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Jaula: Kago no Tori no Juin

Capítulo 5: Sōke

Se sentía como un animal salvaje enjaulado, aunque esa descripción no estaba tan alejada de la realidad, la negación llegó combinada con la ira, destruyendo todo lo que podía a su paso, sin poder creer que alguien fuera capaz de hacer lo que Hyuuga Hiashi había hecho.

Sakura había leído el expediente de Hyuuga Hanabi cuando fue encontrada muerta, sus tipos sanguíneos no eran afines, la posibilidad de que hubieran terminado matándola por respuesta de incompatibilidad era tan grande que sintió todo su cuerpo estremecerse.

Sea lo que sea que le hayan hecho, había logrado que su cuerpo entrara en conflicto, no solo para adaptarse a esa sangre que ahora circulaba por sus venas, sí el hombre no mintió, lo que buscaba era que incluso las nuevas células sanguíneas que produjera fuera de línea Hyuuga. Ahora podía entender porque sus niveles de chakra estaban inestables incluso después de tantos días, su chakra y sangre se negaron a trabajar en conjunto.

―No solo eso, Sakura-sama. ―le explicó el medico a cargo de su caso, Hiashi lo había enviado para ayudarle a entender mejor. ― Su red de chakra y red de sangre entraron en una lucha de voluntades donde al final ninguna ganó. ―la voz emocionada del hombre fue algo que hizo temer a la pelirosa, él encontraba fascinante algo que incluso se consideraba un delito penado con muerte.

― ¿Qué es lo que quiere Hiashi-san de mí? ―exigió, buscando las respuestas que el líder del clan no le daba.

― Eso es algo que yo no puedo decir, Hiashi-sama solo me autorizó hablar de cuestiones médicas. ― dijo con lastima, aunque feliz por tener la oportunidad de ser el encargado de una de las mejores medininj del continente. ― Su cuerpo pasó por mucho, y lamentamos no haber podido ayudarla con el gran dolor que debió sentir, pero temíamos que de utilizar sedantes su propia voluntad perdiera ante la sangre. ¿Cómo esta su control de chakra?

La ultima pregunta extrañó a la pelirosa, levantó su mano y emitió chakra curativo sin problemas, intentó otras cosas y los resultados también fueron positivos, no tuvo ninguna dificultad en realizar el sellado de Hinata, pero sentía débil.

―Suficiente, Akiro. ― interrumpió Hiashi, entrando a la habitación con pasos lentos pero firmes. ―Vayamos a la sala.

A diferencia de los días previos, Akiro no se separó en ningún momento de ellos, Hiashi lideró el camino hasta el cuarto donde Hinata estuvo días atrás. Ya no era solo una camilla si no tres las que ocupaban el lugar y quedaban grandes para los niños acostados en ellas.

―Están sedados para facilitar el trabajo, Haruno-sama. ― dijo Akiro, comenzando a preparar todo lo que se necesitaría.

Sakura se sentía molesta, sabía que el jefe de los Hyuuga no se sentaría a tomar té y negociar su libertar si se negaba a hacer lo que quería, pero había algo más.

― ¿Ya sientes la necesidad de hacerlo? ― preguntó Hiashi, colocándose del otro lado de camilla más cercana para asistir a la Haruno en caso de que fuera necesario.

― ¿A qué se refiere? ― cuestionó, levantando todas sus defensas y buscando algo mal en su cuerpo.

―No puedes luchar contra ello, Sakura-san. ― sonrió, una mueca que le heló hasta los huesos, sintiéndose débil ante las palabras del jefe. ―La sangre de Hanabi, ahora tu sangre, te exige que tomes el lugar que te corresponde, tu sitio en el Sōke, te exige que cumplas tus obligaciones.

Hiashi no mintió, fue cada vez más fácil realizar el sello, sentía su sangre enfebrecer bajo su piel, cómo su chakra revoloteaba alrededor hasta quedar dentro del tatuaje en la frente de los niños. Poder. No físico, otro tipo. Sabía que cuando hablara, también acompañaría al eco de sus palabras. Pero no solo eso.

Vinculación.

Hubo algo, algo dentro de ella que la hacía sentirse protectora de esos pequeños, como si fueran su propia responsabilidad.

―Protección. ― dijo al aire Hiashi, entrando al cuarto de la Haruno y tomando asiento en una silla de madera. Sakura ni siquiera prestó atención en que todos los muebles eran diferentes a los que había tenido horas atrás, o al menos a las astillas que quedaron después de que destruyera con sus puños todo.

El castaño ignoró el sonido de la pelirosa vomitando en el baño, pero prefirió no tocar su té hasta que hubiera salido.

― ¿Qué fue lo que pasó? ―exigió, secándose la cara con una toalla blanca que dejaron para ella.

― Ya te lo había explicado, tu creías que el sello era destrucción y control, pero va más allá. Nuestro deber como parte de la familia principal es proteger al Byakugan, el clan es el dojutsu. No puedes tener uno sin el otro.

― ¿Nuestro deber?

― Tienes la sangre de una miembro de la rama principal, y esa sangre te aceptó. El sello te aceptó.

― ¿Eso era lo que querías de mí? ― soltó con rabia, queriendo volver a destruir todo a su paso.

― Quiero que te conviertas en una especie de sacerdotisa para el clan. ―explicó por primera vez sus intenciones. ―Y que me ayudes a eliminar el sello en mi sobrino Neji.

Sakura agradeció que su estomago ya no tuviera más comida, sintió todos sus intestinos retorcerse ante las palabras de Hiashi sin saber qué parte era la peor. Su vista se volvió borrosa por medio segundo, enfocar fue difícil y el dolor en sus sienes volvió como un fuerte rayo.

