Siento mucho la tardanza. No se como hago para que siempre tenga un fic más atrasado que los demás. Estoy escribiendo como cinco fics a la vez, además de un proyectito que comencé hace un mes. En si espero que sea un libro, pero según como quede igual al final lo convertire en un fic.

No se cuando subiré el siguiente, ya que hoy me voy de vacaciones con mis amigas y a la vuelta andare liada y de vuelta de viaje. Esta semana me la tomare de vacaciones sin escribir absolutamente nada (no recuerdo la última vez que hice eso jajjajaa) asique hasta la siguiente semana como mínimo no estará el siguiente capítulo.


Kai miró a Byakuya durante unos segundos sin saber muy bien que contestar. Aquellas palabras dichas de aquel hombre se le hacían extrañas. Apenas se conocían, y lo poco que sabían el uno del otro no les había gustado a ninguno. Por lo que ¿en que estaría pensando Kuchiki al proponerle aquello?

Ni siquiera él mismo lo sabía. Aquella pregunta se la hacían los dos al mismo tiempo. El moreno le ofreció aquello casi por puro instinto, pero no llegaba a comprender de donde procedía. Tal vez fuera el hecho de ver que ella lo necesitaba realmente.

-¿Y bien?- le pregunto Byakuya al ver que esta no contestaba.

-Está bien. Te lo agradecería. Mi coche esta estropeado.- contesto ella nerviosa.

El hombre asintió y comenzó a andar seguido de ella. Aunque a Kai no le agradara la idea de tener que estar con él en un coche, era la mejor opción que tenía. Ambos caminaron en silenció hasta un pequeño aparcamiento que se encontraba fuera del instituto. Observó la espalda del hombre erguida y pudo comprobar que su cabello le llegaba casi hasta los omóplatos.

El moreno paró junto a un coche que parecía demasiado caro. Era de un profundo color negro y solo tenía dos plazas. Miro la placa del parachoques y se asombró al ver el símbolo del caballo de la marca Ferrari.

-¿Un Ferrari? ¿En serio?

Byakuya no dijo nada. Le divirtió la expresión con la que se había quedado la rubia. Le dio la espalda mientras abría la puerta del coche y entraba ocultando así la sonrisa que involuntariamente le había salido. La rubia todavía no salía de su asombro. Nunca había visto semejando coche como aquel. Lo rodeó, abrió la puerta del copiloto y se sentó.

-¿Son de cuero?- preguntó Kai refiriéndose a los asientos.

-Sí. ¿A dónde tienes que ir?- aquella pregunta hizo que Kai volviera a la realidad y cambio su actitud a una más seria.

-Al hospital de Karakura.- él la miro por un momento al escuchar aquello, no se esperaba que aquel fuera su destino.

-¿Ha ocurrido algo?- no pudo contenerse en hacerle esa pregunta. La respuesta de la chica le había sorprendido, pero su rostro no lo reflejaba.

-Un accidente. Pero nada grave- contesto ella sin querer darle mucha información al moreno. Aunque lo último lo decía más para sí misma, intentando convencerse de aquello.

Byakuya aparto su vista y miro al frente mientras arrancaba el coche. Ninguno de los dos dijo nada, cada uno pensando en sus propios asuntos. Kai había sacado el móvil y llevaba todo el viaje con él, aunque en realidad no hacía nada. Intentaba de alguna manera distraerse con algo para no tener una conversación con él. Con suerte pronto llegaría al hospital y entonces cada uno iría por su propio camino. Una cosa era estar en el colegio hablando de una alumna, y otra estar en un espacio tan reducido con alguien que apenas conocía.

El hombre por su parte miraba atentamente a la carretera. Pero no podía evitar mirar de reojo de vez en cuando a la rubia. Pensaba en lo mismo que el otro día, que nunca antes nadie había sido tan irrespetuoso con él como lo era ella. Estaba todo el viaje con el teléfono, cosa que le molestaba. Ni siquiera su hermana hacía eso. Pero aquel viaje terminaría pronto y ella se iría.

Los dos tenían claro que querían perderse de vista el uno al otro. Pero el destino no deseaba lo mismo.

Unos metros más adelante, se encontraba una gran cantidad de coches parados. Byakuya apretó la mandíbula cuando se vio obligado a frenar el coche. Kai pensando que habían llegado alzó la vista y se sorprendió al ver aquella escena delante suya.

-No me jodas.- soltó la chica ganándose una mirada de reproche del moreno.-¿Qué?

-No deberías usar ese lenguaje- contesto volviendo su mirada al frente.

-No intentes controlarme. Si quiero hablar así lo hago, flequillos.

Byakuya volvió a girarse hacía ella, esta vez sorprendido, y no pudo evitar que aquello se reflejara en su rostro abriendo levemente los ojos. Aquella reacción hizo que a la rubia le diera risa, y no consiguió ocultarlo.

