Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.
Capítulo 7
Alberta estaba esperándome justo afuera del pasillo. Debería haber sabido que no podría evitarla. En el momento en que salí de la habitación, sus ojos se fijaron en mí.
—A mi oficina, ahora.
La seguí obedientemente, sin molestarme ni siquiera en protestar. Había esperado hablar con ella en algún momento del día, así que me habría sorprendido si me hubiera dejado ir sin explicarle nada.
Me senté y esperé mientras ella se servía un vaso de agua antes de ofrecerme uno. Acepté, y sus manos temblaron con frustración reprimida mientras el agua llenaba el vaso. Para cuando me lo dio, tanto el vaso como su tolerancia se habían desbordado.
—¿Qué fue lo que sucedió allá afuera?
—Justo lo que dijo Rose. Se paralizó. Fue un accidente y trabajaré con ella para asegurarme de que no vuelva a suceder en el futuro. —Sabía que lo que estaba diciendo era una mentira, porque Rose me estaba mintiendo acerca de lo que realmente había pasado, pero era la mejor explicación que podía ofrecer.
Alberta negó con la cabeza, tomando de su vaso como si el contenido de éste fuera algo más fuerte—. Incluso si esa fuera toda la verdad, lo cual no creo completamente, hay algo más que está mal. Rose siempre ha sido un poco problemática, pero ha estado progresando gracias a tu influencia. Sin embargo, con estos estallidos de ira y actos de desafío que ha tenido últimamente, es como si hubiera vuelto a ser la vieja Rose. Peor aún, la antigua Rose sufrió una buena cantidad de detenciones, pero siempre fueron por alguna loca proeza como beber en el campus o salir furtivamente de su dormitorio después del toque de queda, pero nada que pudiera arruinar por completo su posibilidad de graduarse. Sin embargo, ahora… entre la catástrofe durante las asignaciones y el problema reciente con Stan... no sé qué le está pasando, Dimitri.
Sus ojos se encontraron con los míos mientras terminaba su diatriba y la capitana de la Guardia Escolar, fuerte y juiciosa, había desaparecido por completo, reemplazada por una figura materna casi aterrorizada a punto de perder a su hija. Su terror hizo que el mío creciera y no supe qué decir para tranquilizarla.
—Simplemente está... estresada. —Esa excusa parecía aún menos reconfortante cada vez que la usaba, hasta el punto en que ya no estaba seguro de si trataba de convencer a los demás cuando lo decía o a mí mismo—. Ha pasado por muchas cosas muy difíciles, y aún carga con el peso de eso. Dale tiempo. Estoy seguro de que pronto volverá a su estado normal.
Alberta asintió débilmente, tal vez queriendo creer en mis palabras más que creyendo en ellas realmente—. Sí, probablemente tengas razón. Rose es fuerte y se recuperará. Va a superar sus nervios, y su enojo por Christian y lo del juicio…
Hice una mueca, sabiendo exactamente lo qué vendría después.
—Hablando del juicio de Dashkov, ¿cómo pudiste dejar que se te escapara algo así? —La Capitana había vuelto.
—Te aseguro que yo no le conté a Rose sobre el juicio. —No pude evitar darme cuenta de la ironía de defenderme de la persona que, sin saberlo, había dejado escapar ese dato en particular—. Sin embargo, sí le di más información cuando ella me preguntó sobre el asunto.
—¿Por qué simplemente no lo negaste todo?
—Intento no acostumbrarme a mentirle a mi pareja… o a mi alumna. —Fue una recuperación lo suficientemente rápida que no pensé que hubiera captado mi desliz—. Necesito que Rose confíe en mí y se merece mi honestidad. No decirle nada es una cosa, pero mentirle abiertamente sobre ello es algo completamente diferente.
Alberta reflexionó sobre mi afirmación por un momento antes de aceptar aparentemente mi lógica—. ¿Qué le dijiste?
—Básicamente, la misma información que me diste. Que solamente irían los Guardianes y que eso debería ser más que suficiente para declararlo culpable. No estaba contenta, pero hay muy poco que ella o cualquier otra persona pueda hacer al respecto.
—Desafortunadamente, tienes razón. Creo que debería haber sabido que Rose se enteraría tarde o temprano. Tiene el hábito de enterarse de cosas que no debería saber.
Alberta me despidió, liberándome de su ira por el deslice del juicio de Dashkov, pero poniéndome más nervioso cada vez que recordaba la expresión de Alberta cuando estaba preocupada por Rose. Alberta conocía a Rose desde hace mucho más tiempo que cualquier otra persona en la faz de la Tierra, y si estaba preocupada por ella, no podía evitar pensar que había realmente algo de qué preocuparse.
