No fue hasta un par de semanas después que de improvisto la acompañó a un lugar remoto de la ciudad. El lugar…típico y abundante de artesanías y hasta cuchitriles turísticos, y se habían dirigido allí porque ella necesitaba un accesorio especial para un próximo proyecto que tenía que entregar.

El lugar no era nada especial la verdad, y Pod se la había imaginado llevándolo a una joyería especializada, incluso se había burlado de ella de que al tener los bolsillos que tenía ninguno de sus compañeros de clases podrían competirle con la fina joya que ella llevaría. Y ahora vio se equivocó, pues el lugar no parecía ser más que eso un lugar donde vendían artesanías y bobadas para turistas.

Y de almacén en almacén pasaron, Pod notando que aretes y collares estrafalarios le llamaban la atención, pero que nada parecía complacerla. "¿Y cómo qué andas buscando?" e hizo la pregunta por impaciencia masculina, y que a ella aparentemente nada le gustara. Y para cuando por fin le sugirió hablar con uno de los artesanos del lugar y brindarles el diseño de lo que quería para que se guiaran en realizarle la artesanía ella lo colocó a él a hablar y negociar, porque a ella podían sacarle un ojo de la cara por una de esas baratijas que sólo dudaría si la robaron o no para olvidarlo al segundo siguiente.

Y cuando todo estuvo arreglado, con ella habiendo hecho el bosquejo en una cafetería cercana, hablaron con una de las artesanas sobre los materiales, y por supuesto con el adelanto económico. Justo después la vio quedándose mirando una simple manilla de cuero. "…Eso no es nada parecido a lo que andas buscando."

"No, pero me gusta para mí."

De inmediato la detuvo del brazo cuando empezó a escarbar en su bolso, "Entonces déjame yo pago. Un obsequio, por tu cumpleaños." Y la vio sonriéndose abiertamente para luego aceptar. Y no perdiendo oportunidad Podrick tomó la manilla de la vendedora, y se la colocó en la muñeca a Sansa, tomándose unos segundos más de los necesarios en rozarle la piel. Y cuando finalizó en vez de Sansa colocar espacio ella vino a enredar su brazo con el de él para momentos después halarlo hacia afuera sin romper el enlace.

Y muy bien sabía que el gesto significaba algo.

Al menos con las mujeres con que se relacionaba, con Sansa el problema era que todo funcionaba diferente.

"Gracias."

"Ah, no, ni lo digas. Aún me falta bastante para resarcirme, como para estar más a la par del regalo que tú me diste."

"Sabes que no tienes que hacerlo."

"Lo sé, pero me agrada la idea." Y ella no dejó de sonreírle.

"Oye, ¿y si nos olvidamos un rato del carro y nos vamos a andar las calles? Está pintoresco por aquí."

Pod la miró de reojo, tratando de no sonreírse, "¿Pintoresco? ¿Es eso traducción de niña rica para humilde pero colorido y bonito?"

Sansa le giró los ojos soltándolo, "Bonito. La playa está cerca, creo haber visto unas murallas y un parque hace rato…Y Pod, sabes lo que este calor significa para mí, tengo ganas de helado. Te puedes resarcir con eso también."

Y caminaron, mayormente en silencio, pero disfrutándolo, le compró su helado, y caminaron hasta la playa aunque se quedaron en el camino pavimentado mientras recorrían los puestos de chucherías a lo largo de éste. Pod de rato a rato notando como a ella se le quedaban mirando constantemente, mucho más descaradamente que cuando estaban en el lado más sofisticado de la ciudad, cabía decir. Si ella se daba cuenta lo ignoraba muy bien. Aunque seguramente como él en ese mismo momento también estaba al tanto de los guardaespaldas más cerca de lo normal pero aun manteniendo cierto anonimato. "¿Cómo es posible que lleves un año viviendo aquí y no hayas venido a esta playa? Esto es turístico."

"No el tipo de sitio que visitan mis amigos."

"Nada extraño ahí. ¿Oye que otros sitios no conoces? Porque me ofrezco nuevamente a mostrártelos, pasear siempre es divertido, más si es conociendo un lugar por primera vez."

"Bien, está el zoológico, la última vez que iba a ir con Rickon estaban en mantenimiento y lo que podríamos ver no era interesante."

Le asintió, no tratándole de demostrar que le agradaba la idea de que ella continuara exponiendo lugares, un parque de diversiones, varias reservas naturales, el teatro, lo cual eso ultimo él decidió ignorar, pero le dejó saber que contara con él para los otros lugares.

Cuando más adelante en el camino se sentaron a continuar hablando Dickon salió a relucir con la regata que ganaron, y a la que ella no había asistido por preferir quedarse durmiendo aquella mañana de sábado. "Siendo tu novio me imaginé que lo irías a apoyar."

"Pfff, no, Dickon no es mi novio. Es un amigo."

"Ya." Y de repente la notó extrañada y divertida.

"…No. Un amigo, así como tú eres mi amigo. No amigo con beneficios, malpensado."

Pod se carcajeó, "¡Oh! ¿En serio?" Tampoco era como si este nuevo descubrimiento le diera una oportunidad, pero de repente se sintió más relajado y contento, sonrojado también. Su corazón apurándose al ella notarlo y aquello al parecer causarle gracia para luego quedársele mirando a los ojos.

"Bien, no exactamente un amigo como tú. Él es un poquito aburrido e insípido."

"…Oh…" Podrick se inclinó un tanto hacia adelante, la mesa entre ellos de repente estorbándole, "¿Y yo no lo soy?"

Sansa también se inclinó hacia adelante, "No. Te encuentro interesante como para atreverme a decir que eres aburrido."

Podrick de repente también la notó sonrojada, que no le quitaba la mirada de encima y su corazón pareció querer salírsele del pecho, "Yo también disfruto de tu compañía."

"Eso es bueno. No quisiera parecerte aburrida."

Y sí, ella ya le estaba coqueteando abiertamente, "Nunca." Y ella sonrió, y no por primera vez en las últimas semanas lo miró pasajeramente a la boca.

Pod se remojó los labios y la vio imitando su gesto, así que después de una última mirada a los ojos se deslizó hacia adelante para besarla, cuando de repente un borrón grande pasó entre ellos a toda velocidad, ambos tirándose hacia atrás impactados, Sansa gritando y al segundo siguiente estando de pie a dos metros, meros momentos después Pod viendo una maldita gaviota volando con el helado de él. Y lo único que ella pudo hacer de ahí en adelante fue morirse de la risa y no parar de burlarse de lo sucedido, matando el momento, "Bien, pues eso fue interesante." Dijo minutos después, apenado y aburrido de que ella se burlara tanto de él.

Ok, trataría de besarla más adelante, se colocó esa meta.

"Ves, ni un momento aburrido contigo."

