"Me tienes secuestrado."
"Ay sí, tu tan sufrido." Se burlaban temprano en la mañana de ese lunes mientras se duchaban juntos. Sansa le dejó un beso en el hombro, "…No creo que sepas lo que un secuestro significa."
Podrick no se bajó de la nube hasta más tarde en su trabajo que cayó en cuenta que el semestre estaba prácticamente acabado. Ella en dos semanas volvería al Norte, y esto no sería algo que tendría mucha relevancia para ella.
"¿Deberíamos de tener una cita oficial, o algo?" le preguntó esa misma noche y jugando sus cartas. Y rápidamente vio que la tomó por sorpresa, y el mensaje fue claro y contundente para él.
"¿Tenemos que hacerlo? …No quiero salir, como que me está gustando esto de estar encerrada contigo."
Y sí, sus palabras lo desanimaron un tanto, dejándole sospechar que lo que no quería era ser vista con él. Y aunque eso lo fastidió, tampoco era que fuera a dejar pasar la oportunidad de continuar acostándose con ella.
Así que dejando el ego de lado continuaron encontrarse diariamente por las dos semanas siguientes, y ninguno de los dos volviendo a mencionar el tema le dejó saber que esto no era algo serio. Más cuando ella mencionaba que las intensas actividades físicas con él eran una buena forma de desesterarse de los exámenes finales.
Y sí, la había querido deslumbrar con sus habilidades amatorias, pero comenzó a notar que talvez fue demasiado, y pensar en aquello, aunque le causaba gracia también lo dejaban saber que a él le gustaría algo más.
…Pero luego…
Justo cuando se estaban despidiendo antes de que ella se marchara al aeropuerto, Sansa le acarició el cabello, le dejó un último beso corto en los labios y lo miró a los ojos.
"No te vayas a conseguir una novia para el próximo semestre. No me agrada compartir."
Apoyó su frente contra la de ella, "Tu podrías ser mi novia."
"Creo que eso es mala suerte. No te duran mucho."
"Oh, entonces quieres que esto funcione a largo plazo…ya veo, ya veo." dijo bromeando y la vio sonrojándose.
"…Bien, sí, el mejor sexo de mi vida. ¿Por qué voy a desear que se termine?"
Y la ironía en el tono de voz de ella lo hizo hablar, "Pues ya sabes que estoy para servir." Se quedaron mirando por unos instantes más, el carro afuera pitando nuevamente.
"No te consigas una novia." Le advirtió.
"Te voy a extrañar." Dijo sin pensar y ambos se miraron de repente atónitos ante aquellas palabras, Sansa de repente dejando salir una sonrisa burlona pero adorable que lo hizo apenar incluso más de las palabras que de por sí eran muy tempranas para decir, Pod sintiendo hasta sus orejas encendidas.
Sansa le dio otro pico y una última caricia en el mentón, "Yo también te voy a extrañar."
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Todo el domingo y parte del sábado se la pasaron en el apartamento de ella, viendo televisión, oyendo música, jugando videojuegos, comiendo, y enredados y encamados, no en ese orden de prioridades.
Pod y ella solo dejando el apartamento ese sábado para tomarse un respiro, salir a comer y dar una caminata y de paso abastecerse de más comida y condones.
"Debimos de haber comprado un cepillo de dientes para mí." Dijo ya de vuelta en el apartamento y tras ella proponerle nuevamente que pasara la noche.
"Cepíllate con el mío…dado lo que estamos haciendo no es extraño, ¿no?"
Y Pod se rio, solo para ella desaparecer y regresar con un cepillo nuevo, aún en el plástico protector, sonriente Pod lo estudió, "¿Así que ya tengo un cepillo para dejar aquí?"
Le colocó los brazos sobre los hombros, rodeándolo, "Tengo la sensación que no será la única noche o el último fin de semana que lo pases aquí."
"Ugh, me gusta cómo suena eso."
El domingo salieron para ir por la moto de Pod a la casa de Margaery. Y Margaery ya la había bombardeado con mensajes de texto asumiendo lo que había por asumir, Sansa maldadosamente le había dicho a Pod que la dejaría con las dudas hasta la próxima vez que se vieran.
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Sansa le dio una cachetada suave y desganada burlándose de él, "La próxima vez que ofrezcas sexo matutino asegúrate primero de tener un condón."
Pod se sonrió, porque la acababa de hacer correr de nuevo con su boca, y antes de eso ella había estado con la vergüenza normal perteneciente al tipo de encuentro que habían tenido la noche anterior. "Sí señora."
"Y bien, al menos ya corroboré la otra razón por la cual eres tan seguro de ti mismo."
En eso Podrick no la corrigió, "Cuando quieras, ¿eh?" y la respuesta de ella fue una carcajada mientras los giraba y le daba un beso corto y se hacían cosquillas.
"No creas que no me lo tomaré a pecho." Respondió contra sus labios mientras continuaban sonriéndose.
"Ah, yo contento." Y se quedaron miraron por unos momentos hasta que ambos se enseriaron, "Sí tengo una queja." Podrick decidió comentarle y de hecho la sintió tensándose un tanto y se la imaginó mortificarse mentalmente, "¿Qué hay con poner todo el aire acondicionado a tope? Me estaba congelando esta madrugada y antenoche en tu apartamento." Y de repente la sintió relajando de nuevo ante sus palabras, "Y el agua helada cuando nos bañamos…creo que tienes sangre fría."
"Ah, pues no te equivocas. El frío del Norte que lo extraño y estoy acostumbrada. No eres el único que se queja de que le suba a tope el aire acondicionado hasta al carro. Margaery me odia por aquello."
"Pues es muy frío…¡pero por ti me aguanto!"
No dejaron la habitación hasta que fue la hora de hacer el check out.
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Cuando se despertó ese viernes lo hizo sólo, y esperó por unos minutos para que Sansa apareciera, pero no lo hizo. Se sintió incomodo el dejar la habitación de ella y salir a buscarla, el apartamento familiar siendo tan grande y esta parte tan desconocida para él. Sus largos y prístinos corredores decorados recordándole que no pertenecía al lugar.
