Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.


Capítulo 6

Nunca antes había visto un comité disciplinario de guardianes organizado en la Academia. Era raro que alguna vez fuera necesario. La directora Kirova manejaba la mayoría de los problemas que surgían entre los estudiantes, tanto Moroi como Dhampir. Para que Alberta considerara necesario formar un jurado de guardianes para discutir sobre lo que sea que Rose había hecho, bueno... no era un buen augurio. Había bastantes probabilidades de que no fuera capaz de sacarla de este lío.

Había varios guardianes además de mí y los que eventualmente aprobarían el juicio final. Testigos de un tipo u otro, estaba seguro. Afortunadamente, no había estudiantes presentes para esparcir rumores más adelante.

Stan fue el primero en hablar, ofreciéndome la idea inicial de lo que había sucedido.

—La novicia Hathaway se dió cuenta de la amenaza, y reaccionó inicialmente interponiéndose entre nosotros y los dos estudiantes Moroi. Sin embargo, procedió a ignorar por completo el ataque. Nunca sacó su estaca, e incluso llegó a apartar la mirada y negar con la cabeza. ¡Ni siquiera fue capaz de defenderse ella misma, mucho menos a alguien más! Fui capaz de tirarla al suelo con un solo golpe y tomar posesión de su cargo asignado y del otro estudiante Moroi sin ningún tipo de resistencia.

—Por última vez, no lo hice a propósito. —Pude ver a Rose luchando por mantener el control de su temperamento. Evidentemente, estaba furiosa por la situación, pero pude ver que al menos una parte de su furia, una muy grande, estaba dirigida a ella misma.

—Señorita Hathaway, —la voz de Alberta carecía del afecto habitual que solía tener hacia Rose, reemplazándolo con el profesionalismo necesario—, debe saber por qué nos es difícil creer eso.

Celeste asintió con la cabeza—. El Guardián Alto te vio. Te negaste a proteger a dos Moroi, incluida la persona a la que te asignaron para cuidar específicamente.

Técnicamente, no podíamos reprobar a un estudiante en su prueba si no protegía a un Moroi que no era su cargo, especialmente si eso comprometía la seguridad de su cargo asignado. Dicho esto, era un hecho que un guardián haría todo lo posible para proteger a todos los Moroi en las cercanías.

—¡No me negué! Yo... —su protesta se detuvo, atrapada en su garganta antes de morir con sus últimas palabras—, perdí mi objetivo.

—Eso no fue un error de objetivo.

Volví la cabeza hacia donde estaba el Guardián Alto cuando terminó de dar su testimonio. Esperó el permiso de Alberta antes de continuar—. Si me hubieras bloqueado o atacado y luego te hubieras equivocado, eso habría sido un error de objetivo. Pero no me bloqueaste, no me atacaste. Ni siquiera lo intentaste. Simplemente te quedaste allí como una estatua sin hacer nada.

La furia estaba encendida en los ojos de Rose. Pude verla literalmente tragándose todo lo que quería decir, haciendo que su labio inferior se hinchara mientras lo tenía entre los dientes—. ¿Por qué estoy en problemas sólo por meter la pata? Es decir, vi a Ryan equivocarse antes. No se metió en problemas. ¿No es ese el objetivo de todo este ejercicio? ¿Practicar? ¡Si fuéramos perfectos, ya nos habrían soltado al mundo!

Podía entender lo que estaba diciendo; esto había sido diseñado como una simulación de lo que podían esperar en el mundo real. Los estudiantes estaban destinados a equivocarse de vez en cuando y no los culpábamos siempre y cuando aprendieran de sus errores. Era mejor que cometieran un error aquí que después de la graduación. Sin embargo, había una gran diferencia entre distraerse de su objetivo y no poder recuperarse, y negarse rotundamente a proteger a los Moroi. Si Stan estaba en lo correcto con lo que dijo que presenció, Rose estaba en más problemas de lo que creía.

