírse y calmarse Pod prosiguió siguiendo el juego, "¿Te imaginabas un tugurio y aun así te metiste conmigo? Estás loca." Le dijo bajamente.
"¿La verdad Pod? Está cerca a lo que me imaginaba; pequeño y acogedor."
Su apartamento para nada era feo o estaba situado en un lugar peligroso, pero ciertamente él no había demostrado aquello en las descripciones que le hacía a Sansa, tras unos segundos y con la mano le mostró una línea descarachada que atravesaba una de las paredes, "Pues sí está a medio caer."
"Nah, eso probablemente es alguna mezcla mal hecha en la construcción, en cuanto a pintura. Si fuera la estructura créeme que para ahora tu y tus vecinos habrían notado algo más que paredes descarachadas."
"Oh, ¿ahora sabes de construcción?"
"Te sorprenderías de lo que uno aprende escuchando a tus hermanos hablar de algunos de los negocios familiares."
"Creída." Y ella no dijo nada más. Pero él la conocía como para saber que esto sí venía a afectar su relación; el que ella poco a poco empezara a ver las desventajas que él le traería.
No supo si se quedó dormida a su lado, o si tan solo fingió hacerlo porque no sabía qué decir. En todo caso él fingió lo mismo.
"Tendrás que comprar una cama un poquito más grande si quieres que te visite más a menudo." Le dijo después de despertarse, el sol ya habiéndose ocultado.
"Pero me gusta estar así bien pegado a ti." Se quejó fingidamente, lo que la hizo pujar riéndose.
"También Pod, y no lo tomes a mal, podríamos adornar un poquito más el apartamento, darle un toque más personal que–"
"–La cama sí. El resto me gusta como está." Se escuchó decir de la nada, defensivamente. Y eso lo sorprendió incluso a sí mismo. En sus brazos la sintió tensándose. Y Sansa no respondió, tan solo se tensó a su lado y no volvió a decir nada.
Pod no sintió que las cosas entre ellos regresaron a la normalidad hasta días después.
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"Sabes que temo que me vayas a dar un extravagante obsequio de cumpleaños, ¿verdad?" Preguntó, mirando a la gigantesca pantalla dividida en dos, donde estaban entreteniéndose con un nostálgico videojuego de carreras. De reojo, no la vio haciendo nada de aquello, ni pronunciándose.
Y cuando el día llegó pasó sin bombos ni platillos, ella sí le dio una torta pequeña, y lo invitó a comer al sitio que a él más le agradaba, tuvieron sexo fantástico, y se estaba quedando dormido cuando ella le dijo bajamente que no se fuera a comprometer con nada ni nadie para el sábado.
Y cuando el sábado llegó la vio llegar por él en carro ajeno, sin guardaespaldas y le explicó que los había evadido como solía hacerlo antes; dejando su celular y saliendo por la puerta del servicio. La creerían toda la tarde encerrada y sola. Pod vestido específicamente como ella le pidió que era deportivamente, lo que ciertamente le quitaba un tanto de importancia a la salida. Ella conduciendo y dejando la ciudad, no diciéndole a donde iban, tampoco dándole pistas aparte de que le iba a dar su obsequio. Fueron casi dos horas de camino, el último tramo haciéndolo por una carretera relativamente solitaria que hasta Pod empezó a confabular en su mente los mil y un problemas con que se podían topar, un accidente, falta de gasolina, que el carro alquilado se descompusiera, un secuestro.
Y sí exageraba con eso último, pero de todas formas aquello venía a su mente.
Y desde hace rato venía sospechando cual iba a ser el regalo al ver a cada rato una o dos personas volando a la lejanía en parapente. "¿En serio?" preguntó no pudiendo aguantarse más la curiosidad, entre sorprendido, aterrado y emocionado.
"Te recuerdo diciéndome que dejar pasar la oportunidad de hacer esto en el Valle de Arryn era uno de los arrepentimientos de tu vida. Y no estamos allí, pero…sorpresa."
