Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.
Capítulo 18
Los turnos parciales de Rose comenzaron inmediatamente después de que el consejo de Guardianes lo aprobara, con la condición de que Rose consultara regularmente a uno de los consejeros escolares y pudiera dar fe de su estabilidad mental antes de graduarse. Estaría de servicio tres días a la semana y tendría cuatro días libres, incluyendo el domingo, además de que no tendría que estar de guardia por las noches. Esto último no era un gran problema, en primer lugar, ya que ella no era una de las personas programadas para los "ataques" nocturnos, pero incluso si lo hubiera sido, se podría haber solucionado fácilmente. Una buena noche de sueño era mucho más importante que permanecer vigilante cuando realmente no había peligro real. Los ataques a plena luz del sol eran increíblemente raros en el mundo real.
A Rose no le había encantado la gentileza con que la trataban debido a lo que estaba sucediendo, pero pude tranquilizarla diciéndole que siempre podríamos mejorar su experiencia de campo más adelante cuando lo considerásemos prudente. Con un poco de presión, logré que aceptara trabajar de ésta forma. Sin embargo, antes de que tuviera que ver al consejero de la escuela, habían traído a Eddie. Deirdre era su nombre, creo. Como ambos estaban involucrados en la misma situación, tenía sentido que vieran a la misma persona. Además, solo había dos consejeros en la escuela actualmente y con Lissa viendo a uno, habría algunos problemas de privacidad si Rose o Eddie asistían con la misma persona que ella. Entre el vínculo con Rose y Eddie fungiendo como el guardián de Lissa durante el juicio, cierta distancia entre ellos y su carga era saludable.
Su cita debía haber sido programada para ese domingo por la tarde mientras él estaba fuera de servicio, porque lo sorprendí saliendo del edificio de salud cuando me dirigía hacia la sala de guardianes. Se veía emocionalmente agotado, pero casi... aliviado. Parecía como si le hubiesen quitado un peso de encima. Tenía que admitir que si Rose se veía tan ligera y despreocupada como él después de una de sus citas, no podía esperar a que ella comenzara con sus terapias.
—¡Castile! —Su cabeza se alzó hacia mí inmediatamente debido a los afilados reflejos de un guardián en entrenamiento. Esperé hasta que estuvimos un poco más cerca para hablar de nuevo—. ¿Cómo te fue?
Él no necesitó que le explicara a qué me refería—. Genial en realidad. Fui capaz de desahogarme y decir algunas de las cosas que había querido decir ya hace un tiempo pero no creía que realmente pudiera decir, ¿sabe? Al principio tenía dudas, pero una vez que me relajé un poco, solo comencé a hablar y sí... no sé. Deirdre me tiene programado para otras tres citas, pero dice que estoy bastante bien. Se siente como si pudiera respirar de nuevo, imagínese. —Se rió un poco nerviosamente, ya empezaba a ponerse la tradicional máscara de guardián otra vez, y me apresuré para destrozarla de nuevo.
—Eso es maravilloso. Lamento mucho que no hubiéramos pensado en eso antes...
Él hizo caso omiso de mi preocupación—. Oh, no se preocupe. Tengo que acostumbrarme a esto. Sé que no será la última vez que muera un amigo. Solo desearía... no sé, Mason merecía algo mejor, ¿sabe?
—Sí, lo sé. —Estuve de acuerdo, pensando brevemente en cada guardián que había conocido personalmente y que había caído en batalla, y en aquellos a los que nunca tuve la oportunidad de dirigirles ni dos palabras—. Probablemente todos deberíamos de buscar a alguien con quien hablar después de algo así. No te sientas mal por buscar ayuda. Dios sabe que probablemente yo sería menos antisocial si lo hiciera.
Casi me rio de su visible mueca. Aunque casi no les prestaba atención, escuchaba los comentarios "antisociales" sobre mí. Nunca me habían ofendido, especialmente porque no estaban muy lejos de la realidad, pero al menos me estaban sirviendo un poco en éste momento para romper la tensión.