—¿No estás escuchando? —Stan estaba tan cerca de explotar como Rose, al parecer. A pesar de la forma en que parecían estar siempre en desacuerdo, tenían una cosa en común: su corto temperamento—. No cometiste un error, porque "fallar" implica hacer algo.

—Está bien entonces. ¡Me congelé! —Sé que nunca se permitiría derrumbarse con tanta gente mirándola, pero pude ver lágrimas de frustración brotar en sus ojos—. Me congelé, ¿de acuerdo? ¿Eso cuenta como haber fallado? No aguanté la presión y me paralicé. —Rose miró hacia otro lado, mirando a la pared en lugar de a alguien en particular—. Resulta que no estaba preparada. Llegó el momento y entré en pánico.

Sus ojos se desviaron hacia mí y no pude precisar las emociones detrás de ellos. Una parte de ella parecía desafiante, la otra parecía casi apenada.

—Le sucede a los novicios todo el tiempo. —Ella tenía razón, por supuesto. Sucedía todo el tiempo, pero la forma en que lo dijo fue casi como si necesitara la confirmación de que ella no era la única que se había congelado ante el ataque. Como si estuviera preocupada de que hubiera algo mal con ella.

—¿A una novicia que ya ha matado Strigoi? Parece poco probable. —La voz de Emil no era tan acusadora como la del Guardián Alto, pero había planteado un punto válido. Si alguien debería haber estado listo para esto, esa debería haber sido Rose.

Sin embargo, Rose no parecía estar de acuerdo, si la forma en que lo miraba a él y a todos los demás en la habitación era una indicación—. Oh, ya veo. Después de un incidente, ahora se espera que sea una asesina de Strigoi experta. No puedo entrar en pánico por tener miedo ni nada. —Su voz se quebró y se dejó caer en su silla con los brazos cruzados protectoramente sobre sí misma—. Tiene sentido. Gracias, chicos. Esto es justo, realmente justo.

Permaneció en silencio durante uno o dos latidos antes de que Alberta soltara un suspiro. Podía decir que esto también era duro para ella. Quería creer lo mejor de Rose, pero tenía que desapegarse de sus sentimientos por el momento—. No estamos discutiendo sobre la semántica. Los aspectos técnicos no son el punto aquí. Lo importante es que esta mañana dejaste muy claro que no querías proteger a Christian Ozera. De hecho… —miró hacia abajo, como si debatiera si realmente quería decir lo que sabía que vendría después—… de hecho, creo que incluso dijiste que querías que estuviéramos seguros de que lo estabas haciendo en contra de tu voluntad y que pronto veríamos la horrible idea que era.

Miré hacia otro lado, sintiendo cierta vergüenza por ella. ¿Por qué tenía que haber sido tan terca sobre el asunto? ¿Por qué siempre necesitaba decir la última palabra? También había algo de culpa de mi parte también. Si hubiera tomado el camino más fácil y dejado que Vasilisa fuera su cargo, o si me hubiera tomado el tiempo de explicarle antes de que se hicieran las asignaciones sobre por qué creía que debería proteger a Christian, entonces todo esto habría sido un punto discutible.

Sin embargo, mi reacción fue muy diferente a la de ella. Mientras yo sentí vergüenza y desilusión, Rose reaccionó con ira.

—¿De eso se trata? ¿Creen que no lo protegí por algún tipo de extraña de venganza?

Las silenciosas y expectantes miradas de los tres miembros del consejo deberían haber sido respuesta suficiente, pero Celeste contestó de todos modos—. No eres exactamente conocida por aceptar con calma y gracia las cosas que no te gustan.

Como si estuviera decidida a probar ese punto exacto, Rose saltó de su silla y avanzó—. No es verdad. He seguido todas las reglas que Kirova me ha impuesto desde que volví aquí. He ido a todas las prácticas y he obedecido cada toque de queda. —Ella tenía razón en varios de esos puntos. Otros eran un poco exagerados y ella lo sabía. Independientemente de eso, continuó—. ¡No hay ninguna razón por la cual haría esto como venganza! ¿De qué serviría? Sta… el Guardián Alto no iba a lastimar realmente a Christian, así que no es como si fuera a verlo golpeado o algo así, lo único que lograría es que me arrastraran en medio de algo como esto y posiblemente ser excluida de la experiencia de campo.