Y se sorprendía que ella recordara esa conversación, y sí, también le había dicho que nunca antes lo había hecho y que le gustaría vivir la experiencia. Pero ciertamente ahora las dudas venían a surgir dado que estaba a un paso de hacer aquello realidad. La escuchó burlándose mientras estiraba un brazo y le acariciaba el cabello en la nuca para calmarlo.
"¿No me digas que estás asustado? Hasta pálido estás. ¡Creí que habías estado hablando en serio!"
"¡Sí, sí, sí! Son solo los nervios, no creas que es que no lo quiera hacer." Y la tocó en el brazo, para que viera como se había colocado de frío. Y sí, tenía dudas y temor, pero ya era tarde para echarse para atrás. "¿Le vas a hacer también?"
"¡Pffff ni loca!"
Y una vez cerca al sitio fueron llevados por un tercero hasta el lugar, él riéndose nerviosamente mientras le daban las indicaciones, Sansa callada, pero mirándolo entre seria a ratos y burletera a otros. Y la verdad, él quería hacer esto.
Y cuando lo hizo, los primeros minutos fueron de tensión, de nervios, de un bajón en su estómago por la sensación de vacío, para después su cuerpo calmarse y hacerse a la idea para ahora sí disfrutar con todo del paisaje, del viento que lo golpeaba fuertemente, de la sensación de libertad. La emoción indescriptible. Los giros eran lo que más lo tensionaban y asustaban, los pájaros que podía ver a la distancia, y después de la altura dejar de ser un problema lo vino a ser la tierra acercándose rápidamente. Su corazón volviéndose a acelerar y él subiendo lo más que podía los pies mientras se sentía desfallecer, en ese tan cerca pero peligroso.
Para cuando por fin se detuvieron, que se pudo volver a sostener en piernas temblorosas ya Sansa estaba esperándolo en el lugar del aterrizaje, y con la exaltación todavía recorriéndolo la abrazó, la levantó con dificultad y le dio un giro en el aire, dejándole saber que su regalo había sido perfecto. Ambos riéndose.
Mientras se marchaban en busca del carro, ella le admitió que hasta hacía unos minutos había estado dudosa de si a él le habría agradado el regalo, o si solo había aceptado hacerlo por sacar cara. Pod le reafirmó una vez más en voz alta que su regalo le había encantado. Le encantó tanto como para un par de minutos después pedirle que tomara una carretera destapada y se detuviera para demostrarle la exaltación que aún lo recorría, ambos sacándole provecho a los vidrios polarizados y al asiento trasero.
Con ella aun encima de él, y él acariciándole la espalda sudada por debajo de su blusa despertó del recuerdo, por unos segundos un tanto incomodo y extrañado de sentirse aun dentro de ella, los músculos aun palpitantes y se avergonzó de lo que aquello le causó. La sintió quejándose bajamente y ella se separó para mirarlo a los ojos.
La intensidad de la luz cambió en se momento, una tarde nublada se convirtió en un día brillante de cielos azules sin una nube, el verde del prado se convirtió en arena, el sonido de las olas se hizo cercano y ambos miraron por la ventanilla. "¿Esto ya había pasado antes?" fue Pod quien preguntó extrañado.
Sansa frunció el ceño, "No sé."
"Yo tampoco."
"¿Ya puedes volver a saltar a otros recuerdos?"
Pod se negó. Y playas para ellos tenían significado, las innumerables playas visitadas en sus vacaciones por Essos, las que visitaban en sus escapadas románticas, la playa donde se comprometieron, su casi primer beso, "¿Por qué aun puedo recordar lo que supuestamente ya olvidé?" Pod apoyó la cabeza contra el respaldar del asiento, Sansa encogiéndose de hombros, "…Para qué le busco respuestas a este enredo si no llegaré a nada con esto."
