SIN HOGAR

"¡Atrás! ¡Es mío!" gritó un hombre mientras apartaba a otras personas de la medicina que se le había caído. El hombre era un comerciante que llevaba dos cajas llenas de medicamentos pero la lluvia y los empujones de las personas hicieron que ambas cajas cayeran al suelo y todos los medicamentos se esparcieron.

Pese a que antes de la caída del muro María, de eso hace ya más un año, los medicamentos eran escasos, no era muy difícil conseguirlos, a diferencia de ahora que era casi imposible. Sobre todo con las dos semanas que habían pasado.

Aunque en el sur no solía hacer frío, en las dos últimas semanas habían bajado las temperaturas, dejando a muchos enfermos y muertos al no tener la medicina que necesitaban o, por lo menos, una casa donde poder descansar.

"¡Alejaos!" el comerciante apartó a un adolescente e intentó coger algunos botes pero una mujer le empujó y le tiró al suelo. El comerciante supo que todo estaba perdido, no podía recuperar las dos cajas. Pero como mínimo tenía que conseguir uno o dos botes.

Echó un vistazo alrededor y vio a un niño de unos once años acercarse y coger dos botes. Esta era su oportunidad.

"¡Eh, ven aquí! ¡Eso es mío!" gritó el hombre levantándose e intentando atrapar al chico pero este se guardó los botes y echó a correr. El hombre empezó a perseguirlo pero se dio cuenta rápidamente de que no podría atraparlo. Pese a ser un niño pequeño, era muy rápido.

"¡Vuelve!" gritó en un intento inútil de que el niño se detuviera. Para empeorar las cosas, perdió cualquier oportunidad de atraparlo cuando se resbaló por culpa del suelo mojado y cayó al suelo. Mientras estaba tumbado, vio al niño alejarse y finalmente perderse.


El edificio en el que vivían era un desastre. Había goteras, agujeros en las paredes y la única fuente de calor era la pequeña hoguera que habían encendido. En el almacén había más hogueras que habían encendido las otras familias pero ninguna aportaba el calor que se necesitaba para no enfermar.

Un ataque de tos se apoderó de Armin, quien rápidamente fue atendido por su abuelo, que lo único que pudo hacer fue ponerle la última manta que les quedaba. Solo tenían tres, una la estaban utilizando Eren y Mikasa, la otra Armin y su abuelo tenía la última, hasta que se la dio.

El trío había caído enfermo y los tres habían empeorado a medida que pasaban los días. Pese a ello, las autoridades solo les dieron tres mantas, ni ropa que abrigara más, comida o medicina. Por culpa de eso, los tres empeoraron rápidamente y ahora estaban graves. Los tres tenían fiebre y una fuerte tos. Además, temblaban por del frío que hacía y la fiebre. La buena noticia era que el frío no podía durar mucho más. Con un poco de suerte, solo tendrían que aguantar un par de días más.

El abuelo se acercó a Armin y le abrazó para intentar transmitirle algo de calor. Al sentir el abrazo de su abuelo, Armin se recostó contra él e intentó dejar de temblar.

A su derecha estaban Eren y Mikasa con la manta más grande para los dos. Ambos temblaban de frío y habían empezado a toser. Armin lo tenía claro, sin medicina no mejorarían, y no era como si pudieran ir a comprarla o pedirla.

"La tengo" anunció Dave mientras entraba corriendo por la gran puerta del almacén y se acercaba al cuarteto "Tengo la medicina" se acercó al señor mayor y le dio los dos botes de medicina "No pude conseguir más" dijo apenado, pudo haber conseguido más.

"Tranquilo" dijo el abuelo negando la cabeza "Tendremos de sobra" abrió uno de los botes y este estaba lleno de pastillas. Sabiendo que el otro estaba igual, podían curar a los tres.

"Voy a sacar algo bueno de la lluvia" dijo cogiendo tres vasos para llenarlos de agua y que los tres pudieran tomar las pastillas.

"Voy yo" Dave le arrebató los vasos y fue fuera para rellenarlos. Mientras estaba fuera, varios adultos entraron con la medicina, siendo esa la primera vez en la que todos los que vivían en el almacén no estaban con las manos vacías.

Al volver dentro, Dave y el abuelo les dieron la medicina a los tres y los cinco se sentaron alrededor de la fogata. Pero aún no se había acabado ya que Dave empezó a temblar, solo que era por frío, no porque estuviera enfermo. No era raro ya que solo llevaba unos pantalones largos y una camiseta de manga corta y ambas prendas estaban empapadas. Sin más ropa que ponerse, no tuvo otra que aguantar.

Poco antes de que se fuera a por los medicamentos, Eren empezó a temblar, por lo que Mikasa le dio su chaqueta pese a que este no paraba de quejarse. Apenas unos minutos después, Mikasa era la que temblaba, solo que supo disimilarlo muy bien. Aun así, Dave se dio cuenta y le ofreció su chaqueta. Mikasa se negó pero Dave la convenció diciéndola que así evitaba que Eren le devolviera la chaqueta o le diera la manta.

