Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo. A mi solo me pertenece mi OC.
He actualizado pronto, ¿verdad? Eso es porque la introducción y en un principio pertenecían a un mismo capítulo, pero después de haber terminado el capítulo anterior (que originalmente solo tenía el último párrafo y pensé que necesitaba poner algo más) decidí separarlos.
Notas: Para este fic, he pensado que Ichigo, Rukia y demás tengan 17 años.
En un edificio de Tokio, una chica de cabello rubio y ojos verdes se encontraba empaquetando sus últimas pertenencias. Era hora de decir adiós a aquel amargo lugar que tantos malos recuerdos le traían. En ese momento, lo único que quería era pasar una buena temporada con la única familia que le quedaba.
Metió sus últimas pertenencias en la caja de cartón. Una vez haber terminado aquello, inspecciono todo el lugar en busca de algún objeto olvidado, y se encontró con algo que le llamó la atención. Algunos podrían preguntarse ¿Cómo se le ha podido olvidar? Para ella aquello ya no era importante, y lo único que quería era olvidarlo.
El objeto era un pequeño marco con una foto de ella con su anterior pareja. Parecemos felices, pensó para después negar con la cabeza aquella estúpida idea. Por un pequeño momento recordó todos los problemas que habían tenido.
Para su suerte por fin habían acabado, y no había necesidad de tener que recordar aquella dolorosa etapa. Cogió el marco, y sin pensarlo dos veces, lo tiró a la basura.
A la mañana siguiente, la chica estaba metiendo sus pertenecías en su coche con ayuda de su mejor amiga. Una chica con el pelo anaranjado y largo, un lunar en el labio inferior, unos ojos celestes y grandes pechos.
-¿De verdad que te tienes que ir?- le preguntaba haciendo un puchero. Su amiga en ocasiones podía ser algo infantil.
-Sí Rangiku, necesito salir de aquí. Quiero estar con mi familia, y además…- decía mientras se agachaba para coger la última caja- han trasladado allí a Ikkaku.
-¿Y yo que? Te olvidas de mí.
-Estarás bien. Tú tienes todo lo que necesitas aquí, yo solo…- se quedó pensativa mientras cerraba el maletero- necesito irme de Tokio, son… demasiados recuerdos.
-Lo sé, pero… tienes que olvidarlo. No puedes dejar que él esté presente en cada cosa que hagas. Eso ya paso.- le dijo mientras le regalaba una sonrisa de confianza.
-Es más fácil decirlo que hacerlo.- decía esta con un suspiro sabiendo que su amiga tenía toda la razón.
-No tienes que dejar que todo gire alrededor de él. Ya verás como aparece otro que si te merezca.
-Rangiku…- intentaba frenar a su amiga.
-¿Qué hay de ese chico del otro día? Estoy segura de que quería algo contigo. ¿Cómo se llamaba?- se preguntaba a si misma poniendo un dedo sobre su barbilla.- Si ese que había venido para cerrar un negocio con Gin…
-Para.- término diciéndole cansada- Te he dicho que no quiero nada con nadie.
Matsumoto suspiro resignada, su amiga podía llegar a ser muy cabezota.
-Cuando mi marido me dejo, yo también estaba igual.- la rubia asintió recordando el estado casi depresivo de la pelinaranja.- No quería nada con nadie. Los rechazaba a todos. Siempre pensé que me volverían a fallar, y si no era eso cuando descubrían que tenía un hijo, se largaban. Hasta que conocí a Gin.- dijo lo último con una sonrisa.
-Lo sé, ¿recuerdas quien estuvo a tu lado cuando él te dejo? ¿Y cuándo cada uno de esos se largaban? Pero no creo que eso pueda compararse con mi situación. Y además, sabes de sobra que no me fio de Ichimaru.
-No se por qué estáis empeñados en poneros en contra suya. Ni tú ni Toushiro le dais una oportunidad. Él cuida bien de mí.
-Más le vale. Pero por si acaso, dile de mi parte, que como se pase contigo o te haga sufrir, le arranco los huevos y hago que se los coma. Avisado queda.-dijo añadiendo una sonrisa.
-Está bien- se reía la pelinaranja.
Después de un rato más charlando, las chicas se abrazaron en forma de despedida, mientras unas lágrimas traicioneras salían de sus ojos.
-Entonces no te olvidas de nada, ¿verdad?
-No.
-¿Has cogido el número del amigo de Yoruichi?
-Sí.
-Que tengas buen viaje, Kai.
Una chica morena de ojos violáceos caminaba por los pasillos de una mansión directa al despacho de su hermano. Tocó la puerta nerviosa, por lo que tenía que pedirle. Momentos antes estuvo ensayando frente al espejo las palabras que iba a decirle.
