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Renacimiento
Parte II de Huevos para el Desayuno
12
Naruto y Sakura se habían tomado el día libre y Sasuke se aseguro de no tener misiones, era un día importante para los tres, aunque tampoco era como si fuera la primera vez que no tenían a Shinachiku con ellos.
Regresaron a casa con pasos lentos y robóticos, como si no pudieran creer lo rápido que pasaba el tiempo, si parecía que apenas hace un par de días se turnaban por cambiarle los pañales a su pequeño renacuajo.
Fue extraño que estando los tres en casa para cuidarlo, Shinachiku no estuviera en casa, utilizando su energía infinita para correr de un lado a otro jugando con cualquier cosa en encontrara en su camino.
―¿No les parece muy silencioso? ―preguntó Naruto, sin poderse creer que realmente su hijo estuviera en camino de convertirse en un ninja.
―Casi lo puedo escuchar en el eco de la casa. ― susurró la pelirosa, dejándose caer en el sofá de la sala. Su vista seguía perdida en algún punto del paisaje matutino que dejaba ver el ventanal, el lago parecía muy interesante.
―Ya me había desacostumbrado al silencio. ―se dio cuenta Sasuke, no teniendo nada mejor que hacer que sentarse al lado de Sakura.
―La vida de adulto es extraña. ―se quejó el Uzumaki. ―¿Qué hacíamos antes de ser viejos decrépitos sin sueños que solo se sientan en su sala a recordar la juventud?
La pregunta tan larga dejó desconcertados a las otras dos partes del trio, ¿desde cuándo Naruto utilizaba palabras como "decrépitos" o "sin sueños"?
―¿Ganar una guerra? ¿hacer misiones? ¿tener sexo? ―intentó responder Sakura, dándose cuenta que de nuevo, todo aquello parecía muy lejano.
―Sigo haciendo misiones, y seguimos teniendo sexo. ―numeró Sasuke, levantando dos dedos para cada acción,
―Yo estoy bien con que no haya otra guerra. ―aseguró la Haruno, estirando sus piernas sobre Naruto y su cabeza en el regazo del pelinegro.
―Ni que decirlo. ―suspiró el Uzumaki. ―¿Así que esto es lo que hacen los adultos normales?
―Por eso vamos a tener más hijos, para no tener tiempo de pensar en este tipo de cosas. ―aseguró Sakura, comenzando a jugar con la tela de la playera de Naruto con los dedos de los pies.
―¿Y cuando esos hijos crezcan?
―¡Pues tenemos más! ¡Es obvio! ―les dijo Naruto, levantando sus pulgares con una sonrisa de lado a lado.
―¿Acaso creen que estaré pariendo bebés hasta que muera? ―se quejó la Haruno, cuando recordó uno de los pequeños puntos no tan placenteros de tener hijos.
―Naruto puede tener uno. ―señaló Sasuke, más como broma que algo real, aunque la mirada que lanzó Sakura no le gustó para nada al Uzumaki.
―¡No no no no! ―empezó Naruto, recordando lo que Sai dijo alguna vez sobre vaginas y dilataciones de diez centímetros. ―¡Además eso es imposible!
―Eres el único ninja masculino que conozco que tiene suficiente chakra para mantener un jutsu de transformación por nueve meses. ― respondió Sasuke, con mucha obviedad.
―¡El jutsu de trasformación ni siquiera funciona así! ―se quejó. ―¡Solo es externo!
―¿Cómo puede ser solo externo si también tienes vagina al transformarte? ―quiso saber el Uchiha, recordando su viaje a la playa hace muchos años.
―Tendría un poco de lógica. ―susurró Sakura. ―La trasformación solo abarca los detalles que el ninja conoce, pero si tu conocieras el cuerpo entero y cada aparato, ¿podrias transformarte completamente en una mujer?
―¿Ehh? ¡No vas a experimentar conmigo, Sakura-chan!
―Nunca lo había visto desde ese punto. ―mencionó Sakura, ignorando el lloriqueo del rubio.
