Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.


Capítulo 8

Después del día inicial del entrenamiento de campo, redujimos el asalto a los novicios, solo atacando a un estudiante por día. Esto era suficiente para mantener a los estudiantes nerviosos y mirando casi ansiosamente sobre sus hombros. De los tres días, solo había participado en un ataque el día antes de ayer.

Hasta ahora, tenía confianza en los muchachos que pronto se dirigirían al mundo. No había forma de estar completamente preparado para lo que implicaba este trabajo, pero estaban haciéndolo todo lo bien que se podía esperar. Por mucho que los entrenásemos, convertirse en un guardián era en realidad una prueba de fuego. Muchos guardianes recién graduados nunca superaban su primer encuentro con un Strigoi, y los que lo hacían cambiaban para siempre. Rose era prueba de ello.

Había deseado ver que Rose volviera a ser la misma de antes. Tal vez me había equivocado al creer que ella estaba lista de nuevo. Tal vez había tenido la esperanza de que ella ya lo había superado. Ahora, con el enfrentamiento entre ella y el Guardián Alto, ya no sabía qué pensar.

Ni siquiera la había visto hoy. Con mi nuevo horario, no había tenido tiempo para volver a platicar con ella y además quería darle un poco de espacio.

Sin embargo, aunque no tenía tiempo para ponerme al día con ella, sí tenía tiempo de verificar los informes sobre su desempeño en las pruebas. Casi se había convertido en una rutina nocturna para mí en los últimos días. Trabajar un turno largo, checar tarjeta, verificar su archivo en la base de datos, ir a casa, dormir, comenzar todo nuevamente.

Leer sus informes de progreso de los últimos días no me ofrecía nada más que sus informes diarios requeridos. Los de hoy no estaban disponibles porque los reportes eran escritos a mano y se entregaban a la mañana siguiente, pero los de ayer habían sido actualizados hace unas horas.

Resumen:

No hay incidentes directos para reportar. Presenció el ataque "Strigoi" en la esquina sureste del cuadrilátero principal a las 4:30 am y desvió a su cargo a una ruta más segura sin enfrentamiento. Utilizó la habilidad de co-proteger con Edison Castile entre las 8:00 p.m. y la 1:00 a.m., así como entre las 5:00 a.m. y las 8:30 a.m. utilizando el método de protección de compañeros cercanos a distancia.

Otro día sin la oportunidad de redimirse. Si conocía a Rose, y a pesar de algunos tropiezos recientemente, quería creer que así era, sabía que estaría más atenta a posibles ataques. Estaría ansiosa por redimirse cuando surgiera la oportunidad adecuada. Probablemente esto sería una espina en su costado hasta que pudiera demostrarse a sí misma y al mundo de lo que era capaz. Sabía que sería una excelente guardiana, nunca lo había dudado, ni tampoco la mayoría de los otros guardianes que estaban tomando notas.

Revisé las notas del guardián y leí algunas de las entradas más recientes.

"La novicia Hathaway hace bien al mantenerse al tanto de su entorno..."

"...mantiene una apariencia profesional mientras protege e interactúa con su cargo..."

"...trabaja eficientemente con otros guardianes para administrar mejor el tiempo y los recursos..."

"...demuestra una gran capacidad para comunicarse con su cargo para comprometerse con su conveniencia y su seguridad..."

"La novicia Rose Hathaway priorizó hacer alarde de su entrenamiento por encima de proteger su cargo, dejando a Lord Ozera expuesto y vulnerable en su intento de tomar parte innecesariamente en una pelea en curso."

¿Qué era esto? Revisé la hora y me di cuenta que esta nota se había agregado al archivo hacía menos de una hora; por el Guardián Alto.

"Cuando confronté su arrogancia, Hathaway cuestionó mis instrucciones y mi motivación."

Tensé la mandíbula, enojado por el hecho de que parecía ser que este hombre estaba en contra de ella. Todos los demás podían ver su talento, su potencial. Stan Alto era la única persona que se negaba a reconocer lo increíble que era Rose. De hecho, parecía decidido a asegurarse de que nunca fuera capaz de alcanzar todo su potencial porque constantemente la estaba aplastando hacia abajo.

No pude evitar recordar cada vez que él la había presionado en clase, cómo parecía molestarla específicamente a ella. Cientos de acciones menospreciativas parecían superar ampliamente la única vez que había visto al hombre mostrar siquiera una onza de compasión por ella. Cada segundo que lo pensaba, más molesto y enojado me sentía hasta que supe que no podía mirar el informe por más tiempo.

Cerré mi sesión en la computadora, apagándola en el proceso antes de tomar agresivamente mi abrigo del respaldo de la silla. Pude oír cómo se estiraba el cuero mientras lo forzaba, pero no le presté atención y en su lugar decidí azotar las puertas mientras volvía a mi apartamento. Necesitaba tranquilizarme y tenía que hacerlo solo.

No era solo Alto, aunque ciertamente había sido un gran catalizador para mi mal genio. Era todo, el juicio de Dashkov, Adrian, demasiado trabajo y muy poco sueño, Roza. Principalmente Roza.

