Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.
Capítulo 2
Solo había una parada entre San Vladimir y la residencia de los Voda a donde nos dirigíamos. Era una pequeña parada de descanso en la intersección de la montaña dónde cruzaba el camino panorámico por el que estábamos manejando y el tráfico más intenso de la interestatal. No había mucho más que una estación de gas, una tienda de una famosa cadena de sándwiches y lo que parecía ser una especie de área de descanso para camioneros que pasaban por aquí regularmente. Por lo que se veía, el lugar no estaba muy ocupado en este momento, solo unos pocos vehículos de 18 ruedas estaban estacionados en el estacionamiento trasero.
Rose había tenido otra pesadilla anoche. El guardián que había patrullado la zona de su dormitorio en el turno de la noche me había enviado un mensaje de texto después de que su turno había terminado. Aparentemente había escuchado gritos desde su habitación. Desearía que me hubiera avisado en cuanto sucedió, yo hubiera ido con ella de nuevo. No habría sido la primera vez. La primera vez que Alberta me llamó porque Rose se había despertado en mitad de la noche fue aproximadamente una semana después del funeral de Mason y no pude lograr que Rose dejara de temblar. Tardó horas en volverse a dormir, y cuando finalmente lo hizo, terminé quedándome con ella el resto de la noche. Se había quedado dormida en mis brazos y no quise interrumpir lo que podría haber sido el primer sueño medio decente que había tenido desde que habíamos llegado del complejo.
La noche pasada debía de haber tenido una de sus peores pesadillas, porque ni siquiera me habló. Rose siempre se rehusaba a contarme sobre las pesadillas, pero siempre me daba cuenta cuando los recuerdos de su secuestro y la muerte de Mason perseguían sus sueños. Por lo regular se mostraba callada, reservada, y no se parecía a ella misma. Pero aún así me contaba sobre otras cosas. Hoy, apenas había pronunciado tres frases en lo que llevábamos de camino hasta el momento. Era probable que hubiera hablado más con la persona que había hecho su sándwich que conmigo en todo el día, y eso fue solo porque insistió en que quería más pepinillos de lo que originalmente le ponían al sándwich.
No teníamos demasiado tiempo para hacer una pausa en la parada de descanso, así que le dije a Rose que comeríamos en el auto cuando termináramos de conducir. Sin embargo, cuando terminé de llenar el tanque de gasolina, Rose no estaba por ninguna parte. Esperé unos minutos en el automóvil, esperando que solamente hubiera entrado de nuevo a la tienda para usar el baño, pero rápidamente se hizo evidente que algo más estaba pasando. Estacioné el auto lejos de la bomba de gasolina y revisé la pequeña tienda, el área de comida rápida, e incluso revisé los baños. Mi mente estaba empezando a conjurar todo tipo de historias sobre Rose siendo secuestrada de nuevo mientras yo había estado ocupado con la bomba de gasolina, reviviendo mi peor pesadilla, y tuve que recordarme una y otra vez que ella era totalmente capaz de defenderse de cualquier amenaza mortal.
Finalmente, cuando doblé la esquina detrás del edificio, la vi. Rose estaba mirando la extensión de árboles y montañas, un lugar salvaje que parecía completamente intacto del mundo que nos rodeaba. En cuanto la encontré, ella cayó, girando en el aire para que su espalda aterrizara primero en la nieve prístina.
Corrí por instinto, cerrando la distancia entre nosotros en cuestión de segundos y buscando apresuradamente lo que sea que la hubiera hecho caer. Cualquier pensamiento sobre una amenaza potencial fue disipado por su risa. No la había escuchado reír en tanto tiempo que me sorprendió y me hizo parar cerca de donde ella estaba.