La encontró en la cocina, al teléfono aparentemente con su mamá. Sansa después de unos momentos dándose cuenta de su presencia levantó la mano del mesón y le sonrió saludándolo, sus ojos destellando entre apenados y tímidos. Pod le sonrió de vuelta y esperó incomodo en el lugar, pero tras unos momentos decidió regresar a la habitación; mejor era acabarse de arreglar y marcharse. Ya estaba listo para cuando la vio aparecer, indecisión en la apariencia completa de ella, lo que de por sí ya era extraño. No, que no se estuviera arrepintiendo, rogó.
"Deberíamos hacer algo divertido hoy, si no tienes otros planes, si quieres."
El aire lo dejó de inmediato, otra sonrisa aflorándole a ambos, ¿Y si quería? ¡Por supuesto que querría! Pensó sintiendo entusiasmo nuevamente, y caminó hasta ella acercándosele para dejarle un corto pico en los labios, ella posando su mano en la cintura de él, "¿Qué tienes en mente?"
Así que un par de horas después se encontraron en un parque de diversiones. Y para ser día patrio no estaba tan lleno como ambos se lo habían esperado.
Podrick burlándose al ella no quererse montar en las atracciones más nuevas y arriesgadas y yendo por lo más seguro, y cuando la fila no era muy larga él yendo por las atracciones de su preferencia mientras ella lo esperaba, o hacía la fila junto con él para después devolverse.
Y se estaban divirtiendo bastante, las conversaciones absurdas y las carcajadas de ella se lo dejaba saber. Sus risas. La forma en que mientras hacían fila lo abrazaba y besaba cortamente. Un par de ocasiones por aquella cercanía y por la forma en que lo miraba se sentía reaccionando contra ella, y pues era incómodo y avergonzante, pero Sansa le sonreiría con picardía y le daría espacio suficiente, sin separarse mucho. Ambos no dejando ser conscientes de su alrededor.
Ella deslizaría su mano por su brazo y lo tomaría de éste arrastrándolo hasta la próxima atracción, a ratos se tomarían de la mano o se quedarían mirando al otro. Los pequeños gestos y detalles no pasándole desapercibidos, el tiempo yéndose volando, y para cuando menos se lo imaginó ambos ya estaban proclamando estar cansados mientras esperaban un desfile y se tendían en el piso, ella misma sentándose por delante de él y utilizándolo como espaldar. Y la verdad, nunca se imaginó tener algo así con ella, y en esa ocasión se lo dijo bajamente y al oído mientras la abrazaba desde atrás, ella mirándolo sobre su hombro y sonriéndole para dejarle el más corto de los picos en los labios.
Y minutos después del desfile el juego de luces proyectados en una pantalla de agua que daba por terminado su estadía en el parque. Mientras marchaban junto con la multitud también vieron los juegos artificiales del parque continúo iluminando el cielo, y ni la gente ni ellos apurándose hacia la salida.
Pod se fijó que ya eran las once de la noche cuando regresaron al parqueadero, ambos estaban exhaustos, y se ofreció para manejar, lo que ella gustosa aceptó.
"Deberíamos quedarnos en un hotel." Proclamó Sansa minutos después.
Y eso era algo que Pod no se esperaba, la presión en su vientre bajo ante la insinuación lo hizo reaccionar y de paso dejarle la mente en blanco por unos segundos. Para luego empezar a hacer cálculos, un buen hotel para ella le costaría a él un ojo de la cara. No que se fuera a negar, pero sus cuentas no apreciarían esto que en su mente le parecía una magnífica idea."Estaremos en Desembarco en hora y media. Máximo." Y no era por ser tacaño, sino más bien práctico.
"Mmmm, lo sé, pero no me gusta estar en carretera de noche." Le comentó mirando por la ventanilla.
Pod exhaló en burla, "No te preocupes, a esta hora hay poco tránsito y manejo con cuidado." Y la mirada que ella le dio ¿exasperada? lo desconcertó, ¿qué?
"No me gusta estar en carretera de noche." Repitió, y tras unos momentos Sansa se inclinó un tanto, ladeó la cabeza y lo miró, "Pod, ¿acaso no quieres llevarme a un hotel?" preguntó bromeando.
Y otra vez ese tono de voz entre incitante y en broma lo hizo quejar bajamente, lo que la tuvo carcajeándose. "Sí." Se moría por estar con ella, pero tampoco se hacía ilusiones. "Busca un lugar." Y dejó todo a disposición de ella.
Ya en la recepción ella dijo que pagaría, lo que lo hizo sonrojar y negarse, pero ella sí tenía la razón de que él había pagado todo en el parque y al menos ella podía pagar aquí. Pero desistió de aquello porque tenía que tratarla de acuerdo a las circunstancias. Así que de todas formas pagó él.
Y si algo tenía que darle es que Sansa no escogió el hotel más ostentoso y caro, ni mucho menos una suite, y al entrar a la habitación ambos la encontraron aparentemente cómoda y de buen tamaño, bien arreglada, una bonita vista. Y por el reflejo del vidrio la vio girándose y dirigirse hacia el baño, en el camino despojándose de su camisa y brassiere. Y por supuesto que eso obtuvo un efecto en él. Y ella la noche anterior no se había querido duchar con él donde Margaery así que, aunque sabía para qué estaban en el lugar, ahora que lo pensaba bien le dio duda en seguirla. Pero ella pareció presentir aquello porque la escuchó llamándolo, preguntándole en tono de burla si no deseaba acompañarla.
Y no tenía que pedírselo dos veces.
Su corazón acelerado al entrar al baño y ver las ropas en el piso, ella ya debajo del chorro de agua, el vidrio opalizado dándole formas al cuerpo de ella, pero dejándole todo a su imaginación todavía. Sansa sonrojada mirándolo por sobre el hombro mientras él apurado se acababa de desnudar y le hacía compañía. El agua helada sorprendiéndolo y haciéndolo brincar, Pod ignorándolo mientras ubicaba sus brazos alrededor de la cintura de ella y le dejaba un beso en el hombro, ella girándose en sus brazos y encarándolo, Pod tratando de no apurarse a estudiar su desnudez inmediatamente.