Esas conversaciones inundaron en mi mente una y otra vez durante el día, específicamente las palabras que Rose y yo habíamos compartido. Cada vez que las recordaba, no podía evitar pensar en lo que debería haber dicho aquí, o en lo que debería haber hecho allí. Mi obsesión por el tema me estaba molestando hasta el punto de la distracción y me alegré de no haber tenido que realizar más ataques esta noche. Hubiera sido prácticamente inútil.
Afortunadamente, el resto del día fue bastante más tranquilo. Pude terminar mis informes diarios después de encontrarlos acomodados cuidadosamente en el salón de Guardianes, tenía que darle las gracias a Dustin por eso, e incluso opté por cenar con algunos guardianes que ya habían terminado su turno. Puede ser que fuera inusual para mí socializar voluntariamente con algunos de los otros guardianes, pero quería mantener la mente libre de los acontecimientos de esta tarde tanto tiempo como fuera posible.
Aunque no funcionó muy bien del todo.
Confía en ella, me recordé a mí mismo. Ella sabe que estás ahí, y volverá cuando te necesite, cuando esté lista.
Finalmente, sin nada más que hacer, emprendí la larga caminata de regreso al edificio de viviendas de los guardianes. El toque de queda había comenzado hacía unas horas, temprano porque mañana había clases, así que fue una caminata tranquila y solo vi a otra alma cuando el Guardián Chase me saludó desde el otro lado del patio mientras hacía sus rondas. Sin embargo, cuando me acerqué a mi apartamento, vi a alguien inesperadamente esperando afuera de la entrada del edificio.
—Lord Ivashkov, ya ha pasado el toque de queda. ¿Puedo preguntar a quién está esperando?
Adrián se apartó de la pared de ladrillo, dejando caer el cigarrillo a medio fumar en la nieve a pesar de que uno de los pocos contenedores de cenizas del campus estaba a menos de tres metros de distancia. Aunque a los estudiantes no se les permitía fumar, había bastantes miembros del personal que habían retomado el hábito y se habían hecho adaptaciones.
Se acercó a mí y cuanto más se acercaba, me di cuenta de que su tabaquismo no era el único vicio en el que había incurrido hoy. Aunque en realidad se mantenía de pie bastante bien mientras caminaba, sin tropezarse ni arrastrar los pies, podía percibir el leve olor a licor en su aliento.
—Aunque no lo creas, te estoy esperando a ti, Belikov.
Le dirigí una mirada inquisitiva, pero esperé en silencio a que continuara. Después de un momento, lo hizo.
—Algo está mal con Rose.
Al instante, mi cuerpo se tensó listo para la batalla—. ¿Qué quieres decir? ¿Dónde está?
—Tranquilo chico, —comentó, extendiendo una mano para evitar que saliera corriendo hacia los dormitorios de los Moroi donde sabía que debería estar Rose con Christian—. Estoy seguro de que está tranquila y calentita en su cama, soñando pacíficamente con flexiones o patadas rotatorias o con lo que sea que ustedes dos hagan para cortejarse mutuamente. Lo que quiero decir es que parece ser que su estado anímico y mental han empeorado últimamente.
Solté un bufido, tanto en respuesta a su burla como por el hecho de que sabía que él había querido sacarme de quicio a propósito con su declaración anterior. Preparé automáticamente mi respuesta practicada—. Ha pasado por cosas muy difíciles recientemente. Entre lo sucedido en Spokane y el estrés de las pruebas, es mucho lo que tiene que procesar. Además, no ha estado durmiendo muy bien recientemente…
Espera, —Adrián me interrumpió—, ¿te contó sobre eso? —Entre el shock y la confusión, pude detectar un poco de nerviosismo en su voz.
Lo miré con cautela, no dispuesto del todo a revelar que Rose se había estado despertando varias noches a la semana plagada de sueños y recuerdos terroríficos, pero tenía curiosidad sobre lo que él sabía también. Era obvio que Adrián sentía que yo estaba en las sombras sobre algo de lo que él tenía conocimiento—. ¿Las pesadillas?
—¿Pesadillas? —Su rostro se torció un poco antes de regresar a su estado natural de arrogancia—. Bueno, cómo sea. De todos modos, no estaba hablando de sus "pesadillas" o cómo sea que ella quiera llamarlas. Estoy más preocupado por la oscuridad.
Estaba empezando a preguntarme si tal vez había bebido un poco más de lo que había pensado en un principio, sobre todo porque se sabía que las criaturas nocturnas no le tenían miedo a la oscuridad; sin embargo, le pregunté—. ¿Oscuridad?