"Mmm, le dice la princesa a su bufón." Y eso también pareció causarle gracia a ella. Pero le pasó desapercibido lo que él había querido decir, "He oído que te llaman la princesa del Norte."

"Agh, en serio, ¿quien escribe ese tipo de cosas tan cursis?"

"…Sí te recuerdo como toda una princesita mimada cuando nos conocimos."

"He cambiado mucho desde eso…por si no lo has notado."

"Mmmm," Pod dijo colocando aquello en duda, "en el Valle de Arryn me ignoraste hasta que te diste cuenta que estaríamos atendiendo a la misma Universidad."

"…Sí. Siento eso."

Pod la miró, viéndola sonrojada y eso le dijo que estaba apenada.

"No soy buena con extraños. Siempre ando con la guardia en alto, tengo la sensación que la gente tiene segundas intenciones."

Eso era algo que no sabía. Le habría dicho que mantuvo las distancias porque él no era tan privilegiado como ella, pero la verdad ya empezaba a sonar como disco rayado con sus diferencias y no quería aburrirla con ello. "¿Te acuerdas de mí de Casterly Rock?"

"Mmmm, de hecho, sí, un poquito, no mucho. Eras como atolondrado pero lindo, un tanto mayor también. ¿Qué crees? Claro que te noté. Pero no tanto como para venir a reconocerte años después."

Pod había dejado la moto en el parqueadero del apartamento de Sansa, y ya ambos estaban allí, y Pod nunca antes había estado tan indeciso en cuanto a tratar o no de besar a una mujer, y con ella lo estaba. En el momento no tenía la sensación de que ella aun quisiera besarlo, la verdad sentía que la oportunidad se había perdido hacía rato.

Fue el teléfono de ella el que sonó, Pod por unos momentos escuchándola hacer planes para esa misma noche, él blandiendo la mano como despedida, ella asintiéndole y marchándose, solo para segundos después escucharla sobre el sonido de la moto.

"Vas a ir a la fiesta de Margaery, ¿no?"

"Todavía no sé."

"¿No es lo tuyo?"

Pod le asintió, "No es lo mío."

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Y aunque las clases entre ellos se habían terminado, no quería decir que no pudiera tratar de explicarle otros temas de los que él sabía un poco más.

Un día ella llegó retrasada, bastante, disculpándose ante él y la verdad Pod estaba fastidiado, pero eso se le pasó en cuanto notó que había estado llorando. No supo cómo preguntarle qué le pasó, solo se sitió incomodo mientras le evitaba la mirada, "¿Estás bien?" fue lo único que pudo brindar sin sentir que se metía demasiado en sus asuntos.

Sansa balbuceó por unos momentos, "Vengo de una sesión con mi psicólogo…pueden ser bastante catárticas a veces."

"Oh." Pod dijo sorprendido.

Sansa se sonrió, "Qué problemas puede tener una niña rica, ¿verdad?"

Y Pod se sonrojó, porque no era exactamente lo que estaba pensando, pero sí iba por esas líneas. Y él se burlaba tanto de ella ser una niña rica que de repente cayó en cuenta que a ratos se pasaba de la raya. "No…es sólo que siempre te ves tan contenta." Esta vez fue su turno de balbucear y decidió ir por la verdad, "Lo siento. No sé qué decir…de pronto voy y la embarro."

"…Siempre es extraño hablar del tema…y pues no tengo problemas mentales, o sí, los normales supongo. Sólo voy porque me sirve cuando estoy abrumada…es como quitarse un peso de encima."

"No juzgo…solo…estoy sorprendido…no sé. No tienes que contarme nada si no quieres."

"Voy porque hablar es de ayuda. Y también cuando...mi mamá cree que con mis actitudes estoy reaccionando mal a algo. Esta vez fue por lo primero."

Pod le asintió, "Bien, bien, suena bien eso de recibir consejo cuando uno lo necesita…"

…Y talvez si él hubiera tenido con quien hablar, no la estaría borrando de su vida en ese momento. "La cagué. La cagué." Pod se sintió sollozando nuevamente.

Y no sabía que desear, si que esto llegara al principio de una vez por todas o que por alguna razón se pudiera detener.

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"Pod, no creo que sepas lo mucho que significa para mí tu amistad."

Pod la miró burleteramente con ceño fruncido, y aquello no era lo que verdaderamente quería oír, pero así era la vida; relegado solo a una amistad.

"Eres una persona genuina y eso lo aprecio. No es algo que siento se cruce en mi camino a menudo. Incluso creo que eres más amigo mío que Margaery, al menos donde importa."

"¿Qué pasa? ¿Por qué me estás diciendo eso?" preguntó no sabiendo qué pensar de ello.

Sansa se rio, "¿Acaso no puedo decirlo?"

"…Oh, sí, supongo es solo que…no estoy acostumbrado, no sé."

"La gente siempre se interesa en mí por influencias, dinero, mi apariencia. Ya estoy acostumbrada. Así que eso; valoro nuestra amistad. Te valoro a ti."

Y eso lo hizo sentir tanto especial como contrariado, ¿acaso su interés por ella no iba también por su apariencia? Culpa llenándolo cuando ella lo tomó de la mano.

¿Y qué hacía tomándolo de la mano cuando él no la podía ver solo como una amiga? Aquello dolía. Y apretó la mano de ella en la suya, buscando sus ojos, "¿Estás bien?"

"Pod, ¿eres siempre tan poco emocional?"

La pregunta burlona lo sorprendió y él le brindó una media sonrisa, "Eh¿supongo?" Y Sansa le apretó la mano carcajeándose, lo que lo hizo reírse también.

El Pod real vio a la Sansa falsa materializándose a su lado.

"Yo ya estaba tentando las aguas Pod. Pero no quería que nuestra amistad cambiara si algo se daba entre nosotros y las cosas no salían bien."

Pod le asintió.

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"Unas de mis compañeras de clases, dada nuestra amistad y tu fama, me han pedido que te pase sus contactos."

"…Oh. Bien, sí te dije que tengo cierto éxito con las mujeres a pesar del cigarrillo, ¿no?"

"¿Y porque sólo vengo a corroborar eso ahora?"

¿Porque quizás antes no había estado interesada en él? Se encogió de hombros y se le burló, "Bien, envíame los números. Según tú, tengo más de una novia diferente por semestre, y hasta ahora el puesto continúa vacante, ¡es fundamental ponerme al día!"

Sansa se rio, "No, no te voy a hacer el trabajo fácil. Y la mayoría de ellas no me gustan para ti de todas formas."

"No importa, son para mí no para ti, y YO no soy quisquilloso."

"Ehhh, ahí están pintados todos. Ten estándares."

"Los tengo. Primero les hago unas entrevistas y las voy descartando, y eso sonó horrible, no como lo que estaba pensando." Y ella carcajeándose se quedó mirándolo por unos instantes, como midiéndolo. "En todo caso, ¿Cuál es el tipo de mujer que te gusta para mí?"