Con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios, Rose movió los brazos hacia arriba y hacia abajo para crear una forma distinta en la nieve. Mis hermanas y yo solíamos hacer ángeles de nieve en el patio trasero de nuestra casa después de la primera nevada de la temporada de invierno, pero habíamos abandonado esa tradición hacía más de una década. Ver a Rose hacerlo ahora, bueno, era como echar un vistazo a la infancia que se había perdido al crecer en la Academia. Finalmente, se detuvo y solamente miró hacia el cielo como si no tuviera nada mejor que hacer que mirar las nubes pasar.
Finalmente me armé de valor para romper su momento de paz—. ¿Qué estás haciendo? Además de lograr que tu sándwich se enfríe. —Di unos pasos más cerca, mi sombra cruzó su forma, y ella me miró.
—Haciendo un ángel de nieve. —Respondió como si fuera la cosa más normal del mundo, pero luego sus ojos brillaron con esa pequeña chispa que solo aparecía cuando entraba en uno de sus estados de ánimo juguetones—. ¿Sabes qué es eso?
—Sí, lo sé, —bromeé de vuelta—. ¿Pero por qué? Debes estar congelándote.
Rose estaba usando ropa adecuada para el clima invernal, pero aún así no quería que sufriera más incomodidad de la que era absolutamente necesaria en esta vida. Ella le restó importancia a mi preocupación.
—No tanto, en realidad. Sólo mi cara un poco, supongo.
—Vas a tener frío cuando entres en el coche y toda esa nieve comience a derretirse.
Sus ojos se enfocaron en mí—. Creo que estás más preocupado por el auto que por mí.
Me reí, sabiendo que no había nada más lejos de la verdad. Era ella, siempre sería ella. Si la amenaza eran monstruos no muertos o dedos congelados, siempre me preocuparía su bienestar antes que nada—. Estoy más preocupado de que te dé hipotermia.
—¿Por esto? Esto no es nada. —Hizo un gesto hacia un montón de nieve suave a su lado—. Vamos. Tú también haz uno, y luego podremos irnos.
—¿Para que yo también me congele? —Maldita fuera esta hermosa niña. Tenía que saber que me tenía envuelto en su dedo y que yo estaba indefenso ante sus caprichos, sin importar cuán imprudentes y juveniles fueran. Sin embargo, eso no significaba que no pondría un poco de resistencia primero.
—¡Para que te diviertas! —Insistió—. Para que dejes tu marca en Idaho. Además, no debería molestarte en absoluto, ¿cierto? ¿No tienes algún tipo de super resistencia al frío por haber vivido en Siberia?
Esto lo solidificó; un día, me gustaría llevar a Roza a casa para poder mostrarle yo mismo lo hermosa que era Rusia, especialmente donde crecí. Sabía que le encantaría si lo viera ella misma y me gustaría mostrarle todo lo que mi país tenía para ofrecer.
—Ahí vas de nuevo, —suspiré, sonriendo todo el tiempo—, convencida de que Siberia es como la Antártica. Soy de la parte sur, el clima es casi el mismo que aquí. —Era mejor, para ser completamente honesto.
—Estás poniendo excusas. A menos que quieras arrastrarme de vuelta al automóvil, vas a tener que hacer un ángel también.
Era tentador arrojarla sobre mi hombro y arrastrarla de vuelta al automóvil, pero era igualmente tentador encontrar otra forma de calentarla. Fue con gran renuencia que admití en silencio que ninguna de esas opciones funcionaría a nuestro favor a largo plazo. Así que, sin ninguna otra razón para no hacerlo, me deslicé desvergonzadamente en la nieve junto a ella. Probablemente necesitaba enfriarme un poco antes de comenzar la siguiente etapa de nuestro viaje de todos modos.
Debo haberme quedado quieto demasiado tiempo, porque la voz burlona de Rose me llamó la atención—. Está bien, ahora tienes que mover los brazos y las piernas.
La miré—. Sé cómo hacer un ángel de nieve, —la molestia burlona era clara en mi voz.
—¡Entonces hazlo! De lo contrario, eres más como un contorno de tiza en una escena de crimen policial.