—Estás a punto de ser excluida de la experiencia de campo.

Cada chispa de fuego, cada gramo de coraje y cada gota de la confianza de Rose parecieron desaparecer con esa simple frase—. Oh.

Se hizo el silencio, solo roto por el sonido de Rose volviendo a su silla aturdida. Finalmente consciente de lo serio que esto era, pareció incapaz de defenderse a ella misma... así que yo lo hice.

—Ella tiene un punto válido. —Todas las miradas se volvieron hacia mí, en su mayoría llenas de preguntas, excepto por un par de ojos que me miraban con desesperada esperanza—. Si Rose fuese a protestar o cobrar venganza, lo haría de una manera diferente.

Pude ver a Rose hacer una mueca de dolor, herida por mis palabras, pero no dijo nada. Sin embargo, Celeste sí ofreció una protesta.

—Sí, pero después de la escena que hizo esta mañana…

Me moví de las líneas laterales para pararme junto a Rose, esperando demostrar un sentido de solidaridad con mi alumna. Al hacerlo, me estaba aliando con ella y cualquier marca en contra de Rose sería una marca en mi contra también. Sin embargo, al igual que el día en que nos conocimos, creía en ella.

—Todo esto es circunstancial. Independientemente de lo sospechoso que parezca, no hay pruebas. Sacarla de la experiencia, y eventualmente arruinar su graduación, sin las pruebas necesarias es un poco extremo. —Solo podía esperar que estuvieran de acuerdo conmigo. Rose se había colocado en una posición muy precaria, y era probable que el jurado concluyera que sus acciones habían sido basadas en la venganza en lugar de un error.

Miré hacia Alberta, esperando haber dicho lo suficiente como para convencerla de que confiara en Rose, en nosotros dos. Por el rabillo del ojo, pude ver que Rose pasaba la mirada entre los tres que estaban detrás de la mesa y yo, y solo podía imaginar que también estaba suplicando silenciosamente por un buen resultado de su deliberación.

Con un asentimiento resignado de parte de Alberta, el trío pareció tomar una decisión y supe que no había nada más que yo pudiera hacer.

—Señorita Hathaway, ¿hay algo que quiera decir antes de comunicarle nuestra conclusión?

Estoy seguro de que había muchas cosas que Rose quería decir. Algunas seguramente eran apropiadas, pero supongo que la mayoría dañaría las pocas posibilidades que le quedaban. Le supliqué en silencio que se quedara callada durante unos minutos más.

—No, Guardiana Petrov, —dijo finalmente, sonando más sumisa de lo que alguna vez la había escuchado antes—. No tengo nada más que agregar.

—Bien, esto es lo que hemos decidido. —Contuve la respiración esperando la declaración de Petrov—. Tiene suerte de que el Guardián Belikov haya intercedido por usted, o esta decisión podría haber sido diferente. Le daremos el beneficio de la duda. Continuará con la experiencia de campo y seguirá protegiendo al señor Ozera. Estará en un período de prueba.

—Está bien, —la voz de Rose contenía el alivio que yo sentía también—. Gracias.

—Y… debido a que la sospecha no ha sido eliminada por completo, pasará su día libre haciendo servicio comunitario.

—¿Qué?

Sentí que Rose comenzaba a levantarse, pero mi mano se posó sobre su muñeca y tiré de ella hacia abajo antes de que pudiera hacerlo—. Siéntate, —le ordené, dándole una mirada que le había dado una vez antes, en menos de 24 horas de conocerla, una que le di la última vez que su graduación se vio amenazada—: Toma lo que puedas conseguir.

Por encima de mi advertencia, pude escuchar la de Celeste—. Si eso representa un problema, podrás hacerlo la próxima semana también. ¿Quizás las próximas cinco?