"No quiero ser mala, pero no ellas. Lo sé, lo sé, así como también sé que tú no eres quisquilloso."

"Me basta con que sean mujeres, divertidas, bonitas, y que no se hagan de rogar." Y no era que creyera que Sansa estaba en ese último grupo, era sólo que no sabía qué pensar de los gestos o comentarios que a veces le hacía, porque los hacía burlándose ¿de él o con él? Eso era algo que aún no había descubierto. ¿Y alguien como Sansa Stark interesada en él? Sí, como no. "Ya sabes, lo básico."

Y hablaron de cómo incluso Sansa había tenido en mente para él a su amiga Jeyne quien vivía en el Norte, y aquello lo desinfló más, incluso cuando Sansa admitió haberlo recapacitado porque él talvez era un tanto extrovertido para los gustos de Jeyne.

No fue ya hasta un buen rato después que retomaron el tema, con ella aun burlándose de él.

"¿Entonces cual dirías es el secreto para una buena relación?"

"No vengas a buscar consejos de mi parte, tu misma dices que mis novias no me duran mucho. Peeeeero, para que mantengan el interés: ¿ser bueno con ellas, y ser travieso con ellas?" De inmediato la miró para estudiar su reacción porque sabía que si ella no tuviera curiosidad no habría sacado el tema. Y la vio arrugando la nariz, pero burlándose, "¿Tengo o no tengo razón?"

"Puede que hayas descubierto algo."

Pod volvió a la realidad, "Fui bastante lento, ¿no? Apenas vengo a caer en cuenta que nunca me diste los teléfonos."

"¡¿En serio Pod?!"

"…Sí."

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.

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"¡No te voy a enseñar a contar cartas!" Pod le contestó con tono de fastidio para que dejara su insistidera.

"Pero imagínate Pod, ¡las oportunidades!"

"Sí, tu metiéndote a un casino y dejándote atrapar a la primera oportunidad." La vio que fue a continuar insistiendo y la interrumpió, "Sé que uno se divierte más con los amigos que son malas influencias, pero quiero seguir siendo una buena para ti." y su comentario pareció darle a pensar y a calmarse para continuar comiendo. "Créeme, no es lindo cuando te meten a uno de esos cuartos y te hacen admitir que estabas contando cartas."

"¡¿Qué Pod te atraparon alguna vez?!" preguntó tomándolo del brazo fuertemente, sorprendida, seria y ojos como platos.

Pod trató de no hacer nada de que lo estuviera tocando y asintió, "Cuando era joven y mucho más estúpido. En Las Tierras del Oeste, tuve suerte de ser menor de edad…y ocurrírseme dejar caer el nombre de Tyrion, quien me sacaría de problemas y probablemente me cubriría con mis tíos."

"Oh, Pod, ¡eso suena interesante! Yo sí decía que no podías ser tan bueno a cómo te las das."

"Sí, supongo que por la imagen pasajera de chico malo ahora te parezco más interesante." Dijo lo que se le cruzó por la cabeza y la vio girándole los ojos y soltándolo, "Pero nada de chico malo en ponerme a llorar tras los primeros dos golpes y que me empezaran a amenazar."

"Ugh no."

"Ugh sí. Pero de ahí no pasó. Tyrion mandó a uno de sus hombres por mí, el abogado convenció a los del casino que no llamaran a la policía–"

"–Eras menor de edad, el casino tampoco habría salido bien parado, ¿no?"

Pod asintió, "No quedé con prontuario, pero no puedo entrar a ningún casino que pertenezca a la misma cadena. Si quedé en la base de datos seguramente no podré entrar a muchos casinos. Nunca me ha dado por averiguar."

"…Así que vas a apuestas clandestinas ¿entonces?"

"Oye no, ya estás montada en la película e imaginándote más de lo que es. Sólo juego y apuesto cuando Tyrion me invita a sus noches de poker…él me dice a quién quiere que desplume."

"¿Y porque Tyrion querría que desplumaras al tío de Trystane?" Sansa preguntó carcajeándose.

Pod se encogió de hombros. "Eso es asunto de él." La miró, "No le vayas a contar nada de esto a tus amigos…"

Sansa simplemente le sonrió, "¿Por qué? ¿Quieres desplumarlos la próxima vez que Loras te invite a jugar póker?"

"Entre menos gente lo sepa con menos enemigos contaré."

"¡Pero Pod! Estoy pobre, ¡y tu tienes la solución en tus manos para ayudarme!"

Pod se carcajeó ante la broma que dudaba fuera enteramente una broma. "Sabes, creo que eres mi mala influencia, el diablito susurrándome cosas malas al oído."

"De diablo solo tengo el color de cabello, mi querido Watson."

"¡Ja! Ni tú te lo crees." se burló y ella le sacó la lengua haciéndolo carcajear, "Sabes, una buena amiga estaría feliz por mí al, a estas alturas de la vida, no haberme convertido en un adicto a las apuestas."

Sansa se encogió de hombros, "Espera. Entiendo lo de no querer hacer nada ilegal. Y no lo había llegado a pensar, pero qué de esa gente que juega profesionalmente a las cartas, ¿No las cuentan ellos también?"

"Juegan más con las estadísticas."

"Loras y sus amigos ni cuenta se darán de las estadísticas, ni del conteo de cartas." Le levantó las cejas, "Y ahora no me creo que no les hayas ganado un par de veces con tu don."

"Mmmm, siempre son pocas ganancias, nada que levante sospechas." La vio que fue a decir algo y se le adelantó, "No me vas a persuadir con esto, mi querida Watson, pierdes el tiempo."

"Huh, no sabes cuan persuasiva puedo llegar a ser cuando lo quiero, ¿verdad?" preguntó sugestivamente.

Pod se sintió sonrojando antes de que multitud de ideas sucias le llegaran a la cabeza, y prontamente sintió el pie de ella rozándole la canilla, algo que obviamente no se había esperado y lo hizo prácticamente brincar electrificado en su asiento. Sansa carcajeándose ante su reacción.

"Mal pensado." Dijo, girándole los ojos.

"…¡Sí, como si no lo hubieras dicho o hecho a propósito!" Se quejó en defensa, apenado, sintiendo hasta sus orejas ardiendo, y una erección despertando, de repente agradecido que aun tuvieran la mitad de comida en los platos. "Y con todo respeto, si lo estás colocando sobre la mesa ahora sí estoy abierto a escuchar propuestas. Preferiblemente indecentes."

"¡Pod no!"

Pod se carcajeó al verla agitada y colocándose incluso más roja de lo que asumía él estaba. Tan roja como su cabello, "¡No te vengas a quejar que tú fuiste la que empezó!"

"¡Estaba bromeando!"

"¡Yo no!" Pod sacó la cara y la sonrisa no se esfumó de su rostro al notar que el sonrojo a ella le aumentaba y le llegaba hasta el cuello y más abajo, y era bueno para variar; el burlarse de ella y no con ella.