-¿De qué te ríes?- preguntó cambiando su rostro por un ceño fruncido.

-De ti. Tenías que haberte visto la cara- contesto ella imitando al moreno- siempre eres tan serio flequillos, que me ha dado gracia esa reacción.

-Tenme más respeto. Y mi nombre es Byakuya.

-Sí, ya me lo dijiste. Pero es muy complicado, ¿Cómo quieres si quiera que me acuerde? Flequillos, es más fácil.

Byakuya miró al frente apretando el volante. Observo que los coches no se movían y supuso que se quedarían allí por un rato, por lo que puso el freno de mano y apagó el motor del coche.

-¿Y qué hay de ti?- ella le miro extrañada- todavía no me has dicho tu nombre.

-Lo sé.- contesto apartando la mirada y mirando un parque que se encontraba al otro lado de la calle. Él giro la suya para mirarla. Estaba extrañado, se había imaginado que se lo diría, pero la chica volvió a ignorarle- Oi, flequillos- Byakuya suspiro- Dime la verdad, ¿Por qué de repente no quieres cambiar a Rukia?

-¿Por qué crees que he mentido?- soltó el hombre sin querer contestarle que creía que ella tenía estaba en lo cierto- Sé que Rukia podrá con las asignaturas.

-No me vas a dar la razón, ¿verdad?- le contesto mirándolo a los ojos violetas sonriendo. Él por su parte no dijo nada más.- Lo suponía. ¿Y que hay de ti? Vamos cuéntame un poco de tu vida.

-¿El qué?

-Algo. ¿Solo vives con Rukia? Cuando le pedí para hablar con sus padres directamente me dijo que hablara contigo.- observo al hombre que no decía nada, solo aparto la vista al frente- creo que ya tenemos algo en común.- soltó la chica mirando hacía la ventana. Sabía que él al escuchar aquello se giraría para mirarla, pero ella no quería que le viera el rostro en ese momento. Byakuya por su parte la miro de reojo- yo tampoco tengo padres.

-¿Qué fue lo que les paso?- durante unos segundos espero a que ella contestara pero no fue así.

Ella tan solo miraba una escena en el parque de una niña agarrada de la mano de su madre yendo de paseo, mientras tocaba inconscientemente la pulsera que Isshin le dio. Byakuya comprendió que ella no iba a contárselo. Pero en cuanto la chica volvió a hablar, él volvió a girar su mirada a ella.

-Incendio.

-Lo siento.- contesto el moreno. Ella le miró y sonrió levemente en señal de agradecimiento.

-Sabes. Hace poco que me mude aquí.

-¿Y de dónde vienes?

-De Tokio.

-¿Por qué te fuiste?

-Esa pregunta es demasiado personal, ¿no crees, flequillos? Apenas nos conocemos.- contesto ella con una sonrisa más amplia con intención de picarle.

.

.

Mientras tanto en el hospital de Karakura, Ikkaku se encontraba en su habitación. Acababan de terminar de hacerles las últimas pruebas. Tenía unos vendajes alrededor de su cuerpo, pero nada grave. Los médicos solo quisieron hacérselas para asegurarse de que no tuviera ninguna hemorragia interna o algún problema que a simple vista no pudieron notar.

Pero eso no quería decir que Ikkaku no estuviera aburrido. Odiaba aquel ambiente. En el lugar hacía demasiado calor, las visitas solían ser a menudo tensas, si es que las había, pero lo que menos aguantaba eran los compañeros de habitación. Al menos aquella vez había tenido suerte y le había tocado alguien que parecía agradable.

-Oi Ukitake- llamó el calvo a su compañero, un hombre de gran melena de color blanco.- ¿tú por qué estás aquí?

-Por una enfermedad pulmonar.- contesto el amablemente.- ¿y tú?

-Me metí en una pelea.

-¿Por qué Ikkaku-san?

-Unos me llamaron calvo- respondió con simpleza. El otro hombre le miro un poco extrañado, pero después lo dejo estar y le dio una sonrisa.

-¿No habían dicho las enfermeras que iba a venir una amiga tuya?

-Sí. Me pregunto dónde se habrá metido. Voy a llamarla.

.

.

Habían pasado un par de minutos en los cuales ninguno de los dos había dicho nada. Ambos miraban a cualquier lado menos al rostro ajeno. La conversación que momentos antes habían tenido, aunque corta, había sido la primera que tenían civilizadamente. Aquello era extraño para ambos. Ninguno de los dos esperaba que aquel viaje fuera de ese modo. El teléfono de ella comenzó a sonar, cosa que molesto un poco a Byakuya.

-¿Diga?

-Hola Kai- escucho la voz de un hombre que enseguida reconoció.