Rose me dirigió una mirada de arrepentimiento antes de negar con la cabeza—. Lo siento, gracias.

Fue suficiente para satisfacer a todos, pero no me perdí la mirada semi-interrogante que Alberta me ofreció después de atemperar el arrebato de Rose. Casi parecía... impresionada.

—Bien. Ahora que todo está arreglado, espero que vuelva con su Moroi, señorita Hathaway. Me pondré en contacto con usted cuando hayamos arreglado lo de su servicio comunitario, y confío en que no tendremos más problemas. ¿De acuerdo?

Rose estuvo de acuerdo, pero casi cansadamente, como si hacerlo fuera un desafío que no estaba segura de poder soportar.

La habitación comenzó a vaciarse, y cuando la gente se fue, llamé la atención de Alberta una vez más—. Guardiana Petrov, ¿puedo hablar un momento con ella antes de que se vaya?

Su rostro no delató nada mientras nos miraba antes de asentir y recoger sus papeles. Cuando salió de la habitación, Rose y yo nos quedamos repentinamente a solas.

Rose aún tenía que moverse de la silla y su cabeza seguía inclinada mansamente hacia el piso. Era casi desconcertante lo dócil que se veía, y me sentí al borde esperando que algo sucediera. Cuando se hizo evidente que tendría que ser yo quien rompiera nuestro extraño silencio, caminé hacia el carrito de bebidas en la esquina y agarré dos tazas de espuma de poliestireno de la pila. Mientras que el café tendía a ser la bebida de elección por aquí, vi un puñado de bolsas blancas familiares en la parte posterior de la cesta de tés.

—¿Quieres un poco de chocolate caliente?

Obviamente no era lo que ella había estado esperando de mí y frunció el ceño confundida—. Claro.

Agregué dos paquetes en cada taza, cuatro en total, antes de agregar el agua caliente. Sonreí, recordando hace mucho tiempo cuando alguien había calmado mis nervios con el dulce y hogareño calor del cacao y lo inusual que lo había encontrado en ese momento también.

—El secreto es doblar la cantidad, —expliqué, imitando las palabras exactas que me habían dicho en ese entonces.

Tomó la taza que le di, pero vaciló cuando me volví hacia el patio escondido justo al lado de la habitación. Era un secreto, un oasis en medio del edificio. No era extremadamente grande de ninguna manera, tal vez sólo tenía treinta pies cuadrados, pero proporcionaba un buen lugar para almorzar en los meses más cálidos y olvidarse de las presiones de ser un guardián por un momento.

Durante el invierno, era de poca utilidad, pero el pequeño porche de cristal que se encontraba entre la puerta y el aire abierto ofrecía algo de protección contra el frío exterior. No hacía calor, pero esperaba que la privacidad y la bebida caliente compensaran el frío. Quité el polvo de uno de los asientos para Rose, pero ella había imitado mis acciones y se sentó frente a mí antes de que pudiera ofrecérselo.

Pude ver una expresión de divertida sorpresa en el rostro de Rose mientras bebía de mi propia taza, mis papilas gustativas amortiguadas por la sensación de placer después de años de beber café día tras día. No estaba seguro de qué había hecho para obtener esa reacción, pero me alegré de ver algún tipo de respuesta por su parte.

Rose sopló su bebida, tomando un sorbo pequeño para comprobar la temperatura antes de lamer la espuma de sus labios. Fue casi tranquilizador ver algo tan inocente de ella. Aún le faltaba volverse dependiente del café como un medio para funcionar en nuestro horario de trabajo tan difícil, y el café que probablemente disfrutaba de vez en cuando era algo que saboreaba en lugar de engullirlo entre turnos. Eso cambiaría terriblemente en los próximos años, pero por ahora todavía podía esperar por la comodidad.

No podía mirarla directamente, todavía no estaba seguro de cómo decir lo que quería, pero podía verla mirándome. Sus ojos eran casi una sensación física cuando los sentía observar mi pelo, mi cara, mi postura. Traté de no reaccionar bajo su mirada, pero aún así me sentí enderezarme automáticamente. Ella siempre me hacía querer ser mejor de lo que era...

