Kuchiki Byakuya se encontraba en el despacho de su mansión observando la carpeta que horas antes le había entregado Abarai Renji. Había estado los últimos meses intentando cerrar aquel trato con la empresa Sousuke de Tokio.

Tiempo antes, él junto a Renji habían ido a la ciudad de Tokio para pactarlo. Pero por culpa de una serie de percances, y que el jefe de la empresa ajena a menudo se encontraba ocupado, hasta aquel fin de semana no pudieron cerrarlo mediante contrato.

A pesar de haber tenido ese contrato delante, a pesar de haber intentado concentrarse en el plenamente, no conseguía hacerlo.

Había estado toda la tarde pensando en el la reunión con aquella chica. Le parecía irónico que ninguno de los dos conociese el nombre del otro. Ella nunca se lo llego a decir, y en el caso de él, ella no lo recordaba.

Pero aquello no era en lo único que pensaba. Tenía claro que aquella muchacha resultaba ser alguien extraña para él. Siempre le habían tratado con respeto, siempre le habían tenido en cierto modo miedo, por lo tenso y frio que siempre parecía. Aquello hacía que los demás se cortaran más a la hora de tratar con Kuchiki Byakuya. Pero ella había sido completamente diferente.

Desde el momento en el que le tiro el café encima, cuando se atrevió a limpiarle, fue cuando se dio cuenta de aquello. Nadie en su sano juicio se atrevería a hacerle eso. Por lo que en cierto aspecto le molestaba. Después, cuando ella le comenzó a llamar borde y estirado y, para colmo, le golpeo, era la gota que colmó el vaso.

Una simple desconocida que le daba igual con quien tratara. No importaba quien fuera ni siquiera cuando él tenía toda la razón. Pero aquello no terminaba ahí.

Para colmo resulto ser la profesora de Rukia. Por lo que no le resultó extraño que suspendiera a su hermana. Aunque se tratara de un colegio público, Rukia era una Kuchiki, por lo que podría llevar las asignaturas tranquilamente. O tal vez… era lo que había dicho su profesora. Tal vez el que Rukia supiera que si suspendía se iría de allí, a lo mejor, de alguna forma, él había sido el causante de aquello. No. Se negaba a aceptar eso.

Otra de las cosas que más le había llamado la atención, fue que ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por molestarle. Recordaba sus palabras exactas durante la reunión.

-Puedo ser su profesora particular.

-¿Por qué haría eso?

-… Porque eso te fastidiaría mucho

¿De verdad se le notaba tanto que aquella chica no le agradaba? Además, sería ella capaz de gastar su tiempo libre en ser profesora particular de Rukia solo para fastidiarle. Aquello era surrealista. Estaba seguro que no sería capaz de hacerlo.

Unos golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos.

-Adelante- dijo secamente.

La puerta se abrió y entró Rukia con la cabeza un poco agachada.

-Nii-sama, quería saber cómo te había ido la reunión con mi profesora.

Sabía que tarde o temprano ella le haría esa pregunta. No sabía que contestar a aquello. ¿Que tenía que decir? Que había sido una irrespetuosa y que le propuso una locura que estaba seguro que no la cumpliría solo para fastidiarle. Que aquella muchacha era un gran incordió. Que deseaba no tener que volver a encontrarse con ella, que lo único que hacía era molestarlo.

No. Él no diría nada de eso. No diría nada de todo lo que se le pasaba por la cabeza, de lo contrario sería una deshonra para su apellido. Tenía que ser severo con la situación que estaba llevando. Aun cuando aquella chica rubia de grandes ojos verdes no paraba de atormentarlo.

-Cordial- se dignó a decir.

-¿Qué es lo que harás?

-Hablaremos de eso en la cena, ahora estoy trabajando.

Observo como la pequeña se iba.

Su hermano no le había dicho que la cambiaría. Si se lo había pospuesto, tal vez quería decir que una parte de él estaba pensando en no cambiarla. Aquella simple frase había hecho que sus esperanzas crecieran acerca de quedarse en ese instituto. Había hecho amigos que no le importaban su status ni nada, las cosas que les preocupaban eran cosas cotidianas y sin duda eran amigos de verdad, no eran ningún hipócrita como los que antes le rodeaban.