—Honestamente, Edison. Eres un buen joven y serás un guardián maravilloso. Tengo plena fe en ti y estaré más que cómodo trabajando a tu lado con lo que he visto hasta ahora durante estas pruebas. Todos hemos perdido personas y todos hemos sufrido por ello. —Dudé un momento antes de compartir la siguiente parte que solo había compartido voluntariamente con otra persona en el campus, otra persona que también era estudiante—. Yo también perdí a mi mejor amigo. Él no era un guardián, era mi cargo, pero fue asesinado por un Strigoi y me culpé a mí mismo por un largo tiempo. A veces lo sigo haciendo. Si alguna vez necesitas a alguien con quien hablar, además de la consejera, puedes contar conmigo.
Él asintió, sin levantar del todo la cabeza para mirarme directamente—. Gracias, Guardián Belikov.
—Llámame Dimitri. Solo entre tú y yo. —Le ofrecí mi mano y él la tomó un momento después.
—Dimitri, —aceptó con algunos temblores vacilantes, ganado cada vez más confianza—. Gracias.
Sabía que él era casi tan cercano como un hermano a Rose, ambos crecieron como estudiantes de la Academia sin ninguna familia real fuera de las puertas de la escuela. Sí, Lissa era como una hermana para Rose, por su amistad y definitivamente por su vínculo. Del mismo modo, Mason había sido uno de sus mejores amigos y el equivalente más cercano de Eddie a Vasilisa, pero sabía que esta experiencia había forjado una nueva forma de vínculo entre Rose y Eddie y que harían cualquier cosa por los demás. No se hicieron preguntas. No se necesitaron explicaciones.
Ofrecerle que me llamara por mi nombre y darle mi apoyo era lo menos que podía hacer por él.
Desafortunadamente, el breve momento en que vi a Rose a la mañana siguiente después de su propia cita con la consejera, entre los ataques a un estudiante y otro, no me dio la misma sensación de esperanza. Cuando Eddie había parecido esperanzado y fresco, Rose, incluso desde lejos, parecía distraída y confundida.
No tuve la oportunidad de discutir su cita de inmediato como lo había hecho con Eddie debido a que comenzaba otra semana de experiencia de campo. Hice una promesa silenciosa de buscarla más tarde en el día. Quizás mañana a más tardar. Sabía que pasaría parte de su tiempo libre haciendo un trabajo de clase adicional, pero la mayor parte de su tiempo lo pasaría en el gimnasio. Encontrarla no sería difícil, lo difícil sería encontrar el tiempo.
Sin embargo el destino no me sonrió. Entre varios ataques, una comida perdida y una cena apresurada antes de un pequeño patrullaje para compensar parte del tiempo que me había ausentado para el juicio, no tuve la oportunidad de encontrar a Rose antes del toque de queda. Quedaba menos de media hora antes de que tuviera que estar en su dormitorio y, después de la información del día, no había forma de que pudiera tener ésta conversación apresuradamente. No después del día que había tenido.
Ya había sido bastante malo cuando Adrián había venido a molestarme en mi breve descanso entre mi turno en la experiencia de campo y la cena. Como de costumbre, mis respuestas cortantes y actitud no acogedora no hicieron nada para ahuyentarlo.
—¿Ya te enteraste Belikov?, Rose está actuando extraño de nuevo.
Logró llamar mi atención, aunque me resistí a morder completamente el obvio anzuelo. La astuta sonrisa en su rostro dejó en claro que esto no era tan grave cómo el quería que yo creyera.
—A menos que ella esté gritando de dolor, estoy seguro de que lo que esté sucediendo puede esperar hasta que haya tenido una comida decente.
—Ouch, no es de extrañar que se esté liando con otro hombre.
