Bueno, me habían dicho que actualizara pronto y aquí me encuentro a la una de la mañana actualizando ajajajjaja

Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo. A mi solo me pertenece mi Oc.

Diferencias

Siete años antes

Kai caminaba por las calles de Tokio tras un largo día. Trabajar en un hospital sin lugar a dudas resultaba agotador. Todavía le quedaban un par de años de prácticas antes de que al fin la pudieran contratar. Y aunque hubiera terminado toda la parte teórica, en su tiempo libre siempre que podía, repasaba todos los libros de textos acumulados con en sus años académicos.

Llego a su casa y fue a una de las habitaciones que utilizaba como si fuera un pequeño despacho. Se acercó a sus estanterías y cogió un libro de neurobiología. Estaba ensimismada en su lectura cuando le llegó un mensaje de Rangiku.

"Kai. Hoy vienes a cenar a nuestra casa. No acepto un no por respuesta. Tienes que despegarte un rato de tus malditos estudios. Te esperamos a las ocho"

La rubia sonrió ante aquel mensaje, miro la hora y pudo comprobar que todavía le quedaba una hora para ir hasta allí. Se levantó y se fue a dar una ducha. Cuando termino, miro su móvil y se encontró con una llamada perdida de su madre. La llamó.

-¡Hola cariño!- escuchó la voz de su madre entusiasmada.

-Hola mama, que tal en vuestro viaje.

-Bien, aunque tu padre está todo el día de reunión en reunión.

-Ya veo. Siempre tan adicto al trabajo.

-Sí. Y por desgracia tú lo has heredado.

-¡Mama!- exclamó Kai en tono de reproche- Yo no soy una adicta al trabajo.

-¿A que ahora estabas estudiando algo?

-¡Estaba en la ducha!

-¿y antes?- Kai se quedó callada y soltó un pequeño gruñido- Lo sabía. Tú y tu padre sois tal para cual. Deberías disfrutar más de tus años de juventud, y encontrar algún noviete.

-¡Mama!- le regaño Kai.

-Solo te digo la verdad.

-Estas aprovechando que no está papa para decirme eso ¿verdad?

-Por supuesto. Kai tienes 26 años y te comportas como si tuvieras muchos más. ¿Qué vas a hacer luego?

-He quedado con Rangiku para cenar en su casa.

-Que te diviertas. Ah, y recuerda que la semana que viene iremos los tres juntos a Karakura.

-Claro. Adiós mama.

.

.

Minutos más tarde, Kai se encontraba en casa de Rangiku. Aquella casa era más pequeña que la de la rubia, y sin lugar a dudas había mucho más ruido. Claro que viviendo allí la pelinaranja y un niño de cinco años, era completamente normal.

-Hola, Kai- saludo Rangiku acercándose a ella y dándole un fuerte abrazo- me alegro que hayas venido, Jushiro llegara enseguida.

Ukitake Jushiro era el marido de Rangiku. Estos dos se conocieron cuando ellas estaban en la universidad. Para entonces las chicas tenían 20 años, pero él era mayor que ellas, de casi 30. Un año después de que se conocieran, Rangiku se quedó embarazada, por lo que tuvo que dejar los estudios. Cuando Toushiro apenas había cumplido los dos años, se casaron.

Las dos chicas hablaban tranquilamente mientras el pequeño jugaba cuando el hombre llegó.

-Hola Rangiku-chan. Kai-san, me alegro que hayas podido venir.- dijo saludando a las dos mientras iba hacia donde el niño.

-Hola Ukitake.

-Shiro-chan, ¿Qué tienes ahí?- preguntó al niño cogiendo su juguete y comenzó a jugar con él.

Las dos chicas observaban la escena mientras ponían la mesa.

-Tienes suerte de haber pillado a un hombre que le guste los niños- le dijo con voz baja para que él no las escuchara.

-Sí. ¿Y tú qué? Nunca has pensado en casarte y tener niños, así Toushiro tendría a otro niño para jugar.

-No. Mi trabajo es lo primero. No tengo tiempo para salir con alguien o andar cuidando de un niño. Además… si quieres que haya otro niño para jugar, puedes tenerlo tú.- reprocho la rubia y la otra negó con la cabeza.