Y aquel momento pasó rápidamente y sintiéndose entre las nubes, con él burlándose bajamente por el agua helada y mermándola, con los nervios, inseguridad y ansiedad incomoda de estar de aquella forma por primera vez, luego ambos besando, tocando, acariciando, enjabonando con segundas intenciones, abierta y largamente estudiando al otro.
Y minutos después por más perfecto que encontró el momento sentía que ya era necesario proseguir, se preguntó si ella lo querría ahí, y por la forma en que ya estaban contra la pared, sin aire, con necesidad, sus lenguas batallando y frotándose contra el otro decidió proseguir, la tomó del muslo y le empezó a levantar la pierna, pero Sansa rompió el beso empujándolo de los hombros, diciéndole en la cama, mientras se desenredaba de él. Embobado la estudió mientras cerraba el chorro y se apretaba el cabello para sacar el exceso de agua, la interrumpió con besos que fueron correspondidos mientras ella se secaba rápidamente y la escuchaba preguntar por condones, plural.
Ya medio secos regresaron a la habitación, él deteniéndose ante su chaqueta y buscando en los bolsillos, girándose hacia ella y regresando con los dos mientras pasaba saliva al verla esperándolo en la cama desnuda, y ella sabía exactamente qué efecto tenía en él. Pod se trepó a la cama con ella, y tenía otros planes en mente para cuando la escuchó apurándolo.
Toda Sansa era suave, delicada, elegante, y su primera vez juntos quiso hacerle honor a ello. Fue esta necesidad de ser cuidadoso, dejarla ajustar mientras se besaban, prolongar el momento y las sensaciones, y ninguno de los dos deseando que se acabara, apenas y moviéndose, o moviéndose lentamente para volver a empezar, rodando en esa cama gigante, la forma en que ella se quejaba, lo apretaba a ella, a veces le enterraba las uñas en la espalda solo era leña para su fuego, y cuando la necesidad lo tomó y empezó a ser más intenso ella lo bien vino empujando contra él, siendo más vocal, la mano de ella entre sus cuerpos y lamentablemente sus músculos aprisionándolo constantemente fueron suficiente para él, y aunque trató de durar más, de no entregarse a la sensación más fueron sus ganas, y tras cuatro o cinco empujones fuertes y que su mente se le despejara un tanto lamentó el haberse dejado llevar.
Momentos después Sansa tan solo lo miró y le sonrió mientras se salía de ella y disponía del condón. Para no dejarla en ascuas se deslizó con sus labios por su pecho, estómago, vientre bajo, y entre sus piernas.
Embobado con ella como estaba deseaba complacerla, descrestarla, volverla papilla, y utilizó todas las armas a su disposición para aquello. Y hacía bastante tiempo que fantaseaba con este mismo escenario que la besaba apasionadamente sin refrenarse. Por la forma en que ella estaba reaccionando espontáneamente, quejándose, llamando su nombre, riéndose temblante, por la forma en que lo tomaba del cabello y abría más sus piernas, o a veces lo hacía detener, por la forma en que gemía tensándose, por la nueva humedad abundante sabía que estaba logrando complacerla.
Y después de hacerla feliz esa noche, lo empujó de la cabeza al no separarse de ella inmediatamente, empujándolo incluso con sus piernas, diciéndole que le diera un descanso. Así que por los próximos minutos los pasó en su muslo y estómago, succionando la piel allí y después subiendo entre sus senos, y la sintió abrazándolo mientras se volvían a besar.
Una parte suya diciéndose que ella tan propia estaba más desinhibida si lo estaba besando.
Y después solo fue silencio y miradas sonrientes, susurros a medio voz y cansancio. Burlas como las que siempre se hacían, corroboración que estaban donde debían estar, y que ella no quería que esto viniera a afectar su amistad. Nuevamente las declaraciones de ambos de estar locos por el otro.
Fue más tarde y en tan corto tiempo que tuvieron sexo de nuevo. Más intensamente que la primera vez, Podrick sumamente emocionado, pensando muy poco, y solo estando al tanto de ella, lo bien que se sentía y lo bien que encaban juntos. Pasajeramente se preguntó de dónde salió este tipo de conexión entre ellos, como siendo tan diferentes venían a funcionar en estos términos, a donde se fueron las inhibiciones, solo supo que ella le correspondía de igual manera en querer recibir y brindarle placer entusiastamente.
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Empezaban las celebraciones del fin de semana patrio y había fiestas por toda la ciudad así la celebración no fuera realmente hasta el sábado y el domingo. Esa tarde de jueves fue a la fiesta de la casa de Margaery, dando por sentado que Sansa estaría allí. El lugar a reventar y se imaginó que aquello no le agradaría nada a los vecinos. Comenzó buscándola detenidamente en el interior de la casa, y al no encontrarla salió hacia el patio, que cabía decir era una gran extensión de playa donde la mayoría de gente estaba.
Paradójico fue qué tan rápido la ubicó, cabello rojo vibrante y húmedo, una camiseta azul oscuro mojada que le resaltaba los ojos incluso desde la distancia, un short claro, se encontraba muerta de la risa y correteando de aquí para allá mientras una monumental guerra de bombas de agua se daba. Fue extraño verla de esa manera tan despreocupada, pues se la imaginaba prestándole más atención a su prístina imagen que jugando toda desarreglada. Por su parte se quitó las gafas de sol y los zapatos y decidió unirse al desorden. Había tanta gente que no trató de acercársele, sino que tan solo se dedicó a divertirse. Sólo decidido a dejarle saber de su presencia cuando los globos empezaran a desaparecer.