No pude evitarlo, estallé en esa clase de risa que prácticamente te deja sin aliento. Solo Rose podía hacerme sentir así: libre y casi infantil. Antes de que pudiera recuperar mi sentido de la responsabilidad, imité su acción anterior y creé un segundo ángel de nieve mucho más grande junto al de ella. Sabía que nos estábamos retrasando en nuestro viaje y que tendría que recuperar el tiempo en el camino conduciendo más rápido de lo necesario, pero valía la pena saborear este momento con mi Roza.
—Bonito, ¿no? —Preguntó de la nada—. Supongo que de alguna manera, no es tan diferente de la vista de la estación de esquí, pero no sé. Me siento diferente acerca de todo esto hoy.
—La vida es así, —contesté, comprendiéndola por completo, aunque parecía que no tenía sentido—. A medida que crecemos y cambiamos, las cosas que hemos experimentado adquieren un nuevo significado. Esto sucederá por el resto de tu vida.
La vi poner los ojos en blanco ante mi improvisada "lección zen" como ella lo llamaba, y esperaba algún tipo de comentario sarcástico, pero ella permaneció en silencio. Un momento más tarde, señaló hacia una colina distante que parecía no tener nada más que pinos cubiertos de nieve en las millas que lo rodeaban.
—¿Crees que sería bueno tener una cabaña allí? ¿En el bosque, donde nadie pudiera encontrarte?
Pensé sobre ello por un momento. Podía imaginar la soledad de una cabaña en el bosque donde podría pasar la mayor parte de mi tiempo leyendo frente al fuego y disfrutando del simple lujo de vivir mi propia vida. Sin embargo, no estaría completo, no sin una cosa. Bueno, una persona.
—Yocreo que sería bueno para mí, pero tú probablemente te aburrirías.
Pude escuchar un pequeño zumbido mientras consideraba lo que había dicho—. No sería tan malo si tuviéramos cable e internet.
—Oh, Rose. —Traté de mantener la emoción fuera de mi voz, pero no tenía ni idea de lo exitoso que había sido. "Tuviéramos", pensé para mí mismo. Ella había dicho "tuviéramos." La idea de que incluso imaginara un posible futuro conmigo era suficiente como para hacer que mi corazón se disparara. Pero sabía que era imposible. Nunca se contentaría con un futuro tranquilo conmigo. Rose no podía ser enjaulada. No cuando tenía tanto que ofrecerle al mundo. No cuando se merecía lo mejor que la vida pudiera darle, y especialmente no cuando sentía la necesidad de respaldar a Lissa como su amiga y protectora—. No creo que alguna vez pudieras ser feliz en un lugar tranquilo. Siempre necesitas algo que hacer.
Ella extendió la mano y golpeó mi mano, a solo unos centímetros de la suya—. ¿Estás diciendo que tengo un lapso de atención corto?
Miré hacia ella—. No, en lo absoluto. Estoy diciendo que hay un fuego en ti que impulsa todo lo que haces, que hace que necesites mejorar el mundo y a los que amas. Defender a los que no pueden hacerlo. Es una de las cosas maravillosas de ti.
Vi la sonrisa extenderse sobre sus mejillas sonrosadas mientras escuchaba una de las razones por las que la amaba tan intensamente. Finalmente, ella también me miró—. Solo una, ¿eh?
—Una de muchas. —Me senté de repente, cambiando el tema antes de que hiciera algo estúpido—. Por lo tanto, no hay cabaña pacífica para ti. No hasta que seas una vieja anciana.
—¿Qué, como cuarenta? —Rose sonrió con descaro.
Con exasperación juguetona, sacudí la cabeza antes de salir de mi silueta nevada y estirar la mano hacia ella—. Hora de irnos.
Rose me dió la mano e incluso a través de nuestras manos cubiertas por guantes, pude sentir esa chispa que siempre acompañaba su toque. La levanté rápidamente, estabilizándola mientras salía de su propia forma angelical y dejando que mi mano se posara sobre su hombro un poco más de lo necesario. Finalmente, admiramos nuestro trabajo.