El comentario me detuvo, y aunque solo fue un momento de vacilación, fue suficiente para que Adrián lo notara. Levantó una ceja hacia mí, parte en cuestión y parte en victoria. Sabiendo lo suficiente como para admitir que no tenía sentido negar la acción, soltó un bufido de molestia antes de volver a empezar. Esta vez, acorté mis pasos para que Adrián no tuviera que correr prácticamente para mantenerse a mi lado.
—¿Está viendo a alguien nuevo entonces? —Incluso si no iba a negar mi sorpresa por su comentario, no iba a confesar mi desesperación rotundamente.
—Bueno no, "ver" es un término bastante fuerte. Sin embargo, estuvo a un paso de una intensa sesión erótica llena de besos y romance. —Él rió ante la idea, y luego esperó mi siguiente pregunta.
Me aguanté todo lo que pude antes de preguntarlo, lo que resultó ser tres pasos—. ¿Alguien con quien estoy familiarizado?
—Yo en realidad.
Esta vez me detuve por completo. No sé lo que Adrián esperaba de mí, pero al parecer eso incluía unos pocos metros de distancia porque caminó un par de pasos más antes de girarse para mirarme.
—¿Tú? ¿Ella te besó? —Rose me había dicho que Adrián no era nada más que una molestia para ella. Que la única razón por la que lo soportaba era porque estaba ayudando a Lissa a entender más sobre el Espíritu. Por lo que yo sabía, eso no había cambiado... ¿no? Me habría dado cuenta, ¿verdad? ¿Pasó algo en el viaje a la Corte? No, no había tenido tiempo, pero tal vez había sido suficiente para que ella sintiera que se lo debía o algo así...
—Dije que estuvo a un paso, —me recordó, casi molesto porque tuviera que hacerlo—. Se acercó a mí y me pidió que usara la compulsión para hacer que deseara besarme. Yo puedo...
—¿Tú que? —Sus ojos se abrieron ante mi tono, retrocediendo apresuradamente mientras yo me movía rápidamente hacia él y levantó sus manos como si eso fuera a detenerme—. ¿La obligaste?
—A. No me dejaste terminar. B. Ella me lo pidió, yo nunca lo hubiera hecho si no me lo hubiera pedido directamente. Y C. Parte de sus estipulaciones para que la compeliera fue que en realidad no la besara o dejarla que me besara, y cumplí mi palabra. Creo que tengo un poco más de derecho a estar molesto en esta situación que tú, ¿de acuerdo?
Puse los ojos en blanco ante su pequeño arranque de auto compasión, agradecido de que no se hubiera aprovechado de Rose cuando estaba vulnerable, pero aún molesto porque la pusiera en esa posición tan comprometedora cuando ella ya estaba lidiando con tantas cosas.
—¿Qué provocó esto?
—¿Tiene que haber algún... motivo? Rose y yo somos jóvenes, solteros, atractivos. Las cosas suceden, hombre.
Negué con la cabeza, frotándome suavemente los ojos, más agotado mentalmente que físicamente, aunque también había algo de lo último. Tenía que haber más en ésta historia, estaba seguro, pero también estaba bastante seguro de que no iba a obtenerlo de él.
—Bueno, gracias por la advertencia. Sin duda es un comportamiento extraño de ella. Voy a estar al pendiente. Ahora, si no te importa, todavía tengo, —revisé mi reloj—, doce minutos para cenar antes de comenzar mi turno de la noche.
No dijo nada más, pero mientras atravesaba la pesada puerta doble, juraría que escuché una risa apagada detrás de mí.
La cena había sido completamente insípida, pero eso no era culpa de los cocineros de la Academia. Todo en lo que podía enfocarme era en que Rose casi había besado a Adrián. Estaba viendo fantasmas, o algo que ella creía que era un fantasma. También presentaba cambios de humor radicales, estaba enojada un momento, distante al siguiente, y su comportamiento era completamente impredecible de tal manera que me tenía increíblemente preocupado. ¿Era esto con Adrián una nueva manifestación de su raro comportamiento, y si era así, a qué conduciría? Estaba seguro de que la mayoría de los chicos aquí no serían tan honorables como Adrián con su breve momento de dignidad, y quién sabe cuánto duraría éste.