Estaba preocupado por ella. Sabía que aún estaba batallando con la muerte de Mason y todo lo demás que sucedió en Spokane. Me sentía frustrado con ella. No podía entender por qué no quería hablar conmigo al respecto. Demonios, ¡aparentemente había hablado con Adrian! Quería ayudarla, pero ella se negaba a dejarme entrar, eligiendo arremeter. Sobre todo, la extrañaba. Extrañaba su ingenio y su risa. Extrañaba su sonrisa y la forma en que sabía cómo provocarme en todas las formas imaginables. Solo habían pasado tres días, pero aún así tres días parecían demasiado tiempo sin verla. La última vez que habíamos estado lejos el uno del otro durante tanto tiempo... las cosas no habían terminado bien.

Tenía la intención de relajarme y calmarme con una ducha y un buen libro, pero el destino tenía otros planes para mí. Estaba caminando por la escalera, subiendo dos escalones a la vez, cuando el sonido de pasos sonó por encima de mí. ¿Quién más se atravesaría en mi camino sino el objetivo actual de mi irritación?

—¿Cuál es tu problema, Alto? —Le rocé el hombro cuando pasó a mi lado, irrazonablemente furioso de que ni siquiera me mirara.

—¿Perdón? —Frunció su ceño hacia mí. Aparentemente mi tono no lo había alarmado en absoluto.

—¿Por qué estás en contra de Rose? Eres más duro con ella que con cualquier otro estudiante aquí y parece que tienes algún tipo de resentimiento contra ella. Simplemente no puedo entender por qué.

—Estoy seguro de que no sé a qué te refieres. —Se giró, siguiendo su camino por las escaleras y yo lo seguí.

—Todas las peleas en clase, la audiencia, todo hasta las notas en su archivo de hoy. ¿Qué tienes contra Rose?

—Yo no tengo nada en contra de la señorita Hathaway. —Su falsa negación no hizo más que alimentar mi frustración.

—La presionas demasiado. La mantienes a un nivel más alto que cualquier otra persona.

—¡Eres tu quien no la presiona lo suficiente! —Finalmente me enfrentó, girando bruscamente y con un filo aún más agudo en su voz—. Has sido demasiado suave con ella y eso terminará por matarla.

—¿Perdón? —Ahora fui yo el que se detuvo en seco.

—Primero Alberta, y ahora tú. Todos aman a Rose, pero eso no será suficiente para mantenerla viva. Es impulsiva, descuidada y tiene la mala costumbre de salirse de los problemas justo a tiempo. Tiene suerte, pero la suerte se acaba Belikov, y cuando eso pasa, la gente muere.

—¿Qué estás insinuando?

—Sabes exactamente a lo que me refiero. La gente muere cuando no se obedecen las reglas. De hecho alguien ya murió.

Di un paso hacia él, invadiendo su espacio personal hasta el punto en que tuve que bajar la vista para mirarlo a los ojos. Había cruzado la línea y yo no me iba a sentar y permitir que hiciera estas acusaciones—. Rose no tiene la culpa de la muerte de Mason y tú lo sabes.

—No, no la tiene. Pero podría haberlo evitado. El hecho de que solo un muchacho haya muerto es un milagro. Puede que no sea tan afortunada la próxima vez. Puede que sea ella quien muera la próxima vez. —El Guardián Alto dio un paso atrás, mirando hacia abajo. Cuando volvió a mirarme, su expresión se había suavizado considerablemente—. Mira, la verdad es que… quiero a Rose. Es una buena persona, y tiene las cualidades de una gran guardiana, pero hasta que aprenda algo de autocontrol, es un peligro. Quizás si estuviera destinada a ser una guardiana regular, tal vez podría dejarlo pasar, pero no es así. Está asignada para ser la guardiana de la última Dragomir. No puede ser solamente buena, necesita ser excelente. Necesita ser la mejor e incluso eso podría no ser suficiente.

—Es mi trabajo asegurarme de que sea la mejor, no el tuyo. ¿Por qué te importa tanto?

—Porque se lo debo a mi hermano. —Hizo una pausa, frotando el pliegue entre sus ojos—. Mi hermano mayor pasó su vida cuidando a la familia Dragomir. Vio crecer a esos niños, incluso a Rose. Fue la primera persona que notó y aplaudió el talento de Rose y después de perecer en ese choque, lo único que me quedó fue ver a Rose derrochar ese don. Mi hermano era el mejor guardián que he conocido y aún así no fue suficiente. Rose tiene que ser mejor de alguna manera y si no vas a asegurarte de ello, lo haré yo. Si ella no tiene lo que se necesita, entonces puedes estar seguro de que haré lo que sea necesario para asegurarme de que Vasilisa esté protegida por alguien que si lo haga.

Los ecos de su promesa resonaron en el metal y el cemento en el hueco de la escalera, dejando a su paso nada más que silencio. Era obvio por su discurso apasionado que su hermano significaba mucho para él e incluso ahora podía ver el pesar y la pena a través de su máscara.

—Siento tu pérdida.

