Una tarde después de haber finalizado el semestre y antes de la partida de Sansa para el Norte se encontraron accidentalmente, ella ya habiéndose despedido de él por mensaje de texto.
Pod la vio saliendo de un almacén de antigüedades y dirigió la moto en su dirección, un empleado del lugar montando dos lámparas de piso grandes a la parte de atrás del carro. Ella explicando que una de las amigas de una tía abuela de Margaery la había contratado hacía unas semanas para que le hiciera el diseño de interior de su negocio y que esto era lo último que le faltaba para acabar de decorar.
Hablaron por unos segundos, de pie ante un árbol cuyas flores ya se le estaban desprendiendo. Y la veía a cada rato tocándose el cabello verificando que nada se le enredara. Para cuando se volteó Pod si vio un par de hojitas y ramitas enredadas en éste y se lo dejó saber, "Se ve bonito, como todo adornado, pero si quieres te las ayudo a quitar."
"Acabo de recordar que te gusta mi cabello."
Ella dijo y Pod no supo si hizo el comentario para apenarlo, después de unos segundos lo miró por sobre el hombro como preguntándole qué esperaba para ayudarla, y eso hizo, empezar a quitarle las hojitas. La primera ocasión en que se sintió halándole accidentalmente un mechón notó con curiosidad que los hombros de ella se encogieron y que el cuello se le erizó. La inhalación profunda tampoco le pasó desapercibida y de repente él se sintió sofocando al comprender lo sucedido. Y podía que se hubiera dado cuenta de algo aquí, pero fue cuidadoso en las siguientes ocasiones, aunque volvió a ocurrir ya finalizando, quisiera decir que accidentalmente pero no estaba tan seguro. Esta vez por lo que ya estaba más pendiente de lo que estaba pasando vio el cuerpo de ella sacudiéndose un tanto y aquello verificó su teoría, "Listo." Dijo, no haciendo comentario alguno, aunque debería pues a ella le encantaba hacerlo avergonzar, pero se le hacía ya irse demasiado a los extremos.
Después de ella volver a encararlo y estar frente a frente notó por sobre su blusa otro de los efectos de que le había agradado su gesto y decidió mejor evadir la mirada del lugar, deseándole un buen viaje hacia al Norte y que la pasara bien en sus vacaciones. Y ella le respondió lo mismo, estando demasiado sonrojada y hasta frustrada se podría decir. Pod habría ido por un abrazo en ese momento, o un beso en la mejilla, sino se sintiera incómodo. En vez de eso juguetonamente le mostró una de las pequeñas flores que le había quitado del cabello y se la pasó. Sansa la tomó, riéndose entre dientes.
Y maldita Margaery, ¡él no estaba enamorado de Sansa!
Y ella olió la florecita aunque ya lo había hecho antes con la primera que ella misma se quitó del cabello. Sansa de repente mirándolo maldadosa y ahora inclinándose hacia él, trayendo su mano hasta la cabeza de él y quitándole una de las mismas flores del cabello. "Ugh, menos mal que no me dejaste llegar así a mi trabajo. Me puedo imaginar a mis compañeros burlándose." Y se detuvo a mitad de frase cuando ella de repente le hizo entrega de la flor.
"…¿Una flor para otra flor?" Sansa le dijo, ni siquiera pudiendo contener su carcajada.
Pod por no dejar tomó la flor y se carcajeó con ella, sintiéndose sonrojar mientras la tomaba, y a su vez la olía para que ella continuara sacándole gracia a la situación, "…Primera vez que una mujer me da una flor."
"¡He leído que eso no pasa a menudo!"
Pod se guardó la flor en el bolsillo de su camisa y se empezó a pasar las manos por el cabello despeinándose, verificando que no tuviera más ramas y flores enredadas, pues de Sansa no se confiaría enteramente.
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"…Se dice que tienes varias novias por semestre."
Podrick la vio sonriéndose burlonamente y mirándolo con curiosidad, y aquello le causó gracia, "…No a propósito, mera coincidencia."
"Sí, como no."
"¡No es mi culpa que no aguanten a este príncipe juzgón por mucho tiempo!"
"¿Aguantarte Pod? Si eres un amor. Una de las personas más tranquilas que conozco." Le contestó carcajeándose.
"Apariencias." Y lo pensó mejor al verla burlándose de él, "Y ahora siento que por persona tranquila quieres decir aburrido."
"Te juro que no. El día que te quiera decir algo, te lo digo sin rodeos y a la cara."
"Sí. Como con lo del príncipe juzgón."
"Aw, ¡Pod! ¿No me digas que lastimé tus delicadas sensibilidades con eso?"
Y se estaba burlando, pero aquellas palabras sí se habían sentido como un golpe bajo en su momento, pero Pod decidió dejarlo así.
"…¿Porque el ego masculino es tan frágil?"
Pod luego de unos momentos de cómodo silencio lo preguntó, "¿Y tú? No te he conocido novio ni enredo en estos dos semestres. Lo cual es sospechoso, dado lo hermosa y popular que eres." Y sí, lo dijo y lo dijo de frente, y la vio haciendo una pausa ante su cumplido, pero no sonrojándose ni alterándose, lo que le dejaba ver que ella no tenía ningún interés en él de otro tipo. Cuando lo había, las mujeres se sonrojaban por cualquier cumplido. Y sí creía conocerle un enredo, pero algo le dijo que no lo mencionara. Y esperó por una respuesta la cual no le llegó de inmediato, lo que de por sí ya era extraño con ella. "…O novia." ¿Y porque no había llegado a pensar en eso antes?
"¿Novia? No, no, no…Digo, debería. No es como si haya tenido las mejores experiencias con hombres de todas formas." La miró con interés y ella se rio con ironía y continuó, "Sí. A mi mamá le encantaría aquello reflejado en los tabloides sensacionalistas del Norte y las Tierras de los Ríos." Vio a Pod levantarle las cejas, "Y francamente, creo que con un miembro gay en la familia para ella es suficiente."
Y no era que Pod le conociera a la familia más que de vista, pero aun así se sintió con curiosidad, "¿Quién?"
"Mi bebé Rickon…Apenas tiene catorce y pues todos los hermanos lo sospechamos…mi mamá tan solo se hace la de los ojos ciegos y nadie le dice nada. Para mí, ella cree que es una etapa de la cual ya saldrá."
"…Debe ser difícil."
"…No sé…parece estarlo llevando bastante bien. ¡Lo que es bueno! No quiero a Rickon sufriendo por ello. He estado pensando el tratar el tema con él en estas vacaciones, darle ánimos y dejarle ver que lo apoyo en lo que él quiera. Sé que ni Robb ni Jon le darán palabras cariñosas, y Arya es más cariño golpeado con él. Y de aquí a que mi mamá acepté la realidad…no sé, sería bueno que alguien hablara con él, ¿no?"