—Sí, su aura se está volviendo cada vez más oscura. Creo que su mal humor y su reciente cambio de personalidad tienen que ver con eso.
Ahora sabía que estaba borracho—. Su... aura. Lord Ivashkov, ¿por qué no lo acompaño a su habitación y hablamos de esto por la mañana después de que haya dormido un poco?
Puse una mano sobre su brazo, listo para guiarlo a través del campus, pero me sorprendí cuando se sacudió de mi agarre. Incluso fue tan lejos como para acercarse, cerrando el espacio entre nosotros de una manera casi intimidante si yo no hubiera sido varios centímetros más alto que él y con muchos años más de entrenamiento.
—No me vengas con esa mierda, Belikov. No dudaste de mí cuando Rose estaba secuestrada en ese sótano, ¿pero ahora quieres tratarme cómo si estuviera demente?
Tenía razón. No había preguntado de dónde o cómo había obtenido Adrián la información sobre Rose y los demás en Spokane. También había estado desesperado. Hubiera tomado cualquier pista que pudiera obtener, sin importar la fuente o lo loco que pareciera—. Lo siento. Tienes razón. Y te debo las gracias por ayudarnos a encontrarla. —Puede que el hombre no me gustara, pero sabía que Adrián había jugado una parte fundamental en la localización de los muchachos y que se merecía el debido reconocimiento por ello—. Sin embargo, nunca supe cómo es que supiste dónde encontrarla.
—¿Rose no te lo dijo? Soy un usuario del Espíritu.
—Ella mencionó que te estabas quedando en el campus para estudiar con la Princesa Vasilisa, pero aún no estoy seguro de cómo tus habilidades de curación pudieron determinar la ubicación de Rose.
—Wow, en realidad no te contó nada sobre mí, ¿cierto? —Casi parecía divertido ante mi confusión.
—Nosotros dos no hablamos sobre ti.
Y con eso, su diversión desapareció. Traté de no mostrar mi satisfacción, pero no estaba mintiendo. Lo único que Rose mencionaba sobre Adrian solía ser uno que otro comentario sobre lo molesto que era o cómo desearía que la dejara en paz. Unos cuantos minutos en el saco de box o en el ring de combate, y por lo general se olvidaba de todo sobre el pomposo Moroi Real.
—Bastante justo. Pero cómo sea, yo no me especializo en curación como Lissa. Tiendo a trabajar a un nivel más mental que físico. Puedo leer auras y emociones, y puedo caminar en los sueños de los demás. —Sus palabras no tenían sentido para mí, pero no se detuvo lo suficiente como para pedirle una aclaración—. Rose tiene un aura como nunca antes había visto. Por lo general todas las Auras se transforman y cambian de color, pero la de ella ha estado bordeada de negro desde el momento en que la conocí y parece oscurecerse cada vez más.
Aunque no entendía exactamente lo que estaba diciendo, comencé a sentir una sensación de temor. No había una situación en la que pudiera pensar en la que un aura oscura significara algo agradable—. ¿Qué significa eso?
Sacudió la cabeza—. Ojalá lo supiera. No tiene sentido para mí y nunca había visto algo igual. Todo lo que puedo decirte es que cuanto más oscura se vuelve su aura, más desequilibrada parece actuar.
—Como dije, simplemente está estresada. Estoy seguro de que estará bien. Solo necesita tiempo. —No podía decir si estaba tratando de calmar sus preocupaciones o las mías.
—¿Sí? ¿Es por eso que tuve que separarla de la chica Conta hoy antes de que la estrangulara?
—¿Qué?
—Sí. La encontré cerca del edificio académico con su mano alrededor de la garganta de la chica mientras un novicio engreído intentaba tranquilizarla. Parecía casi enloquecida. Solo soltó a la pobre cuando usé la compulsión para que lo hiciera.
Mi sorpresa rápidamente se transformó en enojo. La idea de que Adrian fuera capaz de controlar a Rose, de influenciarla para que hiciera algo que de otra forma no haría, me enfureció—. ¿Usaste la compulsión con Rose?
—Hice lo que tenía que hacer. —Me respondió audaz, firme, dominante, y nada como su yo habitual—. Fue por su propio bien.
Nos miramos el uno al otro, ambos al borde y tercos acerca de lo sucedido. Fui yo quien finalmente cedió, dándome cuenta de que si un guardián o un maestro la hubieran encontrado en esa posición, especialmente después de la audiencia de esta tarde, Rose estaría en un problema del que probablemente no podría salvarla. No podía decir que estaba agradecido por la intervención de Adrian, pero estaba agradecido de que hubiera sido él quien la había encontrado y no otra persona.