― ¿Planeas mantenerme toda mi vida encerrada en estas paredes, sellando niños? ― gritó, olvidándose de que estaba hablando con el jefe de uno de los clanes más poderosos del mundo ninja, no le importó la educación y por primera vez sus palabras no guardaron ninguna gota de respeto.

―Eso ya este hecho, Sakura. ―le dijo sin levantar la voz, aún así, le recordó cuando sus padres la regañaban por haber hecho una travesura. ― Y no, no te mantendremos encerrada, una vez que el proceso de adaptación acabe, serás libre de nuevo, pero te tendrás que adaptar a unas cuantas reglas.

― ¿Por qué quiere remover el sello de Neji-san? ― preguntó, contando hasta diez para tranquilizarse y sabiendo que lo mejor que podía hacer por su situación era conocer todas las cartas sobre la mesa.

―Porque él será el próximo líder de la familia.

― ¿Ya se ha hecho esto antes?

―Será la primera vez. ― respondió. ―Nunca antes se ha retirado un sello ni buscando ayuda externa al clan.

―Quiero toda la información que el clan tenga sobre el sello y el Byakugan. ― las palabras sonaron como una orden y la sangre de Hiashi lo sintió. Si hubiera sido cualquier otra persona no hubiera evitado reírse en su cara por atreverse a hablarle así, pero su respuesta fue justo lo contrario.

―Akiro te traerá todos los pergaminos esta misma tarde.

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Cuando lo solicitó, Sakura no esperaba que fueran a cumplir su pedido.

Como ninja médico de la aldea, sabía lo recelosos que los clanes eran con la información de sus dojutsus y kekkei genkai, incluso aunque sus shinobis estuvieran al borde de la muerte, los jefes exigían esperar a que un especialista del clan llegara para hacerse cargo del problema.

Hervia de coraje cada que alguno de sus compañeros resultaba lesionado y ella tenía que quitarse los guantes y dar dos pasos atrás para dejar que otra persona con mucho menos habilidad que ella se hiciera cargo.

Y ahora la mesa estaba llena de pergaminos con toda esa información que se le había negado. Ya tenía un reloj en la habitación que le indicaba la hora, y sirvió para que se diera cuenta que pasó toda la noche leyendo, pero fue algo que no pudo evitar, su mente siempre revoloteaba feliz cuando pedazos de conocimiento eran puestos frente a ella.

― ¿Esta lista, Haruno-sama? ― llamó Akiro a media mañana, no se sorprendió al encontrarla recostada en la mesa tomando una pequeña siesta.

―Vamos.

Ya conocía el camino de memoria, así que no necesitó que Akiro la guiara, ella misma lideró la marcha a la sala. Suspiró antes de abrir la puerta, sabía que habría dentro.

Neji Hyuuga estaba acostado en la única camilla que había, una maquina similar a las que tenían en el hospital marcaba los signos vitales del shinobi y una sábana blanca cubría su desnudez de la cintura para abajo. Su cabello estaba amarrado en una coleta baja para no estorbar, perdiéndose en su espalda, pero lo más impresionante era el sello en su frente.

Sakura nunca había visto a Neji con la frente descubierta, los miembros de la rama secundaria siempre llevaban la frente cubierta, aunque ese era un detalle en el que no había reparado antes.

―La única manera de retirar el sello en matándolo primero. ―le dijo Hiashi, aunque esa era una conclusión a la que ya había llegado la noche anterior. ―Nosotros nos encargaremos de que el sello no destruya su Byakugan y Akiro de reanimarlo; tenemos que trabajar al mismo tiempo o no funcionara.

Hicieron una cuenta regresiva cuando Akiro abrió la llave del suero conectado a su cuerpo, dejando pasar el medicamento que lo mataría de forma rápida, esperaron a que el lector de ritmo cardiaco quedara en una línea continua con un pitido molesto, el sello comenzó a desvanecerse, corriendo la tinta hacia las fosas oculares cuando ambos iniciaron el trabajo, los sellos que estaban usando eran sumamente complejos, sentía bajo las yemas de los dedos el chakra fluir, impidiendo que el veneno viajara. Sus manos comenzaron a hormiguear y el calor sofocante hizo que su propio pulso aumentara.

―Vamos… ―Sakura veía de reojo el cronometro que marcaba el tiempo que el corazón llevaba sin latir, si se prolongaba demasiado, su cerebro moriría por la falta de oxígeno.

―Listo. ― indicó Hiashi cuando no quedaba más tinta, la pelirosa supo que no mentía porque ya no sentía los dedos ardiendo como brazas al rojo vivo, ahora seguía la segunda parte, Akiro comenzó a emanar chakra verde en el pecho de hombre en la camilla.

―Pásale adrenalina ―ordenó la Haruno al otro médico, empezando ella a dar compresiones sobre el corazón de Neji.

Fueron necesarios cinco ciclos completos para que el "bit" rítmico regresara al monitor, Sakura sentía la piel perlada debido al esfuerzo y estrés del momento, pero lo habían logrado, la frente de Neji ya no tenía el sello.

― ¿Haruno? ― susurró el menor de los Hyuuga, con la vista nublada por la lampara incandescente que había sobre él, aún así el cabello rosa de la medininj compañera de Naruto era inconfundible.

― ¿Cómo te sientes, Neji-san? ―preguntó, sin poder ocultar lo contenta que estaba al poder realizar algo que nunca antes se había hecho.

―¿Por qué tú tienes el Byakugan, Haruno-san?