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"Sí, somos bastante diferentes en algunos aspectos." Sansa le admitió una tarde. "Y pues no lo pensemos tanto, nos estamos divirtiendo. Disfrutemos esto que tenemos mientras dure."
Tan solo estaban parados en la terraza del apartamento de ella, viendo el atardecer que se había tornado de un color púrpura muy poco visto en la ciudad, y que se reflejaba hermosa y calmadamente en el agua quieta de la piscina. "…Aún no puedo creer que alguien como tú esté con alguien como yo..." Y ella se inclinó para besarlo en el hombro. "Quiero decir, has cambiado, eres diferente a la niña mimada que recuerdo de tu visita a Casterly Rock, pero aun así esta gran diferencia entre nosotros se mantiene… Dime la verdad, ¿No se te hacer raro estar con alguien como yo?"
"¿Alguien como tú? ¿Te refieres a atento, lindo, divertido, especial, cariñoso?" le preguntó, dejándole un pico corto en los labios tras cada palabra, haciéndolo sonreír complacido, "Sí, claro que se me hace extraño, tuve todo lo contrario a ti antes, antes solo atraía idiotas. Hasta ya me empezaba a preguntar si ese era el destino de mi vida amorosa…ser un completo desastre, o inexistente."
"Nah. Ellos fueron idiotas que no te supieron apreciar. Y tus malas experiencias por lo que dices son más culpa de ellos que tuya."
"Aun así yo los elegí. Mi terrible gusto en hombres, como diría mi queridísima hermana."
"Prometo que no seré tan malo." Dijo empujándola un tanto para hacerla reír y eso hicieron ambos, hasta que se enseriaron nuevamente, "Pero, sabes a lo que me refería." Y ninguno de los dos podía continuar tapando el sol con un dedo; ella era cochinamente rica, y él no. Y eso presentaba una desventaja que como solo amigos no había estado presente. "Nunca hablamos de eso."
Sansa lo miró, decidiéndose por franqueza sin delicadeza, "¿De tu ser pobre?" preguntó, y lo vio sonrojándose, "Tu eres toda una novedad para mí, Pod. Una cosa no le quita a las innumerables otras. Y sería estúpido de mí quejarme de los otros idiotas en mi vida, de seguir queriendo una relación normal, para venir a pasarte por encima porque no tienes dinero; eso no me interesa. …Además tampoco es que haya notado que estés interesado en mi dinero."
"No lo estoy."
"Lo sé. Por eso digo; hay que sacarle provecho a esto entre nosotros; disfrutarlo mientras dure. ¿O ya tan rápido te aburriste conmigo?"
El tono mimado de burla en su pregunta lo hizo sonreírse, pero también sabía que había duda en el cuestionamiento, "Como crees si cada día estoy más emocionado." Y la besó en la punta de la nariz, "Me encanta todo lo que dijiste. Y también tu mentalidad de seguir disfrutando esto, Sansa."
"No es lo único que te gusta de mí…" y lo vio sonriéndole para después volver a mirar al cielo. "Está lindo hoy. ¿Este atardecer no es usual me dices?"
"No."
Sansa exhaló profundo, una sonrisa en sus labios, "Además, si estás detrás de mi dinero ahí ya perdiste. Te recuerdo que me dan justo lo necesario para sobrevivir, y no podré tocar mi fidecomiso hasta dentro de diez años."
"Justo lo necesario para sobrevivir," Pod le contestó burlándose y de repente despertando de nuevo, centrándose en el rostro de ella justo al alcance de sus labios, "No sé cómo pasamos de nuestros primeros meses juntos. Yo siendo un disco rayado en cuanto al dinero…"
"No fue solo en nuestros primeros meses juntos."
"Lo sé."
Sansa se sonrió, "…¿Y cómo pasamos de nuestros primeros meses juntos? Ya sabes cómo."
