En realidad, Todomatsu no tenía ni idea de por qué llamaban "vacaciones" a aquellos días. Después del primer parcial, sólo habría un pequeño descanso de una semana y media para regresar de nuevo con todo. No era mucho tiempo, y por si fuera poco, su hermano tendría que estar en el hospital parte de ese tiempo por razones que él desconocía.

Mientras tanto, volvió a su casa como si nada. Tomó el tren nocturno.
Cuando Todomatsu llegó, sus padres le regañaron con gentileza, pues sabían sus intenciones. Él se disculpó, y prometió que no lo volvería a hacer, y todo quedó bien.

Al día siguiente fue a la escuela un poco desanimado; púes no estaba acostumbrado a andar por ahí sin Choromatsu.
Pero no se sentía solo, porque estaba con Jyushimatsu, su confiable amigo.
Iría con su hermano mayor de nuevo por la tarde.

5:00 pm.

— Jyushimatsu, me adelantaré hoy — Avisó Todomatsu. — Iré a ver a mi hermano al hospital. Pronto podrá volver a clases, así que...

— Está bien, Totty — Le dijo con cariño. — Salúdalo de mi parte.

— Lo haré. Ah, y también — Recordó —, ¿podrías decirle a tu hermano que no iré hoy con él al club de artes?

— Oh, si, Totty.

— Gracias. Bueno, me voy — Alzó la mano y se fue con una sonrisa.

Jyushimatsu hizo lo mismo. A decir verdad, él tampoco quería quedarse en la cancha de béisbol, así que se dirigió al edifico del club donde estaba su hermano mayor, para darle el mensaje de Todomatsu.

5:10 pm.

Jyushimatsu llegó al edificio justo en el salón del taller de artes. En efecto ahí estaba el chico junto a otros estudiantes que le rodeaban; éstos no eran muchos en realidad.

Se acercó un poco a la ventana, ya que éste estaba allí, viendo hacia la explanada libre de estudiantes.

— Karamatsu nii-san — lo llamó.

— ¿Hmn? ¡Oh! Jyushimatsu... No esperaba verte aquí, my sunshine — Dijo separándose de los otros chicos haciéndose a un lado después de hacer un ademán.

— Ah, sí. Es sólo que Todomatsu-kun me pidió que te dijera que no podría venir hoy.

— ¿Y eso a qué se debe?

— Ya sabes, lo que sucedió con su hermano hace algunos días. Sigue en el hospital y va a verlo...

— Es una pena. Poor twins... — Dijo dolidamente.

— Así que creí que además de avisarte podría venir contigo, hermano — Jyushimatsu sonrió.

— Siempre que quieras — contestó Karamatsu. — Bueno, ¡Todomatsu-kun tendrá que pagar haciéndome unas buenas fotografías!

Jyushimatsu rió.

Pasaron algunos días.
Varias pruebas se le hicieron al mayor de los gemelos. No había mejora ni tampoco empeoramiento.

6:00 pm.

Choromatsu estaba en la fría cama del hospital. Sería dado de alta al día siguiente por la mañana y estaba algo ansioso. El dolor de cabeza ya no era algo insoportable...

Los resultados de los exámenes médicos llegaron a las manos de la madre del joven paciente, Matsuyo. La confirmación de dicha enfermedad venía dentro del sobre. A pesar de que anteriormente ya habían hablado con el médico sobre aquello, la mujer prefería conseguir una segunda opinión, aunque tristemente todas las opciones arrojaban a lo mismo.

Una vez estando en casa todo parecía haber vuelto a la normalidad, pero la realidad era otra. El Choromatsu que existía semanas anteriores ya no existía ahora.

— ¡Bienvenido, Choromatsu nii-san! — Exclamó Todomatsu.

— Hola, Todomatsu — Sonrió.

— ¿Ya te encuentras mejor? ¿Te duele algo? ¿Quieres que haga algo por ti?

— Ya estoy mejor — Dijo con un tono neutro —, no, y no gracias.

Cuando la mujer entró a la habitación la abatió la tristeza al ver a sus dos gemelos juntos. ¿Qué era ella sin ellos?
Llegó la hora del almuerzo. Matsuzo no estaba debido a situaciones laborales, así que eran sólo los chicos y la madre.

— Todos te esperan en clase — Agregó Todomatsu.

— ¿De verdad? — Sonrió.

— Tu amigo del club de literatura te echa de menos...

— Ah, Ichimatsu-kun... Es verdad, debo agradecerle — Dijo mientras sujetaba con dificultad el vaso de limonada.

Todomatsu notó ésto, pero de nuevo no preguntó nada. Creyó que se debía sólo a la natural torpeza de su hermano mayor.

Cuando Matsuyo notó movimientos extraños de su hijo al sujetar los palillos siguió con su preocupación.

Se fueron a dormir.

Antes de apagar la pequeña lámpara de tenue luz ámbar, Choromatsu redactó algo en su diario de notas:

"Hoy he tenido algo de dificultad para comer. Mis pies y tobillos duelen mucho al mantenerme de pie bastante tiempo. Mis manos tiemblan un poco cuando intento girar el picaporte de la puerta".