No fue hasta pasados varios momentos que Sansa pareció encontrar su voz nuevamente.

"En todo caso eso suena más como prostitución. ¿Te imaginas? Los diarios: Sansa Stark, hija de Catelyn y Ned Stark, ¿Intercambiando favores sexuales o ejerciendo la prostitución en Desembarco del Rey…?"

¿Y qué estaba ella pensando para salir con eso? Él no veía una correlación entre una cosa y la otra pero de todas formas aquello le pareció tan absurdo que no pudo más que seguirle la corriente por mera diversión, "Sansa Stark, heredera a una de las mayores fortunas de Poniente entero, prostituta en Desembarco del Rey…" la corrigió, "Y una foto tuya con tus padres en la portada. Más abajo, una clase diferente de fotos y en letra pequeña: para ser cliente por lo menos –nótese el por lo menos en cursiva y negrilla– se debe contar con tres mansiones, un yate, jet privado, y un apellido que aparezca constantemente en la lista Forbes." Dijo riéndose.

"Cállate Pod."

"Quiero decir, yo sería el suertudo de ser el primer cliente, y que me saldría mucho más barato–"

"–¡Cállate Pod!"

"–no contando por supuesto que los casinos me vengan a descubrir y me hagan pasar a mejor vida–"

"¡Pod!"

"–Pero ya sabes, los hombres hacemos cosas estúpidas por amor. Y hay cierto balance en lo que estaría recibiendo a cambio, así que sería un buen intercambio, supongo."

"Cielos, Pod."

"¿Qué? Estoy hablando en términos estrictamente platónicos, ya sabes, como lo pone Margaery."

"Oh," Sansa dijo enderezándose y enseriándose, "siento eso. Eso es ella siendo…"

"…¿acosadora sexual?"

"Eh…eso también. Uh…yo le dije que no apreciaba que se burlara de ti. Lo siento, yo sí te noté incómodo."

"Incómodo. Confundido. Encantado. Todavía no me decido." Ante eso Sansa le giró los ojos, haciéndolo reír nuevamente.

"…Por supuesto que te sentirías encantado."

"Es Margaery Tyrell. Y yo un hombre de sangre caliente. Ella sabía muy bien lo que estaba haciendo."

"¿Al apenarte?"

"Como dije, todavía estoy confundido. Así que no me decido. Y a diferencia de una mujer, se siente como bien que a uno lo objetifiquen de vez en cuando."

"¡Hombres!"

"¿Es esa la palabra? ¿La dije bien?"

.

.

.

Pod muy bien sabía que estaba fuera de su elemento al tener a Margaery a un lado y a Sansa al otro. Y ambas en vestido de baño. Sus ojos aun no decidiéndose por cuál era la mejor vista.

"A algunas mujeres les gustan los hombres altos. Otras hombres bajos. Algunas hombres peludos. Otras calvos. Hombres gentiles, hombres rudos, hombres feos, hombres lindos. Las mayorías de mujeres no sabemos lo que nos gusta hasta que lo hemos probado."

Pod no podía evitar reírse ante el monologo de Margaery. No lo ponía en duda; era divertida.

"A mí me gustan los hombres lindos." Renly interrumpió mirando a Loras, Sansa de repente levantando su copa y silenciosamente brindando por ello haciendo a la pareja reírse con ganas, un chiste no hablado que él no entendió. Y tampoco le llegaba como sorpresa que a ella le vinieran a gustar los hombres lindos. Antes al contrario; era de esperarse.

"¿A ti también?" Pod le preguntó a Margaery mientras Sansa, Loras y Renly seguían carcajeándose entre ellos casi y maldadosamente. Pod vio a Margaery mirar rápidamente hacia Sansa y de nuevo hacia él.

"¡Pod! No lo creerás, pero estás tal cómo me lo recetó el médico para este fin de semana; varonil, apuesto, gentil."

Y por supuesto que se sintió sonrojando sabiendo que se burlaba de él. Simplemente como respuesta le sacudió la cabeza incrédulo. Internamente pensando que esto era demasiado pues ellos dos apenas si se conocían.

"¡No, en serio! Mira, quien iba a creer la pierna que te mandas."

Y él también estaba en pantaloneta de baño. Y desde un principio inseguro de su apariencia física pues la metida al jacuzzi había sido algo de improvisto. "Mi deporte favorito es la bicicleta."

"Pod, para que el musculo se vea más definido deberías rasurarte—"

"—¡No escuches a Loras! Le encanta el look preadolescente."

Pod se carcajeó, viendo a Loras sacudir la cabeza y a Margaery y Renly riéndose. Y sabía a qué se refería; en los cuerpos de Loras y Renly –hasta donde podía ver– no había ni siquiera un solo vello. De ahí su inseguridad de un inicio. Y aunque obviamente le prestaba atención a su apariencia física no lo hacía lo suficiente a como las amistades masculinas de Margaery y Sansa probablemente lo hacían; él no era tan acicalado. Ni lindo.

"En serio, que no te vaya a dar por rasurarte, tienes la perfecta cantidad de vello corporal para ser atrayente. Como dije; varonil."

Margaery proveyó haciéndolo sonrojar nuevamente, y esta vez el comentario no se sintió como de burla sino uno real. Apenado le evitó la mirada y por alguna razón sus ojos fueron a parar a Sansa quien rápidamente removió la mirada de su pecho.

"…Lo sé, ellos pueden ser demasiado a ratos."

"…Lo he notado." Pod le contestó a Sansa.

"En serio Pod, me dan ganas de tenerte tendido y rozar lentamente los vellos de tus piernas…tus muslos."

"Margaery, cállate."

"Te estás pasando."

Loras y Sansa hablaron al mismo tiempo, Pod notando a Sansa sonrojada mientras Margaery se reía.

"No lo haría sexualmente. No." Margaery continuó, carcajeándose incluso más alto, "Lo haría de una forma normal y totalmente platónica."

Loras y Renly sacudieron sus cabezas, Sansa mirándolo apenada.

Pod volvió al momento, "¿Huh? …Ahora me da la impresión de que eso fue algo que tú le revelaste a Margaery y ella tan solo lo dijo ante mí para burlarse de ti."

"Síp." La Sansa de su cabeza le reveló.

"Hay mucho que no noté en ese tiempo, ¿no?"

"¿Lo crees Pod?"

Ella preguntó con ironía, lo que lo hizo sonreírse.

.

.

.

Podrick se sentía incómodo en aquel restaurante caro donde Margaery le estaba celebrando el cumpleaños a Sansa. El puñado de acompañantes siendo puros niños ricos y él sintiendo que desentonaba entre todos.

"A Loras y a mí nos habría dado un infarto si nuestros fideicomisos se nos entregaran a los treinta y tres. La vida hay que vivirla mientras uno es joven y libre. No ya con niños y responsabilidades."