No sabía que sería lo que le había dicho Kai, pero sin lugar a dudas había hecho que su hermano reflexionara sobre su pacto. Sobretodo lo pudo notar cuando se lo pregunto, en cierto modo… parecía ausente.

.

.

La hora de la cena había llegado. Todo seguía en un gran silencio, como era común en aquellos momentos. Las cosas que hablaban eran cosas cordiales, pero el siempre resultaba ser tan severo y tan frio que en ocasiones podía intimidarla.

-Nii-sama- se atrevió a llamarle- ¿Qué has pensado hacer?

El hombre la miro detenidamente con su característico semblante serio. Había pensado en lo último que la rubia le había dicho.

En el fondo sabes tan bien como yo que Rukia está bien en este colegio, no creo que tengas que cambiarla, ella no lo merece.

-Dile a tu profesora que hablare con ella el lunes.

.

.

Kai despertó al día siguiente con un fuerte dolor de cabeza. Por más que lo intentaba no lograba acordarse de todas lo sucedido la noche anterior. Y es que beber con Rangiku podría tener resultados horribles, siempre lo había pensado y aquello se lo aseguraba. Pero noto algo extraño.

Junto a ella se podían escuchar unos leves ronquidos. Cuando miro, pudo ver una enorme cabellera roja que diferencio perfectamente. Se llevo a las manos a la cabeza maldiciéndose por haber bebido tanto la noche anterior. Acto seguido comenzó a darle golpes al hombre en el brazo.

-¡Vamos despierta!

-¿Qué pasa?- preguntó este sobresaltado al notar que le pegaban.

-¡Largo de aquí!- le gritó Kai.

-¿Qué?

-¡Vamos que te largues! No te lo digo más veces.

-Pe-pero ¿Por qué?

-¡Fuera!- le grito.

Renji desconcertado se levantó y comenzó a vestirse. Kai le observo como salía de su habitación en busca de su ropa. Momentos después volvió a entrar colocándose la camiseta.

-¿Has visto mi zapatilla?

Kai apretó la mandíbula harta de aquella situación, ¿Cómo se le había ocurrido volver? ¿Era idiota o que le pasaba? Envolvió su cuerpo con las sabanas y se acercó a él. Este le miraba confuso.

-¡Que te largues!- le gritó a escasos centímetros de su rostro.

-V-vale.- el pelirrojo obedeció y se fue despacio hacia la sala pero esta vez seguido de ella- oye… ¿pero y mi zapatilla?- volvió a preguntar deteniéndose en medio del salón.

Kai apretó su puño y miró al suelo. Entonces pudo encontrar el maldito calzado del chico sobresaliendo de debajo del sofá. Cuando lo cogió, el pelirrojo se dispuso a acercarse, pero no pudo hacerlo.

-Ahora… ¡Lárgate!- le gritó la rubia tirándole la zapatilla que le dio de lleno en la cabeza.

El pelirrojo aterrorizado, y con el golpe en la frente, salió fuera de la casa. Pero segundos después toco la puerta.

-Pero este chico es tonto- dijo Kai para sí misma. Abrió la puerta pensando que a lo mejor se le había olvidado algo más.-¿Qué quieres?

-Esto…- se llevó la mano tras la nuca- ¿me das tu número de teléfono?

-¡No! Idiota- y le cerró la puerta en las narices.

-Tenía que intentarlo- susurro el pelirrojo, se puso su zapatilla y se fue del lugar.

.

.

-¿En serio le tiraste la zapatilla a la cabeza?- preguntaba Ikkaku entre risas.

-Pobre chico- le acompañaba Rangiku riendo.

-Ja ja, a mí me hace mucha gracia.- decía Kai irónica.

Después de comer habían quedado ya que hacía tiempo que no se reunión los tres juntos. En cuanto llego, la pelinaranja le pregunto qué tal con Renji después de que los dejase solos. Pero para nada se esperaba que la mañana hubiera sido así.