Al día siguiente Choromatsu volvió a la escuela, más cuidadosamente que la vez anterior. Recibió una bienvenida de parte del equipo de baloncesto y una porra; cabe resaltar que Osomatsu destacó en el acto, indicando a todos que diesen una ovación para el chico haciéndolo él también.

El mayor de los gemelos volvió al club de literatura junto a Ichimatsu y éste lo saludó con un fuerte apretón de manos. Para Choromatsu ésto significó mucho dado que él era un chico muy serio, y por tanto era impensable que fuese a hacer eso alguna vez.

Volvió a clase y Todomatsu siguió estando con Jyushimatsu durante clases, lo pasaban riendo y jugando además de estudiando.
Después de clases en el salón del club de literatura se reunían sus dos únicos miembros, Choromatsu e Ichimatsu, para conversar un rato acerca de cualquier cosa friki.

Todomatsu se encontraba en el club de artes (donde destacaba música y fotografía) junto a Jyushimatsu y el hermano de éste último, Karamatsu. Y claro, los demás miembros del club. Quizá otros 11 o 15 chicos...

Todomatsu solía quedarse más tarde en el club al contrario que su hermano. Al final él y Jyushimatsu caminaban juntos a casa.

Pasó una semana y media. En ese lapso Choromatsu siguió presentando unos síntomas algo extraños, los cuales anotó en su libreta que ahora llamaba diario:

"A veces al escribir o leer, las letras sobre el papel lucen borrosas, parece como si flotaran sobre los libros o la pizarra.
También he notado que mis manos tiemblan un poco cuando intento presionar los botones de mi calculadora, pero sólo a veces. Y a veces me atraganto un poquito cuando mastico la comida... ¿Eso es normal no? Después de todo desayuno medio dormido".

Al cumplir casi las dos semanas de haber vuelto del hospital, se sintió cómodo de nuevo en la escuela, como en su casa.

Incluso tuvo suerte...
Un día mientras miraba jugar a su amigo Osomatsu, líder del equipo de baloncesto, la chica que le gustaba se acercó a las gradas aparentemente sola. Era la primera vez que no la veía con su grupo de amigas u otros chicos.

Choromatsu se daba cuenta de que aquella chica, Totoko, se fijaba en Osomatsu, pero no podía evitar pensar que de verdad era linda y que le gustaba. Se sentía extraño para sus adentros.
No pudo acercarse a ella, pero tuvo la oportunidad de cruzar miradas con la chica, y ésta sonrió.
Más tarde cuando el juego terminó, Osomatsu presentó formalmente a Totoko con Choromatsu (lo cual era pan comido para él) y pudieron intercambiar algunas frases.

Eso hizo muy feliz al chico.

Pasaron tres días más.

Todo iba bien, todo estaba lleno de buenas calificaciones, de buenos ratos, sin embargo...

Una tarde cuando Choromatsu intentó subir la escalera para llegar al salón donde todos los días se reunía a solas con Ichimatsu, sus pies trastabillaron.

"¿Eh?"

Parecía como si su mente no pudiese ordenarle a su pierna que se moviera. Se llenó de terror, se congeló estando despierto...
Movió los dedos de su mano sujetando todavía el barandal pero éstos sin fuerza se safaron sin alcanzar a sujetarse.

Poco a poco sus piernas se debilitaron.
Cayó estrepitosamente contra el piso, chocando primero con una de sus rodillas. No hubo manos que se interpusieran en la caída.

— Ugh... — Se quejó.

Al escuchar tal estruendo, una profesora que se encontraba en la planta superior (por fortuna) fue a ayudarle de inmediato. La mujer le preguntaba que si se encontraba bien, y Choromatsu adolorido sólo asentía con la cabeza varias veces sin ninguna palabra y con un mohín. Se puso de pie con ayuda de la profesora; estaba bastante mareado. De rato Ichimatsu salió y vio a su amigo en ese estado algo preocupado, pues escuchó el alboroto. Lo llevaron a la enfermería.

La enfermera dijo que el golpe no era grave, pero Choromatsu insistía en que no podía recuperar del todo la movilidad de su pierna, así que esperaron a que alguien viniese por él a la escuela. Pudieron haber llamado una ambulancia para que lo revisaran en el hospital, pero Choromatsu se negó diciendo que era mejor que su madre supiera lo que le pasaba.

En poco más de tres meses, Choromatsu volvió al hospital.
Su madre lo llevó en el auto de su padre Matsuzo. La mujer le pidió a éste último que avisase a Todomatsu que llegarían un poco tarde para cenar.

Hicieron un par de chequeos al muchacho. Al cabo de un rato, el tacto y la movilidad en su extremidad regresó. Para su madre fue todo un alivio.

El doctor por mera curiosidad preguntó por la libreta de Choromatsu, y efectivamente la traía consigo. Leyó algunas de las cosas más importantes que estaban redactadas ahí, y como lo pensó...

...la enfermedad estaba empeorando poco a poco.