"Supongo que Arya y yo fuimos suertudas. A nuestros hermanos varones se les entregará después de los cuarenta."

Y Podrick estaba aburrido, aunque en más de una ocasión notó los comentarios que con cierta molestia a ratos hacía Sansa, sobre todo en cuanto a dinero y el castigo que su mamá aun le continuaba imponiendo. Pero los hacía molesta y defendiendo las acciones de su familia, no al contrario, como cuando lo hablaba con él.

Dos chicas ricas de por sí le cayeron mal de inmediato. Amigas de Sansa e incluso recordaba haber visto varias imágenes de ellas rondando por internet; las tres de fiestas desaforadas en el primer semestre de Sansa. Eran herederas de Dorne, de las bonitas que salían en portadas de revista. También eran escandalosas y maleducadas incluso para con los meseros. Y en el momento las notaba hasta las nubes de drogas…

Por las miradas de reprobación que Margaery les tiraba de rato a rato se dio cuenta que a ella tampoco era que les cayera bien.

Por el comentario del novio de una de ellas se dio cuenta que Margaery no estuvo involucrada en el accidente que Sansa tuvo hacía ya casi un año. Pero que siendo su amiga y sabiéndolos a todos drogados y ebrios no los detuvo al ellos querer salir y buscar otra fiesta. En aquel momento Sansa lo había mirado, y él le había levantado las cejas.

Estas eran las malas amistades, lo reconoció de inmediato por su mirada apenada.

Y si socializar hizo, lo hizo con los tres otros hombres que estaban cerca suyo. Mayormente hablando sobre navegar. A él le gustaba navegar y acababan de organizar una regata para el sábado en la mañana. Más específicamente, Dickon lo había invitado como miembro de su equipo para competir contra el equipo de Loras y Renly.

Dickon como Dickon, el amigo de Sansa.

Y Dickon…no sabía que pensar de éste Dickon, parecía calmado, callado, y talvez un poquito aburridor. Pero suponía que él tampoco estaba dando su mejor impresión en el momento.

Y esta era una comida a la que la misma Margaery lo había invitado, 'Estoy segura que le encantará verte.' Y fue ella misma quien continuó insistiendo ante sus negativas, 'También eres amigo de Sansa, incluso más que algunos de los que estarán presentes.' Y lo continuó convenciendo con que sería algo casual, nada del otro mundo, 'La cuestión es divertirse. Hacerla sentir querida y apreciada para que no añore tanto el Norte…' como último detalle le dejó saber que no había que llevar regalo.

Y aquí estaba. Incomodo. Y no divirtiéndose.

Pero ella sí parecía estar pasando un rato agradable, teniendo demasiado en común con algunos de los amigos que Margaery le había invitado.

Y lo máximo que logró hablar con ella fue después del saludo con beso en la mejilla, donde le mencionó que así hubiera que traer regalo no habría tenido ni idea qué darle, "¿Por qué que regalo se le da a la persona que lo puede comprar todo?"

"No creas, no todo, Pod."

Pod le sonrió, "Sí se me pasó por la cabeza el invitarte a ese café que mencionaste donde venden tus adorados pasteles de limón." Y la sonrisa horrorosamente adorable que ella dejó salir tras escucharlo era una de las razones por las cuales no podía sacársela de la cabeza.

"…¡No lo olvides! Lo podemos hacer la próxima semana."

Pod se había carcajeado asintiéndole.

Y solo tuvo oportunidad de volverle a hablar cuando notó que ya no sería maleducado de él marcharse. "No estoy cómodo, eso es todo." Le admitió cuando ella le preguntó porque se iba tan rápido.

"…No tu tipo de amistades, supongo."

"Nope. Y a excepción de ti no conozco a nadie más…así que…" y dejó las palabras en el aire. Y por primera vez la vio mirándolo a la boca, y solo en ese momento cayó en cuenta de que estaban despidiéndose en un lugar apartado. Y la miró a los ojos desconcertado, "Espero que hayas tenido un día bonito, y que siga siendo así." Y de nuevo, la sonrisa adorable.

"Gracias por venir Pod. Me alegra que vinieras, eres más amigo mío que la mayoría de los que están presentes."

Le devolvió la sonrisa, "Eso también me lo dijo Margaery." ¿Así que Margaery y ella hablaban de él? Y como un bobo se quedó esperando que ella dijera algo más, pero aparentemente hasta ahí les llegó todo, "Cuídate." Ella le asintió, y fue ella quien proveyó el beso en la mejilla y consiguiente abrazo de despedida. El de él suelto mientras ella lo abrazaba un tanto firmemente. Quiso cerrar los ojos, disfrutar de dicho abrazo por unos momentos, pero a lo único que atinó fue a respirar profundamente su shampoo, y así de rápido como el momento empezó este se terminó.

Además no sabía de qué le serviría sentir más aquel abrazo, o que se hiciera más largo. No sería de bien para él con lo tonto que ya se sentía por ella. Tanto que ya para ahora también sentía era decepción de lo que nunca podría ser.

Como si Sansa Stark fuera a mirar en su dirección como algo más que caridad.

Y Sansa lo sostuvo de los hombros cuando se separaron, "No te preocupes, no tengo planeado hacer nada estúpido. Hasta me viene avergonzar que se me involucre con Tyene y Obara…la verdad, no sé porque Margaery las invitó. Hace ya meses que ni hablo con ellas."

Pod le sonrió asintiendo y ella lo soltó totalmente, "Pues sí…son…" y dejó las palabras en el aire, porque ni siquiera encontraba como describirlas. Sansa se burló de vuelta, "La verdad no te puedo imaginar ni a ti ni a Margaery con ellas, ustedes dos son todas educadas y elegantes y ellas son…" sacudió la cabeza vehementemente, prefiriendo volverse a despedir, "Ok, cuídate." Repitió, en un impulso yéndose hacia ella para dejarle otro beso en la mejilla.

Sansa sonriéndose en cuanto se separaron, "Vamos a ir a bailar después por si nos quieres acompañar. Te envío el dato por si de repente te apiadas de mí."

"Ves como eres, ¿ahora como me marcho?" Y Sansa se carcajeó, acompañándolo de nuevo hasta la mesa.

Pero sí, después de estar por las nubes por un rato, una hora después había vuelto a aterrizar y aburrido e incómodo vio como error el haberse quedado. Así que cuando Loras se despidió decidió volverlo a hacer él también y de paso acompañarlo en su huida. Para ese momento ya ni Sansa dándole a entender que se quedara así que culpa no le dio. Ya en el parqueadero Loras invitándolo a jugar póker, ¿y porque no?

.

.

.

"…¿Creí que de pronto tenías un problema con alcohol?"

Sansa pujó, "Nooo. Que malpensada es la gente. Se me pasó la mano un par de veces, y todo el mundo me cree ahora alcohólica y adicta."