Ahora que me encontraba por los terrenos del Este, cerca de la franja verde que dividía los cuidados terrenos de la escuela del desierto de Montana, estaba tratando de pensar en cualquier cosa menos en lo impotente que me sentía cuando se trataba de Rose. Había momentos en los que me sentía más cerca de ella de lo que me había sentido con nadie, incluso con mi propia familia, desde que era un niño pequeño. Luego había momentos en que la sentía tan lejos como lo estaba ahora mi familia, con un océano de por medio y un millón de cosas sin decir que nos separaban.
Estaba tan distraído en mi propia mente, que casi no vi a Yuri cuando se acercó a mí. Me di la vuelta inmediatamente, moví mi mano instintivamente hacia la pistolera de mi cinturón mientras él extendía la mano en señal de rendición.
—Lo siento, no quise sorprenderte. Parecías bastante meditativo. ¿Todo está bien?
—Sí, sí. —Le quité importancia al asunto, relajándome cuando la sensación de amenaza se fue y el hormigueo de batalla se esfumó de mis dedos—. Solo el estrés de todo lo que ha sucedido. El juicio, la experiencia de campo. Creo que todos estos ataques a los estudiantes me tienen un poco nervioso.
Soltó una risa a medias ante mi broma igualmente desganada—. Creo que todo lo de Rose tampoco está ayudando.
—Por favor dime que no está en problemas otra vez, —le supliqué, solo en parte en broma. Después de sus acciones en las últimas semanas y las palabras de Adrián el día de hoy, Rose podría estar haciendo cualquier cosa, desde ganarse un pase de ida a la clínica hasta estar en el vestidor de los chicos con la mitad de la clase de dhampir graduados. De acuerdo, también podría estar simplemente cenando con sus amigos o trabajando en sus tareas para sus días libres. Realmente esperaba que fuera esto último.
—No, no que yo sepa, al menos. No la he visto en las últimas horas. Estaba hablando de los problemas que ha estado teniendo en las últimas semanas. Parece que también ha sido duro para ti. Sé que ustedes dos se han vuelto muy cercanos debido a que la has estado entrenando y esto no puede ser fácil. ¿Cómo lo soportas?
Nadie realmente me había preguntado eso, y para ser honesto, realmente ni siquiera había considerado cómo yo o mis sentimientos influían en esto. La idea era casi ridícula para mí, pero apreciaba su preocupación de todos modos.
—Supongo que ahí la llevo. Es solo que han sido demasiadas cosas al mismo tiempo. Estoy seguro que todo se tranquilizara una vez que terminen las pruebas y estenos mucho más cerca de la graduación. Recuerda lo estresante que fue el último año, y ella estaba atrasada cuando lo comenzó, y ahora que perdió a Mason... ha sido duro para ella, y eso me dificulta las cosas, especialmente cuando no hay nada que pueda hacer para ayudarla.
Él asintió, más por compasión que comprensión.
—¿Crees que Rose va a graduarse? Y aunque lo haga... esto realmente podría perjudicar sus opciones de trabajo si lo consigue.
El impulso de defenderla de inmediato se apoderó de mí; ella era mi estudiante, y yo la conocía mejor que casi nadie más. Rose estaba batallando, pero finalmente estaría bien. Sin embargo, también podía ver por qué Yuri estaba preguntando esto. Estaba preocupado, no estaba en busca de chismes, y sus palabras habían sido susurradas, silenciosas y apresuradas, como si de algún modo pudiéramos ser escuchados a pesar de ser las únicas dos personas por estos alrededores.