Y la verdad, no le extrañó no ver a Margaery volviéndose nada, aunque sí había un puñado de aquellas amistades que le conocía a Sansa, aparte de Loras quien con entusiasmo organizaba que los globos no se acabaran. Pod se divirtió, y no fue hasta que la multitud empezó a aburrirse y marcharse que Sansa notó su presencia porque la escuchó llamando su nombre altamente para tan pronto ubicarla verla lanzándole el globo que tenía en la mano directo al pecho. Pod por instinto se cubrió así ya estuviera mojado, pero el globo no estalló al impacto sino al rebotar contra el piso, ambos carcajeándose y ella acercándose para brindarle un abrazo. Esos abrazos de saludo al verlo siendo cada vez más comunes, "…No de la forma que esperaba encontrarte."
"Ah, ¿así que esperabas encontrarme?" preguntó burlándose.
Y este tipo de burlas por parte de ella no dejaban de aumentar sus inseguridades; el ser tan transparente que ella de inmediato lo notaba. Y Pod no sabía si se burlaba con él o de él. Se sintió sonrojando, aun así y al verla despeinada fue él quien se pasó una mano por la cabeza, notando los ojos de ella desviándose hacia su bícep, "Me refería a jugando y desaliñada…aunque eso no quiere decir que no te veas bien, ¿eh? Que quede claro." Dijo, como siempre jugando y salvando el pellejo.
Sansa continuó sonriéndole, "…Puede decirse que estaba nostálgica por las peleas de bolas de nieve…"
"Oh, entendible."
Y continuaron hablando entretenidamente por unos momentos, haciéndose a un lado y ya no participando en el juego que continuaba muriendo. Los próximos minutos Pod los pasó entre yendo a saludar a Margaery, e irse a tomar una cerveza con Loras, dándose cuenta de que Sansa también había venido sola a la fiesta, y para ese momento ya ella se había desaparecido que Pod estaba más que aterrizado en su pensamiento de que no había hecho más que venir a perder el tiempo y que era bobo de él empecinarse en querer darse cuenta si había o no algo entre ellos, si todo estaba en su imaginación y Sansa simplemente era una coqueta natural cuando había confianza, o si lo que le ponía era tener a un idiota detrás de ella.
Y Sansa regresó un rato después talvez al verlo solo e incómodo con el grupo de niños ricos con el que él nada tenía en común, una toalla sobre los hombros de ella y secándose con esta el cabello. Y la verdad, no creyó que ella regresaría, pero ahí estaba, preguntándole si necesitaba que lo rescatara y como el bobo que era no pudo dejar de sonreírse cuando ella lo guio hacia afuera de esa casa de invitados y hacia la playa nuevamente. De un bolsillo sacándose un bloqueador solar y echándoselo en brazos, piernas y cara para después pasárselo a él. La conversación continuando sin necesitar o buscar de más compañías, caminando juntos por la extensión de esa playa y alejándose por esta tan solo para regresar una y otra vez. Incluso sentándose enfrente de una improvisada fogata la cual ambos sabían les serviría para secar sus ropas húmedas.
Y uno vez más se dijo que lo estaba pensando demasiado por ella ser ella, que Sansa sí le daba todas las indicaciones de querer más que una amistad, pero no estaba seguro como proceder, talvez ella tampoco. Y con tanta gente alrededor como estaban se decidió a en el próximo encuentro dejar la bobada y hablarlo directo a la cara; que se hiciera lo que ella dispusiera.
El punto máximo de la tarde ya convertida en noche fue cuando esta chica que él había visto un par de veces en el campus, se acercó y lo tomó del brazo preguntándole a Sansa si no le importaba si se lo robaba para un juego de girar la botella. Y Sansa la miró levantándole las cejas, tan sorprendida como él, y a Pod obviamente le molestó que los interrumpieran, pero Sansa después de unos segundos se encogió de hombros, y la decepción del gesto lo hizo aterrizar y de paso lo descuidó tanto como para dejarse arrastrar por la chica, ésta preguntándole que si eso era lo que tenía que hacer para que la besara. Aún molesto le dio por mirar por sobre su hombro, solo para ver a Sansa siguiéndolos decidida y de cerca.
Y no eran niños como para estar jugando a aquello, pero viendo a Sansa uniéndose se preguntó qué estaba pasando, al mismo tiempo que notaba que había una posibilidad entre siete que le atinara a ella. O ella le atinara a él.
"Tendrás más posibilidades si no te le sientas al lado a Pod." Sansa comentó.
¿Y la forma como Sansa miraba y le hablaba a la chica era hostilidad?
Y Pod tuvo el tercer turno. Mientras la botella continuaba girando sin parar deseó y pidió con todo su ser de que se detuviera en Sansa, que se detuviera en Sansa, los segundos alargándose, y cuando de hecho se detuvo en ella se sorprendió. Su corazón acelerándose y mirándola rápidamente, pero ella ni dándose por enterada, estaba era mirando burletera a la chica mientras los acompañantes hacían algarabía.
Pod entre confundido y la mente en blanco se arrodilló, Sansa también se incorporó colocándole las manos sobre los hombros y ella le mantuvo la mirada por unos cortos momentos antes de apoyar sus bocas sobre la del otro por varios segundos, estaba a punto de retirarse cuando la sintió siguiéndolo milimétricamente, entre abriendo sus labios un tanto y haciendo presión sobre el inferior de él. Sus sentidos estallando más ante ese gesto que por el beso en sí. Ella separándose un momento después, y más silbidos y chillidos y se sintió apenado, riéndose cual niño de primaria. Una mirada hacia ella y la vio sonrojada, y manteniéndole la mirada intensamente.