Pod tan solo le asintió sonriendo mientras ella continuaba hablando.
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Fue un ¿Podrick Payne? Que lo hizo girarse en dirección de la chica que llamó su nombre. Topándose con nada más y nada menos que Margaery Tyrell. ¿Y Margaery Tyrell sabía de él como para estar al tanto de su nombre? "El mismo." Le contestó, viéndola caminar decidida en su dirección y diciéndole que Sansa le había hablado de él. Prontamente ella añadiendo que esperaba a Sansa, y que sino estaba ocupado le hiciera compañía por unos minutos para no quedarse sola.
Pod se quedó, de inmediato embobado con la belleza de Margaery y su carisma, aunque trató de no demostrarlo tanto, pero suponía su sonrojo lo delataba. Y para cuando Sansa se les unió minutos después Pod notó que ellas no se marcharon de inmediato, sino que de hecho los tres terminaron en la cafetería, entrando en confianza y hablando bobadas y de nada con ellas.
Y Margaery era bastante popular en el campus, una de esas mujeres inalcanzables pero que de alguna manera daban la sensación de no serlo cuando le dirigían a uno la palabra. Deslumbraba a cualquiera. Y el carisma que Margaery desprendía era algo que le faltaba a Sansa, al menos cuando trataba con desconocidos.
Margaery desde el principio era amigable, divertida, coqueta. Y desfachatadamente ocurrente.
Y aun así…él preferiría a Sansa. No sólo en cuanto a looks, sino porque a Sansa la sentía siendo más real. Margaery era una pantalla. Definitivamente no lo trataría de esta misma forma si Sansa no le hubiese hablado de él.
Y él estaba deslumbrado por ella y su belleza. ¿Como no estarlo?
Y talvez lo más importante de aquella presentación vino cuando pasaron por ellas a recogerlas. Tan muerto de la risa estaba junto con Margaery que para cuando se giró hacia Sansa para despedirse ella ya se estaba montando en el carro. Y aquello le llamó la atención.
Talvez no le había gustado el sentirse excluida de varias conversaciones, o que le prestara más atención a Margaery que a ella, o talvez–
"–Crees que estas siendo sutil, pero no lo estás siendo."
Pod dejó de mirar hacia Sansa y se giró hacia Margaery, "¿Sutil?"
"…Te gusta Sansa. Puede que hasta estés enamorado de ella y aun no lo hayas aceptado."
Pod se atrancó con el sorbo de jugo que se estaba tomando en ese momento, tanto que le tomó un par de segundos sentir que no se estaba ahogando, Margaery emitiendo una carcajada seca. "¡No lo estoy!" dijo, tocándose la garganta y carraspeando. Sí, podía estar entontado con ella, encantado a veces, pero no enamorado. Eso era ridículo.
Margaery le palmeó en el hombro dos veces, "Bien, pues de que ahí hay algo, lo hay. Y quien te puede culpar, ¿no? Mi amiga es todo un bombón."
¿Bombón? ¿Quién usaba esa palabra? "…Ustedes las niñas ricas siempre pensando tanto de ustedes mismas, ¿no?"
"…Sansa es Sansa..." Margaery se sonrió más abiertamente, "Solo cierra la boca cuando te le quedes mirando boba y largamente."
Y con eso Margaery también se subió al carro.
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"No me cuentas de tu vida Pod, mientras yo soy casi todo un libro abierto para ti. Sabes cosas embarazosas de mí, mientras de ti sé muy poco. No confías en mí."
"No es eso. Tu vida es muy emocionante mientras que la mía…no lo es." Le contestó burlándose y con cierto sarcasmo.
"…Pues me gustaría saber más de ti. Eres todo un misterio."
Le levantó y bajó las cejas, "¿No son los hombres misteriosos los que más atraen a las mujeres?"
"En mi caso ya aprendí esa lección."
"Interesante."
Sansa se carcajeó y le sacudió la cabeza, "Cuéntame algo que te gustaría yo supiera de ti."
Pensativamente se tocó la barba, haciéndola burlar y empujarlo, escuchándola decir que dejara de ser payaso. "¡Pues no sé! ¿Qué quieres saber?"
Ella preguntó por su familia y Pod exhaló, dejándole saber que su familia no era como la unida y cariñosa de ella. No trató de profundizar tanto, pero le contó la base de su relación con su mamá. Le contó que Tyrion era un autoproclamado padrino gracias a la amistad que tuvo con su papá y como veía por él. Sansa lo incomodó al preguntarle si Tyrion lo ayudaba económicamente y talvez fue la cara que hizo al escucharla porque ella de inmediato se disculpó sonrojándose. Pod todavía incomodo le contó que lo ayudaba de otras formas, como dándole las bases para poder ganarse la beca que poseía, o con el asunto de presionar a sus tíos para que le entregaran la herencia. Pero que no, que Tyrion no lo ayudaba económicamente y que eso tampoco era algo que le agradaría hiciera, añadió.
Sansa disculpándose nuevamente, y otra vez alabándole ser uno de los mejores estudiantes en su carrera. Y él o era bobo o ella había venido a conocerlo muy bien, porque ni siquiera minutos después ella se estaba burlando de él. "Mejores colegios. Mejor Universidad. Familia reconocida. Tu papá te dejó compañía y casas. Nunca has tenido problemas económicos. Y para colmo de males está tu hobby de navegar. Admítelo Pod, tú también eres un niño rico de corazón. Te burlas de mi por eso, pero no te miras en un espejo."
"Una cosa es ser desahogado económicamente y otra ser rico. Megárico. Como tú."
"Una cosa es el dinero de mi familia y otro es el mío. Lección número 80 que vine a aprender gracias a mi querida madre. Dinero propio no es que posea."
Pod la miró por unos segundos pues, aunque tocaban el punto nunca profundizaban en este para evitar otra discusión, "Ya te dije, esa es una buena lección, te ayuda a aterrizar. Creo yo. Tu mamá te está enseñando a valorar las cosas."
Sansa pujó, "¿Y tú crees que ella las valora? Pffff. La lección no es enseñarme nada. Es castigarme. Punto."
Pod estaba por decirle que talvez tendría la mano ganadora en todo eso si aprendía del castigo, si a la larga le demostraba a su mamá que podía ganarse su dinero propio y no apoyarse en el de la familia. Pero desistió de ello. Sansa no oía ese tipo de razones.
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Para la mitad del segundo semestre ya se tenían un poco más de confianza, aunque había temas que no trataban.
"Ugh, Pod, hueles a cigarrillo. Sabes que eso no es bueno para tu cuerpo, ¿verdad? Deberías dejarlo."