Curiosamente, Rose saltó rápidamente a las figuras una vez más y usó su mano para cortar una línea horizontal sobre nuestras cabezas antes de ponerse de pie otra vez a mi lado y sacudir el exceso de nieve de sus guantes cubiertos.
—¿Qué es eso? —Pregunté.
—Halos, —dijo ella, sonriéndome—. Para criaturas celestiales como nosotros.
Levanté una ceja hacia ella—. Eso podría ser mucho. —Ninguno de nosotros realmente podría ser considerado celestial. Sin embargo, tal vez estaba bien, tal vez nuestras imperfecciones eran las que nos hacían perfectos el uno para el otro. Me quedé atrapado en el pensamiento antes de que la realidad se derrumbara a mi alrededor. No era tan fácil, al menos para nosotros. Ella y yo podríamos habernos acostado aquí y soñado con un futuro en el que estábamos felices y enamorados, pero la realidad era que algunos sueños eran solo eso... sueños. La próxima nevada borraría todo esto excepto el recuerdo.
Su sonrisa que se desvaneció, igual que la mía, parecía indicar que había llegado a una conclusión similar. Con la esperanza de mantener este como un momento feliz que ambos pudiéramos revivir una y otra vez según fuera necesario, la toqué en el brazo y la llevé de regreso al automóvil.
Incluso si no pudiéramos vivir una vida dedicada el uno al otro, tal vez podríamos sobrevivir en pequeños momentos como estos. No era la vida que se merecía, pero esperaba que fuera suficiente.
Cuándo llegamos a la Academia de regreso de nuestro pequeño viaje por carretera, encontré que una carta me estaba esperando en mi buzón. Normalmente, el único correo que recibía era de mi familia, pero este llevaba un sello oficial de la Corte. Tenía una idea de lo que podría ser. Alberta me había hablado sobre esta posibilidad y me había pedido que me pusiera en contacto con ella tan pronto como tuviera noticias de la Corte. Abrí el sobre, desgarrando el elaborado sello en dos.
Guardián Dimitri A. Belikov,
Por la presente, se le notifica que ha sido convocado para comparecer ante el Tribunal Superior Moroi el 27 de febrero para dar testimonio en el caso de Victor S. Dashkov contra La Corte. Por favor, preséntese en la sala B a las 9 a.m. en la fecha antes mencionada.
La falta de comparecencia en el momento y el lugar indicados puede dar lugar a una citación por desacato al tribunal u otras sanciones…
La carta continuaba brindando más información sobre a quién contactar acerca de la audiencia y las cosas que necesitaría saber para mi comparecencia, pero el mayor problema era la fecha. Tendría que tomarme un tiempo libre del trabajo para completar mi compromiso con el Tribunal y necesitaría que alguien se ocupara de mis turnos de patrullaje y las pruebas de los estudiantes para la clase de último año. Ya había suspendido el entrenamiento individual de Rose para las pruebas de seis semanas con los estudiantes, así que esa era una preocupación menos, pero ojalá la audiencia terminara rápidamente. No solo por mi bien, sino también por el de Rose. Esperaba que Rose, Vasilisa y Christian no estuvieran mucho tiempo fuera de la escuela.
Inmediatamente fui a la oficina de Alberta con la carta para que se pudieran hacer los arreglos. Su puerta estaba abierta cuando llegué.
—Guardiana Petrov…
—Ah, Dimitri. ¿Asumo que tu citación para comparecer en el juicio de Dashkov llegó hoy?
—Sí, señora. Debo comparecer en la corte el 27 del mes próximo. Es viernes, así que espero que los arreglos no sean demasiado difíciles.
—No, debería estar bien. Los otros guardianes y yo fuimos convocados para la misma fecha, por lo que deberíamos poder resolver esto sin problemas.
—¿Qué hay de los estudiantes? ¿Van a ir con nosotros o van a ir en otro momento?
—¿Perdón?