Estuvo en las nubes por unos instantes más mientras se volvían a acomodar y el juego proseguía, ambos mirándose constantemente. Cada vez que alguien giraba la botella pedía que no cayera en Sansa ni en él, y cuando le tocó a ella cayó en cuenta de que muy poca posibilidad existía de que su suerte se repitiera. Pero lo hizo. Y ella se quedó mirándolo, subiéndole las cejas mientras los acompañantes se reían. Y de nuevo, otro beso. A diferencia del anterior ambos presionaron los labios del otro por un instante para prontamente darse un masaje suave, lento y prolongado, Pod concentrado en la suavidad y humedad de la boca de ella, de su calor, de su aliento, y terminó el beso porque empezó a sentir que se estaban extralimitando en público, ambos manteniéndose la mirada así de cerca para después Sansa reírse junto con él. Y estaba en el cielo.
Incluso si esto era alguna clase de competencia que le brindaba a ella algún extraño placer por ganarle a la chica, no le importaba por la forma en que Sansa lo miraba lánguidamente y le sonreía con picardía. Y probablemente en unos minutos, unas horas, esto quedaría en nada. Pero a Pod no le importaba. Tenía que aprovechar. Los dos podían jugar. Y si esto era todo pues al menos lo había disfrutado.
Y cuando llegó su turno nuevamente, se encontró carcajeándose altamente al caer de nuevo en Sansa, los acompañantes del circulo esta vez de inmediato quejándose, ella pareciendo sorprendida también, un idiota agarrándose la cabeza con las manos. "¿Qué? Es el destino…" Pod comentó defensivamente y fue él mismo quien revisó la botella, porque así dijera que era el destino no creía en este, y esta era demasiada coincidencia. Un idiota diciendo que tenía que girar la botella nuevamente. Y de hecho alguien pasó una botella diferente. Y decidió callarse que ese giro era válido porque Sansa no lo dijo. Ella tan solo cómodamente riéndose como si esto no le estuviera afectando en nada.
Así que volvió a girar, y habló cuando notó la botella perdiendo velocidad y que el pico de esta no terminaría ni remotamente cerca a Sansa, "El anterior giro era válido," dijo, sin esperar que se detuviera por completo, apuntando a quien más sino a la chica que lo había invitado al juego. Se giró hacia Sansa, no importándole ser descortés con aquella otra chica, "…si quieres." Y la vio irse teatralmente hacia atrás como considerando sus palabras, dejándolo en vilo, la chica que lo había invitado marchándose en ese momento al notar que esto era un juego para Sansa.
Después de unos instantes de seguir a la chica con la mirada finalmente Sansa contestó encogiéndose de hombros y sonriendo torcidamente, "…Está bien."
Y sí, ella estaba disfrutando en ganarle a la chica impertinente. Y de nuevo frente a frente, esta vez ella lo tomó de un hombro y la otra mano abierta cerrándose suavemente sobre su cuello, el pulgar de ella acariciándole la garganta, los otros dedos enredándose en mechones de su cabello y acariciándolo, lo iba a matar, y no pudo evitar temblar mientras la sostenía de la cintura. "¿Divirtiéndote?" decidió preguntarle burlándose, dejándole ver que este momento no era tan importante como en verdad lo estaba siendo para él. Amigos que tendrían una historia que contar de la única vez que se besuquearon. La sonrisa de ella desapareciendo poco a poco y mirándolo intensamente.
Y cuando se besaron lo hicieron tal cual, como la vez anterior, solo que esta vez fue más prolongado, más firmemente, más apasionado, incluso con la lengua de ella en una ocasión rozándole los labios y haciéndolo acercarla más a lo que ella se quejó contra sus labios y lo apretó del hombro. Y aunque se quiso olvidar de todo a su alrededor, todo aparte de ella y ese momento, ya se estaban pasando con ese beso y el hechizo se terminó cuando sin atreverse a separar alguien dijo que había tipos muy de buenas, haciéndolo reírse y cortar el beso al agachar la cabeza. Pero al parecer no contenta, Sansa se agachó para buscar su boca nuevamente, y no fue más que un pico final que le dejó, pero ya todos estaban haciendo sonidos de ohhhh, y Podrick no sabía si estaba en las nubes, o si de hecho lo mató con ese último gesto. No la soltó de la cintura y cuando se atrevió a abrir los ojos se encontró con los burleteros de ella.
"No puedo creer que me tuve que prestar para esto para que por fin me besaras."
La escuchó susurrar bajamente solo para sus oídos, y por supuesto que se apuró a hablar, "Te iba a besar hace unos días, pero la maldita gaviota–" se interrumpió cuando la vio sacudiendo la cabeza y burlándose de él. Sansa Stark lo había besado. ¡Sansa Stark sí había querido que la besara! Y no había acabado de procesar aquello cuando sus manos se deslizaron por la cintura de ella al ella colocarse de pie y marcharse sin más. Y participar en todo esto tenía una sola razón; ella. Antes de cruzar la puerta la vio dándole una mirada por sobre el hombro, como preguntándole qué esperaba para seguirla, y la quietud lo dejó; como un resorte se colocó en pie.
Nada más fue cruzar de una sala a la otra para ver a Dickon aparecer entre la multitud en ese momento, cruzándose con ella y tomándola del brazo, preguntándole si se marchaba y si la llevaba a su apartamento. La vio buscándolo con la mirada por sobre su hombro, y como si antes no le hubiera asegurado lo que deseaba lo hizo en ese momento.
"De hecho, Pod ya se había ofrecido, ¿verdad Pod?"
El alivio, la emoción que sintió fue impresionante y le asintió, viéndola soltarse de Dickon. 'Pero gracias de todas formas.' Y pasando saliva la siguió hasta afuera, sus manos heladas y sudantes, y eso hacía mucho que no solía sucederle.
Y ya estaba actuando en autopiloto porque ambos se detuvieron, se miraron y al tiempo hicieron el camino hacia el primer lugar que les podía propiciar privacidad, lo cual fue difícil pues la casa estaba a reventar. Pero cuando por fin se encontraron en un rincón del garaje, ocultos detrás de una enorme camioneta, ella no parando de sonreírle, lo tomó del cuello y se compartieron en infinidad de besos, largos, lánguidos, con calma, juguetones. Estudiando al otro, su sabor, su textura, las respiraciones pesadas, el nudo en su estómago. De rato a rato ambos riéndose contra la boca del otro y haciendo susurros bajos.
