Antes de empezar un par de cosillas, si sé que he tardado mucho pero entre que lo he escrito y reescrito una parte como cuatro veces y que tenía un bloqueó con otra parte… pero en fin, ya lo solucione y con ello tengo un pequeño camino para capítulos posteriores.
Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo, a mi solo me pertenece mi OC.
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Perdido en su memoria
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Byakuya giró su cabeza y observó a la chica que estaba durmiendo a su lado. Él estaba en completo silenció mientras la veía detenidamente. Nunca la había visto de aquel modo. Tan tranquila.
Se tumbó de costado frente a ella, mientras en su cabeza trataba de llegar a una explicación de por qué había hecho aquello, por qué se había dejado arrastrar por sus instintos de aquella manera. Pero sobretodo, por qué con ella.
Aquella chica, era todo lo contrario a él y todo lo contrario a lo que él prefería. Para él, ella no era su persona indicada. Entonces ¿por qué lo había hecho? ¿Por qué se encontraba ahora observándola como si fuese lo último que haría en su vida?
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Byakuya se había criado sin madre, murió al darle a luz. Su padre siempre lo culpaba de ser él el causante de la muerte de su madre. Pero además de eso, siempre trataba de rehuir a su hijo ya que le recordaba a la mujer. Tan solo le quedaba su abuelo, pero el anciano estaba demasiado ocupado en su trabajo como para cuidar a su nieto.
Como consecuencia, Byakuya tenía una gran carencia tanto de padre como de madre. No tenía una relación con ninguno de los familiares, no tenía apenas apego.
Byakuya comenzó a volverse cada vez más impetuoso y tan solo tenía un pensamiento en mente: conseguir algo de atención de parte de su padre y su abuelo. Pero no era solo eso, sino que intentaba buscar continuamente la aprobación de ambos. Cosa que no le era nada fácil de conseguir.
En conclusión, Kuchiki Byakuya era un niño que tan solo buscaba el aprecio y la aprobación de sus mayores.
Pero dejemos de un lado su infancia para centrarnos más en su adolescencia.
Byakuya siempre entrenaba y estudiaba para ser el mejor, era lo que le habían enseñado. Él iba a ser el heredero de una de las mayores empresas de Japón, por lo tanto tenía que estar a la altura.
Al igual que veía en su abuelo, él también quería hacerse respetar del mismo modo que hacía él. Pero había una clara diferencia, su abuelo era realmente frio mientras que él mostraba sus sentimientos.
Sojun, su padre, era más amable que su abuelo Ginrei. Por lo tanto, para Byakuya no era una figura tan respetada. Claro que a eso habría que añadirle la escasa relación padre e hijo que siempre habían tenido.
En cuanto a su hogar, al tener tanto dinero la familia Kuchiki tenía una gran cantidad de asistentas y cocineros trabajando para ellos. Pero al chico aquello no le importaba lo más mínimo. Para él tan solo eran unas empleadas. Era lo que le habían enseñado desde pequeño.
Un día, una de las sirvientas dejo el trabajo y por ello tuvieron que contratar a una nueva. Byakuya nunca se había aprendido el nombre de ninguna. Nada de eso le interesaba. Pero siempre recordó y recordará el nombre de la nueva: Hisana.
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Tocaron a la puerta de su habitación mientras estaba estudiando.
-Pasa.- dijo Byakuya.
-Hola Byakuya, ¿Qué tal va?- preguntó Ginrei mientras entraba.
-Muy bien yii-sma, estoy seguro de que sacare sobresaliente en el examen.
-Bien hecho Byakuya, debes seguir así- le felicito con gran semblante serio que hizo que el joven sonriera- he venido a decirte que vas a quedarte unos días solo.
-¿Por qué?- preguntó el chico dubitativo.
-Voy a ir junto a tu padre al viaje de trabajo.
-Está bien yii-sama.- contestó algo apenado.
Byakuya se despidió de su abuelo y de su padre antes de que estos se fueran al aeropuerto, por lo que ahora se encontraba solo en la mansión. No era la primera vez que estaba solo en la gran casa. Aquello era algo que le ocurría continuamente, estaba acostumbrado a ello. Pero no por eso quería decir que se le hiciera fácil.
Durante la noche, Hisana fue quien le aviso de que la cena ya estaba lista. Era la única que quedaba en la casa aparte de él. Ella, tal y como le enseñaron, se quedó de pie a un lado de la mesa con la cabeza agachada esperando a que el chico terminase de comer. Byakuya se levantó de su asiento y sin ni quiera mirarla se fue a su habitación. Hisana alzó su vista un momento observando como el chico con coleta subía las escaleras con paso firme.