-Pasa- escucho su voz.
-Nii-sama, ¿Podría hablar contigo?- le preguntó una vez que habían entrado en su amplio despacho.
-¿Que ocurre Rukia?
-Nii-sama, ahora que van a empezar las clases…- decía nerviosa- quería ir a una preparatoria pública y no privada.
-¿Por qué? No creo que tengas problemas en la que estas, y consigues sacar buenas notas.-decía manteniendo su semblante serio.
-Ese es el problema. Nii-sama, no son logros conseguidos por mí misma. Apenas hacemos nada, y tus ingresos hacen que apruebe sin problemas.- hizo una pequeña pausa- Quiero tener unos estudios normales como otro cualquiera.
Su hermano seguía mirándola pensado detenidamente en su propuesta. Supuso que aquello sería algún capricho puntual, y mientras siguiera aprobando, no le veía ningún problema. Bueno… uno sí. Si iba a una preparatoria pública, no le daría el mismo prestigio que el instituto al que iba.
-Tendrás que esforzarte por conseguir buenas notas, o de lo contrario yo volveré a elegir tu escuela.
La chica le miro sorprendida, sin lugar a dudas no se esperaba una aprobación por parte de él, por lo que su alegría fue casi infinita.
-¡Gracias Nii-sama!- exclamó para después irse con una amplia sonrisa.
Por fin había llegado a la pequeña ciudad de Karakura. Codujo por las calles de aquella ciudad hasta llegar a la que se encontraba su nuevo edificio. Fue una suerte para ella que su casa se encontrase a unos cinco minutos de la casa de su tío. Era un apartamento pequeño, pero suficiente para ella.
Después de haber subido todas sus pertenencias, no se molestó en comenzar a ordenarlas, lo único que saco fue un imán y el número de teléfono que le dio Yoruichi y los puso sobre el frigorífico. Miro el papel atentamente, lo único que ponía era un número y el nombre de un tal Urahara Kisuke. Decidió que cuando volviera le llamaría.
Salió de su nueva casa para hacer una visita sorpresa a su familia. Días antes había llamado a su tío para decirle que iba a vivir en la ciudad, pero no le dijo cuándo iba a llegar. Se paró frente a una casa observándola, pensando cuándo fue la última vez que la vio y que no había cambiado nada. Se acercó a la puerta, llamó y espero hasta que esta se abrió.
-¡Kai-chan!- dijo una niña de pelo castaño y fue a abrazarla- ¡Que sorpresa! Cuanto tiempo sin verte.
-Hola Yuzu. Que grande te has hecho.- decía está correspondiendo el abrazo y revolviéndole cariñosamente el pelo.
-¡Pasa! Están todos en casa. ¡Karin-chan! Onii-chan! Otou-san!
-¿Que ocurre Yuzu? ¿Por qué esos gritos?- pregunto Karin mientras se acercaba a la entrada- ¿Kai?- dijo acercándose y la mayor la abrazo, a lo que la pequeña tuvo que corresponderle- ¿Cómo es que estas aquí?
-He encontrado trabajo en la ciudad- decía mientras Yuzu la arrastraba al salón donde estaban los chicos- Hola.
-Kai- dijo Ichigo sorprendiéndose.
-KAI-CHAN, POR FIN MI SOBRINA ESTA AQUÍ, VEN CON TU SEXY TIO.- grito mientras corría para abrazar a la chica, estrujándola entre sus brazos.
-¡Quítate!- Karin le pego una patada apartándolo de ella.- no ves que la asfixias, idiota.
-Masaki, nuestra hija me trata muy mal.- lloraba mientras se iba corriendo hacia un poster enorme de su difunta mujer.
-Veo que aquí no ha cambiado nada- dijo divertida ante aquella situación, mientras los hijos del hombre lo miraban aburridos, ya habían visto aquella escenas millones de veces.
-¿Por qué cambiaste de trabajo? Creía que en el hospital te iba bien.- le preguntó Yuzu extrañada.
-La verdad es que lo deje hace unos años- decía esta arroscándose la nuca.
-¿Y eso?
-Era demasiado duro. Dejémoslo ahí.- decía moviendo su mano para dar por terminada aquella conversación.
-¿Dónde trabajas ahora?
-Empezare el lunes a dar clase en el instituto de Ichigo.
-¿Qué? ¿Te voy a tener de profesora?- le preguntó sorprendido.
-Sí, enano.
-¿Enano? Soy más alto que tú.- decía levantándose de su asiento y señalándole.