"¿Por qué simplemente no me dijiste que te gustaba?" preguntó Pod.
"No estaba segura de yo ser tu tipo."
Pujó, "Eres del tipo de todos." Y otro beso entusiasmado entre ambos, la mano de él sosteniéndola de la mejilla y otra de la cintura.
Sansa se separó después de unos momentos, necesitando aire. "…Pues déjame decirte que para alguien que supuestamente…tiene cierta reputación y éxito con las mujeres…no parecías tomar ninguna de mis señales."
Pod se rio, "Creo que ser tan hermosa hace que no te esfuerces mucho enviándolas, sólo conté como dos o tres de esas señales." Y la verdad, Pod era del tipo que más que una señal o un juego le gustaba era tratar las cosas de frente.
"Bien, bien, lo tendré en cuenta para el próximo tipo que me guste." Y ambos se carcajearon.
Acariciándole un costado Pod continuó cuando su respiración volvió a lo normal y pudo dejar de sonreírse como un idiota, aunque no creía que esto último se le quitaría con los días, "Y bueno, tu eres tú. Estaba desconcertado de estar recibiendo señales. Honestamente en el último mes no he estado seguro si te estabas riendo conmigo o de mí. Y tampoco quería avergonzarme por si estaba malinterpretando todo. Debes de entender que para alguien como yo eres inalcanzable. Y además, no creí ser tu tipo de hombre en todo caso."
"…No sabía que tú eras mi tipo de hombre." Él le dejó un pico corto que la hizo sonreír, y ella le acarició el cuello, "Ahora no te me vayas a convertir en un sapo."
Los siguientes minutos, horas, días, Pod los pasaría en las nubes.
Y aparentemente no solo él.
Sin colocarse de acuerdo ambos al salir del garaje de Margaery se fueron a marchar a pie, solo para Sansa recordar que se suponía que se iba a quedar allí a pasar la noche, y Pod que había venido en moto.
Pod no sabía, ni le importaba, si acompañarla a buscar sus cosas era una excusa, lo importante fue que en aquella habitación de invitados de la casa principal se detuvieron a caerse a besos prolongados nuevamente. Pod muy al tanto de sus ropas aun húmedas y de la arena que aún tenían encima mientras se metían a la cama aprovechando el estar verdaderamente solos. Aunque el sonido de la música alta y la multitud decía lo contrario.
Y no fue sorpresa que las cosas se colocaran más acaloradas con los minutos, aunque no progresaran de ahí, ni ella le diera indicación de que quería más.
Respirando profundo se dieron un descanso acostados lado a lado, él muy al tanto de su erección marcada por sobre el pantalón corto así que se encogió de piernas y le colocó la mano en el estómago, justó para cuando ella habló.
"Esa chica fue bastante grosera al haberse inmiscuido en nuestra conversación."
Podrick se sonrió incluso más, "Sí me molestó. Pero como no dijiste nada creí que te daba igual…"
"Parte de mi aún piensa que debiste haberte negado diciéndole que estabas ocupado."
"Iba a decir eso, pero prácticamente me hiciste creer que te daba igual toda la situación." Se repitió.
Sansa se burló, "No. Estaba fastidiada."
Y eso solo era palmaditas para su ego, "Bien, pues ya andaba en plan de hablar contigo en unos días para averiguar si yo te gustaba o no."
"¿En unos días Pod? ¡Prácticamente solo me faltaba seducirte para que por fin la lumbrera se te encendiera!"
Pod se carcajeó, "¡Ahora sí odio a esa chica! ¡Tu seductoramente seduciéndome es una de mis fantasías!" y la vio sonrojándose lo que lo hizo reírse más.
"No seas bobo."
¡Pero lo era! "En todo caso, ¿qué habrías hecho si la suerte no hubiera estado de nuestra parte?"
"…Bien…en mi mente estaba darle una lección, y en cuanto alguien te sacara, sacaras a otra, o alguien a mí, anunciaría que quería besarte era a ti."
Eso habría sido… "¿Y si me hubiera negado?"
"Mmmm, ¿no has oído? Soy del tipo de todos…y cada vez más me miras de la forma en que sabía no te habrías negado."
Pod le pasó el brazo por debajo de la cabeza y la atrajo más hacia él para besarla, "Ni que fuera tonto."
Y más besos, muchos más besos, ambos pegándose al otro y de nuevo el sonido de la humedad y respiraciones pesadas, a veces uno que otro quejido proveniente de ella mientras le besaba el cuello.
Luego de mucho pensarlo, "No, no habrías interrumpido el juego sólo para anunciar que querías besarme."
"Sí lo habría hecho." Sansa se sonrió, acariciándole el mentón rasposo por la barba para después darle un golpe con su dedo índice en éste, "Te recuerdo que soy una niña rica y consentida, y que estoy acostumbrada a siempre obtener lo que quiero."
Y Pod se sonrió, porque él una vez le había dicho aquello mismo y con las mismas palabras. "Creo que conmigo siempre obtendrás lo que querrás." Le dijo bromeando, pero vio ella no le devolvió la sonrisa, solo respiró profundo y se le quedó mirando profundamente a los ojos, después lo acarició en la mejilla y la oreja.
"No fue así como creí terminaría el día."
"Yo sí que menos." Pod susurró bajamente mientras ella empezaba a besarlo en el cuello, "Aunque sí vine precisamente a esta fiesta fue porque era un hecho que estarías aquí."
"Deseaba invitarte, pero…en mis cumpleaños me dijiste que no estabas cómodo con mis amigos así que por eso no lo hice."
Pod se lanzó hacia ella, girándolos y colocándole la mitad de su peso encima mientras la abrazaba, "Es diferente, estoy tan cómodo contigo." Habló contra el cuello de ella, y se lo mordió suavemente, de inmediato ganándole un quejido y un remesón de su cuerpo, "¿Y quién dice que el día ha terminado?" ella continuó temblando y la sintió haciendo un puño de su cabello en su nuca, y el cosquilleo lo hizo quejar a él, mientras continuaba besando el cuello ofrecido, buscando los lugares que la volvían papilla.