Pod se carcajeó apenado, "Bien, no profundizaste en el tema, y con eso de que tu mamá sigue enojada y tu castigada…¿salté a conclusiones?" Comentó, y estaba en su apartamento esta vez no para darle clases, sino porque lo había llamado a decirle que ¡por fin! Sus pasteles de limón le quedaron pasables, y que, si él disfrutó de los primeros, disfrutaría más estos. Tres pequeños pasteles en frente de él, y Dornish Red esperándolos a ambos.

La vio lamiéndose la punta del pulgar al crema haberle quedado en este y desvió la mirada tras un momento.

Quien fuera ese dedo.

Estar embobado de ella no debía doler tanto.

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Sansa se burló de él cuando llegó el próximo semestre y se dio cuenta que tenía otra novia.

Y él se decepcionó de saber que había un tal Dickon.

De todas formas, la vida continuaba, y pues en su caso cada vez sentía más presión.

Académicamente las cosas se colocaban más duras. Pero consiguió un trabajo temporal gracias a un profesor que lo recomendó a una de las mejores empresas a las que se podían aspirar, lo malo era que no le pagaban y estaba en el lugar era por la experiencia. Así que terminó con dos trabajos, y estudios.

Y sintiendo que el mundo se le hacía cada vez más pequeño.

Las clases con Sansa se terminaron del todo, no necesitándolas ya, más aquello le dejó una reputación y experiencia, de la cual se hizo para continuar obteniendo dinero extra de esa forma.

Apenas y le quedaba tiempo libre. Y prefería mejor quedarse encerrado descansando que estar en alguna fiesta divirtiéndose, o donde había algarabía. Así que su nueva relación no pasó de la mitad del semestre.

Talvez fue una de las ironías de la vida, porque en cuanto aquella relación se terminó vinieron nuevos cambios. Un puesto fijo y de tiempo completo muy bien remunerado en la empresa, un horario que él podía escoger para que se amoldara a sus clases, el poder dejar su anterior trabajo en el cual tenía que hacer malabares para cumplir. Así que ordenándose aún le tocaba hacer malabares en días de semana y trabajar hasta tarde, pero los fines de semana le quedarían totalmente libres.

Y así fue como se la encontró una noche de sábado, en un bar karaoke.

No vio a Sansa hasta que no empezó a bajar de la tarima y notó que llamaban su atención con manos levantadas. Ella acompañada de una chica desconocida, ambas mirándolo, mirándose y sonriéndose para volverlo a mirar mientras se les acercaba. Pod fue presentado rápidamente, y no alcanzó a escuchar el nombre, y entre la bulla y la música ambiental ambas le dijeron que cantaba lo suficientemente bien. La otra chica añadiendo que, aunque deseaba que ganara el concurso todos sabían que no lo haría. "Ouch." Respondió, riéndose y estando muy al tanto de ello. "Esto es más por diversión que por ganar. ¿Van ustedes a subir para poder juzgarlas?"

"¿O apoyarnos querrás decir?"

"No somos tan valientes." Sansa continuó.

"…Bien, si tuviera un tanto más de voz lo intentaría. Pero subir sería avergonzarme. Y no le puedo hacer eso a mi imagen." Podrick le sonrió a la chica, y en cuanto miró a Sansa esta chica decidió marcharse.

Sansa habló justo en el momento en que alguien desentonado empezó a cantar, así que riéndose tuvo que repetir el cuestionamiento, acercándosele y hablándole casi al oído, "No me dijiste que cantabas."

Podrick se sintió erizar y le contestó de igual manera, "Hay mucho de mí que no sabes." Y cuando se enderezaron, ¿era él o parecía sonrojada? Se le volvió a acercar, "¿Te recuerdo cantando en Casterly Rock? …Tenías buena voz."

"No, esos tiempos quedaron atrás."

Y para poderse hablar continuaron acercándosele al oído del otro y buscándose las miradas, "¿Por qué? ¡La cuestión es divertirse!"

"Como Myranda, también tengo una imagen a la que responder."

"Aburrido." Le dijo burlándose, y ella le sonrió. Para luego señalarle hacia a un lado para no estar tan cerca al auditorio y poder hablar mejor.

"Has estado perdido las últimas semanas. Ya casi ni te veo."

"…Oh, ocupado, nuevo trabajo. Mejor trabajo." Y le contó todo lo que había sucedido desde la última vez que se vieron.

"Con razón del stress te veo un tanto repuesto," le comentó burlándose.

Pod se tocó la barriga, "Ah, me hubieras visto hace dos meses. Ya he bajado varios kilos."

"Deberíamos de vernos más a menudo, o volveremos a ser extraños."

Ok, la miró a los ojos nuevamente, y sus ojos no parecían idos por las drogas o alcohol, "¿Aun tienes ese trabajo que conseguiste el semestre pasado?" ella le asintió y le dijo que ya este semestre sería el último trabajando en el lugar. "¿Por qué? ¿Tu mamá ya te devolvió tus privilegios?"

"Ya quisiera. No, ya el contrato se termina, y siento que ya aprendí todo lo que tenía por aprender del lugar como para insistir que me contraten por otra temporada. Además, no me dejan trabajar por cuenta propia."

"Ah. ¿El lugar se te quedó chico entonces?" Y ella le rodó los ojos y decidió mejor dejarlo así que irse a propasar con el asunto. "Uno de estos días te mando un mensaje y arreglamos alguna salida. ¡Oh! Hay una película que me quiero ver, y no tengo con quien ir." Aunque eso último nunca lo había detenido, y decidió arriesgarse. Y ella le preguntó qué película, y arreglaron verla la tarde siguiente.

"Será mejor hablar sin tanta bulla."

Podrick asintió, y ambos se giraron hacia la tarima al ver al próximo concursante. "Yo canto mejor que eso, ¿verdad?"

Sansa pujó asintiendo, viendo a todos empezar a cantar la canción popular a gritos sin tener en cuenta al cantante desentonado.

Cuando el ritmo aumentó y todo el mundo empezó a brincar Pod vio a Sansa no haciéndolo y él se detuvo, dejando también de cantar a todo pulmón.

"…Nunca he oído esa canción. Supongo que solo fue popular por acá en el Sur."

Sansa se explicó, él le sonrió, y convenciéndola y tomándola de la mano se empezaron a carcajear al ella empezar a brincar junto con él.

La tarde siguiente dejando el cine sacó un cigarrillo, y ella de inmediato se lo quitó de las manos, sorprendiéndolo.

"Deja de fumar. Es horrible."

"Lo siento. Mal hábito. Y ya he tratado antes, pero con el tiempo vuelvo a recaer."

"Pues trata de nuevo. Quién quita y así como con los niños, si lo logras te ganas un premio…"

"Ah, pues ya me dejas intrigado con tu premiecito…" y tiró la cajetilla completa en el próximo tarro de basura.