Para aquel entonces no pasó nada y todo siguió normal con Chromatsu, se podría decir. Seguió haciendo las cosas que un estudiante hace, sobre todo alguien de su edad.

Pasaron los días... Pronto estaba terminado ya su primer semestre en la preparatoria junto a su hermano gemelo Todomatsu.

En ese tiempo hubo muchos cambios en su cuerpo; cambios que preocuparon a su madre y también a él.
Hubo una ocasión en la que de nuevo se vio en un accidente, aunque esta vez más simple, igual de peligrosa para su situación.
Se dio en la clase de educación física, mientras corría junto a sus compañeros alrededor de la cancha. Esta vez no se encontraba con Ichimatsu dado que el chico de mirada somnolienta se excusaba con que le dolía un tobillo, o el estómago, o una rodilla, o la cabeza, o cualquier cosa con tal de poder hacer el tonto durante la clase.
Pues justamente aquel día que se encontraba sin pareja, durante la clase (porque debían correr en parejas) tropezó mientras trotaba y se cayó, de nuevo sin meter las manos. Esto le generó un nuevo horrible raspón en la barbilla y otro en la mejilla, junto con ardientes heridas en ambas rodillas.

Cuando Ichimatsu miró la escena desde lejos de inmediato se puso de pie con intenciones de ir y ayudarle, pero otros compañeros se le adelantaron. De nuevo fue ingresado en el hospital, aquella vez le bendaron parte de la cabeza y rodillas. Hubo algunos muy leves daños internos que generaron sangrado y moretones... No fue hasta después de las pomadas y medicinas que se quejó por el dolor.
Se había torcido el tobillo además.

Ichimatsu lamentó no haber estado más cerca de él cuando aquello sucedió. Por supuesto, todos se preocuparon.
Estuvo algunos días en una propia habitación de hospital sin poder asistir a clases. Algunas compañeras escribieron cartas dándole ánimos y los chicos hicieron mil grullas de papel para él...

No fue hasta el tercer día del incidente que repentinamente tuvo visitas.
Resultó que Ichimatsu iba en nombre del grupo, para entregar el origami y las cartas, y se disculpó.

"No es culpa tuya", decía Choromatsu cada cierto tiempo que su amigo olvidaba que ya se había disculpado anteriormente y lo volvía a hacer.

Después llegó Jyushimatsu junto a su hermano de un grado mayor, Karamatsu. Después llegó Osomatsu acompañado de aquella bonita niña que tanto le gustaba, Totoko. Y por supuesto, su otra mitad: Todomatsu.
Había sido una reunión completamente agradable y también una coincidencia. Todos llevaban algo para él: libros, frutas, juegos de mesa o dulces...

Como sea, nada de aquello resultó incómodo, pero sí desconcertante.

Pasaron los días. El tiempo se encargó de cambiar el ambiente y la situación de cada quien. Choromatsu y Todomatsu volvieron a clases.

No visitaba el hospital desde hace un mes...

Las cosas que redactaba eran cada vez más precisas. Tales como:

"Estoy muy mareado, no puedo ponerme de pie correctamente".

"El sabor de la comida cambió".

"Es díficil sostener los palillos al intentar comer. ¿Por qué es difícil sujetar la comida o un vaso de agua?".

"Mi vista a empeorado. Tal vez debo volver a usar mis gafas".

"¿Dar vuelta a las páginas de los libros siempre había sido tan tedioso?".

"Hoy le pedí a Todomatsu que me ayudara a subir las escaleras. No se ve molesto, él no sabe nada, pero si le pido muy seguido este tipo de cosas pensará algo raro sobre mí".

"Adquirí una forma nueva de agarrar el lápiz durante mi examen. Escribir del antiguo modo es incómodo, aunque Ichimatsu-kun dice que se ve tenebroso".

"Mi espalda duele un montón. Pero todo lo que hice fue hacer el aseo al final de la clase. ¿Es para tanto?".

"Abrochar los botones de mi saco es lo más tedioso de todo. No recuerdo que fuese así".

Estaba escribiendo en su escritorio en su habitación, con la lámpara ámbar y la vista perdida en los renglones de la libreta. Volteó hacia donde estaba su hermano y lo miró ahí, dormido tranquilamente de forma inocente, aparentemente sin preocupaciones. Sonrió de lado al verle y después cubrió su rostro.

Observó la luna por un orificio que la cortina color crema no cubría, y finalmente las gruesas lágrimas brotaron y escurrieron de sus ojos. Su rostro estaba rojo, la garganta le dolía a más no poder a causa de no poder soltar el llanto ni dejar escapar gemido de lamento alguno. No se sentía igual, y no estaba feliz en lo absoluto... Algo estaba mal, y se sentía desconsolado.

Apagó la pequeña lámpara y lloró en medio de la soledad en silencio, sentado ahí frente al escritorio, con su hermano dormido en la misma habitación que él, mientras únicamente observaba sin consuelo las lejanas estrellas y la luna, testigos de aquella y todas las noches.

— Esta enfermedad... ¿por qué me eligió a mí? — lamentó.