Pod notó la indirecta cuando después de llevarle acariciando el costado debajo de la camisa por varios minutos fue a subir otro tanto más y ella posó la mano sobre la suya.
"Todo esto se está sintiendo muy bien, pero mejor nos vamos. Primero déjame darme un duchazo para quitarme toda la arena de encima."
Pod asintió balbuceante, "Sí, dejamos la cama vuelta nada también." Dijo, y Sansa asintió para entrar al baño, sola y sin invitarlo.
Y se le hizo evidente que ella no quería ir tan rápido, por eso mismo el no haberse deshecho de sus ropas en un inicio. Pod se salió de la cama y para pasar el tiempo la destendió para deshacerse lo mejor que podía de la arena, y la volvió a tender para con sus manos tratar de quitar lo mejor que podía la arena que quedaba, pero vio que eso era casi imposible gracias a la humedad. Momentos después se asomó a la ventana, viendo la fiesta estando a todo furor y se preguntó si Sansa se quería marchar por que le apenaba que sus amigos la supieran con él.
Y era mejor no pensarlo si quería seguir disfrutando de esto.
Y ella no se demoró tanto como él creyó que lo haría. Su estómago encogiéndose y la erección regresando con todo cuando vio que salió con el cabello empapado y envuelta en una toalla, debajo de la cual probablemente no tenía nada. Pod señaló hacia el baño no demostrándose tan impactado como lo estaba, "¿Puedo ducharme yo también?" y ella le asintió. Y él se encerró en aquel baño, donde el olor encerrado del jabón y shampoo lo bienvino.
Al abrir la ducha dio un brinco y un quejido ante el agua helada y la cerró casi de inmediato para poder graduarla a algo más templado. Se remojó las piernas, quitándose de aquella forma la arena, y talvez fue por malpensado que quiso pensar ella se había satisfecho hacía unos momentos solo para quitarse la urgencia y necesidad, y maldiciéndose a sí mismo hizo aquello.
No le tomó mucho al recordar cómo habían estado hacía unos minutos.
Antes de salir le preguntó si ya estaba presentable y ella le respondió que sí, y cuando salió la vio en jeans y camiseta, y con el celular en mano. Ella explicándole que le estaba mandando un mensaje a Margaery y después exhaló tirando el celular a la cama, acercándosele y dándole el más corto de los picos para mirarlo puntualmente.
"No quiero que esto vaya a cambiar nuestra amistad." Sus palabras salieron como un cuestionamiento y volvió a hablar con más temple, "Quiero decir, si algo me gusta de ti y de nosotros es esa amistad, y sé que involucrarnos la cambiara…"
Pod le asintió, "Entiendo."
No creía que lo hiciera, "Así que…tan pronto las cosas no salgan bien de esta manera–"
"–Sansa lo entiendo." Le reiteró manteniéndole la mirada, y después de ella asentirle se separaron, Pod se echó la pequeña maleta de ella a los hombros y estuvieron listos para marcharse. Buscaron los zapatos de él, y antes de dejar la casa ambos tomaron algo de comer.
Y desistieron de la moto de Pod porque él sí había bebido unas cuantas cervezas, también desistieron de pedir un taxi, o de decirle a los guardaespaldas de ella que los acercaran. El apartamento de Sansa estaba relativamente cerca como para no poder hacer el camino a pie, y eso hicieron a paso lento, entre risas, conversaciones, rozamientos de manos, caricias de brazos, y besos que se detenían a darse perdiendo la cuenta, los juegos pirotécnicos estallando desde todas las direcciones.
El portero del edificio mirándolos, y ellos continuando derecho hasta el ascensor, hasta el apartamento y la habitación de ella, Podrick preguntándose hasta donde llegarían, pues de este aspecto de la vida de Sansa él muy poco sabía. Desde un principio asumió que solo besos y caricias sucederían, y talvez pasar la noche en el lugar, pues ella de nuevo no daba indicaciones para más.
En todo caso, esto era un sueño.
"Mi ropa sigue húmeda," le dejó saber para estar seguro de cómo proseguir, y la vio sonrojada.
"Te puedo buscar una camiseta y una sudadera de uno de mis hermanos…te quedas conmigo hoy."
Pod le asintió, y entre más conversaciones tontas y burlas, con los besos convirtiéndose en más juguetones y profundos, con el calor del momento aumentando entre respiraciones ahogadas, en ella absurdamente quitándole la camiseta del hermano que le había hecho colocar veinte minutos atrás, con la ropa empezándolos a dejar y otro tipo de caricias siendo necesarias, volvió a preguntarse hasta donde llegarían.
Y ella temblando y quejándose contra su boca mientras le pasaba un dedo por el pezón húmedo por su saliva lo hizo continuar, deslizando su mano lentamente hacia abajo, rozándole el estómago y el costado con detenimiento produciendo en ella cosquilleos y después deteniéndose ante el elástico del pantalón del pijama de ella, rompiendo el beso para mirarla a los ojos y al ella asentirle la volvía a besar, los músculos en su vientre bajo tensándose bajo sus dedos mientras en su afán de que ella fuera a cambiar de parecer no se molestó con quitarle el pantalón, solo introdujo su mano en estos y sus interiores, encontrándola húmeda mientras ambos se quejaban contra la boca del otro, las piernas de ella abriéndose otro tanto.
Y tan solo se concentró suavemente en la sensación, en ella, en como rápidamente la sintió reaccionando cada vez más a sus caricias. En los besos interminables, ella sólo se vino a separar para empezar a respirar fuertemente, estremeciéndose, quejándose y tomándolo más fuerte del brazo. Pod se sintió emocionando incluso más al ver la respuesta de ella, tanto que se empezó a rozar activamente contra su cadera y manteniendo la velocidad de su dedo hizo mayor presión y escuchó un sí de ella, que lo hizo erizar mientras ella se corría a su lado, Podrick buscando su boca nuevamente en ese momento.