-Y qué me dices de ti- acuso Kai a la pelinaranja- la chica que golpeaba a los que se le arrimaban un poquito.

-Pero yo estoy comprometida-decía alzando su mano para mostrar su anillo- tengo derecho a hacerlo- después de aquello le saco la lengua.

-De verdad, me hubiera gustado haber ido.- dijo Ikkaku.

-Hubiera sido muy gracioso. Pero no te aseguro que no te llevaras ningún golpe- le contesto la rubia señalándole a la pelinaranja.

-Oye, yo no soy la que despierta a un tío a empujones y le echa de su casa a base de gritos y de golpes.

-No, tú eres la chica que directamente les pega en el bar.

-Si es por pegar a alguien, yo podría ser el que lo hiciera, hace mucho que no entro en una buena pelea.

-Ikkaku…- le regaño la rubia.

En eso el teléfono móvil de la pelinaranja comenzó a sonar.

-Disculpar- decía está contestando- Hola Toushiro, ¡estoy bien!- exclamó de repente, la rubia sabía perfectamente que el niño no le había preguntado nada, ella siempre era así cuando le llamaba.- ¿Qué tal os va?- cuestiono todavía con una sonrisa, pero enseguida su expresión cambio a una más seria.

-¿Cuándo vas a venir? No aguanto más a Ichimaru.

-¿Qué ha ocurrido?

-No me gusta. Siempre con esa sonrisa… creo que planea algo.

-No seas paranoico. Y no sé porque no te gusta su sonrisa, si es preciosa- Kai al escuchar aquello se quedó confundida, era una de las cosas que menos le gustaban, era demasiado siniestra.

-No entiendo como dices eso, y… eh espera- escuchó por la otra línea como si alguien le quitara el teléfono.

-Hola, Ran-chan. ¿Qué tal te va por allí? Aquí no tienes que preocuparte por nada. No escuches a Toushiro-chan.

-Toushiro- escucho regañar al pequeño.

-Hola Gin. ¿De verdad todo va bien? Si no es así sabes que puedo ir ahora para allí.

-Tranquila, Rangiku, disfruta de la compañía, hace mucho que no os veis.

-¿Seguro? De todas formas tenía que irme mañana.

-Nos vemos mañana. Disfruta de tu fin de semana.

-Adiós… esto Gin, ¡Kai te manda recuerdos!

-¡No lo he hecho!- exclamo alto la chica para que él peligris le oyera.

-Dale recuerdos de parte mía.

-Él si te los da.- le recriminó la pelinaranja.

-Se ha olvidado por completo de mi- le dijo el calvó a Kai fingiendo estar indignado a lo que la rubia rio.

.

.

Después de un fin de semana un tanto loco y lleno de sorpresas, su amiga había vuelto a Tokio y ella tenía que volver a la rutina como profesora. Aquel día volvió a levantarse temprano y decidió salir antes de su casa. Para su sorpresa se vio tomando el mismo camino de cuando conoció al hermano de Rukia. Lo había hecho de forma inconscientemente, no sabía cómo había llegado hasta allí.

Al contrario que la otra vez, paso por las calles demasiado atenta, pero al otro lado de la acera de donde chocaron. No le gustaría volver a tener el mismo percance con Kuchiki.

Para su sorpresa, minutos después le pudo observar con un traje impecable caminando recto y con decisión a donde supuso que estaría su lugar de trabajo. Le estuvo mirando fijamente durante unos segundos, hasta justo el momento en el que él giro su cara hacía donde estaba ella. Esta hizo lo mismo que el hombre y miro al frente como si ella no le hubiera visto.

A Byakuya le sorprendió verla otra vez por esas calles. Después del encuentro y la discusión que tuvieron días antes, pensaba que no la volvería a ver por allí. No entendía porque razón aquella chica iba por esas calles, al fin y al cabo el instituto se encontraba lejos de donde estaban. Pero aquello no fue algo que le horrorizaba. Era todo lo contario. Aquella sorpresa era como si le gustara, como si le agradara volver a encontrársela por esas calles, y aunque ella miraba ahora al frente, momentos antes la había visto de reojo. Pudo ver como ella se había fijado en él de la misma manera que él lo hacía ahora. Aquello casi hizo que se le escapara una sonrisa, pero pudo controlarse y siguió con su camino.