Pod sacó un chicle, "…Dice la chica que consume drogas." Comentó con ironía y vio que la extrañó que le dijera aquello, y bien, él no sabía mucho de a lo que ella le dedicaba su tiempo libre a parte de lo poco y nada que ya le había dado a entender.
"Mmmm…Eso fue solo el semestre pasado. Y creí que experimentar en la universidad es de lo que se trata todo este asunto."
"Puedes experimentar siendo totalmente responsable. Y siendo eso, experimentar, no algo que se convierta en un problema."
"No es un problema. Oye Pod, ¿en serio no has estado en contacto con mi mamá? Porque francamente suenas como ella. Y de paso me haces sentir como la hija descarriada, la cual, a propósito, no soy."
"Pues si se trató de experimentar y no sigue sucediendo a tal medida me dejas tranquilo, ¿sabes?"
"…Como si no lo hubieras hecho antes."
"No lo he hecho. Hay antecedentes de adicción en mi familia. Y me conozco lo suficiente como para saber que de gustarme no podría detenerme…a la larga no tengo nada por perder."
Sansa frunció el ceño, "Oh."
"…Pues sí…" se remojó los labios defensivamente, "me conozco lo suficiente como para saber eso. A mí, déjame el alcohol y el cigarrillo, cafeína también. Además, si sé algo de mí mismo es que no necesito drogas para divertirme y sentirme bien conmigo mismo."
Y Sansa balbuceó, sonrojándose. "Alcohol tampoco es la gran co—"
Pod continuó, "—Y ciertamente no poseo todo el dinero del mundo para metérmelo por la nariz o las venas, donde me diera la gana."
"Ugh, tampoco es que usara cosas fuertes, Pod, si es que deseas saberlo. Esas cosas también me espantan." Se remojó los labios, "Así como también deberías saber que si deseas tener más éxito con las mujeres deberías dejar de juzgar tanto…y de fumar. Apestas a cenicero."
"¿Quién dice que no tengo éxito con las mujeres?"
"Sí, eres un príncipe juzgón. Pero lamentablemente son los sapos a los que les va mejor."
"¿Príncipe juzgón? Pero es el sapo el que se convierte en príncipe ¿no?" preguntó porque no lo recordaba, y no esperó a que ella le respondiera, "En todo caso, tengo éxito con las mujeres…"
Pod se quedó mirándola de repente cayendo en cuenta de algo. Para ahora él le conocía las sonrisas, los destellos en su mirada de interés y curiosidad, "¿Acaso te empecé a ganar con eso y ni siquiera me di cuenta en su momento?" le preguntó a la Sansa de su subconsciente.
"…Nope. Sólo diste en el clavo en que yo no necesitaba drogas para sentirme bien conmigo misma, aunque sí para sentirme feliz de rato a rato. Yo ya reconocía eso, pero que me lo dijeras así de frente me fastidió un tanto, a parte de que me lo clarificó todo."
"Siento que todas estas conversaciones e interacciones, ponen en perspectiva todo…"
"No lo pienses tanto. Sólo estás todo filosófico porque sabes que cada vez más nos acercamos al inicio."
"Mmmm."
"Pero Pod, a esas alturas yo ya apreciaba que me trataras…no con guantes de seda en cuanto a querer ayudarme a mejorar como persona."
"¿Guantes de seda? Yo lo sentía como cariño golpeado y que a veces se me iba la mano."
"Sí se te iba la mano. Nunca voy a olvidar que me dijiste que no tenía conciencia humana."
"Talvez sí se me fue la mano con eso." Pod se burló, hasta que cayó en cuenta de nuevo, "Pero sí lo vas a olvidar. Ya lo hiciste. La tu real, en todo caso."
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"Espera…Ese disfraz de Halloween fue para hacer enojar a tu mamá, ¿cierto?" ya creía conocerla mejor. Sansa tenía un look sofisticado e incluso cuando sus atuendos no eran reservados iban acorde a cierta elegancia marcada por su posición social. Por aparte ella misma también le había dicho que nunca modelaba nada descubierto ni descarado. Y ahora que recordaba ese disfraz no lo sentía siendo tan revelador para ella, ¿Pero talvez si lo había sido para Catelyn Tully y su circulo de amistades?
En todo caso no consideraba que el disfraz le hubiese quedado grande a Sansa, para nada.
"Ah…¿si?" preguntó riéndose y dándole la razón.
Pod se carcajeó mientras ella le quitaba el tabloide que el tenía en las manos en el que aparecía en un ranking de las jóvenes más imponentes en Desembarco del Rey. Por supuesto, con fotos de Sansa. La vio arrugando el periódico y después yendo hasta una caneca a votarlo.
"…Pod, ya que no tienes novia te puedo dar una de las fotos que nos tomaron. Antes me sentía como en modo quita novios si te la daba. Y Carol me caía bien."
Podrick asintió sin demostrarse entusiasmado por ello, aquel disfraz sí había tenido su efecto en él. Y ella ahora le iba a regalar una foto con su linda imagen. Por su mente pasándosele que sí habían otras razones para ella tener ese gesto, pero se sacó aquello de la mente; obtener su atención y amistad de por sí ya se sentía como demasiado. "Y el disfraz, ¿si hizo enojar a tu mamá?"
"Nah. Le fastidió que me sacaran en todos los periódicos del Norte y las Tierras de los Ríos, pero de frente vio por sobre mí y me agradeció por no usar nada tan revelador como mis amigas de acá."
Pod se carcajeó junto con ella, "…Talvez el próximo año."
"¡Eso fue lo que le dije! Y no lo apreció." Más risas, "Pero en serio, aspiro al otro año estar bien con ella."
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"Justo antes de terminar el semestre pasado, estuve en un accidente…" Sansa le comentó sin él haberle preguntado, "Carro destrozado, mitad de la casa con la que nos estrellamos vuelta nada. Unas pobres mascotas fueron las únicas víctimas …Contamos con suerte de que las cosas no pasaran a mayores."
"…No escuché nada de eso." Pod le comentó extrañado, sospechando el por qué nadie sabía de ello.
"Abandonamos el lugar en el medio del caos..." Sansa exhaló no estando orgullosa de ello, "Estaba drogada y en el momento mi mente no estaba funcionando. Entre las llamas, los gritos, el susto y la sangre no supe reaccionar, en mi aturdimiento mis amigos se marcharon pero yo me quise quedar. No sé si me quise quedar porque simplemente no me podía mover, o porque mi mente estaba en… En todo caso uno de mis guardaespaldas me convenció de irme y que él se encargaría del problema. Con un puñado de llamadas nuestros padres ocultaron todo con las autoridades y la prensa. Y los dueños de aquella casa firmaron acuerdos de confidencialidad."