Hisana había terminado de hacer sus tareas y se disponía a salir de la casa. Echó un momento la vista hacia las escaleras sin estar segura de si debía irse sin despedirse del chico o no. Al final decidió que lo correcto sería subir.
Se quedó frente a la puerta durante unos segundos pensando en si de verdad aquello era adecuado. Después negó con la cabeza, ya estaba arriba por lo que iba a hacerlo. Tocó la puerta suavemente y después la abrió despacio.
Byakuya por su parte se encontraba sentado junto a la mesa dando la espalda a la puerta. Al escuchar los golpes se sorprendió y se irritó a la vez, sabía perfectamente que no eran ni su padre ni su abuelo, por lo tanto no le apetecía recibir ninguna visita de cualquier otra persona.
-Byakuya-sama- se atrevió a decir Hisana- venía a decirle que ya me iba.
El muchacho no dijo nada, tan solo se quedó quieto esperando a que ella se fuera. Hisana agachó la cabeza mientras cerraba la puerta y salió de la mansión.
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Al día siguiente Hisana había llegado por la tarde. Prefería aquellas horas en las que estaba con más trabajadoras y se le hacía más llevadero ya que tenía con quien hablar. A una de ellas, llamada Haineko, le contó lo que había hecho la anterior noche y de cómo el joven la había ignorado por completo.
-¿Cómo se te ha ocurrido hacer eso?- le preguntó su compañera- es mejor no dirigirte personalmente a ninguno de los Kuchiki.
-Lo sé. Y tranquila que no volveré a hacerlo. Ese chico está demasiado malcriado.
-Normal, siempre le dan todo lo que quiere, su vida está prácticamente solucionada. Cuando acabé la Universidad, su padre o su abuelo le meté en la empresa y listo. No sé para que intenta estudiar ese chico, si no lo necesita. Además si suspende su padre solo tiene que dar más dinero a la escuela y listo. Hisana negó con la cabeza divertida por lo que había dicho la mujer.- a no ser que en su habitación se dedique a hacer otras cosas.- le dedicó una sonrisa burlona.
-¡Haineko!- le regaño Hisana.
-Piénsalo. Es un adolescente y se pasa horas y horas solo en su cuarto.- comento la morena con total tranquilidad.
-¡Para!- le pidió la chica y después las dos se rieron.- No quiero tener esa imagen suya en la cabeza.
De golpe escucharon que la puerta de la entrada se cerraba con fuerza y alguien subía las escaleras casi corriendo.
-Ves cómo va corriendo.- dijo Haineko señalando hacia la dirección donde se había ido.
-Hoy ha llegado muy tarde ¿no?- preguntó comprobando la hora y evitando así volver a sacar aquel tema.
-Sí, puede que se haya quedado en la biblioteca estudiando.- contestó yendo a una habitación y después salió de allí con un abrigo y su bolso- mi turno ya se ha acabado, suerte con él.
-Adiós.
Después de poner la mesa y haberle llamado para que bajara a comer, Byakuya seguía encerrado en su habitación. Hisana no sabía que era lo que debía hacer, no sabía si volver a avisarle que estaba la cena lista o esperar a que el muchacho bajara por su cuenta. Pero al final decidió volver a subir.
-Byakuya-sama- llamó al chico tocando la puerta- la cena esta lista.
-Lo sé.- escuchó que le decía el joven.
-¿Cuándo va a bajar?- preguntó sin darse por vencida.
-Cuando yo quiera.- respondió haciendo que la paciencia de la chica se fuera agotando.
-Si no baja ahora mismo voy a entrar.
-¿Quiere que la despida?
-Byakuya-sama- lo llamó intentando mantenerse calmada- debería de bajar ahora, además quiero irme a mi casa.
-Pues vete.
-No puedo irme hasta que haya cenado y termine de limpiar todo.- Hisana se quedó un momento en silencio pensando en que debía hacer. Poco a poco fue acercando su mano hacia la manilla y abrió la puerta.
Hisana comprobó la habitación y pudo ver una luz que procedía de un cuarto de baño que tenía dentro y que tenía la puerta abierta, al parecer el joven no se había percatado de que la chica había entrado al dormitorio. Hisana comenzó a andar hacia el baño mientras tenía en mente la conversación anterior con Haineko. "Por favor, que no sea nada de eso" pidió la chica para si misma y después negó con la cabeza descartando la idea.