Ahora, Dave se abrazaba a sí mismo para entrar en calor y se colocó lo más cerca posible de la fogata. Al verle temblar, Mikasa intentó devolverle la chaqueta pero Dave se negó, dijo que no era necesario, pero tras insistirle un poco más, Dave acabó aceptándola.


Algunas horas después:

La medicina hizo efecto bastante rápido. La fiebre empezó a bajar y los tres pudieron dormir por primera vez en días.

Por su parte, Dave dejó de temblar y ya no tenía tanto frío, de hecho, le estaba volviendo a poner la chaqueta a Mikasa aprovechando que se había quedado dormida. Fue la última en dormirse, así que le dio su parte de la manta a Eren para que no pasara frío, lo que provocó que temblara un poco. Dave solo tuvo que esperar a que se durmiera para volver a ponerla la chaqueta sin que se quejara.

"Solo os tendréis los unos a los otros" dijo el abuelo de Armin, que estaba junto a su nieto, sin apartar la mirada de la fogata. Dave le miró extrañado ya que no sabía a qué venía eso, por lo que volvió a su sitio y esperó a que continuara.

"Sé que no voy a volver, es imposible" ahora Dave sí le entendía. Dos días antes de que enfermaran, un soldado le dijo al abuelo que había sido seleccionado para una misión para recuperar el muro María la semana siguiente y sabía que no iba a sobrevivir.

"No diga eso señor Arlet, aún no lo sabe" dijo Dave intentando animar al hombre más mayor.

"¿Qué posibilidades tiene un anciano como yo de sobrevivir a los titanes sin ningún tipo de formación?" apartó la mirada de la fogata para ver a Dave, quien fue incapaz de dar argumentos y miró a otro lado.

"Os quedareis solos, por eso necesito que te quedes con ellos" Dave aún no le había mirado, tenía la mirada perdida en la nada "Por si no te has dado cuenta, te admiran, y mucho" esto sí que llamó la atención de Dave, que miró al hombre a los ojos "Sobre todo Armin, por eso te pido que te quedes con ellos, sin importar lo que pase"

Dave empezó a mirar al trío. Armin estaba recostado contra su abuelo, acercándose para buscar más calor. Eren estaba envuelto en la manta, durmiendo plácidamente. Y Mikasa se aferraba a la chaqueta para intentar no tener más frío.

"No se preocupe" dijo aun mirando a sus amigos "No me iré a ningún lado" al anciano sonrió al escucharle.

"Cuida de mi nieto cuando ya no esté" Dave asintió levemente y su atención volvió a la fogata, que parecía que se apagaría en cualquier momento.

Si el hombre mayor era sincero, tenía que decir que no había terminado de comprender a Dave del todo. Se notaba de lejos que se preocupaba por el trío pero había algo, no sabía si era en su actitud o en su personalidad, que hacía que fuera distante. No era que no hablara con ellos o no se acercara, era otra cosa.

El anciano abrazó a su nieto un poco más. El pensamiento de que, pese a lo de antes, Dave no les dejaría solos, le hizo afrontar su inevitable muerte algo más tranquilo.


Varios meses después:

Era increíble como se pudo pasar de unas lluvias torrenciales a un sol sofocante en tan solo unos meses. Para poder lidiar con el calor, había que estar a la sombra y beber mucha agua.

Por suerte, el almacén en el que vivían era bastante frío y el agua era lo único que no escaseaba.

Sin embargo, ninguno de los cuatro estaba en el almacén, todos estaban trayendo las verduras que habían conseguido en el campo.

Desde que cayó el muro, todos los refugiados tuvieron que trabajar en el campo para intentar que no hubiera hambre, cosa que no consiguieron.

Pese a que todos los refugiados de catorce años o más fueron enviados a la misión para recuperar el muro María y murieron en el intento, el hambre solo disminuyó un poco, la escasez de comida seguía presente.

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"¡Esto no sirve de nada!" dijo Eren mientras dejaba la caja en un edificio. Aún no había llegado el encargado del lugar, por lo que solo estaban ellos cuatro. Sin duda, Eren era el que estaba más frustrado por recoger la verdura.

Mikasa iba detrás de él, cargando dos cajas que las dejó al lado de la de Eren sin dificultad.

Armin y Dave iban los últimos. Por culpa del sol y el peso de la caja, Armin cayó al suelo agotado, por lo que Dave llevó su caja. Ninguno pudo culpar a Armin, las cajas no pesaban poco y el calor era abrasador, todos iban en manga corta e incluso Mikasa tuvo que dejar su bufanda para evitar que el calor acabara con ella.

"Tenemos que hacerlo, Eren" dijo Armin y Dave dejó las cajas al lado de las de sus amigos.

"¿Cómo cinco cajas de verdura van a ayudar con el hambre?" ahí tenían que darle la razón. La comida que se conseguía en el campo no era suficiente. Al menos el encargado les dejaba algo de comida por haber trabajado.

Mikasa y Dave cerraron la puerta después de que los cuatro salieran del edificio y Eren empezó a mirar el horizonte, estaba a punto de anochecer.

"Solo un par de meses más" pensó "Un par de meses más y podremos alistarnos en el ejército"