-Creo que todavía va a ser que no.

Tras eso todos estuvieron cenando animadamente. Conversando sobre diversos temas. Aunque Rangiku siempre que podía le sacaba a Kai el tema de comenzar a salir con alguien. Incluso le sugirió que se acercara a algún médico del hospital. O que si quería, saldrían aquella noche. Pero la respuesta de la rubia siempre era la misma. No.

En eso, Ukitake se tapó la boca con la mano y comenzó a toser muy seguidamente.

-Jushiro, ¿estás bien?- le pregunto Rangiku acariciándole suavemente la espalda.

-Si- fue capaz de decir el hombre entre la tos- es solo… que me he resfriado un poco hoy.

-¿Estás seguro Ukitake?

-Sí, tranquilas no es nada.- contesto una vez se había calmado.

-Si tu lo dices…- dijo Kai dubitativa.

.

.

Unos días después, como de costumbre, Kai estaba haciendo su turno en el hospital. Siempre solía estar acompañada de un médico, pero en ocasiones si se trataba de algo que no fuera nada complicado, le dejaban a ella sola. Iba caminando por los pasillos cuando escucho un fuerte ruido que procedía de una de las habitaciones.

-¿Qué ocurre?- le pregunto a una de las enfermeras que estaban fuera.

-El paciente.- dijo señalando la habitación-. Está montando un escándalo para que le demos el alta.

-¿Tienes su ficha?- la enfermera entro a dentro y casi al instante salió para entregársela a Kai. Esta leyó todo lo que ponía atentamente y entro en la habitación- Salir.- les dijo a las enfermeras que había en el lugar- ¿Qué es lo que ocurre?- le pregunto al paciente.

-Pues que quiero largarme. Dentro de poco es la competición más importante de kendo, y tengo que participar.- decía un joven calvo malhumorado.

-Ikkaku, todavía no puedes salir. Te operaron hace dos días. Tienes que recuperarte, y después tenemos que hacerte una gran cantidad de pruebas y…

-No quiero que me des la misma charla que todos me dan. Todos haceis lo mismo. Ya me habéis operado, ¿no? pues estoy perfectamente para luchar.

-No podemos dejarte marchar Ikkaku. Todavía no podemos estar seguros de que…

-Que el tumor haya desaparecido- interrumpió él- lo sé. ¿Pero eso no quiere decir que no pueda hacer mi vida normal?- la rubia se quedó en silencio ante aquella respuesta- solo quiero salir y luchar. Por culpa del cáncer puede que sea la última competición a la que pueda asistir. No podéis quitármelo.

Kai suspiro.

-Lo siento Ikkaku. Si fuera por mí, te dejaría participar, incluso estaría en las gradas animándote. Pero… el problema está en que se te pueden saltar los puntos. Puede haber riesgo de infección, y…

-Sí estas allí y ocurre algo podrías tratarlo.- le contesto sorprendiendo a la chica.

-Puede que sí, pero…

-Pero será después del combate, no perdonaría a nadie que se interpusiera en medio.

-Ikkaku…

-Si hacemos eso, ¿me darías el alta? Aunque sea por unos días. Yumichika pagara todos los gastos que pueda ocasionar.

-Eso no está en mis manos. Yo… solo estoy de prácticas.

-Ya veo.- la rubia al ver que el chico se había calmado se dispuso a salir de la habitación, pero la volvieron a interrumpir.- Si pudieras… tal vez podrías proponerlo.

La chica se giró y le miro atentamente.

-Puedo preguntarlo, pero no te prometo nada.

-Al menos es algo.

Kai anduvo por los pasillos pensativa. Las palabras que le había dicho aquel joven sin duda le había dado en que pensar. Ningún paciente antes le había hablado así.

Entre la multitud distinguió una larga cabellera blanca que le resultaba muy familiar. Se acercó hasta esa persona para comprobar de quien se trataba.

-Ukitake- le llamó Kai- ¿Qué haces aquí?