"Mmmm." La vio mirándolo rápidamente, evidentemente apenada de lo que le contaba.
"…Esa es la razón por la cual no me dejaron quedar en Desembarco del Rey la última semana del semestre. Que me hicieron marchar para el Norte sin despedirme. Como es de esperarse mi mamá estuvo enojada, y como castigo me colocó restricciones."
Pod no sabía qué hacer de todo esto, más que con ganas de querer chismosear se sentía incomodo y fastidiado, "…¿Ibas manejando?"
"No, no…yo no…Pero tampoco estaba en mejor estado que mis acompañantes…"
"…No sabía que eras así." Y sí, sentía cierta desilusión, tenía a Sansa como una niña rica, pero por las conversaciones que habían tenido siempre la tuvo como una niña rica diferente.
"No soy así…fue solo…"
"Lo siento, me refería a…" Podrick balbuceó, buscando palabras para decir que no la juzgaba, pero lo hacía, ¿Cómo no hacerlo? "…Ya entiendo porque a tu mamá no le gustan tus amistades."
"Mmmm."
El sonido que ella hizo le dijo que no estaba conforme con su comentario, "…No son exactamente las personas más confiables. Tus propias palabras, no mías."
"Aun así son mis amigos."
"Te dejaron tirada. Esos no son amigos." Ella no era tonta, debía saber aquello. "Necesitas mejores amigos–"
"–¿Qué crees que hago contigo?"
Pod balbuceó por unos momentos, pues sabía que ese era un comentario para comprarlo, y ciertamente no iba por el camino en que él había pensado esa conversación se iría con su preámbulo. "No te conozco mucho la verdad, pero no te imaginé metida en algo así…"
"Fue un accidente."
Y recordaba la conversación que había escuchado entre ella y su mamá, "¿Drogas, alcohol, un carro? Ese accidente era totalmente previsible. Probablemente no la primera vez que lo hacías, y no que esté juzgando como vives tu vida, pero hay que ser responsable–"
"–Lo sé. Sé que fue un error. Lo reconozco." Exhaló, "No sé porque te cuento todo eso. Talvez para que entendieras la conversación que oíste. Que no te dejaras llevar por lo que mi mamá dijo de mí. Yo soy más que aquel error cometido así ella no lo vea en estos momentos. Y sí, estoy enojada con ella por no verlo de esa forma."
Sansa estaba confiando en él, pero tenía la sensación de que ella esperaba que le diera la razón, lo cual no lo iba a hacer. Y en vez de estar reflexionando sobre toda la situación el accidente le importaba era por las consecuencias que tuvo para con ella, no tan diferente a los otros niños ricos por la que la había tomado entonces, "¿Y cómo esperabas que tu mamá reaccionara a todo esto?"
"…No quitándomelo todo…" murmuró.
Cielos, "¿En verdad esperas que yo de todas las personas te apoye o entienda? Tu mamá te dejó regresar al Norte. Te está pagando la universidad. Te deja ese apartamento familiar que en vez de apartamento es un palacio para la mayoría de personas. Por lo que he oído te mermó tus privilegios, pero esa mesada que te da y que para ti no es nada, para la mayoría de personas del común es una minita de oro. Por aparte corre con todos tus gastos básicos. Dime, ¿Qué mal te sigue haciendo tu mamá porque francamente yo no lo veo?"
"…Cielos Santos, ella te amaría." dijo sacudiendo la cabeza para luego hacer una pausa. "…Espera, no me digas, ¿se contactó contigo y ahora ya haces parte de la nómina Stark?"
"¿Ah?" preguntó confundido, "…¿En verdad crees eso? Estás siendo irracional. Una niña mimada–"
"–¡Pues lo soy! Más tú no sabes los alcances que mi mamá tiene." contestó defensivamente. "…Y para dejarlo claro no sigo enojada con ella. O sí, un tanto, me molesta que no confié en mí…" Murmuró tras unos momentos cabizbaja.
"…¿Oye, que edad tienes once?" Pod preguntó, echándole de nuevo leña al fuego.
"Cállate. Y mejor pongámonos a estudiar."
Y Pod esta vez sí la notó enojada, conteniéndose, y no supo que más contestar. No sabía qué hacer en cuanto aquel berrinche. En cuanto a toda la situación desconectada. Y se colocaron a estudiar, sólo que entre más tiempo pasaba y más lo pensaba más le molestaba y decepcionaba toda la situación. Pod habló tras un buen rato de estar estudiando, "…No hay nada bueno en clamar ser una niña mimada cuando eres irresponsable y careces de decencia humana. Es patético. En vez de compasión por esas personas te preocupa más es el dinero que tu familia no te da." Y sabía que se le iba la mano en decirle aquello, pero era lo que sentía. Y vio la tomó por sorpresa con sus palabras. Que la acabó de enojar.
"¡Sí me da compasión! Pero no olvides que ellos también estuvieron bastante cómodos en recibir dinero a cambio de su silencio."
Pod le entrecerró los ojos y no se disculpó mientras la veía recogiendo sus cosas en un afán, "¿Y acaso tenían otra opción? Tú y tus amigos pudieron haber matado a alguien, y aquí estás, obstinada y muy bien sabiendo que si hacen algo malo lo único que hace falta es escribir un cheque y sobornar a cuanta persona se atraviese en el camino.
Sansa le dio una última mirada y prontamente se marchó.
Suponía que hasta ahí llegaban esas clases, y su amistad.
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Se sorprendió cuando recibió un mensaje de voz tras un mes de no saber nada de ella.
En resumen y en un enredadijo de frases ella le daba la razón a sus palabras –aunque aún no le agradaba la forma en que le habló– y que suponía que eso era lo que hacían las verdaderas amistades; querer abrirle los ojos a uno, así uno no lo apreciara en su momento.
Ella sí sentía culpa. Y aquel incidente le había quitado tranquilidad a su vida, aunque no lo demostraba pues era más fácil mentirse a sí mismo y no encarar los problemas.
Sansa no sabía cómo proseguir desde ahí con él, y asumía retomar las clases era un buen comienzo.
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"Fuiste duro conmigo Pod."
Pod se encogió de hombros asintiendo sin quitarle la mirada de encima ante lo que iba a decir, "No me voy a disculpar. Dije lo que verdad pensaba." Y ella bajó la mirada por unos momentos, sonrojada.
"¿Que carezco de decencia humana?"
"¿Honestamente? Literalmente me dijiste que no querías que pensara mal de ti por el accidente, para después terminar haciendo más énfasis en tus problemas con tu mamá y tu bolsillo que lo irresponsable que fuiste porque esa familia a final de cuentas aceptó dinero. ¿Cómo más lo iba a tomar?"