—¿Qué quieres que haga? Viniste aquí por una razón, ¿por qué?
—Honestamente, no lo sé. —Sus hombros se hundieron en derrota mientras miraba hacia otro lado—. ¿No se supone que eres el héroe de la historia? El que salva el día, consigue a la chica, cabalga hacia la puesta de sol y consigue su "y vivieron felices para siempre…"
Puse los ojos en blanco, sabiendo que lo del felices para siempre era tan realista como cualquier otra cosa en esos tontos cuentos de hadas. Incluso si era algo que valía la pena desear, estaba demasiado lejos de mí alcance o de cualquier otro guardián.
El silencio se prolongó, hasta que Adrian habló una vez más—. No sé qué es lo que esperaba que hicieras, pero algo está pasando con Rose. La oscuridad alrededor suyo está creciendo cada vez más y me está asustando. Creo que también está empezando a asustarla a ella.
—Espera… ¿de qué estás hablando? ¿cómo sabes eso? —La preocupación en su rostro llamó mi atención casi tanto como sus palabras.
—Ella... —me miró vacilante—, solo me dijo algunas cosas. —Adrian no dijo nada más y mi ansiedad se mezcló con fastidio. Aparentemente Rose se sentía lo suficientemente cómoda como para hablar con Adrian... ¿para qué me necesitaba a mí?
—Como te lo dije, Rose ha pasado por mucho. Probablemente solo está…
—Estresada, lo sé. —Terminó, obviamente cansado de la naturaleza repetitiva de nuestra conversación—. Estoy seguro de que descubrir lo del juicio de Dashkov no le facilitó las cosas a ella ni tampoco a los demás.
—¿Los demás? ¿Christian y Lissa también lo saben? —Genial, algo me decía que Alberta no me iba a perdonar esto tan fácilmente.
—Sí. Rose consideró que era algo que ellos tenían que saber, a diferencia de otras personas. —La acusación era clara—. Lo has sabido todo el tiempo, ¿verdad?
Mi silencio fue respuesta suficiente.
—Rose está enojada ¿sabes? Por haber sido excluida del juicio. De hecho todos lo están. Sus voces merecen ser escuchadas también.
—Lo intenté. Yo también creo que ellos tienen el derecho a testificar y que deberían de estar ahí, pero no todos están de acuerdo con esto. Mi solicitud fue denegada.
—¿Y qué? ¿Eso es todo? ¿Simplemente te rindes y ya?
—¿Qué quieres que haga? —Respondí enojado, pero más conmigo y mi propia incapacidad que con él.
—¡Pelear por ella! —Gritó, levantando las manos con exasperación—. Vale la pena luchar por ella. Eso es lo que yo haría. De hecho, eso es lo que haré. Si no luchas por Rose, yo lo haré, y que gane el mejor.
Cuando se dio la vuelta para irse, vi un destello de algo peligroso en sus ojos. Un hombre con un objetivo determinado solía ser algo digno de admiración y aplausos. Esos hombres movían montañas y se convertían en leyendas. Sin embargo, cuando el objetivo de ese hombre es arrebatar a la mujer que atesoras de tus brazos, especialmente cuando tiene los medios para hacerlo, entonces es algo que debe ser muy temido.
Chicos, que alegría, de nuevo cumplieron la meta. ¿Qué les pareció el capítulo? La verdad es que amé a Adrian aquí, muestra demasiada fuerza, objetividad y decisión. Por lo visto está dispuesto a jugarse todo por Rose, ¿qué hará Dimitri? ¿se pondrá celoso? ¿será capaz de luchar por el amor de Rose?
Bueno, espero que de verdad les haya gustado, y mil gracias de nuevo por todo su apoyo. También quería comentarles que varias autoras y yo tenemos una comunidad aquí en Fanfiction de fanfics completos de Vampire Academy en español, por si quieren suscribirse a ella, ahí recopilamos varios fanfics que ya están completos. Ésta comunidad se llama Vampire Academy en español y la pueden encontrar en mi perfil, en el menú dónde están mis historias, al final de ese menú hay uno que dice communities, ahí la encontraran. Varios fics de la lista son clasificación "M" y no salen, para ello tienen que cambiar el filtro de la clasificación en el botón que dice "Fiction Rating: K - T" a "All" Espero que se suscriban y apoyen todas las demás historias con sus reviews.
Muchas gracias de nuevo, el próximo capítulo lo subiré cuando lleguemos a los 500 reviews o el próximo viernes, cuídense mucho y nos seguimos leyendo.