-Yo…- comenzó a hablar nervioso y luego le dio una sonrisa forzada.- tan solo venía por un catarro. ¿Te acuerdas el de la cena?- la chica asintió- parece que todavía no se me ha quitado, asique he venido a que me receten algo.

-¿Al hospital? ¿Por qué no has ido a una clínica? Si es solo un catarro…

-Esto…- comenzó a decir rascándose la nuca- venía para decirte que Rangiku… quiere que te pases luego por casa.

-Vale- contesto desconfiada.

-Kai- le llamó una enfermera detrás suya- te necesitan en la habitación 39.- le dijo dándole el parte médico de aquel paciente.

-Veo que estas ocupada. Mejor me voy. Adiós.- Ukitake se fue tan rápido como pudo del lugar dejando a una Kai totalmente confundida.

Esta se fue a la habitación que le habían asignado y se encontró allí a una chica más o menos de su edad de pelo moreno corto y de ojos azul oscuros que había visto más de una vez.

-Bueno Hisana. Otra vez aquí.

-Sí.

-¿Qué sucede?

.

.

Después de llegar a casa y de relajarse un rato. Kai iba a llamar a su amiga por lo que le había dicho Ukitake. Su comportamiento le había parecido tan extraño que no sabía si debería decírselo o no a Rangiku. Pero justo cuando iba a coger el móvil para llamarla, recibió una llamada suya.

-Hola- contesto alegre Kai. Pero no obtuvo respuesta, tan solo pudo escuchar unos sollozos- ¿Rangiku? ¿Ocurre algo?

-Ju-Jushiro…

-¿Le ha ocurrido algo?- pregunto esta sobresaltada.

-Se ha ido.- balbuceando de forma casi inentendible- se ha ido Kai. Me ha dejado una nota, y… me… me ha dejado… a mí y a Toushiro… yo…

-Rangiku, voy allí ahora mismo.

.

.

Actualidad

Ahora Kai se encontraba cara a cara con el hombre que había hecho sufrir a su amiga. Aquel hombre que se fue con una simple nota diciendo tan solo que lo sentía y que se iba. El hombre del cual no supieron nada durante los últimos años.

No daba crédito a lo que veía. De todas las escenas, nunca se imaginó que se encontraría con él en un lugar como aquel. Pero el sentimiento era mutuo. Él tampoco se imaginaba que lo encontrarían así.

-Ukitake… tu… ¿Por qué te fuiste?- fue lo único que pudo preguntar la chica.

Este se quedó pensativo un rato. No sabía bien que iba a decir. Al fin y al cabo había sido un simple cobarde al haberse ido de aquel modo.

-Yo… es una historia un poco larga.

-Adelante. Cuéntamela.- decía la chica sentándose en la esquina de la cama de Ikkaku.

Este los miraba a los dos incrédulo. Lo único que sabía del marido de la pelinaranja era que los había abandonado.

-¿Recuerdas cuando nos cruzamos en el hospital?- la chica asintió- en realidad me daban unos resultados. Tengo una enfermedad pulmonar. Es grave y no saben que lo causa. Yo… solo me fui porque no quería que Rangiku y Toushiro sufrieran viéndome todos los días en un hospital.

-¿Y pensaste que era mejor abandonarlos? ¿Cómo creías que se sentiría Rangiku con eso?

-Lo se… pero… no quería que tuvieran que venir a un hospital todos los días. Solo quería que rehiciera su vida.

-Ukitake…

-Kai- intervino Ikkaku.- déjalo estar. Lo hecho, hecho esta. Entiendo porque lo hizo. Es duro que la gente venga a visitarte en un hospital todos los días. Ver todos los días como te miran con lastima. Lo es para todos. ¿Por qué crees que yo también pedí el traslado?

Kai recordó la decisión que había tomado el muchacho, solo ella sabía la verdadera razón. A la gente de Tokio les había dado la excusa de que en Karakura le dejaban estar más horas en la calle que en la gran ciudad. Pero la verdad era que en los dos lugares, solo le obligaban a pasar las noches en el hospital. La diferencia era que en Karakura nadie iba a visitarle.