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"Mmmm…¿Lo siento?" Sansa proveyó.
"…No, está bien." Y Pod se sonrió, la verdad no sintiéndose mal porque Carol hubiera terminado las cosas con él. No sintiendo nada, de hecho.
"No voy a decir que sea mi culpa…pero donde no los hubiese invitado al desfile ella no habría conocido a Edric."
"No es tu culpa." Exhaló, "Y Carol y yo no íbamos en serio de todas formas. Y es Edric Dayne en todo caso." Se burló, "Yo también le digo chao donde Melisandre se acerque a seducirme y me invite a Essos."
Sansa le sonrió aun con culpa, "…Ella es la que so lo pierde en todo caso, Pod."
"En serio, no necesitas darme ánimos. ¡No me siento mal por Carol!"
"…Me refería a Melisandre, por no acercarse a seducirte."
Ante eso Pod miró a Sansa para sonreírse en cuanto a ello.
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"Tengo un favor grandísimo que pedirte." Sansa le habló por teléfono esa mañana. Temprano. "Mencionaste que tenías todo el fin de semana libre…y quería ver si podías acompañarme a un evento de modelaje."
"¿Huh?" Pod preguntó todavía adormilado.
"Es de once de la mañana a ocho de la noche. Máximo. Entramos por la puerta de atrás y salimos por esa misma. Te presento un par de modelos si lo deseas. Oh, no. Olvídalo. Recordé que tienes novia."
Bien, aun así, aquel le pareció un buen gancho, pensó, porque de repente se sintió más despierto, aunque aún confundido. "¿Por qué no le pides a uno de tus amigos que te acompañe?" y lo que provino fue una pausa larga, como ella pensando bien qué decir.
"…No son exactamente las personas más confiables…hasta donde sé me dejan tirada por enredarse con alguna de las modelos. Pod, si quieres te pago, es sólo que…bueno, a una le toca que tratar con todo tipo de gente ahí. Es un ambiente toxico y lleno de acosos. No estoy acostumbrada a estar sola en esos eventos. No me gustan. Pero hay gente importante que puede ayudarme a impulsar mi carrera como diseñadora más adelante. Todo se trata de contactos."
Podrick frunció el ceño, no gustándole nada a lo que ella se refería, "¿Un guardaespalda?"
"No. Nada de eso. Para eso le digo a uno de los míos que me acompañe. Serías algo así como un primo sobreprotector. Algo que dé la impresión de que soy accesible, cuando en verdad no lo soy."
Pod la verdad le había querido dar a entender que se lo pidiera a uno de sus guardaespaldas, "Si es tan malo, ¿Por qué participar?"
"Los contactos. Ya te lo dije. No me pagan nada. Salgo dos o tres veces a la pasarela, pero lo que me interesa es tener buena relación con los y las diseñadoras, y los famosos que estarán presentes. Es un evento importante, el evento de la moda. Y el día de cierre."
"…No tengo nada que usar para un evento de esos." Susurró, mirando a Carol dormida a su lado. Y por supuesto que se sentía atraído por Sansa, y Carol ya se había dado cuenta.
"Sí, lo tienes. Yo te armo un buen atuendo con lo que ya te he visto…Te dejo todo guapo para que todas voten la baba por ti."
"Eh…dudo que a Carol le agrade la idea." Dijo, y su novia al escuchar su nombre abrió los ojos, frunciéndole el ceño.
"Pues si ella también quiere venir no es ningún problema."
¿Tenía Sansa idea alguna del lío en que lo estaba metiendo? Ya Carol sabía del asunto de Halloween, y aquello había causado desconfianzas pues sus amigos habían exagerado todo diciéndole que él había estado muy acaramelado con Sansa…Pero, por otro lado, si lo que Sansa sugería de aquel desfile era verdad lo preocupaba…
Aun así, había una oportunidad, pues había escuchado a Carol hablar entusiasmada de dicho evento con sus amigas…de todos los famosos que habrían presentes…pasó saliva antes de intentarlo, "…Sansa nos está invitando al cierre de ese desfile que hay hoy." Le comentó, y esperó unos segundos para verla hacer algún comentario de molestia, pero aunque vio que la situación del todo no le agradó ella le pidió el teléfono. Y saliéndose de la cama decidió mejor dejarlas a ambas solucionar aquello y descaradamente se metió al baño. Desde éste las escuchó hablando, Sansa explicándole la situación a Carol hasta el punto de convencerla.
Así que unas horas después fue una mezcla de Carol y él estar descrestados por todo lo que los rodeaba. Y al mismo tiempo el uno u el otro estar pendiente de Sansa. Carol acompañándola tras bambalinas y ya después de que ella cumplió con su parte del desfile fueron los tres afuera, merodeando y tomándose fotos con cuanto artista se dejara.
La primera eventualidad se presentó cuando dejaron el apartamento de Sansa en el carro elegante y alta gama que no le veía desde el semestre pasado. No llevaban ni diez minutos en el camino cuando una llamada entró y Sansa contestó exhalando. La voz rígida y enojada de una mujer, su mamá, diciéndole que tenían un acuerdo que ella había quedado de cumplir si quería mantener sus de por sí ya mermados privilegios. Carol mirándolo desde el asiento de adelante. Sansa altaneramente exponiendo que con este carro pasaría desapercibida si a diferencia le daba por llegar en el carro barato que habían dispuesto para ella ese semestre. Era una Stark y de ella se esperaban cosas.
Y ahí estaba. La niña rica, creída y mimada que recordaba de años atrás.
"Surgirían las preguntas. Y a nadie le conviene las preguntas."
Y aquello se escuchó más como una advertencia, y por supuesto que esa conversación levantaba curiosidades. Y por lo que escucharon a continuación se dio cuenta que Sansa llevaba tiempo actuando rebeldemente y que a la mamá no le agradaban para nada sus amistades.
"Deberías estar contenta de que no voy sola."
"Estaría más tranquila si tuvieras a uno de los guardaespaldas a tu lado…Creo que Petyr mencionó algo de ir a ese evento. Le pediré el favor de que le ayude a tus amigos a echarte un ojo."
"Mmmm."
"No consumas drogas ni bebas mientras conduzcas. Este carro no lo vuelves a sacar. ¿Estamos?"
Pod y Carol se volvieron a mirar disimuladamente ante aquella última advertencia.
"Sí, estamos. Chao. Beso."
"Beso. Te cuidas mi amor."
Y Pod no sabía de qué estar más sorprendido, si de la imagen que su mamá pintaba de Sansa, o verlas discutir para después tener aquella despedida cariñosa.
"…Siento eso." Fue lo único que Sansa se trajo a decir tras colgar, "Mi mamá a ratos exagera."