—Si ella no estuviera designada para ser la Guardiana de la Princesa Vasilisa Dragomir, estaría más preocupado, pero su posición está bastante asegurada. La princesa y Rose son muy cercanas, así que está bien informada sobre los problemas actuales de Rose y se muestra comprensiva. Creo que ella estará bien. En cuanto a que Rose realmente se gradúe, no tengo dudas sobre eso.
La verdad era que tenía algunas dudas al respecto, pero no valía la pena expresarlas en voz alta. Hablar de ellas solo las reforzaría y eso era lo último que quería hacer. Rose era fuerte, y mientras estuviera decidida a graduarse, y tuviera mi apoyo y el de las personas que se preocupaban por ella, sabía que haría lo que fuera necesario para obtener su marca de la promesa.
—Bien, bien... eso está bien. —Yuri miró a lo lejos, meciéndose ligeramente sobre sus talones. Me di cuenta de que había algo más que quería agregar a la conversación, pero su vacilación me sorprendió. Sin embargo, no iba a presionarlo—. ¿Estás deseando trabajar con ella?
—¿Con Rose? Por supuesto. —No entendía por qué sería ésta una pregunta incómoda, al menos no en comparación con sus dudas sobre si ella realmente se graduaría o no, pero continué de cualquier manera—. Rose y yo hemos llegado a conocernos bastante bien en los últimos meses. Fue un comienzo difícil, pero confío en ella y ella confía en mí. No creo que haya mucho más que se pueda pedir en un compañero.
Y a decir verdad, no lo había. Necesitábamos poder confiar en nuestro compañero guardián implícitamente. No teníamos que llevarnos bien con él, no teníamos que ser amistosos, ni siquiera tenía que agradarnos. Pero llegado el momento, teníamos que confiar ciegamente en él, lo que era más importante, teníamos que confiarle la vida de nuestro cargo. Necesitábamos saber que cuando emitiéramos un comando, éste se seguiría al pie de la letra, y sabíamos que tendríamos que seguir sin hacer preguntas cuando nuestro compañero hiciera lo mismo. Incluso si no estábamos de acuerdo, teníamos que saber sin lugar a dudas que nunca nos dirigiría mal. Cualquier otra cosa era simplemente la guinda del pastel.
—Sí, ¿qué más podrías pedir? —Yuri se rió por lo bajo, probablemente recordando cuántas veces las parejas de Guardianes tendían a chocar entre sí, especialmente al principio—. Creo que mi verdadera pregunta es, ¿te hace feliz?
—¿Perdón?
—Te pregunté que si te hace feliz. Es bastante fácil ver que te preocupas por ella y que ella se preocupa por ti. Supongo que eso era de esperarse, tú eres su mentor después de todo. Ustedes dos pasan probablemente más tiempo juntos que cualquier otro par de personas en este campus que no se encuentran ya en una relación o casadas. Realmente no sé lo que esperaban que sucediera.
—Por supuesto que me preocupo por Rose, pero creo que tú ...
—Sin embargo, también es cada vez más fácil ver que te gusta, ¡demonios!, tal vez incluso la amas por la forma en que reaccionaste en ese avión. Y eso será un problema.
Sentí mi cuerpo tensarse, preparándome para el ataque, aunque no era una pelea que pudiera ganar con fuerza física, al menos no a largo plazo. Tendría que pelearla mentalmente, lo que significaba que necesitaba recuperar la ventaja de nuevo.
—Creo que estás mal entendiendo la situación. Rose y yo nos estamos preparando para proteger a Vasilisa después de que ella y la princesa se gradúen. Nunca mencioné que nuestra relación fuera algo más que profesional.
—Puede ser que no hayas dicho nada, Dimitri, pero tampoco lo has negado.
Y él tenía razón. Yo no lo había negado. No específicamente al menos. Tampoco sería tan difícil hacerlo. ¿Cuántas veces había negado mi relación con Rose? Lo había hecho con mis colegas, bajo juramento, a mí mismo, e incluso a la propia Rose. Tal vez era por eso que no podía hacerlo en éste momento. Estaba cansado, tan malditamente cansado de negar lo que sentía por ella en todo momento. Así que no lo hice, pero tampoco confirmé nada.