-Pero yo soy mayor, por lo que puedo llamarte enano, o…- hizo una pausa mientras fingía que pensaba llevándose un dedo al mentón- te llamo… fresita.
-Idiota.-decía el pelinaranja frunciendo más su ceño y cerrando el puño.
-¿Quieres pelea?-le contesto la rubia adoptando la misma postura que él.
-Kai-chan, onii-chan, dejarlo ya.- decía Yuzu intentando evitar lo que podría avecinarse.
-Déjalo Yuzu, siempre que se ven tienen que pelear. Parece que solo así son felices.
-Y dime fresita, ¿ya tienes novia?- preguntó Kai, haciendo que Ichigo, comenzara a ponerse rojo casi de inmediato.
-Eso Ichigo-dijo Isshin acercándose a él- como un buen Kurosaki tienes que tener alguna, yo quiero nietos, muchos nietos.
-Estas en la edad fresita, ya es hora de que andes con alguien, aunque no sea nada serio.- añadió pegándole en el brazo con su codo.
-Yo a tu edad, había estado con muchas. Era una época extraña en la que podía sentir cambios raros.
-A eso se le llama adolescencia- intervino Karin.
-CALLAOS, PERVERTIDOS- gritó Ichigo más rojo que un tomate.
Aquella situación hizo que Kai se riera de él, y con ello, pasarse toda la noche fastidiándole. Siempre era divertido molestarle y ver sus reacciones.
Mientras cenaban recordaba el tiempo que llevaba sin ver a su pequeña y loca familia. Habían pasado 4 años desde la última visita les hizo. 4 años desde que Kai comenzó a distanciarse de ellos, cosa por la que siempre se arrepintió y ahora, de alguna forma, intentaba compensarlo.
Después de cenar, siguieron hablando animadamente, pero alrededor de las diez, Kai se excusó diciendo que al día siguiente tendría que empezar a dar clase y que estaba cansada por el viaje, por lo que necesitaba descansar, al igual que los demás Kurosaki. Después de despedirse los chicos se fueron a sus habitaciones mientras Kai caminaba hacia la entrada principal, pero su tío la frenó.
-Kai-chan, ¿podemos hablar?- pregunto con extraña seriedad.
-¿Ocurre algo?- le cuestionó extrañada.
-Sólo quería saber cómo estabas.
-Bien.- le contestó con una pequeña sonrisa.
-¿Estas segura?
-Sí. Estoy bien.
-Sabes que si ocurre cualquier cosa, o si necesitas algo, nos lo puedes decir.
-Lo sé Isshin, gracias.
Una vez en su casa, Kai observó detenidamente todo el lugar. Pensó para sí misma que al día siguiente tendría que hacer una buena limpieza, en todos lados se podía apreciar una gran cantidad de polvo. Se cambió de ropa y se puso un pijama dispuesta a meterse en la cama, pero como si se tratase de un resplandor, recordó el número que tenía en el frigorífico. Pensó que ya podría ser tarde para llamar, pero tenía que hacerlo, al día siguiente no tendría mucho tiempo para hacerlo.
Se acercó hasta su nevera con el móvil en mano y marcó el número de teléfono y después pulsó el botón de llamada. Espero uno, dos, tres tonos hasta que por fin respondieron.
-¿Diga?- preguntó una voz perezosa dando un suspiro.- Aquí la tienda de Urahara, ¿Qué desean?
-¿Es usted Urahara Kisuke?
-Sí. ¿Quién es?
-Yo…-balbuceó mientras recordaba la clave que le había dado Yoruichi- quiero que me convierta en shinigami.
-¿Quién te ha dado mi número?- preguntó después de unos segundos en silencio.
-Shihoin Yoruichi.
-Está bien. Que mercancía quieres y cuantos gramos. Y recuerda, que si te metes en problemas, yo me limpio las manos, es asunto tuyo, no mío.
-Descuida.
Quería agradecer a azulaill y LaBev713 por sus comentarios.
Azulaill: a mi también me gusta leer un fic en el que Byakuya este involucrado, me encanta este personaje jajajajajjaja
LaBev713: tengo que decir que me hizo mucha gracia tu comentario (no te lo tomes a mal porfi) pero es que la parte de un Ichigo emo me mato ajajajjaajaja, siento decirte que no es así, ya que a quien describía era a Byakuya. Y lo de Rukia mmmmm... interesante jajajajaja
Espero que os guste este capítulo. En el que es una pequeña presentación de Kai, (si tenéis la curiosidad de porque es igual que mi nick, simplemente es porque Kai sería posiblemente mi Oc en historias con un personaje inventado, por lo tanto cambia mi nick al nombre de mi Oc).
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