"Mmmm. Veo que los padres de los ricos no son tan diferentes a los padres de nosotros los pobres." Carol mencionó.
"…Eh…pues sí." Sansa contestó. Y Pod la notó tensa tras lo que habían escuchado.
La segunda eventualidad se dio cuando en la celebración después del desfile alguien se le acercó confundiéndolo con Robin Arryn, diciéndole cuanto había crecido desde la última vez que se vieron y qué tan apuesto se había colocado. Y Sansa hasta el momento los había estado presentando como el primo Pod y su novia. Carol y él se quedaron de piedra y en blanco mientras Pod contestaba con monosílabos las preguntas que le hacían al creerlo un Arryn, y cuando la mujer por fin los dejó los dos se carcajearon, "Recuérdame de decirle a Sansa que el hombre le manda saludes a su tía."
"Sí." Dijo Carol, en el momento buscando a Sansa con la mirada y viéndola junto a Margaery Tyrell, unas jovencitas, y una señora mayor. "Siempre creí que ese chisme de modelos y drogas era exagerado, pero habían literalmente montañas de drogas tras bambalinas."
Pod levantó las cejas, "No puedes decirle a nadie de eso."
"¿Y dónde está entonces lo divertido?"
Pod se encogió de hombros, "Si quieres que te continúen invitando a este tipo de eventos el silencio es lo primordial. Regla veinte tanta del club de los privilegiados."
"No sabía que eras privilegiado." Le dijo colocándole los brazos alrededor del cuello.
"No lo soy." Pod se sonrió, tomándola de la cintura y agachándose a dejarle un pico en los labios. "Pero he trabajado para ellos."
"Mmmm…¿Adivina quién acabó de llegar?" Carol preguntó emocionada y saliendo a tomarse una foto con un cantante que él no le recordaba el nombre. Pod revisó sus alrededores nuevamente, viendo a Sansa hablar entusiasmadamente ahora con un hombre. Mano en su espalda baja, y sus manerismos desde lejos le dijeron que no era uno de esos hombres de los que se debía preocupar la fueran a acosar. Y mirando a su alrededor de nuevo se dio cuenta que ella, por contar con un apellido de renombre salía mejor librada de todo esto que sus otras compañeras modelos que a veces las veía en necesidad de ser rescatadas.
En una de las ocasiones en que la vio con necesidad de ser rescatada Carol lo detuvo del brazo, diciéndole que dudaba que Sansa deseara que la interrumpieran. Y Pod frunció el ceño, viendo al hombre mayor con ella comiéndosela prácticamente con la mirada y sonriéndole ladinamente, Sansa tan solo continuando hablando y sonriéndose con éste.
"En el backstage parecían conocerse de antes. Es atractivo…para un hombre mayor. Parece interesante."
Pod se iba a negar, para cuando los vio aproximándose, besándose en la mejilla como despedida, el hombre diciéndole algo bajamente al oído mientras le acariciaba un mechón de cabello, apretándole la espalda y ella imitando su gesto pero apretándolo del hombro, mirándolo a los ojos sonrojada, asintiéndole para marcharse, y mientras lo hacía sonriéndose burleteramente.
"¿Ves? Estaría sorprendida si no hay algo más ahí."
"Mmmm…En vez de interesante me da la impresión de descarado…" Y Pod decidió ignorar la forma en que de repente sintió a Carol mirándolo con molestia. El hombre siguiendo a Sansa con la mirada, recorriéndola de arriba abajo y sonriéndose a sí mismo. Para cuando volvió a caer en cuenta, Carol lo había dejado solo. El hombre ya se había puesto a hablar con otra persona y fue él, Pod, quien buscó a Sansa con la mirada para verla mirando al descarado con interés. "Puedes tener mejor que eso." Susurró bajamente, y sorprendido, porque se la imaginaba más interesada en un modelito con cuerpo escultural, o de alguno de los famosos presentes, pero no, estaba votando la baba por ese tipo.
¿En serio? No era ni siquiera atractivo. Y era viejo.
Para cuando el día por fin terminó Pod se encontraba exhausto, Carol aún demasiado entusiasmada, y Sansa extática porque le acababan de ofrecer un trabajo de medio tiempo en una pequeña casa de modas que él nunca había llegado a escuchar nombrar. Ella agradeciéndoles, llevándolos a comer y dejándolos en la puerta del apartamento de Pod. Carol una vez más preguntándole sino necesitaba compañía para algún after party pero Sansa negándose riéndose. Aunque dándole el dato de uno y que le avisara si iban a ir para ella decir y los dejaran pasar.
Veinte minutos después a Pod le llegó un mensaje de texto de Sansa, anunciándole el haber llegado bien a su apartamento, pues él le había pedido que le escribiera. Y se quedó mirando a la pantalla sintiéndose extrañado. Carol a su lado, embobada en las redes sociales con todas las fotos que había subido y toda la gente importante que había conocido. También fastidiada echándole en cara que él no quisiera ir al after party, e incluso sobornándolo con que se tomaría la invitación e iría con una amiga.
Y Pod quería ignorar lo que su instinto le decía en cuanto a aquel hombre y Sansa, pero no pudo, y abrió una aplicación que le había instalado a ella en el celular por mutuo acuerdo y solo por el desfile para saber de su paradero. En ese momento se le haría fácil el corroborar si ella si estaba en su apartamento o no, y aunque quería hacerlo eso sería el cruzar una línea no solo para con ella sino para consigo mismo también en cuanto a lo que se esperaba de esa bizarra amistad que tenían.
Y antes de irse a arrepentir eliminó la aplicación de su celular para no ir a caer en tentación y que esto se tornara extraño.
El Pod real pasó saliva, no queriendo admitírselo a sí mismo, pero ya conociendo la respuesta, "Te estabas acostando con Petyr mientras yo discutía con Arya en el Norte, ¿cierto?" la pregunta se la hizo al aire, molestia golpeándolo nuevamente, "…Al no recordarme ya nada te detendría… ¡No sabes cómo odio a ese tipo!"
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Estaba en el apartamento de Sansa a altas horas de la noche, dándole una clase de última hora junto a un puñado más de compañeros de ella, todos dando por hecho que si no entendían el tema perderían el examen de la mañana siguiente. Sansa podía que lo ganara a duras penas, y dos compañeros de ella también, los otros tres estaban demasiado atrasados en el tema, pero tampoco había razón a desmoralizarlos.
Y bien, Pod como algunos de sus otros compañeros estando sorprendidos con el apartamento. Aunque a decir verdad era algo a esperarse. Aunque él no hizo espavientos como lo hacían los otros presentes. A decir verdad, conocer la majestuosidad de Casterly Rock le bajaba a todo lo demás unos cuantos puntos. En alguno de los comentarios que escuchó quiso añadir burlándose de que los Stark poseían no solo el apartamento sino el edificio entero, pero decidió no hacerlo pues Sansa parecía incomoda con que le resaltaran todo lo que tenía.