"…Que no se te vengan ideas raras a la mente…"

"Lo siento, demasiado tarde para ello."

"Mmmm…tanto momento sin significado que había olvidado…" la tomó de la mano, exhalando derrotado, no había querido interrumpir ninguno de todos estos recuerdos con sus lloriqueos y arrepentimientos, silenciosamente disfrutándolos y apreciándolos por lo que eran, "Me gustó nuestro encuentro en el bar, creo que esa fue la primera interacción en que te noté interesada en mí."

"Sí me ganaste con el detalle de la flor cuando nos despedimos el semestre anterior…desde ahí nada volvió a ser igual entre nosotros."

Ambos permanecieron en silencio, simplemente mirándose a los ojos, mientras todo se oscurecía. Pod se sonrió burletero de repente, "Espera, ¿no fue con lo de la flor que te diste cuenta que tienes algo porque te halen el cabello?"

"Eso también. Cállate."

Y muy a su pesar Pod se encontró carcajeándose.

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Mientras tanto en el Norte.

"De los contactos de Hot Pie ninguno aquí en Las Inviernas le proveería a Sansa aquel medicamento bajo cuerda. Demasiado costoso, demasiado peligroso no solo para el cliente sino para el que lo venda también, dan como tres años de cárcel y muy pocos estarían dispuestos a arriesgarse." Arya le comentó a Robb, quien le asentía molesto porque lo había despertado a tempranas horas de la mañana. "Así que la lista de proveedores se reduce considerablemente."

Arya y sus amistades, y su actitud… "¿Hot Pie ya ascendió como traficante de drogas?" preguntó con sarcasmo que vio molestó a Arya.

"Nah, le va bien con lo de los comestibles, dice que habiéndose vuelto legal el negocio va de viento en popa y le da más que suficiente para una vida cómoda." Le comentó despreocupadamente con el mismo sarcasmo, "…Pero, ya sabes, se mueve en ese mundo…"

Robb muy bien sabía que Hot Pie no era peligroso, y aunque Arya no era indefensa le daba desconfianza lo que estaba haciendo. Se tocó la frente fuertemente.

Arya se colocó de pie, "Robb sé que estás pasando por un mal momento con lo de tu divorcio y la custodia de Kate, que por eso lo de Sansa se te pasó por alto, pero tan solo te estoy pidiendo este único favor." Y Robb tenía sus problemas personales, Jon también seguramente, pero aun así se le hacía inaudito que ninguno de los dos hubiera cuestionado con mayor ahínco las decisiones de Sansa. Y eso a ella la molestaba, la molestaba tanto que ya dolía, ninguno de ellos dos cuestionaría de frente a su mamá, Jon era el sobrino político y Robb su hijo faldero así que no había nada que esperarse ahí, pero Sansa era su hermana… Ciertamente Arya se habría esperado más de Jon y Robb que aceptar lo que estaba sucediendo solo porque sí.

"Te estás obsesionando con toda esta situación y llegarás al mismo punto al que llegaron los investigadores." Le advirtió.

"Talvez yo encuentre algo más, porque mi incentivo no es el dinero que me ganaré con el trabajo."

Robb exhaló, preguntándose si Arya no veía cuan inmadura se veía al creer que ella sabría dar con más información que las personas que sí estaban calificadas. "He visto recientemente el interior de la caja fuerte de mamá, ahí no hay ningún último diario secreto de Sansa."

"¿Entonces cuál es el problema en darme la clave?" insistió.

Y había sido Jeyne Pool quien le dio la idea.

Jeyne Pool, su némesis de la infancia a quien no le había hecho ninguna gracia se presentara en su casa junto con los primeros rayos del amanecer. Y Arya no había podido esperar visitarla, quedaba de paso hacia donde Hot Pie así que había matado dos pájaros de un solo tiro. Como era de esperarse Jeyne no le abrió la puerta hasta que Arya no se identificó y le comentó que venía a causa de Sansa; la única razón que ambas tenían en común para dirigirse la palabra.

Y hablar hicieron, incomodas, pero haciendo aquella incomodidad a un lado. Acompañadas de té caliente Jeyne le contó a Arya del terrible estado emocional en que encontró a Sansa en la primera ocasión en que fue a visitarla a Invernalia, como fue Catelyne quien la llamó para ver si sacaba a su hija de aquel estado. Prácticamente Sansa ni le habló, ni quiso salir a dar un paseo para despejarse. Solo lloró y se conmiseró consigo misma.

La segunda ocasión que se vieron fue porque Sansa la llamó, esta vez sí hablaron, Sansa contándole todo lo sucedido mientras daban un paseo. Y de decir algo era que Sansa se notaba con mejores ánimos que en aquella primera ocasión.

La tercera vez vio a Sansa ya empezando a dudar, confiándole que en lo más profundo de su ser no sabía qué hacer de esa situación. Conocía a Podrick, ¿Como no hacerlo después de cinco años juntos? Una pequeña parte suya sabiendo que Pod no sería tan cínico como para engañarla y negárselo cuando lo encontró con las manos en la masa. Que sospechaba había una explicación para todo esto y que talvez ella estaba siendo la idiota caprichosa de siempre…Pero otra parte suya, una mucho más grande, la del orgullo, se decía que no podía ser tan estúpida y ciega como para dejarse convencer de que no la engañó cuanto todo apuntaba a que lo hizo. Su humillación valía bastante y Sansa simplemente no quería ser una idiota más a la que le veían la cara una y otra vez. Y si Pod sí la engañó, ¿desde cuando lo venía haciendo? Por más que Sansa quería se contradecía diciendo que no conocía a este Pod, que talvez su mamá sí tuvo la razón sobre él desde el principio.

"La última vez que la vi, ella continuaba indecisa entre lo que pensaba y lo que quería…" Jeyne le confió a Arya. También le confió que para Sansa ya habían dos Podricks, el primero era el intachable por el que ilusamente siempre lo había tenido, y el segundo el que talvez había estado con ella por juego y conveniencia, y que el haberlo descubierto engañándola tan solo fue un detalle mal logrado en su brillante plan de enredarla.

Lo que no le confió fue que Sansa le contó que estaba embarazada. Y que al primer Pod unas semanas atrás no le habría agradado nada la noticia del embarazo. Pero que para el segundo sería conveniente si resultaba siendo que a final de cuentas sí estaba por interés con ella.

Jeyne tan solo dejó a Sansa hablar sin dar mucho su opinión, tampoco creyéndole que tuviera a Pod en tan mala luz. Y si lo hacía era porque algo peor había pasado entre ellos dos, porque Sansa ya había vislumbrado que sí estaba con ella por conveniencia. Lo único que Jeyne atinó a hacer en aquel tiempo fue decirle a Sansa que tenía que hacer lo mejor para ella y el bebé. Y volvió a mirar a Arya, "…Me sorprende que creas que Sansa no actuó voluntariamente en olvidar a Pod…" pasó saliva, "…Lo trató con Ned."