Y después de aquello Sansa continuó besándolo de igual manera, girándose y siendo ahora su turno, la mano de ella sobre su erección lo hizo quejar bajamente y contra su boca, ambos se acabaron de girar, pronto estuvo acostado boca arriba y levantando las caderas mientras ella le bajaba la sudadera. Estudió su reacción que fue una mueca de burla que supo no venía a burla de él, pues en aquel departamento no tenía nada de que apenarse, tenía lo suficiente como para despertar curiosidad y no ir a espantar, y hasta ahí pensó porque próximamente ella lo tomó en su mano. Y por las caricias suaves y lentas que se dispuso a darle supo que lo iba a hacer sufrir. No que se quejara, pensó devolviéndole el beso largo y profundo que ella se agachó a dejarle.
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Pod no había sido cariñoso hasta ese momento, sí atento, pero no cariñoso, y mientras se sentía adormilado se había dispuesto a aquello. Le estaba acariciando la mejilla con el pulgar mientras ella hablaba.
"Fue al final del semestre pasado cuando te convertiste en una clase de confidente. Quiero decir, de por sí te encontraba más lindo que atractivo. A veces adorable. Y de un momento a otro te convertiste en demasiado fácil a los ojos." Sansa le devolvió el pico y la sonrisa que él se agachó a darle. "Pero incluso desde antes, no sé, talvez en ese momento todavía no caía en cuenta, pero la tarde que te presenté a Margaery sentí molestia de que también le prestaras atención. Creo que desde ahí mi atracción por ti empezó a crecer. Entre más te conocía más me gustabas."
Pod se sonrió, "…Dejé de fumar hace dos meses." Le contó, y la vio emocionarse ante aquello, "He recaído varias veces, pero llevo dos semanas sin fumar." Y la forma en que ella se carcajeó ante aquello, los giró y lo besó lo hizo reírse. "¿Así que supongo que este es mi premio?" preguntó, y ahora era ella quien lo acariciaba a él en la mejilla.
"Estoy segura que podemos arreglar algo más." Le contestó, ya que la confianza quedó más que establecida.
Pod le devolvió la sonrisa, y deseaba preguntarle porqué no deseaba proseguir, pero se dijo que era mejor quedarse calladito y de pronto no ir a dar oportunidades de arruinar esto, después de todo había sido un día magnifico.
Cuando la volvió a mirar la vio quedándose dormida y se sonrió, estudiándola por un buen rato.
En un parpadeo ya no estaba en aquella habitación sino de pie ante un día soleado, la mano tirando firmemente de su brazo lo hizo girarse hacia Sansa.
"…Esos fueron recuerdos felices…" dijo sonriéndose.
"…Sí." Pod comentó, fijándose en su rostro blanco, en el cabello suelto ondeando al viento, en sus lindos ojos azules. Como un sentimiento fantasma aun podía sentir la felicidad y entusiasmo de aquellos días. Y aunque sabía que no debía se dejó contagiar de estas emociones, acercándola y besándola innumerablemente en la cara y en los labios, ella devolviéndole aquellas caricias mientras se sonreían ante el otro, como el Pod y la Sansa de antaño lo habrían hecho.
Solo que la absoluta felicidad estaba también mezclada con duelo. Y no sabía distinguir cual de las dos emociones era más poderosa. Si no lo pensaba podía continuar sosteniéndola en sus brazos y diciéndole bobadas dulces, pero en cuanto el pensamiento de que esto no era real llegaba…
Pod exhaló, no teniendo solo los sentimientos sino también los pensamientos de aquel entonces, "Ese fin de semana, esas dos semanas, me las pasé ilusionado contigo. Enamorado de ti. Lo veía como un amor impulsivo y efímero, platónico, superficial, seguramente pasajero…pero lo consideraba amor de todas formas. No te lo dije en ese entonces porque no quería sonar como un tonto." Le reveló y ella le sonrió serenamente, talvez con piedad.
Sansa se acercó y se agachó a darle un pico, el mismo tipo de pico que le había dado en el juego de girar la botella cuando le hizo saber que, aunque era un juego sí había algo de verdad en aquellos tres besos antes compartidos. "Pod, ¿Que dijiste en el juego de girar la botella cuando me sacaste por tercera vez…?"
Y no sabía si colocarse a reír o llorar, "Que era el destino." Y muy atento había estado de aquellas palabras mientras había revivido aquel momento. "…Pero sabes que no creo en el destino."
"Y aún así, ¿Qué nos sacáramos tres veces seguidas? A no ser que tengamos poderes telequinéticos eso es el destino." Y Sansa lo vio sonriéndose, aunque parecía hacerlo muy a su pesar.
"Esto no tiene marcha atrás." Pod se repitió, de qué le servía el destino…
"No. No la tiene. Pero talvez lo del destino es real. Talvez tu y yo nos encontremos nuevamente en un futuro y en el mundo real. Volverás a Desembarco del Rey y yo también lo haré, así que hay una posibilidad…"
"¿Solo es suerte el volver a encontrarnos?" preguntó con cierta ironía, Desembarco del Rey era enorme, "Acéptalo, ya no hay futuro para nosotros." Y eso último lo decía más para sí mismo que para ella. Miró a su alrededor, no reconociendo aquel paraje, "Cada vez nos acercamos más al final."
"Lo sé…Pero también puede ser un nuevo inicio, Pod, independientemente de nosotros, los inicios son buenos."
"¿Incluso con este mierdero que quedará a nuestro paso?" preguntó y la vio dudar.
"Solo quiero que te aferres algo para que puedas ser feliz."
Y Pod sintió su garganta cerrándose, incluso más cuando ella simplemente lo abrazó firmemente. La abrazó a su vez, enterrando la cara en el hombro de ella y besándole el hombro hasta que este momento se terminara.
"Vamos, Pod, tenemos que disfrutar de los momentos que quedan, ¿si?" preguntó, y él asintió.
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