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Una fiesta de Halloween en un club alborotado por la fecha. Pod a última hora habiéndose decidido por un jean roto y una camiseta vieja a la que le echó pintura roja y además adornó con unos tijeretazos. Y no iba a mentir, a veces se sentía muy viejo para todo esto al ser tres o cuatro años mayor que su grupo de amigos. Se dejó maquillar por la novia de su amigo, quien cabía mencionar estudiaba arte, así que el maquillaje de zombie le quedó a punto. Y todo eso echo sin esfuerzo alguno.
No fue hasta pasada la media noche que se estaban retirando del club, que escuchó su nombre siendo llamado más la pregunta de si era él. Y la voz ya era familiar y se giró, buscándola con la mirada solo para quedarse de piedra mientras escuchaba a uno de sus amigos dar un WOW con el cual tuvo que coincidir, o talvez fue su propia mente, estaba tan tomado que no sabía diferenciar.
Vestido largo y oscuro, una pierna siendo visible por una abertura mientras caminaba hacia él. Sus curvas sumamente marcadas. Escote abierto y profundo, demasiado provocativo y al cual tuvo que evadir con la mirada solo para volverlo a buscar y pasar saliva. Y mejor su cara. Maquillaje a punto. Cejas en una nueva forma gruesas y perfectas, labios rojos encendido que hacían contraste con el maquillaje pálido y de alguna forma le habían perfilado los pómulos para hacerle el rostro más anguloso. Sus ojos claros haciendo contraste con la peluca negra. Y él colocándole las manos en la cintura mientras ella lo abrazaba sonriéndose, y el primer abrazo entre ellos, y la sabía bebida y contenta tan solo por su mirada.
Ella tomándolo de los hombros y alejándolo lo suficiente para alabarle el maquillaje y disfraz, y él como un bobo estando sin palabras ante el de ella tan impactante. Y se podía quedar mirándola toda la vida. Notándola con tacones altos porque la diferencia de estatura se hacía más notoria, por lo general tenían la misma altura o ella le sacaba un par de centímetros, y esta vez le sacaba más de media cabeza. Y la música estaba tan alta que tenían que acercarse al otro para hablarse al oído, y por supuesto que sintió su cuerpo reaccionando ante su belleza. Y era perfecta.
Escuchó que alguien dijo una foto y ella se giró hacia la cámara, parándose al lado de él y Podrick le pasó el brazo por la espalda hasta la cintura, y ni siquiera sabía de qué estaba disfrazada, pero la vio levantando el mentón y mirando a la cámara fijamente, seria, y aquello sólo acentuaba sus rasgos más seductores. Y después del flash que lo cegó buscó a sus amigos, viéndolos un tanto más alejados y esperándolo.
Así que, sin dejar de tocarla, decidió preguntar de qué estaba disfrazada mientras le entregaban a ella la foto de la polaroid y en vez de contestarle ella le dijo que él había quedado mal en la foto y que actuara como zombie, y él también estaba tomado así que lo único que hizo fue levantar los brazos y abrir la boca e inclinarse hacia ella como si la fuera a atacar, y ella fingió gritar mientras trataba de separarlo de un hombro y del cuello, y todo eso fue en un segundo y sin pensarlo, el flash dándose y ambos carcajeándose. Pod fingiendo irla a morder en la muñeca de la mano que aún lo sostenía del cuello y ella dándole una cachetada suave en la cara que los hizo reír para luego ella contestarle que era una bruja del folclor del Norte, pero con un toque diferente. Y Pod burlándose le dijo que se imaginaba dónde estaba lo diferente, a lo cual lo miró casi apenada. Pero se dijo a si mismo que no podía sentirse apenada si había elegido aquel disfraz. "¡Apuesto que ganarás el concurso!"
"¡No estoy participando!"
"¿Por qué? Te ves espectacular." Y ese era el trago hablando seguramente, y ella se rio, y Pod vio a uno de sus amigos regresar hasta él, interrumpiendo y preguntándole si se iba a quedar a lo que se negó, pero le dijo que le diera un minuto más en el cual continuaron acercándose al otro para hablarse al oído. Ella diciéndole que también estaba a punto de marcharse con sus amigos, que estaban esperando un Uber para ir a otra fiesta y que ahora le mandaba el dato para que se les unieran, si querían. Pod no respondió, tan solo se le quedó mirando como el bobo que era y al despedirse se dio valor para decirle que se veía divina.
Y cuando se separaron Pod se quedó mirándola otro momento, sonriéndose.
De repente las esquinas del mundo empezando a oscurecerse y su mente se aclaró de inmediato. Continuó mirándola de pies a cabeza, y se sonrió, "Cielos. Te veías…Está de más decir que en verdad me gustó ese disfraz." Le admitió, y se acercó más en un impulso. Empinándose para buscar la boca de ella, Sansa inclinándose sobre él y besándolo ardiente y fuerte pero juguetonamente, justo como él la había querido besar en ese recuerdo. Y fue él quien dejó salir un gemido contra ella mientras lo tomaba del cabello y no lo dejaba despegar, "Fue un milagro que no te dieras cuenta como me tenías con este disfraz." Dijo, tomándola fuertemente de la cintura, sus manos viajando a lo largo de esta.
"¿Quién dice que no lo noté?"
"No lo notaste." Pod contestó riéndose, de repente la oscuridad sobre ellos, sobre ella, sus ojos azules tornándose opacos. Y pronto se encontró abrazando aire.
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Un regalo fue puesto justo sobre el libro que tenía en frente suyo, al levantar la mirada la vio sentándose en frente y sonriéndole. Y para ser honestos temió aquel regalo, lo que le dejó ver con una exhalación, "No deberías."
"No es caro." Sansa dijo, siendo demasiado frentera, y arrepintiéndose al instante. "Aparte del carro, mi mesada tampoco es ya la de antes y tengo que manejar bien el dinero. Así que no es caro…Ábrelo."
Y Pod lo hizo, subiéndole las cejas, "…¿Cómo supiste?" preguntó sacando el galápago que había deseado comprar.
"La semana pasada te pusiste a hablar por teléfono con el empleado de la tienda mientras me colocabas a resolver unos ejercicios. Le dijiste que te lo guardara y que pasarías por este cuando estuvieras más desocupado. Mencionaste su nombre y el de la tienda. No fue trabajo detectivesco difícil, Pod."
"Ah."