En lugar de la incómoda tensión que había acompañado cada momento de silencio recientemente, sentí que ambos nos relajamos después de la audiencia. El único sonido entre nosotros provenía de nuestra respiración y las pequeñas bocanadas de vapor que se elevaban en el aire invernal.

—¿Qué sucedió allá afuera? No te quebraste por la presión. —La miré a los ojos, tratando de mostrarle que estaba preocupado y no decepcionado. La forma en que me devolvió la mirada era como si esperara algún tipo de sermón, pero no podía. Tal vez Rose aún fuera una novicia en la Academia, pero también era mi compañera. No tenía ningún interés en regañarla o hacerla sentir mal por lo que sucedió. Todo lo que quería era saber cómo ayudarla.

—Por supuesto que sí. —Miró hacia la izquierda antes de mirar hacia su vaso medio vacío.

Me mordí la lengua para no reclamarle por mentirme. Conocía completamente todos sus gestos que me decían que estaba mintiendo, pero también sabía que revelarle esto empeoraría la situación.

—A menos que creas que realmente dejé que Stan "atacara" a Christian, —continuó.

—No, no lo creo. Nunca lo creí. —De todas las respuestas posibles, esa era quizás una de las menos probables. Rose era impulsiva, pero rara vez era vengativa y nunca permitiría que Christian saliera lastimado como una forma de venganza por algo en lo que él no tenía nada que ver. Aún más importante, ella nunca arriesgaría su oportunidad de graduarse y cuidar a Lissa—. Sabía que no estarías contenta cuando te enteraras de tu asignación, pero nunca dudé en que harías lo que tuvieras que hacer para aprobar las pruebas. Sabía que no dejarías que tus sentimientos personales se interpusieran en tu deber.

—No lo hice. Estaba enojada… aún lo estoy un poco. Pero cuando dije que lo haría, lo dije en serio. Y después de pasar tiempo con él... bueno, no lo odio. De hecho, creo que es bueno para Lissa. Se preocupa por ella, así que no puedo enfadarme por eso. —Se frotó los ojos, y supe que era casi difícil para ella admitir que realmente se preocupaba por Christian, aunque solo fuera un poco—. Es solo qué él y yo chocamos a veces, eso es todo.

Luché por mantener la cara impasible, luchando contra la diversión que su declaración me había causado. Tenía la sensación de que una de las razones por las que ella y Christian chocaban con tanta frecuencia era porque en realidad eran muy parecidos. Leales, obstinados, sarcásticos y no dispuestos a mostrar ninguna señal externa de debilidad. Sin mencionar que ambos harían casi cualquier cosa por Vasilisa.

—Hicimos realmente un muy buen equipo contra los Strigoi. —Su tono, pesado y lleno de recuerdos terribles, fue suficiente para ponerme serio de nuevo—. Recordé eso mientras estuve con él hoy, y mi argumento de esta mañana en contra de esta asignación me pareció estúpido, así que decidí hacer el mejor trabajo posible.

Pude ver el arrepentimiento reflejándose en su semblante, tal vez preocupada de que hubiera dicho demasiado, pero continué presionándola para que siguiera hablando antes de que pudiera volver a cerrarse en sí misma.

—¿Qué sucedió entonces? ¿Con Stan?

Inmediatamente miró hacia un lado, preparando su siguiente mentira y luciendo terriblemente culpable por ello. No importaba lo que dijera, sabía que no sería la verdad, o al menos no la verdad completa. Me preocupaba más, porque lo que estaba pasando era algo que ella sentía que no podía compartir conmigo.

Parecía casi… asustada. ¿Cuál era el problema? ¿Tenía miedo de mí? ¿De mi reacción? No estaba seguro, pero no podría ayudarla si no me contaba.

Esperé pacientemente, esperando que eventualmente cambiara de opinión. No lo hizo.