.

.

Cuando Kai llegó a su clase, se sentó en su silla mientras esperaba a que el reloj sonara. Algunos alumnos al verla entraban en la clase, pero seguían en su círculo de amistades hablando. Kai observaba a todos buscando a una persona. No sabía que iba a ocurrir con Rukia, y eso le tenía intrigada. Su hermano había dicho que se iba a pensar su propuesta, pero aquello no le aseguraba que fuera a hacerlo de verdad, tal vez podría haberlo dicho solo para que ella no le siguiera atosigando con aquel tema.

Pero para su sorpresa vio entrar por la ventana a aquella chica morena junto a una amiga suya de pelo naranja, Inoue Orihime. Rukia se acercó hasta donde su profesora.

-Me alegra verte aquí, Rukia.

-Y a mí. Creo que nii-sama está planteándoselo enserio. Me ha dicho que quiere tener otra reunión hoy contigo.

-¿Hoy? Tiene suerte que no tenga nada previsto para hoy, pero para la próxima dile que me lo tiene que decir antes.

.

.

Byakuya había estaba frente a la puerta de la clase. La tocó y espero hasta que ella le diera permiso para entrar. Al igual que la otra vez, estaba rodeada de un montón de papeles, pero en lugar de mirarlos le estaba viendo a él.

-¿De que querías hablarme?- le preguntó la rubia.

-La propuesta que me hiciste, ¿iba en serio?- ella alzó una ceja al escuchar aquello.

-¿Era por eso? En principio sí. Es decir, tenemos que hablar sobre horarios y demás, pero solo si estás dispuesto a dejarla quedarse.

-Ella podrá con las asignaturas- no iba a decirle que él creía que ella tenía razón acerca de que no debería cambiarla en pleno semestre, estaba seguro que ella se lo echaría en cara. En ese momento, recordó algo- Todavía no me ha dicho su nombre.

-¿No te lo ha dicho Rukia?- le pregunto sorprendida.

-Ella siempre se refiere a ti como su profesora o Kurosaki.

Entonces el teléfono de la chica comenzó a sonar.

-Que raro…- susurro Kai al no reconocer el número.- lo siento, tengo que contestar.

Byakuya le miro sorprendido, ¿acaso iba a hacer algo tan irrespetuoso mientras estaban hablando? Sin lugar a dudas, aquella chica lo único que hacía era dejar sus nervios a flor de piel, nunca había conocido a nadie que le faltara tanto al respeto como ella lo hacía con pequeños actos.

-Hola, ¿Kurosaki Kai?

-Sí, soy yo, ¿Quién es?

-Hola soy la enfermera Isane, le llamó desde el hospital de Karakura.

-¿Q-que ha ocurrido?- preguntó la chica atemorizada.

Byakuya le miraba atentamente y pudo captar perfectamente lo tensa que se había puesto, la veía totalmente vulnerable. Aquello hizo que todo lo que había pensado sobre la chica se disipara por completo.

-Le llamó porque Madarame Ikkaku ha sufrido un accidente. Él está bien, pero tienen que hacerle unas pruebas.

-Menos mal- susurro la chica y suspiro- iré allí enseguida.- le dijo a la enfermera colgando el teléfono. Comenzó a levantarse y miro al hombre que tenía delante- lo siento, pero nuestra reunión va a tener que aplazarse, me ha surgido un imprevisto.

-¿Quiere que la lleve?


Pobre Renji ajjajaj, espero que os haya algo graciosa esa escena, yo me la imaginaba así no se si he conseguido captar la parte cómica jajja

Os dejo con la expectativa de que contestara Kai ante esa propuesta de nuestro querido Byakuya jajaja

Como siempre; REVIEWS, REVIEWS, REVIEWS. Como he leído en un sitio, un reviews es un +1 en inspiración y ultimamente se me estan ocurriendo muchas ideas.