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Sólo hubo una cosa predominante que harían ese semestre y el próximo con la necesidad y ansiedad de aquel enamoramiento. Follar. Follar. Y follar. La pasión desesperada durándoles para rato.
Y en la ausencia de Sansa, Pod se había preguntado cómo llevarían esto pues no lo hablaron antes de que ella se marchara para el Norte. Él no había traído el tema porque creyó que lo de ellos solo sería de ese par de semanas compartidas antes de que se acabara el semestre anterior, pero durante todas las vacaciones mantuvieron en contacto, lo cual no había sido así antes, y por lo que hablaban ella no tenía ningún plan de terminar con lo que fuera que tenían. Así que no, no sabía qué proseguía, si una vez que iniciaran las clases Sansa querría ser reservada, o talvez esconder lo de ellos de sus amistades.
Pero no, resultó que toda la situación fue bastante abierta.
Lo que lo sorprendió la primera tarde en que accidentalmente se encontraron en la universidad y tras cruzar un par de palabras y él despedirse apurado ella tan solo lo atajó y lo besó cortamente para despedirse. Aquello talvez no significándole mucho a ella, pero a él sí.
Y los amigos de Sansa eran los amigos de Sansa. Y los de él eran los de él, aunque cada semestre que pasaba estos se reducían demasiado.
Los tres o pocos que ya le quedaban diciéndole que había tenido en secreto lo de su romance con la norteña, y que debía aprovechar mientras durara.
Ellos no se movían en los mismos círculos sociales así que no tenían amigos en común. Margaery no siendo para él más que una conocida.
La mayor parte del tiempo era cuidadosa con las demostraciones de afecto en público, de no irse a propasar con nada donde la pudieran ver fácilmente. Porque podía ser casi nadie aquí en el Sur, pero en el Norte era diferente. Y fue en una de esas ocasiones en que ella le reveló más a fondo que su familia siempre la había cohibido y cuidado, y a sus hermanos, del tipo de atención que brindaba el provenir de una familia como la suya. Que incluso hacían eliminar cualquier imagen o artículo no relacionado a sus carreras profesionales. Algo que él ya sospechaba.
"Quien quiere estar en los tabloides por malos comportamientos, ¿verdad?" Sansa preguntó con sarcasmo, "Y aunque yo específicamente no doy mucho problema, mi mamá siempre se sorprende y se lo toma más a pecho que cuando es alguno de mis hermanos de los que ya sabe que esperarse, dígase Arya y Rickon."
"Ella espera más de ti que de ellos."
"Sí."
"No sé qué voy a hacer después de que termine la carrera, si radicarme acá o en el Norte. Me gustaría aquí, hay más oportunidades, pero mayor anonimato. Es más difícil."
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"He decidido que sí deberíamos de tener una primera cita. Hacer esto oficial."
Pod de inmediato se sintió sonriendo complacido. "¿A dónde quieres ir? ¿O qué quieres hacer?"
"No sé, lo dejo todo en tus manos. Sorpréndeme." Y le mandó un beso y con eso lo dejó atrás.
Pod salió caminando detrás de ella, "Ah, no me pidas eso ¡porque qué tan duro será sorprenderte a ti!"
-0-
Más de una semana después Pod notó que la extrañó que dejaran la ciudad para la cita que ella había dejado en sus manos.
Sansa levantándole las cejas cuando horas, horas después de estar conduciendo se internaron en un pueblito turístico. Nada especial, solo arquitectura de siglos atrás.
Y cuando después de deambular conociendo la guio hacia un restaurante la vio levantando las cejas al ver en una delgada pero alta casa la bandera del Norte, que hasta recientemente él no sabía era la bandera del Norte. "Busqué mucho en internet, y por fin di con éste recóndito lugar que de por sí tiene la mejor reputación entre restaurantes Norteños. Todo comida típica de allá…" Pod hizo una pausa para carcajearse, "y hecho con tus adorados productos del Norte." Añadió y la vio sonriéndose de oreja a oreja y apurando el paso mientras lo halaba de la mano, lo que lo hizo volver a carcajearse, "Asumo que queda en tu exquisito paladar el sí fallé o no en mi búsqueda para sorprenderte."