—No sé lo que sucedió. Mis intenciones eran buenas... simplemente... me equivoqué.

—Rose, eres una terrible mentirosa.

—No, no lo soy, —se defendió, prácticamente insultada por cuestionar sus habilidades para mentir—. He dicho muchas mentiras muy buenas en mi vida. La gente siempre las ha creído.

Sentí que mis labios se torcían, entretenido por el hecho de que se hubiera ofendido por la sugerencia mientras confirmaba mi sospecha de que ella, de hecho, me estaba mintiendo—. Estoy seguro, pero no funciona conmigo. Por una parte, no me miras a los ojos…

Rose inmediatamente me miró desafiantemente.

—…en cuanto a la otra... no sé. Es sólo que puedo percibirlo. —No le iba a soltar mi única forma segura de darme cuenta que estaba escondiendo algo, pero había algo más. Había algo que irradiaba de ella y que me ponía nervioso. No podía darle un nombre a la sensación, pero se sentía como algo pesado que nos asfixiaba a los dos.

En lugar de tranquilizarla, parecía que mis palabras solo la habían asfixiado aún más. Rápidamente se levantó y se dirigió hacia la puerta que conducía adentro, solo se detuvo una vez que su mano tomó el pomo de la puerta. Ni siquiera miró hacia atrás cuando habló—. Mira, te agradezco que estés preocupado por mí... pero realmente, estoy bien. Me equivoqué, estoy avergonzada por ello y lamento haber dejado en ridículo el impresionante entrenamiento que me diste, pero me recuperaré. La próxima vez el culo de Stan será mío.

Pude oír su falsa bravata en su voz y estuve a su lado en un instante. Puse mi mano en su hombro, inseguro de cómo consolarla y hacerle saber que estaba de su lado, sin importar nada. Su mejilla se inclinó hacia mis nudillos, inclinándose contra ellos muy ligeramente, pero no hubo otra reacción de su parte.

—Rose, —me pregunté si ella sería capaz de escuchar la desesperación en mi voz—. No sé por qué estás mintiendo, pero sé que no lo harías sin una buena razón. Y si hay algo mal, algo que te da miedo decirle a los demás…

Rose giró sobre mí como una víbora, enseñando sus colmillos como una también.

—No tengo miedo, —gritó, traicionando sus palabras con una mirada peligrosa en sus ojos—. Tengo mis razones, y créeme, lo que sucedió con Stan no fue nada. De verdad. Todo esto es algo estúpido que se ha salido de proporción. No sientas pena por mí o pienses que tienes que hacer algo. Lo que sucedió apesta, pero aceptaré la mala nota y me adaptaré a ello. Yo me ocuparé de todo, yo cuidaré de mí misma. —Sus salvajes y violentos gestos terminaron con ella agarrándose el pecho y prácticamente temblando donde estaba parada.

Las palabras me fallaron. Justo cuándo más necesitaba decirle algo para ayudarla, mi mente había elegido este momento para quedarse en blanco. ¿Cómo le digo que no la compadecía ni me sentía obligado a ayudarla, sino que quería estar allí para apoyarla y levantarla? ¿Que mirarla sufrir era tan doloroso como sufrir yo mismo? ¿Que quería ayudarla con sus problemas porque no podía soportar la idea de no ser una fuente de bien en su vida? ¿Que no debería tener que ocuparse de las cosas ella sola porque se merecía algo mucho mejor...?

En cambio, apreté mi agarre en su hombro un poco. Fue un pobre sustituto de todo lo que quería decirle, pero ella necesitaba saber que nunca iba a dejarla ir.

—No tienes que hacer esto tú sola.

—Dices eso, —soltó un bufido incrédulo—, pero dime la verdad, ¿tú sales corriendo a buscar ayuda cuando tienes problemas?

—No es lo mismo…

—Responde la pregunta, Camarada.

—No me llames así. —No podía pensar con claridad cuando usaba ese apodo. Era casi seguro que me haría ceder a lo que sea que me estuviera pidiendo.