"…Sí…"

La estudió por unos segundos, "En tus dudas, ¿a quién le convendría que esa relación se acabara?" hizo una pausa, "¿A tu mamá?" preguntó no creyendo aquello, Catelyn había parecido tan sorprendida y dolida por lo sucedido que lo descartaba… Talvez lo único sospechoso que le veía a Catelyn era que le había pedido que no le mencionara a nadie lo del embarazo perdido. Y eso no era ni sospechoso, era más bien sobreprotección, ¿qué se ganaba ya en ese punto que alguien supiera que Sansa había estado embarazada? Tan solo era esparcir más dolor.

"No a mi mamá no. Ni cuando Pod le disgustaba me la imaginé haciendo algo así." Y esta conversación fue un tiro en la culata para Arya, pues de antemano había leído el actual diario de Sansa, el cual no pintaba como nada bueno sus emociones confusas y que –sin Sansa saberlo– parecían empatar con las emociones de indecisión que le acababa de describir Jeyne. Ahora fue ella, Arya, quien empezó a dudar en si Sansa actuó voluntariamente o no. "Mi mamá ha mantenido secretismo ante todo esto…así que esto que me cuentas es prácticamente lo primero de lo que me hago a una imagen de como Sansa estaba en esos días."

"¿Y tus hermanos? Ellos estaban en Invernalia en esos días."

"Sí, pero…se mantuvieron al margen de todo eso. Ya sabes, hombres." Aunque Arya también se había mantenido al margen, simple y llanamente había pensado que Sansa era tan idiota como para perdonar a Pod, y que todas sus semanas de estar encerrada en el Norte solo quedarían como eso; puro drama tras que regresaran. "¿No sabes si alguien más visitó a Sansa o si ella se puso en contacto con alguna de sus amigas? Talvez por ahí me pueda dar cuenta de más."

Jeyne se encogió de hombros, "No creo que haya llamado a Mia, no eran tan cercanas. Talvez sí se comunicó con Margaery…" hizo una cara, "A mí nunca me agradó Margaery."

Porque sentía que Sansa la reemplazó con Margaery, Jeyne le tenía celos y envidia. Tan simple como eso. Así como ella secretamente aun sentía celos y envidia de la relación que Sansa había tenido con Jeyne cuando pequeñas, pero eso sería algo que Arya se llevaría a su tumba.

Aprovechó el momento para hacer un comentario sobre Sansa dejar el Norte por Desembarco del Rey, y metió en el medio un mensaje capcioso sobre Petyr Baelish para ver si de repente Jeyne le dejaba vislumbrar si sabía algo sobre éste último, pero el comentario pasó de lado y sin importancia a sus oídos.

Arya se despidió, haciendo otro comentario de que sus dudas serían más fáciles de dejar atrás donde pudiera leer del último diario de Sansa lo que en verdad había tenido en la cabeza en esos días, y que había buscado dicho diario, pero no había dado con nada. Y que sospechaba su mamá lo había escondido, o Sansa quemado antes de olvidar a Pod.

"Si Catelyn lo quiere proteger lo protegerá en el lugar más seguro de la casa, ¿no?"

Y esa fue la pista que Jeyne le dio.

Y aunque dudaba que el lugar más seguro de su casa fuera una caja fuerte, sí era el lugar más seguro para guardar documentos. Y aquí estaba, con molestia teniendo que rogarle a Robb. "¡Vamos que es por Sansa! No hay nada más ahí que me pueda interesar."

"Arya, si mi mamá se da cuenta–"

"–Es una decepción que ni tu ni Jon se preocuparan más por toda esta situación. Rickon y Bran lo hacen, solo que no pueden hacer nada para ayudar, mientas tu–"

Aquello molestó a Robb, "–¿Que toda esta situación? Sansa fue Sansa, tomando la decisión más estúpida e irresponsable que podía tomar. Como siempre lo ha hecho. Bran y Rickon son muy pequeños para recordarlo, ¿pero has olvidado lo que hizo después del accidente de mi papá? Jon y yo ciertamente no, lo que hizo sufrir a mi mamá, ¡a nosotros! Así que no, no me sorprendió que tratara de olvidar a Pod de aquella manera."

Y había dolor y fastidio en Robb. Y Arya nunca se imaginó ser ella quien sacaría cara por Sansa. Pero la gente cambiaba, Sansa lo había hecho, Arya no había pasado demasiado tiempo junto con Sansa desde que se fue a vivir a Braavos, pero en lo poco que había visto notó que cambió. "Mi mamá no podría deshacerse del diario de Sansa." Simplemente tenía su peso sentimental.

"Ella dijo que hizo destruir todo lo que le pudiera recordar a Pod, el psicólogo dijo que era mejor no dejar evidencias para después. Mientras Sansa se marchó contigo para Essos su habitación fue prácticamente desarmada y vuelta armar, lo mismo con su habitación en Desembarco del Rey."

"…Nada se pierde con que me des la clave. Si mi mamá sí se deshizo de todo, el diario no estará en la caja fuerte."

Robb exhaló, "Ahí no hay nada. Yo veo esa caja fuerte casi todos los días y no hay nada que parezca fuera de lugar." Le dijo, dándose cuenta que Arya no se detendría hasta que no le mostrara el interior de la caja fuerte, así que marchó hacia el lugar. Introduciendo la clave y dejando a Arya rebuscar en el interior que estaba prácticamente lleno de documentos, una que otra joya, y dinero en efectivo. Cuando ella pareció convencerse de que saldría con las manos vacías de todo esto habló, "¿Contenta?"

Arya no contestó nada, sus últimas esperanzas evaporándose.

"Deja de rebuscar donde no hay nada. Sansa actuó voluntariamente en su proceder. No hay ni siquiera una pista para creer que no lo hizo."

"¿Cómo putas Sansa consiguió el medicamento?"

Robb exhaló, "No fue una santa en sus primeros semestres en Desembarco del Rey. Algún contacto se lo haría llegar, qué se yo." viendo que no podría con Arya cambió el tema, "Kate llega en unas horas. Anoche mi mamá me dijo que le pidiera a Talisa que la trajera…"

Seguramente para que la presencia de Kate alegrara a Sansa, y de paso la mantuviera ocupada en los próximos días. Sin querer un peso removiéndose de sus propios hombros a la idea de su sobrina estar presente, entusiasmo de verla inundándola, "Será bueno verla antes de marcharme…"

"…Sí." Y ahora el favor que le iba a pedir, "¿Todavía te vas para Braavos la próxima semana cierto?"

"Sí. ¿Por qué?"

"Le dije a Talisa que tú se la llevarías a Volantis."

Arya le sacudió la cabeza, "Claro. Ningún problema. Aunque sería bueno que la próxima vez me preguntaras primero." Contestó con ironía.