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Jaula: Kago no Tori no Juin
15: Compromiso
―No debería fruncir tanto la frente, Sakura-sama. ― le dijo Kairi con una pequeña sonrisa en los labios mientras peinaba el cabello rosa que llegaba un poco más arriba de media espalda. ―tendrá arrugas muy joven si sigue haciéndolo.
―No me interesa tener arrugas. ―respondió con convicción sin despegar su vista del pergamino que estaba leyendo.
Con la idea de sacar de su mente todo el asunto de su nuevo grupo sanguíneo había decidido despejarse hojeando un nuevo rollo que encontró sobre ninjutsu médico en cirugías de mínima invasión ocular, algo que parecía muy avanzado y pocos medininj se atrevían a realizar pero que los Hyuuga tenían años haciendo.
Se preguntó si también existiría una biblioteca llena de información sobre técnicas medicas dentro del clan Uchiha, era increíble e incluso frustrante que todo ese conocimiento no fuera publico y que cualquiera con el talento necesario pudiera acceder a el.
―Si bien la belleza no es todo, en definitiva, ayuda mucho. ―sonrió la castaña, comenzando a realizar un par de trenzas que sostendrían su cabello en la pequeña diadema en la parte superior. ―Seguro esta noche habrá muchas miradas en usted, Sakura-sama.
― Mientras se mantengan a una buena distancia.
―Hiashi-sama y Neji-sama siempre estarán cuidándola. ―aseguró, colocando un par de pasadores dorados en la media coleta alta de la pelirosa. ―No puede esperar menos, siendo que esta es la primera vez que se requiere que acuda a una cena formal.
―Hmnp… ― contestó, sin el animo suficiente para poder armar una frase completa.
―¿Ya estas lista, Sakura-san? ―llamó a la puerta la voz tranquila de Hinata, interrumpiendo en la habitación para mostrarse vestida con un hermoso kimono lavanda que hacia que su larga cabello negro resaltara aun más.
La belleza de la pelinegra, combinados con sus movimientos suaves le recordaban las diferencias entre la crianza de ambas, su propio reflejo en el espejo de cuerpo completo, aun vestido con telas igual de finas, se sentía más como un disfraz que como un atuendo que estuviera destinada a llevar.
Y ese era un pensamiento curioso, porque ninguna de las otras dos mujeres en la habitación podía compartir esa opinión.
―Vamos. ― dijo, decidida a terminar con aquella noche.
Afuera ya las esperaba el resto de la comitiva Hyuuga, encabezados por Hiashi y Hisao, que iban varios pasos más adelante discutiendo sobre el material de un cargamento de armas que habían recibido esa misma mañana, después seguía Neji, flaqueado por dos hombres vestidos con prendas mucho más sencillas que el resto.
Sakura y Hinata se unieron al castaño menor y la fila se cerró con Tomeo, el encargado de la seguridad de la casa principal.
―Buenas noches. ― saludó Hinata, mostrando una pequeña sonrisa a su primo que fue recibida con un asentimiento.
―¿De verdad la asistencia es obligatoria? ―quiso saber Sakura, aun tentada en escaparse y no tener que asistir a la cena.
―Nara-san seguro agradecerá tu presencia. ― le dijo Neji, alzando una ceja, un gesto que se veía más curioso esa noche que decidió llevar el cabello en una larga coleta alta.
―Es su cena de compromiso, Sakura-san. ― explicó Hinata, y por la forma en que lo dijo, Sakura supo que eso parecía bastar para tener la asistencia del clan Hyuuga.
La Haruno solo pudo suspirar, sabiendo que no habría forma de librarse de ello, y Shikamaru no tenía nada que ver en ello, seguro Ino le organizaría una fiesta en algún bar llena de ninjas jóvenes y mucho alcohol, y ella seria feliz de asistir.
―Estoy segura que el Obi que me impide respirar no es parte de la membrecía de amistad que tengo con Shikamaru. ― se quejó, aunque nadie que los viera pasar por la calle principal adivinaría el tipo de platica que compartían, los pasos de los cinco eran fluidos mientras mantenían sus espaldas rectas, con el mentón en un ángulo preciso para mantener dos libros sobre sus cabezas.
―Además ahí estarán Naruto-kun y Sasuke-san. ―la animó Hinata, ganándose un sonido ronco que Sakura pudo jurar que fue un bufido por parte del castaño.
Neji se alejó de la conversación el resto del trayecto hasta la casa principal del clan Nara, que aunque solo había entrando una vez en su vida, esa noche parecía un lugar totalmente diferente: los arboles del jardín central estaban iluminados con cientos de pequeñas luces que se reflejaban en el lago donde decenas de peces koi nadaban sin importarles el ambiente festivo que vivían sus dueños.
―Buenas noches, Hiashi-san, Hisao-san. ― saludó el padre de Shikamaru a los mayores, intercambiando un par de palabras antes de dirigirse a los compañeros de su hijo.
―Nara-sama. ― regresó Sakura, dando una educada reverencia al hombre que sabía era el comandante de los Jonnin de la aldea.
―Nara-san. ―saludaron los dos Hyuuga restantes, y antes de que Sakura volviera a hablar, sintió como una mano se posaba en su espalda baja, dirigiéndola dentro del salón donde estaba el resto de los invitados.
La sensación fue extraña y mandó una pequeña onda de electricidad por su cuerpo, no acostumbrada tener contacto físico más allá de los golpes compartidos en los entrenamientos por lo que no pudo evitar mirar de reojo al castaño.