—Y tampoco la evites.

—No. —Escupí enojado por el hecho de que ella pudiera ver tan bien a través de mí—. Siempre trato resolver mis problemas yo solo.

Suavemente quitó mi mano de su hombro, con una mirada casi melancólica en su rostro—. ¿Ves?

—Pero tú tienes mucha gente en tu vida en la que puedes confiar, gente que se preocupa por ti. —Me tienes a mí—. Eso cambia las cosas.

—¿Tú no tienes personas que se preocupen por ti?

Sí tenía, pero no era lo mismo—. Bueno, siempre he tenido buenas personas en mi vida... y hay personas que se preocupan por mí, pero eso no significa necesariamente que pueda confiar en ellas o decirles todo.

Tenía una familia maravillosa y una madre increíble. Sin embargo, en este momento de nuestra relación, la estaba cuidando a ella tanto como ella me había cuidado de niño. La dinámica de nuestra relación había cambiado el día en que yo había corrido a mi padre a golpes de nuestra casa y desde entonces solo se había vuelto más desequilibrada. Ella se aseguraba de que mi familia fuera alimentada y amada, yo me aseguraba de que hubiera dinero para poner comida en su mesa y mantener un techo sobre sus cabezas. Mis hermanas mayores trabajaban y contribuían, pero también tenían sus propias familias en crecimiento por las cuáles preocuparse. Tenía sentido para mí enviarles fondos cada mes. Lo necesitaban más que yo. Mi propia vivienda, comida y otras necesidades básicas eran atendidas por mi puesto como Guardián. Ellos no tenían ese lujo.

Tenía más que suficiente para mí. Tenía un trabajo seguro, el respeto de mis compañeros, mi reputación. Entre eso y mis novelas, ¿qué más podría querer?

Y había pasado tanto tiempo desde la última vez que le había confiado mis problemas a mi madre o a cualquier otra persona para el caso. Podía contarle a Iván casi cualquier cosa, pero se había llevado todos mis secretos a la tumba cuando murió. Desde entonces, todo lo que alguien recibía de mí era una pequeña porción: una parte de mis pensamientos, una parte de mis problemas y una parte de mí. Nunca había tenido la intención de dejar entrar a Rose en mi corazón, pero ella se las arreglaba para derribar mis paredes y hacerme sentir como en casa dentro de mi corazón.

Sin que me diera cuenta de lo que estaba pasando, Roza se había convertido en la persona más importante de mi vida. Por la forma en que me miraba ahora, me di cuenta que no era el único.

—¿Confías en mí?

Era una pregunta difícil, porque en realidad no debería hacerlo. Ella era mi estudiante, pero la verdad es que lo hacía, confiaba completamente en ella. De hecho, no había nadie más en quien confiara más que en ella. Aún no sabía cuándo, cómo, o por qué había sucedido, y mucho menos sabía cómo decirle todo esto, pero ella se merecía la verdad—. Sí.

—Entonces confía en mí ahora, y no te preocupes por mí, aunque sea solo por esta vez.

Y con eso se alejó, dejándome solo en medio del invierno cubierto de nieve con una taza de chocolate caliente y sin ninguna idea de cómo hacer lo que ella me pedía. No preocuparme por ella era imposible, pero haría todo lo posible por confiar en ella.


Chicos parece ser que la obsesión por el Dios Ruso ha vuelto, llegaron a la meta en tres días, y como siempre, lo prometido es deuda, así que aquí está e capítulo nuevo.

¿Qué les pareció? Dimitri como siempre confía ciegamente en Rose y supo que no lo hizo a propósito, pero sabe que hay algo más ahí y sufre porque Rose no se lo dice, ¿qué pasará cuando se entere de lo que le está sucediendo? ¿Ustedes que opinan?

Bueno, espero que éste capítulo les haya gustado, el 7 lo subiré el próximo Domingo o cuando lleguemos a los 400 reviews, cuídense y nos seguimos leyendo ;)