—No te estoy condenando, Dimitri. Tal vez estaría un poco más preocupado si tú o Rose tuvieran una reputación acerca de este tipo de cosas, pero como dije antes, ustedes dos pasan más tiempo juntos que casi cualquier otras dos personas en este campus. No estoy exactamente sorprendido y tampoco creo que nadie más debería estarlo. Te preocupas por ella, y ella se preocupa por ti, y eso no es algo malo. Sin embargo, puede ser un problema. Hay una razón por la que me transferí a la Academia y dejé el trabajo allá afuera en el mundo real.
Pude ver el rastro de una historia detrás de sus ojos, una que parecía dar forma a su vida de una manera enorme, pero que tampoco estaba dispuesto a compartir. Al menos, no la historia completa. Recé para que al menos pudiera darme la moraleja del cuento, para que no tuviera que aprenderla por mí mismo.
—¿Entonces qué hago?
—No lo sé. Yo corrí y nunca más miré hacia atrás. Aún no estoy seguro de que haya sido la decisión correcta. Sin embargo funcionó. Por lo que sé, mi antigua compañera todavía está viva, pero si no lo está, entonces al menos puedo estar seguro de que no fue mi culpa. Pero también he pasado los últimos años repitiendo en mi mente las preguntas de "qué hubiera pasado si" una y otra vez, y no estoy del todo seguro de que haya una respuesta correcta. Créeme mi amigo, si la tuviera, la compartiría contigo. —Palmeó mi hombro, devolviendo una deposición mucho más soleada a su rostro mientras se apartaba de las sombras de su pasado oculto—. Mientras tanto, espero que te haga feliz.
Sonreí, en realidad un poco aliviado de sentir... bueno, tal vez no la aprobación, pero al menos la aceptación de un colega—. Sí. Me vuelve loco algunos días, pero me hace feliz.
Se rió, sacudiendo su cabeza antes de guiñarme un ojo—. He escuchado que las mejores personas lo hacen. Disfruta el resto de tu turno, te veré mañana.
Tan ligero como la aceptación de Yuri me había hecho sentir, también había agregado un peso más encima mío. Seguía preocupado por Rose y por cómo estaba ella sobrellevando ésta situación, especialmente después de escuchar sobre su conversación y su extraña interacción con Adrián, pero ahora los pensamientos apremiantes de lo que sucedería después de la graduación estaban plagando mi mente otra vez. Lo que realmente necesitaba era un poco de paz y tranquilidad, y cuando terminé mi turno, me dirigí hacia la luz del sol que brillaba a través de las vidrieras de la capilla.
Chicos ¿qué les pareció éste capítulo? Parece ser que después de todo varias personas se enteraron de los sentimientos de Dimitri. Aunque pensándolo bien, tiene lógica, el amor de ellos dos era obvio, no lo podían ocultar. Yo pienso que Lissa no se dió cuenta de ello porque ella siempre fue muy egoísta en cuanto a los sentimientos de Rose, nunca le preocupó realmente saber si ella era feliz y si no deseaba algo más para su futuro que pasar toda la vida cuidándola viendo cómo ella formaba una familia mientras Rose se marchitaba escondida en las sombras cuidándola. Disculpen mi arranque, pero ese hecho siempre me molestó demasiado. ¿Ustedes que opinan al respecto?
También quiero darle la bienvenida oficial a rebeca123 quien leyó las historias en un abrir y cerrar de ojos y lo más importante aún, dejó su review en casi todos los capítulos. Muchas gracias linda por dejar tus comentarios, espero que te sigan gustando los siguientes capítulos ;)
Espero que les haya gustado el capítulo, y por favor no se les olvide dejar su review (n_n)
Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.
