Palabra: Doble.


Tres


Algunas noches él aparecía en sus sueños. Con ropajes manchados de sangre, sonrisa retorcida e irónica, y palabras voraces que comían su psiquis y lo reducían a la misma nada. La desesperación era un acompañamiento.

Solía despertar bañado en sudor, con lamentos casi muertos en la garganta, y un temblor patético que cundía su cuerpo. Si tenía suerte, su hermano acudía. Si tenía mucha más, él no lo hacía.

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A veces pensaba que estaba en un juego de doble cara. Uno donde el ejecutor propinaba caricias, y el héroe no tenía misericordia. Siempre estaba atento a qué panorama tocaba.