"¡Ah! No, Pod, ¡con el gesto es suficiente!"
"¡No! Quiero que la comía sea perfecta..."
"Sí lo sé. ¡Pero es que esto es lindo!"
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Finalizando aquel verano Sansa le pidió irla a recogerla al aeropuerto. Lo que con gusto hizo así no tuviera auto propio. Ella lo abrazó y besó con un simple pico en cuanto se encontraron, intercambiaron unas cuantas frases mientras la ayudaba con su maleta, y cuando ya estuvieron en el interior del carro sí se detuvieron a darse un beso más largo y apropiado a la ausencia que habían vivido. Éste dejándolo sin aire y ninguno de los dos queriéndose separar.
En el camino hablaron de lo que ella haría en los próximos días antes de que regresara a clases, a lo que haría él, a que podrían compartir tiempo juntos.
Habiendo ya entrado a la ciudad la notó cansada y murmurando una canción mientras miraba por la ventanilla. "Debes tener hambre, ¿Qué quieres comer?" preguntó y tras el silencio la miró para verla sonrojada y con una sonrisa torcida.
"A ti…" proveyó sin aire ya que lo vio leyendo su pensamiento.
Pod se sonrió apenado al escucharla carcajeándose bajamente ante su expresión en blanco y balbucenate. Un movimiento en el área de su entrepierna lo hizo apenarse incluso más y a ella reírse más duro.
Y las últimas dos semanas habían sido de una completa agitación y ansiedad, de necesidad reprimida por el regreso de ella. "Bien, yo también te quiero comer." Contestó, decidido a dejar pasar el momento, y acelerando un poco más.
No perdieron tiempo de estar sobre el otro en cuanto cruzaron la puerta del apartamento de ella, la maleta quedando olvidada a la entrada mientras ella le decía contra la boca que había sido un vuelo largo y necesitaba un baño primero.
"Te acompaño."
"Bueno."
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A diferencia de las vacaciones pasadas en estas estuvieron en contacto por primera vez, llamándose o predominantemente texteándose de vez en cuando. Hablando de lo que hacían, de algún problema, del aburrimiento, alguna película, pero las menciones de lo ocurrido entre ellos siendo mínimas. Pero cuando las había la podía oír sonriéndose y hablándole confidencialmente.
"Si lo extraño."
Pasar tiempo con él, pero decidió darle un giro al asunto, "¿Al sexo o a mí?"
"Eh, pues sin uno no hay otro."
"Y como yo nadie, ¿verdad?"
"Tonto."
"¿Ya conseguiste novio para las vacaciones?"
"Uff, un montón, ni te imaginas como hacen fila."
"Lo puedo imaginar, la mía va hasta la mitad de la cuadra. Asumo que la tuya es más larga."
Sí. Estaban tontos por el otro. Y mejor de todo, no era unidireccional.
En una ocasión en que estaban en una video llamada, trató de insinuar hacer algo más que hablar, pero ella de inmediato se negó. "No estoy cómoda con ese tipo de cosas. No creo que le llegue a confiar a nadie algo así."
Y eso era entendible, y esto entre ellos relativamente nuevo, "¿Por ser quién eres?"
"…Bien sí. Los tabloides del Norte destruirían a mi familia, y mi futuro donde aquellas imágenes o videos cayeran en manos equivocadas."
"Yo nunca–"
"–No es por ti. Tan solo no estoy cómoda con eso." Sansa se giró en la cama y se le quedó mirando sonriéndole, "Pero si tú quieres hacerlo, adelante, hazlo que yo miro. Te doy hasta ánimos."
Podrick se sonrió, y no volvió a insistir.