"George te mandó a decir que es el mejor de la línea, que es el que usa…no me acuerdo quien, pero un ciclista bueno, supongo. Que tus pompis estarán más cómodas y no te tendrás que preocupar por tu próstata." Dijo tratando de no reírse al verlo sonrojándose, "En verdad te mandó a decir eso último..."
"¡Ja!" Podrick se burló, "Gracias, Sansa. Es justo lo que quería." Añadió, y aunque no era un regalo extremadamente costoso, era uno que venía a tener cierto significado pues él a ella no la consideraba más que una mera conocida, lo que lo pondría en aprietos cuando ella cumpliera años.
"Te gustan las motos. Te gustan las bicicletas…" Sansa comentó, "Te gusta pasear."
"…Sí…" Podrick contestó del todo no prestándole atención, pues el regalo sí lo tenía entusiasmado. Deseando dejarlo todo tirado para irlo a montar a su bicicleta e ir a dar una vuelta, pero no podría ese día porque tenía que darle una clase a ella. "¿Tienes bicicleta? Si quieres salimos el sábado en la mañana a hacer ejercicio."
"…Tengo una estática y entrenadora física."
Pod se rio ante el tono consentido pero avergonzado de ella, "¡Eso es aburrido! Nada como el viento, el sol, un buen paisaje, uno solo con el mundo."
"…Er…Un carro con mis guardaespaldas siguiéndome."
El tono de queja lo hizo sonreírle.
"Además, no creo tener el estado físico para seguirte el paso. No me interpongas en ir a disfrutar del galápago."
"…No te interpondrías. Pienso irlo a disfrutar esta misma noche o mañana en la mañana. Y de tu aceptar no deberías de preocuparte, te llevaría por lo plano, tampoco soy tan malo, ¿sabes?" Y ante eso la vio sonriéndose.
"Pero no tengo bicicleta."
"Si estás interesada me consigo una prestada. Sino pues no me saques peros y ya dame una negativa."
"¡Sí quiero!" Pod se rio y Sansa de repente lo recordó, "¿Pero qué irá a pensar Carol de eso?"
"Pfff nada."
La Sansa de su mente apareció ante él. "¿Pfff nada, Pod? Mal novio." dijo burlándose, "…Dime que no fue por ese tiempo que también le dijiste que no debía de preocuparse de mí."
Pod frunció el ceño, "Errrrrr, cuando lo dije lo creía. ¡Qué me iba a imaginar yo que a la larga tú también ibas a caer ante mis encantos!" y ambos hicieron una pausa. Pod se la imaginó trayendo a la conversación lo descarado que él había sido al votar la baba por ella pero continuar con sus novias pero se sorprendió al no escuchar eso.
"Así como yo maduré junto a ti tú también lo hiciste. O al menos, te hice sentar cabeza."
Pod pujó ante aquello, pues tenía razón. "Te dije, el recordar todo esto pone bastante en perspectiva."
"…Nunca te vi tan feliz con alguna de tus novias a como lo sentí estabas conmigo."
Y la veracidad de ese comentario lo hizo bajar la mirada. Y a diferencia de la vez pasada no fue por un beso, fue por un abrazo.
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Para el inicio del segundo semestre de Sansa fue lo mismo, ella después de unas semanas buscándolo por mensaje de texto para ponerse de acuerdo y continuar con las clases que le daba. Él sonriéndose cuando lo vio llegar y se llevó las manos a la cara, haciendo un espaviento sorprendida ante su nuevo look, o mejor dicho, la barba y el cabello que se había dejado crecer.
"¡Pareces otra persona!"
Pod se carcajeó, y sí se veía un tanto desaliñado a comparación de antes, "Llevaba mucho tiempo con el look de niño bueno y me cansé de éste."
"¡Excelente decisión! Ay, Pod, antes te veías todo lindo, pero créeme que este look te sienta más. Te ves más atractivo."
Se carcajeó sonrojándose, y su nuevo look tenía opiniones divididas, "Los hombres no solemos recibir cumplidos que cuando nos los dan nos las tomamos a pecho. Y aunque por ahora aun me siento raro por las reacciones, pienso quedarme así por un tiempo."
"Buena idea."
"Y se me hace extraño que te guste este look, con el Norte y sus barbas desaliñadas."
"Hombres desaliñados. Barbas desaliñadas. La tuya se ve que la cuidas bastante. ¡Hasta deberías de darme el tip para mandárselo a mis hermanos!"
Y en la primera hora perdiendo un buen rato hablando de lo que habían hecho ese invierno. Él trabajar. Ella pasarlo con su familia.
Y no era como si se movieran en los mismos círculos sociales, al contrario, incluso sus conocidos a veces no se creían que él tuviera tratos con Sansa Stark, una de las chicas más ricas en todo el campus, en toda la ciudad, el continente. Y hermosa también. Su única rival en todo aquello era Margaery Tyrell, quienes el semestre pasado resultaron haciéndose amigas.
Y cuando la clase estuvo finalizada Pod la acompañó hasta donde dejó el carro, sorprendiéndose al no ver el auto clásico, elegante, de buen gusto y costoso que ella había usado el semestre pasado, sino un sedán deportivo mucho más modesto que no parecía ir con la Sansa que él conocía. Así que decidió preguntar, pero la vio dudar antes de contestar.
"…Mi mamá desea que tenga una experiencia universitaria más apegada a la realidad."
"Ah." Podrick no vio nada mal con aquello, y no notó ella qué pensaba en realidad de eso, más bien la veía era resignada, "Eso es bueno, ¿no?"
"Mmmm, todavía no me decido."
Pod pujó entretenido, "¿Tu mamá tuvo una experiencia universitaria apegada a la realidad?" se atrevió a preguntar, pues no lo creía.
"¡Gracias Pod! Ella no lo apreció cuando yo se lo eché en cara." Cuando vio a Pod despidiéndose lo detuvo, "Me llegó una notificación de que cumples años el jueves. ¿Ya tienes planes?"
"…Sí. Carol quiere celebrármelos así que sí."
Sansa se rio, "No pues que emoción la tuya."
Podrick se carcajeó ante aquella falta de emoción que al parecer era evidente, "No, no es eso… Es sólo que…estoy desanimado."
"Pues ni le vayas a decir eso mientras te celebra los cumpleaños."
"No, como crees. ¡Me mata! Talvez es una gripa que me va a dar. De aquí a allá ya estaré mejor."
"Bueno, cuídate. Y si no te llego a ver, feliz cumpleaños."
Podrick le asintió, sonriéndole, "Gracias."
Después de unos momentos decidió seguirla, mejor interactuar con ella que quedarse solo perdido en sus arrepentimientos. Al tomarla del brazo la guio hasta el restaurante de comidas rápidas que por ese tiempo solían visitar después de sus clases, pero antes de poder entrar la oscuridad los rodeó.
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