―No necesitas utilizar el sufijo "-sama" ―le susurró Neji, acercándose a su oído para que solo ella pudiera escucharlo. ―Ni debes inclinar tanto la cabeza.
―Neji-nii-san esta en lo correcto, Sakura-san. ―le sonrió Hinata, acercándose también a la pelirosa en busca de alejar las miradas de ellos.
―¿Por qué? ― buscó una explicación, sin saber dónde había estado su error.
―Porque cuando entraste junto a Oto-san y Neji-nii-san quedó claro tu lugar dentro del clan, Sakura-san. ― dijo la pelinegra modulando su voz. ―por más de dos años solo fue un rumor entre los clanes, nada confirmado. Por eso la mitad de las miradas estuvieron fijas en ti cuando entraste.
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Uchiha Itachi estaba aburrido, su capacidad analítica natural estaba numerando cien cosas que podría estar haciendo en ese momento en lugar de intercambiar frases vacías y opiniones que nadie realmente recordaría mañana, ya sea por el alcohol que fluía de forma libre por el salón o porque ni siquiera les importaban sus palabras más allá de poder presumir una charla amistosa con el heredero Uchiha.
No tenia una amistad cercana con Shikamaru, aunque era uno de los pocos ninjas que podría considerar un oponente digno, su inteligencia era de temer y su capacidad de planificar podría jugar a favor de Konoha en el futuro.
Le dio sus felicitaciones al futuro jefe del clan Nara y su esposa al llegar, estirando el momento los minutos suficientes para ser cordial, la relación entre ambos clanes siempre fue amistosa, y después del evento del zorro, los Uchiha no podían darse el lujo de perder conexiones.
―Podrías verte más feliz, Sasuke. ― lo regañó con una sonrisa Mikoto, sin soltar el brazo de su esposo. ―Ustedes fueron juntos a la academia ninja.
―Nunca fuimos cercanos. ―chasqueó los labios sin decir una mentira, el Nara siempre fue tan flojo como lo era en ese momento, todos los que lo conocían podían asegurar que la única razón por la que gastaba energía para mantener su espalda recta era por las uñas de su futura esposa.
―Iremos a saludar a los Yamanaka. ―dijo el jefe Uchiha, y eso bastó para que sus dos hijos tomaran camino, no los culpaba, la hija de Inoichi era tan bonita como ruidosa.
―¿No es esa Haruno-san? ―preguntó Itachi cuando vio una mancha de cabellos rosas entrar al salón, aunque sus ojos siempre estuvieron vigilando la reacción de su hermano, que no tardó en caminar hacia su ex compañera.
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―Sakura. ― interrumpió alguien más, rompiendo la configuración cerrada que habían mantenido los tres portadores de Byakugan.
―¡Sasuke! ―exclamó la pelirosa, sorprendida por ver al Uchiha vestido con algo más formal que su clásico uniforme ninja. ―Pudiste haberme dicho que vendrías, ¿sabes?
―Podría decir lo mismo. ― soltó, demasiado hosco, aunque su mirada estaba fija en el Hyuuga.
―No fue fácil convencerla, Uchiha. ― le respondió Neji, plantando su posición entre las dos mujeres.
―Si, sé que a Sakura no le gustan este tipo de eventos. ―dejó claro, sin amedrentarse por los cinco centímetros que Neji era más alto.
―No deberías de abandonarme de esa forma, Sasuke. ―se unió alguien más al grupo, aumentándole más tensión al ambiente.
―No planeaba quedarme parado toda la velada. ―se quejó el menor de los pelinegros, en una actitud muy diferente a la que tenía segundos antes.
Las veces que Sakura había visto a Itachi eran contadas con una mano, la mayoría incluidas en su tiempo de aprendiz de Tsunade, y aunque era compañera gennin de Sasuke, el heredero Uchiha era alguien que poco se dejaba ver, alimentando más la leyenda urbana que formó sobre los músculos trabajados de su espalda.
La palabra "Intimidante" le iba como anillo al dedo.
―Haruno-san, un gusto verla esta noche. ― ignoró a su hermano, girando para quedar frente a la pelirosa y saludarla con una ligera reverencia. ―Hyuuga-san, Hyuuga-san.
―Uchiha-san. ―regresó el saludo Neji, Hinata se unió de forma silenciosa.
―He escuchado muchas cosas interesantes de usted en los últimos meses, Haruno-san. ― continuo el pelinegro de coleta, pasando su vista de su pequeño hermano a la chica.
―No todo lo que dicen por ahí es cierto. ―aseguró Sakura, con una sonrisa que no llegó a sus ojos.
―Mi vista no me engaña, y al parecer la suya ya tampoco. ― regresó el gesto. ―tengo el presentimiento que nos veremos mucho antes de lo que espera, Sakura-san.
Sasuke no podía decir con certeza qué había pasado, el Uchiha mayor se fue, girando hacia los jardines y después su presencia desapareció, dejando a los cuatro desconcertados por sus palabras.
―¡Sakura-chan! ¡Sasuke! ¡Hinata-chan!
―No seas tan ruidoso, dobe. ―se quejó Sasuke, saliendo de su mente ante el grito de su amigo.
―Deberíamos de ir a buscar a Hiashi-san, Sakura-san, Hinata-san ―pidió Neji cuando el rubio se llevó al otro Uchiha.
La escena había sido tensa, y aun no lograba quitarse una mala sensación que le dejaron los dos hijos de Fogaku.
―Creo que podrías tender una dura competencia, Neji-onii-san. ―sonrió la pelinegra una vez que Sakura se alejó. ―Iré con Naruto-kun, nos vemos después.