Abrió despacio la puerta del cuarto de baño y se encontró al chico delante de un espejo pasándose una toalla la cara. La chica carraspeó llamando así la atención de Kuchiki, este la miró sobresaltado y casi de inmediato le dio la espalda dejando la toalla sobre el lavabo.
-¿Qué haces aquí? ¿Acaso te di permiso para que entraras?
-Byakuya-sama yo…- pero se detuvo al ver la tela blanca con algunas manchas rojas y por instinto se acercó- ¿Qué es esto?
Byakuya en un rápido movimiento le quito la toalla que acababa de coger.
-¿Byakuya-sama?- comenzó a acercase a él despacio- ¿Qué ha ocurrido?
El chico apretó los puños dándose por vencido con aquella mujer. Poco a poco fue girándose para enfrentar la mirada curiosa de la asistenta. Hisana se tapó la boca con las manos por el impacto. Frente a ella el chico tenía un ojo que en poco tiempo se le iba a poner morado, una herida en la ceja y otra en el labio inferior que todavía estaba sangrando.
-Ve porque no quería salir. Esto es una vergüenza- dijo Byakuya enfadado apretando los dientes.
-Yo… iré a por una bolsa de hielo.- informó la chica para después salir del cuarto de baño.
Byakuya suspiró cerrando fuertemente los puños y se sentó en su cama esperando a que Hisana volviera. Tal como había dicho la chica, había vuelto con aquello y con algunos utensilios más para limpiarle las heridas. Hisana se sentó en una silla frente a Byakuya y con nerviosismo comenzó a curarle comenzando con la herida del labio. Aunque a Byakuya le escociera aquello aguantó estoicamente, ya era demasiada vergonzoso para él el que una criada le tuviera que tratar de aquel modo como para mostrarse todavía más frágil.
-¿No va a preguntarme nada al respecto?- le preguntó Byakuya tras unos minutos en silencio.
-¿Si se lo preguntara me respondería?- contestó ella tímidamente.
-Supongo que no.
-No quiero que me diga nada sobre lo que ha ocurrido si usted no quiere. Entiendo que es algo personal, yo solo soy una empleada.- Byakuya agachó su mirada para encontrarse con sus ojos azules, pero ella enseguida deshizo el contacto visual.
-¿Cómo se llama?- le preguntó Byakuya tras otro buen rato en silencio.
-Hisana.- contestó ella en casi un susurro.
-Hisana, no se lo cuente a nadie. Y mucho menos a mi padre o abuelo.- le ordenó el chico.
-Está bien, Byakuya-sama.
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Byakuya notó un ligero movimiento a su lado lo que hizo que despertara algo confundido. Abrió los ojos y con la poca luz que entraba por la ventana pudo ver como la chica que estaba a su lado parecía estar inquieta e incluso que respiraba con dificultad. El hombre se acercó a ella sin saber exactamente qué era lo que debía hacer. Con suavidad le quitó unos mechones y los puso tras su oreja.
-Es solo una pesadilla, Kai.- le susurró mientras acariciaba con suavidad su mejilla- solo es una pesadilla.
Comprobó como la chica parecía que iba calmándose y volvió a apartarse. La estuvo observando mientras pensaba en aquel sueño que había tenido. En él no era normal acordarse de sus sueños, y mucho menos de ese tipo, aunque con lo que había acontecido aquella noche, no pudo evitar pensar en Hisana antes de quedarse dormido.
Byakuya vio la hora de su reloj y se percató de que todavía faltaba poco para amanecer. Volvió a observar durante unos segundos a Kai y después se sentó en el borde de la cama. Sin encender la luz, busco casi a ciegas su ropa y fue vistiéndose en silencio intentando no despertar a la chica.
-Byakuya- escuchó de repente mientras se estaba abrochando la camisa. Se giró con estupefacción hacia ella y suspiró aliviado al ver que está todavía estaba dormida. Pero después sonrió levemente pensando en que ella lo estaba llamando en sueños.
Tras terminar de vestirse salió de la casa en silencio.
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Como me gusta indagar en la psicología de los personajes además de informarme demasiado para la hora de escribir, para hacer este capítulo le pregunte a mi profesor de psicología para saber si psicológicamente iba exponiendo bien las cosas y para asegurarme que la adolescencia de Byakuya podría ser así, claro que no le dije que era para un fic, solo le dije que era para una historia que subía en internet. Además de eso también estuve buscando en un par de libros sobre problemas en adolescencia y adolescentes conflictivos. Como he dicho me gusta mucho indagar en estos temas.