-Ikkaku- dijo esta aliviada- ¿Cómo estás? ¿Qué es lo que ha pasado?

-Aburrido. Solo fue una pelea con gente chunga. Nada más.

-Me dijeron que habías tenido un accidente.

-Pues fue una pelea.

-Estoy de camino, pero estoy en un atasco.

-¿Vienes en bus?

-No. Me llevan en coche. En cuanto pueda estoy allí.

Byakuya había escuchado aquella conversación en silencio.

-Ese tal Ikkaku, será tu pareja, supongo.

-Vaya flequillos, quien lo diría, con que eres un cotilla- comento ella con la intención de molestarle un poco más.

El giró un poco su rostro, lo justo para que ella viera que la estaba viendo, frunciendo el ceño. Aquella no había sido su intención, sino que de alguna manera quería volver a intentar tener una pequeña conversación ella. Y aquello era la única manera que se le había ocurrido.

-Ikkaku es mi mejor amigo. Le conozco desde hace años.- contesto la rubia con una leve sonrisa- y que hay de ti ¿tienes pareja? Aunque también hay que ser una santa para aguantarte.

Byakuya miro al frente y suspiro.

-No. No tengo pareja. Y ¿tú?- pregunto sabiendo que si no preguntaba otra cosa su conversación terminaría ahí.

-Tampoco. Y ni pienso tenerla.- Byakuya alzó una ceja al escuchar aquello.- No me preguntes porque o te advierto que te sonsacare hasta el mínimo detalle de tus anteriores relaciones y no parare hasta conseguirlo.

Byakuya negó levemente con la cabeza mientras intentaba controlar que no le saliera otra sonrisa involuntaria. Ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez que alguien conseguía sacarle tantas veces de su semblante serio. Él intento seguir con el mismo rostro inexpresivo (o casi inexpresivo) pero la comisura de sus labios no quería hacerle caso.

-Deberías sonreír más a menudo.-escucho que le decía la rubia y se maldijo a si mismo por no poder controlarse- tienes una bonita sonrisa. Y la vida es demasiado corta como para andar siempre serio.

Kuchiki le miro con frunciendo el ceño extrañado por lo que le había. ¿Acaso le había hecho un cumplido? Ella se encogió de hombros y miro al frente. Aunque él pudo notar un leve sonrojo en sus mejillas.

-Ya se están moviendo.- fue lo único que dijo Kai.

Este comprobó que era cierto y volvió a poner en marcha el coche. En los siguientes minutos ninguno de los dos hablo. El ambiente se había vuelto un tanto extraño para ambos. Se trataba de un silencio realmente incómodo para los dos. Ambos miraban al frente (o en el caso de la chica por la ventana). Pero en algunas ocasiones los dos miraban al otro de reojo.

Cuando llegaron al hospital, Byakuya la dejo cerca de la puerta.

-Gracias por traerme, Bya…-intento decir la chica pero se detuvo.

-Byakuya- contesto el con tono aburrido.

-Te he dicho que es un nombre difícil.

-Eres la única que me lo dice.

Ella abrió la puerta y antes de cerrarla escucho la voz del hombre.

-¿Me dirás cuál es el tuyo?- la rubia sonrió y se giró para verle.

-Todavía tenemos una reunión que terminar- contesto para sorpresa del hombre por lo que este volvió a abrir levemente los ojos y al segundo volver a ponerse serio. Al ver esa expresión la chica no pudo evitar reírse- Kai.- contesto de repente volviendo a sorprender al moreno- Mi nombre es Kai.- y sin decir nada más la chica entró al hospital.

-Kai- susurro el moreno para sí mismo antes de arrancar el coche e irse a su mansión.

.

.

La chica pregunto en secretaria por la habitación de Ikkaku, y fue caminando hasta allí mientras pensaba en el viaje que había tenido con Kuchiki. Se preguntaba una y otra vez quién podría imaginarse que aquello resultaría ser incluso agradable.

Cuando entro al primero que vio fue a Ikkaku y le saludo. Después al dirigir la mirada hacia su compañero de habitación se quedó completamente perpleja.

-Ukitake…- fue lo único que llegó a decir.

-Kai- contesto este igual de sorprendido que ella.

-Esperar- interrumpió Ikkaku confuso por aquella escena- ¿os conocéis?- dijo señalando a los dos.

-Ukitake… es el marido de Rangiku.


No se a vosotros, pero a mi me ha encantado el tema del nombre de Kai ajjaja cuando estuve haciendo el anterior capítulo me dí cuenta de que esta no se lo había llegado a decir, y entonces quise hacer que Byakuya tuviera que esperar un poquito y preguntarselo más veces hasta que se lo dijera jajaj.

Y lo de Ukitake... ya era hora de que lo pusiera. ¿Que pensáis de él? ¿Os esperabais que fuera el marido de Matsumoto?