—Los estudiantes. La princesa Vasilisa, la novicia Hathaway y Lord Ozera. ¿Cuándo van a testificar? ¿Ha oído algo sobre ellos?
—Lo siento, Dimitri. Debe haber habido un malentendido. Ninguno de los estudiantes involucrados estará sirviendo como testigo.
La miré en estado de shock. Seguramente no podía estar hablando en serio. Lissa y Rose habían estado en el centro del problema, especialmente Lissa. Esas chicas tenían más para ofrecer a la Corte que cualquiera de nosotros los Guardianes juntos, e incluso Christian tenía mucho que ofrecer a modo de testimonio contra los guardianes personales de Víctor.
—Pero deberían ser testigos clave, —discutí—. ¿Cómo podrían no ser parte del juicio?
Alberta levantó sus manos en señal de rendición—. Lo sé, y estoy de acuerdo contigo. Sin embargo, la decisión está fuera de mis manos. La propia Reina ha pedido que la lista de testigos se limite para evitar demasiada publicidad en el juicio.
Me encogí un poco, sabiendo que si la Reina lo había ordenado, no había nada que ninguno de nosotros pudiéramos hacer.
—Mis disculpas, Alberta. No quise cuestionarte.
Su sonrisa era comprensiva—. No te preocupes, te entiendo. Tuve una reacción muy similar cuando me enteré. Ojalá pudiera cambiar las cosas, pero tal vez sea lo mejor. Esos muchachos ya han pasado bastante, especialmente Rose, y tal vez es bueno ahorrarles esta experiencia. Deberíamos tener pruebas más que suficientes entre los guardianes involucrados para garantizar el encarcelamiento de Dashkov.
Esperaba que ella tuviera razón. Si Dashkov de alguna manera quedara libre, sería horrible para Vasilisa, y a su vez, Roza—. Tal vez no deberíamos mencionarles el juicio a los estudiantes, al menos hasta que se emita un veredicto. Simplemente los preocuparíamos.
—Creo que tienes razón, Belikov. Se lo haré saber a los demás. No hay ninguna razón para notificar a los estudiantes hasta que haya algo de que notificarlos.
Asentí con la cabeza, pero ella me sorprendió y continuó—: También quería hablarte sobre la próxima experiencia de campo. Sé que habíamos discutido la asignación de Rose para las pruebas, pero quería verificarlo contigo. ¿Estás absolutamente seguro de que crees que Rose no debería trabajar con Vasilisa? Es casi seguro que ella será tu pareja para proteger a la princesa después de la graduación.
—Estoy seguro. —Sabía que Rose odiaría la decisión. Había estado esperando la experiencia de campo durante meses, y era una de las pocas cosas que sabía que la entusiasmaba desde Año Nuevo. Ella estaba esperando pasar seis semanas con su mejor amiga casi todo el día, todos los días. Odiaba ser yo quien le quitara eso. No era que no se tomara en serio el ejercicio de entrenamiento; la había sorprendido leyendo y releyendo el Manual de prueba, y esa había sido la primera vez que la había visto leyendo algo por gusto, pero sentía que era importante probar a Rose con toda su capacidad. Sabía que era más que capaz de proteger a Vasilisa. Lo había demostrado una y otra vez. Sin embargo, dependía en gran medida de su relación y de su vínculo con Lissa para guiar sus instintos. Necesitaba confiar en su entrenamiento. Tener a su cargo a alguien más para la experiencia de campo sería la mejor manera de presionarla para que probara sus habilidades. Tenía algunas ideas sobre cómo asegurarme de que eso sucediera.
¡Chicos! Aquí les dejo su regalo de navidad, espero que les haya gustado.
Este capítulo es para agradecerles todo su apoyo en éste proyecto, y porque es navidad y la época perfecta para hacer felices a los demás aunque sea un poquito, con lo cual espero haber alegrado su día aunque sea un poquito.
Ya saben, el capítulo 3 lo subiré en una semana o cuándo lleguemos a los 100 reviews, muchas gracias chicos y nos leemos en el siguiente capítulo.