Los próximos minutos se habían vuelto realmente tensos. Ninguno de los tres sabía que decir. Aquella situación era demasiado difícil. Al final fue Ukitake quien rompió el hielo.

-Kai-san ¿Cómo esta Rangiku? ¿Ha encontrado a alguien?

La rubia suspiro con aquella pregunta. Sabía que tarde o temprano tendría que decírselo. Pero eso no quería decir que fuera fácil.

-Sí. De hecho… esta prometida. Te está buscando para poder divorciarse- Ukitake se sorprendió al escuchar aquello- él se llama Gin.

-Dile… dile donde estoy. Puede venir cuando quiera, firmare los papeles sin ningún problema. Solo quiero que sea feliz- la rubia asintió- ¿Y cómo es?

-A ella le hace feliz.

-A ti no te gusta.

-Pero no por cómo es él. Es por otra cosa que no tiene nada que ver con ella. Ukitake… en estos últimos años han pasado muchas cosas.

-Si quieres… puedes contármelas.

.

.

El día había sido muy largo. Kai tan solo quería meterse en la cama y dejarse llevar al mundo de Morfeo. Pero no pudo ser así. Aquella noche apenas consiguió dormir. La cabeza le daba vueltas. Había pasado mucho tiempo desde que no contaba nada de lo ocurrido los últimos años a nadie. Tan solo lo sabían Ikkaku y Rangiku. Aunque tampoco se lo contó todo. Había varias cosas que se las guardo para ella.

Agarro su almohada y enterró su cara en ella dejando salir una gran cantidad de lágrimas que no dejaba mostrar desde hacía meses.

.

.

A la mañana siguiente, se levantó temprano, se dio una ducha, desayuno algo y se fue a aquella zona elegante donde trabajaba Kuchiki.

Pero aquel día no iba a hacer como el anterior, aquel día no iba a quedarse en la otra calle mirando de reojo.

Fue caminando y se detuvo justo en el lugar que chocaron. Tenía previsto esperarle. Y entre la gente pudo distinguir su silueta dirigiéndose allí. Este la miro con sorpresa en su rostro, para luego cambiarla a una más seria. Ella se acercó a él.

-Contigo quería hablar.

-¿Sobre qué?

-Luego… luego no hace falta que vengas a la reunión. No hace falta que tengamos más reuniones. Después de clase llevaré a Rukia a mi casa y le daré unas clases. Ya quedare con ella para fichar las horas.

-Todavía no habíamos acordado nada- le reprocho él.

-No hace falta.- Kai saco un trozo de papel y un boli y escribió algo.

-¿Te encuentras bien?- pregunto Byakuya al observar las marcas oscuras bajo sus ojos y su comportamiento.

Kai alzó la vista y se encontró con los ojos violetas de él.

-Solo… un largo día y una larga noche.

-Ya veo.

La rubia deshizo el contacto visual y le entrego el papel.

-Este es mi número de teléfono.- la chica trago saliva- por si acaso Rukia necesita llamarme o algo.

-Claro. A la tarde te llamare para saber dónde y cuando tengo que recogerla.

-Está bien. Adios Kuchiki.- dijo ella yendo por su camino y dando la espalda al hombre.

-Kai- le llamó este y ella volvió a darse la vuelta, pero él le daba la espalda.- ¿hoy no me llamas flequillos?

-Vaya…- dijo ella con tono burlón- ¿lo echas de menos?

-No- contestó él secamente mientras se daba la vuelta.

Ella sonrió de lado e imito la postura que momentos antes tenía el hombre.

-Hasta luego, flequillos.- y comenzó a andar.

-Hasta luego, Kai.


¿Que os ha parecido?

No me matéis por lo de Ikkaku por favor. Tenía que poner por fin de que se conocían estos dos.

A mi me ha parecido que la final, el comportamiento de estos dos (he decidido que ha esta pareja la voy a llamar byakai jaja) es diferente a como ha sido en otras ocasiones. ¿No os parece? jajaja

Byakuya sale poquísimo en este capítulo, pero quería centrarme en el tema de Ukitake y en la antigua Kai.