—Gracias, —susurró, ofreciendo una risa seca—. Lo creas o no, eres la primera persona que me lo dice. Todos estaban tan concentrados en la muerte de la familia Dragomir y la hija que milagrosamente sobrevivió, que parece ser que olvidaron que dos buenos guardianes murieron en ese accidente también. Aunque no es que pueda decir que soy mucho mejor. Por mucho que lo intente, no puedo recordar el nombre del compañero de mi hermano.

No sabía qué más decir, así que el silencio se volvió incómodo.

—Como dije, Dimitri, quiero a Rose, y es porque la quiero que la presiono tanto como a mí mismo. Espero lo mejor de ella y no acepto nada menos. Puede que no te gusten mis métodos, pero incluso tú puedes ver que ella típicamente se pone a la altura cada vez que la desafío.

Por mucho que odiara reconocerlo, él tenía razón. Yo utilizaba una táctica similar, aunque con un método diferente, con bastante frecuencia. Rose siempre cumplía o superaba mis expectativas, pero recientemente, especialmente desde Spokane, había sido indulgente con ella.

La mayor debilidad de Rose no era su habilidad para estacar a su oponente... era su orgullo. Desde la infancia le dijeron que era especial, tiene un trabajo asegurado desde que tenía ocho años. En su mayor parte, ella se lo merecía, es realmente talentosa y es la guardiana perfecta para la Princesa Dragomir. Sin embargo, el orgullo era casi más peligroso que cualquier otra imperfección. Había visto a muchos de estos graduados arrogantes enfrentarse a su primer Strigoi y morir por sus problemas. Peor aún eran los que no podían lidiar con las consecuencias y decidían que la muerte por su propia cuenta era mejor que jugarse la vida día tras día. No planeaba dejar que estas cosas le sucedieran a Rose. Si eso significaba que tendría que ser el malo de la historia, entonces que así fuera. Estaba dispuesto a hacer el sacrificio.

Antes de que pudiera decir nada en respuesta, El Guardián Alto pasó junto a mí y bajó las escaleras, desapareciendo de mi vista y dejándome solo. Me quedé allí aturdido por un momento más antes de continuar hacia mi habitación con menos ira y más humildad. Cuando cerré la puerta detrás de mí, mi cerebro finalmente pudo procesar la confusión de los últimos diez minutos.

A pesar de las apariencias externas, resultó ser que el Guardián Alto y yo éramos notablemente similares en muchos aspectos. Desde nuestra historia de pérdidas hasta cómo nos preocupábamos por Rose. Cuanto más pensaba en ello, más aparente se volvía y no estaba muy seguro de que me gustara lo que veía. Él era tan reservado como yo, solo interactuaba con sus compañeros maestros y guardianes cuando era necesario. En su mayor parte, se encerraba en sí mismo.

Honestamente, no fue muy difícil para mí imaginarme en su lugar algún día. Estaba siguiendo sus pasos desde el momento en que comencé a trabajar en la Academia después de la muerte de Ivan. Un par de años más y unas cuantas oportunidades más perdidas y sería la siguiente persona que destacaría los beneficios del Método de Vigilancia de Cuadrantes de Carnegie en un salón de clases lleno de adolescentes vagamente aburridos y esperando que al menos parte de la información quedara en sus mentes. Lo único que había cambiado el rumbo de mi vida fue conocer a Rose. Ella fue el catalizador que lo cambió todo para mí y una vez más, no pude evitar preguntarme cómo era que solo Alberta se había dado cuenta del cambio.

Por mucho que estuviera en desacuerdo con la forma en que Stan motivaba a Rose, tenía razón. Había sido demasiado indulgente con ella. Le había perdonado sus excursiones nocturnas, había justificado su mal genio con excusas de noches inquietas y, en general, había simplemente pasado por alto su desempeño cuando no tenía ganas de trabajar al cien por ciento. Aunque estaría más que feliz de permitirle un descanso dadas las circunstancias, no vivíamos en un mundo donde esto fuera posible. Nosotros éramos guardianes. Estábamos obligados a dar todo.

Pero eso no significaba que tuviéramos que sacrificar absolutamente todo. Al menos no en este momento. No tenía que ser un asunto de dar todo o nada. No necesitaba ser un sargento intolerante y estricto para evitar ser etiquetado como un pelele. Puede ser que necesitara presionar más a Rose en sus prácticas, pero también podría apoyarla y estar a su lado fuera del gimnasio. Había estado sumamente enfocado en evitarla fuera de nuestro horario de entrenamiento para no alimentar el fuego de los rumores o cualquier otra cosa, pero yo era su mentor... sería natural que me vieran con ella de vez en cuando, ¿cierto?

Y sabía exactamente por dónde empezar.


Chicos, aquí está el capítulo nuevo. Espero que les haya gustado, yo amé la parte donde Dimitri enfrenta a Stan Alto para defender a Rose.

¿Cuál fue su parte favorita?

muchas gracias de nuevo por todos sus comentarios y su apoyo, no saben cuanto me encanta leer sus opiniones, creo que todos sufrimos la misma enfermedad y adicción por nuestro Dios Ruso.

El capítulo 9 lo subiré cuando lleguemos a los 600 reviews o el próximo martes sin falta. Cuídense mucho y nos seguimos leyendo.